{"id":23688,"date":"2020-05-14T01:27:26","date_gmt":"2020-05-14T01:27:26","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-05-14T01:27:26","modified_gmt":"2020-05-14T01:27:26","slug":"y-pensar-que-a-algunos-les-gusta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/y-pensar-que-a-algunos-les-gusta\/","title":{"rendered":"Y pensar que a algunos les gusta"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"23688\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">8<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Me llamo Diego y estoy casado con Ely desde hace tres a&ntilde;os. Nuestra uni&oacute;n, al cabo de un a&ntilde;o de noviazgo, fue consecuencia del enamoramiento mutuo. Tengo treinta y nueve de edad y le llevo cinco. Soy del mont&oacute;n, no se van a dar vuelta para mirarme pero tampoco provoco rechazo.<\/p>\n<p>En cambio ella es una hermosa mujer en el aspecto que uno quiera enfocar. F&iacute;sicamente muy linda, buen gusto en el vestir sin ocultar pero sin mostrar, educada, culta y sumamente femenina. En el trabajo est&aacute; bien considerada por su seriedad y eficiencia. Es verdad que su sueldo es modesto pero mis ingresos bastan y sobran para nuestras necesidades, por lo cual su remuneraci&oacute;n la usa para darse algunos gustos.<\/p>\n<p>Nuestra uni&oacute;n discurr&iacute;a placentera y apaciblemente en todos los aspectos hasta el d&iacute;a en que una fat&iacute;dica llamada telef&oacute;nica trastorn&oacute; toda la relaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Una ma&ntilde;ana, poco antes del mediod&iacute;a estando en casa, la llam&eacute; al celular por una necesidad que se hab&iacute;a presentado en mi trabajo y que ella seguramente estar&iacute;a en condiciones de asesorarme. Con el aparato pegado a la oreja escuch&eacute; una voz de hombre preguntando qui&eacute;n era, recibiendo como respuesta<\/p>\n<p>-&ldquo;Callate es mi marido&rdquo;, despu&eacute;s, sin darse cuenta que hab&iacute;an hablado con la comunicaci&oacute;n abierta, respondi&oacute;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Hola&rdquo;<\/p>\n<p>En una fracci&oacute;n de segundo sent&iacute; asombro, dolor, bronca y retorn&eacute; al equilibrio, algo francamente milagroso.<\/p>\n<p>-&ldquo;Hola querida, quer&iacute;a hacerte una consulta. Decime d&oacute;nde est&aacute;s as&iacute; nos juntamos&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;No te molestes, estoy en un negocio, pero como no tienen lo que busco en unos minutos salgo para casa pues no tengo que volver al trabajo&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Perfecto, yo tambi&eacute;n voy para casa&rdquo;<\/p>\n<p>Aunque no era una evidencia concluyente, la imaginaci&oacute;n se puso totalmente en mi contra. El dolor retorn&oacute; con intensidad abarcando desde la coronilla hasta el dedo gordo del pie. Doblado por el agobio sal&iacute; y tomando el auto estacion&eacute; en la cuadra anterior a la de casa. Quer&iacute;a verla llegar. Habr&iacute;an pasado veinte minutos cuando un auto se par&oacute; un poco m&aacute;s all&aacute; de donde estaba yo, y ella se baj&oacute; para continuar caminando. Cuando estaba entrando arranqu&eacute; y llegu&eacute; detr&aacute;s.<\/p>\n<p>Acostumbrado a verla impecable, segura de s&iacute; misma, con semblante reflejando su agrado de volver al hogar, me sorprendi&oacute; su aspecto. Su peinado ligeramente desprolijo, la cara seria y la chaqueta abierta dejaba ver un bot&oacute;n de la camisa abrochado con el ojal de m&aacute;s abajo, como si hubiera salido a las apuradas. Simplemente me dijo &ldquo;Hola&rdquo; mientras caminaba directo al ba&ntilde;o. Cuando sali&oacute; me encontr&oacute; concentrado frente al televisor mirando un partido de f&uacute;tbol. El resto de la jornada casi no cruzamos palabras. Sin reconocerlo, ambos sab&iacute;amos que lo nuestro se hund&iacute;a.<\/p>\n<p>Y as&iacute; pas&oacute; un mes y medio, ella tratando de que todo volviera a la normalidad pero sin dar ninguna explicaci&oacute;n y yo, ante pruebas tan endebles, tampoco pod&iacute;a pedirla. Por supuesto que desde ese momento desapareci&oacute; nuestra intimidad.<\/p>\n<p>De la misma manera que una casualidad produjera la fractura de mi matrimonio, otro momento de puro azar me dio la certeza de portar unos buenos cuernos. Iba caminando para hacer un tr&aacute;mite cuando veo venir en mi direcci&oacute;n a Irma, una compa&ntilde;era de trabajo de Ely con la cual tengo una afectuosa relaci&oacute;n. Este nexo se inici&oacute; tiempo atr&aacute;s, cuando a ella se le present&oacute; una emergencia y yo la ayud&eacute; con una cantidad de dinero que le permiti&oacute; salir del apuro. A pesar de que me devolvi&oacute; hasta el &uacute;ltimo centavo, dice estar en deuda por siempre. La invit&eacute; a tomar algo y ponernos al d&iacute;a pues hab&iacute;a pasado un buen lapso desde la &uacute;ltima vez que nos vimos. Cuando me pregunt&oacute; c&oacute;mo andaba no pude disimular y le cont&eacute; del enrarecimiento de mi relaci&oacute;n matrimonial. Su respuesta me paraliz&oacute; al punto de reaccionar solo cuando me tom&oacute; de la mano diciendo que lo sent&iacute;a.<\/p>\n<p>-&ldquo;Vos sab&eacute;s cuanto te aprecio y por eso me duele tener que decirte esto. Ely hace tiempo que mantiene un amor&iacute;o con nuestro jefe de &aacute;rea&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Cuanto tiempo&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Alrededor de tres meses&rdquo;<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de unos minutos de silencio, con la mirada perdida, y haciendo un esfuerzo sobrehumano para que el dolor y la bronca no me dominaran, le dije que necesitaba de ella un gran favor.<\/p>\n<p>-&ldquo;Solo te pido que en la primera oportunidad que los veas saliendo juntos me llames inmediatamente por tel&eacute;fono&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Dalo por hecho&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Te ruego me perdones pero esto me tiene muy mal, necesito irme a casa&rdquo;<\/p>\n<p>As&iacute;, destruido termin&eacute; la reuni&oacute;n. Los d&iacute;as siguientes fueron una prueba de fuego para disimular lo que sent&iacute;a hasta que lleg&oacute; la llamada que esperaba.<\/p>\n<p>-&ldquo;Reci&eacute;n acaban de salir&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Gracias&rdquo;.<\/p>\n<p>Hice un c&aacute;lculo r&aacute;pido, diez minutos para llegar, cinco para calentar, diez de acci&oacute;n hasta llegar a la c&uacute;spide, entonces la llamo en veinticinco. En el tiempo calculado hice funcionar el tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>-&ldquo;Hola Ely, te llam&eacute; al trabajo y me dijeron que reci&eacute;n hab&iacute;as salido. Necesito verte cuanto antes&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Estoy en el shopping buscando un pantal&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Perfecto, en diez minutos te encuentro en la entrada que da a la avenida&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Dame un poco m&aacute;s as&iacute; puedo terminar&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;No hay problema, que sean veinte&rdquo;.<\/p>\n<p>En el tiempo acordado m&aacute;s dos minutos de espera la llam&eacute; nuevamente.<\/p>\n<p>-&ldquo;Estoy esperando y no te veo aparecer&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Perdoname me confund&iacute;, estoy en la otra entrada y me acabo de encontrar con mi jefe que nos invita un caf&eacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Luego de ser presentados me arrim&eacute; a ella para darle el protocolar beso en la mejilla. Cuando mis labios estaban al borde de tocar su cara, en lugar de sentir el perfume que habitualmente usa, percib&iacute; otro olor, por lo cual me retir&eacute;. Ya sentados la miro con detenimiento y no puedo dejar de decirle lo que veo.<\/p>\n<p>-&ldquo;Ely est&aacute;s desconocida. Peinado desprolijo, maquillaje ligeramente corrido, p&aacute;lida, sin aros ni colgantes, la blusa totalmente abotonada, olor a saliva en el cuello, facciones desencajadas y manos temblorosas. Realmente notable, pero dejemos eso que ah&iacute; viene el caf&eacute; que nos han invitado&rdquo;.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de una charla insustancial, durante la cual mi mujer empeor&oacute; su aspecto, nos despedimos del caballero para regresar a casa. Apenas cruzamos la puerta la tom&eacute; del pelo para inmovilizarla y le arranqu&eacute; blusa, corpi&ntilde;o, falda y bombacha.<\/p>\n<p>-&ldquo;Veamos qu&eacute; nos dice lo que est&aacute; bajo la ropa&rdquo;<\/p>\n<p>Oblig&aacute;ndola a girar pude ver un moret&oacute;n en el cuello, uno en cada pecho y dientes marcados en la nalga derecha. Al soltarla se arrodill&oacute; en el piso mientras llorando me dec&iacute;a.<\/p>\n<p>-&ldquo;Te pido perd&oacute;n, estoy arrepentida de haberte enga&ntilde;ado, te juro que nunca m&aacute;s se va a repetir&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Lo que quiero es saques ya todo lo tuyo del ba&ntilde;o y del dormitorio llev&aacute;ndolo a la habitaci&oacute;n de hu&eacute;spedes. Aquello que, dentro de una hora, haya quedado, lo pondr&eacute; en la calle junto con la basura&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Por qu&eacute;&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Porque el dormitorio y el ba&ntilde;o son del matrimonio, del cual vos, ya no formas parte&rdquo;<\/p>\n<p>Mientras ella, en camis&oacute;n y llorando, hac&iacute;a el traslado yo cambi&eacute; la ropa de cama por otra reci&eacute;n lavada. Luego almorc&eacute; en un restaurant cercano y regres&eacute; buscando dormir la siesta, algo que no pude hacer. La tarde me tuvo ocupado en dar de baja las extensiones de tarjeta de cr&eacute;dito que le hab&iacute;a dado, cerrar la caja de ahorro donde yo depositaba para sus gastos y cancelar su pertenencia a una prepaga de salud. Lo que era posible lo hice por tel&eacute;fono para que se enterara sin tener que hablarle. Naturalmente que al darse cuenta de ello me habl&oacute;.<\/p>\n<p>-&ldquo;&iquest;Me pens&aacute;s dejar en la calle?<\/p>\n<p>-&ldquo;No es mi intenci&oacute;n. Mientras estemos legalmente casados tendr&aacute;s casa y comida sin ninguna obligaci&oacute;n de tu parte, pero una cosa es no poder quitarme los cuernos y otra es pagar para que me crezcan. Adem&aacute;s te proh&iacute;bo ingresar a mi dormitorio, a mi ba&ntilde;o y a mi escritorio. Por supuesto que no pod&eacute;s invitar ni hacer entrar a nadie, pues ya no sos la se&ntilde;ora de la casa&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;&iquest;Por qu&eacute; me haces esto?<\/p>\n<p>-&ldquo;Lo &uacute;nico que hago es aceptar lo que decidiste. En alg&uacute;n momento hiciste una opci&oacute;n entre la relaci&oacute;n matrimonial y otra paralela y por fuera de la primera, sabiendo que no era aceptable mantener las dos simult&aacute;neamente. Pues bien, ahora te libero de todas las trabas que ten&iacute;as por ser mi esposa. Tranquilamente pod&eacute;s hacer lo que quieras, con qui&eacute;n quieras, en el horario que te parezca m&aacute;s c&oacute;modo, la cantidad de veces que se te ocurra y con cu&aacute;ntos hombres te venga en ganas. Se acab&oacute; fingir ocupaciones, mentir sobre reuniones, simular amistades, y tener que dar excusas inveros&iacute;miles&rdquo;<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente estaba en mi negocio cuando recibo una llamada de Ely.<\/p>\n<p>-&ldquo;Por favor no cuelgues, Jos&eacute; quiere hablar con vos&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;No tengo idea quien es Jos&eacute;&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Mi jefe&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Pas&aacute;melo&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Hola Diego, desear&iacute;a poder hablar un rato con vos. Si ten&eacute;s tiempo ahora, nos podr&iacute;amos juntar en un caf&eacute;&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Perfecto, te espero en la esquina de mi negocio, que es un sitio tranquilo. Ely te puede indicar c&oacute;mo llegar&rdquo;<\/p>\n<p>Pasados unos minutos fui al lugar acordado y me ubiqu&eacute; en una mesa alejada a esperar. Cuando lleg&oacute;, despu&eacute;s del obligado saludo, ambos coincidimos en pedir un caf&eacute;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Te escucho&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Mir&aacute;, Eli me cont&oacute; c&oacute;mo est&aacute;n ahora las cosas entre ustedes. Yo quiero pedirte perd&oacute;n pues en parte soy culpable de lo sucedido ya que la presion&eacute; laboralmente para que accediera a tener relaciones conmigo&rdquo;<\/p>\n<p>Lo mir&eacute; unos segundos a la cara y luego, simulando un mensaje entrante al celular, lo saqu&eacute;, activ&eacute; el grabador y lo volv&iacute; a guardar.<\/p>\n<p>-&ldquo;Estos aparatos que no te dan descanso. Voy a repetir lo que dijiste a ver si escuch&eacute; bien. Vos te sent&iacute;s en parte responsable de que Ely me haya sido infiel y por eso me ped&iacute;s perd&oacute;n. As&iacute; es?<\/p>\n<p>-&ldquo;S&iacute;, as&iacute; es&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Espero no abusar de tu paciencia, pero para entender bien necesito hacerte unas preguntas sencillas&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;No tengo problemas en contestarte&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;A Eli trataste de seducirla porque te pareci&oacute; atractiva o porque era mi esposa?&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Ni sab&iacute;a que era tu esposa, simplemente me atrajo&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Cuanto tiempo llevan en esta relaci&oacute;n?&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Unos tres meses&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Cu&aacute;ntas veces por semana?&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Dos o tres&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Eso significa dos por semana, trece semanas, veintis&eacute;is veces. Y la tuviste que presionar todas las veces?&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;No s&oacute;lo dos&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Entonces no te preocupes, nada tengo que perdonarte. No somos amigos sino apenas conocidos. No me debes lealtad ni fidelidad. El problema es de Eli que s&iacute; ten&iacute;a obligaci&oacute;n de serme fiel. Quiz&aacute; le tengas que pedir perd&oacute;n a ella por haberla acosado en el trabajo. Conmigo nada, as&iacute; que no te robo m&aacute;s tiempo&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Hay algo m&aacute;s, Eli dice que est&aacute; embarazada&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Qu&eacute; notable tener que enterarme por vos y no por ella, de cuanto cree estar?&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Mes, mes y medio. Vas a ser pap&aacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;No digo imposible pero s&iacute; muy dif&iacute;cil. Hace dos meses, cuando la llam&eacute;, que ella atendi&oacute; con vos al lado y escuch&eacute; la conversaci&oacute;n entre ambos, dej&eacute; de tener intimidad con ella. Aparte hace m&aacute;s de un a&ntilde;o que yo uso preservativo, porque a Eli las pastillas le producen trastornos. Te dejo, suerte&rdquo;. Saco el celular, apago el grabador y en el momento de guardarlo me dice.<\/p>\n<p>-&ldquo;Hay algo m&aacute;s que debieras saber&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Soy todo o&iacute;dos&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Eli es una buena mujer y te quiere. Simplemente fue d&eacute;bil. Prueba de ello es lo que paso la segunda o tercera vez que salimos. Est&aacute;bamos al borde del orgasmo cuando en mala hora le pregunt&eacute; si yo la cog&iacute;a mejor que su cornudo. Sin decir palabra me empuj&oacute; sac&aacute;ndome de encima, se visti&oacute;, fue al ba&ntilde;o a arreglarse y cuando estaba por salir se volvi&oacute; dici&eacute;ndome &lsquo;Mi marido no tiene la culpa de que yo sea una puta, la pr&oacute;xima vez que de alguna manera te refieras a &eacute;l no me vas a ver m&aacute;s, pase lo que pase&rsquo;&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Gracias por el dato, lo anotar&eacute; en papel para colgarlo en uno de los cuernos. Chau&rdquo;.<\/p>\n<p>La hermosa se&ntilde;ora, jovial, de mirada luminosa, habitualmente sonriente, con elegancia sugerente sin mostrar nada, artista en combinar ropa, accesorios y adornos de manera que siempre parec&iacute;a estar estrenando, amable y normalmente optimista, suavemente maquillada resaltando su natural belleza, un peinado haciendo digno marco a sus delicadas facciones, con voz de tonalidad musical, desapareci&oacute; de la noche a la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente de mi charla con su jefe, verla salir para el trabajo fue encontrarse con otra persona. Pantal&oacute;n y chaqueta holgados, con camisa abotonada hasta el cuello. Sin maquillaje ni adornos. Pelo atado atr&aacute;s en una coleta. Cara seria, ojos apagados con un dejo de tristeza. Erguida pero con los hombros un tanto ca&iacute;dos como quien soporta un peso. La voz monocorde y ap&aacute;tica.<\/p>\n<p>Con el correr de los d&iacute;as pude ver que su otrora nutrido vestuario se reduc&iacute;a a seis conjuntos a ser usados en rutinaria periodicidad. Del mismo modo, el abundante repertorio de cosm&eacute;ticos qued&oacute; limitado a cuatro o cinco cosas. Las carteras dieron paso a dos peque&ntilde;os bolsos y los adornos directamente desaparecieron.<\/p>\n<p>Unos tres meses despu&eacute;s se produjeron dos cambios notables. Uno fue causado por la se&ntilde;ora que desde antes de casarme se ocupaba de las tareas de la casa, y que al salir Ely para el trabajo se acerc&oacute;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Se&ntilde;or, puedo hablar con usted?&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Por supuesto Mar&iacute;a&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Se&ntilde;or, usted es un hombre bueno, cu&iacute;dela a la se&ntilde;ora Ely que es buena y lo quiere&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Mar&iacute;a, sab&eacute;s lo que hizo Ely?&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;S&iacute; se&ntilde;or, ella me lo dijo&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Y segu&iacute;s con la misma opini&oacute;n?&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;S&iacute; se&ntilde;or, porque ambos se quieren. Sigan peleados si no hay otro remedio, s&oacute;lo le pido que no la deje caer&rdquo;<\/p>\n<p>Al mediod&iacute;a, estando los tres en casa, Mar&iacute;a perseverante como ella sola, nos pidi&oacute; hablar con los dos y por supuesto accedimos.<\/p>\n<p>-&ldquo;Se&ntilde;ora Ely y se&ntilde;or Diego, tengo un problema que entre los dos me lo pueden solucionar. El distanciamiento entre ustedes, sobre lo que no opino, me duplica el trabajo y adem&aacute;s hace que no salga bien. Como comen a destiempo y en distintos lugares me obligan a servirlos por separado y a uno de los dos recalentarle la comida. Me har&iacute;an un favor grande si comieran juntos&rdquo;<\/p>\n<p>De ese cambio surgi&oacute; una m&iacute;nima comunicaci&oacute;n por la cual me enter&eacute; de los resultados de estudios m&eacute;dicos peri&oacute;dicos, de la fecha probable de parto, de que era var&oacute;n y se iba a llamar Benjam&iacute;n.<\/p>\n<p>Otro cambio palpable fue la vestimenta. Al empezar a abultar el abdomen se hizo confeccionar tres vestidos amplios que fueron su &uacute;nica indumentaria durante los cinco &uacute;ltimos meses de embarazo. Su vida transcurr&iacute;a entre el trabajo, preparar lo necesario para la criatura de ven&iacute;a incluidas algunas compras, la lectura y algo de televisi&oacute;n. Del padre solo me dijo que hab&iacute;a sido destinado a otra sede sin tener ninguna noticia de &eacute;l.<\/p>\n<p>Cuando lleg&oacute; el momento la llev&eacute; a la cl&iacute;nica y me qued&eacute; con ella hasta que la dieron de alta. Algunas noches, cuando la ve&iacute;a agotada, le daba la mamadera y cambiaba al beb&eacute;. En una de esas oportunidades, cuando fui a buscarlo pues hab&iacute;a estado llorando, la encontr&eacute; acostada d&aacute;ndole la teta y con l&aacute;grimas que bajaban como r&iacute;o por las mejillas. Con pa&ntilde;uelos descartables le sequ&eacute; la cara preocupado por lo que ve&iacute;a. Era la primera vez que la tocaba despu&eacute;s de esa &eacute;poca trist&iacute;sima.<\/p>\n<p>-&ldquo;Te puedo ayudar en algo?&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Estoy bien, simplemente cada d&iacute;a me duele m&aacute;s lo que te hice&rdquo;<\/p>\n<p>Con Benjam&iacute;n establecimos tempranamente una relaci&oacute;n muy cercana. Mis brazos eran sus preferidos aun frente a su madre, y era muy com&uacute;n que se durmiera acostado conmigo con su cabeza en el hueco de mi axila izquierda. Ya con algo m&aacute;s del a&ntilde;o una noche despu&eacute;s de cenar, mirando dibujos animados en el televisor, ocurri&oacute; lo esperable, se qued&oacute; dormido en mientras lo ten&iacute;a abrazado. Su madre, que jam&aacute;s trasgredi&oacute; la regla de no entrar a mi pieza, desde la puerta me pidi&oacute; si pod&iacute;a llevarlo a su cama. Cuando mir&eacute; hacia donde estaba vi la cara triste de una persona abatida que se esforzaba para mantenerse en pie.<\/p>\n<p>Acomod&eacute; la criatura sobre la almohada, fui hasta ella, le tom&eacute; una mano haci&eacute;ndola entrar y la abrac&eacute;. Estuvo varios minutos llorando sobre mi hombro, recibiendo mis caricias en la espalda y besos en la frente y las mejillas. Cuando se calm&oacute; y levant&oacute; la cabeza nuestros labios y lenguas reanudaron la dulce tarea interrumpida dos a&ntilde;os atr&aacute;s. La acost&eacute; a los pies del ni&ntilde;o y mi boca se dedic&oacute; a saborear su cuerpo desde el cuello hasta la entrepierna con el resultado de dos orgasmos que la dejaron inerte. Las palabras reci&eacute;n brotaron cuando se repuso.<\/p>\n<p>-&ldquo;No voy a durar ni dos minutos dentro hasta correrme&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;No importa ya goc&eacute; m&aacute;s que suficiente, entr&aacute; hasta el final y dejame sentir la f&eacute;rtil descarga que me d&eacute; un hijo tuyo&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;No quiero reemplazo para el hijo que ya tengo&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Entonces hagamos una nena&rdquo;.<\/p>\n<p>Tom&eacute; sus piernas, llevando las rodillas a tocar los hombros. Ella agarr&oacute; mi pija y la puso justo para entrar.<\/p>\n<p>-&ldquo;Mi vida, haceme tuya nuevamente&rdquo;.<\/p>\n<p>El ingreso fue lento, disfrutando cada mil&iacute;metro que recorr&iacute;a, gozando de las contracciones vaginales con que ella me acompa&ntilde;aba, mientras sus palabras resonaban en mi o&iacute;do d&aacute;ndome una bienvenida tanto tiempo esperada. Cuando empec&eacute; los latidos de la corrida me ci&ntilde;&oacute; con brazos y piernas diciendo en voz alta.<\/p>\n<p>-&ldquo;Gracias Dios m&iacute;o por devolverme el amor que nunca deb&iacute; perder&rdquo;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>8 Me llamo Diego y estoy casado con Ely desde hace tres a&ntilde;os. Nuestra uni&oacute;n, al cabo de un a&ntilde;o de noviazgo, fue consecuencia del enamoramiento mutuo. Tengo treinta y nueve de edad y le llevo cinco. Soy del mont&oacute;n, no se van a dar vuelta para mirarme pero tampoco provoco rechazo. 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