{"id":24052,"date":"2020-06-03T22:00:00","date_gmt":"2020-06-03T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-06-03T22:00:00","modified_gmt":"2020-06-03T22:00:00","slug":"tres-dias-con-mucha-huella","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/tres-dias-con-mucha-huella\/","title":{"rendered":"Tres d\u00edas con mucha huella"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24052\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Este relato corresponde a la &eacute;poca en la que deseaba sentirme bien, pero no sab&iacute;a qu&eacute; me faltaba. Andaba yo por los treinta a&ntilde;os, casada con Sa&uacute;l, un hombre que atend&iacute;a mis necesidades econ&oacute;micas y las de mis hijos, pero yo estaba segura que no me amaba pues no me sent&iacute;a el centro de sus atenciones, por el contrario, primero estaban su trabajo y sus hijos y, si sobraba algo de tiempo para m&iacute; era en la noche, donde despu&eacute;s de unas caricias y besos, se pon&iacute;a a mamarme y estrujarme el pecho mientras me cubr&iacute;a; una vez que satisfac&iacute;a su necesidad de sexo dorm&iacute;a sin importarle c&oacute;mo me sent&iacute;a yo.<\/p>\n<p>&iexcl;Y me sent&iacute;a muy mal!, s&oacute;lo era usada! Por esa raz&oacute;n hab&iacute;a crecido en m&iacute; un sentimiento de odio y desprecio hacia mi marido. As&iacute; me sent&iacute; desde el principio de nuestro matrimonio: usada para su eyaculaci&oacute;n; usada para ser la madre del hijo que &eacute;l anhelaba tanto. A los pocos d&iacute;as de que di a luz tuve una gran depresi&oacute;n y Sa&uacute;l ni se dio por enterada.<\/p>\n<p>Al cumplir mi cr&iacute;o seis meses acud&iacute; a la ciudad donde viv&iacute;an mis padres y tuve oportunidad de tener mi primer amante. Fue Roberto, con quien ya hab&iacute;a tenido varios escarceos dos a&ntilde;os antes, incluso en aquella ocasi&oacute;n me pidi&oacute; que me casara con &eacute;l, pero no acept&eacute; pues ya estaba comprometida con Sa&uacute;l; sin embargo, eso no impidi&oacute; que nuestras caricias sobre la ropa y los besos me excitaran.<\/p>\n<p>Por ello y mi depresi&oacute;n, fue f&aacute;cil iniciar esta relaci&oacute;n subrepticia, aunque con el tiempo todos se enteraron. Despu&eacute;s hubo otro par de encuentros, una sola vez con cada uno, que me hicieron sentir mejor por un tiempo ya que me sent&iacute;a querida y deseada. Con el tiempo, casualmente me reencontr&eacute; con Eduardo, con quien tambi&eacute;n hab&iacute;a tenido acercamientos muy calientes y amorosos antes de casarme y dado mi estado de continua insatisfacci&oacute;n inici&eacute; una relaci&oacute;n prohibida m&aacute;s, y de la que tambi&eacute;n se enter&oacute; todo mundo pasado el tiempo.<\/p>\n<p>As&iacute; estaban las cosas en ese momento: yo con dos amantes a quienes ve&iacute;a cada vez que era posible (por separado, claro) adem&aacute;s de algunos otros que ocasionalmente se me antojaba tirarme y &ldquo;por &uacute;nica vez&rdquo; porque no quer&iacute;a m&aacute;s complicaciones. Sa&uacute;l tuvo que salir al interior del pa&iacute;s, como lo hac&iacute;a una o dos veces por a&ntilde;o, durante una semana como m&aacute;ximo, por asuntos de trabajo. En esta ocasi&oacute;n sali&oacute; en un vuelo nocturno y regresar&iacute;a en la ma&ntilde;ana del cuarto d&iacute;a, por lo que vi la oportunidad de estar con Eduardo un d&iacute;a completo. Le habl&eacute; y nos pusimos de acuerdo para que me esperara en una estaci&oacute;n del metro, mi hermana se encargar&iacute;a de los ni&ntilde;os ese d&iacute;a.<\/p>\n<p>Primer d&iacute;a: Decid&iacute; llevar a los ni&ntilde;os al cine la tarde anterior a mi encuentro con Eduardo. En el cine, coincidimos en la fila de la taquilla con un muchacho de mi edad que llevaba a sus dos hijos, de edades similares a los m&iacute;os y ellos de inmediato hicieron migas, as&iacute; que a los padres no nos qued&oacute; m&aacute;s que intercambiar algunos comentarios, comprar las palomitas de ma&iacute;z y sentarnos juntos, con los ni&ntilde;os intercalados entre nosotros. Al finalizar la funci&oacute;n ellos segu&iacute;an muy platicadores y nos invitaron a jugar a su casa. &ldquo;Ser&aacute; s&oacute;lo un rato&rdquo;, precis&oacute; el padre suplic&aacute;ndome que accediera.<\/p>\n<p>Carlos result&oacute; ser un hombre viudo, muy dedicado a que sus hijos no resintieran la falta de su madre. Ayudado por tres empleados fijos, atend&iacute;a un negocio de autopartes ubicado en la planta baja de la finca donde ellos viv&iacute;an. Una vez en su casa, los ni&ntilde;os se entretuvieron y nos dejaron solos.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Deseas tomar caf&eacute;, t&eacute; o algo m&aacute;s fuerte? &ndash;pregunt&oacute; Carlos.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qu&eacute; tan fuerte? &ndash;Pregunt&eacute;&ndash; Mejor lo que t&uacute; quieras &ndash;correg&iacute;.<\/p>\n<p>&ndash;Lo que t&uacute; digas, me dijo tom&aacute;ndome la mano para llevarme hacia la peque&ntilde;a cantina de su casa.<\/p>\n<p>Me met&iacute; y le dije &ldquo;&iquest;Qu&eacute; le sirvo se&ntilde;or&rdquo;?, al tiempo que me agachaba y descubr&iacute; unas revistas de Play Boy y Hustle que estaban ah&iacute;. Las saqu&eacute; y se las ofrec&iacute; diciendo &ldquo;Tambi&eacute;n hay esto, l&aacute;stima que no haya para damas. Ja, ja, ja. Me conformar&eacute; con la bebida&rdquo; dije mirando c&oacute;mo se enrojeci&oacute; su cara, avergonzado. Pero se repuso de inmediato, me volvi&oacute; a tomar las manos y, mir&aacute;ndome a los ojos, me dijo muy serio &ldquo;S&iacute; hay para damas, pero s&oacute;lo un modelo&rdquo;. No pude evitar la seriedad de su mirada que fue torn&aacute;ndose en un gesto amable y no pude evitar besarlo. Nuestras lenguas se acariciaron y al concluir el &oacute;sculo dije con cara alegre &ldquo;El modelo est&aacute; muy bien, &iquest;qu&eacute; m&aacute;s sabe hacer?&rdquo; Ya no hubo tragos, solo besos y caricias y me dej&eacute; llevar hacia su rec&aacute;mara.<\/p>\n<p>&ndash;Este es el &uacute;nico modelo que hay aqu&iacute; &ndash;me dijo cuando estuvo desnudo y a m&iacute; me hab&iacute;a quitado el saco, la blusa y el brasier.<\/p>\n<p>Me separ&eacute; de &eacute;l para preciarlo completamente. Su pene estaba perfectamente erguido, sus nalgas se antojaban para besarlas y, en general, su cuerpo estaba en muy buena forma con algunos m&uacute;sculos marcados. Seguramente yo ten&iacute;a una cara de deseo m&aacute;s notoria que la de &eacute;l y sin dejar de admirarlo dije &ldquo;Me gusta el modelito y quiero ver c&oacute;mo funciona&rdquo;, al tiempo que yo me quitaba poco a poco la ropa que me faltaba. En cuanto estuve desnuda su boca y manos se fueron a mis chiches (&iexcl;siempre mis chiches!). Despu&eacute;s sus besos bajaron hasta llegar a mi tri&aacute;ngulo de vellos donde tall&oacute; su cara y aspir&oacute; con profundidad el olor a deseo que emanaba de mi vagina. Carlos de rodillas sobre la alfombra, yo de pie, abr&iacute; las piernas para sentir su lengua chupando mis jugos y meti&eacute;ndola cada vez m&aacute;s adentro.<\/p>\n<p>Sigui&oacute; bes&aacute;ndome recorriendo los laterales de mis piernas hasta llegar a mis nalgas y sent&iacute; su lengua en mi ano, &iexcl;qu&eacute; delicia! Se irgui&oacute; y me carg&oacute; para depositarme en la cama. Yo no dejaba de verlo, me maravill&oacute; su glande, del cual empezaba a escurrir el presemen, que no pude evitar chupar y pedirle que me lo diera acostada. Al poco tiempo le ped&iacute; que me cubriera con su cuerpo y dirig&iacute; su pene hacia mi interior. Mis orgasmos llegaron con mucha intensidad, nuestro ritmo era fren&eacute;tico y sent&iacute; una descarga poderosa en el interior de mi vagina, luego otra oleada m&aacute;s del caliente l&iacute;quido que tra&iacute;a acumulado. Carlos qued&oacute; yerto sobre m&iacute; con la respiraci&oacute;n agitada que suspendi&oacute; cuando sinti&oacute; que mi &ldquo;perrito&rdquo; lo exprim&iacute;a y su pene sali&oacute; fl&aacute;cido.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;El modelo est&aacute; bello y funciona muy bien! &ndash;dije d&aacute;ndole un beso antes de levantarme despu&eacute;s del segundo palo que fue igual de rico que el primero.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;A d&oacute;nde vas? &iexcl;Qu&eacute;date conmigo! &ndash;suplic&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash;Me tengo que ir, soy casada &ndash;dije y su cara se entristeci&oacute;&ndash;. &iexcl;Eres formidable, gracias por esta noche! &iquest;Puedes pedirme un taxi?<\/p>\n<p>Afortunadamente, ya est&aacute;bamos vestidos cuando aparecieron los cr&iacute;os. &ldquo;Ya nos vamos, otro d&iacute;a venimos&rdquo;, dije tomando mi bolso al escuchar el claxon del taxi y me desped&iacute; con un beso a cada quien. Llegu&eacute; a mi casa muy feliz de haber concluido ese d&iacute;a tan satisfecha.<\/p>\n<p>Segundo d&iacute;a: Desde que lleg&oacute; mi hermana, me arregl&eacute; para estar puntual en mi cita con Eduardo. Justamente al salir de la estaci&oacute;n del metro, estaba Eduardo en su combi. Nuestras sonrisas se encontraron y me sub&iacute;, d&aacute;ndole un beso antes de ponerme el cintur&oacute;n de seguridad. &Eacute;l, justo despu&eacute;s de cambiar la velocidad, me acarici&oacute; las piernas y subi&oacute; la falda para ver mi pubis, verificando que no tra&iacute;a pantaletas, despu&eacute;s subi&oacute; su mano y me acarici&oacute; el pecho, metiendo la mano por el escote, recorri&eacute;ndola de pez&oacute;n a pez&oacute;n pues tampoco tra&iacute;a brasier, ambas prendas estaban en mi bolso, por si fuesen necesarias en alg&uacute;n momento. As&iacute; era como los ten&iacute;a acostumbrados a Roberto y Eduardo cuando sal&iacute;a con alguno de ellos, a cambio de que ellos tampoco trajeran ropa interior.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Qu&eacute; rica est&aacute; mi mujer! &ndash;me dijo Eduardo a&uacute;n con la mano en mis chiches.<\/p>\n<p>Llegamos a un parque cercano a esa estaci&oacute;n y nos bajamos a caminar abrazados. Nos deten&iacute;amos con frecuencia para besarnos y, si no hab&iacute;a alguien cera, meter las manos bajo las ropas holgadas. Ni qu&eacute; decir que nuestras manos ol&iacute;an al sexo del otro pues nos moj&aacute;bamos con las caricias y los besos. Atr&aacute;s de una lomita nos sentamos a gozar de las caricias hasta que en un momento ya estaba &eacute;l encima de m&iacute; penetr&aacute;ndome. Me retir&eacute; justo antes de que se asomara otra pareja por ah&iacute;, seguramente buscado tambi&eacute;n un refugio para amarse. Nos re&iacute;mos cuando, de inmediato giraron para retirarse pues Eduardo tra&iacute;a el pene de fuera.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Cada vez somos m&aacute;s c&iacute;nicos en el amor, mi mujer! &ndash;exclam&oacute; sin dejar de sonre&iacute;r.<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;, pero debemos ser recatados en p&uacute;blico, me haces el amor cada vez que ves la oportunidad&hellip; &ndash;dije recordando que me lo meti&oacute; en un teatro para ni&ntilde;os, el cual estaba abarrotado, con mis hijos en la &uacute;ltima fila, y nosotros, y otros padres, apretujados en la parte posterior de los asientos, cubiertos por la oscuridad de la sala.<\/p>\n<p>&ndash;Es divino sentirte m&iacute;a cada vez que puedo, dijo entrecerrando los p&aacute;rpados y volviendo a meter la mano bajo mi blusa. &ndash;sent&iacute; el calor de sus caricias y mi humedad escurriendo en la entrepierna.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Te gustan mis tetas, aunque est&eacute;n algo ca&iacute;das? &ndash;le pregunt&eacute; mientras segu&iacute;a regode&aacute;ndose al apretar mi carne.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Ca&iacute;das? &iexcl;S&iacute;, se caen de buenas! &ndash;contest&oacute; d&aacute;ndome un apret&oacute;n m&aacute;s.<\/p>\n<p>Seguimos paseando abrazados y bes&aacute;ndonos. Eduardo ten&iacute;a raz&oacute;n: &eacute;ramos m&aacute;s c&iacute;nicos cada d&iacute;a. Yo ya no me preocupaba, pues si alguien nos ve&iacute;a juntos, mejor se volteaba para otro lado. Seguramente en estas salidas muchos nos reconocieron pues recib&iacute; reprimendas de algunos familiares, pero Eduardo y Roberto siempre me sacaron de mi marasmo con el amor que me prodigaban, a dos manos y test&iacute;culos llenos&hellip;<\/p>\n<p>M&aacute;s tarde fuimos a comer a &ldquo;La Marquesa&rdquo;, ese parque nacional donde uno puede perderse entre los pinos fuera de las miradas indiscretas de los dem&aacute;s, lo cual hicimos para bajar la comida. Me penetr&oacute;, a condici&oacute;n de no venirse para evitar que le diera una indigesti&oacute;n. Yo&hellip; &iexcl;yo s&iacute; me vine y mucho! Como hab&iacute;a que complacer a mi macho, nos fuimos a su departamento a tomar un aperitivo y terminar la noche.<\/p>\n<p>Cuando llegamos, Eduardo sac&oacute; una botella de un co&ntilde;ac sumamente caro, y muy rico. Dijo que se la hab&iacute;an regalado hace tiempo, pero la guard&oacute; hasta que pudiera tomarla conmigo sin que hubiese problema. Ya otra vez, por la misma raz&oacute;n, hab&iacute;a llegado con fuerte olor a vino a la casa y le dije a Sa&uacute;l que hab&iacute;amos festejado a una amiga muy querida, lo cual supo desde antes de mi mentira que no hab&iacute;a sido as&iacute;. Pero ahora no hab&iacute;a nada para impedir que me pusiera alegre sin quien me lo recriminara. As&iacute; que paladeamos la primera copa desnudos, mezcl&aacute;ndola con chupadas, Eduardo a mis tetas y yo a sus genitales, &iexcl;desde el glande hasta sus test&iacute;culos!<\/p>\n<p>&ndash;Otra m&aacute;s a nuestra salud, pero seguido, en un cruzadito &ndash;dijo sirviendo otra porci&oacute;n, la cual me hizo efecto de inmediato, pues me sent&iacute; borracha y arrecha despu&eacute;s del segundo beso.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Ya, c&oacute;geme, amor, que quiero sentir tu verga en el &uacute;tero! &ndash;le dije arrastrando las palabras y sorprendi&eacute;ndome de la terquedad vulgar usada en mis palabras.<\/p>\n<p>&iexcl;Claro que te cojo, golfa chichona! &ndash;dijo poni&eacute;ndome de pie, y volte&aacute;ndome de espaldas me inclin&oacute; sobre el sill&oacute;n, meti&eacute;ndome todo el pene de un solo envi&oacute;n.<\/p>\n<p>Afortunadamente yo estaba muy mojada y su herramienta se desliz&oacute; f&aacute;cilmente. &iexcl;Vi las estrellas!, &ldquo;&iexcl;M&aacute;s, que me salga por la boca, c&oacute;geme mucho, puto, que para eso te tengo!&rdquo;, le grit&eacute;, borracha y a&ntilde;ad&iacute;: &ldquo;Para eso me sirven los putos, para cogerme cuando yo lo pida.&rdquo; &ldquo;&iquest;Y cu&aacute;ntos putos tienes?, me pregunt&oacute; bombe&aacute;ndome fren&eacute;ticamente y jal&aacute;ndome del pelo en cada embestida. Su pubis me golpeaba fuerte y mi cuerpo se alejaba de &eacute;l, pero con su mano me regresaba a su verga enorme. &ldquo;&iexcl;Contesta, golfa!: &iquest;cu&aacute;ntos te cogemos?&rdquo;. Dentro de la obnubilaci&oacute;n que me daba el alcohol, se me hizo la luz de que estaba hablando de m&aacute;s y contest&eacute; &ldquo;T&uacute;, siempre, y Sa&uacute;l algunas veces&rdquo;. &ldquo;&iquest;Y Roberto?&rdquo; pregunt&oacute;, cambiando el lugar de sus manos a mis chiches para jal&aacute;rmelas cada vez que volv&iacute;a a ensartarme.<\/p>\n<p>Me asust&eacute; porque nadie sab&iacute;a que Roberto estar&iacute;a conmigo al d&iacute;a siguiente. &ldquo;&Eacute;l ya pas&oacute;, y s&iacute;, lo ten&iacute;a para lo mismo, para coger rico, muy rico, riqu&iacute;simo, pero t&uacute; me haces el amor mejor&rdquo;, dije antes de venirme una vez m&aacute;s al sentir su eyaculaci&oacute;n. Me volte&oacute; y me meti&oacute; el falo en la boca exigiendo: &ldquo;L&iacute;mpiamela, golfa cogelona&rdquo;. Aunque ya estaba fl&aacute;cido, la sent&iacute;a en la garganta y me dieron arcadas. Me la sac&oacute; y me carg&oacute; para llevarme tambaleando hasta la cama donde me arrojo y luego se tir&oacute; sobre m&iacute;.<\/p>\n<p>No s&eacute; cu&aacute;nto dormimos, pero ya era muy noche cuando despertamos, as&iacute; que le ped&iacute; que me llevara a casa. En la combi le chup&eacute; el falo, pero s&oacute;lo le sali&oacute; un chorrito de semen, ya lo hab&iacute;a exprimido mucho&hellip;<\/p>\n<p>Al entrar, estaba mi hermana leyendo en la sala y not&oacute; mi fuerte olor a co&ntilde;ac. &ldquo;&iexcl;Uf, estuvo buena la fiesta!&rdquo; me dijo. &ldquo;S&iacute;, buen&iacute;sima y muy alegre&rdquo;, contest&eacute; sonriendo. &ldquo;Se te cay&oacute; la baba en el su&eacute;ter, l&iacute;mpiate, me dijo con seriedad extendi&eacute;ndome un pa&ntilde;uelo desechable y se fue a acostar. Me vi en el espejo y se distingu&iacute;a claramente el semen que me escurri&oacute; de la boca y, por si fuera poco, resaltaban un par de vellos de mi macho. &ldquo;S&iacute;, estuvo buena la fiesta&rdquo;, me dije para m&iacute; misma cuando emprend&iacute; el camino hacia mi cama. Levant&eacute; la cobija, met&iacute; el pa&ntilde;uelo bajo la almohada para recordar el olor de Eduardo, me desvest&iacute; y volv&iacute; a saber de m&iacute; hasta la ma&ntilde;ana siguiente.<\/p>\n<p>Tercer d&iacute;a: Roberto pas&oacute; a mi ciudad a firmar un contrato y al d&iacute;a siguiente regresar&iacute;a a la suya en el primer vuelo. Ya me hab&iacute;a avisado d&iacute;as antes que quer&iacute;a que nos vi&eacute;ramos para comer juntos. &iexcl;Claro que tambi&eacute;n quer&iacute;a que nos &ldquo;comi&eacute;ramos&rdquo; juntos! Afortunadamente, mi hermana hab&iacute;a quedado de estar en las tardes con los cr&iacute;os, mientras Sa&uacute;l se encontraba ausente.<\/p>\n<p>Este d&iacute;a, dej&eacute; todo listo, incluida una rica comida que hice y sab&iacute;a que era del agrado de todos, y me fui al restaurante donde ya algo tarde me cit&oacute; Roberto, quien ya me esperaba. Platicamos como una pareja de enamorados y bebimos una botella de riqu&iacute;simo vino. Al decirle que ya me ten&iacute;a que retirar, me lo impidi&oacute; y me llev&oacute; a su hotel, cerca de donde est&aacute;bamos, me desnud&oacute; y todo cambi&oacute; para m&iacute;, el vino se mezclaba con las hormonas. Le urg&iacute; a que &eacute;l se desvistiera, porque era cierto que deb&iacute;a irme a casa, otra trasnochada no me lo permitir&iacute;a mi hermana.<\/p>\n<p>El pantal&oacute;n fue lo &uacute;ltimo que se quit&oacute;, pues cuando salimos juntos no usamos ropa interior, y resorteo su miembro de glande imponente, el cual me met&iacute; a la boca de inmediato, pues brillaba de tanta humedad y estaba coronado con una gruesa gota de presemen que amenazaba con caer a la cama sin ning&uacute;n uso pr&aacute;ctico.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Umhhh, m&aacute;s rico que el vino! dije y lo obligu&eacute; a formar el 69.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;S&iacute;, riqu&iacute;simo! &ndash;contest&oacute; abrevando mis jugos y meti&oacute; la lengua hasta donde le alcanz&oacute;, haci&eacute;ndome soltar jugos en los orgasmos m&uacute;ltiples que me estaba provocando. Sigui&oacute; lamiendo la raja paseando la lengua hasta el ano varias veces, antes de sorber mis labios y cl&iacute;toris al mismo tiempo y grit&eacute; de felicidad.<\/p>\n<p>Repos&eacute; un poco, entre l&aacute;grimas y sollozos, por la dicha que me dio volver a probar su vergota, y abraz&aacute;ndome me bes&oacute; la cara en todas partes: frente, ojos, labios y por &uacute;ltimo chup&oacute; mis orejas, las cuales empezaron a enrojecer para disipar el calor que me ten&iacute;a satisfecha de cari&ntilde;o y anhelante de ser penetrada. Me zaf&eacute; de sus brazos y con mis extremidades abiertas y los ojos cerrados le dije &ldquo;C&uacute;breme, mi amor&rdquo;, al tiempo que sent&iacute;a c&oacute;mo escurr&iacute;a mi panocha. &ldquo;Pues a chimar, puTita&rdquo; me dijo con el coloquial y castizo verbo de su tierra. Meti&oacute; sus manos bajo mi espalda para alcanzar mis hombros y me penetr&oacute; de golpe. Se movi&oacute; r&aacute;pidamente y mis orgasmos vinieron uno tras otro hasta que no pude con m&aacute;s felicidad y le ped&iacute; con el poco aire que a&uacute;n ten&iacute;a: &ldquo;&iexcl;Faltas t&uacute;, mi amor, vente!&rdquo; &ldquo;S&iacute; mi amor, dijo y solt&oacute; la gran cantidad de semen que hab&iacute;a estado conteniendo.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Te gust&oacute; as&iacute;, puTita?<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;, mi amor. &iquest;Ya no te gusto tanto?: te tardaste mucho para venirte &ndash;le pregunt&eacute; temerosa, porque siempre me llena pronto de lo caliente que se pone.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Claro que me gustas! Pero hoy me promet&iacute; hacerte disfrutar lo m&aacute;s que pudiera.<\/p>\n<p>&ndash;Gracias, lo lograste. &iquest;Me llevas a mi casa? &ndash;le ped&iacute;, pues casi siempre detenemos el taxi media cuadra antes, pero como hoy no est&aacute; Sa&uacute;l&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Claro que s&iacute;! &ndash;me contest&oacute; y tom&oacute; el tel&eacute;fono para pedir en la administraci&oacute;n un taxi.<\/p>\n<p>Nos vestimos con prisa y apenas salimos del vest&iacute;bulo ya estaba el taxista esper&aacute;ndonos y nos abri&oacute; la puerta de atr&aacute;s para subir. Inmediatamente despu&eacute;s de darle la direcci&oacute;n, Roberto se abri&oacute; la bragueta del pantal&oacute;n y, amorcillada a&uacute;n, apareci&oacute; su verga. &ldquo;Ven&rdquo;, me dijo inclin&aacute;ndome la cabeza para que se la chupara. Obviamente no lo despreci&eacute; y me puse a mamar. &iexcl;En menos de un minuto ya no me cab&iacute;a en la boca! Le chup&eacute; el glande con lo mejor de mi repertorio bucal al tiempo que con una mano le bajaba y sub&iacute;a la piel del tronco y con la otra amasaba los test&iacute;culos con suavidad&hellip;<\/p>\n<p>Roberto, por su parte, me acariciaba la raja encharcada y surgi&oacute; el olor de mi sexo ya atendido debidamente. Es obvio que el taxista sab&iacute;a lo que estaba pasando pues adem&aacute;s del penetrante olor a sexo, el chaca-chaca del ruido de la piel, mis chupetones y los jadeos de mi amado que culminaron en un sollozo profundo al soltar el semen en mi boca no pod&iacute;an deberse a algo m&aacute;s. El resto del camino se la fui limpiando, adem&aacute;s de haberle dado un beso con un poco de lo que me dio a tomar. &ldquo;&iquest;Aqu&iacute; doy vuelta a la izquierda o a la derecha?&rdquo; Pregunt&oacute; el taxista volteando hacia atr&aacute;s despu&eacute;s de frenar despacio.<\/p>\n<p>Claro que no vio nada, el pelo de mi cabeza obstru&iacute;a la vista de lo que yo paladeaba, pero seguramente si vio mi mata ya que Roberto me ten&iacute;a con la falda en la cintura. A poco de dar vuelta &ldquo;a la derecha&rdquo; como le indic&oacute; Roberto, me incorpor&eacute; para decir &ldquo;Aqu&iacute;&rdquo; y par&oacute; frente a la casa. Roberto le pag&oacute; el doble de lo que pidi&oacute; el conductor, dici&eacute;ndole que se quedara con todo, y baj&oacute; sin haberse subido el cierre, pero con el badajo ya dentro del pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>Abr&iacute; la puerta de la reja, la cerr&eacute; y a la luz del farol que estaba en la puerta de entrada, pero ya al amparo de las paredes interiores estuvimos bes&aacute;ndonos otro rato, antes de que abriera yo la puerta de entrada a la casa.<\/p>\n<p>&ndash;Un &uacute;ltimo beso y me voy, puTita&hellip; &ndash;me dijo Roberto, acerc&aacute;ndome su crecid&iacute;simo miembro, &iexcl;parec&iacute;a que no se hab&iacute;a venido ninguna de las dos veces! No pude resistir el calor que me comunicaba en el pubis.<\/p>\n<p>&ndash;&hellip;&rdquo;y te vienes&rdquo;, has de querer decir. &ndash;correg&iacute; abriendo las piernas, mojadas por el escurrimiento del semen que ya tra&iacute;a de &eacute;l y el presemen que solt&oacute; cuando me friccion&oacute; su pene acompa&ntilde;ando su caliente solicitud.<\/p>\n<p>Me ensart&oacute; delicioso despu&eacute;s de colgarme de su cuello y aprisionarle la cintura con mis piernas. El &ldquo;chaca-chaca&rdquo; dur&oacute; muy poco: se vino exhalando un fuerte suspiro que tem&iacute; pudiera despertar a mis hijos. Yo tambi&eacute;n me vine autom&aacute;ticamente al sentir su semen caliente ba&ntilde;ando mi vagina. &ldquo;Qu&eacute; macho tan caliente tengo&rdquo;, me dije acompa&ntilde;&aacute;ndolo en el suspiro y afloj&eacute; las piernas para descenderlas y tocar el piso cuando solt&oacute; suavemente mis nalgas. Lo bes&eacute; y nos dijimos adi&oacute;s. Cerr&eacute; la puerta y sub&iacute; despacio las escaleras en tanto que Roberto sali&oacute; de la reja y la cerr&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash;Ya llegu&eacute;. &ndash;le dije a mi hermana, quien se encontraba en la cama del estudio.<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;, ya escuch&eacute; desde que llegaste &ndash;dijo molesta por mi reiterada conducta cuando Sa&uacute;l no estaba&ndash;, parece que no te es suficiente el tiempo en el que no est&aacute;s en tu casa&hellip; Buenas noches &ndash;concluy&oacute;.<\/p>\n<p>Al ver que mis hijos dorm&iacute;an, me fui a mi cama. Me desnud&eacute; y con las pantaletas que saqu&eacute; del bolso de mano me limpi&eacute; la raja, ol&iacute; el semen de Roberto, lam&iacute; la prenda y me qued&oacute; claro que, efectivamente, no me es suficiente el tiempo en el que no estoy en la casa, &iexcl;c&oacute;mo volv&iacute; a desear a Roberto, ahora aqu&iacute; en mi cama!<\/p>\n<p>Para los que estaban con la duda, cuando lleg&oacute; Sa&uacute;l, lo primero que hizo fue usarme como &eacute;l lo acostumbraba: chup&aacute;ndome las tetas mientras se ven&iacute;a. En la noche sufr&iacute; unas embestidas m&aacute;s de su parte y nos dormimos haciendo el 69. Pero eso no lo sent&iacute; como amor, mucho menos al compararlo con lo que cualquiera de los otros d&iacute;as recib&iacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Este relato corresponde a la &eacute;poca en la que deseaba sentirme bien, pero no sab&iacute;a qu&eacute; me faltaba. Andaba yo por los treinta a&ntilde;os, casada con Sa&uacute;l, un hombre que atend&iacute;a mis necesidades econ&oacute;micas y las de mis hijos, pero yo estaba segura que no me amaba pues no me sent&iacute;a el centro de sus [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2603,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-24052","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24052","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2603"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24052"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24052\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24052"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24052"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24052"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}