{"id":23802,"date":"2020-05-20T03:40:13","date_gmt":"2020-05-20T03:40:13","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-05-20T03:40:13","modified_gmt":"2020-05-20T03:40:13","slug":"toque-el-cielo-con-las-manos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/toque-el-cielo-con-las-manos\/","title":{"rendered":"Toqu\u00e9 el cielo con las manos"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"23802\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>En el momento de esta historia, Teresa ten&iacute;a 40 a&ntilde;os. Rubia natural, de ojos celestes, una mujer que hace dar vuelta a los hombres por la calle para mirarla. Una piel blanca con unas pocas pecas, tetas un poco m&aacute;s grandes que la media que invitan a disfrutarlas, piernas hermosas y una cola muy marcada. Hab&iacute;a sido criada bajo normas muy estrictas, sus padres &quot;chapados a la antigua&quot; as&iacute; se lo impusieron.<\/p>\n<p>A tal punto influy&oacute; esa ense&ntilde;anza que lleg&oacute; virgen al matrimonio con Mario, a los veinte a&ntilde;os. Su &uacute;nico novio y hasta muy poco tiempo antes de este relato, tambi&eacute;n &uacute;nico hombre, intu&iacute;a que a pesar de que en los primeros a&ntilde;os ten&iacute;an que hacer el amor con la luz apagada, estaba convencido que ella pod&iacute;a ir a m&aacute;s, no lo sab&iacute;a a ciencia cierta pero por peque&ntilde;os detalles, fue entendiendo que deb&iacute;a &quot;encontrarle la vuelta&quot;, pero que hab&iacute;a, debajo de la comprobada seriedad de su mujer, se escond&iacute;a una gran amante y &iquest;por qu&eacute; no?, una mujer muy sexual, quiz&aacute;s, sorprendente en ese aspecto.<\/p>\n<p>Algunos de esos detalles durante el noviazgo se manifestaban con las enormes calenturas que &eacute;l le hac&iacute;a tener apenas con las manos y con sus besos. En cada oportunidad que ten&iacute;an si quedaban solos, acariciarle su cuerpo equival&iacute;a a r&aacute;pidos orgasmos.<\/p>\n<p>Luego de algunos a&ntilde;os de casados, fue logrando avanzar en el sexo oral en ambos sentidos y sin mayores problemas en el anal tambi&eacute;n. Hasta que unas vez que sus hijos fueron creciendo, tuvo la oportunidad de llevarla seguido a los moteles de la ciudad y de esa forma, iniciarla en su adicci&oacute;n -por entonces- a la pornograf&iacute;a. Con los ojos desorbitados empez&oacute; a ver tr&iacute;os, lesbianismo. Org&iacute;as, interracial y todo, la excitaba. Hasta que comenzaron a surgir las inevitables preguntas &iquest;te gustar&iacute;a tener dos vergas para vos sola? &iquest;Quer&eacute;s un negro pijudo? &iquest;Te calienta estar con una mujer?<\/p>\n<p>Las primeras respuestas fueron las habituales en situaciones similares: &quot;est&aacute;s loco&quot;, &quot;&iquest;qui&eacute;n crees que soy?&quot;, &quot;si quer&eacute;s que haga eso es porque no me respet&aacute;s, no me quer&eacute;s&quot;. Pero casi siempre, en el momento de las preguntas, la temperatura le sub&iacute;a much&iacute;simo y un buen d&iacute;a, empez&oacute; a responder que&#8230; &quot;quiz&aacute;s&quot;, &quot;pero tendr&iacute;a que ver bien con quien&quot;, &quot;con una mujer solo que ella me haga cosas&quot;. Es decir, se hab&iacute;a llegado al punto de la t&aacute;cita aceptaci&oacute;n, en el que desapareci&oacute; la incomodidad y la negativa e iba aumentando la calentura y el estado de excitaci&oacute;n pas&oacute; a ser casi permanente.<\/p>\n<p>El primer intento de un tr&iacute;o fue casi un fracaso. El tercero ten&iacute;a muy buen f&iacute;sico, parec&iacute;a muy experimentado, muy agradable en todos los aspectos, a tal punto que el encuentro en una confiter&iacute;a de la rambla, dur&oacute; mucho menos de lo que Mario esperaba. Se dio una linda charla, hubo casi un inmediato buen ambiente lo que le llev&oacute; a preguntarle a su mujer y a Enrique &ldquo;&iquest;nos vamos?&rdquo;.<\/p>\n<p>La primera en ponerse de pie fue Teresa, quien escuch&oacute; a su esposo decirle al invitado: &quot;vamos a La Posada, estacion&aacute; unas cuadras antes as&iacute; te pasas a nuestro coche&rdquo;. En ese tiempo hab&iacute;a lugares en los cuales hab&iacute;a que darle una propina al pistero para que no hiciera problemas por ser &quot;m&aacute;s de dos&quot;. Esa noche se cumpli&oacute; con todo el protocolo previo de un tr&iacute;o. Alguna copa, bombones, jacuzzi, caricias, besos, oral, pero&#8230; el hombre no pudo&#8230;<\/p>\n<p>&quot;No le habr&eacute; gustado&quot;, &ldquo;&iquest;hice algo mal?&rdquo;, &quot;no es f&aacute;cil esto&quot;, fueron los primeros comentarios de Teresa en el camino de regreso. Mario la convenci&oacute; que hab&iacute;a estado todo bien, que la falla era m&aacute;s normal de lo que pod&iacute;a pensarse, sobremanera las primeras veces, pero que lo positivo hab&iacute;a sido romper el hielo. &quot;Estabas a gusto, no te cost&oacute; nada abrirte y jugar, vas a ver qu&eacute; vas a disfrutar mucho de aqu&iacute; en m&aacute;s&quot;, le dijo, acarici&aacute;ndole un muslo en el coche.<\/p>\n<p>Ya la vida sexual del matrimonio cambi&oacute;. &quot;A ver, chup&aacute;mela como a Enrique, te prendiste lindo &iquest;eh?&quot;, &quot;le devoraste la pija putita&quot; y la reacci&oacute;n en la cama era inmediata por parte de ambos.<\/p>\n<p>Con Luis quedaron en encontrarse en un boliche de la Costa de Oro. Era un ejecutivo de una gran empresa local que hac&iacute;a poco tiempo se hab&iacute;a separado. Muy buen f&iacute;sico, unos 45 a&ntilde;os, muy simp&aacute;tico y se notaba, con experiencia. Charlaron los tres muy animadamente en un rinc&oacute;n de la planta alta y en algunos momentos, &eacute;l se acercaba bastante y ella se sent&iacute;a c&oacute;moda a la vista. La charla fue creando el clima y los elogios medidos y oportunamente susurrados casi, fueron haciendo efecto en Teresa con la absoluta complicidad de Mario que premeditadamente, fue haci&eacute;ndose poco menos que invisible. El chalet de Luis estaba a pocas cuadras, llegaron en los dos veh&iacute;culos y se ubicaron en un living donde predominaba la madera y el fuego del hogar a&uacute;n tiraba bien, y mucho mejor cuando el due&ntilde;o de casa agreg&oacute; algunos le&ntilde;os.<\/p>\n<p>El clima ya estaba creado por lo que Luis no perdi&oacute; tiempo y comenz&oacute; a besar a la rubia y a meterle mano. Casi enseguida Teresa qued&oacute; sin el su&eacute;ter, con la blusa abierta y sus dos melones afuera de las copas del sost&eacute;n. A Luis no le daban las manos para ocuparse de las divinas tetas, succionar los pezones rosados, acariciarlos y a la vez, meter una mano debajo de la falda para comenzar a masturbar a la hembra que con los ojos cerrados, besaba y gem&iacute;a.<\/p>\n<p>El due&ntilde;o de casa con mucha habilidad, sin dejar de atender a la dama, sac&oacute; la verga de entre sus ropas y tom&aacute;ndole una mano a Teresa la llev&oacute; a su encuentro. Era un pedazo importante, no descomunal pero grueso y cabez&oacute;n lo que hizo al sentir en su mano su volumen, Teresa se apartase un instante para mirarla y all&iacute; el apenas hizo presi&oacute;n en sus hombros para que ella se sentara en la mesa ratona y comenzara a mamar casi con desesperaci&oacute;n un buen rato.<\/p>\n<p>Demostrando un gran control, Luis la dej&oacute; que siguiera lamiendo y chupando, hasta que de pronto, le dijo, &quot;&iexcl;te quiero coger!, vamos a la cama&quot;. El dormitorio era arriba, subieron por una amplia escalera de madera y Mario, con un vaso de whisky en la mano los sigui&oacute;, lleg&oacute; tras ellos y se sent&oacute; en un sill&oacute;n frente a la pareja que aceleradamente, sin dejar de besarse, terminaban de desvestirse. Luis meti&oacute; la cabeza entre las piernas de Teresa y le comi&oacute; la concha, haci&eacute;ndola acabar nuevamente, para luego acostarse de espaldas, boca arriba, colocando a la mujer de Mario encima suyo y ensart&aacute;ndola, para que ella empezara a cabalgarlo sin pausa.<\/p>\n<p>Mario ya estaba desnudo, con una mano sosten&iacute;a el vaso y con la otra se pajeaba. Cuando vio que su mujer ya estaba bien empalada y disfrutaba por primera vez una verga que no era la suya, no pudo resistir la calentura y se acerc&oacute; a la cama, mirando el culo blanco de Teresa que si hablase, pedir&iacute;a a gritos otra pija. Y fue lo que le dio. Ensalivando apenas el orificio, se coloc&oacute; a la puerta y la penetr&oacute;, consiguiendo de inmediato ponerse a tono con Luis en el vaiv&eacute;n, para sacarle uno tras otro a Teresa, una serie de orgasmos encadenados mientras gem&iacute;a y gritaba &iexcl;siii, siiii!, &iexcl;dame m&aacute;s Luis, r&oacute;mpeme la concha! y a su marido: &iexcl;mi amor, me muerooo, me encanta, qu&eacute; divino!, &iexcl;ten&iacute;as raz&oacute;n!, me gustaaa!!<\/p>\n<p>Desayunando cuando amanec&iacute;a por Carrasco, Teresa agarr&oacute; las manos de su marido y sonriente le dijo: &quot;en la doble penetraci&oacute;n, toqu&eacute; el cielo con las manos&#8230;&quot;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>En el momento de esta historia, Teresa ten&iacute;a 40 a&ntilde;os. Rubia natural, de ojos celestes, una mujer que hace dar vuelta a los hombres por la calle para mirarla. Una piel blanca con unas pocas pecas, tetas un poco m&aacute;s grandes que la media que invitan a disfrutarlas, piernas hermosas y una cola muy marcada. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":14997,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[33],"tags":[],"class_list":{"0":"post-23802","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-trios"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23802","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14997"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23802"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23802\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23802"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23802"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23802"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}