{"id":24362,"date":"2020-06-20T01:59:30","date_gmt":"2020-06-20T01:59:30","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-06-20T01:59:30","modified_gmt":"2020-06-20T01:59:30","slug":"abuela-carinosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/abuela-carinosa\/","title":{"rendered":"Abuela cari\u00f1osa"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24362\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">29<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La noche anterior cumpl&iacute; dieciocho a&ntilde;os. Mis padres y mis amigos me organizaron una fiesta para celebrar mi cumplea&ntilde;os, y aqu&iacute; estoy, sufriendo los embates de la resaca. La casa de campo de mi familia, alberg&oacute; casi un centenar de invitados que mi joven madre quiso me acompa&ntilde;aran en tan importante fecha. Yo no era muy amigo de esas reuniones tan pomposas, me hubiese conformado con algo m&aacute;s sencillo y pasarlo con mis pocos amigos y la familia m&aacute;s &iacute;ntima. Pero as&iacute; era mi mam&aacute;, imponente y se hac&iacute;a lo que ella dec&iacute;a.<\/p>\n<p>Vinieron muchos de mis primos, mis t&iacute;os, algunos compa&ntilde;eros de estudio y mi novia Raquel. La pas&eacute; muy bien, a pesar del alboroto y del af&aacute;n de mam&aacute; por dejar todo impecable despu&eacute;s del jaleo que se form&oacute;. El personal de limpieza, gracias a dios, dejo todo perfectamente limpio y ordenado.<\/p>\n<p>Ese domingo, todos se marcharon a la ciudad y yo me qued&eacute; solo con mi abuela que hab&iacute;a venido de la capital a ayudar a mis padres a organizar el barullo. Le dije a mi madre que no me sent&iacute;a muy bien y que necesitar&iacute;a descansar un par de d&iacute;as. En la nevera qued&oacute; mucha comida preparada y algunas cervezas que me refrescar&iacute;an y ayudar&iacute;an a despejar mi cabeza.<\/p>\n<p>Somos los t&iacute;picos 3&#215;18. Mi abuela tuvo a mi madre a los 18 y ella a m&iacute; a los 18, por lo que al cumplir mis 18 ellas tendr&iacute;an 36 y 54 a&ntilde;os respectivamente. Simples matem&aacute;ticas.<\/p>\n<p>Mi padre, un tanto mayor que mi madre, rondaba los 42 a&ntilde;os. Mi abuelo, lamentablemente, hab&iacute;a fallecido hac&iacute;a dos a&ntilde;os en un accidente de tr&aacute;nsito.<\/p>\n<p>La paz que se respiraba en la finca era reparadora. Ca&iacute;a una pertinaz lluvia que acariciaba mis o&iacute;dos y me invitaba a seguir tumbado en la hamaca que hab&iacute;a colgada en el corredor. Un chorro de agua bajaba por el tubo de lat&oacute;n y golpeaba fuertemente contra unos helechos que estaban agradeciendo el chaparr&oacute;n que les ca&iacute;a. Met&iacute; seis cervezas bien fr&iacute;as en una cava peque&ntilde;a de anime y las puse a la mano debajo del chinchorro. Al cabo de una hora, ya me hab&iacute;a tomado al menos cuatro cerbatanas.<\/p>\n<p>Desde adentro, se escuchaba el ruido de la abuela trasteando con los implementos de limpieza y arrimando los pesados muebles de madera y cuero del comedor de doce puestos. Le gustaba sacar sucio de donde no hab&iacute;a, dec&iacute;a mi mam&aacute; cada vez que la ve&iacute;a en esos menesteres. Esa caracter&iacute;stica, se le hab&iacute;a acentuado luego de la p&eacute;rdida irreparable de mi abuelo Ram&oacute;n. Mucho cost&oacute; convencerla de que asistiera a la celebraci&oacute;n y mam&aacute; tuvo que persuadirla de lo importante de su presencia para que todo saliera bien.<\/p>\n<p>La lluvia segu&iacute;a cayendo con sus m&aacute;gicas caricias y una leve brisa comenz&oacute; a sentirse sobre las matas de pl&aacute;tano que serv&iacute;an de barrera al corredor. Todo estaba nublado. Desde media ma&ntilde;ana, luego que todos se marcharon, no se le volvi&oacute; a ver la cara al sol. No hab&iacute;a querido ingerir ning&uacute;n tipo de alimentos, la mezcla de ron, cerveza, vodka y cuanta bebida pasaba por mis manos, me hab&iacute;an producido una indigesti&oacute;n. Solo hace poco menos de una hora, me provoc&oacute; tomarme, como les dije, unas cervecitas bien fr&iacute;as. Esas nunca fallaban para recuperarme de la resaca.<\/p>\n<p>El olor de la sopa que me estaba preparando la abuela, se colaba por la ventana que separaba la cocina del corredor donde estaba. Ya aproxim&aacute;ndose el mediod&iacute;a, no faltaba mucho para que la abuela me llamara a deleitarme con ese caldo que levantaba los muertos, como ella dec&iacute;a. En efecto&hellip;<\/p>\n<p>-Pedrito, Pedrito, venga a comer -se escuch&oacute; a trav&eacute;s de la ventana<\/p>\n<p>-Voy, abuela, enseguida -Le respond&iacute; desde la hamaca.<\/p>\n<p>Recog&iacute; las latas vac&iacute;as y me dirig&iacute; cuidadosamente al comedor para evitar resbalarme en el piso empapado de agua.<\/p>\n<p>-Esta sopa te va a revivir. A tu abuelo se la preparaba todos los domingos y lo pon&iacute;a a tono luego de sus largas partidas de domin&oacute; sabatinas. Es milagrosa -a&ntilde;adi&oacute;.<\/p>\n<p>Nos sentamos a disfrutar de aquella delicia caliente y, ciertamente, con cada sorbo sent&iacute;a los efectos reparadores sobre mi estropeado cuerpo. Disfrutamos mucho el momento. Not&eacute; a mi abuela menos desanimada. Me coment&oacute; que ten&iacute;a dos a&ntilde;os que no sal&iacute;a. Se desahog&oacute; habl&aacute;ndome de la falta que le hac&iacute;a el abuelo y de todo lo que hab&iacute;a tenido que pasar para ir superando poco a poco su ausencia. Su rostro se iluminaba cada vez que lo nombraba.<\/p>\n<p>Nos quedamos charlando amenamente en la sobremesa y yo le ofrec&iacute; un vodka con jugo de naranja para complementar la exquisita sopa que nos hab&iacute;amos comido. Afuera, la lluvia segu&iacute;a cayendo y la brisa se incrementaba sin cesar. La abuela observaba con preocupaci&oacute;n, como el agua inundaba el corredor de la casa.<\/p>\n<p>-Voy a buscar el harag&aacute;n y el tobo para escurrir el piso del corredor. Si me descuido se va a meter para el comedor -me dijo.<\/p>\n<p>-&iquest;Te ayudo, abuela? -Me ofrec&iacute;.<\/p>\n<p>-No mijo, qu&eacute;dese tranquilo en su chinchorro que yo me ocupo -agreg&oacute;.<\/p>\n<p>-S&iacute;rvame otro coctel para quitarme este frio.<\/p>\n<p>La brisa refrescante y fr&iacute;a, se colaba por las ventanas y la puerta hacia el interior de la casona. Serv&iacute; dos cocteles m&aacute;s y me instal&eacute; nuevamente en la hamaca.<\/p>\n<p>Llevaba pocos minutos y apareci&oacute; la abuela con los peroles a escurrir el agua que flu&iacute;a por el piso.<\/p>\n<p>Desde el chinchorro, observaba como mi abuela luchaba con el ventarr&oacute;n. El ruido de los loros y los alegres sapos, retumbaba en el corredor de la vieja y bien conservada casa colonial. Ah&iacute; tumbado, recordaba mis encuentros con mi novia. Lamentablemente, algo frustrante porque no tuvimos la oportunidad, por la cantidad de gente, de enrollarnos en la cama como lo hac&iacute;amos en mi casa cuando mis padres no estaban. Evocando esos momentos, me acarici&eacute; la polla como consol&aacute;ndola por no haber tenido actividad en mi cumplea&ntilde;os.<\/p>\n<p>La Abuela Soledad, trapeaba y empujaba el harag&aacute;n con ritmo endemoniado. Su camis&oacute;n de algod&oacute;n, estaba empapado de agua producto del roc&iacute;o que se colaba a trav&eacute;s de las matas. Por primera vez detalle a la abuela con atenci&oacute;n. El efecto de la lluvia y la paz que se respiraba, lograron que mis sentidos se concentraran en ella.<\/p>\n<p>Como les dije, ten&iacute;a 54 a&ntilde;os. Si me hubiesen pedido una descripci&oacute;n de ella d&iacute;as atr&aacute;s, probablemente les hubiese hecho un resumen bien escueto. Mi abuela era mi abuela, y punto. Sin embargo, inducido por el ambiente, las cervezas, los dos vodkas y mi sutil manoseo genital, me atrevo a ser m&aacute;s osado en cuanto a mi apreciaci&oacute;n sobre ella. &iexcl;Por Dios, Qu&eacute; estoy diciendo!<\/p>\n<p>Ten&iacute;a unos pies verdaderamente bellos. Aun descalza se ve&iacute;a elegante. La franela mojada que llevaba, cubr&iacute;a como una segunda piel su cuerpo hasta las rodillas y la envolv&iacute;a y le hac&iacute;a destacar sus atributos en forma m&aacute;gica. El vaiv&eacute;n de sus pechos al aire y el de sus nalgas bambole&aacute;ndose al empujar el harag&aacute;n, me estaban produciendo una erecci&oacute;n inusual. &iexcl;Esto es el colmo! Pens&eacute;. &iexcl;Se me est&aacute; parando la polla!<\/p>\n<p>Por primera vez me hab&iacute;a fijado en el f&iacute;sico de mi abuela. Me sent&iacute; inc&oacute;modo con mi reacci&oacute;n. Sin retirar la mano de mi sorocha polla, me puse a mirar los arbustos bambole&aacute;ndose al vaiv&eacute;n de la brisa. No era f&aacute;cil desviar la vista ante la bulla y el movimiento de la abuela.<\/p>\n<p>Mojaba el trapo y lo escurr&iacute;a. Empujaba el harag&aacute;n y volv&iacute;a a repetir la operaci&oacute;n. Seguidamente, rod&oacute; el tobo de pl&aacute;stico y lo puso a escasos metros de la hamaca en donde yo estaba y se agach&oacute; a escurrir el trapo que utilizaba para secar el piso. Lo que vieron mis ojos es muy dif&iacute;cil de describir. No pod&iacute;a creer que me estuviera empalmando con la imagen ante m&iacute;.<\/p>\n<p>La franela se le sub&iacute;a m&aacute;s arriba de sus muslos y dejaba ver un espect&aacute;culo incre&iacute;ble. Unas piernas bien bronceadas y rozagantes como una mujer de menor edad que aunado al color de su piel morena y brillante, las hac&iacute;an parecer dos columnatas romanas. Qued&eacute; sorprendido con lo bien conservado que estaba a sus cincuenta y cuatro a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Desde mi posici&oacute;n, agudizaba mi vista y trataba de traspasar la barrera que separaba el algod&oacute;n mojado del tri&aacute;ngulo que present&iacute;a h&uacute;medo, producto del agua que le rociaba. Mi polla cobraba fuerzas. Ya mi mano dentro del interior, notaba como un l&iacute;quido cristalino y aceitoso cubr&iacute;a mi alborotado miembro. Siento algo de pudor al contarles esto.<\/p>\n<p>La abuela sigui&oacute; trapeando y escurriendo, trapeando y escurriendo y el aguacero no amainaba. En una de esas, arrim&oacute; el tobo hac&iacute;a a m&iacute;, unos dos metros quiz&aacute;s, y se agach&oacute; d&aacute;ndome el frente. &iexcl;Incre&iacute;ble! Su camis&oacute;n se subi&oacute; casi hasta sus nalgas y abri&oacute; sus piernas mostr&aacute;ndome su pantaletica humedecida y transparente. Los segundos parec&iacute;an horas. Con esa imagen fijada en mi cabeza, mi polla se endurec&iacute;a m&aacute;s por mucho que yo tratara de alejar esos pensamientos algo descarados.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a quitar la vista de la entrepierna que se me mostraba casual y despreocupa. Inadvertidamente, comenc&eacute; a frotarme suavemente mi polla, ya no pensando solo en Sof&iacute;a sino en la imagen de mi abuela agachada en el piso escurriendo el trapo dentro del tobo.<\/p>\n<p>&iexcl;No pod&iacute;a creerlo! Mi abuela se ve&iacute;a exquisita en esa posici&oacute;n. Un morbo desconocido e inapropiado se apoder&oacute; de m&iacute;. Desde mi posici&oacute;n, pod&iacute;a ver perfectamente su bikini negro. Sus muslos doblados se ve&iacute;an imponentes y juveniles a pesar las incipientes pistolas que se le formaban a los costados. La hamaca comenz&oacute; a bambolearse suavemente y la cuerda emit&iacute;a un chirrido al roce con la viga que la sosten&iacute;a.<\/p>\n<p>Yo no s&eacute; si mi abuela se percat&oacute; de aquello, lo que si les puedo decir es que tard&oacute; m&aacute;s de la cuenta en esa posici&oacute;n. Abr&iacute;a las piernas imperceptiblemente y mostraba con mayor claridad su co&ntilde;o finamente rasurado. Estaba a punto de venirme y la hamaca se mov&iacute;a con mayor intensidad. Los amarres segu&iacute;an con su sonido caracter&iacute;stico y mi mano arreciaba sus movimientos sobre m&iacute; polla.<\/p>\n<p>Segu&iacute;a lloviendo a c&aacute;ntaros, los esfuerzos de la abuela por escurrir el agua no cesaban. Pajearme con el short playero que llevaba era muy inc&oacute;modo. Tratando de alargar mi venida y buscando liberar mi polla de la presi&oacute;n de mis prendas, baj&eacute; un poco el ritmo y sub&iacute; mis caderas para quitarme el carcelero que imped&iacute;a la libertad de mi polla presa.<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; lluvia tan fuerte est&aacute; cayendo, Pedrito! -me dijo desde el piso.<\/p>\n<p>-S&iacute;, abuela, est&aacute; lloviendo much&iacute;simo -Respond&iacute;.<\/p>\n<p>Sus palabras me trajeron de vuelta a la realidad. Era mi abuela &iexcl;por dios!<\/p>\n<p>Pero mi polla no pensaba igual. Segu&iacute;a firme como un guardi&aacute;n del Vaticano. Mi abuela se par&oacute; y coloc&oacute; el tobo justo al lado de la hamaca. Yo tap&eacute; mi polla descubierta con una diminuta almohada que ten&iacute;a conmigo. La ten&iacute;a como a cincuenta cent&iacute;metros de m&iacute;. Ya pod&iacute;a percibir su aroma remojado combinado con el perfume de la noche de mi cumplea&ntilde;os. En aquel momento ni me percat&eacute; de esa fina colonia, ahora, sus exquisitos aromas me llegaban sutilmente a mi sentido olfativo y agregaban un ingrediente m&aacute;s a la libidinosa escena.<\/p>\n<p>Siguiendo con su rutina, se agach&oacute; nuevamente y en esta oportunidad me mostr&oacute; sus lindas tetas achocolatadas y con unos pezones brotados debido, tal vez, a la fr&iacute;a agua que le empapaba la franela. Los ten&iacute;a algo ca&iacute;dos pero no dejaban de ser endemoniadamente hermosos. Por momentos, me provocaba saltar sobre ellos y lamerlos hasta el cansancio.<\/p>\n<p>Su proximidad, me imped&iacute;a hacer movimientos muy bruscos. Mi paja, se limitaba a manosear mi cabeza resbaladiza y uno que otro sacud&oacute;n producido con la mu&ntilde;eca. En esa posici&oacute;n tan sensual y provocativa, la abuela parec&iacute;a una diosa. En un momento que me dio la espalda, gir&eacute; imperceptiblemente y me puse en una posici&oacute;n m&aacute;s c&oacute;moda para mis manoseos cada vez m&aacute;s fuertes.<\/p>\n<p>Ahora el espect&aacute;culo era sus voluptuosas nalgas que gritaban por ser liberadas del diminuto bikini. La humedad incrementaba la transparencia de su prenda. Sus nalgas se paseaban a escasos veinte cent&iacute;metros de la hamaca. Con poco esfuerzo podr&iacute;a haberlos mordido sin moverme mucho. Su hermoso culo tropezaba juguetonamente el borde de la hamaca. Quer&iacute;a apretarlos y meter mi cara entre sus nalgas y fundir con pasi&oacute;n mi lengua con su diminuto orificio anal. Estaba a reventar. Imprim&iacute; cuidadosamente un poco de velocidad a mi mano, cuidando no ser detectado por la abuela. La almohada que me tapaba la polla, saltaba a cada instante y ten&iacute;a que reubicarla de nuevo. Me olvid&eacute; por completo que era mi abuela. El sentimiento filial fue borrado por aquella se&ntilde;ora que se exhib&iacute;a inocentemente frente a m&iacute;.<\/p>\n<p>Por obra del demonio, o quiz&aacute;s Dios, mi abuela se par&oacute; y se resbal&oacute; aparatosamente cayendo dentro del chinchorro que encubr&iacute;a mi furtiva paja. Cay&oacute; justo sobre mi poll&oacute;n escuetamente escondido bajo la peque&ntilde;a almohada. La abuela levant&oacute; las piernas al aire y exclam&oacute;:<\/p>\n<p>-&iexcl;Dios m&iacute;o, casi me mato! Menos mal que ca&iacute; dentro de la hamaca, Pedrito -agreg&oacute;.<\/p>\n<p>Soltando una risita nerviosa le dije:<\/p>\n<p>-S&iacute;, abuela, menos mal.<\/p>\n<p>Con la abuela encima, transmiti&eacute;ndome su humedad y restreg&aacute;ndome su culo sobre mi polla, la rodee con mis brazos y le dije:<\/p>\n<p>-Tranquila abuela que no te pas&oacute; nada.<\/p>\n<p>-S&iacute;, mijo, tremendo susto -me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>Mi poll&oacute;n la amenazaba a quemarropa. Por instantes, cre&iacute; levantarla con las palpitaciones de mi bestia aprisionada. No quer&iacute;a que se parara de ah&iacute;, primero por lo delicioso del momento y segundo que iba a mirar la tremenda erecci&oacute;n de mi polla descubierta y desprotegida. Sent&iacute; nervios al pensar que me descubriera as&iacute;.<\/p>\n<p>-Ay, mi coraz&oacute;n, tengo que tener m&aacute;s cuidado, ya estoy algo vieja para estos trajines -me dijo.<\/p>\n<p>-No abuela, que vieja ni que nada. Eso le hubiese pasado a cualquiera. El piso est&aacute; muy mojado. Todav&iacute;a eres muy guapa y muy sana -pronunci&eacute; d&aacute;ndole &aacute;nimos.<\/p>\n<p>-T&uacute; crees, Pedrito. &iquest;T&uacute; crees que tu abuela no est&aacute; algo estropeada por los a&ntilde;os?<\/p>\n<p>-&iexcl;No abue, que va! &iexcl;Cu&aacute;ntas no quisieran estar como t&uacute;! -exclam&eacute;.<\/p>\n<p>Realmente no s&eacute; si se percat&oacute; del pistol&oacute;n que amenazaba su hermoso culo. Solo s&eacute; que no daba muestras de querer bajarse de mi hamaca. Animado por la presencia de aquel cuerpo, la apret&eacute; fuertemente y le susurr&eacute; suavemente:<\/p>\n<p>-Te quiero mucho, abuelita. Eres especial para m&iacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; tierno, Pedrito! T&uacute; tambi&eacute;n eres especial para m&iacute;. Eres mi nieto preferido. -me respondi&oacute; con voz maternal.<\/p>\n<p>El momento se prolong&oacute; m&aacute;s de la cuenta. Ya mi polla sent&iacute;a los rigores de la presi&oacute;n ejercida sobre el culo de la abuela. La lluvia segu&iacute;a azotando con m&aacute;s fuerzas. El abraz&oacute; interminable, se convirti&oacute; en un leve vaiv&eacute;n que permit&iacute;a que mi polla se frotara con cierto descaro contra su culo. Ella se qued&oacute; imp&aacute;vida ante la espada que la amenazaba. Mi poll&oacute;n a punto de explotar, se regocijaba ante la fusi&oacute;n con aquellas nalgas. Me negaba a pensar que la abuela estuviese disfrutando aquello.<\/p>\n<p>-Qu&eacute; rico, Pedrito. Me encanta que me abraces con tanto cari&ntilde;o. Me est&aacute; pasando el frio. &iexcl;Eres muy cari&ntilde;oso! -exclam&oacute;.<\/p>\n<p>-S&iacute;, abue. T&uacute; tambi&eacute;n eres muy cari&ntilde;osa. Mereces que te consientan y protejan. Para eso estoy yo, abuelita -Le susurre aquellas palabras, acercando mi boca detr&aacute;s de su cuello cubierto por los humedecidos cabellos. Instintivamente la bes&eacute; ah&iacute; mismo. Un beso cari&ntilde;oso, no quer&iacute;a que la abuela pensara otra cosa.<\/p>\n<p>-Ay, que rico, Pedrito. Me gusta que me beses ah&iacute;. Eso me recuerda a tu abuelo. &iexcl;Era tan dulce&hellip;!<\/p>\n<p>Sus palabras me animaron a seguir bes&aacute;ndola ah&iacute;. Mordisquee su cuello y pas&eacute; mi lengua imperceptiblemente y sent&iacute; como mi abuela se erizaba. Los movimientos que sincronizaban su hermoso culo con mi polla se incrementaban. Ya no era solo yo el que se mov&iacute;a. La abuela Soledad, acompa&ntilde;aba r&iacute;tmicamente mis movimientos. Mi polla desnuda, deseaba convertirse en un objeto filoso para desgarrar y cortar la tela h&uacute;meda que lo separaba de aquel lujurioso culo. Segu&iacute; mordiendo con mayor intensidad el cuello de mi abuela y cubr&iacute; mi rostro con su cabello negro donde percib&iacute; su fragancia exquisitamente especial.<\/p>\n<p>-Ay, ay, sigue mordi&eacute;ndome as&iacute;. Me encanta. Eres muy cari&ntilde;oso, Pedrito.<\/p>\n<p>-Si abuela. Te voy a seguir haciendo cari&ntilde;o. A m&iacute; tambi&eacute;n me encanta que est&eacute;s contenta -le dije.<\/p>\n<p>As&iacute; seguimos unos minutos m&aacute;s. Nos acoplamos en un baile que no aceptaba interrupciones. La abuela acompa&ntilde;aba mis pasos y yo aguantaba estoicamente con mi polla a reventar. No aguant&eacute; m&aacute;s y me arriesgu&eacute; a subir lentamente el camis&oacute;n empapado. Cent&iacute;metro a cent&iacute;metro, fui despejando aquel cuerpo escultural de la abuela Soledad. No quer&iacute;a ni pensar como reaccionaria. Jam&aacute;s me hubiese imaginado esa escena ni remotamente. La tersura de su piel y lo bien proporcionado de su cuerpo, me hab&iacute;an sorprendido en extremo. &iquest;C&oacute;mo no me hab&iacute;a fijado antes en la abuela? Pens&eacute;. Era obvio. &iquest;Qui&eacute;n se iba a fijar en su propia abuela?<\/p>\n<p>Sub&iacute;a lentamente el camis&oacute;n y evaluaba las reacciones de mi abuela. Si se molestaba le dir&iacute;a que estaba muy mojada y podr&iacute;a agarrar un resfriado &iexcl;Qu&eacute; s&eacute; yo!<\/p>\n<p>Con la franela a punto de descubrir sus pechos color caramelo, y que estaban hermosamente coronados por dos botones a punto de estallar, la abuela, subi&oacute; sus brazos en se&ntilde;al inequ&iacute;voca de que colaboraba en su liberaci&oacute;n. &iexcl;No lo pod&iacute;a creer! &iexcl;Mi abuela y yo empalmados uno al otro y casi desnudos!<\/p>\n<p>Saqu&eacute; la prenda h&uacute;meda de su cabeza y la lanc&eacute; r&aacute;pidamente al piso como quien presagia la conquista de una fortaleza inexpugnable.<\/p>\n<p>Seguidamente, Mi abuela, como pose&iacute;da por un demonio, se incorpor&oacute; de la hamaca y se exhibi&oacute; esplendida ante mis desorbitados ojos.<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo me veo, Pedrito?<\/p>\n<p>-&iexcl;Espectacular abuela! -Eres la abuela m&aacute;s cari&ntilde;osa del mundo, le dije. Tratando de minimizar la lujuria del momento.<\/p>\n<p>-Nada de cari&ntilde;osa, Pedrito. Me refiero a como me veo f&iacute;sicamente -agreg&oacute;.<\/p>\n<p>Aquella pregunta me dej&oacute; frio. La abuela quer&iacute;a escuchar otra cosa.<\/p>\n<p>-Espectacular tambi&eacute;n, abuela. Tienes un cuerpo exquisito.-Respond&iacute;- Los a&ntilde;os no te han maltratado -agregu&eacute;.<\/p>\n<p>La abuela giraba sobre sus pies, exhibiendo ante m&iacute; su escultural y bien conservada figura. Parec&iacute;a una diosa egipcia con su piel acanelada y adornada por un perfecto arabesco en su incipiente vientre. Fue una sorpresa para m&iacute;. En mis a&ntilde;os, no hab&iacute;a detallado la obra de arte que mi abuela ten&iacute;a impresa en su piel. Ten&iacute;a ciertas c&aacute;scaras de naranja en sus gl&uacute;teos y las t&iacute;picas pistolitas en el costado de sus muslos pero nada exagerado. La madurez de su cuerpo y el morbo que me produjo verla frente a mi desnuda es dif&iacute;cil de describir.<\/p>\n<p>-Tu abuelo se mor&iacute;a por poseerme. Jam&aacute;s le fui infiel. Era un hombre en todo el sentido de la palabra. T&uacute; no sabes cuanta falta me hace, Pedrito, t&uacute; no sabes -agreg&oacute; con cierta nostalgia en sus palabras.<\/p>\n<p>-Lo s&eacute;, abuela, lo s&eacute; -Alcance a decir.<\/p>\n<p>Mi polla segu&iacute;a erguida a pesar de la conversaci&oacute;n de mi abuela. Sus giros pausados, para que la detallara y le ofreciera mi opini&oacute;n sobre sus encantos, me animaron a incorporarme un poco para tocar sus ricas nalgas.<\/p>\n<p>-Abuela, est&aacute;s dura. Pareces una roca -le dije<\/p>\n<p>-&iquest;Lo dices para no desanimarme, verdad?<\/p>\n<p>-No abue, no. Lo digo en serio.<\/p>\n<p>Apret&eacute; fuertemente sus nalgas y me puse de pie atray&eacute;ndola hac&iacute;a m&iacute;. Puse mi polla sobre su vientre para que sintiera el armamento que le quer&iacute;a reducir.<\/p>\n<p>&#8211;Ay mijo, no s&eacute; qu&eacute; estamos haciendo pero me siento tan feliz con tus caricias -me susurr&oacute;.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a terminado de proferir esas palabras cuando sent&iacute; como me empuj&oacute; dentro de la hamaca y se aferr&oacute; a mi poll&oacute;n dici&eacute;ndome:<\/p>\n<p>-Tienes una polla muy bonita y muy desarrollada, Pedrito. La tienes mucho m&aacute;s grande que el abuelo. D&eacute;jame detallarla -Prosigui&oacute;.<\/p>\n<p>Se puso en cuclillas frente a mi mazo y comenz&oacute; a manosearlo con cierta ternura indescriptible. Cubr&iacute;a la cabeza de mi polla con su palma y con la otra mano intentaba medirla con sus dedos.<\/p>\n<p>-&iexcl;La tienes Enorme! -exclamaba sin dejar de frotarla.<\/p>\n<p>-Quiero probarla, Pedrito. Siempre le hac&iacute;a eso a tu abuelo -Me suplic&oacute;.<\/p>\n<p>-Claro, abuela. Sabor&eacute;ela como quiera, esa polla es suya -le dije.<\/p>\n<p>La abuela meti&oacute; su trofeo en su hambrienta boca y empez&oacute; a succion&aacute;rmela con la veteran&iacute;a de sus a&ntilde;os. Se la engull&iacute;a hasta la garganta mientras con su mano acariciaba mis bolas a punto de estallar.<\/p>\n<p>As&iacute; dur&oacute; unos minutos. Jugueteaba diestramente con mi instrumento y sab&iacute;a cuando cambiar el ritmo para que no me viniera. Era una veterana de mil batallas que producto del momento, se despoj&oacute; de cualquier prejuicio que limitara sus pasiones reprimidas por el largo periodo de abstinencia.<\/p>\n<p>Retir&oacute; su boca de mi polla y me mostr&oacute;, esplendida, su hermosa rendija babeada y lista para recibir mi poll&oacute;n.<\/p>\n<p>-Quiero que me lo metas, Pedrito. Por favor, c&oacute;geme sin piedad. Quiero sentir es animal que tienes, dentro de m&iacute;. F&oacute;llame con ganas, tengo ya dos a&ntilde;os que no s&eacute; qu&eacute; es una polla y menos con esas dimensiones -me dijo desaforada.<\/p>\n<p>-Si abue, s&iacute;. Te voy a follar con todo. T&uacute; te mereces una buena cogida -agregu&eacute;.<\/p>\n<p>Subi&oacute; sus muslos sobre el chinchorro y se acomod&oacute; perfectamente sobre mi ansioso ca&ntilde;&oacute;n.<\/p>\n<p>-Este momento es solo nuestro. Emp&oacute;trame esa polla hasta el &uacute;ltimo cent&iacute;metro, Pedrito. &iexcl;C&oacute;geme, f&oacute;llame, hazme tuya, por favor! -Exclam&oacute;.<\/p>\n<p>Coloc&oacute; mi bazuca en la entrada de su resbaladiza vagina y lo introdujo lentamente hasta las bolas.<\/p>\n<p>-Que rico, Pedrito. Tienes un poll&oacute;n enorme. Lo quiero todo para m&iacute;. Destr&oacute;zame con esa verga endemoniada.<\/p>\n<p>-Si abuela, es toda tuya. M&eacute;tela hasta donde quieras.<\/p>\n<p>-Dame duro, m&aacute;s duro, ah, ah, as&iacute;, por favor, as&iacute;. &iexcl;Me encanta que me ensartes con ese animal&oacute;n que tienes! -Exclamaba fuera de s&iacute;.<\/p>\n<p>&iexcl;Eres fant&aacute;stico! Quiero que me partas en dos, dame duro, m&aacute;s duro -me dec&iacute;a.<\/p>\n<p>La abuela parec&iacute;a pose&iacute;da por un esp&iacute;ritu libidinoso. Su cuerpo se contorsionaba r&iacute;tmicamente y a cada movimiento se tragaba mi polla hasta lo &uacute;ltimo. La sent&iacute; correrse varias veces. En lo que a mi refiere, ya le hab&iacute;a acabado dos veces. La liberaci&oacute;n de mi esperma, hab&iacute;a hecho disminuir la molestia que ten&iacute;a en mis pelotas.<\/p>\n<p>-Te sent&iacute; venir, Pedrito. &iexcl;Que rico! Ten&iacute;a mucho tiempo que no echaba un polvo tan sabroso -me dijo.<\/p>\n<p>Se incorpor&oacute; y se dio vueltas para exponer su culo hacia m&iacute;.<\/p>\n<p>-C&oacute;geme por el culo, nieto. M&eacute;teme ese armamento por mi desprotegido culo. Lo quiero adentro, tal vez me va a doler pero intentar&eacute; domarlo. El de tu abuelo entraba con facilidad, pero no importa, pen&eacute;trame con ese animal, que yo puedo-<\/p>\n<p>Esa petici&oacute;n tan expl&iacute;cita, aunado a la belleza del culo que se me entregaba, hizo que mi polla resucitara sin problemas. Me sent&eacute; en el chinchorro y extend&iacute; mis piernas para dejar mi falo en posici&oacute;n para ser tragado por el culo hermoso de mi abuela Soledad.<\/p>\n<p>Ella se acomod&oacute; f&aacute;cilmente de retroceso y escupi&oacute; con abundante saliva sus dedos y los pas&oacute; con lujuria sobre su culito. Fue bajando lentamente y puso mi melocot&oacute;n en su puerta y con su mano lo ayud&oacute; a entrar.<\/p>\n<p>-Ay, que rico, Pedrito. Creo que si voy a poder. Ay, Ay, ah&iacute; lo llevo. &iexcl;Me matas, Pedrito, me matas con esa espada tan grande! -Exclamaba con una mueca de dolor en su rostro.<\/p>\n<p>-S&iacute;, abuela, s&iacute;. Quiero matarte de placer -le dije.<\/p>\n<p>Cuando llevaba la mitad de mi polla introducida, respir&oacute; profundo y prosigui&oacute; con su ardua y excitante tarea. La abuela era de retos. Era lo que llamaban una mujer ardiente, un buen polvo. Nunca me imagin&eacute; algo as&iacute;.<\/p>\n<p>Sus piernas le temblaban. Con una mano agarr&oacute; el resto de mi polla y me dijo:<\/p>\n<p>-La voy a dominar toda. Ay&uacute;dame, Pedrito. Empuja lentamente que yo me dejo caer encima de ella. &iexcl;Empuja, empuja! -Exclamaba.<\/p>\n<p>Con la otra mano, la abuela se frotaba con frenes&iacute; su abultado cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>-Pell&iacute;zcame las tetas -me rogaba.<\/p>\n<p>Con mis dos manos me aferr&eacute; a su par de tetas y le pellizcaba sus pezones como me lo hab&iacute;a pedido.<\/p>\n<p>-As&iacute;, Pedrito, as&iacute;. Pell&iacute;zcame duro, ah!<\/p>\n<p>-empuja, p&aacute;rteme en dos, Pedrito. &iexcl;Qu&eacute; rico poll&oacute;n, por dios!<\/p>\n<p>-Ya se me fue todo, Pedrito. Ay, ay, que rico la tienes. Mu&eacute;vete, mu&eacute;vete. Pen&eacute;trame hasta las bolas. La quiero toda dentro de m&iacute; &iexcl;Ay, que rico, ah, ah, me vengo, me vengo!&hellip;<\/p>\n<p>Vini&eacute;ndose mi abuela y sintiendo yo unas contracciones en su apretado culo que me exprimieron hasta la &uacute;ltima gota de m&iacute; ya seca polla. El movimiento de su culo sudoroso y brillante era un espect&aacute;culo surrealista.<\/p>\n<p>Ay, Pedrito, no la saques todav&iacute;a. &iexcl;Quiero m&aacute;s, m&aacute;s!<\/p>\n<p>Ya yo estaba seco y doblegado. Dej&eacute; que mi abuela se acoplara de nuevo con mi polla y continu&eacute; pellizc&aacute;ndole sus pezones a punto de estallar.<\/p>\n<p>As&iacute;, Pedrito, as&iacute;. &iexcl;Que rico! No s&eacute; cu&aacute;ntas veces me voy a correr, ah, ah&hellip; Dame duro, duro, ah.<\/p>\n<p>Se corri&oacute; nuevamente.<\/p>\n<p>Este fue el mejor regalo de cumplea&ntilde;os que me podr&iacute;a imaginar.<\/p>\n<p>La abuela Soledad se qued&oacute; extenuada sobre mis rodillas. Hab&iacute;a gozado ese momento con emoci&oacute;n. No sinti&oacute; ning&uacute;n remordimiento ni sentimiento encontrado por haberse entregado a m&iacute;. Me lo dijo.<\/p>\n<p>-Gracias, Pedrito. He gozado de tu polla como no te imaginas. Estoy orgullosa de ti. Este secreto lo guardaremos por siempre. Ya yo no estoy para andar buscando hombres por ah&iacute;. Quiero que seas mi consuelo el resto de mis d&iacute;as. Mientras se pueda -Agreg&oacute;.<\/p>\n<p>-Claro, abuela, claro. Siempre estar&eacute; para ti. Eres la abuela m&aacute;s especial del mundo, yo tambi&eacute;n estoy orgulloso de ti.<\/p>\n<p>-Te quiero, abuelita, te quiero&hellip;<\/p>\n<p>Gracias por leerme. Si te gust&oacute;, comenta. Recuerda que tus comentarios son importantes para mi crecimiento como escritor.<\/p>\n<p>Alphy Estevens.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>29 La noche anterior cumpl&iacute; dieciocho a&ntilde;os. Mis padres y mis amigos me organizaron una fiesta para celebrar mi cumplea&ntilde;os, y aqu&iacute; estoy, sufriendo los embates de la resaca. 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