{"id":23650,"date":"2020-05-12T22:00:00","date_gmt":"2020-05-12T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-05-12T22:00:00","modified_gmt":"2020-05-12T22:00:00","slug":"ocurrio-en-el-sur-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/ocurrio-en-el-sur-ii\/","title":{"rendered":"Ocurri\u00f3 en el sur (II)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"23650\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 18<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>I<\/p>\n<p>Pasaron un par de meses sin que la visita de F&eacute;lix fuera para mi, pero no por eso dej&oacute; de frecuentar la familia, as&iacute; sigui&oacute; visit&aacute;ndonos en casa; todo segu&iacute;a como si nada. No parec&iacute;a haber ocurrido nada trascendente que pudiera alterar las conductas ni las relaciones. Nadie parec&iacute;a recordar nada, ni haber acontecido nada. No volvimos a hablar del asunto con mi marido y mucho menos con F&eacute;lix.<\/p>\n<p>Por mi parte, no pod&iacute;a olvidar lo ocurrido y lo ten&iacute;a siempre presente; no paraba de revisarlo una y otra vez, y atender a las situaciones que repensaba incesantemente, cada vez m&aacute;s confusa. No me pod&iacute;a olvidar de una experiencia que me hab&iacute;a marcado a fuego. Poco a poco me sorprend&iacute; con pensamientos y conductas que me llamaron la atenci&oacute;n. Por de pronto, me hall&eacute; a mi misma repasando con insistencia todo lo ocurrido, experimentando al hacerlo algunos sentimientos contradictorios: Como desde el principio, rechazaba lo que hab&iacute;a vivido, con la misma fuerza que el primer d&iacute;a, pero fui advirtiendo que lo que pas&oacute; hab&iacute;a dejado su huella y el tiempo iba atemperando su fealdad.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a desarrollado en mi alguna forma de placer en la sumisi&oacute;n, en la obediencia y la violencia, porque comenzaba a rememorarlo todo con cierto agrado, cierta satisfacci&oacute;n de tener que obedecer o en la presencia de una autoridad; Ya no me parec&iacute;a todo tan desagradable y por momentos pens&eacute; que hab&iacute;a aprendido a gozar por la cola, aunque no me hab&iacute;a permitido reconoc&eacute;rmelo. No en vano hab&iacute;a aceptado de mi marido todo lo que me hab&iacute;a impuesto y le hab&iacute;a obedecido puntualmente, pero era consciente hab&iacute;a guardado reserva de algunas cosas, adem&aacute;s de haber avanzado en ceder ante F&eacute;lix en cuestiones que no se hablaron con mi marido, lo que hac&iacute;a reconocer en &eacute;l cierta forma de autoridad.<\/p>\n<p>Cuando pensaba en los episodios vividos con F&eacute;lix, no encontraba ya tan chocante la situaci&oacute;n; s&iacute; recordaba su presencia, su aplomo y su autoridad, que desdibujaban lo que en su momento me pareci&oacute; tan desagradable. De alguna forma hab&iacute;a desarrollado en mi un sentimiento hacia &eacute;l que no era el rechazo inicial y, que si bien no era admiraci&oacute;n, era sin dudas un cierto respeto por quien me hab&iacute;a sometido de esa forma, me hab&iacute;a roto el culo sin piedad y la forma en que hab&iacute;a doblegado mi voluntad logrando todo lo que hab&iacute;a conseguido, al margen de las &oacute;rdenes de mi marido Marcelo, las que hab&iacute;a excedido generosamente.<\/p>\n<p>&iquest;Por qu&eacute; hab&iacute;a aceptado hacer lo que mi marido no me hab&iacute;a mandado? &iquest;Por qu&eacute; guardaba en reserva mis sentimientos e impresiones? Sin dudas que se hab&iacute;a generado una relaci&oacute;n entre mi culeador y yo, que era distinta y particular en la cual aparec&iacute;a &eacute;l, como dominante. En mi fuero &iacute;ntimo rechazaba esta forma simp&aacute;tica y hasta placentera de recordarlo, pero de hecho fue apareciendo y creciendo de a poco en mi, una suerte de nostalgia y una visi&oacute;n respetuosa de ese macho desconsiderado y brutal, que no dudaba en ensartarme con violencia y usar de mi, sin atisbo de cari&ntilde;o ni nada, al tiempo que me hac&iacute;a objeto de su violencia.<\/p>\n<p>Cuando me pon&iacute;a a recordarlo, en la soledad de mis siestas, sent&iacute;a un vac&iacute;o, una sensaci&oacute;n extra&ntilde;a en el vientre y en especial en la cola; Era como si mi culito, roto y tantas veces utilizado por este invasor violento, pasados los momentos de dolor y violencia, recordara ahora con calidez la pija que lo rompi&oacute; y lo us&oacute; sin piedad, y extra&ntilde;ara su visita habitual a la hora de la siesta.<\/p>\n<p>Una situaci&oacute;n particular se mantuvo inalterable: la violencia. Tras un corto intervalo, F&eacute;lix fue reiniciando su conducta golpeadora. De a poco, viendo mi reacci&oacute;n y frente a mi pasividad, que interpret&oacute; como aceptaci&oacute;n, fue incrementando su violencia, hasta que se hizo frecuente que me diera violentos tirones de pelo, fuertes cachetazos o sopapos y trompadas en el cuerpo, que no se por qu&eacute; aceptaba. Cada vez era m&aacute;s violento. Pero la violencia no me era ajena ni tan desagradable y la acept&eacute; silenciosamente.<\/p>\n<p>Poco a poco fui admitiendo cierto placer en el recuerdo y me sorprend&iacute; con conductas raras para mi; Como que en mi soledad de la siesta aparec&iacute; visti&eacute;ndome con el mismo vestido con que esperaba a F&eacute;lix cuando ven&iacute;a, hecha una se&ntilde;ora formal aunque sin ponerme bombachas, como lo hac&iacute;a habitualmente, para estar r&aacute;pidamente disponible para que me culeara. Nada lo justificaba ahora realmente, pero yo me vest&iacute;a as&iacute; y sent&iacute;a cierto placer en hacerlo, como viviendo una ilusi&oacute;n y hasta creo que me permit&iacute; algunas fantas&iacute;as &iquest;Qu&eacute; me estaba pasando? &iquest;Acaso me hab&iacute;a enamorado de &eacute;l de alguna forma? O era simplemente una relaci&oacute;n de sumisa dominaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de todo, nadie me hab&iacute;a dicho antes que ten&iacute;a que ofrecerme vestida de ese modo y disponible, sino que naci&oacute; de mi, estaba actuando por mi misma y sola. Era mi h&aacute;bito, pero enfatic&eacute; en vestirme como una se&ntilde;ora formal, cuidando especialmente el ali&ntilde;o. Constat&eacute;, al principio con asombro, que cuando me vest&iacute;a de ese modo, ten&iacute;a una cierta ansiedad, como esperando que F&eacute;lix llegara, y que se fuera satisfecho. Me imaginaba ven&iacute;a en mi busca porque me deseaba y me necesitaba y anhelaba que as&iacute; fuera; Que entraba y me violentaba, y no dudaba en usarme por la boca y por el culo como lo hab&iacute;a hecho tantas veces, en medio de sus golpes. Y no dejaba de gustarme. As&iacute; pasaba las siestas en soledad, en medio de fantas&iacute;as crecientes y en alguna oportunidad, con placer, comenc&eacute; a fantasear que ven&iacute;a y me volv&iacute;a a culear, sin que me resultara desagradable para nada, sino todo lo contrario. No hab&iacute;a en eso una gota de amor, ni de cari&ntilde;o seg&uacute;n yo cre&iacute;a; era esta suerte de amo que volv&iacute;a por lo suyo y lo tomaba; un amo que respetaba y al que estaba sometida.<\/p>\n<p>Me revolv&iacute;a en las contradicciones pero en realidad creo que entonces ya lo extra&ntilde;aba y ten&iacute;a, aunque no pod&iacute;a creerlo, un lindo recuerdo de la primera vez, cuando me pase&oacute; por la casa ensartada y con los pies en el aire, gritando de dolor. &iexcl;Qu&eacute; macho! Y era m&iacute;o&hellip;<\/p>\n<p>De alg&uacute;n modo hab&iacute;a olvidado el dolor, y conservaba recuerdos placenteros. En mi &aacute;nimo hab&iacute;a cierto respeto por su capacidad, su actitud indoblegable, su condici&oacute;n de macho indiscutida y el modo como pase&oacute; su presa por la casa, ensartada por el culo, sin cuidado ni piedad, despu&eacute;s de romp&eacute;rmelo sin consideraci&oacute;n alguna. No era amor lo m&iacute;o, ni nada por el estilo; era un mero sentimiento f&iacute;sico que me descolocaba y no quer&iacute;a admitir, que de alguna forma un&iacute;a el placer a la violencia.<\/p>\n<p>Un respeto y admiraci&oacute;n que me hac&iacute;a extra&ntilde;ar hasta sus azotes y me hac&iacute;a recordar con especial respeto sus visitas impiadosas y brutales. Es m&aacute;s, cuando ahora me golpeaba, descubr&iacute; que me excitaba.<\/p>\n<p>Muchas tardes en soledad, sentada en el mismo sill&oacute;n de mi sacrificio, recordaba y repasaba largamente lo ocurrido; as&iacute; mis sentimientos fueron variando o aflorando poco a poco.<\/p>\n<p>Lo que era en principio un recuerdo humillante de mis chupadas de pija y cogidas por la boca, invariablemente concluidas con la eyaculaci&oacute;n que me obligaba a tragar, se fue convirtiendo sutilmente en un sentimiento de dominio, seg&uacute;n el cual cuando recordaba su pija ensartada hasta el tronco entre mis labios, sent&iacute;a que F&eacute;lix estaba a mi merced, en mis manos y yo era la dominante; Yo lo llevaba o no al placer, yo me lo com&iacute;a y tragaba todo lo suyo como algo m&iacute;o. Surg&iacute;a en mi una suerte de ternura y satisfacci&oacute;n por haberlo satisfecho.<\/p>\n<p>Pero adem&aacute;s, lo viv&iacute;a al mismo tiempo como una suerte de &iacute;dolo: Fantaseaba represent&aacute;ndome esa pija como un &iacute;cono al que deb&iacute;a pleites&iacute;a pero que de alg&uacute;n modo depend&iacute;a de mi, que la veneraba. Y lo m&aacute;s curioso fue que tambi&eacute;n en este sentido comenc&eacute; lentamente a extra&ntilde;arlo y aceptar que no me desagradaba tanto la idea de recibir una pija en la boca y que se volcara en ella; era como si hubiera aprendido a gozarlo y desaparecidas las primeras impresiones quedaba un trasfondo de placer con algo de cari&ntilde;o, aunque &eacute;ste siempre estuvo reservado a mi marido.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de todo, lo viv&iacute;a como algo m&iacute;o, exclusivamente m&iacute;o, y por bestial que fuera conmigo F&eacute;lix, era un trato exclusivo, especial y secreto. Recordaba cada mil&iacute;metro de su pija y sus huevos, su textura, su sabor; la forma y gustos de sus eyaculaciones, y todo no me parec&iacute;a ya tan desagradable.<\/p>\n<p>Lo mismo me ocurr&iacute;a con los episodios en que me culeaba; &iquest;Acaso era tan desagradable al final? El tiempo lo fue quitando de los recuerdos, que repasaba una y otra vez, siempre con una emoci&oacute;n escondida y un dejo de placer ansioso. Despu&eacute;s de todo, me dije para mi caletre, est&aacute; claro no me disgustaba nada comerme una buena pija o recibirla por la cola, y lo mejor de todo es que hab&iacute;a conseguido separar claramente el amor de este acto, adem&aacute;s de que con F&eacute;lix hab&iacute;a aprendido a hacerlo; eso si lo ten&iacute;a claro: no hab&iacute;a una pizca de amor. Al menos eso cre&iacute;a, pens&aacute;ndome enamorada de mi marido.<\/p>\n<p>En eso, F&eacute;lix hab&iacute;a sido un docente de primera, ense&ntilde;&aacute;ndome partes del sexo que no conoc&iacute;a, y al parecer hab&iacute;a aprendido a gozarlo de un modo diferente, separado del amor.<\/p>\n<p>Yo estaba desorientada.<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>F&eacute;lix nunca dej&oacute; de visitarnos despu&eacute;s de su charla con Marcelo que marc&oacute; el fin de mis servicios, y si bien mantuvo distancia conmigo, siempre estuvo como un puma al acecho y como he dicho no se priv&oacute; de seguir golpe&aacute;ndome; &Eacute;l fue el que advirti&oacute; de alguna forma mis estados de &aacute;nimo, aunque nunca los dej&eacute; traslucir, y a pesar que nunca lo mir&eacute; directamente como para recibir un mensaje, ni admit&iacute; que se reflejara nada; pero &eacute;l lo advirti&oacute;. No en vano me hab&iacute;a roto el culo tantas veces y me hab&iacute;a iniciado en pr&aacute;cticas que solo &eacute;l usaba, dominando mi voluntad. Ten&iacute;a como una llave de mi, de una parte de mi que hab&iacute;a sido solamente suya.<\/p>\n<p>No se c&oacute;mo, pero lo advirti&oacute;. Hab&iacute;a aprendido a conocerme m&aacute;s de lo que yo cre&iacute;a. Adem&aacute;s, cuando aparec&iacute;a, sent&iacute;a palpitar mi culito como emocionado y no pod&iacute;a dejar de pensar en el sabor y la textura de su hermosa pija en mi boca, al tiempo que me emocionaba pensar que volv&iacute;a por mi; Cada vez se me hac&iacute;a m&aacute;s aceptable, tanto que en ocasiones la recordaba como hermosa aunque rechazaba la idea. Creo que &eacute;l lo percibi&oacute; en el aire.<\/p>\n<p>Yo muchas veces me sorprend&iacute; a mi misma mir&aacute;ndole la bragueta e imaginando cosas, incluso aceptando que me pegara, algo que rechazaba violentamente en cuanto tomaba conciencia, pero a lo que volv&iacute;a sin querer y que mantuve en secreto sin acusarlo. &Eacute;l no dej&oacute; de cachetearme violentamente sin motivo o darme fuertes tirones de pelo y hasta trompadas en las costillas que me dejaban sin respiraci&oacute;n. Todo lo acept&eacute; sumisamente.<\/p>\n<p>Cuando a veces se quedaba a pasar el d&iacute;a con nosotros, nada parec&iacute;a salirse de lo normal, pero yo llegaba a la noche con una carga notable de calentura y cog&iacute;amos a lo loco con Marcelo, que ni sospechaba lo que pasaba conmigo, ni por qu&eacute; lo buscaba. Pero yo estaba caliente si bien no era plenamente consciente de eso. Es m&aacute;s, sin decir palabra me pon&iacute;a boca abajo, esperando ansiosa que Marcelo me la diera por el culo, pero qued&eacute; siempre frustrada y con las ganas porque nunca lo hizo. Tampoco se lo ped&iacute; porque tem&iacute;a alertarlo. Pero me di cuenta que yo hab&iacute;a aprendido a gozar por atr&aacute;s y que ve&iacute;a con agrado una buena poronga en el ojete, como hab&iacute;a tenido tantas veces. Eso era m&iacute;o y lo extra&ntilde;aba. Era parte de la vida, no era tab&uacute; ni pecado.<\/p>\n<p>F&eacute;lix, por su parte, fue tomando actitudes que yo le&iacute; como mensajes y avances; aunque fui solamente yo quien capt&oacute; su modo sutil y subrepticio de actuar ya que nunca dej&oacute; traslucir nada ante los dem&aacute;s. Sol&iacute;a quedarse a comer en casa con todos, y ped&iacute;a permiso para echarse una siestita, cosa que hac&iacute;a siempre en el sill&oacute;n del living y en el lugar donde tantas pajas le hab&iacute;a hecho, donde me rompi&oacute; el culo y donde me ense&ntilde;&oacute; a chupar su pija.<\/p>\n<p>Que se sentara siempre ah&iacute;, era para mi como un mensaje: Era como el asesino que volv&iacute;a al lugar de comisi&oacute;n de su delito y esperaba que su presa volviera. Yo, emocionada, me sentaba a leer en el sill&oacute;n del frente y simulando, con una revista en la mano, le miraba la entrepierna con hambre tan inconfesado como inconsciente. Marcelo, mi marido, hac&iacute;a su siesta en nuestro dormitorio.<\/p>\n<p>As&iacute; pas&oacute; el tiempo. Insisto que F&eacute;lix me conoc&iacute;a bastante bien y fue calibrando y advirtiendo la situaci&oacute;n paso a paso; Con aplomo, comenz&oacute; a avanzar cuidadosamente para evitar resbalones y la reacci&oacute;n de Marcelo, mi marido, que le hab&iacute;a puesto l&iacute;mites. Ten&iacute;a que considerar c&oacute;mo reaccionar&iacute;a yo, porque deb&iacute;a mantener oculto lo que fuera, y necesitaba saber si yo mantendr&iacute;a silencio y lo que es m&aacute;s, si pod&iacute;a contar con mi complicidad; Lo hizo cuidadosamente pero comenz&oacute; a avanzar con sutileza, como midiendo mi complicidad.<\/p>\n<p>Lo primero que hizo fue, cuando est&aacute;bamos solos y &eacute;l dorm&iacute;a su siestita, comenzar a sobarse la entrepierna, simulando estar dormido, colocando la pija de modo que la pudiera valorar a trav&eacute;s del pantal&oacute;n. He de confesar que para ese entonces se me hac&iacute;a agua la boca y no pod&iacute;a apartar mis ojos de &eacute;l, aunque en mi mente lo rechazaba.<\/p>\n<p>La escena se repiti&oacute; muchas veces y yo cada vez lo fui aceptando m&aacute;s, e inclusive lo esperaba rogando que terminara el almuerzo y se diera la situaci&oacute;n de la siesta para que &eacute;l repitiera su desaf&iacute;o. El est&oacute;mago se me llenaba de hormigas&hellip;<\/p>\n<p>Una de esas veces, un s&aacute;bado de oto&ntilde;o, Marcelo se fue a dormir la siesta como de costumbre y nos dej&oacute; en el living, solos como siempre; los chicos jugaban afuera y yo le&iacute;a, simulando. F&eacute;lix volvi&oacute; a su jueguito y en medio de su sobada, cuando yo lo miraba atenta, abri&oacute; los ojos y me mir&oacute; fijo advirtiendo que yo ten&iacute;a la vista fija en su entrepierna. Apart&eacute; la vista en el acto, azorada, pero &eacute;l lo advirti&oacute; bien. Entonces, sin dejar de tocarse y sin soltarse la pija me orden&oacute; lo que podr&iacute;a ser un pedido:<\/p>\n<p>-Ven&iacute;, sentate aqu&iacute; a mi lado-, me dijo se&ntilde;al&aacute;ndome el lugar donde siempre lo hab&iacute;a pajeado. Mi mente fr&iacute;amente reaccion&oacute; y grit&oacute; que se fuera a paseo, que ni pensaba, pero mi voluntad estaba dominada por &eacute;l y por mi deseo: Dej&eacute; la revista a un lado, me levant&eacute;, camin&eacute; hasta el sill&oacute;n y me sent&eacute; a su lado. Volv&iacute;a a obedecer. No me sent&iacute;a ni dominada, ni avasallada, ni humillada, simplemente lo hice movida m&aacute;s por mi que por &eacute;l, que evidentemente dominaba mi voluntad.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Quer&eacute;s tocarla?-, me pregunt&oacute; con su mirada fija y atenta, refiri&eacute;ndose a su pija que astutamente no hab&iacute;a sacado del pantal&oacute;n. Era consciente de su sutil dominio y mi acto obediente. Yo manten&iacute;a la mirada baja pero no dejaba de mirar su entrepierna; Quit&oacute; su mano de all&iacute;, dej&aacute;ndome el camino libre y estir&eacute; la mano un poco como para tocarlo, dubitativa, pero antes de llegar a hacerlo, reaccion&eacute;, me levant&eacute; y volv&iacute; a mi sill&oacute;n, neg&aacute;ndome a consumar lo que &eacute;l quer&iacute;a. &Eacute;l amag&oacute; golpearme, pero se sofren&oacute;. Me estremec&iacute;.<\/p>\n<p>Pero con lo que hab&iacute;a ocurrido en ese momento, &eacute;l hab&iacute;a aprendido que pod&iacute;a pedirme o sugerirme cosas sin que protestara, y que yo hab&iacute;a querido satisfacerlo aunque me arrepent&iacute; en el camino; sab&iacute;a que me pod&iacute;a y que de alguna forma me dominaba y que me gustaba y que lo iba a lograr sin que lo acusara a mi marido; Sab&iacute;a que no hubo rebeli&oacute;n ni protesta, que no lo acus&eacute; a mi marido, ni siquiera cuando amag&oacute; golpearme.<\/p>\n<p>Descubri&oacute; que la relaci&oacute;n se cerraba ahora en nosotros dos, que pasaba a ser nuestro secreto en todo lo que ocurriera; ahora dominaba F&eacute;lix.<\/p>\n<p>Se rio satisfecho, se rio de mi dici&eacute;ndome sin respeto alguno:<\/p>\n<p>-&iquest;Te gusta, no? Le has tomado afici&oacute;n, es normal-. Me dijo burl&oacute;n. Yo no lo miraba, temblando de temor. Me hab&iacute;a vuelto d&eacute;bil y lo tem&iacute;a.<\/p>\n<p>F&eacute;lix se atrevi&oacute; a m&aacute;s, aprovechando nuestra soledad, me pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Quer&eacute;s chuparla se&ntilde;ora?- me pregunt&oacute; burlonamente, con desparpajo. Y luego, con algo de petulancia y desprecio agreg&oacute;: &ndash;No me digas que no la extra&ntilde;as, se&ntilde;ora-.<\/p>\n<p>Enfatizaba especialmente en el trato de se&ntilde;ora para hacerme sentir lo que era: un ama de casa formal y correcta, cl&aacute;sica y reprimida, que hab&iacute;a sido ense&ntilde;ada por &eacute;l a gozar por el culo, a chupar la pija y a dejarme coger por la boca.<\/p>\n<p>La situaci&oacute;n era dif&iacute;cil: mi marido dorm&iacute;a a los pocos metros en nuestra habitaci&oacute;n y los chicos jugaban afuera a la misma distancia. En cualquier momento entraba alguno.<\/p>\n<p>Yo solamente callaba, pero me sent&iacute;a cada vez m&aacute;s d&eacute;bil y vulnerable; La voluntad no me respond&iacute;a y crec&iacute;a en mi una suerte de admiraci&oacute;n por &eacute;l, que era capaz de volver as&iacute; a por mi, sin importarle d&oacute;nde estaba, y el momento y sus circunstancias, y que me dominaba.<\/p>\n<p>-&iquest;La saco se&ntilde;ora?- me pregunt&oacute; mir&aacute;ndome atentamente a ver c&oacute;mo reaccionaba, sin dejar de avanzar y con gran atenci&oacute;n. No me mov&iacute; y ni contest&eacute;, sabiendo que mi silencio era como un asentimiento. Entonces, sin esperar respuesta, se puso de pie, se baj&oacute; el cierre de la bragueta y se par&oacute; frente a mi con su pija afuera. Ya estaba parada. Me ator&eacute; de emoci&oacute;n, sofocada, pero no dije una palabra ni lo rechac&eacute;, ni grit&eacute;, ni llam&eacute; a mi marido. No sab&iacute;a qu&eacute; hacer. La mente me dec&iacute;a que no, pero mi boca me ped&iacute;a esa pija que se balanceaba ante mi cara.<\/p>\n<p>Mir&eacute; hacia mi dormitorio: no se o&iacute;a m&aacute;s que la respiraci&oacute;n pesada de Marcelo que dorm&iacute;a. Cuando volv&iacute; la cabeza, F&eacute;lix apoy&oacute; su pija en mis labios y con un poquito de presi&oacute;n consigui&oacute; que abriera la boca y me la meti&oacute;. La abrac&eacute; con mis labios cari&ntilde;osamente, como d&aacute;ndole la bienvenida, pero &eacute;l no deseaba una mamada sencilla, quer&iacute;a establecer autoridad y marcar territorio; Me quer&iacute;a no como yo deseaba sino como era su deseo: Me tom&oacute; de la nuca asiendo mi cola de caballo y me la meti&oacute; hasta el fondo, dejando mi nariz pegada a sus pendejos y estando as&iacute; me dio un fuerte bofet&oacute;n:<\/p>\n<p>-No vuelva a hacerse la estrecha se&ntilde;ora. Ahora aprender&aacute; a obedecer o se queda sin esto-. Estaba muy caliente, porque en pocos instantes se vaci&oacute; generosamente en mi garganta. Yo tuve un orgasmo silencioso junto con &eacute;l; antes no recordaba haberlo tenido nunca. Estaba loca por esa pija y por ese macho que me hac&iacute;a delirar como hembra; sent&iacute;a que har&iacute;a lo que &eacute;l quisiera.<\/p>\n<p>-&iexcl;Ah, ah, c&oacute;mo la mam&aacute;s&iexcl; &iexcl;Te gusta mierda! De aqu&iacute; en m&aacute;s, cuando quieras pija me la tendr&aacute;s que pedir. Has aprendido a gustarla, carajo- me dijo en son de triunfo, como quien descubre algo importante o recibe un premio.<\/p>\n<p>Yo, que hab&iacute;a tragado todo, lo empuj&eacute; para que saliera y me dejara respirar; Menos mal, porque al instante entr&oacute; Marcelo, mi marido, que ven&iacute;a del ba&ntilde;o. F&eacute;lix lo esperaba sentado ya, como distra&iacute;do, y yo, con la revista en la mano, simulaba leer mientras me sacaba de la boca los pendejos de F&eacute;lix que me hab&iacute;an quedado adentro. Nada evidenciaba la enorme confusi&oacute;n que sent&iacute;a en ese momento &iquest;Lo hab&iacute;a disfrutado?, claro que si; &iquest;Por qu&eacute; no se lo dec&iacute;a a mi marido? &iquest;Qu&eacute; sent&iacute;a? En realidad, estaba totalmente perdida y no sab&iacute;a qu&eacute; pensar ni qu&eacute; hacer, y no sab&iacute;a qu&eacute; pasar&iacute;a en el futuro, lo que era seguro es que ya no pod&iacute;a prescindir de &eacute;l y que hab&iacute;a vuelto por mi y en qu&eacute; forma.<\/p>\n<p>Ese fue el segundo momento de mi perdici&oacute;n; porque lejos de acusarlo a Marcelo, guard&eacute; un silencio c&oacute;mplice, convirtiendo la nuestra en una relaci&oacute;n al margen de mi marido, ahora bajo la autoridad de F&eacute;lix, que bien sabr&iacute;a usarla. Ahora &eacute;l mandaba. Ahora ten&iacute;a que aprender a obedecerle, a hacer lo que ya hab&iacute;a hecho antes, pero ahora por orden de &eacute;l, que estaba dispuesto a disponer de mi, a fajarme sin piedad, y sin que le importara un ardite de su amigo. Luego iba a agregar un componente: Lo que quisiera, deb&iacute;a pedirlo, cosa que para mi parec&iacute;a inconcebible, pero que para &eacute;l era importante porque me quer&iacute;a sometida y obediente.<\/p>\n<p>Yo no me conceb&iacute;a a mi misma pidiendo que me culeara o me diera la pija a chupar, despu&eacute;s de lo pasado; Ya aprender&iacute;a&#8230;<\/p>\n<p>F&eacute;lix volvi&oacute; a aparecer a las siestas y yo a chuparle la pija o a dejarme coger por la boca y permitirle golpearme sin piedad:<\/p>\n<p>-&iexcl;P&oacute;ngale pasi&oacute;n, se&ntilde;ora!- me dec&iacute;a al tiempo que me daba una fuerte bofetada. Y yo me esmeraba cada vez m&aacute;s con su pija en la boca, en hurgarle su boquita como se que le gustaba y chup&aacute;rsela delicadamente.<\/p>\n<p>Se fue repitiendo la historia. Reaccionaba contra &eacute;l, juraba no volver a hacerlo, pero ced&iacute;a cada d&iacute;a, tanto ced&iacute;a que fui yo quien lo llam&oacute; la primera vez, con una excusa tonta para que viniera, aunque ambos sab&iacute;amos que era para que me diera por la boca; al principio ni se mencion&oacute; mi cola. La primera vez que lo llam&eacute;, lo esper&eacute; vestida como una se&ntilde;ora, como le gustaba; pero apenas entr&oacute; y se cerr&oacute; la puerta, se sac&oacute; el cintur&oacute;n y la emprendi&oacute; a cinturonazos contra mi, dej&aacute;ndome sin aire. Me dio una violenta tunda, en medio de la cual me orden&oacute; sacarme el vestido y cuando lo hice exclam&oacute; al verme sin bombachas:<\/p>\n<p>-Si ser&aacute; puta, se&ntilde;ora-.<\/p>\n<p>Y acto seguido sigui&oacute; con su paliza que me dej&oacute; destruida y caliente, absolutamente sometida, deseosa de agradarle y de complacerlo.<\/p>\n<p>Yo, ten&iacute;a ahora una actitud activa, marcada por el hecho que fui yo quien despu&eacute;s de esa primera ocasi&oacute;n le llam&eacute; por tel&eacute;fono pidi&eacute;ndole que venga; los dos sab&iacute;amos que era para mam&aacute;rsela. A partir de ese d&iacute;a me hab&iacute;a nacido una suerte de devoci&oacute;n por la pija de F&eacute;lix, por su persona y por todo lo que hac&iacute;a; yo repasaba en mi mente lo que me ocurr&iacute;a y no consegu&iacute;a comprender, salvo que percib&iacute;a que deseaba con locura sentir nuevamente esa pija en mi boca, ansiaba que me la violara, que me la llenara de leche contra mi voluntad y que me obligara a tragarla. Lo deseaba y lo disfrutaba.<\/p>\n<p>Me hab&iacute;a convertido en un adicta a esa verga y a su semen, que sab&iacute;a delicioso para mi y cuando la ten&iacute;a en la boca me mov&iacute;a, buscando el mayor placer para &eacute;l y para mi, hasta que terminaba copiosamente. Ya no solo no me desagradaba su eyaculaci&oacute;n, sino que la saboreaba con fruici&oacute;n. Yo pon&iacute;a tanto esmero en mi satisfacci&oacute;n como en la suya. Hab&iacute;a sido tan bien domesticada ese tiempo pasado, que ahora deliraba por esa pija y superados los primeros momentos negativos, la disfrutaba enormemente. Ahora goz&aacute;bamos ambos.<\/p>\n<p>Es curioso que jam&aacute;s en esos d&iacute;as se habl&oacute; de mi cola, ni me la pidi&oacute;; F&eacute;lix se limit&oacute; a mamadas y me propin&oacute; muchos bofetones y a veces, cinturonazos. Durante todo ese per&iacute;odo primero, que fue algo m&aacute;s de un mes, no volvi&oacute; a culearme ni lo intent&oacute;, sino que se limit&oacute; a cogerme por la boca, cuan profundo pudiera, una o dos veces, cada vez que me ve&iacute;a, pero sin cambiar su actitud inicial, que ahora me resultaba familiar y deseable.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a sus andanzas: quer&iacute;a violentarme y ponerme en riesgo, someter mi voluntad que cada d&iacute;a era m&aacute;s d&eacute;bil, deseaba que se la mame en todas partes, lo que lo excitaba de sobremanera; le encantaba el riesgo, la presencia cercana de mi familia o amigos, especialmente la de mi marido, y tom&oacute; la costumbre de hacerme chupar su pija estando Marcelo presente al tiempo de burlarse de &eacute;l haci&eacute;ndole comentarios a Marcelo; comentarios alusivos, que en su inocencia no supo percibir, siempre alusivos a mi, que solamente &eacute;l y yo entend&iacute;amos.<\/p>\n<p>Yo lo acept&eacute;, me somet&iacute; y acept&eacute; todo; yo que hab&iacute;a hecho todo por mi marido, estaba de acuerdo en que se burlaran de &eacute;l por mi modo desleal de actuar y colaboraba activamente.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n se hizo el h&aacute;bito de toquetearme y meterme los dedos en el culo en presencia de Marcelo, que no se percat&oacute; nunca; le encantaba sentarse cerca de la cabecera de la mesa y cuando me arrimaba a servir met&iacute;a su mano por debajo de mi pollera y me ensartaba un dedo en el culo. No puedo negar que yo tambi&eacute;n disfrutaba; lo aceptaba, callada y c&oacute;mplice, y lo disfrutaba. Gozaba de marcarme el cuerpo a cinturonazos, oblig&aacute;ndome a mentirle a mi marido escondi&eacute;ndole todo.<\/p>\n<p>En cierta ocasi&oacute;n vino al instituto donde yo daba clase, y me hizo que le mamara la pija en el aula. Apenas salidos los alumnos, se par&oacute; junto a la puerta, del lado de adentro y me hizo un gesto de autoridad, que obedec&iacute; puntualmente. De verdad, debo confesar, me encantaba su pija y sobre todo su actitud para conmigo, y superadas las primeras violaciones, no ve&iacute;a motivo para privarme de ella, como no fuera la infidelidad de no coment&aacute;rselo siquiera a mi marido, pero despu&eacute;s de todo, &eacute;l no me requer&iacute;a ni por la boca ni por la cola, y hab&iacute;a consentido en que las usara F&eacute;lix.<\/p>\n<p>Ahora, F&eacute;lix se sent&iacute;a el due&ntilde;o y me mandaba, marcando cada vea m&aacute;s su autoridad y su dominio sobre mi, que reafirmaba castig&aacute;ndome sin piedad por cualquier motivo o sin motivo y oblig&aacute;ndome a hacer cosas. Un d&iacute;a me hizo chup&aacute;rsela en el auto, mientras &eacute;l daba vueltas lentamente alrededor de la plaza del pueblo; yo mor&iacute;a de temor y verg&uuml;enza pero goc&eacute; cuando me ech&oacute; en la boca una copiosa volcada, que tragu&eacute;.<\/p>\n<p>Al poco tiempo, comenz&oacute; a venir a casa a la siesta cuando estaba sola: yo, lo recib&iacute; arregladita como para salir a misa: vestido entero, cerrado y collar de perlas, por cierto que sin bombacha. Toda una se&ntilde;ora como le gustaba. Un d&iacute;a, apenas me arrodill&eacute; ante &eacute;l y le saqu&eacute; su pija afuera, me alz&oacute; de los pelos, me cruz&oacute; la cara de un fuerte bofet&oacute;n, y con voz ronca y dura me dijo:<\/p>\n<p>-Su culo, se&ntilde;ora, quiero su culo-. No puedo creerlo a&uacute;n hoy. Sent&iacute; un ramalazo de alegr&iacute;a y orgullo &iexcl;Me quer&iacute;a culear!<\/p>\n<p>Repetimos la primera experiencia, pero esta vez, apenas entr&oacute; su hermosa cabeza, apoy&eacute; mis manos en el respaldo del sill&oacute;n y sola me ensart&eacute; hasta el fondo. Luego me enderec&eacute;, me apoy&eacute; contra su pecho y echando los brazos atr&aacute;s, busqu&eacute; su boca para un beso; se rio y me dijo burl&aacute;ndose:<\/p>\n<p>-&iexcl;Aj&aacute;! &iquest;No era que esa boca era solo para chupar pija?-. No contest&eacute;, lo atraje y lo bes&eacute; profundamente. &Eacute;l me abraz&oacute; tomando mis pechos con sus manos y repiti&oacute; el hecho de la primera vez. &iexcl;Qu&eacute; placer! &iexcl;Qu&eacute; macho para mi sola! Cuando ca&iacute;mos en el lecho matrimonial, la ensartada fue c&aacute;lida y profunda y ah&iacute; se qued&oacute; mordisque&aacute;ndome el cuello y las orejas un largo rato, movi&eacute;ndose hasta bien profundo, hasta que eyacul&oacute;. Yo hab&iacute;a tenido dos orgasmos. Se qued&oacute; echado sobre mi un largo rato con su pija en mi culito maltrecho; yo quedaba cubierta como una yegua.<\/p>\n<p>Desde entonces no dej&oacute; de culearme a placer, aunque a veces me obligaba a rogarle que me diera por atr&aacute;s. Se re&iacute;a, me cacheteaba, me tiraba de los pelos haci&eacute;ndome llorar, pero al final me culeaba.<\/p>\n<p>Muchas veces, mientras me ten&iacute;a enculada, menudeaban sus comentarios hostiles y preguntas hirientes que me desesperaban:<\/p>\n<p>-&iquest;Le gustar&aacute; por el culo a su hija, se&ntilde;ora?- Me preguntaba aludiendo indefinidamente a mi hija, cuando yo ten&iacute;a dos. Me invad&iacute;a el terror con su pregunta. &iquest;Acaso ser&iacute;a capaz de entregarle mi hija? O era una mera burla. Yo no me atrev&iacute;a a moverme ni responder, pero el componente de morbo que agregaba hac&iacute;a la relaci&oacute;n m&aacute;s intensa.<\/p>\n<p>Entonces agreg&oacute; una forma de castigo nueva, que no se priv&oacute; de aplicarme con frecuencia: Me pon&iacute;a boca abajo sobre su falda, me levantaba la pollera y me castigaba con una varita flexible que se sent&iacute;a dolorosamente. Los primeros golpes hac&iacute;an que frunciera mis gl&uacute;teos para soportar el dolor, pero enseguida me relajaba y &eacute;l concentraba sus golpes en el medio, sobre el ano y el perin&eacute; y mi conchita. Las azotainas fueron teniendo un efecto notable involuntario: Frente a cada azote, mi culito se abr&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s y mi conchita se mojaba generosamente, sin que mi voluntad interviniera para nada. Entre tanto, yo lloraba y suplicaba sin que a &eacute;l se le moviera un pelo. Nunca m&aacute;s dej&oacute; de castigarme as&iacute;, cada vez con m&aacute;s violencia y sin causa ni sentido. Solamente autoridad.<\/p>\n<p>Hubo d&iacute;as en que vino solamente a castigarme. Me hac&iacute;a poner con el culo en pompa y su dolorosa varilla se descargaba impiadosa sobre mi cola, hasta que por obra de no s&eacute; qu&eacute; me relajaba y entonces se concentraba al medio, donde frente a cada latigazo mi ojetito respond&iacute;a abri&eacute;ndose m&aacute;s y m&aacute;s. Un d&iacute;a me castig&oacute; duramente, al punto que qued&eacute; sumamente dolorida y cuando me enderec&eacute;, casi no pod&iacute;a caminar. Entonces me dio un violento bofet&oacute;n y me dijo:<\/p>\n<p>-P&oacute;ngase bien en el sill&oacute;n se&ntilde;ora, vamos a ayudar a ese culito dolorido-. Me horroric&eacute;. Pensar que me la met&iacute;a donde tanto me hab&iacute;a azotado y ten&iacute;a irritad&iacute;simo, me pareci&oacute; incre&iacute;ble.<\/p>\n<p>Pero F&eacute;lix ya no ten&iacute;a freno, ni yo resistencia. Obedec&iacute; y me reclin&eacute; sobre el respaldo del sill&oacute;n, dejando mi culo a su disposici&oacute;n y me la enterr&oacute; hasta el fondo. C&oacute;mo grit&eacute;, &iexcl;qu&eacute; dolor! Dios m&iacute;o, era como si me volviera a desvirgar el culo.<\/p>\n<p>-&iquest;Le duele se&ntilde;ora?- me interrogaba y cuando sollozando le dije que si, que mucho, me respondi&oacute;:<\/p>\n<p>-As&iacute; me gusta, que sepa qui&eacute;n es su macho- y se entretuvo a torturar mi ojete distendido. De pronto, se me desencaden&oacute; un violento orgasmo. F&eacute;lix se rio, me la meti&oacute; al fondo y eyacul&oacute;. La boca se me llen&oacute; de su gusto.<\/p>\n<p>Estaba claro que hab&iacute;a conseguido dominarme y que yo har&iacute;a lo que fuera por complacerlo. Pero siempre fue cuidadoso, sobre todo de evitar que mi marido lo supiera o que resultara lastimado; en realidad era su amigo y le ten&iacute;a aprecio, lo que no le imped&iacute;a hacer de mi lo que quisiera aunque el espectro de lo que pod&iacute;a hacer con alguna de mis hijas me torturaba la vida.<\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>Un d&iacute;a me pidi&oacute; que fuera a ver a un se&ntilde;or, funcionario p&uacute;blico, padre de una de mis alumnas, para pedirle por un tr&aacute;mite o una petici&oacute;n que ten&iacute;a pendiente:<\/p>\n<p>-And&aacute; a verlo, necesito que me apruebe lo m&iacute;o-, me dijo. En mi inocencia no entend&iacute; bien mi cometido. No encontr&eacute; nada malo en eso que me ped&iacute;a y fui a hacer el pedido que formul&eacute; educadamente. Ya de vuelta me llam&oacute; F&eacute;lix:<\/p>\n<p>-&iquest;Sos est&uacute;pida o te hac&eacute;s?-, me espet&oacute; por tel&eacute;fono. -&iquest;A qu&eacute; crees que te mand&eacute;?-. Qued&eacute; estupefacta. &ndash;Mir&aacute;, va a ir esta tarde a verte cuando terminan tus clases. Ocupate de que quede satisfecho-, me dijo como si nada.<\/p>\n<p>-Pero &iquest;Y qu&eacute; tengo que decirle?-, pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;Decirle? Por mi, nada. Pero le gust&aacute;s y le he dicho que puede disponer de vos, dale lo que quiera-.<\/p>\n<p>Yo me sent&iacute; morir. Iba a preguntar algo pero F&eacute;lix cort&oacute;. En un lugar chico como &eacute;ste, lo que F&eacute;lix me ped&iacute;a era grav&iacute;simo, pod&iacute;a tener consecuencias incalculables. Adem&aacute;s, me ped&iacute;a que me prostituyera, que me dejara hacer por un extra&ntilde;o para lograr un beneficio. Para eso ten&iacute;a que superar todos mis l&iacute;mites e inhibiciones y el tiempo corr&iacute;a en mi contra. No me hab&iacute;a negado, simplemente hab&iacute;a guardado silencio, pero desde que comenz&oacute; todo esto, mi silencio siempre fue entendido como aceptaci&oacute;n y de hecho era una forma de sumisi&oacute;n ante quien dominaba.<\/p>\n<p>Eran como las siete de la tarde cuando el se&ntilde;or apareci&oacute; por la escuela pidiendo reunirse conmigo en la direcci&oacute;n. Yo estaba con mi hijita menor, de seis a&ntilde;os, casi siete que jugaba alegre en mi despacho. Ya era tarde para negarme. La angustia me vaciaba el pecho y como una aut&oacute;mata me puse de pie, saqu&eacute; mi hijita a la salita de espera, le dije que me esperara, lo hice pasar y cerr&eacute; la puerta. La angustia me envolv&iacute;a totalmente. No quer&iacute;a dar mala impresi&oacute;n, de modo que lo esperaba con un traje saco cerrado y pollera bien larga, vestida como una directora formal. Entr&oacute; y se sent&oacute; en un sill&oacute;n c&oacute;modo sin nadie que lo invitara, y cuando yo volv&iacute;a de cerrar la puerta me detuvo a su lado y sin mediar palabra me meti&oacute; la mano por debajo de la pollera y me toc&oacute; la cola. Me qued&eacute; helada y dura, y dominando mi reacci&oacute;n baj&eacute; la cabeza d&oacute;cilmente: Era lo que F&eacute;lix quer&iacute;a.<\/p>\n<p>-Qu&eacute; linda cola, se&ntilde;ora-, me dijo, mientras me toqueteaba. Yo no respond&iacute; ni me mov&iacute; y &eacute;l no se detuvo; llev&oacute; sus dejos a mi agujero, echando al lado la bombacha. &ndash;Me ha dijo el amigo que&hellip;-, me dijo mientras me acariciaba y me met&iacute;a un dedo. Yo sollozaba silenciosamente; odiaba lo que estaba pasando, pero si era lo que F&eacute;lix quer&iacute;a, iba a obedecer. Obedec&iacute; tambi&eacute;n cuando me empuj&oacute; para que me moviera y me situara frente a &eacute;l, entre sus piernas, donde qued&eacute; parada, con la cabeza gacha, sin que dejara de toquetearme. Involuntariamente me fij&eacute; en su bulto, que se ve&iacute;a voluminoso dentro de sus pantalones. &Eacute;l me miraba atentamente.<\/p>\n<p>-&iquest;Se anima a probarlo se&ntilde;ora?- me pregunt&oacute; visiblemente excitado aludiendo a su miembro. &ndash;F&eacute;lix me ha dicho&hellip;-. Yo no pod&iacute;a creer lo que me ocurr&iacute;a, titube&eacute; en agacharme y &eacute;l se arrellan&oacute; en el sill&oacute;n para facilitarme y entonces me di cuenta: se la tendr&iacute;a que chupar. &Eacute;l sac&oacute; la mano de mi cola y tom&aacute;ndome de la mano me atrajo y me dej&eacute; arrodillar ante su entrepierna. Me solt&oacute;:<\/p>\n<p>-No sea t&iacute;mida se&ntilde;ora-, me dijo invit&aacute;ndome y como una aut&oacute;mata le desprend&iacute; la ropa sacando un miembro enorme y medio fofo que acarici&eacute; con reservas haci&eacute;ndolo poner duro y erecto. Nunca hab&iacute;a hecho cosa como esta, y para &eacute;l era sorprendente e inesperado. Bufaba de excitaci&oacute;n y m&aacute;s cuando le bes&eacute; el capullo y me lo met&iacute; en la boca, despu&eacute;s de dudar. No dur&oacute; mucho, estaba muy caliente y lo sent&iacute; venir. Temi&oacute; que me lo sacara de la boca, pero yo sab&iacute;a lo que F&eacute;lix deseaba: que se fuera satisfecho, de modo que lo abrac&eacute; m&aacute;s fuertemente con la boca y recib&iacute; su generosa lechada que tragu&eacute; y segu&iacute; chupando un rato hasta que me la saque con cuidado. Entonces tom&oacute; su tel&eacute;fono y le llam&oacute;:<\/p>\n<p>-Amigo, fabulosa. &iexcl;C&oacute;mo la mama! Y con esa cara de mosquita muerta. Me ha dejado sin una gota. No. No prob&eacute; &iquest;Te parece?, bueno, si puedo le doy por el culo tambi&eacute;n, buena idea. Todo arreglado. Gracias-. Yo me hab&iacute;a puesto de pie, sin levantar la vista del suelo.<\/p>\n<p>-Qu&eacute; placer cogerme una se&ntilde;ora como Ud. &iquest;Y su marido?- pregunt&oacute; intrigado por la situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Yo soy una se&ntilde;ora- respond&iacute; humildemente.<\/p>\n<p>-Si pero me la ha mamado y me va a dar su culito- replic&oacute; entre curioso y asombrado &ndash;y con su hija esperando al lado-.<\/p>\n<p>-F&eacute;lix me ha mandado. Yo obedezco a F&eacute;lix-, le inform&eacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;Y su marido est&aacute; enterado?- pregunt&oacute;. Yo opuse mi silencio vergonzoso meneando la cabeza en negativa.<\/p>\n<p>No dud&oacute; m&aacute;s, me llev&oacute; al respaldo del sill&oacute;n, me inclin&oacute; sobre &eacute;l, y despu&eacute;s de levantarme la ropa me cule&oacute; sin piedad. Mi colita ya admit&iacute;a cualquier cosa, de modo que aunque se demor&oacute; mucho en acabar, no sufr&iacute; dolor, aunque si la humillaci&oacute;n de ser usada como una cosa y el sentimiento de actuar como una puta.<\/p>\n<p>Sal&iacute; con &eacute;l, conversando como con cualquier padre de alumna, con mi hija de la mano. En la puerta me esperaba mi marido. Se saludaron, sub&iacute; al auto y nos fuimos a casa sin que nada acusara lo ocurrido. All&aacute; estaba F&eacute;lix esper&aacute;ndonos con un postre para festejar:<\/p>\n<p>-Cre&iacute; que ya no ven&iacute;an-, nos dijo al recibirnos. &ndash;Aunque con la satisfacci&oacute;n del deber cumplido-, agreg&oacute; en clara alusi&oacute;n a mi. Me sent&iacute; humillada.<\/p>\n<p>A ese padre de familia lo volv&iacute; a encontrar a fin de mes, en una comida del instituto. Quiso arrimarse y reiniciar la charla, dando por sentado que volver&iacute;a a usar de mi, pero le hice sentir claramente la distancia de una se&ntilde;ora, dej&aacute;ndolo perplejo; nada ten&iacute;a que ver esta se&ntilde;ora formal y distante con la que le chup&oacute; la pija y se dej&oacute; culear, nada.<\/p>\n<p>&ndash;Hablar&eacute; con F&eacute;lix-, murmur&oacute; consternado y enojado. No me inmut&eacute;, ni le di entrada manteniendo mi postura altiva y distante. Alcanc&eacute; a ver que F&eacute;lix observaba la escena y disfrutaba.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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