{"id":23835,"date":"2020-05-22T08:08:37","date_gmt":"2020-05-22T08:08:37","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-05-22T08:08:37","modified_gmt":"2020-05-22T08:08:37","slug":"isabel-la-chica-gris","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/isabel-la-chica-gris\/","title":{"rendered":"Isabel, la chica gris"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"23835\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Este es el primer relato sobre ella, sobre Isabel, es ella una chica tan normal, que pasa casi desapercibida en el barrio, sin expresi&oacute;n en la mirada y con una l&iacute;nea recta siempre dibujada en sus labios, invisible para la gente en su vecindario, con vestimenta aburrida, jeans, camisetas apenas ajustadas y sus cotidianos tenis, una mujer sin mucho color.<\/p>\n<p>Si aun as&iacute; continuas leyendo es porque seguro has descubierto a m&aacute;s de una con esas caracter&iacute;sticas y con otras tantas que estoy a punto de relatar.<\/p>\n<p>Isabel era fan de las reuniones tranquilas, de las tardes lluviosas, caminatas crepusculares, pocos entend&iacute;an sus man&iacute;as que si no eran del todo extravagantes no eran muy comunes en una chica de 21 a&ntilde;os que generalmente gustan de raves del mil gentes y que visten con ropa m&aacute;s all&aacute; de lo provocativo.<\/p>\n<p>Era simple, simple a los ojos de la gente que la ve&iacute;a transitar a una de sus acostumbradas caminatas, que era de las pocas cosas a las que sal&iacute;a de su casa, pero su simpleza contrastaba con la complejidad de su ser en la intimidad.<\/p>\n<p>Le excitaban los tipos menos agraciados, los de cabellos escaso y cano, los de labios prominentes, los hombres corpulentos, el olor a sudor y el tono soez.<\/p>\n<p>El olor a grasa del taller mec&aacute;nico que estaba a unos pasos de su casa la pon&iacute;a cachonda, pero lo que la mataba era la mirada lasciva de los trabajadores de ah&iacute; que generalmente iba dirigida a otras mujeres, ver como las desnudaban con la mirada, la pon&iacute;a a ella en el juego.<\/p>\n<p>&nbsp;Uno de tantos d&iacute;as hizo lo que muchas veces sin que nadie absolutamente lo imaginar&aacute;, sali&oacute; a hacer unas compras al &uacute;nico supermercado que estaba cerca de su casa pero que en realidad le requer&iacute;a unos quince minutos, ya ah&iacute; se dispuso a hacer sus compras, entre los pasillos de cuidado personal vio a un tipo que no cuadraba con la media de clientes que rondar&iacute;a en esos pasillos, un tipo barrig&oacute;n y de piel descuidada, con una voz nerviosa y ensalivada que arrestaba cuando se dirig&iacute;a a la edec&aacute;n de cremas y dem&aacute;s productos para el cuidado de la piel.<\/p>\n<p>Ella con unas piernas atrapadas en unas medias de red color piel y un leotardo que dejaba admirar desde el tobillo son torneadas y j&oacute;venes piernas que despertaban al final con un par de nalgas preciosas que le encantaba presumir, el cierre a la altura de sus pezones te dejaba atormentado entre enfocar el brote de sus efectos botones a trav&eacute;s de la tela o la hermosa &quot;y&quot; que generaba su escote; ya aburrida de hacer labor con ese tipo de aspecto sucio opt&oacute; por ignorarlo, se puso a ofertar en la entrada del pasillo, al lado de ella, de Isabel, el no tuvo opci&oacute;n m&aacute;s que retirarse al final del pasillo y fue ah&iacute;, d&oacute;nde de extremo a extremo vio c&oacute;mo aquel hombre comenz&oacute; sin bajar el zipper a agitar el bulto que ten&iacute;a dentro de aquel pantal&oacute;n comido por el sol que hab&iacute;a dejado de ser negro hace ya mucho tiempo. Isabel ve&iacute;a la saliva entre las comisuras de sus labios y aquel peque&ntilde;o me traje comenz&oacute; a mojarla, su mirada estaba tan fija en aquella escena tan obscena del tipo comi&eacute;ndose con la mirada a la demostradora que no se percat&oacute; de que &eacute;l se dio cuenta que lo miraba, el tipo se retir&oacute;, sin embargo, ella sigui&oacute; por varios pasillos el rastro maloliente de aquel hombre pero no lo encontr&oacute;, sigui&oacute; haciendo sus compras con la vulva burbujeante de la fricci&oacute;n de sus cotidianos jeans ya con sus fluidos.<\/p>\n<p>Resignada sali&oacute; de la tienda ansiando llegar a casa a masturbarme, pero cuando lleg&oacute; a su auto vio una escena que la hizo abrir los ojos con gran sorpresa, en el auto contiguo estaba aquel viejo con los pantalones a la rodilla masturb&aacute;ndose agitadamente, cuando la vio salt&oacute;, tratando de subirse el pantal&oacute;n de golpe, Isabel ya arriba del auto no dejaba de voltear a mirarlo, el en su carcacha inc&oacute;modo por el espect&aacute;culo y preocupado por que aquella lata con ruedas no arrancaba, se sorprendi&oacute; cuando giro su mirada al auto de Isabel, escucho unos ruidos que no pod&iacute;an venir de otra cosa que de un co&ntilde;o escurriendo, sonaba algo que entraba y sal&iacute;a de &eacute;l, en efecto, era Isabel encharcando uno de los juguetes que sol&iacute;a traer en la guantera, aquella erecci&oacute;n que ya hab&iacute;a reblandecido volvi&oacute; a erguirse, el dej&oacute; de intentar encender el auto, presto atenci&oacute;n a aquel espect&aacute;culo en donde Isabel ya hab&iacute;a sacado de aquella playera aburrida un par de tetas enormes con unos pezones tremendamente vivos y una aureola que sin ser madre lucia expandida por las vivencias, sin desabrochar el sost&eacute;n y solo arqueando la tela satinada que las envolv&iacute;a comenz&oacute; a lamerlas una a una altern&aacute;ndolas para despu&eacute;s embarrarlas con la humedad de su co&ntilde;o, met&iacute;a los dos pezones en su boca chorreando el parabrisas con un esquirt delicioso. El no pudo m&aacute;s, llevaba un rato frot&aacute;ndose su miembro respondi&oacute; segregando un chorro d&eacute;bil para la erecci&oacute;n que ten&iacute;a.<\/p>\n<p>Los dos quedaron exhaustos cada uno en su veh&iacute;culo, despu&eacute;s bajaron uno de los cristales, intercambiaron n&uacute;meros en un papel sin cruzar palabra, ten&iacute;a que haber otro encuentro, lo hubo&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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