{"id":24024,"date":"2020-06-02T03:40:43","date_gmt":"2020-06-02T03:40:43","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-06-02T03:40:43","modified_gmt":"2020-06-02T03:40:43","slug":"es-rarisima-o-no-coge-o-no-le-es-suficiente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/es-rarisima-o-no-coge-o-no-le-es-suficiente\/","title":{"rendered":"Es rar\u00edsima: o no coge o no le es suficiente"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24024\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>A: Sintiendo tu pecho desnudo en mi espalda, pegado a m&iacute;, mientras levanto mis nalgas para acercarla a tu pelvis y sentir tu virilidad. Siento tu pecho en mi espalda, siento tus vellos y me da un ligero cosquilleo. Me voy moviendo hacia ti, sutilmente, pego mis nalgas hacia tu pelvis, quiero sentirte m&aacute;s cerca, y tu virilidad, despierta, me roza las nalgas, en ese momento mis labios vaginales se empiezan a humedecer<\/p>\n<p>B: Siento ese canal que se abre ente tus nalgas. Ah, s&iacute;, tus nalgas rosadas: firmes, duras, grandes, esculpidas en esos muslos torneados que hacen de tus piernas una atracci&oacute;n m&aacute;s. En ese edificio se sostienen. As&iacute; logran esa apariencia. Son las que levantan las miradas de envidia de las mujeres y el deseo de los hombres &iexcl;Cu&aacute;ntos te habr&aacute;n deseado! &iexcl;Qu&eacute; pensar&iacute;an los que las han disfrutado! Y est&aacute;s sabedora de ello: esas nalgas te definen como mujer y me apuntas con ellas. Despiertas mi deseo.<\/p>\n<p>A: Me tomas de las caderas y me pegas a ti. Siento tu miembro firme entre mis muslos, y mientras los rozas, vas dejando un hilo de l&iacute;quido, lo que me dice que est&aacute;s igual de deseoso que yo, por estar juntos<\/p>\n<p>B: Siento la panty que cubre sus nalgas. Lo hace infructuosamente, pues tus nalgas son redondas y paradas: no pueden ser cubiertas. Pero aun as&iacute; logran cubrir tu vagina. De ah&iacute; emana esa humedad que siento impregnada en tu ropa interior.<\/p>\n<p>A: Pasas tu mano y sientes la humedad, acaricias mi vagina sobre la tanga y mis fluidos traspasan la tela, tus dedos se humedecen tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>B: Acaricio su vagina por encima de la tanga. Es una superficie deliciosamente h&uacute;meda. No es una vulva protuberante, sino ligeramente c&oacute;ncava, con vello p&uacute;bico entre los labios. La primera vez que le v&iacute; el cabello sab&iacute;a de qu&eacute; color tendr&iacute;a el vello p&uacute;bico. Y lo estaba comprobando: era casta&ntilde;o claro, pero brillaba por la humedad que lo ba&ntilde;aba. As&iacute; mojaba mis dedos, mis manos, mientras sent&iacute;a esa vagina humedeci&eacute;ndose r&aacute;pidamente. No s&oacute;lo h&uacute;meda, palpitando, esperando con deseo el momento de sentirme dentro. Mientras la toco, ella tambi&eacute;n lo hace. Sus manos han encontrado mi miembro, que la desea. Yo beso sus hombros, muerdo su cabello, mi lengua recorre su cuello.<\/p>\n<p>A: Siento su lengua en mi cuello, un escalofr&iacute;o me recorre el cuerpo, llevando mi mano, que busca desesperada su miembro, quiero sentirlo, tocarlo. Su textura es suave, delicada, pero a la vez fuerte y firme. Mientras acaricio su miembro escucho un ligero jadeo, su respiraci&oacute;n es agitada. Me excita m&aacute;s y mi mano recorre sus test&iacute;culos rodeado de vellos con los que mis dedos juegan.<\/p>\n<p>B: Sus manos son h&aacute;biles. Las mueve con rapidez y me acaricia el pene y los test&iacute;culos haciendo a un lado los vellos. Mi tensi&oacute;n aumenta y la desahogo haci&eacute;ndole lo mismo. Jadea ella y yo tambi&eacute;n. Nos acompasamos, aunque no podemos vernos. Muevo ligeramente la tanga y se desprende un monte velludo, brilloso, h&uacute;medo. Siento los labios de su vagina, que se tensan y humedece los dos dedos que los recorren. Al sentirlo, ella me aprieta el miembro! Lo aprisiona y siento que escapa un chorro de l&iacute;quido<\/p>\n<p>A: &Eacute;l recorre el mismo camino, pero en mi vagina. Sus dedos h&aacute;biles, sabe lo que hace, sus caricias me dan placer, mi cl&iacute;toris se endurece, crece y palpita, siento que voy a tener un orgasmo. Mi reacci&oacute;n es apretar su miembro, mie tras tengo un orgasmo, en sus manos<\/p>\n<p>B: Ella siente mi sensaci&oacute;n y repite el movimiento, esta vez en mis test&iacute;culos: &ldquo;&iquest;Te gusta que te los prense?&rdquo; Me pregunta mientras los toma con una mano. Los acaricias, los talla, los recorre. Sabe jugar con ellos y yo lo disfruto. Lo hace r&aacute;pido sin descuidar el tronco del pene, que para estas alturas est&aacute; firme y h&uacute;medo. Siento su orgasmo. &iexcl;Se ha venido y su cuerpo se arquea! La jalo de la cadera y la impulso junto a m&iacute;, mientras mi mano se moja al sentir esos fluidos y el cl&iacute;toris: duro, viscoso, caliente. Me doy cuenta que su sexo pide m&aacute;s calor y ella sabe c&oacute;mo hacerlo. No soy su primer hombre, lo s&eacute;. Imagino que esos orgasmos los ha tenido antes porque los procura, los disfruta, los necesita. Y es lo que hace ahora: mueve la vagina para que mis dedos entren en ella. Al mismo tiempo, ha prensado mi pene y lo talla, lo jala, lo acaricia Ese orgasmo es solo el comienzo, quiero m&aacute;s, quiero sentir m&aacute;s. Doy la vuelta, estamos de frente, tomo sus mejillas y con un intenso beso nos vamos hacia la cama. Sus besos, son suaves y van subiendo de intensidad, nuestros labios se entienden, se buscan. Su lengua se ha topado con la m&iacute;a. Besa bien, como todo lo dem&aacute;s. Es una amante consumada y procura que sea bien tratada. Yo la deseo tanto, pero quiero disfrutar cada instante, cada momento, sin prisas. Podemos vernos, olernos, besarnos. Siento sus pechos moverse y crecer: est&aacute;n hinchados. Es el momento que esperaba para sentir esos melones en mi boca y lamerlos. Reaccionan. Se hacen duros y los pezones son desafiantes. &iexcl;Ellos y el cl&iacute;toris est&aacute;n erectos!<\/p>\n<p>A: Estoy bajo su pecho, es velludo, suave, lo voy recorriendo lentamente, he esperado mucho este momento, quiero sentirlo, lo aprisiono con mis brazos y mis piernas se prenden a &eacute;l.<\/p>\n<p>B: Se ha puesto bajo de m&iacute;. Nuestros cuerpos est&aacute;n desnudos y sudorosos. Mi pecho siente sus senos, as&iacute; como mi espalda siente sus piernas. Estamos listos: nuestra humedad nos delata.<\/p>\n<p>A: Siento fluir un hilo caliente por mi entrepierna, estoy lista para recibirlo. Mi respiraci&oacute;n es m&aacute;s agitada, lo tomo del cuello y con la mirada le pido que me haga suya, le doy un beso breve, pero intenso, mientras abro ligeramente las piernas, invit&aacute;ndolo a entrar.<\/p>\n<p>B: &quot;Ah&quot;. S&oacute;lo eso dijimos cuando finalmente pudimos acercarnos. Esa sensaci&oacute;n &uacute;nica, previa al encuentro, nos moj&oacute; de nuevo al sentir a nuestros sexos desnudos, dese&aacute;ndose y roz&aacute;ndose. Nos miramos de nuevo, en complicidad: lo dese&aacute;bamos. Realmente lo dese&aacute;bamos y los besos nos juntaban mientras nuestros sexos segu&iacute;an con ese roce er&oacute;tico y h&uacute;medo. Me mira invit&aacute;ndome a entrar. Sus piernas de abren de manera inequ&iacute;voca para confirmarlo. Solo debo mover mi pene hacia la entrada de su vagina y hacerlo. Estoy listo. H&uacute;medo. Firme. Ancho. Y lo hago, sin pensarlo m&aacute;s: la siento, &ldquo;&iexcl;ah, s&iacute;!&rdquo; Qu&eacute; dulce, tierna y c&aacute;lida es est&aacute; vagina. Siento sus palpitaciones, sus vibraciones: me atrapan, me acarician el pene. As&iacute; que me muevo dentro de ella, explorando, recorriendo, sintiendo esas vibraciones y emociones. De alguna manera, siento que ella lo deseaba tanto o m&aacute;s que yo<\/p>\n<p>A: &ldquo;Aaahhh!&rdquo; Entr&oacute; suavemente, y yo fui disfrutando cada movimiento, mi vagina h&uacute;meda facilit&oacute; la entrada. Mi vagina acarici&oacute; su miembro ancho y firme, cada nervio en mi cuerpo lo sinti&oacute;. Sus movimientos fueron subiendo de intensidad, no pude controlar mis gemidos, sentirlo dentro de m&iacute; era un deseo cumplido.<\/p>\n<p>B: La sensaci&oacute;n era de plenitud: ella me disfrutaba tanto como yo a ella. Decid&iacute; moverme lento pero firme: deseaba sentir sus paredes antes que llegar al fondo de la vagina-. Mov&iacute; mi miembro haciendo ese movimiento circular, raspando esa vagina antes de penetrarla por completo<\/p>\n<p>Ella se contoneaba. Me besaba sin acabar los besos: abria la boca y los gemidos escapaban. Sus ojos se hab&iacute;an cerrado, su espalda se arqueaba y yo ve&iacute;a esa vagina abierta, dilatada, con mi miembro adentro. La jal&eacute; hacia m&iacute;. Levant&eacute; sus caderas y la sujet&eacute;. Quer&iacute;a sentirla m&aacute;s y m&aacute;s. Ella abri&oacute; las piernas y sus nalgas sirvieron para elevarse a mi altura y permitirme met&eacute;rsela. A cada uno de mis movimientos correspond&iacute;a el mismo de sus senos. Yo me mov&iacute;a en c&iacute;rculos y sus senos se amoldaban. Ella impulsaba las nalgas hacia arriba para que yo penetrara el techo de su vagina. Jadeaba. Sudaba. Tomaba las s&aacute;banas con las manos y cerraba los ojos. Sent&iacute;a su estrechez. Sab&iacute;a que hab&iacute;a tenido varios amantes, pero su vagina era estrecha. Mucho. Y me apretaba. Eso me excitaba y por eso quer&iacute;a hormarla para m&iacute;. Mi glande se mov&iacute;a de un lado al otro, de un extremo a otro de esa estrecha vagina, en esos c&iacute;rculos que ella completaba con las caderas y los pechos. Pod&iacute;a verla acostada sinti&eacute;ndome. Pod&iacute;a verla con mi miembro adentro de su vagina. Pod&iacute;a ver su estrechez mientras yo la dilataba a mi anchura. &rdquo;Ah, s&iacute;, s&iacute;&rdquo;. Dec&iacute;a ella sin que ninguna otra cosa saliera de su boca. Su ce&ntilde;o estaba fruncido y yo no sab&iacute;a si era por la excitaci&oacute;n o porque se arrepent&iacute;a. Despu&eacute;s de todo era una mujer casada y sab&iacute;amos que nos jug&aacute;bamos mucho, pero hab&iacute;amos decidido correr los riesgos. Sin embargo, al verla as&iacute; no sab&iacute;a qu&eacute; pensaba: &ldquo;&iquest;Le duele? &iquest;Se arrepiente? &iquest;Piensa en &eacute;l? &iquest;En alguien m&aacute;s? &iquest;Me disfruta a m&iacute;?&rdquo; Me sent&iacute;a confundido, pero estaba extasiado. Verla as&iacute;: moj&aacute;ndose, movi&eacute;ndose, abri&eacute;ndose, deb&iacute;a ser evidencia de que, de alguna manera, me disfrutaba. As&iacute; que decid&iacute; no pensar m&aacute;s, por el momento, y sentir c&oacute;mo su vagina se com&iacute;a mi miembro. Sus grandes nalgas le permit&iacute;an elevarse en un &aacute;ngulo de 25 grados hacia m&iacute;. Yo pod&iacute;a penetrarla de esa forma: un roce suave de mi glande en sus labios. Otro roce meti&eacute;ndolo un poco m&aacute;s dentro. Otro m&aacute;s en las paredes. Otro chocando con el cl&iacute;toris. Esa sensaci&oacute;n me gustaba: mi miembro disfrutaba esa rajita que de abr&iacute;a frente a m&iacute;: &ldquo;&iquest;As&iacute; se abrir&iacute;a con sus otros hombres?&rdquo; Sab&iacute;a lo que hac&iacute;a. Era de esas mujeres que sab&iacute;an amar, disfrutar de s&iacute; mismas y de un hombre. Me conformaba al saber que ahora hab&iacute;a llegado mi turno. Era un deseo cumplido. Y quer&iacute;a saborearlo, paladearlo, para aprender de ella. Si sab&iacute;a c&oacute;mo le gustaba, quiz&aacute; podr&iacute;amos repetir el encuentro. Ella levant&oacute; la pierna izquierda. La puso sobre mi hombro y se abri&oacute; por completo: pod&iacute;a ver esa panochita, con los labios dilat&aacute;ndose m&aacute;s y los vellos del mismo color de su cabello. Era evidente que me ense&ntilde;aba c&oacute;mo le gustaba. Si era as&iacute;, me ense&ntilde;aba c&oacute;mo se hab&iacute;a cogido a tus amantes. Me ense&ntilde;aba un camino y me pon&iacute;a, quiz&aacute; sin saberlo, una prueba: amarla como hab&iacute;a amado a otros. Quer&iacute;a hacerle sentir lo mismo. &ldquo;Ah, si&rdquo;. Ten&iacute;a todo para ello. Ve&iacute;a ese cuerpo de tentaci&oacute;n listo para m&iacute; y yo estaba m&aacute;s que listo para embestirla<\/p>\n<p>&quot;Agggg, asiii&quot;. As&iacute; comenz&oacute; el jadeo al sentirme penetr&aacute;ndola. Me detuve un poco sin moverme. No quer&iacute;a que un movimiento brusco arruinara todo. Finalmente, todav&iacute;a no la hab&iacute;a sentido del todo y pod&iacute;a echarlo a perder. Pero no fue as&iacute;. Ella impulsaba la pierna hacia m&iacute; marcando el ritmo: yo deb&iacute;a seguirlo. La ve&iacute;a y sent&iacute;a tan segura de lo que hac&iacute;a que entend&iacute; que esa postura la calentaba y le generaba un orgasmo tras otro.<\/p>\n<p>Dicen que una mujer nunca olvida a un hombre que supo cog&eacute;rsela y no sab&iacute;a que ella est&aacute; a tratando de sentirlo de nuevo, de alguna manera. Su ce&ntilde;o estaba m&aacute;s fruncido que antes. No sab&iacute;a si era por remordimiento, por el recuerdo de sus amantes o su marido o si, simplemente, me disfrutaba. Yo la ve&iacute;a y me excitaba tanto. Era una mujer deliciosa. Su piel, su piel era encantadora y ten&iacute;a el culo y las tetas de campeonato. Quer&iacute;a sentirla, tenerla. Mientras m&aacute;s me mov&iacute;a m&aacute;s mojaba todo. Le tom&eacute; una teta con una mano, mientas me impulsaba hacia ella meti&eacute;ndole todo mi miembro. &quot;Ahhh&quot; fue tan rico sentir esa humedad que me conduc&iacute;a r&aacute;pidamente al fondo de la vagina. &quot;Ahh, Siii, Siii&quot;. Lo estaba disfrutando. No ten&iacute;a idea de cu&aacute;nto me gustar&iacute;a probar a esta mujer y ahora s&oacute;lo quer&iacute;a met&eacute;rsela. Y lo hice varias veces impuls&aacute;ndome y moviendo mi miembro en cada una de las embestidas. Ella jadeaba, se arqueaba. Yo buscaba el momento para entrar y salir, met&eacute;rsela y sac&aacute;rsela. As&iacute;, una tras otra. Mi erecci&oacute;n era mayor. Sent&iacute;a que las venas se marcaban en mi miembro, bombeando la sangre para mantenerlo as&iacute; de firme y ancho. Y eso hac&iacute;a: deseaba sentir a esa mujer. Era tan buena amante, tan estrecha, tan h&uacute;meda, que tengo gem&iacute;a y nos mojaba.<\/p>\n<p>Ella abri&oacute; los ojos. Y as&iacute; se mantuvo: mir&aacute;ndome, con las pupilas dilatadas. Por fin dijo algo: &quot;&iquest;Qu&eacute;, no te voy a decir nada?&quot; Y los cerr&oacute; de nuevo r&aacute;pidamente. Lo que no quiso decirme no pudo negarlo con el cuerpo. Su vagina estaba siendo horadada, una vez tras otra. Me gustaba que su dilataci&oacute;n fuera tanta que me sosten&iacute;a la erecci&oacute;n que tra&iacute;a: encajamos perfectamente. Y s&oacute;lo las gotas y los hilos de l&iacute;quido parec&iacute;an contradecir esa imagen de complementariedad. Me mov&iacute;a m&aacute;s lento. Mucho m&aacute;s: la hab&iacute;a sentido hasta el fondo, pero quer&iacute;a que ella sintiera mi miembro raspando su vagina con calma y delicadeza. A una embestida segu&iacute;a una retirada lent&iacute;sima. Y de nuevo, la penetraba despacio. Sus piernas comenzaron a temblar. Era una se&ntilde;al inconfundible. Abri&oacute; los ojos. Me miraba de una manera diferente. &quot;b&eacute;same&quot;, me dijo mientras me acercaba meti&eacute;ndotela de un golpe. Cuando llegue a su boca sus labios estaban tensos, su boca trabada y sali&oacute; un gemido desde el fondo. Comenzaba a venirse y sent&iacute;a su palpitar, su respiraci&oacute;n quebrada, que vagina dilatada con mi miembro dentro. Y sus ojos mir&aacute;ndome fijamente como desde entonces lo ha hecho. Ese grado de placer me calent&oacute;: &quot;&iquest;Piensa en alguien m&aacute;s? Debe ser su marido&quot;. Ah, su vagina me exprime. &quot;No, no lo s&eacute;. &iquest;Qui&eacute;n?&quot;. Ah, me est&aacute; exprimiendo m&aacute;s &quot;As&iacute; debe hab&eacute;rselo cogido mil veces &quot;ah, s&iacute;, s&iacute; sigue. Expr&iacute;mela as&iacute;. &quot;&iquest;Me estar&aacute; disfrutando? S&iacute;, sigue as&iacute;&rdquo; Dur&oacute; una eternidad. Ella se ven&iacute;a y succionaba al mismo tiempo. Hab&iacute;a sentido muchas vaginas, de muchos tipos, formas, colores y olores. &Eacute;sta se parec&iacute;a a la de Laura. S&iacute;, cu&aacute;ntas veces no nos amamos. Pero apretaba, abrazaba, constre&ntilde;&iacute;a en lo que sacaba chorros y chorros de fluidos. Ahhh, la sent&iacute;a tan bien. Sab&iacute;a c&oacute;mo cogerse a un hombre: meterse su miembro y disfrutarlo adentro.<\/p>\n<p>Me mir&oacute; de nuevo, con incredulidad y pasi&oacute;n. Se acost&oacute; boca abajo y abri&oacute; las piernas. Pude ver esas nalgas en todo su esplendor. Las hab&iacute;a sentido en las manos, pero ahora pod&iacute;a verla en 4, abierta, con ese gran culo apunt&aacute;ndome: &quot;Eres una mujer tentadora&quot;, le dije y me acomod&eacute; tras de ella. Sent&iacute; el remordimiento. Mi mujer se hab&iacute;a entregado muchas veces as&iacute; conmigo. Durante a&ntilde;os el sexo fue bueno, pero de unos a&ntilde;os para ac&aacute; apenas si nos toc&aacute;bamos, durmiendo en la misma cama. Pero ella era lo contrario. &quot;&iquest;Por qu&eacute;?&quot;, Pens&eacute; mientras se la met&iacute;a de un s&oacute;lo movimiento: &iexcl;zas, zas, zas! Esas nalgas se mov&iacute;an r&aacute;pidamente. Eran grandes, blancas, firmes. Eran las ancas de una yegua y me excitaban tanto. Quer&iacute;a sentirla. Quer&iacute;a tenerla. Penetrarla. Met&eacute;rsela. Sentir sus gemidos. Gritos. &quot;Aqu&iacute;, as&iacute;, dame duro, d&aacute;melo todo, quiero que me cojas&quot; Se mov&iacute;a como una reina en mi miembro. Sab&iacute;a moverse y yo le hab&iacute;a marcado esa vagina con las venas de mi miembro que navegaba en ese canal estrecho. &quot;Ah, s&iacute;, peque&ntilde;a, mueve, mueve esas nalgas&quot;. Lev&aacute;ntalas. Emp&iacute;nate. Ens&eacute;&ntilde;ame como te coges a un hombre&quot;. Le dec&iacute;a ya completamente excitado. La pasi&oacute;n se desbordaba. Ella gem&iacute;a y me ped&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s. &quot;Es rar&iacute;sima: o no coge o no le es suficiente&quot;, pens&eacute; mientras segu&iacute;a meti&eacute;ndosela y viendo c&oacute;mo de su vagina ca&iacute;a ese fluido, m&iacute;o y suyo, baj&aacute;ndome por la pelvis hasta los test&iacute;culos. &quot;Avi&eacute;ntame las nalgas con fuerza, hazme sentir tu pasi&oacute;n&quot;, le dije. Ella aventaba las nalgas hacia m&iacute;. Cada choque era un gemido. Zas, aggg, ahhh, zas. siii, zas &quot;Como te mueves&quot; , &ldquo;ah, s&iacute; m&eacute;temela&rdquo; zaz.<\/p>\n<p>Las tetas le bailaban y chocaban en su pecho: Zaz!!! Mis test&iacute;culos sent&iacute;an las grandes nalgas golpe&aacute;ndolos en casa embestida. Zaz!!! Mi verga estaba tiesa, ancha y venuda y sent&iacute;a que se dilataba en casa ocasi&oacute;n que montaba a esta hermosa hembra que buscaba un macho. &quot;C&oacute;geme Papi, soy tuya&quot;, me dijo mir&aacute;ndome. &ldquo;Soy tuya, soy para t&iacute;&quot;, me dijo bramando mientras restregaba las nalgas sobre mi verga y me provocaba un placer enorme.&quot; M&eacute;teme esa cosa, hazlo as&iacute;&quot;, gritaba mientras una almohada me serv&iacute;a para ocultar sus gritos: &ldquo;ayyy, siiiii, ahhh, ahhh&rdquo; &iquest;Eso quieres?, De verdad eso quieres?&quot; Le cuestion&eacute; &iexcl;mientras me dejaba ir con todo sobre el culo que me ofrec&iacute;a! Y es que el espect&aacute;culo era magn&iacute;fico: si hab&iacute;a aprendido a mover las nalgas en incontables noches de sexo, si hab&iacute;a aprendido a comerse una verga, disfrutarla y exprimirla, ahora lo hab&iacute;a como quiz&aacute; no lo hab&iacute;a hecho antes: su humedad no ment&iacute;a. Se aplicaba. Se sab&iacute;a una hembra dispuesta a todo. Se pon&iacute;a a prueba. Era su naturaleza: el sexo era vital para ella. Si estaba conmigo, se deb&iacute;a a qu&eacute; no la complac&iacute;an. Pero la ve&iacute;a concentrada en una cosa: disfrutarme y ense&ntilde;arme c&oacute;mo le gustaba ser cogida, domada, pose&iacute;da. &ldquo;&iquest;Quieres que te haga m&iacute;a?&quot;, Le pregunt&eacute;: &quot;s&iacute;i, afirm&oacute; con absoluta seguridad. Entonces &aacute;brete esas nalgas y comenc&eacute; a darle de nalgadas, con fuerza, hasta pon&eacute;rselas rojas, muy rojas. Le encant&oacute;. Gimi&oacute; y grit&oacute;. &iquest;Te gusta, mami?&quot; Le pregunt&eacute;. &quot;S&iacute;i, Sii me encanta&quot; dijo ella mientras mov&iacute;a las nalgas con fuerza y profundidad. Aullaba del placer que le causaba y me ped&iacute;a que as&iacute; siguiera<\/p>\n<p>A: Me embest&iacute;a con fuerza, como si quisiera atravesar mi cuerpo: &rdquo;Ahhh, mi hombre&rdquo;, yo lo disfrutaba tanto. Gem&iacute;a y gritaba, no lo pod&iacute;a contener, las almohadas no eran suficientes. &ldquo;Awww, que rico me coges, papi. Tu verga es la m&aacute;s rica que me han metido&#8230; sigue, papi&rdquo; Mis nalgas golpeaban con su pelvis, rebotaban en sus bolas, &ldquo;awww&ldquo;. El sonido me pon&iacute;a m&aacute;s caliente. El gem&iacute;a con cada grito y suspiro m&iacute;o<\/p>\n<p>&#8211; Te gusta? As&iacute;?? siiii, as&iacute;!! &ldquo;&iquest;Te hab&iacute;an cogido as&iacute;?&rdquo; &ldquo;s&iacute;, pero con nadie hab&iacute;a tenido tantos orgasmos, awww sigue&rdquo; Me la segu&iacute;a metiendo, sent&iacute;a gotas de sudor que ca&iacute;an en mi espalda y en mis nalgas. De repente me tom&oacute; del cabello, me jal&oacute; suavemente hacia &eacute;l, mi espalda se arque&oacute; m&aacute;s, era un movimiento nuevo, algo pasaba. No me molest&oacute;, al contrario, me excit&oacute; m&aacute;s, me sent&iacute;a dominada. Me penetr&oacute; a&uacute;n m&aacute;s fuerte, sab&iacute;a que algo ven&iacute;a. Me gustaba como me tomaba- &ldquo;Papi, quiero ser tu mujer, tu puta, quiero que me cojas siempre&rdquo; &ldquo;Cuando quieras, mami. Cuando me lo pidas&rdquo;<\/p>\n<p>-Agrrr!!! Me voy a venir de nuevo!! &ndash;&ldquo;vente, vente, &ldquo;&iquest;te gusta c&oacute;mo te la meto?&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;aww siiii, que rica verg&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>B-Le pregunt&eacute;: quieres toda mi leche?<\/p>\n<p>A-Aww siiii, todaaa<\/p>\n<p>B- Quieres que te llene la panochita?<\/p>\n<p>A- Ll&eacute;namela de lechita, papi<\/p>\n<p>B- Aprieta las nalgas!! Exprime la verga!<\/p>\n<p>A: Awww siii, vac&iacute;a la, m&oacute;jame todaaa.<\/p>\n<p>B- Lev&aacute;ntalas!! Expr&iacute;mela as&iacute;.<\/p>\n<p>A-&iexcl;Qu&eacute; rica la tienes, te la voy a exprimir!<\/p>\n<p>B-D&iacute;melo de nuevo, p&iacute;demelo<\/p>\n<p>A-Ll&eacute;name la panocha con tu leche, quiero que me la ba&ntilde;es a chorros -M&aacute;s!&iexcl;!! M&oacute;jame, m&aacute;rcame las nalgas.<\/p>\n<p>B- &ldquo;Quiero venirme adentro&rdquo;<\/p>\n<p>A-Apri&eacute;talas, mientras te exprimo la verga. Sii, vente: ll&eacute;name de tu leche, papi. Que sepa mi panocha qui&eacute;n es su due&ntilde;o, qui&eacute;n es mi hombre. As&iacute;, as&iacute;, quiero sentir tu leche caliente escurriendo por mi vagina: &ldquo;Awww, qu&eacute; ricooo&rdquo;<\/p>\n<p>B-&iexcl;Y saqu&eacute; un r&iacute;o de leche!<\/p>\n<p>A: Me sujet&oacute; fuerte por las caderas pod&iacute;a sentir sus dedos hundi&eacute;ndose en mis carnes, me levant&oacute; levemente las nalgas y cambi&oacute; el ritmo de las embestidas, lo hizo m&aacute;s r&aacute;pido&#8230;Toma, toma&#8230; &#8211; siii, vas a ser m&iacute;o &ndash; &ldquo;agrr siente la verga de tu hombre&rdquo;. &ldquo;D&aacute;mela, papi&rdquo; Me jal&oacute; con fuerza hacia &eacute;l, mientras lanz&oacute; un gemido, no se movi&oacute; por unos segundos- Mi vagina pod&iacute;a sentir como su verga se vaciaba. Lo sent&iacute; eyacular, mientras me ven&iacute;a otra vez&#8230; Fundimos nuestros fluidos, se desprend&iacute;a un ligero olor a sexo. Ca&iacute; rendida en la cama, y &eacute;l sobre mi. No dijimos palabra alguna, el ruido de nuestra respiraci&oacute;n inundaba la habitaci&oacute;n. Sii, todav&iacute;a dentro de mi, no pod&iacute;amos ni quer&iacute;amos movernos.<\/p>\n<p>A. As&iacute;, recostados boca abajo, el dentro de m&iacute;, agotados; con el olor a sexo envolviendo el ambiente. Pod&iacute;a sentir como escurr&iacute;an y sal&iacute;an nuestros fluidos de mi vagina. Nos quedamos profundamente dormidos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><!--\/data\/user\/0\/com.samsung.android.app.notes\/files\/clipdata\/clipdata_200601_223418_765.sdoc--><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>A: Sintiendo tu pecho desnudo en mi espalda, pegado a m&iacute;, mientras levanto mis nalgas para acercarla a tu pelvis y sentir tu virilidad. Siento tu pecho en mi espalda, siento tus vellos y me da un ligero cosquilleo. Me voy moviendo hacia ti, sutilmente, pego mis nalgas hacia tu pelvis, quiero sentirte m&aacute;s cerca, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":15058,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-24024","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24024","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15058"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24024"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24024\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24024"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24024"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24024"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}