{"id":23678,"date":"2020-05-13T22:00:00","date_gmt":"2020-05-13T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-05-13T22:00:00","modified_gmt":"2020-05-13T22:00:00","slug":"incesto-en-el-monte-un-incesto-diferente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/incesto-en-el-monte-un-incesto-diferente\/","title":{"rendered":"Incesto en el monte (un incesto diferente)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"23678\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Los Becerros y los Mata Burras eran dos familias que viv&iacute;an en una aldea gallega llamada Castroviejo. Desde tiempos ancestrales se llevaba a matar. La sangre estuvo a punto de llegar al r&iacute;o cuando Juan el Becerro supo que le quitara la novia Benito el Mata Burras. Suerte que ese d&iacute;a estaba en la taberna la guardia civil.<\/p>\n<p>Juan, el Becerro, herido en su orgullo emigr&oacute; a Suiza.<\/p>\n<p>Con el paso de los a&ntilde;os el Becerro se hiciera una casa de dos pisos que era la envidia de propios y extra&ntilde;os&#8230; Con sus puertas y ventanas de aluminio, con sus tejas de pizarra negra, con su garaje&#8230; Todo un lujo de casa.<\/p>\n<p>Benito el Mata Burras, viv&iacute;a con su esposa Felisa y su hija Adela en una casa vieja hecha con piedras, con barro, con puertas y ventanas de madera y apolilladas. Segu&iacute;a teniendo muchas tierras y muchos animales, pero tanto &eacute;l, c&oacute;mo Felisa, c&oacute;mo su hija Adela, llevaban una vida de sacrificios.<\/p>\n<p>El d&iacute;a que el Becerro volvi&oacute; definitivamente para Espa&ntilde;a trajo con &eacute;l a su familia compuesta por su mujer de nacionalidad suiza y su hijo Eugenio.<\/p>\n<p>Eugenio era un joven muy guapo, de estatura mediana, rubio, de ojos azules y muy risue&ntilde;o. Nada sab&iacute;a de la enemistad de su padre con Benito el Mata Burras. El d&iacute;a que vio a Adela ir con un carro de vacas y un perro de raza indeterminada, le dijo:<\/p>\n<p>-Eres la cosita m&aacute;s bonita que he visto en este lugar.<\/p>\n<p>La muchacha, que era de la estatura de Eugenio, que llevaba su largo cabello recogido en dos trenzas, que era de tez morena, que ten&iacute;a las piernas anchas, buen culo, anchas caderas, tetas gordas y que llevaba puesto un vestido que debiera de ser de su abuela, mir&oacute; para aquel figur&iacute;n bien vestido y del que le llegaba un olor a colonia que tiraba para atr&aacute;s y le ech&oacute; una mirada, que si las miradas mataran, quedaba tieso all&iacute; mismo.<\/p>\n<p>No tard&oacute; Eugenio en enterarse de que la muchacha se llamaba Adela, y de lo que se coc&iacute;a entre su padre y el Mata Burras, pero a Eugenio le gustaba la chica y trat&oacute; de hablar varias veces con ella, dici&eacute;ndole cosas como: &quot;Alg&uacute;n d&iacute;a meter&aacute;s una sonrisa es un sobre y me la mandar&aacute;s a la calle de las esperanzas&#8230; Se ha ca&iacute;do un &aacute;ngel del cielo&#8230; Eres la m&aacute;s bella de las flores&quot;&#8230; Y muchas m&aacute;s cosas le dijo cuando nadie m&aacute;s lo o&iacute;a, pero Adela parec&iacute;a que lo odiaba con ganas.<\/p>\n<p>El caso fue que Eugenio con cada mirada asesina y cada silencio la fue viendo cada vez m&aacute;s bonita y acab&oacute; enamor&aacute;ndose de ella.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a que estaba Adela cortando helechos en el monte con una hoz, fue a su lado, y le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Puedo hablar contigo, Adela?<\/p>\n<p>Adela reconoci&oacute; la voz. Sin mirarlo, le dijo a su perro:<\/p>\n<p>-Alguien quiere que le corte el cuello, Pepe.<\/p>\n<p>Fue la primera vez que oy&oacute; su voz y le pareci&oacute; tan dulce que la amenaza le son&oacute; a m&uacute;sica celestial.<\/p>\n<p>-Nada tenemos que ver con los odios de nuestros padres. &iquest;Puedo hablar contigo un momento?<\/p>\n<p>Adela volvi&oacute; a hablar con su perro.<\/p>\n<p>-Alguien no sabe que sin cabeza no se puede hablar.<\/p>\n<p>Eugenio sigui&oacute; hablando.<\/p>\n<p>-T&uacute; no me odias, si me odiaras ya le hab&iacute;as dicho a tu padre que te echo piropos.<\/p>\n<p>Adela dej&oacute; de cortar helechos y le ech&oacute; la mano a la escopeta de cartuchos que siempre llevaba al ir al monte para protegerse de los lobos, y que ten&iacute;a apoyada a un pino. Fue junto a Eugenio, le puso el ca&ntilde;&oacute;n de la escopeta en las pelotas, y con cara enrabietada, le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Si me vuelves a dirigir la palabra te vuelo los huevos, suizo!<\/p>\n<p>Eugenio la miro a los ojos, vio unos ojos grandes y negros c&oacute;mo la noche, y le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Dios m&iacute;o, qu&eacute; hermosa eres!<\/p>\n<p>Adela, qued&oacute; descolocada, retir&oacute; la escopeta, y le dijo:<\/p>\n<p>-No s&eacute; por qu&eacute; no te pego un tiro. -puso la culata en el suelo y agarr&oacute; la escopeta por los ca&ntilde;ones.<\/p>\n<p>Eugenio, se envalenton&oacute;.<\/p>\n<p>-A lo mejor es porque te gusto un poquito.<\/p>\n<p>Adela le ech&oacute; la mano a la hoz, y le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;No juegues con tu suerte, suizo!<\/p>\n<p>Eugenio separ&oacute; un poquito el dedo pulgar y el &iacute;ndice, y mostr&aacute;ndoselos, le dijo:<\/p>\n<p>-&iquest;Ni un poquito as&iacute;?<\/p>\n<p>Adela le dej&oacute; las cosas claras.<\/p>\n<p>-Mira, suizo, aunque tu padre y el m&iacute;o se llevaran bien, a mi me gustan los hombres de verdad, los que se beben una jarra de vino de una sentada, los que juran, los mal hablados, los que andan a hostias, los que dicen las mujeres que si te dan un beso te hacen temblar las piernas. Un mu&ntilde;eco c&oacute;mo t&uacute; no me hace til&iacute;n. &iquest;Entendiste, suizo?<\/p>\n<p>Eugenio, baj&oacute; la cabeza y le dijo:<\/p>\n<p>-S&iacute;, entiendo. Solo ven&iacute;a a decirte que me gustar&iacute;a ser tu novio, pero ya veo que no soy tu tipo.<\/p>\n<p>Adela, dijo, hablando primero con el perro y despu&eacute;s con &eacute;l:<\/p>\n<p>-El se&ntilde;orito dice que quiere ser mi novio, Pepe -levanto la mano con la hoz en ella-. &iexcl;Tira, tira o te desgracio!<\/p>\n<p>Adela, viendo c&oacute;mo Eugenio se alejaba caminando con la cabeza gacha, se ensa&ntilde;&oacute; con &eacute;l.<\/p>\n<p>-&iexcl;Ahora vas y se lo cuentas a tu mam&aacute;, mu&ntilde;eco perfumado! -le dio una patada al aire-. &iexcl;&iexcl;&iexcl;La pr&oacute;xima vez te reviento, co&ntilde;o!!!<\/p>\n<p>Desde esa tarde Eugenio dej&oacute; de piropearla. Verla pasar ya le causaba dolor, as&iacute; que decidi&oacute; volver a Suiza para trabajar en alg&uacute;n hotel. Antes de irse, le pag&oacute; a un ni&ntilde;o para que le entregara una carta a Adela cuando no estuviera nadie con ella. Cuando se la dio, Adela la abri&oacute; y ley&oacute;:<\/p>\n<p>Para Adela:<\/p>\n<p>Vuelvo a Suiza pasado ma&ntilde;ana. Te escribo estas l&iacute;neas para pedirte perd&oacute;n por las molestias causadas.<\/p>\n<p>Un abrazo.<\/p>\n<p>Adela, que al dejar de buscarla lo echara de menos. &iexcl;Desde luego c&oacute;mo son las mujeres. &iexcl;Ni Dios las entiende!! pero volvamos a turr&oacute;n, Adela ya suspiraba por Eugenio y no pod&iacute;a dejar que se marchara, pero c&oacute;mo dejara de abordarla no sab&iacute;a c&oacute;mo detenerlo. Esa noche fue a la taberna a por caf&eacute; en grano y vio que Eugenio estaba ahogando sus penas con vino. Al llegar a casa les dijo a sus padres que se iba a dormir, pero lo que hizo fue coger la escopeta, salir por la ventana y esperar a que Eugenio volviera a casa. Se agach&oacute; en una esquina y cuando Eugenio lleg&oacute; a su altura sali&oacute; de entre las sombras y le dijo:<\/p>\n<p>-Ven conmigo.<\/p>\n<p>Eugenio se frot&oacute; los ojos. Pens&oacute; que el vino le estaba jugando una mala pasada, pero le dijo:<\/p>\n<p>-Contigo voy hasta el fin del mundo.<\/p>\n<p>Caminaron en silencio hasta llegar al monte. All&iacute; se sent&iacute;a aullar a los lobos, cantar a los b&uacute;hos, a las lechuzas, al chotacabras, el ensordecedor ruido que hac&iacute;an los grillos y las cigarras, que callaban al sentir pasos y luego segu&iacute;an con el alboroto. Aquello acojonaba una cosa mala, pero Eugenio, envalentonado con el alcohol, no les prestaba atenci&oacute;n. Cogi&oacute; a Adela por la cintura, y le dijo:<\/p>\n<p>-Voy a saber si eres un sue&ntilde;o.<\/p>\n<p>La bes&oacute; con dulzura, sin lengua, sigui&oacute; y la bes&oacute; con lengua. Era el primer beso de Adela. Las piernas le temblaron, dej&oacute; caer la escopeta y rode&oacute; el cuello de Eugenio con sus brazos. Por primeras vez el co&ntilde;o y el culo se le estaban abriendo y cerrando al mismo tiempo. En ese momento dej&oacute; de o&iacute;r a los grillos, a las cigarras, a los b&uacute;hos, a las lechuzas, al chotacabras. El mundo se detuvo por un instante, un instante m&aacute;gico. Despu&eacute;s, le dijo:<\/p>\n<p>-Te quiero, Eugenio.<\/p>\n<p>A Eugenio le pasara media borrachera. Le respondi&oacute;:<\/p>\n<p>-Y yo a ti te adoro, cari&ntilde;o.<\/p>\n<p>Unos diez minutos m&aacute;s tarde llegaban a una caba&ntilde;a de troncos de pino donde se refugiaban los cazadores de las tormentas y donde se refugiara Adela m&aacute;s de una vez y que estaba a oscuras. Adela quit&oacute; de entre las tetas una caja de cerillas y encendi&oacute; con una de ellas la vela blanca que hab&iacute;a en una tabla que sobresal&iacute;a entre dos troncos de la pared, luego se sent&oacute; en el catre, apoy&oacute; la escopeta en la pared, y le dijo:<\/p>\n<p>-&iquest;Y ahora qu&eacute;? &iexcl;Si se enteran que nos queremos nos matan!<\/p>\n<p>Eugenio cerr&oacute; la puerta de la caba&ntilde;a, se sent&oacute; a su lado, y le dijo:<\/p>\n<p>-Vente conmigo para Suiza. All&iacute; hay trabajo para los dos.<\/p>\n<p>-Si no hay m&aacute;s remedio ir&eacute;, pero voy a echar mucho de menos mi tierra.<\/p>\n<p>-Hay otro modo.<\/p>\n<p>-&iquest;Cu&aacute;l?<\/p>\n<p>-Hacerles frente.<\/p>\n<p>-&iexcl;Est&aacute;s loco! Mi padre te meter&iacute;a dos tiros y despu&eacute;s de muerto te escupir&iacute;a en la cara.<\/p>\n<p>-Si estuvieras embarazada se lo pensar&iacute;a dos veces.<\/p>\n<p>-Pero no estoy embarazada -lo miro y se levant&oacute;.- &iexcl;Ah, nooo! De eso nada, eso se hace despu&eacute;s de casados.<\/p>\n<p>La cogi&oacute; por la cintura e hizo que se sentara de nuevo. La bes&oacute; largamente. Adela humedeci&oacute; las bragas y cambi&oacute; de opini&oacute;n:<\/p>\n<p>-Est&aacute; bien, pero me haces el hijo vestida. Me aparto las bragas para un lado, y&#8230; &iexcl;Chas!<\/p>\n<p>Eugenio jam&aacute;s oyera aquella expresi&oacute;n.<\/p>\n<p>-&iquest;Chas?<\/p>\n<p>-Si, &iexcl;chas! Ya sabes.<\/p>\n<p>Eugenio le dio un beso, le pas&oacute; el dorso de una mano por una trenza y le dijo:<\/p>\n<p>-A ver, Adela, el amor no se hace as&iacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;No?!<\/p>\n<p>-No, hacer el amor necesita de ternura, de caricias&#8230;<\/p>\n<p>-Vale -ech&oacute; las tetas hacia delante-, m&eacute;teme mano.<\/p>\n<p>-Que no es as&iacute;, cari&ntilde;o. Cuando dos personas hacen el amor no lo hacen estando vestidos.<\/p>\n<p>-Vale, si tengo que desnudarme, me desnudo, pero -se puso pensativa-. &iquest;Y si no te gusto desnuda?<\/p>\n<p>-No digas tonter&iacute;as. La ech&oacute; hacia atr&aacute;s en el catre y entre beso y beso se desud&oacute; y la desnud&oacute;. Bajo el viejo vestido se encontr&oacute; con un espectacular cuerpo de mujer. Adela ten&iacute;a las tetas c&oacute;mo sand&iacute;as, con areolas marrones y pezones gorditos, Eugenio las amas&oacute; y las chup&oacute; con delicadeza, como si fueran de cristal, y duros c&oacute;mo el cristal se le pusieron los pezones&#8230; Su ombligo metido hacia dentro guardaba algo de pelusilla que sac&oacute; con un dedo antes de meter la lengua en &eacute;l. Sigui&oacute; bajando&#8230; Adela, al sentir el aliento de Eugenio en su co&ntilde;o, le puso una mano en la frente, lo apart&oacute;, y le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; vas a hacer, Eugenio?<\/p>\n<p>-Darte sexo oral.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Vas a pasar tu lengua por mi co&ntilde;o?!<\/p>\n<p>-Voy.<\/p>\n<p>-&iexcl;Est&aacute;s loco! &iexcl;&iexcl;Ni los cerdos hacen eso!!<\/p>\n<p>Eugenio apret&oacute; su lengua contra el cl&iacute;toris y lami&oacute; de abajo arriba varias veces, despu&eacute;s le pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;Te gusta?<\/p>\n<p>-Calla.<\/p>\n<p>La mano que Adela ten&iacute;a sobre su frente se la puso en el cogote y le llev&oacute; la cabeza al co&ntilde;o, un co&ntilde;o rodeado por una peque&ntilde;a mata de pelo negro. Eugenio lo lami&oacute; y su lengua se encontr&oacute; con unos jugos espesos que le supieron a gloria bendita.<\/p>\n<p>Comenz&oacute; a comerle todo el co&ntilde;o al tiempo que acariciaba sus tetas y sus pezones. Adela, gimiendo, dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Ay, Dios que me corro!<\/p>\n<p>Eugenio se sorprendi&oacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Ya?!<\/p>\n<p>Eugenia le puso la mano en la nuca, volvi&oacute; a llevar la lengua al co&ntilde;o, y levantando la pelvis, exclam&oacute;:<\/p>\n<p>-&iexcl;&iexcl;&iexcl;Ya!!!<\/p>\n<p>De su co&ntilde;o comenzaron a salir jugos espesos, y mientras se retorc&iacute;a con el gusto que sent&iacute;a, Eugenio, se fue tragando la corrida.<\/p>\n<p>Acab&oacute; y acariciando su cabello, le dijo:<\/p>\n<p>-En mi vida me hab&iacute;a corrido tan bien.<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres correrte otra vez, cielo?<\/p>\n<p>-&iquest;Lamiendo mi co&ntilde;o?<\/p>\n<p>-S&iacute;.<\/p>\n<p>-Por mi me corro las veces que quieras. &iquest;Pero y el hijo? As&iacute; no lo hacemos. Bueno, tambi&eacute;n lo podemos hacer otro d&iacute;a, &iquest;no?<\/p>\n<p>-Pues s&iacute;.<\/p>\n<p>Adela, que ten&iacute;a las piernas abiertas y las rodillas flexionadas, le ech&oacute; la mano a la nuca y le volvi&oacute; a llevar la boca a su co&ntilde;o. Eugenio volvi&oacute; a lamer su co&ntilde;o, su cl&iacute;toris&#8230; Meti&oacute; la puntita de la lengua en su vagina y los gemidos subieron de intensidad. Le levant&oacute; el culo con las dos manos y le lami&oacute; el ojete. A Adela no le gust&oacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;No hagas eso, guarro!<\/p>\n<p>Le meti&oacute; la punta de la lengua dentro del ojete y desde &eacute;l subi&oacute; lamiendo hasta el cl&iacute;toris. Despu&eacute;s de hacerlo varias veces, le dijo Adela:<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; cochino eres!<\/p>\n<p>-&iquest;Te gusta que seas cochino? &iquest;Te gusta que juegue con mi lengua en tu culo?<\/p>\n<p>-Me da verg&uuml;enza decirlo.<\/p>\n<p>Sin decirle nada se lo hab&iacute;a dicho todo. Poco despu&eacute;s, Adela, ya cambiara de opini&oacute;n. Quer&iacute;a ir a por el hijo:<\/p>\n<p>-Dicen que los hijos se hacen cuando un hombre y una mujer se corren juntos y yo me voy a correr otra vez.<\/p>\n<p>Eugenio dej&oacute; de comerle el co&ntilde;o y le frot&oacute; la polla en la entrada de la vagina, Adela, en nada, le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Me voy a correr, me voy a correr! &iexcl;&iexcl;Mete, mete!!<\/p>\n<p>Eugenio le meti&oacute; el glande, la desvirg&oacute; y sin m&aacute;s comenz&oacute; a correrse. Adela, mientras la polla iba entrando agarraba la manta, elevaba la pelvis y gem&iacute;a de placer y de dolor. Era una mezcla de sonidos que Eugenio nunca antes hab&iacute;a o&iacute;do.<\/p>\n<p>Al acabar de correrse qued&oacute; encima de ella con la polla dentro del co&ntilde;o. Se besaban, sonre&iacute;an&#8230; Y sonriendo, despu&eacute;s de besarlo, le dijo Adela:<\/p>\n<p>-&iquest;Si nos corremos otra vez juntos tendr&eacute; gemelos?<\/p>\n<p>-No es probable<\/p>\n<p>-Pero podemos probar.<\/p>\n<p>Le estaba hablando de echar otro polvo, y no le iba a decir que no.<\/p>\n<p>-Claro que s&iacute;.<\/p>\n<p>Adela empuj&oacute; con fuerza el culo hacia arriba, y le dijo:<\/p>\n<p>-Dame.<\/p>\n<p>Se la meti&oacute; y se la sac&oacute; tres veces, y le dijo:<\/p>\n<p>-&iquest;As&iacute;?<\/p>\n<p>Adela volvi&oacute; a empujar con fuerza el culo hacia arriba.<\/p>\n<p>-Dame jarabe de palo.<\/p>\n<p>Le dio la vuelta, la puso encima de &eacute;l, y le dijo:<\/p>\n<p>-D&aacute;melo tu a m&iacute;.<\/p>\n<p>-Aqu&iacute; arriba me siento muy puta.<\/p>\n<p>-Pero eres un &aacute;ngel, vida m&iacute;a.<\/p>\n<p>Adela, apoyando sus manos en el vientre de Eugenio lo foll&oacute; con una lentitud pasmosa, pero al estar el co&ntilde;o engrasado con sus jugos y con el semen de Eugenio, enseguida empez&oacute; a gustarle. Apoy&oacute; sus manos el pecho y sus movimientos fueron en aumento, sinti&oacute; que cuanto m&aacute;s aceleraba m&aacute;s le gustaba, esto hizo que acabase follando a Eugenio con las manos apoyadas en el colch&oacute;n y poniendo las tetas al alcance de su boca. Movi&oacute; el culo de atr&aacute;s hacia delante y de adelante hacia atr&aacute;s a cien por hora. Sinti&oacute; c&oacute;mo Eugenio mamando una de sus tetas se corr&iacute;a dentro. Al sentir la leche dentro de su co&ntilde;o se qued&oacute; quieta, se le cerraron los ojos, de su boca sali&oacute; un dulce: &quot;&iexcl;Ah, aaah!&quot;, y corri&eacute;ndose se derrumb&oacute; sobre Eugenio.<\/p>\n<p>Al irse el resuello siguieron los besos y las caricias. Cuando Adela sinti&oacute; la polla dura de nuevo dentro de su co&ntilde;o, le dijo:<\/p>\n<p>-&iquest;Sabes hacer alguna cosa rara m&aacute;s?<\/p>\n<p>Lo volvi&oacute; a besar y le respondi&oacute;:<\/p>\n<p>-S&iacute;, ponme el co&ntilde;o en la boca y fr&oacute;talo en mi lengua hasta que te corras.<\/p>\n<p>Adela se escandaliz&oacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;Nooo! As&iacute; s&iacute; que me sentir&iacute;a muy puta.<\/p>\n<p>La cogi&oacute; por la cintura, y le dijo:<\/p>\n<p>-Ven.<\/p>\n<p>Adela, mientras la polla sal&iacute;a de su co&ntilde;o, y luego cuando fue dejando un rastro de leche y jugos por el vientre y el pecho de Eugenio, segu&iacute;a diciendo:<\/p>\n<p>-No, no, no me obligues a hacer eso.<\/p>\n<p>Dec&iacute;a que no pero se dejaba ir, y dej&aacute;ndose ir acab&oacute; con el co&ntilde;o en la boca de Eugenio, que al tenerlo delante le clav&oacute; la lengua en &eacute;l, Adela, exclam&oacute;:<\/p>\n<p>-&iexcl;&iexcl;Jes&uacute;s!!<\/p>\n<p>Comenz&oacute; a mover la pelvis para frotar el co&ntilde;o contra la lengua, que entraba y sal&iacute;a en aquel pocito de secreciones y acababa frot&aacute;ndose contra el cl&iacute;toris. Eugenio ten&iacute;a sus manos en las tetas y esta vez se las apret&oacute; y le pellizc&oacute; los pezones, Adela gem&iacute;a sin parar. Cuando se iba a correr, le dijo Eugenio:<\/p>\n<p>-D&aacute;mela en la boca.<\/p>\n<p>Adela agarr&oacute; el hierro de la cabecera del catre, se le cerraron los ojos de golpe, y cuando los abri&oacute; con la vista borrosa mir&oacute; c&oacute;mo Eugenio lam&iacute;a su co&ntilde;o y tragaba los jugos de su corrida.<\/p>\n<p>Dos meses m&aacute;s tarde, cuando ya se le empezaba a notar la barriga le confes&oacute; a su madre su estado y quien era el padre de la criatura. Felisa rompi&oacute; a llorar desconsoladamente. Adela, le dijo:<\/p>\n<p>-No va a pasar nada, madre, se lo he contado por qu&eacute; Eugenio y yo nos vamos para Suiza.<\/p>\n<p>-Ya pas&oacute;, hija, ya paso.<\/p>\n<p>-Paso, s&iacute;, pero lo hicimos por amor.<\/p>\n<p>-No es eso, hija, no es eso.<\/p>\n<p>-&iquest;Entonces qu&eacute; es, madre?<\/p>\n<p>&#8211; Que Eugenio es tu hermano.<\/p>\n<p>Adela no pod&iacute;a creer lo que acababa de o&iacute;r.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Mi padre es el Becerro?!<\/p>\n<p>-S&iacute;, hija, s&iacute;.<\/p>\n<p>Eugenio y Adela acabaron en Suiza. All&iacute; se casaron y Eugenio jam&aacute;s supo que Adela era su hermana.<\/p>\n<p>Quique.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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