{"id":24309,"date":"2020-06-17T03:35:51","date_gmt":"2020-06-17T03:35:51","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-06-17T03:35:51","modified_gmt":"2020-06-17T03:35:51","slug":"en-sus-redes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/en-sus-redes\/","title":{"rendered":"En sus redes"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24309\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&iquest;Ella se alegra de no haberte perdido, o de lograr tenerte comiendo de la palma de su mano? &iquest;Qu&eacute; se siente haber ca&iacute;do en sus redes como el resto? Esa telara&ntilde;a invisible que la rodea, creada por ella misma desde hace a&ntilde;os. Asegura que no fue su intenci&oacute;n generarla, pero en el fondo se lo pregunta, si acaso se miente y es en verdad una persona fr&iacute;vola, venenosa y mort&iacute;fera, si de verdad al final no cae como todos en la toxicidad t&iacute;pica. Si acaso cre&oacute; una pantalla que oculta su verdadera naturaleza, incluso para ella.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; se siente enamorarse de una persona que ni siquiera sabe si es amor puro o una viuda negra acechando a sus presas? O quiz&aacute;s sea ambas, y haya una lucha constante de poderes, por ver cu&aacute;l sale a la luz por m&aacute;s tiempo. Te atrae con sus hilos, te observa con unos ojos llenos de misterio y profundidad, su mirada tiende a hipnotizarte. Te comienzas a sentir intrigado. Despu&eacute;s habla. Su visi&oacute;n del mundo, su actitud ante la vida te zambulle en la admiraci&oacute;n y avidez por saber m&aacute;s. &iquest;Es un juego? Te habla con convicci&oacute;n y te atraviesa con esa mirada, y comienzas a sentirte expuesto e indefenso; sin poder ni querer evitarlo, bajas todas las armas y escudos, y con gestos y palabras comienzas el camino de la perdici&oacute;n. Te analiza, tiene una habilidad particular para reconocer tus sentimientos. Tus debilidades, miedos, esperanzas, deseos y fortalezas; las descubre y con un arrullo en tus o&iacute;dos te explica cosas que pocos ven de ti, o que ni sospechabas de ti mismo. Comienza el movimiento, ese baile en tu interior. Te encuentras record&aacute;ndola, pensando en ella, repitiendo sus palabras en tu cabeza, excit&aacute;ndote con partes de su cuerpo que ella se encarg&oacute; sutilmente de mostrarte para que lo grabes en tu mente. Sus caderas prominentes, sus grandes muslos, sus labios carnosos, su trasero bien formado y hasta la ca&iacute;da de su pelo. Lo hace naturalmente, &iquest;pero significa eso que no est&aacute; planeado? Como quien realiza una operaci&oacute;n mon&oacute;tonamente tantas veces que ni debe pensarla.<\/p>\n<p>Ca&iacute;ste. Tu coraz&oacute;n se acelera. Quieres verla, sentir su perfume natural, escucharla re&iacute;r, observar su sonrisa radiante, y necesitas que esos ojos te desnuden el alma una vez m&aacute;s, como vicioso desesperado por su droga. Te encuentras fantaseando con la sensaci&oacute;n que debe provocar tocar su piel, y la imaginas de una suavidad incalculable. Deseas probar esos labios que cada vez que se abren te provocan, a&uacute;n si no dicen nada. Tus mente se esfuerza por recrear su imagen pero sin ropa, y deleit&aacute;ndote con la pregunta de qu&eacute; tan lejos de la realidad estar&aacute;s. Hasta de sus pechos que nada de atractivo significante tienen, te generan el deseo compulsivo de querer acariciarlos, medirlos con tus manos y pasar tu lengua por sus dulces pezones.<\/p>\n<p>Te preguntas qu&eacute; tan r&aacute;pido podr&iacute;as lograr humedecer su entrepierna con tus dedos, si acaso le gustar&iacute;a o lo har&iacute;as de manera incorrecta, y un escalofr&iacute;o de placer te recorre el cuerpo al imaginarla ense&ntilde;&aacute;ndote lo que le gusta. Y te hace tener que alejarte de la gente para que no vean tu gigantesca erecci&oacute;n. Manejas tu veh&iacute;culo con prisas hasta una zona desierta de compa&ntilde;&iacute;a humana y te detienes s&uacute;bitamente, porque ya no puedes soportarlo. Desabrochas tu pantal&oacute;n; pensar en tocar esa zona que tanto deseas y que sabes que es inalcanzable hizo que derrames algunas gotas, que generaron una mancha en tu ropa interior, y lo que es peor, verlo aument&oacute; el fuego de la necesidad que tienes en tu cuerpo.<\/p>\n<p>Te reclinas un poco y sin bajarte la ropa metes tu mano izquierda mientras cierras los ojos e imaginas que es ella qui&eacute;n palpa con sus dedos a esa extensi&oacute;n de tu cuerpo que parece un animal violento enjaulado, latiendo para que lo liberen. Te imaginas unos dedos temblorosos y te deleita la duda y la incertidumbre, el rol de virgen, contraria a la anterior de maestra. Todos tus sentidos se encienden con mayor intensidad cuando imaginas su mano extensa con lentos movimientos ascendentes y descendentes, gener&aacute;ndote una descarga de deseo e impaciencia. La ves mirarte y sonre&iacute;r con malicia, y comienzas a descubrir la verdad de su fr&iacute;volo hechizo, pero nada te importa, s&oacute;lo quieres que contin&uacute;e. Se frena y al instante siguiente sientes su aliento tan cerca de la zona que los pelos de tu nuca se erizan.<\/p>\n<p>Y en tu imaginaci&oacute;n tienes los ojos cerrados y esperas. Un segundo, dos segundos. No sucede m&aacute;s nada, no puedes soportarlo m&aacute;s. Cuando empiezas a abrirlos sientes con violenta rapidez que lo llev&oacute; por completo a su boca, y eso te oblig&oacute; a cerrar los ojos nuevamente con fuerza y arquear un poco tu espalda, acompa&ntilde;ado de un gemido del indiscutible placer que est&aacute;s sintiendo.<\/p>\n<p>En la realidad alejas tu mano izquierda, bajas tu ropa y contin&uacute;as con la derecha, se acerca tu cl&iacute;max.<\/p>\n<p>Sus labios y su lengua juegan con el contorno y la circunferencia de tu miembro en el interior de su boca, y eso te excita tanto que no puedes evitar gemir con ganas. Se acerca tu momento y la frenas; de ninguna manera las cosas pueden terminar as&iacute;, ni en tu cabeza. La acuestas mientras miras su cara divertida, de saber que te tiene justo donde te quiere, y quieres luchar por desplazar ese poder hacia ti, as&iacute; que besas su cuello con besos profundos pero suaves y comienzas a sentir que su respiraci&oacute;n se va acelerando, aunque ella est&eacute; intentando disimularlo. Lleno de confianza, agregas la punta de tu lengua a la maniobra, s&oacute;lo un instante, y un poco de tu aliento en el final de cada uno de ellos, a medida que con la yema de tus dedos recorres su est&oacute;mago. Ella comienza a arquearse y a entrecortar su respiraci&oacute;n. Comienzas a bajar. A sus hombros, a sus om&oacute;platos sobresalientes; te detienes en el espacio de sus senos, tratando de decidir por cu&aacute;l comenzar.<\/p>\n<p>Te acercas al izquierdo, embebes de saliva el pez&oacute;n con apenas un roce e inmediatamente te dedicas al derecho, de manera que el anterior est&eacute; lubricado cuando tus dedos comiencen a frotarlos y tirar de ellos suavemente. Ella pierde el control y comienza a gemir, la combinaci&oacute;n de tu mano con tu boca parece gustarle. Pero no te detienes mucho, unos minutos despu&eacute;s sigues bajando hasta su vientre y se retuerce, no puede evitar poner su mano en su boca para que nadie escuche el nivel de placer que le est&aacute;s generando.<\/p>\n<p>Tienes que frenar de tocarte, est&aacute;s por terminar, y a&uacute;n tienes mucho que imaginar.<\/p>\n<p>Tus besos llegan a donde m&aacute;s deseabas, y descubres complacido que la zona se encuentra totalmente h&uacute;meda. Comienzas exhalando, tal y como ella lo hizo contigo y la contorsi&oacute;n de su cuerpo te indica que es un buen comienzo. Luego la punta de tu lengua, rozando apenas la preciosa forma de su cl&iacute;toris. Ella tira de tus cabellos, orden&aacute;ndote con ese gesto que contin&uacute;es. Pero te mantienes impasible; al fin consigues doblegarla y que sucumba ante ti. Te suelta con frustraci&oacute;n y contin&uacute;as. Movimientos circulares, movimientos ascendentes y descendentes. Succi&oacute;n, apenas un mordisco suave en esos labios. Luego metes toda tu cabeza y a la carga. La est&aacute;s desesperando, y no se espera para nada que uno de tus dedos comience a rodear la circunferencia de su vagina. Sientes sus manos agarrando con violencia las s&aacute;banas de &eacute;xtasis, as&iacute; que mientras tu lengua contin&uacute;a introduces la punta de tu dedo con lentitud y lo mueves como si intentaras llamar a alguien. Sientes su cuerpo tensarse por un instante, su vagina contraerse alrededor de tu dedo y a continuaci&oacute;n de sus fuertes gemidos los espasmos propios de un excelente orgasmo. Te apresuras a llevar tu boca para beber todo ese placer que le provocaste. Esta vez vuelve a tirar de tu cabello con las dos manos, y se lo permites gustoso, pero ya no puedes aguantarlo m&aacute;s.<\/p>\n<p>Comienzas a maniobrar tu miembro nuevamente, que se siente tan erguido que parece a punto de estallar.<\/p>\n<p>Casi sin previo aviso te incorporas y la penetras con violencia, la sensaci&oacute;n de su interior es indescriptible. Ella te abraza con sus piernas y rasgu&ntilde;a tu espalda, y comienzas las estocadas para sentirla lo m&aacute;s profundo que te es posible, acelerando casi de inmediato, puesto que la urgencia prevalece, y la necesidad de sentirla a cada instante.<\/p>\n<p>Y en ese segundo triunfal<\/p>\n<p>Abres los ojos y ves tu mano derecha desbordada por la cantidad del l&iacute;quido espeso que derramaste en tu orgasmo. Te limpias r&aacute;pidamente y te acomodas la ropa a&uacute;n sentado en tu veh&iacute;culo. Prendes el motor y contin&uacute;as camino r&aacute;pidamente, pregunt&aacute;ndote si habiendo tenido un placer tan grande s&oacute;lo con la imaginaci&oacute;n, su cuerpo real podr&iacute;a darte algo m&aacute;s incre&iacute;ble a&uacute;n.<\/p>\n<p>Te sientes contrariado de haber perdido el control para realizar semejante acci&oacute;n en un lugar tan peligrosamente p&uacute;blico. Y sobre todo, imaginas ese final que la culminaci&oacute;n de tu propio &eacute;xtasis no te permiti&oacute;.<\/p>\n<p>La miras y ella, con sus grandes ojos brillantes y una sonrisa perversa, se prende a tu cuello con sus brazos y dice con malicia &quot;Te atrap&eacute;&quot;; antes de que puedas comprender del todo, sella ese capullo de seda mal&eacute;volo en el que te envolvi&oacute; con un beso que termina de engatusarte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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