{"id":23788,"date":"2020-05-19T09:27:45","date_gmt":"2020-05-19T09:27:45","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-05-19T09:27:45","modified_gmt":"2020-05-19T09:27:45","slug":"el-pasajero-oscuro-parte-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-pasajero-oscuro-parte-ii\/","title":{"rendered":"El pasajero oscuro (Parte II)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"23788\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Pasaron 5 a&ntilde;os. Mis instintos m&aacute;s oscuros segu&iacute;an vivos. Y me avergonzaba de ellos. En otras 4 ocasiones repet&iacute; la estrategia. Viaje lejos a un lugar aislado, y convencer, mejor dicho, corromper a una chica inocente con dinero. Y cada vez que lo hice me dije que ser&iacute;a la &uacute;ltima. Ten&iacute;a miedo de que saliese algo mal. Pero sobre todo ten&iacute;a miedo de que mi mente se acostumbrase a que eso era normal.<\/p>\n<p>En mi otra vida, la oficial, progresaba, ascend&iacute; en la empresa, ten&iacute;a &eacute;xito. Pero cada a&ntilde;o que pasaba, me sent&iacute;a m&aacute;s vac&iacute;o por dentro. Acababa de cumplir 33 a&ntilde;os, no ten&iacute;a novia, pero ten&iacute;a un demonio dentro que amenazaba con devorarme. Decid&iacute; acabar con ello.<\/p>\n<p>Para sorpresa de propios y extra&ntilde;os, dej&eacute; mi trabajo, y con el buen dinero que hab&iacute;a ahorrado durante a&ntilde;os me mud&eacute; a las afueras de Alicante con la intenci&oacute;n de empezar un negocio de consultor&iacute;a por mi cuenta.<\/p>\n<p>No fue una decisi&oacute;n de un d&iacute;a para otro. Llevaba tiempo pens&aacute;ndolo. Ten&iacute;a el conocimiento, la experiencia y los contactos. La costa levantina era una zona que amaba y me tranquilizaba desde peque&ntilde;o, cuando iba all&iacute; cada verano con mi familia. Pens&eacute; que un ambiente m&aacute;s relajado, familiar y alejado de las presiones que ten&iacute;a en Madrid me ayudar&iacute;a a calmar mi pasajero oscuro. Y as&iacute; fue durante los primeros meses.<\/p>\n<p>Alquil&eacute; una casa peque&ntilde;a, con un piso bajo y un piso superior con dormitorio y ba&ntilde;o, suficiente para m&iacute;. Estaba cerca de la costa, ten&iacute;a un peque&ntilde;o jard&iacute;n trasero. La zona era muy bonita, de casas blancas con espacio y naturaleza alrededor.<\/p>\n<p>Comenc&eacute; a trabajar en mi negocio. No necesitaba oficina, trabajaba desde casa y cuando necesitaba visitar un cliente, normalmente en Madrid o Barcelona, cog&iacute;a el coche y estaba en unas horas all&iacute;.<\/p>\n<p>Pronto conoc&iacute; a Ana, una chica de all&iacute; un par de a&ntilde;os m&aacute;s joven que yo, con la que empec&eacute; a salir. Parec&iacute;a que todo iba como esperaba.<\/p>\n<p>En la casa siguiente a la m&iacute;a viv&iacute;a una pareja de alemanes. Calculaba que &eacute;l, de nombre Hans, tendr&iacute;a unos 45 a&ntilde;os, y ella, de nombre Kim, unos 37 a&ntilde;os. Ten&iacute;an una hija de 10 a&ntilde;os. Me invitaron a su casa cuando me fui a presentar al vecindario uno de los primeros d&iacute;as. &Eacute;l ten&iacute;a un fuerte acento alem&aacute;n, pero ella sonaba muy espa&ntilde;ola. Posteriormente me enter&eacute; de que su padre era espa&ntilde;ol y su madre alemana. Hab&iacute;a crecido en Espa&ntilde;a y a los 18 a&ntilde;os se fue a Alemania a trabajar. All&iacute; conoci&oacute; a Hans, y solo hac&iacute;a unos a&ntilde;os que se mudaron a Espa&ntilde;a.<\/p>\n<p>Kim era la imagen cl&aacute;sica de mujer alemana. Med&iacute;a unos 1.70, cabello color rubio trigo, ondulado llegando hasta m&aacute;s all&aacute; de los hombros, ojos azules oscuros, cara de facciones ligeramente duras pero atractiva. Algo ancha de hombros, cadera fuerte pero no grande, y aunque para estar absolutamente seguro hay que ver a una mujer en bikini, pero por lo que se adivinaba, de tetas bastante grandes. Piernas voluminosas, fuertes, lo t&iacute;pico del norte de Europa. No era el perfil de una modelo de lencer&iacute;a, pero era una mujer muy atractiva, mundana. F&iacute;sicamente era lo contrario a Ana, ella delgada de cara delicada, pechos algo peque&ntilde;os, piernas largas y delgadas.<\/p>\n<p>Kim adem&aacute;s estaba en una edad muy bonita. Ten&iacute;a los suficientes a&ntilde;os como para intuir madurez en su rostro y figura, pero sin haber llegado todav&iacute;a al momento de decadencia de la belleza. Tuvo adem&aacute;s su hija joven y su cuerpo no sufri&oacute;. El clima mediterr&aacute;neo bronceador le daba un punto de belleza a&ntilde;adido a su rostro germ&aacute;nico. Se les ve&iacute;a una familia feliz, estable, asentada, que disfrutaba de la tranquilidad que la vida da en ese lugar. Les tuve envidia desde el principio. Eran la imagen de lo que yo se supone que deb&iacute;a ser, de lo que mi familia esperaba que yo fuese, y que mi yo interior me estaba negando.<\/p>\n<p>Quiz&aacute; por ello me volqu&eacute; en mi relaci&oacute;n con Ana. Se pasaba la mitad del tiempo en mi casa, a los 6 meses de haber llegado all&iacute; se pod&iacute;a decir que se hab&iacute;a mudado conmigo. Como muchas mujeres rondando los 30, Ana estaba deseando formar una familia pronto, y se le notaba. Alguna vez incluso durante los primeros meses, sac&oacute; ligeramente el tema. Yo sonre&iacute;a, le di esperanzas. Pero por dentro me preguntaba si esto era de verdad lo que yo quer&iacute;a, o m&aacute;s bien lo que se supone que deb&iacute;a hacer.<\/p>\n<p>El instinto maternal que se hab&iacute;a despertado en Ana se plasm&oacute; en una relaci&oacute;n muy estrecha con la hija de los vecinos. Ven&iacute;a cada fin de semana a nuestra casa a cocinar con Ana, o a ver una pel&iacute;cula. Se ca&iacute;an bien las dos.<\/p>\n<p>Algo dentro de m&iacute; se empez&oacute; a preocupar. Las ve&iacute;a juntas y me daba la sensaci&oacute;n de que en un periodo de 6 meses hab&iacute;a de repente formado una familia. En un a&ntilde;o hab&iacute;a pasado de corromper chicas desconocidas a compartir casa felizmente con &ldquo;mujer e hija&rdquo;. Mi voz interior me preguntaba cada vez m&aacute;s insistentemente qu&eacute; co&ntilde;o estaba haciendo. Y poco a poco empec&eacute; a cambiar mi comportamiento.<\/p>\n<p>Durante los siguientes meses empec&eacute; a comportarme de forma m&aacute;s seca con Ana. Mis ojos volvieron a abrirse al exterior. Y vieron a Kim.<\/p>\n<p>Kim sol&iacute;a venir a recoger a su hija a nuestra casa. Obviamente mis ojos se hab&iacute;an fijado antes en ella, pero hasta ese momento mi mente no. Y a veces solo hace falta un peque&ntilde;o empuj&oacute;n.<\/p>\n<p>La hija de Kim hab&iacute;a pasado toda la tarde del s&aacute;bado en la cocina con Ana, cocinando dulces. Medio tumbado en el sof&aacute; mientras ve&iacute;a una serie, vi por la ventana cuando Kim lleg&oacute; para recogerla. Llevaba unos vaqueros gris oscuro algo ajustados y una camiseta blanca de manga corta. Ana abri&oacute; la puerta, Kim me salud&oacute; casualmente y se qued&oacute; hablando un rato con Ana. La camiseta no era de escote pero se le amoldaba muy bien al cuerpo, y le luc&iacute;an unas tetas de esc&aacute;ndalo. Mientras fing&iacute;a que segu&iacute;a viendo la serie, la miraba de reojo, no pod&iacute;a distraer mi mente de sus tetas, mientras ella segu&iacute;a hablando animadamente con Ana. Mi polla no tard&oacute; en darse cuenta y como si tuviese vida propia empez&oacute; a empalmarse. Tuve que cambiar de posici&oacute;n para ocultar mi erecci&oacute;n. De vez en cuando se re&iacute;an mientras hablaban haciendo que sus tetas botaran ligeramente. No pod&iacute;a m&aacute;s. Me levant&eacute; y fui arriba, despidi&eacute;ndome desde lejos mientras sub&iacute;a. Desde mi dormitorio observ&eacute; por la ventana cuando Kim y su hija se fueron. No despegu&eacute; la mirada de su culo apretado en esos vaqueros. Caminaba de forma natural contorneando la cadera. Esos detalles que no ves hasta que te fijas en ellos. Era demasiado. Me fui al ba&ntilde;o y me casqu&eacute; una paja como hac&iacute;a tiempo no hac&iacute;a. En los casi 8 meses que llevaba con Ana, no hab&iacute;a tenido tal sentimiento de lujuria hacia ella. Mi mente se hab&iacute;a follado varias veces a Kim en segundos.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a vuelta atr&aacute;s, se hab&iacute;a despertado la bestia dormida. Una bestia sobre la que no ten&iacute;a control.<\/p>\n<p>Al trabajar desde casa, hab&iacute;a visto por la ventana alguna vez que despu&eacute;s de dejar a su hija en el colegio, Kim sal&iacute;a a correr. Afici&oacute;n que compart&iacute;amos, yo sal&iacute;a a correr por las tardes, y me ejercitaba en casa a mediod&iacute;a.<\/p>\n<p>Cuando llegaron a Espa&ntilde;a, Kim encontr&oacute; trabajo r&aacute;pido en Alicante debido a que hablaba espa&ntilde;ol y alem&aacute;n. Mientras Hans, arquitecto de profesi&oacute;n, daba forma a su empresa, Kim trabaj&oacute;. Al a&ntilde;o de llegar, el negocio de Hans despeg&oacute;, encontr&oacute; un nicho en reforma de interiores entre la abundante comunidad extranjera de la zona, y Kim decidi&oacute; dejar de trabajar para dedicarse a su hija y la casa.<\/p>\n<p>Mi rutina matinal incorpor&oacute; una nueva actividad. Observar desde el dormitorio de arriba, sigilosamente, a Kim mientras sal&iacute;a a correr. Usaba leggings deportivos ajustados a su potente culo. Sus piernas voluminosas y fuertes se marcaban perfectamente. Las camisetas deportivas eran normalmente ajustadas y apretaban sus tremendas tetas. Estaba en forma. En mi clasificaci&oacute;n particular, Kim hab&iacute;a pasado de ser la poco interesante aunque atractiva vecina madre de familia, a la tremenda mujer objeto de mis m&aacute;s bajos deseos. El pasajero oscuro hab&iacute;a pasado al asiento conductor, me guiaba y me empujaba salvajemente hacia Kim.<\/p>\n<p>Mi relaci&oacute;n con Hans y Kim hasta ese momento no hab&iacute;a sido muy cercana. Con Hans no hab&iacute;a feeling, no congeniamos. De hecho, me acab&oacute; cayendo ligeramente mal. Hab&iacute;a conocido alemanes en el pasado que me ca&iacute;an bien, pero Hans no era uno de ellos. Ten&iacute;a ese aire de superioridad moral que algunos en aquellas latitudes se gastan. Creo que el sentimiento era mutuo. Aunque al principio ten&iacute;amos un trato algo m&aacute;s cordial, ahora hab&iacute;a quedado en un simple saludo cuando nos ve&iacute;amos.<\/p>\n<p>Personalmente empec&eacute; a cobrarme una peque&ntilde;a venganza. Cuando nos salud&aacute;bamos pensaba en la cantidad de pajas que me estaba haciendo con su mujer en mente. Con Kim me llevaba algo mejor, alguna vez incluso hab&iacute;amos charlado al borde del camino de la entrada de su casa. Aunque poco m&aacute;s, ella ten&iacute;a su vida y yo la m&iacute;a. Era una mujer sencilla, que hab&iacute;a cumplido ya sus aspiraciones en la vida, formar una familia, tener su peque&ntilde;a y bonita casa en la costa, y dedicar su tiempo a cuidar el jard&iacute;n, a su hija, a su marido.<\/p>\n<p>Ana se dio cuenta r&aacute;pido de mi cambio y se sent&iacute;a cada vez m&aacute;s desplazada. Acabamos discutiendo. No entend&iacute;a c&oacute;mo mi actitud hab&iacute;a cambiado tan radicalmente en tan poco tiempo, y me lo ech&oacute; todo en cara. Ten&iacute;a raz&oacute;n, pero me molest&oacute; enormemente que me lo dijese. La dej&eacute;, no necesitaba a una ni&ntilde;ata en mi vida toc&aacute;ndome los huevos. No se lo tom&oacute; muy bien, claro.<\/p>\n<p>El mundo perfecto que artificialmente me hab&iacute;a construido durante 10 meses se desmoron&oacute;. Volv&iacute; a la casilla de salida, y estaba frustrado, cabreado. Odiaba a todos y me odiaba a m&iacute; mismo.<\/p>\n<p>El primer s&aacute;bado tras la ruptura, a mediod&iacute;a, son&oacute; el timbre de la puerta. Era la hija de los vecinos que ven&iacute;a a por Ana. Le dije que no estaba y la acompa&ntilde;&eacute; a su casa. Eran 10 segundos andando y realmente no hac&iacute;a falta que fuese con ella, pero quer&iacute;a ver un poco a Kim. Simplemente por alegrarme la vista en un momento jodido. Me condujo por un pasillo lateral que daba directamente al peque&ntilde;o jard&iacute;n trasero de la casa. Abri&oacute; una puerta de madera y entr&oacute;. Yo me qued&eacute; en el marco de la puerta, paralizado. No estaba preparado para la imagen que vi. Kim estaba sola trabajando en el jard&iacute;n. Era primeros de julio, con bastante calor. Llevaba puestos unos shorts que no llegaban al medio muslo y una camiseta de verano oscura sin tirantes con un generoso escote. Llevaba una bandana estrecha en la cabeza para sujetarse el pelo, lo que le daba un toque juvenil. Estaba de rodillas a unos 5 metros de m&iacute;, trabajando con una peque&ntilde;a pala en la tierra. En esa posici&oacute;n el escote dejaba ver sus tetas por completo, solo mantenidas por un sujetador blanco que a duras penas consegu&iacute;a contenerlas. Dej&oacute; su actividad por un instante y levant&oacute; la mirada levemente. Petrificado como estaba con mis ojos fijos en sus tetas, no pude reaccionar a tiempo para apartar mi mirada. Pens&eacute; que me hab&iacute;a pillado. Sin embargo, en lugar de levantar por completo la mirada y dejar de trabajar, volvi&oacute; a su actividad una vez se percat&oacute; que era yo trayendo a su hija de vuelta.<\/p>\n<p>-&iexcl;Hola! &iquest;Qu&eacute; tal? &ndash;dijo sin mirarme mientras cavaba un agujero&ndash; &iquest;Vais a salir?<\/p>\n<p>Prefer&iacute; no decirle que Ana y yo hab&iacute;amos roto.<\/p>\n<p>Estaba hipnotizado por sus tetas, que con el movimiento al cavar se balanceaban en el sujetador.<\/p>\n<p>&#8211; No, Ana no est&aacute; hoy en casa. No soy buen cocinero as&iacute; que me temo no puedo ayudarla &ndash; dije se&ntilde;alando a su hija.<\/p>\n<p>Kim se irgui&oacute; y sonri&eacute;ndome me dijo que no pasaba nada, d&aacute;ndome las gracias por traerla de vuelta. Me estaba poniendo cachond&iacute;simo, as&iacute; que decid&iacute; despedirme r&aacute;pido y dar media vuelta.<\/p>\n<p>Alucino con estas mujeres, sobre todo cuando ya se aproximan a los 40, que piensan que est&aacute;n fuera del mercado y que nadie se fija en ellas. Kim no era una mujer que buscase atenci&oacute;n. No me hab&iacute;a provocado, simplemente no se le hab&iacute;a ni pasado por la cabeza que esa escena resultase atractiva a alguien. Y menos al vecino de unos 5 a&ntilde;os menor con pareja estable.<\/p>\n<p>La escena me hab&iacute;a provocado de tal manera, que a d&iacute;a de hoy es la vez que m&aacute;s cerca he estado de correrme sin contacto. Se me quedar&aacute; grabada por a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Si ten&iacute;a alguna duda de si quer&iacute;a foll&aacute;rmela, ahora se hab&iacute;a disipado. Pero c&oacute;mo&hellip;<\/p>\n<p>Recuerdo haber pensado hace a&ntilde;os que toda persona ten&iacute;a un precio. Kim no lo ten&iacute;a, al menos econ&oacute;mico. Y era mi vecina. Y estaba casada. Y ten&iacute;a una hija. &iquest;Y lo m&aacute;s importante, me hab&iacute;a vuelto tan loco de intentarlo?<\/p>\n<p>Pas&eacute; toda la tarde y d&iacute;a siguiente con la imagen en la cabeza. No me la pod&iacute;a quitar. Por otro lado, Ana no daba se&ntilde;ales de vida. Tampoco las buscaba yo, pero llevaba casi una semana sin saber de ella. No parec&iacute;a que buscase una reconciliaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Aunque me hab&iacute;a dicho a m&iacute; mismo que no la necesitaba, de repente me sent&iacute; solo. Hab&iacute;a destruido en muy poco lo que llevaba meses construyendo. En este estado de &aacute;nimo resultaba m&aacute;s f&aacute;cil intentar algo est&uacute;pido, desesperado, rayando lo absurdo. Y eso hice.<\/p>\n<p>El domingo por la noche, con sigilo, ech&eacute; una carta sin abrir dirigida a m&iacute; en el buz&oacute;n de los vecinos, que estaba en la pared de la entrada. El lunes por la ma&ntilde;ana me qued&eacute; mirando por la ventana de mi dormitorio. Kim sali&oacute; a correr como cada ma&ntilde;ana, volvi&oacute;, mir&oacute; en su buz&oacute;n y encontr&oacute; la carta dirigida a m&iacute;. Y en ese momento baj&eacute; r&aacute;pidamente. Me quit&eacute; la camiseta y vestido solo con unos pantalones cortos de deporte y con el m&oacute;vil en la mano, abr&iacute; la puerta y sal&iacute; apresuradamente mirando distra&iacute;damente el m&oacute;vil.<\/p>\n<p>Era absurdo, era demencial&hellip;pero me daba igual.<\/p>\n<p>En ese momento llegaba Kim para dejar la carta en mi buz&oacute;n y nos chocamos. Obviamente con intenci&oacute;n por mi parte. Me daba igual si parec&iacute;a una situaci&oacute;n forzada.<\/p>\n<p>Kim volv&iacute;a de correr en esa calurosa ma&ntilde;ana de julio, sudorosa. Pude sentir por un momento sus tetas contra m&iacute;. Como sorprendida por la situaci&oacute;n, se qued&oacute; mirando por medio segundo mi cuerpo. Yo estaba bastante en forma, y me pareci&oacute; ver algo en sus ojos seg&uacute;n me miraba. Es lo que buscaba. Sali&oacute; de su mini trance para con una risa nerviosa disculparse y explicar que ven&iacute;a a dejar una carta para m&iacute; que por equivocaci&oacute;n estaba en su buz&oacute;n. Yo, m&aacute;s preparado para la situaci&oacute;n, la sonre&iacute; ampliamente disculp&aacute;ndome tambi&eacute;n, agradeci&eacute;ndola. Se despidi&oacute; r&aacute;pidamente con una sonrisa otra vez nerviosa y se fue hacia su casa.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; fingiendo que le&iacute;a la carta, pero lo que esperaba era cazar una mirada suya hacia m&iacute;.<\/p>\n<p>Sali&oacute; a la calle. No mir&oacute;. Entr&oacute; por el corto camino frontal de su casa. No mir&oacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;Vamos! &ndash;pens&eacute;&ndash; &eacute;chame una mirada, solo un milisegundo. &iexcl;Dame una se&ntilde;al!<\/p>\n<p>Abri&oacute; la puerta de su casa, y justo antes de entrar gir&oacute; su cabeza hacia donde yo estaba para mirarme por un breve momento. Estaba casi fuera de mi campo de visi&oacute;n, pero logr&eacute; verlo mientras segu&iacute;a fingiendo leer la carta. &iexcl;Ah&iacute; estaba mi se&ntilde;al! Algo se acababa de despertar en Kim.<\/p>\n<p>A pesar de probablemente considerarse fuera del mercado, era una mujer todav&iacute;a joven, casada con Hans, unos 10 a&ntilde;os mayor, y por las apariencias no parec&iacute;an una pareja sexualmente activa. No todo el mundo tiene un precio, pero toda persona joven tiene una necesidad. Puede que yo hubiese encontrado la de Kim. La hab&iacute;a provocado, ella hab&iacute;a picado.<\/p>\n<p>Pero ten&iacute;a que actuar r&aacute;pido mientras durase el efecto. Me hab&iacute;a lanzado completamente al vac&iacute;o sin importarme las consecuencias. Se me hab&iacute;a metido en la cabeza una obsesi&oacute;n y no iba a parar. Estaba dolido, hab&iacute;a dejado el mando de mis acciones a mis instintos m&aacute;s oscuros, y quer&iacute;a hacer da&ntilde;o. Quer&iacute;a hacer da&ntilde;o a Ana por no haberme entendido, quer&iacute;a hacer da&ntilde;o a Hans simplemente por hacerle da&ntilde;o, y quer&iacute;a hacer da&ntilde;o a Kim por tener la vida perfecta que yo no pod&iacute;a tener.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente por la ma&ntilde;ana sal&iacute; a correr al mismo tiempo que Kim sal&iacute;a. Me salud&oacute;, pero la not&eacute; algo m&aacute;s fr&iacute;a, quiz&aacute; sorprendida de verme salir a correr a esas horas, quiz&aacute; recordando el d&iacute;a anterior. Ten&iacute;a que atacar, era un todo o nada. No iba a tener m&aacute;s oportunidades en el futuro. La salud&eacute; sonriendo y la pregunt&eacute; si pod&iacute;a ir con ella por si conoc&iacute;a un recorrido diferente al que sol&iacute;a hacer yo. Se qued&oacute; medio segundo callada, como extra&ntilde;ada, pero finalmente respondi&oacute; con un titubeante s&iacute;. Supongo que le resultaba extra&ntilde;o que de repente quisiera correr con ella, por la ma&ntilde;ana, justo el d&iacute;a despu&eacute;s de ese incidente.<\/p>\n<p>Pero mi ventaja era triple. Llevaba casi un a&ntilde;o viviendo all&iacute; sin darle ning&uacute;n motivo de sospecha. No sab&iacute;a que hab&iacute;a roto con Ana, por lo que pensaba que ten&iacute;a una relaci&oacute;n estable. Por &uacute;ltimo, ten&iacute;a una gran capacidad de convicci&oacute;n y de llevar situaciones aparentemente dif&iacute;ciles con total naturalidad. Al fin y al cabo, eso era parte de mi trabajo y era muy bueno en ello.<\/p>\n<p>En nuestra vuelta saqu&eacute; varios temas de conversaci&oacute;n para que Kim poco a poco se fuese sintiendo m&aacute;s c&oacute;moda. Su hija estaba yendo por las ma&ntilde;anas a una peque&ntilde;a academia de verano de alem&aacute;n. Hans pasaba todo el d&iacute;a fuera trabajando, por lo que ella ten&iacute;a todo el d&iacute;a para ella&#8230; me confes&oacute; inocentemente que ten&iacute;a una vida algo aburrida. Lo que me confirmaba que no era oro todo lo que reluc&iacute;a, y que su vida sola con Hans no era muy excitante.<\/p>\n<p>Mientras corr&iacute;amos me fijaba en ella sin que se diese cuenta. Llevaba unos leggings ajustados negros que le hac&iacute;an un culo alucinante. Se le notaban unas piernas fuertes. Esta vez llevaba una camiseta deportiva blanca algo suelta que cubr&iacute;a a duras penas por debajo del ombligo, que quedaba ligeramente a la vista de vez en cuando con el movimiento. Se trasluc&iacute;a debajo de la camiseta un sujetador deportivo azul oscuro.<\/p>\n<p>Al final de nuestro recorrido casi llegando a casa le dije que ten&iacute;a material de boxeo y si quer&iacute;a practicar un poco en el jard&iacute;n, necesitaba a alguien para practicar. Como dije, iba a todo o nada. No me respondi&oacute; de inmediato, se qued&oacute; otra vez cortada. Esta vez me la hab&iacute;a jugado bastante. Daba la impresi&oacute;n de que su cabeza era un caos ahora mismo, claramente se encontraba inc&oacute;moda, pero no se atrev&iacute;a a decirlo. Me quedaba claro que Kim empezaba a dudar si exist&iacute;a alguna doble intenci&oacute;n en mi comportamiento. Antes de que respondiese la intent&eacute; disuadir de esa idea. La ment&iacute; diciendo que si no ten&iacute;a tiempo no importaba, en veinte minutos llegaba Ana y pod&iacute;a entrenar con ella.<\/p>\n<p>Esto la reconfort&oacute;. Si Ana llegaba en tan poco tiempo, no hab&iacute;a posibilidad de que mis intenciones fuesen malignas. Y adem&aacute;s ahora ella era due&ntilde;a de la decisi&oacute;n, o eso cre&iacute;a.<\/p>\n<p>-No, no. Vamos. Me viene bien tambi&eacute;n a m&iacute; practicar, y no te vas a quedar fr&iacute;o esperando a que llegue Ana &ndash;dijo con una sonrisa y una tranquilidad renovada en su voz y cara.<\/p>\n<p>Entramos en mi casa, cog&iacute; dos pares de guantes y salimos al jard&iacute;n trasero. Estaba vallado, por lo que no nos pod&iacute;a ver nadie. Empezamos practicando, yo golpeaba y ella paraba, e &iacute;bamos rotando. Le met&iacute; ca&ntilde;a a los ejercicios, iba con intensidad. Durante la vuelta corriendo &iacute;bamos de lado, pero ahora ten&iacute;a a Kim de frente. Respirando fuertemente por la intensidad de los ejercicios, sudando. Su atractiva cara a escasos 50 cm.<\/p>\n<p>Ataqu&eacute;. En su turno de golpear le dije que estaba colocando mal las manos y cuerpo. Trat&eacute; de explicarla c&oacute;mo desde mi posici&oacute;n. Aunque lo estuviese haciendo medianamente bien, le dije que ten&iacute;a que colocar el cuerpo de forma diferente.<\/p>\n<p>-&iquest;Pero c&oacute;mo? &ndash;me dijo ya algo desesperada.<\/p>\n<p>Le dije que se quitase los guantes, y sin preguntarla me acerqu&eacute; a ella y me coloqu&eacute; detr&aacute;s, puse mi mano sobre su muslo a mitad de camino entre rodilla y cadera, colocando mis dedos extendidos en la cara interior de su pierna. Se qued&oacute; paralizada, callada. Tir&eacute; de su pierna ligeramente hacia atr&aacute;s con la mano. Me incorpor&eacute; y agarr&eacute; su brazo para levantarlo y extenderlo hacia adelante. Me acerqu&eacute; y puse mi pecho en su espalda, mi cara cerca de su hombro y ech&eacute; mis piernas hacia adelante para rozar las suyas, mientras la explicaba suavemente c&oacute;mo deb&iacute;a lanzar el brazo hacia adelante y mov&iacute;a su cuerpo con el m&iacute;o ejecutando el giro.<\/p>\n<p>Notaba su respiraci&oacute;n agitada, su cuerpo empez&oacute; a temblar, pero no dijo nada. Kim no emiti&oacute; ning&uacute;n sonido.<\/p>\n<p>No era momento de dudar. Acerqu&eacute; mi cara a la suya y la susurr&eacute; al o&iacute;do si lo hab&iacute;a entendido, para inmediatamente despu&eacute;s empezar a besarla en el cuello mientras sub&iacute;a mi mano por su sudado brazo acarici&aacute;ndolo suavemente. En este momento pegu&eacute; mi cuerpo a&uacute;n m&aacute;s al suyo y arrim&eacute; mi polla contra su culo. Kim finalmente reaccion&oacute; al sentirla, se derriti&oacute; y emiti&oacute; un suspiro enorme. Temblaba como un trozo de gelatina, emit&iacute;a un suspiro cada vez que respiraba, pero no dec&iacute;a nada. Se hab&iacute;a quedado en shock. Segu&iacute; bes&aacute;ndola el cuello y la oreja, empec&eacute; a restregar mi polla por su culo. Y pas&eacute; a hacer algo que llevaba deseando meses, algo con lo que hab&iacute;a fantaseado incontables veces. La rode&eacute; primero con los brazos poniendo las dos manos en su cintura, las sub&iacute; lentamente tocando su vientre meti&eacute;ndolas por debajo de la camiseta, hasta que me top&eacute; con la parte inferior de su top deportivo. Y las sub&iacute;, hasta tocar sus tetas por encima del top. Las apret&eacute; mientras empuj&eacute; mi polla a&uacute;n m&aacute;s contra su culo y la besaba el cuello. Estaba b&aacute;sicamente empalada por m&iacute;. En el momento en que agarr&eacute; sus tetas, por primera vez consigui&oacute; articular un &ldquo;no&rdquo; aunque no muy fuerte ni convincente. Aunque el tacto de un sujetador deportivo es algo duro, fue una explosi&oacute;n de sexualidad liberada el poder estar agarr&aacute;ndolas. El top cubr&iacute;a sus tetas por completo, y me estaba muriendo de ganas por tocar sus tetas desnudas.<\/p>\n<p>De momento Kim hab&iacute;a sido un juguete a mi disposici&oacute;n, nula o poca oposici&oacute;n, ya fuese por el shock en el que su cuerpo estaba o porque en su interior deseaba lo que estaba ocurriendo. O por las dos cosas.<\/p>\n<p>Sin embargo un destello de oposici&oacute;n despert&oacute; en ella. Levant&oacute; un brazo para intentar apartar mi boca de su cuello, y con el otro intent&oacute; despegar mis manos de sus tetas. Sin demasiada fuerza ni intensidad, todo sea dicho. Consigui&oacute; lanzar un peque&ntilde;o susurro entre los suspiros que segu&iacute;a emitiendo.<\/p>\n<p>-Para por favor, esto est&aacute; mal. Estoy casada. Tengo una hija.<\/p>\n<p>Son&oacute; m&aacute;s bien como un peque&ntilde;o lloriqueo, un medio lamento no muy convincente. El tono de su voz, su d&eacute;bil oposici&oacute;n, su respiraci&oacute;n. Sonaba como si estuviese luchando una batalla interna donde su coraz&oacute;n y su cuerpo le ped&iacute;an dejarse llevar, y una parte lejana y profunda de su mente intentaba oponerse. Y su coraz&oacute;n estaba ganando.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a que ayudarla a decantar la balanza. Baj&eacute; mi mano derecha hacia su entrepierna. Por encima de los leggings ajustados no me cost&oacute; encontrar su co&ntilde;o y me concentr&eacute; en el cl&iacute;toris, que empec&eacute; a estimular con mis dedos. A pesar de haber ropa entre mis dedos y su co&ntilde;o, not&eacute; el calor que desprend&iacute;a. En el momento en que mi mano alcanz&oacute; su entrepierna, Kim lanz&oacute; un peque&ntilde;o gemido roto, sus piernas temblaron y por un segundo dejaron de sostener su cuerpo. Tuve que sostenerla hasta que sus piernas se recompusieron.<\/p>\n<p>Era la se&ntilde;al de rendici&oacute;n. Su cuerpo hab&iacute;a sacado la bandera blanca. V&iacute;a libre.<\/p>\n<p>Con el camino ya despejado, decid&iacute; soltar su teta izquierda y dirig&iacute; mi mano hacia su mejilla para girar su cara hacia m&iacute;. Me abalanc&eacute; sobre su boca. Mis labios tocaron los suyos. Kim ten&iacute;a unos labios naturales ligeramente gruesos, y besarlos fue sorprendentemente agradable. Sent&iacute; un sabor ligeramente salado, proveniente del sudor de ambos tras los ejercicios que hab&iacute;amos realizado.<\/p>\n<p>La bes&eacute; con pasi&oacute;n desde el primer momento. Conoc&iacute;a esta sensaci&oacute;n, un impulso interior de lujuria, alimentado por la certeza de estar haciendo algo prohibido. El pasajero oscuro me empujaba, me llevaba a un &eacute;xtasis impulsivo. Kim era mi indefensa presa y no la iba a soltar. Segu&iacute; bes&aacute;ndola desatadamente, mi mano izquierda volvi&oacute; a colocarse sobre su teta izquierda, esta vez sobre la camiseta, restregaba mi polla por su culo.<\/p>\n<p>Dej&eacute; de acariciar su co&ntilde;o para subir mi mano derecha buscando el el&aacute;stico de sus leggings. Lo levant&eacute; y met&iacute; mi mano dentro para encontrarme lo que parec&iacute;a al tacto ropa interior deportiva. La separ&eacute; tambi&eacute;n de su cuerpo con los dedos y met&iacute; mi mano dentro. Sent&iacute; poco pelo, como de una semana. Y llegu&eacute; a su co&ntilde;o. Como hab&iacute;a intuido ya, estaba chorreando l&iacute;quido. Dirig&iacute; mis dedos a su cl&iacute;toris y comenc&eacute; a tocarlo intensamente. Kim volvi&oacute; a derretirse soltando un nuevo gemido mientras la segu&iacute;a besando. Ten&iacute;a ganas de bajarle los leggings y ropa interior, bajarme mi pantal&oacute;n y boxers, y meterla ya la polla hasta el fondo ah&iacute; mismo en el jard&iacute;n. Aceler&eacute; el ritmo de mis dedos contra su cl&iacute;toris y Kim empez&oacute; a soltar gemidos algo m&aacute;s altos. Aunque estaba seguro de que nadie nos pod&iacute;a o&iacute;r, pero era algo arriesgado seguir all&iacute;.<\/p>\n<p>Kim estaba a punto de correrse, lo notaba. Aunque no con tanta intensidad como lo hac&iacute;a yo, pero me estaba besando tambi&eacute;n a m&iacute;. Entonces dej&oacute; de mover los labios, abri&oacute; la boca profusamente, se encogi&oacute; ligeramente y su cuerpo entero empez&oacute; a sacudirse, sus piernas temblando fuertemente. Llev&oacute; su mano derecha por encima de la que yo ten&iacute;a en su co&ntilde;o, sujet&aacute;ndola con fuerza. Su otra mano la puso sobre la que agarraba su teta con fuerza. Intent&oacute; ahogar un grito de placer, aunque solo parcialmente. Sus piernas se intentaban cerrar atrapando mi mano entre ellas. Sent&iacute; c&oacute;mo se corri&oacute; en mi mano.<\/p>\n<p>La saqu&eacute;, gir&eacute; su cuerpo para ponerla de frente a m&iacute;. La cog&iacute; del culo y la levant&eacute;. Se agarr&oacute; de mi cuello, subi&oacute; sus piernas rode&aacute;ndome, comenzamos otra vez a besarnos y la llev&eacute; as&iacute; en volandas dentro de casa. Me hab&iacute;a follado a Ana un par de veces as&iacute; contra una pared, pero Kim pesaba m&aacute;s e iba a resultar dif&iacute;cil en esta posici&oacute;n.<\/p>\n<p>La baj&eacute; al suelo y la gir&eacute; contra la pared. Apoy&oacute; sus manos en ella a la altura de su cara. Ten&iacute;a la cara girada hacia un lado, los ojos cerrados y la boca abierta suspirando todav&iacute;a por el orgasmo que acababa de tener.<\/p>\n<p>Las piernas ligeramente abiertas y el culo ligeramente inclinado hacia afuera parec&iacute;an querer dar la bienvenida a mi polla cuanto antes. Mi polla iba por delante de mi mente y ya me empujaba hacia Kim.<\/p>\n<p>Cog&iacute; los extremos de los leggings a la altura de la cintura y tir&eacute; hacia abajo hasta por debajo de las rodillas. Primera visi&oacute;n clara que ten&iacute;a de su culo, y no decepcion&oacute;. Culo poderoso, fuerte, firme, marca alemana. Se notaban los m&uacute;sculos de las fuertes piernas, gen&eacute;tica y ejercicio diario. Me quit&eacute; las zapatillas con los pies, me baj&eacute; apresuradamente pantal&oacute;n y boxers, la polla firme, dura, enorme, a reventar. Hac&iacute;a m&aacute;s de un a&ntilde;o que no la sent&iacute;a as&iacute;, desde la &uacute;ltima vez que dej&eacute; a mi pasajero oscuro tomar el tim&oacute;n. Nunca se me puso as&iacute; con Ana.<\/p>\n<p>Le baj&eacute; las sexy bragas deportivas tambi&eacute;n hasta donde estaban sus leggings. Kim gem&iacute;a ligeramente, cara ya tambi&eacute;n apoyada de lado contra la pared, ojos cerrados. Se inclin&oacute; a&uacute;n m&aacute;s acercando su culo hacia atr&aacute;s. Parec&iacute;a que estaba llamando a mi polla, suplicando que se la metiese sin decirlo expl&iacute;citamente.<\/p>\n<p>Puse mi mano en su cadera y cog&iacute; la base de mi polla con la otra. Por un momento se me pas&oacute; por la cabeza intentar follarme ese magn&iacute;fico culo, pero pens&eacute; que no era el momento. Busqu&eacute; la entrada de su co&ntilde;o con la punta de mi polla. Cuando la encontr&eacute;, solt&eacute; mi mano y la coloqu&eacute; tambi&eacute;n en su cadera. Mi polla qued&oacute; sujeta en la entrada de su co&ntilde;o. La iba a reventar. Empec&eacute; a empujar sujetando su cadera con ambas manos. Mi polla entr&oacute; muy f&aacute;cilmente gracias a lo lubricada que estaba Kim. Dej&oacute; salir un grito de placer seg&uacute;n mi polla iba entrando dentro. Ten&iacute;a un co&ntilde;o estrecho, sent&iacute;a las paredes apretar. La sensaci&oacute;n de placer era indescriptible. Met&iacute; la polla por completo hasta que la base desapareci&oacute; m&aacute;s all&aacute; de su culo. Sent&iacute; su culo apoyarse completamente contra mi entrepierna, sent&iacute; mi polla completamente enterrada en su c&aacute;lido y mojado co&ntilde;o. Si esto iba a ser as&iacute;, no creo que tardase en correrme. Solt&eacute; mi mano derecha de su cadera y agarr&eacute; con fuerza su culo, apret&eacute; con violencia. Se notaba duro, una delicia. Kim solt&oacute; un peque&ntilde;o quejido de dolor, por lo que dej&eacute; de apretar tan fuerte, pero mantuve mi mano derecha ah&iacute;. Saqu&eacute; mi polla m&aacute;s r&aacute;pido hasta la punta, y volv&iacute; a empujarla dentro, esta vez a mayor velocidad. Empec&eacute; un mete-saca cada vez a mayor ritmo, ayudado con la mano izquierda tirando y empujando de su cadera. Agarraba con la mano derecha su culo, llegando a golpearlo varias veces mientras me la follaba. Kim gem&iacute;a ya sin pudor, ojos cerrados todav&iacute;a, cara y manos apoyadas contra la pared.<\/p>\n<p>-No te corras dentro por favor &ndash;Es lo &uacute;nico que dijo entre gemido y gemido.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a pasado de suplicarme parar por ser mujer casada y madre, a pedirme que no me corriese dentro de ella mientras gem&iacute;a placenteramente cada vez que mi polla entraba. Creo sin temor a equivocarme que mi oscura estrategia hab&iacute;a dado resultado.<\/p>\n<p>Reduje el ritmo ligeramente, aunque sin llegar a parar, para quitarme la camiseta, y quitarle a ella la suya. Ella ayud&oacute; sac&aacute;ndosela por la cabeza, tir&aacute;ndola a un lado. Solo quedaba el top deportivo azul. Mientras segu&iacute;a con el lento ritmo foll&aacute;ndomela, empec&eacute; a desabrochar los enganches del top en la espalda para desapretarlo. Era un top deportivo que hab&iacute;a que sacar tambi&eacute;n por la cabeza. Lo empec&eacute; a levantar por la espalda, pero sus tetas lo conten&iacute;an por delante. Pas&eacute; mis manos delante y cog&iacute; la parte inferior del top. De ah&iacute; lo levant&eacute; e inmediatamente sus tetas cayeron sobre mis manos. El tacto fue espectacular, grandes y suaves. Fui levantando el top hacia arriba, primero sent&iacute; la parte inferior de sus tetas para despu&eacute;s notar sus pezones, duros y puntiagudos de lo excitados que estaban. Le ped&iacute; que se acabara de quitar el top ella misma, mis manos no se iban a despegar ya de sus tremendas tetas.<\/p>\n<p>Mientras se sacaba el top por la cabeza, agarr&eacute; sus tetas con ambas manos, no pude cubrirlas por completo. Qu&eacute; diferencia con las de Ana. As&iacute; como estaba, con mis manos sujetando sus tetas, volv&iacute; a acelerar el ritmo, follando cada vez m&aacute;s fuerte. Mi polla entraba y sal&iacute;a con velocidad en Kim. Mi entrepierna golpeaba su magn&iacute;fico culo hasta empezar a resonar con cada golpe. La follada era tan brutal que Kim se golpeaba la cabeza contra la pared con cada embestida. Su melena rubia volaba al ritmo. Sus tetas se balanceaban solo sujetas por mis manos. Aun as&iacute; no protestaba, solo repet&iacute;a de vez en cuando entre gemidos que no me corriese dentro.<\/p>\n<p>Era la &uacute;nica vez que iba a obedecerla en ese d&iacute;a. No me quedaba mucho, por lo que saqu&eacute; la polla y le dije que se arrodillase.<\/p>\n<p>Obediente se dio la vuelta y se arrodill&oacute;, todav&iacute;a con leggings y bragas por debajo de las rodillas. Como hab&iacute;a sentido, ten&iacute;a poco pelo en el co&ntilde;o, quiz&aacute; solo de una semana. Sus tetas, un espect&aacute;culo. No eran perfectas, y me encantaban. Grandes, de pezones color carne algo rosados, excitados. No eran unas tetas j&oacute;venes sujetas arriba, se notaba que Kim estaba en la recta final de los 30, pero se conservaban muy bien.<\/p>\n<p>Le acerqu&eacute; la polla a la boca. Ella la miraba fijamente. Levant&oacute; la mirada un segundo, dirigiendo sus ojos azules a los m&iacute;os, volvi&oacute; a bajar la mirada, agarr&oacute; mi polla con la mano y abriendo la boca se la meti&oacute; dentro.<\/p>\n<p>Ni madre ni mujer casada ya, parec&iacute;a haber olvidado eso por completo. Ya no ten&iacute;a dudas de que Kim llevaba a&ntilde;os viviendo una vida insulsa en una jaula de oro.<\/p>\n<p>Con una mano en la base de mi polla y la otra apoyada en mi muslo, Kim la engull&iacute;a a gran velocidad. Yo puse ambas manos en sus hombros, a veces cambiaba una para agarrarme a su cabeza. Disfrutaba viendo sus tetas agitarse con el movimiento. Su pelo se mov&iacute;a con el vaiv&eacute;n y continuamente ten&iacute;a que apart&aacute;rselo de la cara con la mano. Mi polla estaba bastante lubricada ya por los flujos vaginales de Kim, y a esto hab&iacute;a que a&ntilde;adir ahora la saliva que su boca estaba produciendo. Empez&oacute; a producirse un sonido como de chapoteo a medida que me iba dando una monumental mamada.<\/p>\n<p>Cansada de apartarse el pelo de la cara, mientras sigui&oacute; chup&aacute;ndomela, cogi&oacute; un el&aacute;stico que llevaba en la mu&ntilde;eca y levantando los brazos, se recogi&oacute; y estir&oacute; todo el pelo hacia atr&aacute;s para hacerse una coleta a la altura de la coronilla. Estos 5 segundos que tard&oacute; fueron m&aacute;gicos. Sus brazos estirados hacia arriba haci&eacute;ndose una coleta, sus tetas tirantes ahora tambi&eacute;n por los brazos estirados, el pelo hacia atr&aacute;s dejando toda su cara a la vista, los dos bonitos azules concentrados en mi polla, y todo esto mientras segu&iacute;a d&aacute;ndome una mamada memorable sin soltar mi polla de su boca. De repente Kim ya no era una mujer incre&iacute;blemente atractiva, era la mujer m&aacute;s guapa con la que hab&iacute;a estado. Me arrepent&iacute; de haberla hecho caso, ahora desear&iacute;a estar foll&aacute;ndomela y correrme dentro. Era ya tarde para eso.<\/p>\n<p>El pasajero oscuro hab&iacute;a cumplido su misi&oacute;n. Me encontraba euf&oacute;rico. Me inclin&eacute; ligeramente y bajando las manos, agarr&eacute; sus tetas otra vez con fuerza. Quer&iacute;a gritar. Quer&iacute;a liberarme de mis cadenas. Quer&iacute;a restregar a todos por la cara lo que estaba pasando.<\/p>\n<p>-&iexcl;J&oacute;dete Ana! &iexcl;J&oacute;dete Kim! &iexcl;J&oacute;dete Hans! &iexcl;Jodeos todos! &ndash;grit&eacute; con fuerza<\/p>\n<p>Kim estaba concentrada en mi polla, ni par&oacute;. Acababa de humillarla a ella y su marido, y no reaccion&oacute;. Sigui&oacute; meti&eacute;ndosela hasta el fondo y sac&aacute;ndosela, solo descansando de vez en cuando para coger aire, momento en el que se la sacaba de la boca brevemente, quedando colgando hilos de saliva entre sus labios y la punta de mi polla.<\/p>\n<p>Me iba a correr ya y hab&iacute;a decidido hacerlo en su boca, pero entonces se me vino a la mente aquella primera vez que corromp&iacute; a una chica, Cristina se llamaba. Record&eacute; que me corr&iacute; en su cara y tetas, qued&oacute; llena de semen. Pens&eacute; que Kim no se merec&iacute;a nada menos.<\/p>\n<p>Estaba otra vez chupando como una posesa, succionando con los labios y acompa&ntilde;ando con su lengua a lo largo de mi polla. Hac&iacute;a un ruido enorme al chupar, estaba d&aacute;ndolo todo.<\/p>\n<p>Not&eacute; presi&oacute;n en el tronco de mi polla como contray&eacute;ndose para soltar todo y vaciar mis huevos. Con una mano cog&iacute; la mand&iacute;bula de Kim para echarla hacia atr&aacute;s y con la otra la empuj&eacute; su frente, pero ella hizo fuerza para no separarse de mi polla. Tuve que empujarla fuerte, consegu&iacute; que se la sacara de la boca y acab&eacute; de sacud&iacute;rmela con la mano.<\/p>\n<p>Kim sali&oacute; de su trance para mirarme con sorpresa.<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; pasa! &ndash;dijo con tono molesto.<\/p>\n<p>No le dio tiempo a decir m&aacute;s. Un chorro enorme sali&oacute; disparado y le cay&oacute; dentro de la boca que se encontraba a escasos cent&iacute;metros de mi polla. Gir&oacute; la cabeza r&aacute;pidamente y el siguiente chorro le dio en la mejilla. Me estaba corriendo como hac&iacute;a a&ntilde;os no me corr&iacute;a, me apretaban los huevos, mi polla estaba disparando violentamente. Le cayeron chorros enormes de semen en el cuello, pecho, teta izquierda. Los siguientes ya m&aacute;s d&eacute;biles le gotearon en los muslos desnudos.<\/p>\n<p>En un par de horas Kim ten&iacute;a que ir a recoger a su hija de la academia como una buena madre. Luego ten&iacute;a que cuidar su jard&iacute;n, algo m&aacute;s tarde llegar&iacute;a su marido al que le dar&iacute;a un beso de bienvenida como todos los d&iacute;as. Pero ahora mismo estaba de rodillas desnuda frente a m&iacute;, cubierta de semen de arriba abajo. Una gota blanquecina se deslizaba a gran velocidad desde su cuello por el canalillo entre las tetas llegando al ombligo. No era la &uacute;nica, ten&iacute;a semen desliz&aacute;ndose desde varias partes por su cuerpo.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n ten&iacute;a todav&iacute;a semen en la boca, no quer&iacute;a trag&aacute;rselo, pero no lo escup&iacute;a tampoco. Se puede decir que estaba flipando ahora mismo. En su mente deb&iacute;a estar pensando c&oacute;mo hab&iacute;a acabado as&iacute;. Ten&iacute;a una familia perfecta, una vida resuelta y tranquila. Probablemente con el calent&oacute;n ya bajando, su mente estaba recobrando el control y no le gustaba lo que estaba viendo.<\/p>\n<p>-Que te jodan Kim &ndash;pens&eacute; otra vez.<\/p>\n<p>Me agach&eacute; y cog&iacute; mi camiseta que estaba en el suelo, y con desprecio se la tir&eacute; a la cara. Cay&oacute; y qued&oacute; encima de sus muslos.<\/p>\n<p>-L&iacute;mpiate y l&aacute;rgate &ndash;dije<\/p>\n<p>Se me qued&oacute; mirando con sus ojos azules abiertos como platos, sin comprender lo que estaba pasando. Me qued&eacute; mir&aacute;ndola fijamente unos segundos. Agach&oacute; entonces la cabeza para recoger la camiseta, se limpi&oacute; el cuerpo y cara y escupi&oacute; el semen de la boca en ella, la dej&oacute; a un lado.<\/p>\n<p>-No la dejes aqu&iacute;, ll&eacute;vatela &ndash;la dije fr&iacute;amente.<\/p>\n<p>Me mir&oacute; de forma incr&eacute;dula otra vez, pero obedeci&oacute;. Se puso de pie, subi&eacute;ndose bragas y leggings que todav&iacute;a estaban por debajo de las rodillas. Se puso su camiseta y se llev&oacute; el top y mi camiseta en la mano. Se fue de mi casa con la mirada perdida, confundida. No dijo nada.<\/p>\n<p>En el peor de los casos, si Kim confesaba a su marido lo que hab&iacute;a pasado, acababa de arruinarle a ella y su familia la vida. Y como da&ntilde;o colateral me hab&iacute;a ganado un conflicto con los vecinos.<\/p>\n<p>En el mejor de los casos, si Kim se lo callaba, le acababa de causar un trauma secreto que durar&iacute;a a&ntilde;os.<\/p>\n<p>En cualquier caso era un cabr&oacute;n despiadado e insensible. Era un s&aacute;dico. Y finalmente hab&iacute;a decidido aceptarlo.<\/p>\n<p>S&iacute;, era todo eso, y no iba a luchar m&aacute;s contra ello a partir de ahora.<\/p>\n<p>Que te jodan Kim.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Pasaron 5 a&ntilde;os. Mis instintos m&aacute;s oscuros segu&iacute;an vivos. Y me avergonzaba de ellos. En otras 4 ocasiones repet&iacute; la estrategia. Viaje lejos a un lugar aislado, y convencer, mejor dicho, corromper a una chica inocente con dinero. Y cada vez que lo hice me dije que ser&iacute;a la &uacute;ltima. 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