{"id":24308,"date":"2020-06-17T01:45:24","date_gmt":"2020-06-17T01:45:24","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-06-17T01:45:24","modified_gmt":"2020-06-17T01:45:24","slug":"abuse-de-la-solteria-de-mi-tia-amparo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/abuse-de-la-solteria-de-mi-tia-amparo\/","title":{"rendered":"Abus\u00e9 de la solter\u00eda de mi t\u00eda Amparo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24308\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">7<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La reconoc&iacute; por la voz ronca que le gritaba al chofer del autob&uacute;s que no le maltratara su equipaje.<\/p>\n<p>-No me las toque, por favor, yo misma las bajo -Le dec&iacute;a al paralizado hombrecito que intentaba repartir la infinidad de maletas a los pasajeros que traslad&oacute; desde la capital hasta el peque&ntilde;o pueblo donde yo vivo.<\/p>\n<p>Mi t&iacute;a Amparo era muy celosa con sus inseparables Sansonite. Con ellas recorri&oacute; parte del mundo en su af&aacute;n de compensar su incomprensible solter&iacute;a. Desde hac&iacute;a diez a&ntilde;os que no la ve&iacute;a. Al notar mi presencia, arrastr&oacute; sus maletas hac&iacute;a m&iacute; y se las quit&eacute; y la conduje a mi carro para llevarla al apartamento.<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo est&aacute;s t&iacute;a Amparo, tanto tiempo sin verte?<\/p>\n<p>&nbsp;-Dios te bendiga Albertico, como has cambiado -respondi&oacute;.<\/p>\n<p>Me estamp&oacute; un beso en la mejilla y su suave aroma a perfume fino me llego hasta el hipot&aacute;lamo. La se&ntilde;orita Amparo, as&iacute; le dec&iacute;an los peones de la finca que mi t&iacute;a hab&iacute;a heredado de mi abuelo. Contaba con, creo yo, unos cincuenta y cinco a&ntilde;os. Todos los primos nos preguntamos alguna vez, la raz&oacute;n por la cual nuestra t&iacute;a no se hab&iacute;a casado. Mucho especul&aacute;bamos que era debido a su mal car&aacute;cter. F&iacute;sicamente, la t&iacute;a era una mujer hermosa y con un cuerpo espectacular. Mi pap&aacute; me contaba que hab&iacute;a rechazado algunos pretendientes y que muchos tambi&eacute;n hab&iacute;an corrido despavoridos por su imponencia y su estilo independiente. Le gustaba mandar y eso lo hab&iacute;a heredado de mi abuelo.<\/p>\n<p>-Que placer tenerte por aqu&iacute;. Te agradezco que hayas venido a meterme una mano mientras Sof&iacute;a regresa del exterior. &ndash;le respond&iacute;.<\/p>\n<p>Mi esposa regresaba de viaje dentro de algunos d&iacute;as y le pidi&oacute; a la t&iacute;a Amparo que me ayudara con el negocio de alquiler de yates que ten&iacute;a aqu&iacute; en este peque&ntilde;o para&iacute;so caribe&ntilde;o. Ella encantada. Siempre dec&iacute;a que el mar la hac&iacute;a recuperar a&ntilde;os de vida.<\/p>\n<p>Ya en el apartamento, la ubiqu&eacute; en su dormitorio y arregl&eacute; su equipaje con sumo cuidado.<\/p>\n<p>-Ah&iacute; tienes todo t&iacute;a. Toallas, s&aacute;banas, jabones, crema dental. Si necesitas alguna otra cosa me avisas -Agregu&eacute;.<\/p>\n<p>Sof&iacute;a me hab&iacute;a encargado con sumo inter&eacute;s, atender a la t&iacute;a como a una reina. Me recalc&oacute; que no la hiciera agarrar rabietas porque era capaz de recoger sus cosas y regresarse. Sab&iacute;a lo malcriada y exigente que era.<\/p>\n<p>Mi esposa y yo llev&aacute;bamos diez a&ntilde;os de casados. Los hijos nos hab&iacute;an sido esquivos. Sof&iacute;a hab&iacute;a tenido como tres embarazos ect&oacute;picos y hab&iacute;amos decidido descansar por un tiempo hasta sanar bien las heridas emocionales. A mis cuarenta a&ntilde;os, hab&iacute;a aprendido a no forzar las cosas.<\/p>\n<p>A mi t&iacute;a, la hab&iacute;a acomodado en una habitaci&oacute;n que fung&iacute;a de oficina. Ah&iacute; estaba mi ordenador y un peque&ntilde;o escritorio que movimos a un extremo para abrirle paso a un sof&aacute; cama para ella.<\/p>\n<p>Estaba impresionado como se conservaba la hermana menor de mi padre. Desde siempre, era un prototipo de mujer que no pasa desapercibida. Tiene unas nalgas redondeadas que debajo de su pantal&oacute;n amenazaban con desgarrarlo. Sus piernas eran la envidia de mis otras t&iacute;as. Era de estatura mediana y sus pechos bien proporcionados no escapaban a la sinfon&iacute;a que representaba su bien tonificado cuerpo. Siempre hab&iacute;a usado el pelo corto. No era muy dada a exhibir sus atributos. Sus &uacute;ltimos a&ntilde;os los hab&iacute;a dedicado a viajar y a las actividades que organizaba la casa parroquial de su pueblo. &iexcl;Qu&eacute; desperdicio!<\/p>\n<p>La dej&eacute; en su habitaci&oacute;n y sub&iacute; a la m&iacute;a a darme un merecido ba&ntilde;o. Estaba con el rostro impregnado de grasa y mon&oacute;xido, atrapados en la vieja terminal de autobuses mientras esperaba la llegada de mi t&iacute;a. Debajo de la regadera, mis pensamientos se remontaron a mi adolescencia. Mi polla se endureci&oacute;, al recordar los a&ntilde;os que visitaba la finca de mi abuelo y en donde disfrutaba de ver a la t&iacute;a ba&ntilde;arse en la piscina. Muchas pajas me hice en esa &eacute;poca por ella. Evocar esos momentos, me produjo una erecci&oacute;n como ten&iacute;a tiempo que no me ocurr&iacute;a. Si no me masturb&eacute; con esas im&aacute;genes de otrora y con la cercana presencia de mi protagonista, fue debido a que desde abajo escuch&eacute; una voz que me llamaba con sobresalto.<\/p>\n<p>-Albertico, Albertico, ven pronto, por favor.<\/p>\n<p>Tom&eacute; mi bata de ba&ntilde;o y sin secarme baj&eacute; presuroso a donde estaba la voz que me llamaba.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; pas&oacute; t&iacute;a, cu&eacute;nteme?<\/p>\n<p>&nbsp;-Ay mijo, me doble el tobillo en la ducha, me duele mucho -exclam&oacute;.<\/p>\n<p>-Qu&eacute; broma t&iacute;a, d&eacute;jame ayudarte a ir a la cama, para ver c&oacute;mo est&aacute; tu tobillo -le dije.<\/p>\n<p>La tom&eacute; por el brazo y la sujet&eacute; fuerte para guiarla hasta la cama. Con la ca&iacute;da, la t&iacute;a apenas hab&iacute;a cubierto su cuerpo con una toalla playera. El espect&aacute;culo que ve&iacute;an mis ojos me produjo una calentura de mil demonios. El trayecto de unos tres metros de la ducha a la cama fue eternos. Su olor a jab&oacute;n y el pelo aun sin secar, alteraron mis ya vulnerables sentidos y la erecci&oacute;n que hab&iacute;a mermado producto de los gritos volvi&oacute; a tomar &aacute;nimos. Entre el esfuerzo por cargarla y el mantener mi bata cerrada para que mi polla no se escapara, me produjo un momento estresante. &iquest;Qu&eacute; pensar&iacute;a la t&iacute;a si notara mi desaforado poll&oacute;n fuera de s&iacute;? A duras penas la tumb&eacute; en la cama y con rapidez reforc&eacute; la tira que aseguraba mi bata de ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>-Ay, ay, me duele mucho -exclam&oacute; tirada en la cama con la toalla cubriendo a med&iacute;as sus espectaculares piernas.<\/p>\n<p>-D&eacute;jame ver tiita. &iquest;D&oacute;nde te duele?<\/p>\n<p>-En el tobillo sobrino, Santo Dios bendito, que torpe me estoy poniendo -agreg&oacute; con una mueca de dolor.<\/p>\n<p>Me sent&eacute; a su lado y sub&iacute; su pierna sobre mi muslo y le agarr&eacute; con mucho cuidado el tobillo que se hab&iacute;a lesionado. Mi espada estaba que quer&iacute;a ser desenvainada para librar aquel combate imposible. El roce de su pierna con la m&iacute;a y la imagen de sus muslos desnudos que apenas estaban cubiertos por la toalla, me hicieron derramar ingentes cantidades de lubricante en mi ca&ntilde;&oacute;n. Mientras sobaba su tobillo, no quitaba la vista de su entrepierna buscando alg&uacute;n descuido para ver su vedado co&ntilde;o.<\/p>\n<p>-Me duele sobrino, me duele. Pero creo que no fue mayor cosa porque ya me est&aacute; pasando -me dijo en tono m&aacute;s calmado.<\/p>\n<p>Al oir su voz, regres&eacute; a la realidad. Deb&iacute;a escaparme de ah&iacute; o cometer&iacute;a una locura. Era cierto que la t&iacute;a me volv&iacute;a loco pero del dicho al hecho, jam&aacute;s me atrever&iacute;a a insinu&aacute;rmele a la t&iacute;a.<\/p>\n<p>-Ya regreso, t&iacute;a. Voy a buscar un ung&uuml;ento en mi habitaci&oacute;n para unt&aacute;rtelo ah&iacute; -pronunci&eacute; esas palabras para escabullirme y no seguir torturando mi humanidad.<\/p>\n<p>Sub&iacute; r&aacute;pidamente y regres&eacute; con la crema. La t&iacute;a Amparo yac&iacute;a en la cama con una pierna recogida y la otra lesionada estirada hac&iacute;a el borde del colch&oacute;n. La vista era m&aacute;s expl&iacute;cita. Con su pierna recogida, dejaba al descubierto parte de su trasero y una flor plateada con pistilos color rosa. Un ligero camino de vellos grises, bien rasurados, adornaba aquel arreglo floral que se negaba a marchitarse con el pasar del tiempo. Cuando me vio llegar, recogi&oacute; su pierna y arregl&oacute; la toalla para negarme la sensacional panor&aacute;mica.<\/p>\n<p>Masajee su tobillo con la pomada mentolada y por momentos me aventuraba a subir hasta su rodilla. Mi polla estaba a reventar. Le pregunt&eacute; si quer&iacute;a que le masajeara la otra pierna y me dijo con tono relajado que lo dejara para la noche. Me coment&oacute; que el largo viaje en autob&uacute;s la hab&iacute;a estropeado mucho y que un masaje de su sobrino no le caer&iacute;a mal.<\/p>\n<p>Cay&oacute; rendida del cansancio. Aprovech&eacute; y sub&iacute; a mi cuarto y me recost&eacute; en la cama con la intenci&oacute;n de relajarme y despejar la mente de aquel episodio sorpresivo y cachondo. Cuando despert&eacute;, ya la luz solar de aquel martes de junio hab&iacute;a escondido su rostro.<\/p>\n<p>Hab&iacute;an pasado cuatro horas desde que me sum&iacute; en aquel descanso merecido. Record&eacute; la escena temprana y me vest&iacute; r&aacute;pido para ver como segu&iacute;a mi t&iacute;a Amparo y para prepararle algo de comida.<\/p>\n<p>En la cocina, ya la t&iacute;a ten&iacute;a adelantada parte de la cena. Cojeaba un poco pero percib&iacute; que no era nada grave.<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo sigues t&iacute;a? -Le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>-Bien, sobrino. Solo me duele un poco pero ya se me pasar&aacute;. -Contest&oacute;.<\/p>\n<p>La ayud&eacute; a terminar la pasta con salsa marinera que hab&iacute;a calentado y arregl&eacute; la mesa para disponernos a comer.<\/p>\n<p>La t&iacute;a llevaba un pijama de algod&oacute;n de una sola pieza que mostraba sus torneadas piernas hasta la mitad de sus macizos muslos. Se hab&iacute;a puesto un sutil y delicado perfume que apenas se percib&iacute;a. Enseguida descubr&iacute; que no llevaba brasier. Sus melones frescos saltaban juguetones a cada paso que daba. Destap&eacute; una botella de Marqu&eacute;s de Riscal y llen&eacute; dos copas para acompa&ntilde;ar la cena. La t&iacute;a era de gustos exquisitos y quer&iacute;a complacerla.<\/p>\n<p>Disfrutamos el buen momento y charlamos relajados y poni&eacute;ndonos al d&iacute;a con los cuentos de la familia.<\/p>\n<p>Le serv&iacute; el postre y me percat&eacute; de que nos hab&iacute;amos tomado la botella en el transcurso de la amena comida. Destap&eacute; otra botella y nos fuimos al sof&aacute; que ten&iacute;a en el balc&oacute;n y que dominaba una vista espectacular sobre la bah&iacute;a.<\/p>\n<p>-Quieres un cigarrillo, t&iacute;a -le ofrec&iacute; con naturalidad. Sab&iacute;a que la t&iacute;a se fumaba uno que otro en ocasiones especiales<\/p>\n<p>-Claro, Albertico. Tengo d&iacute;as que no me fumo uno.<\/p>\n<p>Nos servimos dos copas m&aacute;s y sent&iacute;a que el efecto relajante del vino me estaba haciendo efecto. Igual la t&iacute;a. Eran famosas sus alegronas cuando beb&iacute;a. Le gustaba bailar, cantar, recitar poes&iacute;a. Se transformaba cuando se tomaba cuatro copas.<\/p>\n<p>La velada transcurr&iacute;a relajada y amena. Mi t&iacute;a se recostaba de la baranda de acero del balc&oacute;n y respiraba con entusiasmo la brisa marina que nos arropaba. El espect&aacute;culo de sus tetas al aire, de sus nalgas bailoteando en su pijama y el recuerdo del afortunado accidente horas atr&aacute;s, hab&iacute;an devuelto mi entusiasmo por desear a la t&iacute;a Amparo.<\/p>\n<p>-T&iacute;a, qu&eacute; raro que no te casaste. No logro comprender como una mujer tan bella como t&uacute; no haya conseguido un hombre que le gustaras -Solt&eacute; esa pregunta despreocupado.<\/p>\n<p>&nbsp;-La vida, Gustavito, la vida. Dej&eacute; pasar muchos trenes y ya ahora tan vieja y desgastada no creo que consiga algo bueno -me dijo con nostalgia.<\/p>\n<p>-&iexcl;Desgastada y vieja, por dios! -Exclam&eacute;.<\/p>\n<p>-Pero t&iacute;a, ahora es que est&aacute;s operativa. M&iacute;rate ese cuerpo que te gastas -agregu&eacute; con entusiasmo.<\/p>\n<p>-&iquest;T&uacute; crees, sobrino? Me siento gorda y aporreada. Mi &eacute;poca ya pas&oacute; -agreg&oacute; con un suspiro arrancado de sus adentros.<\/p>\n<p>Se volte&oacute; hacia m&iacute; y se&ntilde;alando sus piernas me dijo:<\/p>\n<p>-Toca aqu&iacute; para que veas. Est&aacute;n gordas y fl&aacute;cidas.<\/p>\n<p>Subi&oacute; su pijama unos cent&iacute;metros y me se&ntilde;al&oacute; donde quer&iacute;a que la tocara.<\/p>\n<p>-Toque, no le de verg&uuml;enza, toque para que lo compruebe.<\/p>\n<p>Aquella invitaci&oacute;n me desarm&oacute;. Torpemente acerqu&eacute; mi mano a su muslo descubierto y sent&iacute; un corrientazo que eriz&oacute; hasta el &uacute;ltimo de mis bellos.<\/p>\n<p>-&iexcl;toque sin miedo, no ve lo que le digo!<\/p>\n<p>Puso su mano sobre la m&iacute;a y me empuj&oacute; a seguir tocando con m&aacute;s &iacute;mpetu.<\/p>\n<p>-yo s&eacute; lo que le digo. He perdido condiciones -agreg&oacute;<\/p>\n<p>&nbsp;-Qu&eacute; va tiita bella, sus muslos est&aacute;n m&aacute;s firmes que muchas carajitas de veinte. Son preciosos, adem&aacute;s.<\/p>\n<p>-T&uacute; crees. No me enga&ntilde;es que yo soy tu t&iacute;a.<\/p>\n<p>-No t&iacute;a le digo la verdad. Es m&aacute;s, le voy a confesar, me gustan m&aacute;s que los de Sandra.<\/p>\n<p>-Tu si eres tonto muchacho, como vas a decir eso. Tu mujer tiene un cuerpo espectacular-<\/p>\n<p>-No la enga&ntilde;o t&iacute;a. &iquest;Siente c&oacute;mo se resisten a la presi&oacute;n que le ejerzo?<\/p>\n<p>Mi mano recorr&iacute;a aquel m&uacute;sculo terso y presionaba con fuerzas para se&ntilde;alar a la t&iacute;a su tonicidad y buena condici&oacute;n f&iacute;sica.<\/p>\n<p>&nbsp;-Bueno, s&iacute;. Tal vez mis muslos no est&eacute;n tan estropeados pero mis nalgas si es verdad que dan tristeza.<\/p>\n<p>Bebimos un trago m&aacute;s y se arremang&oacute; a&uacute;n m&aacute;s el pijama y me mostr&oacute; su trasero ligeramente cubierto por un bikini negro que contrastaba esplendido con la piel blanca de sus gl&uacute;teos. Ciertamente, aquel par de calabazas, mostraban la incipiente celulitis que m&aacute;s que afearlas, le daba un aire de madurez exquisita. Ante tal espect&aacute;culo, mi poll&oacute;n estaba a punto de derramarse en mieles.<\/p>\n<p>-Vea, sobrino, no le estoy mintiendo. Ah&iacute; s&iacute; estoy maltratada. Por m&aacute;s que me digas que no, yo s&eacute; que no lucen bien. Toque para que se cerciore. Toque -me invit&oacute; sin ninguna pena.<\/p>\n<p>Enseguida coloqu&eacute; mis dos manos sobre su despampanante trasero y lo masajee con lujuria.<\/p>\n<p>-Siga tocando, sobrino. Siga para que lo compruebe.<\/p>\n<p>No s&eacute; a qu&eacute; estaba jugando mi t&iacute;a. Solo s&eacute; que estaba a mil&iacute;metros de bajarle su bikini y posar mis enloquecidas manos sobre su bello culo.<\/p>\n<p>En un santiam&eacute;n, la voltee y la presion&eacute; contra mi cuerpo y la hice que sintiera la s&uacute;per erecci&oacute;n que me hab&iacute;a provocado.<\/p>\n<p>-No se lo dije, ya estoy para vestir santos.<\/p>\n<p>-No tiita, usted est&aacute; mejor que much&iacute;simas jovencitas. Mire esas nalgas tan duras y bellas que tiene. Que desperdicio -pens&eacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;Usted cree, sobrino. No me dices eso para no hacerme sentir mal?<\/p>\n<p>-No t&iacute;a, le hablo con el coraz&oacute;n. Usted est&aacute; buen&iacute;sima, con su perd&oacute;n.<\/p>\n<p>-Que tierno, Albertico. Tus palabras me reconfortan. Ojal&aacute; consiga un hombre que me vea con tus ojos y pueda entregarle mi virginidad -Me dijo sollozando.<\/p>\n<p>Aquella confesi&oacute;n me volvi&oacute; loco. La apret&eacute; m&aacute;s fuerte sobre mi polla y comenc&eacute; a girarla como en un baile de dos enamorados. Ella me rode&oacute; con sus brazos y me susurraba que lastimosamente yo era su sobrino. Me dijo que le hubiese encantado entregarse a un hombre como yo, pero que eso era imposible.<\/p>\n<p>Ella hablaba y yo presionaba cada vez m&aacute;s. Mi armamento amenazaba con disparar a quemarropa. Mi t&iacute;a se aferraba con m&aacute;s fuerzas mientras yo met&iacute; ambas manos por su bikini y empec&eacute; a masajear su orificio anal. Estaba loco. No sab&iacute;a lo que estaba haciendo.<\/p>\n<p>-As&iacute; no, Gustavito, as&iacute; no. &iexcl;Que descaro, como llegamos a esto!<\/p>\n<p>-no importa Amparo -le dije pronunciando su nombre para alejarla del sentimiento filial.<\/p>\n<p>-Dej&eacute;monos llevar y veamos en que termina todo esto -le susurr&eacute;.<\/p>\n<p>-No imposible, estoy temblando pero esto no puede ser.<\/p>\n<p>Sus palabras por un lado y sus jadeos y movimientos por otro. Se frotaba ferozmente contra mi poll&oacute;n y me mord&iacute;a el cuello con deseos desenfrenados.<\/p>\n<p>Intent&eacute; bajar su bikini y se resisti&oacute;.<\/p>\n<p>-No, por dios, no -exclam&oacute;<\/p>\n<p>No hice caso a su mandato. Separ&eacute; con fuerzas sus muslos y logr&eacute; bajar su prenda hasta las rodillas. Segu&iacute;a presionando m&iacute; maz&oacute; contra su pelvis y le sub&iacute; el pijama dejando al descubierto sus exquisitos melones rosados. Comenc&eacute; a chuparlos y a manosearlos con lujuria.<\/p>\n<p>-No, Gustavito, no, por favor.<\/p>\n<p>Aquello parec&iacute;a una orden invertida. Por cada negativa que pronunciaba, redoblaba mis ataques y aquella fortaleza sucumb&iacute;a y se un&iacute;a a mis movimientos.<\/p>\n<p>Baj&eacute; lentamente con mi lengua hacia su co&ntilde;o humedecido y ella abri&oacute; sus piernas entregada y reducida. Su olor me embriag&oacute; m&aacute;s a&uacute;n.<\/p>\n<p>-Ay, ay, Gustavito, que rico. Que estamos haciendo. &iexcl;No pares!<\/p>\n<p>-&iquest;Te gusta tiita, te gusta?<\/p>\n<p>&iquest;Quieres que retire mi lengua de tu co&ntilde;o?<\/p>\n<p>-No sobrino, por dios. Ni se te ocurra.<\/p>\n<p>La t&iacute;a estaba fuera de s&iacute;. La tumb&eacute; en el sof&aacute; y puse mi poll&oacute;n frente a ella para que lo detallara. Su mirada exorbitada se qued&oacute; mirando y luego lo agarr&oacute; con una mano y comenz&oacute; a auscultarlo con lujuria.<\/p>\n<p>-cincuenta y seis a&ntilde;os para poder palpar este instrumento -dijo.<\/p>\n<p>-Es hermoso. No se parece en nada al consolador que compr&eacute; en Par&iacute;s.<\/p>\n<p>-Lo quiero para mi toda. Quiero met&eacute;rmelo en la boca, como en las pel&iacute;culas-<\/p>\n<p>-Claro, t&iacute;a. Haz con &eacute;l lo que te provoqu&eacute; -le dije<\/p>\n<p>Enseguida se meti&oacute; toda mi polla en su boca y me dio una mamada espectacular.<\/p>\n<p>-est&aacute; divino, sobrino. Quiero que me desvirgues. Hazlo ya, no aguanto, pero con cuidado Albertico, primera vez que disfrutar&eacute; de una polla dentro de m&iacute;.<\/p>\n<p>Levant&eacute; sus piernas y expuse su rasurado jard&iacute;n para empalmarla con mi m&aacute;stil hasta sus entra&ntilde;as. La emboquill&eacute; y sent&iacute; que su piel se pon&iacute;a como carne de gallina. Fui introduciendo lentamente mi polla en su co&ntilde;o mojado y la t&iacute;a lo engull&iacute;a con estoicismo.<\/p>\n<p>-Ah, ahh, rico sobrino, rico. Sigue as&iacute;. Empuja, empuja. Hazme tuya toda la noche. Esto es la gloria. Empuja m&aacute;s fuerte, sobrino -exclamaba.<\/p>\n<p>La empalm&eacute; hasta mis bolas. La t&iacute;a se retorc&iacute;a de placer y mord&iacute;a mis tetillas con devoci&oacute;n. Nos acoplamos perfectamente y ella arqueaba su vientre como una diosa divina. Sus pezones estaban por reventar. Se vino varias veces. No quer&iacute;a que aquello acabase. Mi poll&oacute;n no aguantaba m&aacute;s, la apret&eacute; m&aacute;s fuerte por su torso y con una embestida final la llene con mi leche dentro de su gruta conquistada.<\/p>\n<p>-estuvo divino, sobrino. M&eacute;temela por detr&aacute;s, como en las escenas porno. Quiero probar de todo, desv&iacute;rgame mi culito, por favor.<\/p>\n<p>Aquella petici&oacute;n inesperada, hizo que mi coraz&oacute;n bombeara m&aacute;s cantidades de sangre a mi falo alica&iacute;do y este recobr&oacute; la erecci&oacute;n original.<\/p>\n<p>Ella misma se volte&oacute; y expuso su hermoso agujero para que la sodomizara. Lubriqu&eacute; su orificio con saliva y apunt&eacute; con precisi&oacute;n mientras ella me incitaba a penetrarla sin consideraci&oacute;n alguna.<\/p>\n<p>-Dele, sobrino, m&eacute;talo sin compasi&oacute;n. No se preocupe que yo soy guapa. Dele.<\/p>\n<p>Aquellas palabras me alentaron m&aacute;s e inicie mi conquista de aquel agujero que ped&iacute;a ser violado sin sutilezas. Al meter la cabeza de mi polla, sab&iacute;a que lo dem&aacute;s era pan comido. Una l&aacute;grima baj&oacute; por sus mejillas cuando sinti&oacute; que mi espada traspasaba su hermoso culo. Comenz&oacute; a contornearse y con movimientos sincronizados exprimi&oacute; mi ca&ntilde;&oacute;n.<\/p>\n<p>-Dale duro, Gustavito, dale m&aacute;s duro -mientras pronunciaba esa frase se tocaba fren&eacute;ticamente su cl&iacute;toris y cont&eacute; como tres orgasmos sucesivos. Yo le acabe ingentes cantidades de leche en su endiablado culo que pronto expulsar&iacute;a sobre mi abdomen.<\/p>\n<p>Los dos nos abrazamos como dos enamorados. Yo hab&iacute;a logrado cumplir mis sue&ntilde;os de adolescente y mi t&iacute;a perdi&oacute; su virginidad en familia.<\/p>\n<p>Aquel secreto, lo mantendremos guardado por siempre. Nos prometimos encuentros futuros. Me dijo que ahora menos necesitaba casarse. Comprar&iacute;a un departamento cerca del m&iacute;o en donde tendr&iacute;amos nuestros encuentros semanales. Ella se conformaba con eso y yo&hellip;<\/p>\n<p><em>Comenta por favor. Tu retroalimentaci&oacute;n es mi aliciente.<\/em><\/p>\n<p><em>Gracias.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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