{"id":23985,"date":"2024-09-27T00:49:00","date_gmt":"2024-09-26T22:49:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/relato\/mi-hermano-yo-y-un-verano-fabuloso\/"},"modified":"2024-09-27T19:14:10","modified_gmt":"2024-09-27T17:14:10","slug":"mi-hermano-yo-y-un-verano-fabuloso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-hermano-yo-y-un-verano-fabuloso\/","title":{"rendered":"Mi hermano, yo y un verano fabuloso"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"23985\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">30<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Por fin hab\u00eda llegado el momento en que \u00edbamos a disfrutar de nuestro nuevo chalet en la Costa Brava. Hasta hace 3 a\u00f1os lo hab\u00edamos hecho en un hotelito que distaba solo una traves\u00eda de nuestra casa, verano tras verano. \u00a1Me gustaba el lugar! Lo que no me agradaba en exceso era aquella salida de Barcelona. Las retenciones eran constantes y, para llegar a las Rondas, tardamos m\u00e1s de 3\/4 de hora. Avanz\u00e1bamos apenas un par de metros y nos tocaba parar entre 1 y 5 minutos. Mientras, mis padres me iban sermoneando sobre lo que iba a ser el primer d\u00eda de ocio. Pero no todo iba a ser malo. Una de las paradas, quiz\u00e1s la m\u00e1s larga, aunque para mi fuera breve, coincidi\u00f3 justo enfrente de una acera.<\/p>\n<p>Hab\u00eda all\u00ed un joven de unas facciones esplendidas, con un cuerpo que hubiera maravillado a cualquiera. Montaba una bicicleta y esperaba poder pasar. Hab\u00eda apoyado su pierna derecha en un \u00e1rbol y la izquierda sobre una papelera de estas que han crecido por doquier sobre el suelo urbano. Sus piernas, pues, estaban abiertas de par en par. Su pecho era atl\u00e9tico, su cara divina, sus piernas robustas y. el calz\u00f3n de Lycra color azul claro que le recubr\u00eda, s\u00faper indiscreto. Su entrepierna izquierda, luc\u00eda, junto a la costura, un descomunal bulto. A su derecha, la misma imagen del bulto, algo m\u00e1s elevado y, por encima de \u00e9l, algo que se alargaba de forma provocadora a trav\u00e9s de todo el lateral.<\/p>\n<p>No pude evitar que mis ojos se fijasen en aquel hermoso don de la naturaleza, pero tampoco pude evitar que \u00e9l se percatara de ello. Consciente de lo que a mi me atra\u00eda, empez\u00f3 a sobarse su entrepierna y me di cuenta de que su aparato crec\u00eda, tanto en grosor como en longitud, abri\u00e9ndose camino entre su estrecho maillot y&#8230; Y no pude reprimirme. Yo estaba sentada detr\u00e1s de mi madre, al lado opuesto de mi padre que era el conductor. Tir\u00e9, para no ser vista por el retrovisor, todo mi culito hacia adelante y levant\u00e9 un poco mi cort\u00edsima falda. Con los 3 dedos del centro de mi mano izquierda separ\u00e9 la parte central de mi braguita de mi m\u00e1s \u00edntimo agujerito y los introduje en mi &#8220;verdulerito&#8221; (He de decir, que aunque yo era por aquella \u00e9poca virgen de hombres, no lo era de verduras.<\/p>\n<p>Por mi sexo hab\u00edan pasado primero zanahorias, m\u00e1s tarde pepinos y calabacines, aunque siempre con el temor -una vez me romp\u00ed el himen- de provocar en mi estrecha cuevecita, alg\u00fan desgarro irreparable, por lo que dif\u00edcilmente gozaba con el &#8220;repertorio del campo&#8221;. Como os dec\u00eda, introduje 3 dedos entre mis braguitas, compresa incluida, ya que me mojaba con frecuencia de flujo y un simple salvaslip no me serbia, y mi caliente sexo. Con 2 de ellos empec\u00e9 a acariciarme mi enorme cl\u00edtoris y el tercero lo hac\u00eda oscilar de atr\u00e1s hacia adelante. Empec\u00e9 a notar palpitaciones algo fren\u00e9ticas y como mis pezones endurec\u00edan, sin poder frot\u00e1rmelos por mi posici\u00f3n. Mis piernas se mov\u00edan convulsas de atr\u00e1s para adelante. Tem\u00eda ser vista por mis padres y de golpe, moj\u00e9, moj\u00e9 y moj\u00e9 mis dedos, mi mano, que chorreaba sobre el asiento y sobre la alfombra. Apret\u00e9 como pude los dientes, mi vientre dio varios golpes convulsos hacia adelante, pens\u00e9 en que hab\u00eda que poner soluci\u00f3n de una vez por todas a mi virginidad.<\/p>\n<p>Imagin\u00e9 que me pose\u00edan yo que s\u00e9 que hipot\u00e9ticos hombres y volv\u00ed a mojarme. Un olor acre, penetrante, sub\u00eda de mi entrepierna y de mi mano hacia mi nariz. Tem\u00ed que mis padres lo notaran y cej\u00e9 en mi empe\u00f1o. Oh! Qu\u00e9 caliente me sent\u00eda! Pero tambi\u00e9n empec\u00e9 a sentirme sucia. Mis pegajosos dedos me repugnaban. Ten\u00eda ganas de llegar a casa y lavarme. Confiando en que mi hermano Albert, que se hab\u00eda ido hacia el chalet el d\u00eda antes, no ocupase el ba\u00f1o horas y horas, como sol\u00eda hacer \u00e9l.<\/p>\n<p>Albert ten\u00eda 19 a\u00f1os y yo 18. Era un chaval algo fantasma, pero he de reconocer que supo aunar lo mejor de mi padre y de mi madre. Era de aquellos chicos que hacen que nosotras nos giremos al verles pasar. No me habr\u00eda importado nada, si no fuese mi hermano y me lo pidiese, ser novia suya&#8230;<\/p>\n<p>Llegamos por fin a casa. No hab\u00eda nadie. Tal como me hab\u00edan comentado mis padres durante el viaje, ellos continuaban ruta para ver a una antigua asistenta nuestra, que, enferma y cuidada por su hermana, viv\u00edan unos pueblos m\u00e1s arriba. Ellos no regresar\u00edan hasta la tarde-noche y, por tanto, me dieron dinero para comer. (Yo ya sab\u00eda d\u00f3nde deb\u00eda hacerlo).<\/p>\n<p>Me dirig\u00ed rauda al ba\u00f1o. Encend\u00ed el termo y llen\u00e9 el bidet de agua y un poco de jab\u00f3n l\u00edquido. Me despoj\u00e9 de mi falda y mis braguitas y sumerg\u00ed mis tesoros en \u00e9l. Pens\u00e9 en Albert y las org\u00edas costeras que \u00e9l y sus amigos comentaban y empec\u00e9 a frotarme. Me vi rodeada de hombres, todos me tocaban y me acariciaban, de pronto, todos quisieron poseerme, introduje mis dedos en mi sexo, acarici\u00e9 una vez m\u00e1s mi cl\u00edtoris y empec\u00e9 a jadear. Mir\u00e9 a mi alrededor y pens\u00e9 que alguno de ellos deb\u00eda de poseerme por detr\u00e1s. Vi el redondo mango de la escobilla del W.C., la mano se me fue, llena de jab\u00f3n, tras ella. La frot\u00e9 a todo lo largo, levant\u00e9 mi culito del bidet y empec\u00e9, lenta, pero fren\u00e9ticamente a sentarme encima de ella. Iba penetrando en mi culito, cent\u00edmetro tras cent\u00edmetro.<\/p>\n<p>Ya casi no quedaba nada m\u00e1s que el cepillo fuera de m\u00ed. Yo jadeaba, casi chillaba de placer con los dedos de mi mano derecha dentro de mi sexo y con la izquierda empujando por detr\u00e1s. Volv\u00ed una vez a mojarme. Notaba como la musculatura de mi esf\u00ednter vibraba. Me dol\u00eda, pero bien sabe dios que me gustaba. Volv\u00ed a emitir unos peque\u00f1os grititos que me impidieron o\u00edr como se abr\u00eda la puerta de casa. Instantes despu\u00e9s, tuve justo el tiempo de o\u00edr la voz de mi hermano como mascullaba: &#8220;Hostia, c\u00f3mo me meo!&#8221; y la puerta del ba\u00f1o se abri\u00f3 de par en par.<\/p>\n<p>Quisiera haberme fundido, que la tierra se hubiera abierto a mis pies, desaparecer del mapa. No se me ocurri\u00f3 idea m\u00e1s peregrina que la de sentarme de inmediato en el bidet para ocultar mi verg\u00fcenza y, lo \u00fanico que logr\u00e9 fue exhibir mi rid\u00edculo perfil. Mi culo, como un tonto florero, dejaba entrever una escobilla bamboleante y por delante una mano agarrotada dentro de mi recept\u00e1culo sexual. Dios, qu\u00e9 afrenta! Y me dirig\u00ed rauda al bidet. Abr\u00ed el agua del mono mando al m\u00e1ximo y me enjuagu\u00e9, eliminando todo el jab\u00f3n que me recubr\u00eda. No cesaba de recriminar mi est\u00fapida situaci\u00f3n. Cog\u00ed una toallita para secarme e irritada, llam\u00e9 a Albert para que &#8220;pegase su inoportuna meadita&#8221;. Tras ponerme la falda, apareci\u00f3 y, a pesar de ser un cara, se le ve\u00eda bastante cortado. Entr\u00f3 y se dirigi\u00f3 al lavabo. Yo me fui hacia la puerta, la abr\u00ed y, de pronto, un flash cruz\u00f3 mi mente. Si mi hermano sab\u00eda que yo ten\u00eda un vicio en el cuerpo (mi secreto mejor guardado hasta aquel momento).<\/p>\n<p>Por qu\u00e9 no compartirlo? Albert, al o\u00edr el ruido de la puerta al cerrarse, se puso a orinar, y yo, descalza como estaba, me volv\u00ed hacia atr\u00e1s, sin hacer ruido, cog\u00ed la toalla con la que me hab\u00eda secado, que estaba tras de sus pies y, al ver que se la sacud\u00eda, tras su \u00faltimo chorrito, me acerqu\u00e9 a \u00e9l. Se cort\u00f3 nuevamente e intent\u00f3 infructuosamente esconder su gran tesoro. Fue in\u00fatil, ya que yo, m\u00e1s r\u00e1pida se lo agarr\u00e9 con una mano y con la otra, toalla en ristre, termin\u00e9 de sec\u00e1rselo. Tir\u00e9 de la cadena de la cisterna, baj\u00e9 la tapa y me sent\u00e9 sobre ella al tiempo que introduc\u00eda su miembro en mi boca y me alzaba la falda, meti\u00e9ndome la mano nuevamente all\u00ed.<\/p>\n<p>Dios, qu\u00e9 miembrazo ten\u00eda mi hermano, que suave y dulce era eso de chuparla! Era suave como la piel de un melocot\u00f3n y su sabor\u2026 ah, es algo inexplicable. \u00c9l intentaba escabullirse, pero yo, con mi mano libre, le apretaba su culo, su macizo culo hacia m\u00ed. Su sexo no se pon\u00eda a tono del todo, cosa que atribu\u00ed al l\u00f3gico corte que, al haber luz en el ba\u00f1o, le daba. Razon\u00e9 que la oscuridad ser\u00eda mejor, as\u00ed que le agarr\u00e9 del miembro y le conduje hacia su habitaci\u00f3n. Le empuj\u00e9 sobre su cama, termin\u00e9 de sacarle el pantal\u00f3n, sus Nautics y su camiseta. Volv\u00ed a la tarea.<\/p>\n<p>Su aparato entr\u00f3 nuevamente en mi boca. Estaba fl\u00e1ccido y entraba totalmente en ella. Yo le pasaba la lengua por el glande, lo succionaba y, con la punta de la lengua, le acariciaba el agujerito de la punta, pero nada, \u00e9l no reaccionaba. No era yo persona que se echase atr\u00e1s con facilidad. Insist\u00ed e insist\u00ed, pensando que m\u00e1s tarde o m\u00e1s temprano la pasar\u00eda la verg\u00fcenza de hacerlo con su hermana y saldr\u00eda de dentro de \u00e9l el hombre que hab\u00eda dentro.<\/p>\n<p>Al cabo de unos instantes, dej\u00f3 de empujar mis hombros y le supuse resignado a mont\u00e1rselo conmigo. Sus manos fueron a parar bajo su nuca y le o\u00ed suspirar. Aquello funcionaba, o as\u00ed cre\u00eda yo, ya que al cabo de unos instantes, su brazo izquierdo se desliz\u00f3 hac\u00eda m\u00ed. Tras pegar una sonora palmada en mis nalgas, de un brusco golpe arranc\u00f3 la cadena que colgaba de su cuello, dej\u00e1ndola caer al suelo mientras as\u00eda la llavecita que pend\u00eda de ella. Yo conoc\u00eda esta llave. Era la de una cajita de caudales verde, en la que \u00e9l iba metiendo sus escasos ahorros durante el a\u00f1o para, en verano, correrse sus buenas juergas.<\/p>\n<p>Abri\u00f3 con la misma mano el armario que estaba junto a la cama, en el mismo lado izquierdo. Abajo, sobre los cajones, estaba su caja. La acerc\u00f3, sac\u00f3 su mano derecha y con la otra la abri\u00f3 y. Y la abri\u00f3. Se llev\u00f3, ante mi sorpresa la mano a la boca y, tras ensalivar sus dedos se los llev\u00f3 a su culo. Saco un enorme objeto de pl\u00e1stico de la caja y la dejo caer al suelo. El estruendo que provoc\u00f3 me hizo salir de mi sue\u00f1o y ver, con pasmo, como pon\u00eda en marcha aquello, que no era sino un vibrador y lo introduc\u00eda en su culo. Se me hel\u00f3 la sangre. Estoy segura que, si me hubiesen pinchado, no habr\u00eda sangrado lo m\u00e1s m\u00ednimo. No pod\u00eda creerlo; Albert era un marica! Me levant\u00e9 medio hist\u00e9rica. Me dirig\u00ed a la puerta y, al girarme para recriminarle su actitud, vi, que completamente empalmado, se estaba masturbando con una mano mientras, con la otra, mov\u00eda el consolador.<\/p>\n<p>Me fui a mi habitaci\u00f3n y romp\u00ed a llorar. Pens\u00e9 en que un d\u00eda que hab\u00eda empezado tan bien, porqu\u00e9 ten\u00eda que darme tantos sinsabores y decid\u00ed darle un giro total. Iba a ir a comer y hacer borr\u00f3n y cuenta nueva de lo sucedido hasta aquel momento. Ten\u00eda claro d\u00f3nde comer. Desde hac\u00eda 3 a\u00f1os, como dije, \u00edbamos al hotelito que estaba al lado de casa. Hab\u00eda all\u00ed un camarero -cada verano- que desde siempre era el protagonista de mis sue\u00f1os de verano y parte de los de invierno. Era un italiano, estudiante temporero, llamado Luca. Mis amigas, entre comentarios, dec\u00edan que el miembro de un hombre, guardaba proporci\u00f3n con el tama\u00f1o de sus manos, pies y con la mesura de sus u\u00f1as. Pues bien, Luca ten\u00eda enormes pies, grand\u00edsimas manos, que casi cubr\u00edan un plato y unos dedos inmensos coronados por unas u\u00f1as gigantes. Ten\u00eda adem\u00e1s un cuerpo, una cara, unos ojos, unos p\u00f3mulos y unos labios que me hac\u00edan pensar que Dios ten\u00eda forma humana. De su t\u00f3rax, qu\u00e9 deciros. Ten\u00eda adem\u00e1s unas macizas piernas y, cuando iba hacia la cocina, mostraba un trasero que ya quisieran para s\u00ed esos globos terr\u00e1queos que venden hechos de pl\u00e1stico. De lo \u00fanico que no pod\u00eda dar fe, era de su paquete, dada la afici\u00f3n de Luca a los pantalones (negros, obligados por su oficio de camarero), con unas pinzas enormes, que desdibujaban la parte de delante.<\/p>\n<p>Mi pregunta era. Estar\u00eda tambi\u00e9n este verano Luca aqu\u00ed en el hotel como camarero? Fui casi corriendo, eran m\u00e1s de las 3 de la tarde. El comedor estaba vac\u00edo. Ya sab\u00e9is el horario de comidas de los extranjeros. Esper\u00e9 unos segundos, que me parecieron siglos y. una humedad c\u00e1lida, inmediata, creo que casi elaborada durante minutos anteriores me hizo reaccionar.<\/p>\n<p>SI! Luca estaba tambi\u00e9n este verano! Me salud\u00f3 con su perfecto catal\u00e1n, eso s\u00ed, con su gracioso acento italiano, me dio los consabidos besos en las mejillas y me pregunt\u00f3 por mis padres, como siempre. Nunca me mencionaba a Albert, lo cual en este d\u00eda era de agradecer. Yo pensaba siempre que, siendo ambos j\u00f3venes y a cual m\u00e1s guapo, era cuesti\u00f3n de gallitos. Cada uno deb\u00eda sentir un poco de recelo del otro. Luca, lo sab\u00eda por otros a\u00f1os, entraba a trabajar un poco m\u00e1s tarde -viv\u00eda en el propio hotel-, pero era el \u00faltimo en servir el comedor. Descansaba despu\u00e9s unas 3 horas, si la gente lo dej\u00e1bamos y se incorporaba despu\u00e9s a servir las cenas, siendo tambi\u00e9n el \u00faltimo en salir. Por las ma\u00f1anas, seg\u00fan me hab\u00eda contado, en lugar de ir a la playa, estudiaba en su habitaci\u00f3n. No quise hacerle esperar para descansar y com\u00ed r\u00e1pida. Yo creo que le com\u00ed m\u00e1s con mis miradas que no lo que me pusieron en el plato. Este a\u00f1o hab\u00eda cumplido los 20 y estaba imponente.<\/p>\n<p>Sus piernas continuaban siendo las columnas de mis sue\u00f1os. Su trasero, inmenso, el agarradero para asirse a \u00e9l y sentir mis so\u00f1ados embates. Su pecho, el que Maciste quisiera, su cara. Oh, no. Me hab\u00eda vuelto a mojar. Menos mal de la compresa! Me fui como loca para casita. Albert se hab\u00eda ido. Ojal\u00e1 no volviera jam\u00e1s! Me met\u00ed en mi habitaci\u00f3n y me qued\u00e9 con el sujetador y las braguitas. Me tumb\u00e9 en la cama. Me gustaba quedarme en ropa \u00edntima, porque as\u00ed so\u00f1aba que me met\u00edan mano y me la sacaban unas veces poco a poco, otras violentamente. Empec\u00e9 a tocar mis pechos por encima del sost\u00e9n. Mis manos regiraban sobre ellos y el me\u00f1ique se deslizaba debajo de \u00e9l. Baj\u00e9 una mano a mis braguitas e introduje el dedo \u00edndice. La compresa empez\u00f3 a cumplir su cometido. Mi culito se arqueaba de placer. Mi boca besaba otras bocas imaginarias y. Mierda, esta vez si me di cuenta. La puerta de la calle se hab\u00eda abierto! Par\u00e9 mis toqueteos. Me qued\u00e9 muda y parada y me fing\u00ed la dormida.<\/p>\n<p>Habr\u00edan vuelto ya mis padres? Albert, cuando sal\u00eda por las tardes, no sol\u00eda regresar hasta la madrugada. Ni siquiera ven\u00eda a cenar. O\u00ed una voz apagada. Vaya, era \u00e9l. Albert hablaba flojo, con voz queda. Son\u00f3 la puerta de su habitaci\u00f3n y o\u00ed como esta se cerraba. Se apagaron las voces. Me levante descalza, sin hacer ruido alguno. Recorr\u00ed el trocito de pasillo y me pegu\u00e9 a su puerta. Nada! hasta que de pronto, me sobresalt\u00e9 al percibir un sonido met\u00e1lico contra la madera.<\/p>\n<p>Lo primero que pens\u00e9 fue en las enormes hebillas de los cinturones de mi hermano. Dej\u00e9 pasar unos segundos y abr\u00ed la puerta de par en par. Lo que vi fue la guinda que completaba el d\u00eda. Mi hermano, desnudo estaba con el culo en el borde de la cama con las piernas en alto y abiertas. Un chico, desnudo su torso, le sujetaba uno de los tobillos y con la otra mano le ensalivaba el culo, y ese chico era Luca. Mi ira estall\u00f3. Albert estaba sujetando los hombros de mi italianito como si quisiera indicarle que pasara de mi y continuara. No pod\u00eda m\u00e1s y me fui hacia ellos. Me acerqu\u00e9 a la cama y, fue entonces cuando la cosa cambi\u00f3.<\/p>\n<p>Luca se liber\u00f3 de las manos de mi hermano y se abalanz\u00f3 sobre mi. Mi primera reacci\u00f3n fue de asco y quise sac\u00e1rmelo de encima, pero a los pocos segundos reaccion\u00e9. Qu\u00e9 mejor ocasi\u00f3n de castigar a mi hermano, por marica, que la de quitarle el &#8220;novio&#8221;. Por otra parte Luca estaba inmenso! Lo primero que hizo fue sujetarme las mu\u00f1ecas y besar mi ardiente boca. Una oleada de su saliva, c\u00e1lida, dulce, enormemente dulce y sabrosa vino a mi paladar. Al ver que ya no ofrec\u00eda resistencia, llev\u00f3 mis manos sobre mi sujetador, acarici\u00f3 mis pechos con una impaciencia irrefrenable y a los pocos segundos me lo sac\u00f3 y lo lanz\u00f3 contra la balconera.<\/p>\n<p>Acariciaba con sus labios mis pezones. Con sus dientes, sin clav\u00e1rmelos, los rozaba y yo. Me moj\u00e9 y mucho para variar. Creo que \u00e9l se dio cuenta, porque cambi\u00f3 de pecho y con una mano me acariciaba el pez\u00f3n de uno y con la otra se dirigi\u00f3 a mi &#8220;cuevecita&#8221;. All\u00ed, empez\u00f3 a acariciar mi cl\u00edtoris, al principio lentamente, luego con furia. Segu\u00eda acarici\u00e1ndome hasta que llen\u00e9 su mano con mi pegajoso y espeso flujo. Un segundo orgasmo me sacudi\u00f3. Me solt\u00f3 toda y acab\u00f3 de tumbarme al lado de Albert.<\/p>\n<p>Su cabeza baj\u00f3 a la misma posici\u00f3n que la que le vi cuando entr\u00e9 en la habitaci\u00f3n y empez\u00f3, tras arrancarme las braguitas, a comerme aquello que yo tanto deseaba. Cerr\u00e9 los ojos y enloquec\u00ed de placer. Poco o nada tard\u00e9 en sentir mi tercer gozo. Apenas Luca se percat\u00f3 de ello, not\u00e9 como su boca se retiraba de mi sexo y su lengua se dirig\u00eda hacia mi culito, al tiempo que empezaba a lam\u00e9rmelo. Abr\u00ed los ojos, me incorpor\u00e9 un poco y vi c\u00f3mo, con una de sus manos, estaba acariciando los test\u00edculos de Albert, que se hab\u00eda puesto tieso como el asta de una bandera. Ser\u00eda cerdo el t\u00edo. Estaba jugando a dos bandas. Termin\u00e9 de incorporarme y empuj\u00e9 su cabeza con rabia. Justo en aquel momento, \u00e9l me asi\u00f3 por la cintura. Se levant\u00f3 (ya dije que estaba de rodillas en el suelo frente a mi) y a su vez me levant\u00f3 a m\u00ed. Me movi\u00f3 de lugar y me plant\u00f3 sobre el miembro de mi hermano. Un brusqu\u00edsimo dolor sacudi\u00f3 mi culo. El peso de mi cuerpo hac\u00eda que casi sin pausa me deslizase hacia abajo y que aquel enorme &#8220;aparato&#8221; de Albert me penetrase, desgarr\u00e1ndome viva. Mis nervios notaban cada mil\u00edmetro que me introduc\u00eda. Estaba atenazada, r\u00edgida y sin aliento.<\/p>\n<p>El dolor era enorme, pero, como podr\u00e9 explicarlo. No me molestaba. Sent\u00ed como su pene entraba ya, tras dejar mi destrozad\u00edsimo m\u00fasculo, dentro de mi culo, y continuaba entrando y entrando. Unas gruesas l\u00e1grimas sal\u00edan de mis ojos y por el cuello y entre mis pechos corr\u00edan hilos de sudor. Intent\u00e9 salir de mi agarrotamiento y reaccionar. Luca estaba frente a m\u00ed. Ahora me as\u00eda por los hombros, empuj\u00e1ndome hacia abajo.<\/p>\n<p>Yo hab\u00eda mantenido, in\u00fatilmente, mis pu\u00f1os sobre la cama intentando hacer fuerza para evitar la penetraci\u00f3n. Ya era en vano, puesto que Albert estaba totalmente dentro de m\u00ed, as\u00ed que intent\u00e9 jugar a mi favor. Quer\u00eda saber que ocultaba aquel pantal\u00f3n negro y solt\u00e9 una de mis manos hacia la entrepierna de Luca. Dios, qu\u00e9 era aquello que palpaba? Pod\u00eda ser cierto? Lo era. Un miembro m\u00e1s cercano a los 30 cent\u00edmetros que no a los 20 (Luego he sabido que son 28) y de un enorme grosor (el per\u00edmetro de su glande es de 19 cent\u00edmetros), bajaba por su pernera izquierda.<\/p>\n<p>Tir\u00e9 de \u00e9l hacia m\u00ed y, por fin, Luca se desprendi\u00f3, r\u00e1pido, de su pantal\u00f3n y de su calz\u00f3n b\u00f3xer. Su aparato se lanz\u00f3 erguido hacia mi cara y mi boca fue tras \u00e9l. Poco o nada pude hacer, ya que me desencajaba la mand\u00edbula y las arcadas revolv\u00edan mi est\u00f3mago. Me faltaba mucho aprendizaje para tragarme &#8220;aquello&#8221; como lo hago hoy en d\u00eda. Luca se percat\u00f3 de ello y me tumb\u00f3 sobre el cuerpo de mi hermano. Baj\u00f3 su cabeza y empez\u00f3 a chuparle los test\u00edculos. Yo le dej\u00e9 hacer, porque entend\u00ed que lo hac\u00eda por mi bien, ya que Albert, al sentir la presencia de Luca, se &#8220;crec\u00eda&#8221;, desgarr\u00e1ndome a\u00fan m\u00e1s, pero haci\u00e9ndome estallar una vez m\u00e1s de placer. Luego dirigi\u00f3 una vez m\u00e1s su boca hacia mi &#8220;rinconcito&#8221; y poco o nada tard\u00f3 en venir no recuerdo si era el 5\u00ba o 6\u00ba orgasmo. Se levant\u00f3.<\/p>\n<p>Puso sus dedos en forma de pi\u00f1a y los introdujo en mi boca. Los sac\u00f3 h\u00famedos por mi saliva y sin deshacer la forma de pi\u00f1a, introdujo toda su mano en el culo de Albert. Fue el toque final. El sexo de mi hermano rasg\u00f3 hasta el \u00faltimo de mis tejidos y alcanz\u00f3 su m\u00e1ximo tama\u00f1o. Mientras el enorme miembro de Luca se abalanzaba sobre mi sexo iniciando su andadura. Apenas me hab\u00eda metido 6 o 7 cent\u00edmetros, con un dolor superior al que hab\u00eda sentido antes, se retir\u00f3 y con la punta empez\u00f3 a acariciar mi cl\u00edtoris, para pasar despu\u00e9s a embestirlo como si de una lucha se tratase.<\/p>\n<p>Me lo empujaba con furia y lo hund\u00eda hacia dentro. Esta vez mi corrida fue tan espectacular que salpiqu\u00e9 fuera de mi sexo, cual si de una meada se tratase. Sal\u00eda a peque\u00f1os chorritos y las piernas de Luca quedaron salpicadas y sus pelos pegados a la piel. Al sentirme tan lubrificada, intent\u00f3 nuevamente penetrarme. Esta vez no hizo caso alguno de mis quejiditos y se lanz\u00f3 hacia adentro como un loco. El peso de su cuerpo hac\u00eda que aquella &#8220;espada&#8221; penetrase y cortara todo lo que se le plantaba ante ella. Lo hac\u00eda, eso s\u00ed, poco a poco y. Y lleg\u00f3 por fin a mi vagina. All\u00ed, como si de una aspiradora se tratara, un collar\u00edn de m\u00fasculo que vibraba como las alas de un insecto le estaba esperando ansioso.<\/p>\n<p>Mientras las manos de Luca iban desesperadamente de mis pechos a los test\u00edculos de Albert o su culo. Yo, aunque casi no lo ve\u00eda lo intu\u00eda por las fuertes embestidas que sent\u00eda dentro de mi culo. Por fin Luca empez\u00f3 a penetrar mi vagina. Un lamento desgarrado sali\u00f3 de mi reseca garganta y mi amante se lanz\u00f3 sobre mi boca llen\u00e1ndola de su saliva que actuaba como b\u00e1lsamo refrescante. Dirig\u00ed mi mano a su miembro y me percat\u00e9 que a\u00fan quedaba la mitad fuera. Me asust\u00e9 pero me propuse aguantar todo lo que pudiera. Fue entonces cuando empez\u00f3 a retirarse hacia atr\u00e1s. Yo me as\u00ed a su precioso culo justo en el momento en que me embisti\u00f3. Entro a fondo, TODA.<\/p>\n<p>Mis sienes, mi coraz\u00f3n, mi vagina, toda yo cre\u00edmos estallar. El dolor era enorme, enorme de verdad, pero el placer era mayor. Volvi\u00f3 a sacarla y a embestirme, una, dos, no s\u00e9 cu\u00e1ntas veces m\u00e1s. Recuerdo que empec\u00e9 a clavar mis u\u00f1as en su culo. Recuerdo tambi\u00e9n que cre\u00ed que ca\u00eda por un precipicio sin fin y. Y mi hermano Albert empez\u00f3 a lanzar bocanadas de aliento sobre mi cogote. Jadeaba como un loco cuando de pronto empez\u00f3 a soltar su munici\u00f3n en mi culo. Era como oro fundido, que quemaba, pero era precioso. Notaba todos y cada uno de sus chorros con una precisi\u00f3n infinita. Luca tambi\u00e9n empez\u00f3 a echar su aliento en mi rostro, emiti\u00f3 algunos gemidos y fue justo entonces cuando su volc\u00e1n rugi\u00f3 y entr\u00f3 en erupci\u00f3n. Un manantial de lava estall\u00f3 en mi interior. Lava ardiente, explosiva, penetrante.<\/p>\n<p>Notaba a mi hermano aun eyaculando en mi culo. Una, otra, otra (sigue, sigue, pensaba yo en mi interior), cuando Luca inici\u00f3 sus c\u00e1lidas expulsiones. Mi vagina sent\u00eda una tras otra. M\u00e1s, m\u00e1s, m\u00e1s!!! Ah! No pude m\u00e1s. Toda yo explot\u00e9 en mil pedazos. Si antes os habl\u00e9 de mis sienes, de mi coraz\u00f3n, etc. Ahora todo estall\u00f3. Ca\u00ed en un abismo. Mi vientre explot\u00f3 de dolor. Mi sexo revent\u00f3 de placer. Mi cabeza se abri\u00f3 como una sand\u00eda al caer al suelo. En fin, que perd\u00ed el sentido. Me desvanec\u00ed de placer y no s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo estuve sin sentido. Solo s\u00e9 que mi cuerpo hab\u00eda ca\u00eddo hacia un lado, liberando a Albert de mi peso y que \u00e9l y Luca se estaban besando c\u00e1lidamente. No me supo mal, ya que si dos caballeros se felicitan tras una lucha noble, ellos hac\u00edan lo mismo a su manera. Como pude, me liber\u00e9 del ya fl\u00e1ccido miembro de Albert y un\u00ed mi boca a las suyas. Las tres lenguas se entrelazaron y un manantial de saliva acudi\u00f3 a refrescarme. Era el para\u00edso. Mi hermano baj\u00f3 hacia el culo de Luca y empez\u00f3 a lamer las heridas que yo hab\u00eda causado con mis u\u00f1as. El miembro de mi adorado, a\u00fan se estremec\u00eda dentro de m\u00ed, cuando Albert as\u00edo su ra\u00edz con la mano y empez\u00f3 a retirarlo de mi interior.<\/p>\n<p>A diferencia del suyo, el de Luca estaba a\u00fan enhiesto. La boca de Albert intent\u00f3 trag\u00e1rselo y, tras 4 o 5 arcadas, desisti\u00f3 de ello, empezando a lamerlo de la ra\u00edz hasta el extremo. Yo ve\u00eda todo el flujo, espumeante, que mi sexo hab\u00eda dejado en aquel &#8220;aparato&#8221; y como mi hermano lo lam\u00eda dej\u00e1ndolo todo dentro de su boca. No cej\u00f3 hasta dejar limp\u00edsimo aquel tesoro y trayendo luego su boca sobre la m\u00eda, me bes\u00f3, devolvi\u00e9ndome lo que era m\u00edo. As\u00ed supe como sab\u00eda aquel l\u00edquido que tra\u00eda locos a los hombres! Lo que mi hermano no soltaba era su mano del miembro de Luca. Yo no quise ser menos y as\u00ed con una de mis manitas aquel miembro maravilloso que a\u00fan no agachaba cabeza.<\/p>\n<p>Mi otra mano se abalanz\u00f3 sobre la mustia colgadura de Albert, que, como su de un flujo magn\u00e9tico se tratara, empez\u00f3 a crecerse de forma r\u00e1pida y acelerada. Mi hermano me tumb\u00f3 boca abajo, puso su cuerpo perpendicular al m\u00edo y volvi\u00f3 a embestirme por detr\u00e1s. Instantes despu\u00e9s Luca hac\u00eda lo mismo con Albert, ocupando 45 grados entre ambos cuerpos y besando mi boca. Intu\u00ed que aquel iba a ser un verano fabuloso y que, tras las vacaciones, Albert y yo pod\u00edamos tener muchos &#8220;recuerdos&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>30 Por fin hab\u00eda llegado el momento en que \u00edbamos a disfrutar de nuestro nuevo chalet en la Costa Brava. Hasta hace 3 a\u00f1os lo hab\u00edamos hecho en un hotelito que distaba solo una traves\u00eda de nuestra casa, verano tras verano. \u00a1Me gustaba el lugar! 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