{"id":24327,"date":"2020-06-18T01:59:21","date_gmt":"2020-06-18T01:59:21","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-06-18T01:59:21","modified_gmt":"2020-06-18T01:59:21","slug":"las-dos-primeras-veces-es-culpa-de-ella-la-tercera-es-tuya","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/las-dos-primeras-veces-es-culpa-de-ella-la-tercera-es-tuya\/","title":{"rendered":"Las dos primeras veces es culpa de ella, la tercera es tuya"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24327\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">6<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hay varios dichos populares que reflejan el estado de la persona que se duele como un todo. Me viene a la memoria uno que reza &ldquo;Cuando uno anda de culo hasta las bolas arrastra&rdquo;. Pareciera que la afectividad, herida profundamente, adquiere la capacidad de retorcer los intestinos, atenazar el coraz&oacute;n, secar la boca, humedecer los ojos, hacer arder el est&oacute;mago, dificultar la respiraci&oacute;n y otras m&uacute;ltiples sensaciones desagradables.<\/p>\n<p>El humano es el eterno solicitante de nuevas oportunidades cuando algo le sale mal o comete un error, y creo que de esto nadie se salva por lo cual, la posibilidad de enmendar un yerro, debiera estar al alcance de todos.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a 28 a&ntilde;os cuando conoc&iacute; a Julia con 20 de edad. Qued&eacute; prendado de esta mujercita preciosa, muy femenina y con el recato de quien, sabiendo lo que es y lo que tiene, no necesita exhibir ni resaltar su aspecto para resultar muy atrayente. Al tercer a&ntilde;o de conocimiento y noviazgo nos casamos, habiendo cumplido hace poco el s&eacute;ptimo aniversario de nuestra boda. Me llamo Pedro, soy ingeniero inform&aacute;tico y llevo ocho a&ntilde;os en una empresa a cargo del mantenimiento de su sistema.<\/p>\n<p>Dos a&ntilde;os atr&aacute;s mi se&ntilde;ora qued&oacute; sin trabajo porque el negocio d&oacute;nde se desempe&ntilde;aba cerr&oacute;. Aprovechando mi trato cordial con gente de recursos humanos de la empresa les ped&iacute; que si se produc&iacute;a alguna vacante tuvieran en cuenta a mi mujer. Al tiempo ella pudo ingresar y acordamos, ellos y nosotros, mantener en reserva la relaci&oacute;n matrimonial para evitar comentarios maliciosos. Y as&iacute; se cumpli&oacute;.<\/p>\n<p>Parte de mi trabajo consiste en controlar el funcionamiento de las c&aacute;maras de seguridad que se monitorean desde un local, de acceso restringido, ubicado en planta baja. El lugar de trabajo de Julia es un sal&oacute;n con varias mesas para ocho o diez empleados y un cub&iacute;culo cerrado ocupado por el jefe del sector. Dos meses atr&aacute;s estaba mirando la pantalla que controla ese espacio cuando veo al jefe salir de su despacho y dirigirse al escritorio que est&aacute; al costado del de mi mujer. Si bien hablaba con quien ocupaba ese lugar su mirada estaba dirigida hacia mi esposa, y por lo que se pod&iacute;a ver, ella no ignoraba eso, ya que retirando su silla hacia atr&aacute;s gir&oacute; en direcci&oacute;n hacia el observador y llevando el ruedo de su vestido hasta las rodillas separ&oacute; levemente las piernas, volviendo a la normalidad cuando el beneficiado por el espect&aacute;culo se mordi&oacute; el labio inferior.<\/p>\n<p>Desde luego que dentro de m&iacute; todo se desarregl&oacute;. Buscando quiz&aacute; disminuir mi dolor me dije que probablemente era un simple coqueteo.<\/p>\n<p>Si bien no tengo horarios fijos porque debo estar disponible todo el tiempo, a partir de lo visto, increment&eacute; la frecuencia y duraci&oacute;n de mi presencia dentro del horario laboral sin que Julia lo supiera. Uno de esos d&iacute;as desde el centro de monitoreo observo que el gal&aacute;n se acerca a la mesa de la galanteada cruzando pocas palabras. Ah&iacute; tom&eacute; el tel&eacute;fono y la llam&eacute;, observ&aacute;ndola en pantalla.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola Julia, justo tengo que ir a la empresa, te busco y tomamos un caf&eacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; l&aacute;stima, ahora no puedo porque tengo una reuni&oacute;n con Jorge.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Algo me estoy perdiendo, qui&eacute;n es Jorge.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pedro, es mi jefe. No me digas que no lo sab&iacute;as.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La verdad es que no. No conozco el nombre de todos los que trabajan all&iacute;. Otra vez ser&aacute;.&rdquo;<\/p>\n<p>Por supuesto segu&iacute; mi vigilancia pues permaneci&oacute; en su asiento aunque habiendo tomado cartera y chaqueta. Al ver que su superior sal&iacute;a en direcci&oacute;n al ascensor ella se levant&oacute; entrando juntos a la cabina. Evidentemente pensaban salir, as&iacute; que dej&eacute; mi puesto de vigilancia y me apost&eacute; frente a la puerta por donde deb&iacute;an aparecer. Pocos segundos pasaron hasta que nos encontramos frente a frente, &eacute;l tom&aacute;ndola de la cintura para hacerla salir pero sin soltarla despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Siguiendo la vieja costumbre no dimos muestras de conocernos pero su repentina palidez la puso en evidencia. Tom&eacute; el ascensor a cualquier piso, entr&eacute; en cualquier oficina y me sent&eacute; en cualquier lado simulando trabajar en mi port&aacute;til. No hab&iacute;an pasado cinco minutos cuando son&oacute; el celular.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola Julia.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Quer&iacute;a decirte que se aplaz&oacute; la reuni&oacute;n y estoy lista para un caf&eacute;.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; l&aacute;stima, ahora no puedo porque estoy viendo un equipo que est&aacute; en dificultades. No s&eacute; la hora en que llegar&eacute; a casa.&rdquo;<\/p>\n<p>Ni yo ped&iacute; explicaciones ni ella me las dio<\/p>\n<p>Primera oportunidad concedida.<\/p>\n<p>En los diez d&iacute;as siguientes nada sucedi&oacute; que indicara continuaci&oacute;n de lo visto. Ello me llev&oacute; a pensar que un oportuno arrepentimiento volver&iacute;a las cosas a su cauce habitual as&iacute; que mi hosquedad cedi&oacute; paso a un lento incremento de la intimidad.<\/p>\n<p>Una noche en que la excitaci&oacute;n nos hab&iacute;a dominado a Julia y a m&iacute;, cosa que se ven&iacute;a gestando desde la cena, hicimos una prolongada sesi&oacute;n previa de caricias y besos con una corrida de ella. Cuando su boca busc&oacute; mi pija me entregu&eacute; al placer sin saber lo que me esperaba. No exagero diciendo que en lugar de una felaci&oacute;n me hizo un tratamiento de extracci&oacute;n de esperma. La delicadeza de sus manos pasando el miembro por su cara, los besos amorosos desde el glande a los test&iacute;culos ida y vuelta, labios y lengua concentrados en saborear la cabeza de un solo ojo, todo eso me produjo una corrida donde cre&iacute; que largaba hasta el aire de los pulmones. Por supuesto que trat&eacute; de corresponderle y su orgasmo fue escandaloso, pero estoy seguro que mi estimulaci&oacute;n fue sensiblemente inferior a la de ella.<\/p>\n<p>Cosa rara me repuse m&aacute;s r&aacute;pido que otras veces. Al ver mi miembro de nuevo en condiciones adopt&oacute; su postura favorita, de espaldas, con las piernas en mis hombros y sus manos separando los labios. Teniendo el glande adentro me tom&oacute; de la cintura. Mirando cada uno a los ojos del otro, parec&iacute;amos esperar la se&ntilde;al para yo llenarla y ella sentirse llena. La bajada de sus p&aacute;rpados me indic&oacute; que hab&iacute;a llegado el momento. De un solo golpe entr&eacute; hasta el fondo sintiendo sus u&ntilde;as clavarse en mi espalda. Los gemidos, indic&aacute;ndome el placer que sent&iacute;a, dispararon el pausado movimiento de salir y entrar. En una de las entradas, habiendo llegado al final, continu&eacute; con empujes como si pretendiera sobrepasar el l&iacute;mite de nuestras pelvis unidas. Y ah&iacute; la escuch&eacute;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;As&iacute;, as&iacute;, jor&hellip; mi amor&rdquo;<\/p>\n<p>Qued&eacute; paralizado. De golpe ingres&oacute; a mi organismo la multitud de sensaciones espantosas, todas contenidas en un dolor generalizado que partiendo de la coronilla llegaba a la punta de los pies.<\/p>\n<p>Por alguna causa, ciertamente milagrosa, me repuse de inmediato sin que mi cara reflejara nada. Empuje dos veces m&aacute;s y cuando mi pija, otrora erguida y altiva, era un pedacito de carne deforme y arrugado, que ni siquiera tapaba la entrada de la vagina, me levant&eacute;. Con parsimonia y evitando todo contacto qued&eacute; acostado boca arriba a su lado. Ella, en la misma postura que yo, sin mirarme y con voz temblorosa, apenas audible, nuevamente habl&oacute;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; pas&oacute;.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No s&eacute;, s&uacute;bitamente sent&iacute; asco, n&aacute;useas y despareci&oacute; la excitaci&oacute;n.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ser&aacute; porque te dije mi amor?<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Dif&iacute;cil, esa expresi&oacute;n no provoca malestar sino alegr&iacute;a y orgullo.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Dej&aacute; que yo me encargo, empecemos de nuevo.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te agradezco pero no me toques. Me siento mal. Hasta que me reponga conviene que duermas en la pieza de hu&eacute;spedes.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Pero por qu&eacute; te sent&iacute;s tan mal!&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ojal&aacute; lo supiera, porque as&iacute; le pondr&iacute;a remedio&rdquo;<\/p>\n<p>El Jorge no nombrado era su jefe. A partir de ese momento nuestra intimidad se redujo al saludo diario.<\/p>\n<p>Oportunidad concedida desperdiciada.<\/p>\n<p>Esper&eacute; unos d&iacute;as para reci&eacute;n pensar el tema con algo de tranquilidad, y luego de barajar varias hip&oacute;tesis, conclu&iacute; que no hab&iacute;a vuelta, que era ilusorio sanar las heridas. Llam&eacute; a alguien entendido.<\/p>\n<p>A pesar de no ser lo usual logr&eacute; que el abogado consiguiera hacer la entrega de la comunicaci&oacute;n oficial de inicio del juicio de divorcio en el trabajo, coordinando d&iacute;a y horario aproximado, haci&eacute;ndomelo saber con antelaci&oacute;n.<\/p>\n<p>El d&iacute;a indicado estuve buena parte de la ma&ntilde;ana en la sala de control de c&aacute;maras y pude ver cuando en el mostrador de recepci&oacute;n le entregaban una hoja firmando otra en devoluci&oacute;n. Por la palidez de su cara y las facciones desencajadas me imagin&eacute; el contenido. Estaba mirando el temblor de las manos al tomar el tel&eacute;fono y llamar cuando son&oacute; el m&iacute;o, era ella.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola Julia.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;D&oacute;nde est&aacute;s?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Trabajando&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Voy para casa, necesito hablar urgente con vos. Podr&aacute;s ir?<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;En una media hora estoy.&rdquo;<\/p>\n<p>En realidad en quince minutos podr&iacute;a haber llegado pero primero deseaba ver el encuentro con su gal&aacute;n. Tom&oacute; chaqueta, cartera y con paso r&aacute;pido, llevando en la mano el papel recibido, se dirigi&oacute; al cub&iacute;culo de su jefe entrando sin detenerse en la puerta. Salieron a los dos minutos y sigui&eacute;ndolos por c&aacute;mara vi que sal&iacute;an en el auto de &eacute;l.<\/p>\n<p>Cuando llegu&eacute; a casa la encontr&eacute; sentada a la mesa del comedor, con la cabeza entre las manos, el papel delante y llorando. Sin decir una palabra me sent&eacute; en frente.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; es esto?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;A ver, es la comunicaci&oacute;n oficial del juzgado dici&eacute;ndote que he iniciado juicio de divorcio.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por qu&eacute;.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Porque ya no te quiero.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;C&oacute;mo que ya no me quer&eacute;s. Nunca me dijiste nada y ahora, as&iacute; de golpe, por medio de un papel judicial me entero?<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;As&iacute; es. Quiz&aacute; recuerdes, cuando el encuentro en la puerta del ascensor, te dije que soy celoso, y que es bueno que as&iacute; sea porque significa que te quiero, y agregu&eacute;, cuando me d&eacute; cuenta que tu quehacer no me importa significa haberte dejado de querer, y ese es el momento previo a pedir el divorcio. Simplemente eso sucedi&oacute;.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y cu&aacute;ndo te diste cuenta?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Despu&eacute;s de tu fallida expresi&oacute;n &lsquo;As&iacute;, as&iacute;, Jorge, amor m&iacute;o&rsquo; instal&eacute; una c&aacute;mara en el despacho de tu jefe. Cuando vi las filmaciones sent&iacute; bronca, tristeza, impotencia y me saltaron las l&aacute;grimas. Y eso pas&oacute; porque estaba constatando la p&eacute;rdida de algo que hab&iacute;a sido m&iacute;o y que mucho quer&iacute;a. Pensando haber digerido y aplacado el dolor volv&iacute; a verlos hace unos d&iacute;as y s&oacute;lo sent&iacute; asco. Par&eacute; la reproducci&oacute;n y llam&eacute; al abogado. Ven&iacute; te voy a dos o tres:<\/p>\n<p>&ldquo;Est&aacute;s entrando urgida de abrazarte con &eacute;l. Te hace se&ntilde;as de cerrar la puerta y poner pasador mientras se sienta y saca su pija. Ni siquiera te deja besarlo pues tom&aacute;ndote del cuello gu&iacute;a tu cabeza para alojarte el miembro en la boca. Despu&eacute;s de conseguido su placer vuelve a la tarea interrumpida. Tampoco te despide con un beso, probablemente porque no le gusta el sabor de su semen.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Aqu&iacute; se hace patente que eras irrecuperable para m&iacute;. Despu&eacute;s de cerrar ceremoniosamente la puerta, verificar que las cortinas impiden cualquier observaci&oacute;n desde afuera, est&aacute;s parada frente a &eacute;l, como un empleado esperando instrucciones de su jefe, que permanece sentado. Cuando te pregunta si hiciste seg&uacute;n lo ordenado, asent&iacute;s con la cabeza, no sea que alguien est&eacute; escuchando. Levantando la falda mostr&aacute;s que ninguna prenda cubre esa zona, y para evidenciar la excitaci&oacute;n que te domina le se&ntilde;al&aacute;s el hilo de flujo que baja por el muslo. Como si fuera una obra ensayada te das vuelta arrodill&aacute;ndote sobre la alfombra, rodillas separadas, cabeza y hombro derecho apoyados en el piso para permitirte que las manos se ocupen de separar las nalgas. Ahora s&iacute; vemos al hombre ponerse majestuosamente de pie, sacar su miembro y ubicarse detr&aacute;s de la hembra que se ofrece. Sin preparaci&oacute;n la sodomiza pareciendo gozar de las l&aacute;grimas que muestran el dolor provocado. La crispaci&oacute;n de la cara del macho sugiere que tu recto ha recibido su raci&oacute;n de esperma, con lo cual da por terminada la reuni&oacute;n volviendo a lo suyo.<\/p>\n<p>Este hace suponer alg&uacute;n acuerdo previo. Ninguno dice una palabra, &eacute;l tiene desocupado el escritorio, entr&aacute;s, cerr&aacute;s con llave la puerta, despu&eacute;s de arremangarte la falda en la cintura te pon&eacute;s de espaldas sobre la mesa, llev&aacute;s las rodillas a tus hombros, con la mano derecha corres a un costado la bombacha mientras la izquierda abre los labios para que su pija penetre de un solo envi&oacute;n hasta el fondo. Se ve que ibas muy caliente porque el encuentro dura poco. La contracci&oacute;n de los m&uacute;sculos faciales, la cabeza tirada hacia atr&aacute;s estirando al m&aacute;ximo el cuello y la s&uacute;bita convulsi&oacute;n de todo el cuerpo evidencian tu orgasmo. Casi de inmediato comienzan los temblores en &eacute;l, que luego de un fuerte empuje queda r&iacute;gido. Es notable no solo la ausencia de palabras sino tambi&eacute;n de caricias. Finalizado el tr&aacute;mite el macho guarda lo suyo y la hembra previo alisar su falda sale llena de semen, probablemente desliz&aacute;ndose hasta el tobillo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Quer&eacute;s ver los otros?<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No, podr&iacute;as hab&eacute;rmelo dicho antes&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ese sentido de lealtad lo aprend&iacute; de vos, que en ning&uacute;n momento te arrepentiste del enga&ntilde;o. Quiero advertirte que entre hoy y ma&ntilde;ana voy a concluir con todas aquellas cosas que eran fruto de esta relaci&oacute;n, tarjetas, cuentas, etc. Naturalmente, cuanto antes te vayas de aqu&iacute; mucho mejor.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, un rato antes del horario de entrada, empleando un servicio de cadeter&iacute;a, envi&eacute; para ser dejado en el mostrador de ingreso de la empresa unos cien discos compactos con todos los cortos videos protagonizados por los amantes. La idea era dejarlos simulando ser alguna propaganda de juegos para adultos. Para asegurarme el resultado, despu&eacute;s de encargar el env&iacute;o, fui al lugar de entrega para confirmar que fuera recibido y en cierto modo impulsar la consulta. Cuando el guardia de seguridad acepto la recepci&oacute;n tom&eacute; uno de los CD para ver su contenido.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me prest&aacute;s la m&aacute;quina para ver de qu&eacute; se trata?, puede que sea interesante&rdquo;<\/p>\n<p>Cuando abr&iacute; el primer archivo la exclamaci&oacute;n de asombro del guardia fue bien audible, sobre todo cuando reconoci&oacute; a los intervinientes. La noticia corri&oacute; como fuego, en dos horas era raro encontrar alguien que no lo hubiera visto y se dio el resultado esperado. Al d&iacute;a siguiente los dos protagonistas ya no trabajaban all&iacute;. Relaci&oacute;n concluida, ahora a olvidar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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