{"id":24086,"date":"2020-06-05T22:50:44","date_gmt":"2020-06-05T22:50:44","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-06-05T22:50:44","modified_gmt":"2020-06-05T22:50:44","slug":"ella-era-casada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/ella-era-casada\/","title":{"rendered":"Ella era casada"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24086\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Jorge era un hombre maduro, casado, exitoso jefe de ventas de la compa&ntilde;&iacute;a representante del &aacute;rea de ventas de un parque funerario en el sur de los Estados Unidos, a sus &oacute;rdenes trabajaban no menos de 40 personas a quienes adoctrinaba cada ma&ntilde;ana en reuniones de motivaci&oacute;n y asesor&iacute;a para poder vender un producto que normalmente pon&iacute;a los pelos de punta a los potenciales clientes a quienes desagradaba la idea de pensar en la muerte.<\/p>\n<p>Con cuarenta y cinco a&ntilde;os de edad, peinaba algunas canas en las sienes, d&aacute;ndole un aire interesante en su madurez, cuerpo regular, y siempre aseado y detallista en cuanto a su apariencia, siendo esta vital debido al dif&iacute;cil giro comercial al cual se dedicaba.<\/p>\n<p>El reto era importante, y a &eacute;l le gustaba, como tambi&eacute;n disfrutaba el hecho de que la mayor&iacute;a de sus subordinadas fueran del sexo femenino, la mayor&iacute;a, mujeres divorciadas, o madres solteras, algunas de ellas casadas, en edad madura que buscaban un ingreso extra para paliar la dif&iacute;cil situaci&oacute;n econ&oacute;mica de estos tiempos.<\/p>\n<p>Entre sus empleadas, hab&iacute;a varias que le llamaban la atenci&oacute;n, algunas de ellas muy guapas, de todos tipos, nacionalidades, y edades, y estaba plenamente consciente de que las mujeres se fijaban en el m&aacute;s all&aacute; de ser su jefe, varias le coqueteaban abiertamente, acariciando su ego masculino, sinti&eacute;ndose el sult&aacute;n de un amplio harem femenino, que, la sabia, pod&iacute;a usar cuando se presentaran las oportunidades correctas.<\/p>\n<p>Su oficina estaba situada al fondo de un amplio galer&oacute;n comercial, y los escritorios de las vendedoras se ubicaban frente al amplio ventanal de su recinto de trabajo, desde dentro, pod&iacute;a ver a sus subordinadas sin que ellas lo vieran a &eacute;l, y estar al pendiente de lo que pasaba en su piso de trabajo, siendo un jefe demandante, y aplicado.<\/p>\n<p>Tres de sus trabajadoras le llamaban particularmente la atenci&oacute;n, Giovanna, madre soltera de cincuenta a&ntilde;os, argentina igual que &eacute;l, de figura espigada, rubia decolorada, algo desali&ntilde;ada, pero llamativa, de sonrisa amplia, con una cara bonita que empezaba a mostrar signos de la edad, senos medianos muy erguidos, abdomen plano, caderas escurridas pero amplias, un trasero peque&ntilde;o y respingado que era una delicia para la vista, as&iacute; como piernas largas y delgadas que completaban su alargada figura de casi un metro y setenta y cinco cent&iacute;metros de estatura, una mujer que promet&iacute;a cosas interesantes en los terrenos sexuales<\/p>\n<p>Remedios era salvadore&ntilde;a, de poco m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os, divorciada y madre de dos, uno sesenta y cinco de estatura, cara tosca, pero atractiva por ex&oacute;tica, grandes senos rebotones que f&aacute;cilmente eran copa doble D, acinturada, y muy caderona, con unas nalgas enormes y piernas robustas y fuertes, siempre coqueta y vivaz, la candidata perfecta para una sesi&oacute;n de sexo r&aacute;pida y satisfactoria.<\/p>\n<p>Finalmente, Guadalupe, mexicana tambi&eacute;n arriba de los cincuenta a&ntilde;os, casada cuatro veces, y ya hab&iacute;a sido hasta viuda, madre de cinco hijos con dos hombres diferentes muy elegante y con porte, siempre vestida impecablemente con trajes sastre o vestidos muy femeninos, de risa f&aacute;cil, coqueta, ya con arrugas en una cara que no era bonita, pero si atractiva, dos grandes pechos atra&iacute;an miradas hacia su figura, con cintura regular, cadera en perfecta simetr&iacute;a con el resto de su humanidad, piernas largas y delgadas, y una actitud de soy la mujer m&aacute;s bella y buena del mundo que le daban un atractivo especial por su altivez y actitud.<\/p>\n<p>M&aacute;s de una vez, Jorge hab&iacute;a pensado en cu&aacute;l de sus tres favoritas llegar&iacute;a a su cama primero, Giovanna no ten&iacute;a a nadie, lo que facilitar&iacute;a las cosas, Remedios era divorciada, y aparentemente, la m&aacute;s f&aacute;cil de las tres, y Guadalupe era la &uacute;nica casada, y eso, la hac&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s atractiva para el pampero que tomaba dicha particularidad como un desaf&iacute;o, seria delicioso cogerse a esa se&ntilde;ora casada un poco arrogante y presumida.<\/p>\n<p>La junta del d&iacute;a sirvi&oacute; para ofrecer reconocimientos a la labor de ventas del periodo anterior, y sus tres elegidas encabezaban la lista de ventas, Remedios era el tercer lugar, Giovanna se hab&iacute;a quedado con el segundo sitio, siendo superada por Guadalupe por un margen muy corto, a las tres se les entrego un trofeo de cristal y pasaron al frente de la sala de juntas para recibir un aplauso y el modesto trofeo por sus logros, a cada una, Jorge personalmente les hac&iacute;a entrega del galard&oacute;n, un cheque con un bono por rendimiento, y un efusivo abrazo.<\/p>\n<p>Al terminar la asamblea, Jorge se acerc&oacute; a sus tres ganadoras y las llamo a su oficina, Giovanna tra&iacute;a una blusa de algod&oacute;n, al parecer sin sujetador ya que se trasluc&iacute;an dos erectos pezones, pantalones de mezclilla de dise&ntilde;ador, y unas alpargatas, Remedios vest&iacute;a una blusa color negro de seda, una falda muy estrecha que mostraba sus grandes caderas y su enorme trasero, sin medias y con zapatos de tac&oacute;n de aguja de considerable altitud para ganar algo de estatura, luciendo unas piernas gruesas y poderosas, mientras que Guadalupe usaba un vestido camisero, muy femenino con botonadura al frente y con dise&ntilde;o leopardado, un collar dorado que colgaba sobre sus poderosos senos, al parecer pantimedias color natural, y unos sexys zapatos de tac&oacute;n de mediana altitud.<\/p>\n<p>El las invito a ir adelante, y reviso sus traseros, al caminar rumbo a su despacho, Remedios se contoneaba descaradamente, quer&iacute;a ganar la competencia, las otras dos mujeres sonre&iacute;an a su jefe, a ninguna les era indiferente, a las tres les gustaba, y el juego estaba dado, &eacute;l tendr&iacute;a que hacer la elecci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Se&ntilde;oras, dijo el, &iexcl;muchas felicidades! Estoy muy orgulloso de cada una de ustedes, no solo son eficientes, sino tambi&eacute;n mujeres muy guapas, modernas y dedicadas, si&eacute;ntense por favor -indic&oacute;, Giovanna y Mercedes estaban adelante, y tomaron los asientos frente al amplio escritorio del ejecutivo, Guadalupe qued&oacute; de pie, a lo que el hombre respondi&oacute; poniendo su mano en su cintura, y se&ntilde;al&aacute;ndole su asiento detr&aacute;s del escritorio- mi n&uacute;mero uno se sentara en mi lugar Lupita -sonri&oacute; abiertamente al hombre, se contoneo al caminar rumbo al asiento se&ntilde;alado sin despegar la mirada de su jefe, mientras las otras dos f&eacute;minas rumiaban su coraje.<\/p>\n<p>Jorge hablaba pausadamente, refiriendo a la importancia del esfuerzo de estas tres mujeres como ejemplo para el resto de los vendedores, afirmando que sus cualidades eran exactamente lo que la compa&ntilde;&iacute;a necesitaba en tiempos dif&iacute;ciles, y que su esfuerzo seria gratificado con jugosas recompensas, cada una, dentro de su cerebro pensaron en la jugosa cabeza del pene del argentino entrando y saliendo de sus bocas, las tres lo deseaban, y la competencia estaba abierta, como seguramente lo estar&iacute;an las piernas de la que se ganara el derecho de acostarse con su jefe.<\/p>\n<p>-D&iacute;ganme se&ntilde;oras, &iquest;hasta d&oacute;nde estar&iacute;an dispuestas a llegar con tal de obtener el &eacute;xito? Imag&iacute;nense el mundo de posibilidades para ustedes, bellas, maduras, &iexcl;y con much&iacute;sima vida por delante para alcanzar sus sue&ntilde;os!<\/p>\n<p>El ejecutivo manoteaba al tiempo de ofrecer su rutina motivacional, ellas lo ve&iacute;an con inter&eacute;s, y casi seguramente con deseo, su acento las hipnotizaba, su pelo entrecano, su elegancia para vestir, los zapatos lustrosos y la seguridad que proyectaba.<\/p>\n<p>Remedios, la m&aacute;s atrevida de las tres maduras interrumpi&oacute; a su jefe y dijo con cierta doble intenci&oacute;n:<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Yo har&iacute;a lo que fuera necesario! lo que me pidieran, con tal de alcanzar lo que quiero.<\/p>\n<p>&Eacute;l sonri&oacute;, y dirigiendo su mirada a Giovanna, con cierto aire de expectaci&oacute;n espero la respuesta de su compatriota.<\/p>\n<p>-Jorge, con su apoyo y motivaci&oacute;n, yo tambi&eacute;n estoy dispuesta a todo para conseguir lo que deseo.<\/p>\n<p>Sus palabras fueron quedas, misteriosas, ofreciendo una mirada enigm&aacute;tica y relami&eacute;ndose los labios al terminar de pronunciarlas, &eacute;l, lo not&oacute;, y baj&oacute; la cabeza pensando &ldquo;&iexcl;vaya, vaya!&rdquo;. Gir&oacute; su cuerpo hacia la silla detr&aacute;s del escritorio, fijo sus ojos acerados en la mexicana del vestido que semejaba la piel de un leopardo.<\/p>\n<p>-Y usted Lupita, &iquest;hasta d&oacute;nde llegar&iacute;a?<\/p>\n<p>Guadalupe no bajo la mirada, fijo sus ojos en los de su interlocutor, mojo sus labios sacando la punta de la lengua para humedecerlos bien, y con firmeza y musicalidad respondi&oacute;.<\/p>\n<p>-Hasta donde usted quiera Jorge, lo har&iacute;a sin pensarlo dos veces.<\/p>\n<p>Wow, la respuesta hab&iacute;a sido directa, casi sexual, sin implicaciones dobles, ni laborales, era m&aacute;s bien como un reto, como una invitaci&oacute;n, esta se&ntilde;ora no se guardaba, y esa actitud hizo que dentro de su cabeza, Jorge tomara la decisi&oacute;n final, y quien ser&iacute;a objeto de su ataque, esperando la respuesta f&iacute;sica correcta una vez llegado el momento.<\/p>\n<p>El ejecutivo argentino asevero:<\/p>\n<p>-&iexcl;Eso es! tres decididas mujeres de hoy, seguras de lo que quieren, y dispuestas a pagar el precio por alcanzar sus metas, son ustedes extraordinarias, y debo decir, y espero disculpen mi atrevimiento, no solo eficientes y profesionales en sus labores de ventas, sino, adem&aacute;s, mujeres bellas en la flor de la edad que engalanan esta compa&ntilde;&iacute;a, y mi oficina.<\/p>\n<p>Jorge gir&oacute; en direcci&oacute;n a la puerta, lleg&oacute; al umbral, tom&oacute; el pomo y lo gir&oacute; para abrirla, y dijo:<\/p>\n<p>-Giovanna y Remedios, regresen a sus estaciones de trabajo, y que tengan una jornada llena de &eacute;xito y cierre de ventas para mantenerse en la pelea, muchas gracias por haberme escuchado, estoy muy agradecido con las dos, usted Lupita, qu&eacute;dese, necesito puntualizar ciertas cosas con usted &iexcl;a solas!<\/p>\n<p>La argentina y la salvadore&ntilde;a se incorporaron, no gesticularon ni ofrecieron una reacci&oacute;n visible, pero dentro de ellas sab&iacute;an que la mexicana de pelo decolorado les hab&iacute;a ganado la partida, al menos por el momento, sin ponerse de acuerdo, las dos dijeron al unison&oacute; &ldquo;Gracias Jorge&rdquo; y se encaminaron hacia el &aacute;rea de cub&iacute;culos donde ya hab&iacute;a un fren&eacute;tico movimiento de sus compa&ntilde;eros tecleando, contestando llamadas, y generando el sonido propio de una oficina a todo tres de producci&oacute;n.<\/p>\n<p>Guadalupe se hab&iacute;a levantado cuando su jefe despidi&oacute; a sus compa&ntilde;eras, sali&oacute; de detr&aacute;s del escritorio del ejecutivo, y se par&oacute; a un lado del mueble de caoba, el cerro la puerta, y noto que &eacute;l pon&iacute;a el seguro, camino hacia donde ella estaba esperando, rumbo a su lugar detr&aacute;s del escritorio, pero se detuvo frente a la mujer, y quedando muy cerca, en lo que parecer&iacute;a una invasi&oacute;n de su espacio vital, su rostro muy cerca del de ella, le dijo:<\/p>\n<p>-Sab&iacute;a que usted era la mejor vendedora de mi piso, desde que llego a trabajar, no sabe cuanta fe tengo en usted.<\/p>\n<p>Tom&oacute; las manos de la vendedora entre las suyas, y las acarici&oacute; con los pulgares, las levant&oacute; y las llev&oacute; a la altura de su cara, las bes&oacute; y no las solt&oacute;. Ella temblaba como colegiala, a pesar de su edad y experiencia en el trato con muchos hombres a lo largo de su vida, con tres matrimonios previos y viviendo el cuarto, y muchos &ldquo;novios&rdquo; e inclusive varios amantes ocasionales o de planta, ese argentino era el tipo de hombre que la entusiasmaba, que la hac&iacute;a sentir joven una vez m&aacute;s, que la excitaba con solo verlo, que la hac&iacute;a vibrar en la distancia y quien, por cierto, era objeto de muchas de las fantas&iacute;as sexuales que pasaban por su mente, y quien protagonizaba en su cabeza muchas historias rom&aacute;nticas y sexuales cuando se masturbaba en la quietud y soledad de su recamara o en la ducha.<\/p>\n<p>El prosigui&oacute; sin soltar las manos de la madura ejecutiva de ventas.<\/p>\n<p>-Me gusta mucho su actitud Lupita, las mujeres decididas son un tesoro en este tiempo.<\/p>\n<p>Ella segu&iacute;a sintiendo la piel del macho en sus manos, y sonriendo le respondi&oacute;:<\/p>\n<p>-Jorge, con un jefe tan atento y caballeroso como usted, es imposible no darnos al cien por ciento, su apoyo decidido, gu&iacute;a y protecci&oacute;n nos hace sentirnos seguras, queridas, y empoderadas.<\/p>\n<p>El solt&oacute; las manos de la mujer y poso las suyas suavemente en sus hombros, el no retroced&iacute;a un &aacute;pice, segu&iacute;a muy cerca, ella sent&iacute;a su aliento en el rostro, la distancia hacia un beso era m&iacute;nima y sent&iacute;a sus grandes pezones endurecerse, y esa rara sensaci&oacute;n casi el&eacute;ctrica y la humedad entre sus piernas, estaba excitada, &iexcl;no pod&iacute;a creerlo!<\/p>\n<p>-Con una mujer tan atractiva como usted se&ntilde;ora, &iexcl;acentu&oacute; dicha palabra! Es imposible no ser un caballero, y sentirse como un hombre.<\/p>\n<p>Rode&oacute; el cuello de la vendedora y la bes&oacute;. Dentro de ella exist&iacute;a esa sensaci&oacute;n de que no deb&iacute;a ser tan f&aacute;cil, deb&iacute;a oponer cierta resistencia, no quer&iacute;a lucir como la presa indefensa, pero la sensaci&oacute;n de su lengua entrando en su boca la derriti&oacute; y respondi&oacute; a la caricia por puro instinto, entrelazando su lengua con la del hombre que sab&iacute;a que la ten&iacute;a exactamente donde &eacute;l quer&iacute;a.<\/p>\n<p>Las manos del hombre bajaron hacia los enormes pechos de la mujer, los apret&oacute; por encima de la delgada tela y a pesar del sujetador de copa amplia que cubr&iacute;a sus grandes senos la sensaci&oacute;n de dos pezones erectos al m&aacute;ximo, duros y desafiantes se sintieron en las palmas de sus manos, un ligero gemido escapo de los labios de la f&eacute;mina que se estremeci&oacute; una vez m&aacute;s ante el contacto, pero no despego sus labios de la boca del hombre que continuaba acariciando el interior de su boca con su lengua, el olor de su loci&oacute;n llenaba el ambiente, ese aroma la enervaba, la hac&iacute;a desearlo, y ah&iacute; estaba, siendo tocada en la oficina cerrada con llave de su jefe, quien bajo una mano para meterla entre sus piernas, el vestido segu&iacute;a ah&iacute;, pero sus manos ahora recorr&iacute;an sus pechos y tocaban su feminidad por encima de su ropa interior haci&eacute;ndola temblar, y sinti&eacute;ndose impotente para frenarlo.<\/p>\n<p>Con voz temblorosa, ojos vidriosos, separo sus labios de los de hombre, y dijo:<\/p>\n<p>-Jorge, por favor, &iexcl;aqu&iacute; no!, nos van a descubrir, adem&aacute;s, &iexcl;soy una mujer casada!<\/p>\n<p>Estas palabras salieron al momento en que los dedos del jefe hac&iacute;an a un lado el frente de sus pantaletas de &ldquo;Victoria secret&rdquo;, y sent&iacute;an la humedad que emanaba de su experimentada vagina como si fuera una chiquilla, a pesar de que ya ten&iacute;a varios a&ntilde;os en la etapa de la menopausia, el efecto del hombre siendo tan atrevido, y mostrando tanto deseo por ella, la llenaban de un calor inusual para una hembra de su madurez f&iacute;sica, sin embargo, en lo emocional estaba emocionada y excitada &iexcl;como si tuviera veinte a&ntilde;os!<\/p>\n<p>El simplemente sigui&oacute; con sus toqueteos cada vez m&aacute;s atrevidos e imp&uacute;dicos, toco la labia vaginal de su trabajadora, la abri&oacute; con la punta de su dedo &iacute;ndice y alcanzo el cl&iacute;toris erguido que sal&iacute;a de su capuch&oacute;n con un color rojo que contrastaba con la blancura de la piel de Guadalupe, y sinti&oacute; el nuevo estremecimiento de la parte baja de su cuerpo, acallo su protesta bes&aacute;ndola una vez m&aacute;s fuertemente, invadiendo la oquedad de su boca con su lengua que serpenteaba dentro de ella, anticipando el buen manejo que, seguramente el hombre tendr&iacute;a para usarla en otro sitio a&uacute;n m&aacute;s sensible de la anatom&iacute;a femenina que gozaba tr&eacute;mula las caricias de las que era objeto.<\/p>\n<p>Empujo a la mujer contra el elegante escritorio sin dejar de tocarla &iacute;ntimamente, y mientras hac&iacute;a esto, la otra mano se mov&iacute;a para abrir el elegante vestido camisero con botonadura al frente empezando arriba de sus grandes senos y que terminaba m&aacute;s o menos a la mitad de sus delgados y largos muslos, ella volvi&oacute; a romper el beso y suplico por segunda vez.<\/p>\n<p>-&iexcl;Por favor, aqu&iacute; no, todos se van a dar cuenta, piense en m&iacute; reputaci&oacute;n, soy casada!<\/p>\n<p>Sin embargo, la protesta era queda, ahogada por los labios apasionados y esa lengua que la hac&iacute;a sentir delicioso, al besarla, y, especialmente esa mano que hurgaba en su sexo y que ahora estaba penetr&aacute;ndola con dos dedos, respondiendo involuntariamente abriendo m&aacute;s las piernas al sentir la invasi&oacute;n de sus pliegues vaginales.<\/p>\n<p>Los botones superiores del vestido se abrieron hasta la cintura, sus senos cubiertos por un sujetador color negro, rematados en las copas DD con delicado encaje estaban a la vista, su suave piel a la altura del abdomen estaba expuesta, respiraba entrecortadamente, el asalto amatorio del argentino hab&iacute;a logrado romper cualquier tipo de resistencia, y sus jugos manaban incesantemente de su vulva, el hombre volvi&oacute; a usar su mano izquierda, dirigi&eacute;ndola a los pechos turgentes de su empleada, meti&oacute; la mano en el brassiere, extrayendo el seno en su totalidad, por primera vez, el ve&iacute;a el pez&oacute;n erecto color caf&eacute;, y la aureola de un marr&oacute;n m&aacute;s claro rematando su blanca piel, haci&eacute;ndola m&aacute;s llamativa, dejo de besarla y bajo la cabeza para lamer el pez&oacute;n liberado, le paso la lengua por encima, de abajo hacia arriba, se entretuvo leng&uuml;ete&aacute;ndolo con mayor atenci&oacute;n, mientras Guadalupe arqueaba la espalda exponi&eacute;ndose a&uacute;n m&aacute;s a su maniobra, estiro la tela del sujetador, y saco el otro pecho, quedando ambos desplegados para su placer.<\/p>\n<p>La mano en su vagina acariciaba su cl&iacute;toris, despu&eacute;s recorr&iacute;a la raja con la palma de la mano completa ba&ntilde;&aacute;ndose de sus jugos, y remataba metiendo uno o dos dedos haci&eacute;ndola delirar, y la presencia de su ropa interior hecha a un lado no ofrec&iacute;a estorbo alguno las maniobras del var&oacute;n que se regodeaba provoc&aacute;ndole toda clase de sensaciones en el cuerpo maduro de la mujer que estaba a punto de estallar en su primer orgasmo, &iexcl;hac&iacute;a tiempo que no sent&iacute;a esa clase de deseo! y aun cuando su vida sexual con su marido era activa, el grado de excitaci&oacute;n ante lo prohibido, y, sobre todo, del lugar y la forma de este escarceo sexual, &iexcl;lo hac&iacute;an extremadamente excitante!<\/p>\n<p>Por primera vez, Guadalupe se atrevi&oacute; a romper su actitud pasiva, y bajo la mano hasta la parte frontal del pantal&oacute;n de su jefe, paso la palma de la mano por enfrente de la bragueta del fino pantal&oacute;n de casimir, y sinti&oacute; ese cilindro de carne, duro como una roca, de muy buen tama&ntilde;o y cargado hacia la zona derecha del cuerpo de su due&ntilde;o, como aprisionado por la trusa que lo manten&iacute;a bajo control, para sus adentros, la mujer pens&oacute; &nbsp;&ldquo;est&aacute; m&aacute;s grande que la de mi marido&rdquo; y al palpar su falo de placer, con voz melosa dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Ay qu&eacute; ricooo! -estirando la &uacute;ltima silaba y relami&eacute;ndose los labios, el prosigui&oacute; masturb&aacute;ndola y sonri&oacute;, al ordenarle quedamente:<\/p>\n<p>-Dese vuelta Lupita, &iquest;no quiere sentirla adentro de usted?<\/p>\n<p>Ella reasumi&oacute; su posici&oacute;n defensiva, sab&iacute;a que haci&eacute;ndose la dif&iacute;cil exaltar&iacute;a m&aacute;s el inter&eacute;s del macho por poseerla, era experimentada en calentar a sus candidatos a poseerla.<\/p>\n<p>-Enti&eacute;ndame Jorge -acot&oacute; la madura mujer- usted me gusta much&iacute;simo, pero yo soy una mujer decente, soy casada, y soy su m&aacute;s fiel empleada, no abuse de su posici&oacute;n -pero meneaba la cadera con gusto al sentir los largos dedos del argentino hurgando su panocha, totalmente mojada y rezumando jugos, y sus erectos pezones caf&eacute; obscuro delataban su estado de franca excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>El hombre desesperado le dijo:<\/p>\n<p>-Para nada, Guadalupe, lo que menos quiero hacer es abusar de usted, s&eacute; que me desea, lo supe desde el principio y quiero darle lo que usted ha querido desde que llego a trabajar a la empresa, cr&eacute;ame, la voy a hacer gozar.<\/p>\n<p>Al escuchar estas palabras la mujer hizo caso, y giro sobre su propio eje, quedo de espaldas al hombre, y de frente al fino mueble de escritorio, el, levanto la falda del vestido que semejaba a una piel de leopardo, y vio esas nalgas blancas, algo ca&iacute;das debido a la edad, pero que al contrastar con su cadera les daba una apariencia deseable y curvil&iacute;nea, su pantaleta color negro, era de licra completa, asegurando sus carnes, el tomo los calzones por ambos lados de la cintura y agach&aacute;ndose completamente,, las bajo hasta los tobillos, ella sacudi&oacute; primero un pie, y despu&eacute;s el otro para deshacerse de la prenda que estaba totalmente empapada en el puente de algod&oacute;n en medio de las piernas.<\/p>\n<p>La cara del hombre quedo a la altura de la raja de sus nalgas, el beso los gl&uacute;teos, y con las dos manos abri&oacute; la hendidura, metiendo su lengua por en medio de esas nalgas que pronto serian suyas, ella gimi&oacute; quedamente al sentir la invasi&oacute;n de la lengua del hombre, que toco primero su ano, lami&eacute;ndolo y estir&aacute;ndose para meter la punta en su corrugado ojete, y seguir su viaje hacia abajo, donde la raja de Lupita estaba lista para ser comida, el tomo la posici&oacute;n en cuclillas, y sujetando las nalgas de ella, procedi&oacute; a darse un fest&iacute;n en medio de sus nalgas, lamia su ano y la panocha alternadamente y ella se pon&iacute;a de puntitas, y meneaba la cadera ante las acometidas de su amante:<\/p>\n<p>-Est&aacute;s empapada, estas caliente, sab&iacute;a que eras una putita a la que le encanta la verga, pero se hace la remilgosa.<\/p>\n<p>-huuumm, ahhh, si, si me encanta -gimi&oacute; la mujer- que bueno eres Jorge -lo tuteaba debido al deseo, siempre le hablaba de usted, y ni siquiera se percat&oacute; que &eacute;l ya la hab&iacute;a llamado puta mientras insertaba su lengua en su ano.<\/p>\n<p>Guadalupe era asaltada por una serie de sensaciones que la hac&iacute;an respirar con dificultad, sus extremidades inferiores temblaban, estaba a punto de tener un orgasmo sin haber sido penetrada propiamente, pero la cara de su jefe en medio de sus blancas nalgas, y esa lengua rugosa que entraba y sal&iacute;a de sus oquedades con maestr&iacute;a, la ten&iacute;an al borde de una corrida brutal, hab&iacute;a perdido la noci&oacute;n del tiempo, para sus adentros pensaba en &iquest;Cu&aacute;nto tiempo ha pasado desde que este cabronazo se la estaba fajando en plena oficina?, &iquest;Qu&eacute; estar&iacute;an pensando quienes estaban afuera de la oficina y vieron al jefe cerrar la puerta con ella adentro?, &iquest;Cu&aacute;ndo se iba a decidir a met&eacute;rsela, ya que estaba al borde?<\/p>\n<p>Jorge solt&oacute; el agarre en las caderas de su subordinada, extrajo la lengua del ano de la mujer, se incorpor&oacute;, y desabrocho el cintur&oacute;n, abri&oacute; el bot&oacute;n que sujetaba el pantal&oacute;n y dejo caer sus pantalones hasta la rodilla, Guadalupe, poso sus manos en el escritorio, y respingo el culo para darle una agradable vista de lo que pronto ese hombre estar&iacute;a usando para su placer.<\/p>\n<p>Bajo los boxers igualmente hasta la rodilla, y por primera vez en la sesi&oacute;n, su pene estaba libre y al aire, Guadalupe volteo a verlo girando el rostro, pero manteniendo la posici&oacute;n de recibirla, y al otear el instrumento sexual de su jefe no pudo evitar el pensamiento &ldquo;huuuum, que rica, &iexcl;ve nomas lo que me voy a comer!&rdquo;. Sin despegar la mirada del pene de su amante le dijo:<\/p>\n<p>-Qu&eacute; bueno estas Jorge, me gusta mucho tu pene.<\/p>\n<p>&nbsp;-&iexcl;Y te va a gustar m&aacute;s cuando lo tengas hasta adentro putita, ya ver&aacute;s!<\/p>\n<p>&iexcl;La hab&iacute;a llamado puta otra vez! Sin embargo, y viendo la posici&oacute;n en la que estaba, con el vestido abierto al frente con sus tetas expuestas por encima del brassiere, inclinada hacia el escritorio y apoyada en sus finas manos, el vestido remangado arriba de su cintura, con el trasero respingado y las piernas semiabiertas, &iexcl;sin duda lo parec&iacute;a!<\/p>\n<p>-Si Jorge, soy tu puta casada, no aguanto m&aacute;s, &iexcl;m&eacute;temela por favor!<\/p>\n<p>El var&oacute;n sonri&oacute;, la ten&iacute;a a punto, exactamente donde la quer&iacute;a, anticipando y deseando, el hombre acerco su pene a la raja de la mujer, los labios vaginales estaban algo sueltos y ca&iacute;dos debido a la edad, los muchos amantes que, est&aacute; seguro, hab&iacute;an gozado de ese agujero, y cinco partos esperaban la embestida.<\/p>\n<p>Paso la cabeza del glande por la labia abierta de Guadalupe, quien ronroneo como gatita al sentir ese enhiesto miembro a la entrada de su cueva de placer, fijo la cabeza en forma de hongo, justo a la entrada del deseado hueco, y comenz&oacute; a empujar las caderas para forzar la penetraci&oacute;n, sin embargo, la humedad provocada por sus saliva, y los jugos amatorios naturales de ella hicieron que su pene recorriera sin detenerse todo el camino hasta que su pubis topo con las nalgas de la mujer madura que, al sentir la penetraci&oacute;n gimi&oacute; de placer, como d&aacute;ndole su aprobaci&oacute;n a aquello que la invad&iacute;a y la hac&iacute;a sentir delicioso.<\/p>\n<p>-Ay papacito, que bueno estas, dame duro, d&aacute;mela toda, as&iacute;, no me la saques, &iexcl;quiero venirme para ti!<\/p>\n<p>Esas palabras aguijonearon el ego del hombre que comenz&oacute; a mover las caderas hacia adelante y hacia atr&aacute;s, penetr&aacute;ndola completa en cada estocada, sus dieciocho cent&iacute;metros de verga se iban hasta adentro de la mujer quien se dej&oacute; caer sobre los codos en el escritorio, levantando m&aacute;s las nalgas y abriendo m&aacute;s las piernas, la sensaci&oacute;n era indescriptible, y, curiosamente ambos pensaban algo similar, ella que finalmente sus finas artes de seducci&oacute;n y estrategia, hab&iacute;an conseguido el objetivo de encamarse a su jefe, mientras &eacute;l pensaba al seguir en su incesante mete y saca en que, finalmente, la presumida y arrogante mujer casada, la cre&iacute;da de la oficina estaba empinada en su oficina &iexcl;d&aacute;ndole las nalgas!<\/p>\n<p>El argentino aceleraba las penetraciones por momentos, y despu&eacute;s, frenaba casi completamente dejando su miembro erecto totalmente dentro de la mujer, ella, al sentir esas pausas, y cuando &eacute;l se quedaba quieto, meneaba las caderas hacia arriba y abajo, y de lado a lado, d&aacute;ndole a &eacute;l una sensaci&oacute;n deliciosa, su vagina hab&iacute;a dejado de estar realmente cerrada o estrecha, pero su abundante humedad y calidez hac&iacute;a que el falo quedara cubierto de un abrazo delicado y caliente dentro de su cuerpo, no era la estrechez, sino la sola sensaci&oacute;n lo que la hac&iacute;a verdaderamente placentera, y la fricci&oacute;n se intensificaba cuando el quedaba totalmente dentro y ella mov&iacute;a sus caderas.<\/p>\n<p>-Eres una experta mamacita, que rico te meneas, hummm, si dime que te gusta reina, dime que te gusta mi verga.<\/p>\n<p>Ella asinti&oacute;, moviendo su cabeza hacia arriba y hacia abajo, volteo sobre su hombro y le dedico su cara m&aacute;s sexy, una combinaci&oacute;n de aprobaci&oacute;n y desaf&iacute;o, boca entreabierta, mirada fija, labios mojados y un gemido que semejaba a un ronroneo constante al sentir su cuerpo invadido por aquel extra&ntilde;o objeto de placer.<\/p>\n<p>Jorge sab&iacute;a que el tiempo se agotaba, por primera vez pens&oacute; en el reloj, y aunque su masculinidad estaba en pleno deleite amatorio, sab&iacute;a que no era conveniente que desde su posici&oacute;n se comenzara a rumorar, era jefe de una gran cantidad de empleados, muchas mujeres, y adem&aacute;s, era casado, y su esposa ten&iacute;a contacto directo con muchas de sus empleadas y una de ellas era precisamente aquella a quien ten&iacute;a empinada en su escritorio meti&eacute;ndole la verga.<\/p>\n<p>Acelero el mete y saca, Guadalupe ya no aguanto m&aacute;s, aplanando los pies sobre el suelo dejo de estar de puntillas, la tensi&oacute;n sexual y f&iacute;sica en sus piernas resultaba ya insostenible, apret&oacute; su musculatura abriendo un poco m&aacute;s las piernas y se mordi&oacute; un labio para ahogar sus ya de por si leves gemidos de placer cuid&aacute;ndose de que no se fuera a escuchar nada a trav&eacute;s de la puerta que estaba a solo cinco metros de distancia, el esfuerzo del var&oacute;n se vio recompensado cuando ella meti&oacute; la cara en medio de sus brazos y comenz&oacute; a temblar incontrolablemente, un poderoso orgasmo sacud&iacute;a la humanidad de la mexicana quien se mordi&oacute; una mano para refrenar el grito que quer&iacute;a escapar de su boca al sentir como una descarga de placer recorr&iacute;a todo su cuerpo, sudaba, y un peque&ntilde;o chorro de un l&iacute;quido blanquecino escapo de su vagina, ba&ntilde;ando la ya de por si empapada espada del hombre, y resbalando por el interior de sus blancos muslos, gotas de su venida ca&iacute;an al piso alfombrado de la oficina de su jefe, quien sin detenerse a contemplar cuan poderoso hab&iacute;a sido el orgasmo de su amante continuaba ensimismado su tarea de taladrarle la panocha fuertemente.<\/p>\n<p>La cabeza del pene de Jorge estaba casi viol&aacute;cea, sus movimientos fuertes segu&iacute;an enviando oleadas de placer a su amante, a quien pegunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres leche mamacita? &iexcl;Dime que quer&eacute;s leche!<\/p>\n<p>Guadalupe bajando del s&eacute;ptimo cielo le dijo, casi le suplic&oacute;:<\/p>\n<p>-Siiii, si, dame lechita calientita papacito, dame leche papi!<\/p>\n<p>-&iquest;Decime donde la quer&eacute;s putona? -Al tiempo que amasaba las blancas nalgas de la mujer con sus dos poderosas manos, y segu&iacute;a penetr&aacute;ndola.<\/p>\n<p>-D&aacute;melos en mi boca Jorge, por las prisas no he tenido tiempo de saborearte, y me muero de ganas de tenerte en mi boca.<\/p>\n<p>&Eacute;l no pod&iacute;a creer lo afortunado que era &iexcl;le estaba pidiendo que le echara el semen en la boca! Sac&oacute; su verga empapada del co&ntilde;o de la mujer, y al hacerlo, un chorro de l&iacute;quido cay&oacute; en la alfombra.<\/p>\n<p>-Vaya Lupita, &iexcl;te ven&iacute;s a chorros!<\/p>\n<p>Ella se ruborizo un poco, esos orgasmos con squirt a veces la avergonzaban, sin embargo, su cuerpo era presa de las sensaciones y desde muy temprana edad siempre que ten&iacute;a un orgasmo fuerte, o varios ligados, no pod&iacute;a controlar ese acto reflejo de venirse expeliendo un torrente de jugos.<\/p>\n<p>En un principio pens&oacute; que se meaba, lo que la hac&iacute;a avergonzarse a&uacute;n m&aacute;s, pero con el paso del tiempo y la experiencia entendi&oacute; que el fluido no era propiamente orines, algunos hombres enloquec&iacute;an al verla venirse as&iacute;, otros se desconcertaban, pero a final de cuentas hab&iacute;a entendido que no pod&iacute;a remediarlo, y aprendi&oacute; a vivir con sus l&iacute;quidos orgasmos.<\/p>\n<p>Guadalupe se incorpor&oacute;, dio la vuelta confront&aacute;ndose con su macho, su vestido cay&oacute; sobre sus usadas nalgas, y bajo poni&eacute;ndose en cuclillas para poner la erecta verga de su amante frente a sus ojos, la ten&iacute;a as&iacute;, por primera vez en la tarde, blanca, circundada, cabezona, adelanto su mano izquierda y la sujeto desde la base, su vello p&uacute;bico estaba empapado por sus propios jugos vaginales, y dichos efluvios bajaban hasta los repletos test&iacute;culos del argentino que colgaban goteando frente a la cara de la mujer.<\/p>\n<p>La mano derecha tomo con suavidad la bolsa escrotal y acaricio con suavidad su rugosa superficie, mientras segu&iacute;a apretando la base con la mano izquierda, abri&oacute; los labios agrietados en las comisuras por el paso de la edad, relami&oacute; los mismos y procedi&oacute; a meterse el glande de su amante, ofreci&eacute;ndole una succi&oacute;n delicada y usando la lengua sobre el orificio de la uretra que goteaba mezcla de los efluvios de su propia vagina y el l&iacute;quido pre seminal que manaba del miembro en erecci&oacute;n.<\/p>\n<p>A Guadalupe le agrado el sabor, el aroma era una extra&ntilde;a combinaci&oacute;n de su vagina, con sudor y orines, cosa que no le incomodo en lo absoluto para mamar con avidez, chupaba fuerte, y usaba la lengua con maestr&iacute;a, &iexcl;cu&aacute;ntas vergas se hab&iacute;a metido en la boca en sus poco m&aacute;s de 50 a&ntilde;os! las rodillas de Jorge se doblaron un poco hacia adelante, tomo a la mujer que se prodigaba mam&aacute;ndole el tolete, y empez&oacute; a acariciarle el pelo con ambas manos, tomo la cabeza de lupita, como a veces la llamaba cari&ntilde;osamente y la empujo m&aacute;s hacia la base de su herramienta, moviendo la cadera en un vaiv&eacute;n hacia adelante y hacia atr&aacute;s, cogi&eacute;ndose la cara de su vendedora estrella quien no mostro asco alguno y se dej&oacute; penetrar por la boca casi hasta la base, le estaba haciendo una garganta profunda, agradeciendo los orgasmos monumentales que hab&iacute;a disfrutado gracias a esa verga.<\/p>\n<p>Ella cerro un poco m&aacute;s la boca, y concentro m&aacute;s sus lamidas y chupetones en el escroto de su amante sudamericano, quien comenz&oacute; a emitir un gru&ntilde;ido quedo, pero constante, ella sab&iacute;a que estaba cerca de recibir su recompensa, ah&iacute;, justo en su boca, y redoblo esfuerzos, se sac&oacute; la herramienta de su boca y le dijo:<\/p>\n<p>-Papi, dame leche, quiero tu lechita calientita, dame tu semen, me lo quiero tragar y que me veas.<\/p>\n<p>El hombre gru&ntilde;&oacute;, y tens&oacute; sus muslos y apret&oacute; las nalgas, estallando en un torrente de lefa que mano libre dentro de la boca de la madura mujer casada que cerro sus labios alrededor del hongo cabez&oacute;n que la alimentaba, procurando tragar lo m&aacute;s posible de ese viscoso liquido banco para evitar que le rociara la cara, o alcanzara su pelo y ropas, la venida del argentino era copiosa, y a pesar de sus esfuerzos, un hilillo de baba y semen cay&oacute; sobre su vestido, y escapo por las comisuras de sus labios, manch&aacute;ndole la barbilla de aquel liquido blanquecino, baboso y espeso.<\/p>\n<p>-&iexcl;Cu&aacute;nta leche Jorge, hmmm, es deliciosa, me encanta, me fascina comerme tu semen, es una delicia!<\/p>\n<p>&Eacute;l sigui&oacute; gru&ntilde;endo, tomando a la mujer por la cabeza con ambas manos, las rodillas dobladas y sus m&uacute;sculos con peque&ntilde;os espasmos tras una explosi&oacute;n org&aacute;smica que disfrut&oacute; intensamente.<\/p>\n<p>Guadalupe se levant&oacute; de la posici&oacute;n en cuclillas, y busco una caja de pa&ntilde;uelos sanitarios que su jefe siempre ten&iacute;a encima del escritorio, se limpi&oacute; la barbilla que sosten&iacute;a un largo hilillo de baba y mecos, colgando, se trag&oacute; los residuos que aun rondaban en su boca, y volteando a ver a su amante, paso una vez m&aacute;s la lengua por sus labios emitiendo un sonido de gusto que motivo que el jefe sonriera satisfecho, acotando:<\/p>\n<p>-Lupita, &iexcl;sos una amante formidable, que delicia de hoyo, y magistral para mamarme la pinga, es usted un diez de mujer!<\/p>\n<p>Ella regres&oacute; la sonrisa, y dijo:<\/p>\n<p>-Disfrut&eacute; mi premio como la mejor vendedora intensamente Jorge, pero, &iquest;me pegunto si siempre da estos premios a sus vendedoras cada fin de mes?, porque si es as&iacute;, &iexcl;me esforzar&eacute; para ser siempre la numero uno y repetir esta premiaci&oacute;n muchas veces!<\/p>\n<p>La infiel mujer meti&oacute; las manos para ajustarse las pantaletas tras pasar m&aacute;s de cinco pa&ntilde;uelos sanitarios por la extensi&oacute;n de su raja totalmente empapada, ajusto el puente sobre su usada vagina, se cerr&oacute; el vestido abotonando hasta la parte superior de sus pechos que previamente hab&iacute;a regresado a las copas de su sujetador y tomo su bolsa para darse una mano de maquillaje que en ese momento estaba totalmente fuera de sitio, entretanto &eacute;l se limpi&oacute; la verga con un par de pa&ntilde;uelos desechables, se subi&oacute; el b&oacute;xer y los pantalones, ajusto su fina camisa de vestir faj&aacute;ndola dentro del pantal&oacute;n de casimir, acomodo el nudo de su corbata, y se puso el saco, caminando rumbo a su c&oacute;moda silla detr&aacute;s del escritorio.<\/p>\n<p>-&iexcl;No se preocupe Lupita! &ndash;dijo- despu&eacute;s de esto, creo que usted y yo podemos tener m&aacute;s sesiones de este tipo, al margen de si usted gana el primer lugar en ventas o no, es una hembra caliente y extraordinaria y es m&aacute;s, me gustar&iacute;a que agend&aacute;ramos una cita formal para el pr&oacute;ximo viernes por la tarde, vamos a comer, y de ah&iacute; a un lugar m&aacute;s privado para hacer esto nuevamente sin preocuparnos que haya alguien detr&aacute;s de la puerta o pensando y suponiendo cosas, &iquest;le parece?<\/p>\n<p>Ella asinti&oacute; con la cabeza y le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Claro que s&iacute;, lo que usted diga jefe!<\/p>\n<p>&Eacute;l esboz&oacute; una nueva sonrisa, esa que a ella le parec&iacute;a irresistible, tomo su bolsa de la superficie del escritorio de caoba, dio la vuelta, lanzado un beso al aire al hombre que acababa de hacerla temblar, llego a la puerta, quito el seguro, y sali&oacute; al &aacute;rea com&uacute;n de la oficina, donde hab&iacute;a mucho movimiento y nadie parec&iacute;a poner atenci&oacute;n a su salida del recinto privado del jefe, camino unos metros y sentadas a su izquierda, Giovanna y Remedios la ve&iacute;an inquisitivamente, apoltronadas en el escritorio que Remedios usaba regularmente.<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo te fue? -inquiri&oacute; la salvadore&ntilde;a.<\/p>\n<p>-&iexcl;Tard&oacute; bastante la felicitaci&oacute;n Lupita! -asever&oacute; la argentina con un tono ir&oacute;nico en su voz.<\/p>\n<p>Ella dijo con voz calmada y sin mostrar emoci&oacute;n:<\/p>\n<p>-&iexcl;Todo bien! se la pas&oacute; dici&eacute;ndome de los planes de la compa&ntilde;&iacute;a, y lo que quer&iacute;a que hiciera para tener m&aacute;s ventas -dijo convencida.<\/p>\n<p>Giovanna se levant&oacute; de su asiento y dio un par de pasos hacia la mexicana, y pregunto:<\/p>\n<p>-&iquest;Te ofreci&oacute; una bebida ex&oacute;tica mientras te hablaba de sus planes profesionales Guadalupe? -La salvadore&ntilde;a Remedios rio abiertamente desconcertando moment&aacute;neamente a la vendedora azteca, quien no supo que contestar, mientras que Giovanna se&ntilde;alaba con sus dedos una clara mancha blanca de semen en el vestido de Guadalupe que aparec&iacute;a con toda claridad, con todos sus grumos y consistencia abajo del seno derecho de la tela que semejaba piel de leopardo.<\/p>\n<p>La pampera fue m&aacute;s all&aacute;, con su dedo &iacute;ndice retir&oacute; el viscoso liquido del vestido, dio la vuelta y lami&oacute; un poco de la superficie de su piel, le ofreci&oacute; el dedo a la salvadore&ntilde;a quien tambi&eacute;n leng&uuml;eteo el residuo emitiendo un sonido de agrado notable &ldquo;hmmmm&rdquo; y regresando sobre sus talones meti&oacute; el dedo en la boca de la acusada para que tambi&eacute;n apreciara el semen que ya hab&iacute;a tragado en una buena cantidad hac&iacute;a unos minutos en el privado de su jefe.<\/p>\n<p>Remedios dijo: -&iexcl;&aacute;ndale mosca muerta! dinos como le diste las nalgas, &iquest;la tiene grande?<\/p>\n<p>Giovanna asevero: -su lefa sabe rico, se vac&iacute;o en tu boca verdad, &iquest;te los tragaste todos?<\/p>\n<p>No hab&iacute;a modo de negarlo, el esperma de su amante en la ropa, era prueba inobjetable de su infidelidad y desliz con su jefe, para envidia de sus compa&ntilde;eras, quienes inclusive hab&iacute;an probado la leche de su vestido para no dejar dudas de su autenticidad.<\/p>\n<p>Guadalupe sonri&oacute; hacia las mujeres que segu&iacute;an fijas en su persona con miradas inquisidoras:<\/p>\n<p>-Pues si compa&ntilde;eras, Jorge me hizo el amor, lo hace muy rico, est&aacute; bien dotado, y como ya probaron tiene una leche deliciosa, &iquest;es eso lo que quer&iacute;an saber?<\/p>\n<p>Tras su respuesta, Guadalupe dejo atr&aacute;s a sus compa&ntilde;eras de trabajo, con los ojos desmesuradamente abiertos y m&aacute;s dudas, y se dirigi&oacute; a la salida del &aacute;rea de oficinas, al llegar al elevador, sonre&iacute;a una vez m&aacute;s, &iexcl;que ma&ntilde;ana estaba viviendo! apret&oacute; el bot&oacute;n para llamar el ascensor, y reviso una vez m&aacute;s su vestido buscando otro residuo seminal que pudiera incriminarla, la puerta del ascensor se abri&oacute;, y Lourdes, la esposa de su jefe sali&oacute; del elevador cruz&aacute;ndose en su camino, la mujer saludo a Guadalupe en forma seca, y se dirigi&oacute; a buscar a su marido, la puerta del elevador se cerr&oacute; detr&aacute;s de ella, y Guadalupe volvi&oacute; a sonre&iacute;r.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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