{"id":24372,"date":"2020-06-20T22:00:00","date_gmt":"2020-06-20T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-06-20T22:00:00","modified_gmt":"2020-06-20T22:00:00","slug":"los-preliminares-de-un-polvo-inolvidable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/los-preliminares-de-un-polvo-inolvidable\/","title":{"rendered":"Los preliminares de un polvo inolvidable"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24372\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Sebasti&aacute;n iba en un autob&uacute;s rumbo a San Salvador, cerr&oacute; los ojos y pens&oacute; en el Camino de las Flores. Recordaba el mercado de Nahuizalco, la ceiba, el &aacute;rbol sagrado de Salcoatit&aacute;n, un &aacute;rbol con m&aacute;s de cinco siglos de historia, La iglesia del Cristo Negro de Juayua y sus festivales gastron&oacute;micos, los Chorros de la Calera. La iglesia de Apaneca, Concepci&oacute;n de Ataco y el cafetal Beneficio El Carmen. Los murales. La casa Degraciela, el hotel boutique donde hab&iacute;a dormido&#8230; Volv&iacute;a a El Salvador c&oacute;mo turista, la vez anterior lo hiciera c&oacute;mo c&aacute;mara de una televisi&oacute;n espa&ntilde;ola. El autob&uacute;s se detuvo. Le lleg&oacute; una agradable aroma. Abri&oacute; los ojos y la vio, era una mujer que llevaba puesto un vestido gris, y que calzaba unos zapatos marrones. Tendr&iacute;a unos treinta a&ntilde;os y medir&iacute;a un metro sesenta de estatura, era de piel clara, cabello casta&ntilde;o, gordita&#8230; Estaba muy buena. Se sent&oacute; a su lado, y le dijo:<\/p>\n<p>-Buenas tardes.<\/p>\n<p>-Buenas tardes, se&ntilde;orita.<\/p>\n<p>-Se&ntilde;ora.<\/p>\n<p>-Usted perdone, es que no parece tener edad para estar casada -le tendi&oacute; la mano-. Me llamo Juan Sebasti&aacute;n El Cano.<\/p>\n<p>La mujer, ignorando el cumplido y su mano, le dijo:<\/p>\n<p>-Elizabeth, reina de Inglaterra.<\/p>\n<p>-A ver, a ver, a mi me llaman El Cano porque tengo el pelo cano. &iquest;A usted por que la apodan la reina de Inglaterra? Si no es mucho preguntar, claro.<\/p>\n<p>-Es mucho preguntar.<\/p>\n<p>-Pos vale.<\/p>\n<p>Sebasti&aacute;n se ech&oacute; hacia atr&aacute;s en el asiento y cerr&oacute; los ojos. La mujer sac&oacute; el maquillaje del bolso, se puso a maquillar, y haci&eacute;ndolo, le dijo:<\/p>\n<p>-Isabel.<\/p>\n<p>Sebasti&aacute;n volvi&oacute; a abrir los ojos y le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute;?<\/p>\n<p>-Que me llamo Isabel. &iquest;Puedo hacerle una pregunta?<\/p>\n<p>-Claro, pregunte.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; perfume lleva? Es muy agradable.<\/p>\n<p>-Loewe. &iquest;Y usted?<\/p>\n<p>-Colonia.<\/p>\n<p>-Me encontr&eacute; un perfume de mujer en un asiento del aeropuerto. &iquest;Lo quiere?<\/p>\n<p>A la gordibuena no le gust&oacute; lo que oy&oacute;. Le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Es qu&eacute; le molesta mi olor?!<\/p>\n<p>-Para nada, olvide lo que le he dicho.<\/p>\n<p>-Si no le molesta mi olor. &iquest;Por qu&eacute; me quer&iacute;a regalar el perfume?<\/p>\n<p>-Prefiero no responder a esa pregunta.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;No estar&aacute; intentando seducirme, se&ntilde;or?!<\/p>\n<p>-Pues s&iacute;. Estando el autob&uacute;s casi vac&iacute;o, al sentarse a mi lado pens&eacute; que hab&iacute;a visto algo que le gustara.<\/p>\n<p>La mujer se mosque&oacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;Prepotente! La idea era conversar con alguien para hacer m&aacute;s llevadero el viaje.<\/p>\n<p>-Pues conversemos.<\/p>\n<p>-&iexcl;Ya me quit&oacute; las ganas!<\/p>\n<p>Sebasti&aacute;n abri&oacute; su bolsa de mano y sac&oacute; un frasco de Chanel N&ordm; 5.<\/p>\n<p>-&iquest;Lo quiere o no?<\/p>\n<p>Isabel levant&oacute; la cabeza y la gir&oacute; en se&ntilde;al de desd&eacute;n.<\/p>\n<p>-No le digo por donde se lo puede meter por qu&eacute;&#8230;<\/p>\n<p>No la dej&oacute; acabar de hablar.<\/p>\n<p>-&iquest;Quiere que me lo meta por aquel sitio?<\/p>\n<p>-S&iacute;, por ah&iacute; mismo.<\/p>\n<p>Sebasti&aacute;n era perro viejo y las malas contestaciones le resbalaban.<\/p>\n<p>-Mi esposa me dice lo contrario cuando le regalo un perfume. Se echa unas gotitas y me dice que le coma el culo, yo aprovecho y tambi&eacute;n le como la almeja.<\/p>\n<p>Isabel visiblemente nerviosa, le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Vos, vos&#8230; &iexcl;Cabr&oacute;n!<\/p>\n<p>-S&iacute;, lo s&eacute;, est&aacute; en mi naturaleza. Sabes, en el avi&oacute;n me funcion&oacute;.<\/p>\n<p>-No quiero saber que te funcion&oacute;.<\/p>\n<p>-Me funcion&oacute; lo del Chanel. Me foll&eacute; a una azafata en el lavabo. &iexcl;C&oacute;mo estaba la chavala!<\/p>\n<p>-Te dije que no lo quer&iacute;a saber.<\/p>\n<p>Sebasti&aacute;n, de repente, le cambi&oacute; de tema.<\/p>\n<p>-&iquest;Y en que trabajas, Isabel? -le mir&oacute; para los labios- Si no es mucho preguntar.<\/p>\n<p>-Es mucho preguntar.<\/p>\n<p>-Yo soy c&aacute;mara de televisi&oacute;n -le mir&oacute; para las tetas- y estoy de vacaciones.<\/p>\n<p>-Se nota, se nota que eres c&aacute;mara.<\/p>\n<p>-&iquest;En qu&eacute; se nota?<\/p>\n<p>-&iquest;En que eres muy observador?<\/p>\n<p>Aquella puya no hizo que se callara. No se fuera para otro asiento y eso le dio alas.<\/p>\n<p>-Y muy curioso. &iquest;Llevas muchos a&ntilde;os casada?<\/p>\n<p>-&iexcl;Y a ti qu&eacute; le importa!<\/p>\n<p>-Lo dec&iacute;a porque yo llevo muchos. Y despu&eacute;s de los dos primeros a&ntilde;os&#8230;<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute;?<\/p>\n<p>-Que se empieza uno a cansar y al ver a otras mujeres se pone tierno.<\/p>\n<p>Lo mir&oacute; con cara de pocos amigos, y le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; cabr&oacute;n!<\/p>\n<p>-&iquest;Es que t&uacute; no tienes fantas&iacute;as con otros hombres?<\/p>\n<p>Isabel parec&iacute;a ofendida.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Fantas&iacute;as yo?!<\/p>\n<p>-S&iacute;, c&oacute;mo que te encuentras con un extra&ntilde;o en alg&uacute;n sitio y acabas haciendo el amor con &eacute;l, por ejemplo.<\/p>\n<p>Isabel sac&oacute; de nuevo su genio.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Pero qu&eacute; clase de mujer te piensas que soy para tener esta clase de conversaci&oacute;n conmigo?!<\/p>\n<p>-Una mujer que me gusta.<\/p>\n<p>-&iexcl;Enfermo! Soy una mujer casada y fiel a mi marido. &iquest;Te pensaste que me pod&iacute;as comprar con un perfume?<\/p>\n<p>-No creo que una mujer c&oacute;mo t&uacute; se vendiera por mil botes de perfume.<\/p>\n<p>-Crees bien no me vender&iacute;a por mil botes de perfume ni por nada. Una mujer debe ser honrada, y si es casada, m&aacute;s.<\/p>\n<p>-Lo de estar casada y ser honrada es muy subjetivo, y nada tiene que ver con que despiertes pasiones.<\/p>\n<p>No s&eacute; qu&eacute; tiene el halago que a todos nos gusta. El tono de voz de Isabel se hizo amable.<\/p>\n<p>-&iquest;Despertar pasiones yo? No digas tonter&iacute;as.<\/p>\n<p>-&iquest;Acaso no notas c&oacute;mo te miran los hombres?<\/p>\n<p>Le sonri&oacute; por primera vez, y respondi&oacute;:<\/p>\n<p>-Bueno, a veces s&iacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;No intercambiaste miradas con otro hombre estando en un bar con tus amigas, o estado sola, o incluso estando con tu marido?<\/p>\n<p>Gir&oacute; la cabeza hacia el otro lado del pasillo del autob&uacute;s donde se sentaba una joven de unos veinte a&ntilde;os, con una larga melena rubia, de ojos color avellana&#8230; Era muy guapa y parec&iacute;a estar pendiente de lo que se dec&iacute;an.<\/p>\n<p>-No voy responder a esa pregunta.<\/p>\n<p>La respuesta era que s&iacute;. Sebasti&aacute;n ya fue a saco.<\/p>\n<p>-&iquest;Te tocaste pensando en alguno de esos hombres?<\/p>\n<p>Se cabre&oacute; bien cabreada.<\/p>\n<p>-&iexcl;Hasta aqu&iacute; hemos llegado! O te callas o me cambio de asiento.<\/p>\n<p>-Hab&iacute;as dicho que quer&iacute;as hablar. No dir&aacute;s que no tengo temas de conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>-No, pero hablas de cosas que no deb&iacute;as hablar y mientes.<\/p>\n<p>-&iquest;En qu&eacute; crees que te he mentido?<\/p>\n<p>-A ver, si le distes el Chanel a la azafata. &iquest;C&oacute;mo es qu&eacute; a&uacute;n lo tienes? Eh, eh.<\/p>\n<p>-Por que compr&eacute; otro en el aeropuerto.<\/p>\n<p>Sac&oacute; el Chanel de la bolsa de mano y se lo dej&oacute; sobre el regazo.<\/p>\n<p>-Por las molestias causadas.<\/p>\n<p>Isabel lo mir&oacute; con extra&ntilde;eza.<\/p>\n<p>-&iquest;Y no quieres nada m&aacute;s?<\/p>\n<p>-Nada m&aacute;s, a veces se gana y a veces se pierde.<\/p>\n<p>Isabel se ech&oacute; unas gotitas en el pulso, lo oli&oacute; y guard&oacute; el perfume.<\/p>\n<p>Faltaba m&aacute;s de tres horas para llegar a San Salvador&#8230; Al poco comenz&oacute; a anochecer. Sebasti&aacute;n estaba con los ojos cerrados. Se sinti&oacute; observado. Abri&oacute; los ojos en la penumbra y vio a Isabel con los ojos cerrados. Se qued&oacute; mir&aacute;ndola y cuando ella abri&oacute; los ojos para mirarlo los cerr&oacute; &eacute;l. As&iacute; estuvieron, abre y cierra, abre y cierra, hasta que lleg&oacute; un momento en que se quedaron mirando con las cabezas de lado en los respaldos de los asientos. Sebasti&aacute;n, que era un cincuent&oacute;n, de ojos claros, pelo cano, alto y agraciado, lentamente, acerc&oacute; sus labios a los de Isabel, ella cerr&oacute; los ojos y se fundieron en un beso largo, muy largo, tan largo que Isabel acab&oacute; sacando la mano derecha de Sebasti&aacute;n de dentro de sus bragas.<\/p>\n<p>Al solt&aacute;rsela, Sebasti&aacute;n chup&oacute; los dedos mojados con los jugos de su co&ntilde;o y volvi&oacute; a cerrar los ojos, con ellos cerrados le cogi&oacute; una mano a Isabel y se la puso sobre la polla. Isabel estaba tan cachonda que se iba a desmadrar. Gir&oacute; la cabeza, vio la espalda del conductor y que no hab&iacute;a pasajeros hasta cuatro filas m&aacute;s adelante y tres m&aacute;s atr&aacute;s, la &uacute;nica que estaba cerca era la chica e iba durmiendo. Le abri&oacute; la cremallera del pantal&oacute;n y le sac&oacute; la polla, una polla gorda, tirando a grande y la mene&oacute;.<\/p>\n<p>Algo despu&eacute;s mir&oacute; para la chica del asiento de al lado y la vio con las piernas abiertas y con la cremallera de sus jeans bajada, con una mano dentro de las bragas y la otra magreando sus tetas. Se estaba haciendo un dedo mirando para la polla y viendo c&oacute;mo la mano de Isabel sub&iacute;a y bajaba&#8230;<\/p>\n<p>Al rato, de la polla comenz&oacute; a salir leche. En cascada baj&oacute; por ella y pring&oacute; su pu&ntilde;o&#8230; Isabel se limpi&oacute; con un pa&ntilde;uelo que quit&oacute; del bolso y sigui&oacute; mirando c&oacute;mo la chica se segu&iacute;a masturbando. Cuando sinti&oacute; la mano de Sebasti&aacute;n cerca de sus bragas, se ech&oacute; hacia atr&aacute;s, abri&oacute; las piernas y dej&oacute; que la masturbara. Dos dedos entraron dentro de su co&ntilde;o mojado y haci&eacute;ndole el &quot;ven aqu&iacute;&quot;, la masturb&oacute;.<\/p>\n<p>La chica del asiento de al lado e Isabel se miraban y se mord&iacute;an los labios, c&oacute;mo diciendo: &quot;Si te pillo te devoro el co&ntilde;o&quot;. Poco despu&eacute;s, la chica del asiento de al lado se encogi&oacute; y se corri&oacute; en silencio. Isabel cogi&oacute; a Sebasti&aacute;n por la nuca, le meti&oacute; la lengua en la boca y en ella ahog&oacute; los gemidos de su larga corrida.<\/p>\n<p>Dos horas m&aacute;s tarde, Isabel y Sebasti&aacute;n entraban en la habitaci&oacute;n de un hotel. Nada m&aacute;s cerrar la puerta, Sebasti&aacute;n, rode&oacute; con sus brazos la cintura de Isabel, la bes&oacute; en el cuello, le mordi&oacute; el l&oacute;bulo de la oreja, y le susurr&oacute; al o&iacute;do:<\/p>\n<p>-Antes de meterme en cama necesito beber algo caliente.<\/p>\n<p>Isabel gir&oacute; la cabeza, lo bes&oacute; y le dijo:<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo qu&eacute;?<\/p>\n<p>-C&oacute;mo el n&eacute;ctar de tu panocha.<\/p>\n<p>Le abri&oacute; la cremallera del vestido, se lo quit&oacute;, le sac&oacute; el sost&eacute;n, los zapatos, los pantis, las bragas, le dio la vuelta y la mir&oacute;. Ten&iacute;a un polvazo. La arrim&oacute; a la pared. Se comieron las bocas. Luego cogi&oacute; las tetas con las dos manos y apret&aacute;ndolas, lami&oacute; los pezones y se las mam&oacute;. Despu&eacute;s se puso en cuclillas. Isabel abri&oacute; las piernas. Sebasti&aacute;n pas&oacute; la punta de la lengua por su raja de abajo a arriba, una, dos, cuatro, ocho, veinte veces&#8230;<\/p>\n<p>El co&ntilde;o se fuera abriendo poquito a poco y poquito a poco la lengua hab&iacute;a entrado m&aacute;s adentro. Con el co&ntilde;o a medio abrir pas&oacute; la lengua por los labios, primero uno y despu&eacute;s el otro, y as&iacute; sigui&oacute; hasta que se abri&oacute; c&oacute;mo una flor, en la que en la parte superior luc&iacute;a un p&eacute;talo en forma de glande de un gordo cl&iacute;toris. Le meti&oacute; y sac&oacute; la lengua dentro de la vagina varias veces al tiempo que le cog&iacute;a las nalgas, despu&eacute;s, apretando la lengua contra el co&ntilde;o lami&oacute; de abajo a arriba. Apret&oacute; a&uacute;n m&aacute;s la lengua sobre el glande del cl&iacute;toris. Lo lami&oacute; varias veces, e Isabel, le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Me vengo!<\/p>\n<p>Estremeci&eacute;ndose, se corri&oacute; en su boca. Sebasti&aacute;n tom&oacute; los jugos calentitos de la corrida de Isabel.<\/p>\n<p>Luego, besando a Sebasti&aacute;n, le quit&oacute; la chaqueta, la camisa, los zapatos, los pantalones, el b&oacute;xer, se agach&oacute;, ech&oacute; saliva en la mano cogi&oacute; la polla empalmada por la base, la lami&oacute; para humedecerla bien y despu&eacute;s, lo masturb&oacute; acelerando y desacelerando, le lami&oacute; y chup&oacute; los huevos. Meti&oacute; la polla en la boca, le mam&oacute; el glande, despu&eacute;s la mam&oacute; casi entera, lami&oacute; de abajo a arriba, y cuando vio que se iba a correr, se levant&oacute;, lo bes&oacute; con lengua, lo bes&oacute; en el cuello, le mordi&oacute; el l&oacute;bulo de una oreja, y le susurr&oacute; al o&iacute;do:<\/p>\n<p>-A mi me gusta sentir algo caliente dentro de mi cuerpo despu&eacute;s de estar en cama.<\/p>\n<p>Sebasti&aacute;n le dio un pico, y le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo qu&eacute;?<\/p>\n<p>-Como tu leche dentro de mi panocha.<\/p>\n<p>Sebasti&aacute;n apart&oacute; la colcha, se ech&oacute; boca arriba sobre la cama, y le dijo:<\/p>\n<p>-Ven, bomb&oacute;n.<\/p>\n<p>Isabel se meti&oacute; en cama, lo mont&oacute;, cogi&oacute; la polla, la meti&oacute; en el co&ntilde;o y lo foll&oacute;, ahora lento, ahora r&aacute;pido, ahora le daba las tetas a mamar, ahora lo besaba&#8230; Lo estaba follando c&oacute;mo si lo conociera de toda la vida, como si fueran su pareja, lo follaba con ternura, Isabel, en el fondo, era una rom&aacute;ntica. Sebasti&aacute;n, era un golfo, le dio la vuelta y con los brazos estirados y sus manos apoyadas en la cama la foll&oacute; cada vez m&aacute;s aprisa. El culo sub&iacute;a y bajaba c&oacute;mo un ascensor con el mal de San V&iacute;ctor, en nada, Isabel, se corri&oacute; c&oacute;mo una loba. No le dio tiempo ni a decir &quot;ay&quot;.<\/p>\n<p>Le vino con tanta fuerza que qued&oacute; muda. Sebasti&aacute;n no disminuy&oacute; la velocidad de las clavadas mientras Isabel se corr&iacute;a y a esa corrida sigui&oacute; otra, y una tercera. En menos de dos minutos se hab&iacute;a corrido tres veces. Sebasti&aacute;n le dio su leche caliente. El co&ntilde;o le qued&oacute; a rebosar. Al acabar de correrse se meti&oacute; entre sus piernas y se lo comi&oacute; encharcado de jugos y semen. Isabel levantaba la cabeza y miraba c&oacute;mo le com&iacute;a el co&ntilde;o&#8230;<\/p>\n<p>Poco despu&eacute;s ya estaba otra vez cachonda. Comenz&oacute; a gemir de manera casi inaudible, casi, ya que Sebasti&aacute;n la oy&oacute;. Hizo que se pusiera a cuatro patas y le comi&oacute; el culo mientras masturbaba la polla para ponerla dura. Isabel a&uacute;n se puso m&aacute;s perra de lo que ya estaba, Cuando le frot&oacute; el glande en el ojete, co&ntilde;o y ojete se abrieron y se cerraron al mismo comp&aacute;s. Sebasti&aacute;n le meti&oacute; el glande despacito. Entr&oacute; sin dificultad. Despacito y acariciando sus nalgas se la clav&oacute; hasta el fondo. Despu&eacute;s fue acelerando el mete y saca y con &eacute;l subi&oacute; el tono de los gemidos de Isabel.<\/p>\n<p>Sebasti&aacute;n sab&iacute;a que la ten&iacute;a. La agarr&oacute; por la cintura y aceler&oacute; el mete y saca&#8230; Sus huevos rebotaban en el co&ntilde;o cuando las piernas de Isabel comenzaron a temblar y: &quot;Zis, zis, zis&#8230;&quot;. Del co&ntilde;o de Isabel comenzaron a salir chorros de orina. Sal&iacute;an a presi&oacute;n, c&oacute;mo salen en una fuente luminosa. A eses chorros sigui&oacute; una corrida brutal, criminal, bestial, una corridaza tan grande que casi se muere de gusto. Sebasti&aacute;n se corri&oacute; dentro de su culo.<\/p>\n<p>Al acabar hablaron un rato, luego, Isabel, se visti&oacute; y se fue. Hab&iacute;a sido un gran polvo, un polvo inolvidable, pero que no se iba a volver a repetir.<\/p>\n<p>Quique.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Sebasti&aacute;n iba en un autob&uacute;s rumbo a San Salvador, cerr&oacute; los ojos y pens&oacute; en el Camino de las Flores. 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