{"id":23749,"date":"2020-05-17T22:00:00","date_gmt":"2020-05-17T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-05-17T22:00:00","modified_gmt":"2020-05-17T22:00:00","slug":"el-tatuaje-del-culo-de-la-monja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-tatuaje-del-culo-de-la-monja\/","title":{"rendered":"El tatuaje del culo de la monja"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"23749\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Esta historia se la cont&oacute; un comunista a un chavista de Podemos, el de Podemos se la cont&oacute; a un amigo m&iacute;o de su mismo gremio, y este la solt&oacute; en una sobremesa. Va de un chorizo y de tres hermanos, ellos eran curas y ella monja.<\/p>\n<p>Yo la cuento porque tiene su morbo, pero lo dicho, creo que es uno de esas mierdas que se inventan los rojos para joder a los curas&#8230; O no, quien sabe.<\/p>\n<p>Juan era un joven moreno, menudo, de estatura mediana, guapo y era el limpia de la iglesia, el limpia cepillos para ser m&aacute;s exacto. Aquel d&iacute;a, sentado en un banco, vio a una monja arrodillada delante del confesionario con las palmas de las manos juntas y mirando hacia abajo. Al rato vio c&oacute;mo se perd&iacute;a detr&aacute;s del altar, donde estaba la sacrist&iacute;a.<\/p>\n<p>La monja andaba en los treinta a&ntilde;os y era fea estilo Rossy de Palma, o sea que su nariz aguile&ntilde;a ol&iacute;a la primavera del a&ntilde;o que viene.<\/p>\n<p>Poco despu&eacute;s el cura dej&oacute; el confesionario, pas&oacute; por el lado de Juan y sali&oacute; de la iglesia por la puerta principal. La monja segu&iacute;a en el confesionario y a Juan le pic&oacute; el gusanillo de la curiosidad.<\/p>\n<p>La puerta de la sacrist&iacute;a ten&iacute;a el ojo de la cerradura grande y si pon&iacute;as el ojo ve&iacute;as casi todo el interior. Juan lo puso y vio a la monja de pie arrimada de espaldas contra la chimenea con los brazos en cruz atados con unas cintas a dos salientes. Con ella estaba un hombre de unos cincuenta a&ntilde;os, alto, gordo, vestido con un traje negro y con alzacuellos. La monja vestida solo con la cofia. &iexcl;Qu&eacute; cuerpazo ten&iacute;a! El Gordo ten&iacute;a en las manos una peque&ntilde;a brocha y un bote de cristal con chocolate l&iacute;quido. Le pint&oacute; los labios con chocolate y despu&eacute;s le pas&oacute; la legua por ellos. Le pint&oacute; sus peludas axilas y se las lami&oacute; hasta dejarlas limpias. Le pint&oacute; las areolas de las grandes tetas y despu&eacute;s las mam&oacute;. Le pint&oacute; el ombligo y se lo limpi&oacute; con la lengua. Le pint&oacute; los dedos de los pies y, de rodillas, se los lami&oacute;. Hizo dos rayas de chocolate por las pantorrillas y el interior de los muslos para volver borrarlas con su lengua. Despu&eacute;s le pas&oacute; el mango del pincel por el co&ntilde;o, lo sac&oacute; lleno de jugos y se lo dio a la monja para que lo lamiera. La monja lo chup&oacute;, y despu&eacute;s le dijo:<\/p>\n<p>-Echaba de menos nuestras juergas, hermano.<\/p>\n<p>El Gordo le dio una bofetada en la cara.<\/p>\n<p>-&iexcl;Un respeto, furcia!<\/p>\n<p>La monja le sigui&oacute; el juego.<\/p>\n<p>-Es usted un goloso, eminencia.<\/p>\n<p>&iquest;Eminencia? Si lo trataba as&iacute; ten&iacute;a que ser un pez gordo, o no. El Gordo, le dijo:<\/p>\n<p>-C&aacute;llate, pecadora.<\/p>\n<p>Luego cogi&oacute; encima de la mesa un rosario. Despacito le fue metiendo las 59 cuentas, y despacito se las fue sacando mientras la monja rezaba no se sabe qu&eacute; ni a quien, ya que lo hac&iacute;a en bajito. Despu&eacute;s de sacar la &uacute;ltima cuenta le pint&oacute; los labios vaginales y el cl&iacute;toris de chocolate y le comi&oacute; todo el co&ntilde;o&#8230; Acto seguido le meti&oacute; dos dedos de la mano izquierda dentro del co&ntilde;o y le masturb&oacute; el cl&iacute;toris haciendo c&iacute;rculos sobre &eacute;l con la yema del dedo pulgar de su mano derecha hasta que la monja se corri&oacute; jadeando y temblando desde los pies a la nuca. Juan, que se estaba tocando por encima del pantal&oacute;n encharc&oacute; los calzoncillos con la leche de su corrida al ver aquel espect&aacute;culo.<\/p>\n<p>Al acabar de correrse, le dijo el Gordo a la monja:<\/p>\n<p>-Tienes que ser castigada, has pecado.<\/p>\n<p>-S&iacute;, eminencia, cast&iacute;gueme.<\/p>\n<p>El Gordo cogi&oacute; dos pinzas de pl&aacute;stico sobre la mesa, fue a su lado y se las puso en los gordos pezones de sus tetazas con areolas color carne. Luego cogi&oacute; sobre la mesa dos cilicios con pinchos y le puso uno en cada muslo, lo que hizo que saliera sangre de ellos. Por &uacute;ltimo cogi&oacute; una fusta sobre la mesa, y le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo te llamas, pecadora?<\/p>\n<p>-Concepci&oacute;n, eminencia, me llamo Concepci&oacute;n, y quiero concebir.<\/p>\n<p>El Gordo se puso furioso.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iexcl;Puuuta!!<\/p>\n<p>Le dio con la fusta en las dos nalgas. La monja comenz&oacute; a gemir.<\/p>\n<p>-Cast&iacute;gueme, eminencia, cast&iacute;gueme, soy una mala mujer.<\/p>\n<p>Le dio en las esponjosas tetas.<\/p>\n<p>-&iquest;&quot;Qu&eacute; clase de macabro juego es este&quot;? -se pregunt&oacute; Juan. Enseguida lo iba a saber. Perdi&oacute; al Gordo en un &aacute;ngulo muerto. Cuando lo volv&iacute; a ver estaba con la puerta abierta delante de &eacute;l, el Gordo lo cogi&oacute; por la pechera y de un tir&oacute;n lo meti&oacute; dentro de la sacrist&iacute;a, cerr&oacute; la puerta con llave, cogi&oacute; un abre cartas que era c&oacute;mo un estilete, y le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Vas a morir, cabr&oacute;n!<\/p>\n<p>A Juan se le pusieron los cojones de corbata.<\/p>\n<p>-&iexcl;No vi nada, no vi nada!<\/p>\n<p>-&iexcl;Lo viste todo, hijo puta!<\/p>\n<p>El Gordo le puso el abre cartas en el est&oacute;mago, y le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Saca mi polla y mama! -le puso el abre cartas en el cuello-. &iexcl;&iexcl;Mama o muere!!<\/p>\n<p>A Juan le volvi&oacute; el valor de repente. Dio dos pasos a un lado, se puso en posici&oacute;n defensiva, c&oacute;mo para boxear, y le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Tu puta madre te la va a mamar!<\/p>\n<p>El Gordo no esperaba aquella reacci&oacute;n. Baj&oacute; el abre cartas, y lo amonest&oacute;:<\/p>\n<p>-&iexcl;Ese lenguaje no entraba en el juego! Vete y dile a Pedro que no me vales.<\/p>\n<p>-Lo que acabo de ver&#8230;<\/p>\n<p>Le iba a decir que lo que acabara de ver lo iba a saber hasta el perro del Tato, pero se dio cuenta de que Pedro era el nombre del cura. Al quedarse callado, le dijo el Gordo:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute;?<\/p>\n<p>Juan decidi&oacute; seguirles el juego.<\/p>\n<p>-Que no se lo voy a contar a nadie. Lo siento, don Pedro no me dijo cu&aacute;l era mi papel, me dijo que improvisara. &iquest;Puedo quedarme?<\/p>\n<p>El Gordo miraba a Juan y salivaba, no le pod&iacute;a decir que no, le respondi&oacute;:<\/p>\n<p>-S&iacute;, pero no te vuelvas a dirigir a m&iacute; con palabras tan burdas. Besa a sor Concepci&oacute;n.<\/p>\n<p>La monja, le dijo al Gordo:<\/p>\n<p>-No, eminencia, que se la mame, que se la mame. Quiero ver c&oacute;mo se la mama.<\/p>\n<p>El Gordo cogi&oacute; la fusta y le dio en las tetas.<\/p>\n<p>-&iexcl;T&uacute; a callar, ramera!<\/p>\n<p>Juan bes&oacute; a la monja. Sor Concepci&oacute;n le meti&oacute; la lengua dentro de la boca y busc&oacute; la lengua del joven. Aquella mujer no parec&iacute;a una monja, parec&iacute;a una loba. &iexcl;C&oacute;mo besaba la cabrona! De repente a Juan se le pasaron todos los miedos y le devolvi&oacute; los besos&#8230; El Gordo le acariciaba del culo a Juan y a la monja le mord&iacute;a las tetas, los l&oacute;bulos de las orejas, le chupaba el cuello y le daba cachetes en las tetas&#8230; Al rato, le dijo a Juan:<\/p>\n<p>-C&oacute;mele el co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Se agach&oacute; y vio que de su co&ntilde;o, rodeado de un bosque negro, bajaban por sus muslos flujos que hac&iacute;an una especie de surcos hasta llegar a los cilicios, de ah&iacute; para abajo los finos surcos eran de sangre. Busc&oacute; con dos dedos su raja, la abri&oacute; y se encontr&oacute; con un co&ntilde;o empapado, un co&ntilde;o totalmente lleno de jugos, lami&eacute;ndolos le dijo la monja:<\/p>\n<p>-B&eacute;same con mis delicias celestiales en tu boca.<\/p>\n<p>Encima era fina la p&eacute;cora, &quot;delicias celestiales&quot;, mocos, carallo, o jugos, y si me apura flujos y sabrosos, pero delicias celestiales, de eso nada. Juan le meti&oacute; la lengua pastosa en la boca y la guarra se la devor&oacute;. Luego le dijo el Gordo:<\/p>\n<p>-Aparta.<\/p>\n<p>Juan vio que el Gordo sacara la polla y la ten&iacute;a morcillona&#8230; La de Juan estaba otra vez dura c&oacute;mo una roca. El Gordo se agach&oacute; delante de su hermana. Juan, por un momento crey&oacute; que era un vampiro, pues le fue lamiendo los finos hilos de sangre de las piernas hasta llegar al co&ntilde;o, al llegar a &eacute;l se puso en pie y le meti&oacute; dos dedos dentro&#8230; Los dedos entraron y salieron a mil por hora de la vagina hasta que la monja dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Me voy!<\/p>\n<p>El Gordo le apret&oacute; la garganta con una de sus grandes manos hasta casi asfixiarla. La monja se corri&oacute; c&oacute;mo un r&iacute;o. El Gordo se agach&oacute; y le lami&oacute; lo que expulsaba, luego con los jugos de la corrida en la boca, la bes&oacute; y al acabar de besarla, le dijo a Juan:<\/p>\n<p>-F&oacute;llala.<\/p>\n<p>Juan lo estaba deseando. Sac&oacute; la polla empalmada y se la clav&oacute; de una estocada. El gordo meneando la polla le volvi&oacute; a acariciar el culo con su mano derecha. Juan, lo dejaba&#8230; Mientras no quisiera bajarle los pantalones&#8230; Foll&oacute; a la monja mir&aacute;ndola a la cara. La foll&oacute;&#8230; unos treinta segundos, que fue lo que aguant&oacute; sin correrse.<\/p>\n<p>Le hab&iacute;a llenado el co&ntilde;o de leche y se retiraba cuando el cabr&oacute;n del Gordo le cogi&oacute; la cabeza, le puso la boca entre las piernas de sor Concepci&oacute;n, y le dijo:<\/p>\n<p>-Acaba lo que empezaste, a una mujer no se la deja a medias.<\/p>\n<p>El co&ntilde;o estaba asqueroso y ahora ol&iacute;a a bacalao, su leche y los jugos de la monja le ca&iacute;an por los lados de la lengua&#8230; Juan, haciendo de tripas coraz&oacute;n, al principio, y gust&aacute;ndole despu&eacute;s, se lo lami&oacute; hasta que la monja dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Me voy para el cielo!<\/p>\n<p>Al infierno acabar&iacute;a yendo la muy puta, pero mientras tanto se corri&oacute; como una cerda, gimiendo y sacudi&eacute;ndose.<\/p>\n<p>Juan pens&oacute; que se acabara la cosa cuando el Gordo le quit&oacute; a la monja las pinzas y los cilicios y la desat&oacute;, pero estaba equivocado. El Gordo le volvi&oacute; atar las manos, solo que ahora ten&iacute;a la cara hacia la chimenea y les daba el culo, un culo en el que ten&iacute;a tatuada la V&iacute;a L&aacute;ctea. &iquest;D&oacute;nde se har&iacute;a una monja un tatuaje en el culo? Nunca lo supo. El Gordo le dijo:<\/p>\n<p>-Lame el brazo de Sagitario.<\/p>\n<p>A Juan fue c&oacute;mo si le estuviese hablando de f&iacute;sica cu&aacute;ntica, le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;El brazo de qui&eacute;n?!<\/p>\n<p>Se los se&ntilde;al&oacute; con un dedo.<\/p>\n<p>-Este es el brazo de Sagitario, este es el brazo de Carina, este es el brazo de Ori&oacute;n, este es el brazo de Perseo, este punto es el sistema solar -le abri&oacute; las nalgas, y este es&#8230;<\/p>\n<p>-Lo interrumpi&oacute;.<\/p>\n<p>-Un agujero negro.<\/p>\n<p>-No, es el n&uacute;cleo de la V&iacute;a L&aacute;ctea. L&aacute;melo.<\/p>\n<p>-Ese es el ojete, jefe, y si te gusta la mierda lo lames t&uacute;.<\/p>\n<p>El gordo lo agarr&oacute; por la nuca, le llev&oacute; la boca al culo, se la apret&oacute; con fuerza y Juan, obligado, no tuvo m&aacute;s remedio que lamer. La monja comenz&oacute; a gemir. A Juan se le puso dura, el Gordo, toc&aacute;ndole el ojete de con un dedo, le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Mete tu lengua dentro, cabr&oacute;n!<\/p>\n<p>-&iexcl;Vale, vale, pero su&eacute;ltame, co&ntilde;o!<\/p>\n<p>Juan agarr&oacute; con las dos manos aquel el culo de monja, grande y blanco c&oacute;mo la leche con la V&iacute;a L&aacute;ctea tatuado en &eacute;l. Era un culo &uacute;nico y Juan lo iba a disfrutar. Bes&oacute; y lami&oacute; todos los brazos, y despu&eacute;s le foll&oacute; el ojete con la lengua hasta donde entraba. El Gordo se puso de pie, le comi&oacute; la boca y le magre&oacute; las tetas a su hermana. La monja jadeaba c&oacute;mo una perra al sentir una lengua dentro de la boca y la otra dentro del culo&#8230; Poco despu&eacute;s, Juan, se la clav&oacute; en el culo. Entr&oacute; apretada porque era el culo, pero entr&oacute; de un tir&oacute;n. A sor Concepci&oacute;n ya se lo hab&iacute;an abierto&#8230; En fin, que Juan ten&iacute;a el defecto de correrse poco despu&eacute;s de meterla, y esta vez lo &uacute;nico que cambi&oacute; fue que a sor Concepci&oacute;n le vino al correrse &eacute;l, ya que el Gordo volviera a acariciar su culo.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de esto el Gordo la solt&oacute;, la cogi&oacute; en alto en peso y se la clav&oacute; en el culo, dejando el co&ntilde;o abierto a disposici&oacute;n de Juan, pero a Juan se le pusiera blanda. La monja, sab&iacute;a lat&iacute;n, con la polla de su hermano entrando y saliendo de su co&ntilde;o, le dijo a Juan:<\/p>\n<p>-Frota tu polla en mi co&ntilde;o, guapito de cara.<\/p>\n<p>Juan le frot&oacute; la polla en el co&ntilde;o, y en nada sintiendo los gemidos de la monja y oyendo c&oacute;mo el Gordo le llamaba, &quot;puta, cerda, enferma&quot; y otras lindeces, se le volvi&oacute; a poner la polla dura, se la clav&oacute; y c&oacute;mo era costumbre en &eacute;l ya se corri&oacute;, pero esta vez no la quit&oacute;. Al rato, dijo la monja:<\/p>\n<p>-&iexcl;Me corro, maricones, me corro!<\/p>\n<p>Al tener la monja una polla dentro del culo y otra dentro del co&ntilde;o la polla de Juan estaba muy apretada. Sinti&oacute; c&oacute;mo se la apretaba a&uacute;n m&aacute;s con las contracciones de la vagina, y la volvi&oacute; a llenar de leche.<\/p>\n<p>Al acabar, el Gordo, los invit&oacute; a un vino de misa. A Juan le extra&ntilde;&oacute; que no se corriera con el empalme que ten&iacute;a, pero supuso que seguir&iacute;an follando.<\/p>\n<p>Una hora m&aacute;s tarde despert&oacute; desnudo sobre la mesa de la sacrist&iacute;a, estaba boca arriba y con un tremendo dolor de culo. Vio una nota encima de la mesa firmada por el cura, que dec&iacute;a:<\/p>\n<p>-Cierra la puerta con llave cuando te vayas, pichoncito.<\/p>\n<p>Quique.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Esta historia se la cont&oacute; un comunista a un chavista de Podemos, el de Podemos se la cont&oacute; a un amigo m&iacute;o de su mismo gremio, y este la solt&oacute; en una sobremesa. Va de un chorizo y de tres hermanos, ellos eran curas y ella monja. 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