{"id":24392,"date":"2020-06-22T05:51:24","date_gmt":"2020-06-22T05:51:24","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-06-22T05:51:24","modified_gmt":"2020-06-22T05:51:24","slug":"complaciendo-a-la-senora-casada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/complaciendo-a-la-senora-casada\/","title":{"rendered":"Complaciendo a la se\u00f1ora casada"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24392\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>No supimos en qu&eacute; momento surgi&oacute; la idea de incorporar a un tercero en nuestra relaci&oacute;n matrimonial, pero estaba vivo el deseo de explorar posibilidades y llevar a la pr&aacute;ctica lo que todav&iacute;a en nuestras mentes era una fantas&iacute;a. Hab&iacute;amos asistido a bares swinger y compartido con algunas parejas, pero parec&iacute;a que aquellas aventuras no eran suficientes y hab&iacute;an despertado deseos no conocidos en las expectativas que sobre su desempe&ntilde;o sexual ten&iacute;a mi esposa. Esas aventuras fueron atractivas, excitantes y placenteras, pero todav&iacute;a no llegaban al nivel que ella se hab&iacute;a propuesto experimentar.<\/p>\n<p>Tiempo atr&aacute;s ella hab&iacute;a tenido sexo satisfactorio con un hombre de color y yo pensaba que esto era asunto del pasado, principalmente porque aquel hombre, que la fascin&oacute; por un tiempo, se hab&iacute;a ido a vivir a otro pa&iacute;s y se hab&iacute;a perdido el contacto. Sin embargo, pasados los a&ntilde;os, de repente se aviv&oacute; el inter&eacute;s por buscar a alg&uacute;n muchacho de color para intentar reproducir lo ya vivido.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de hablar con ella al respecto, sin precisar concretamente lo que deseaba, puse manos a la obra para conseguir alguien parecido a aquel que la hab&iacute;a fascinado. Busqu&eacute; en los avisos clasificados en el peri&oacute;dico y fui a un lugar donde hab&iacute;a oferta de hombres disponibles para satisfacer las necesidades sexuales femeninas. Desfilaron ante m&iacute; una veintena de muchachos, pero, la verdad, no sent&iacute; que ninguno de ellos fuera del gusto de mi esposa, no obstante que exhib&iacute;an sobrados atributos para procurarle placer.<\/p>\n<p>Decid&iacute; incursionar en internet y logr&eacute; contactar a un muchacho, Wilson, que por alguna raz&oacute;n despert&oacute; mi curiosidad. Habl&eacute; con &eacute;l varias veces a trav&eacute;s de correos electr&oacute;nicos y acordamos vernos en alg&uacute;n sitio para conocernos y ver si surg&iacute;a la qu&iacute;mica necesaria para ir m&aacute;s all&aacute; en la aventura. Al fin y al cabo, por m&aacute;s que yo considerara que &eacute;l pudiera ser un compa&ntilde;ero ideal para hacerle el amor a mi mujer, era ella quien ten&iacute;a la &uacute;ltima palabra.<\/p>\n<p>Acordamos un encuentro virtual para que ella le conociera, pero no result&oacute; como yo lo esperaba. &Eacute;l se conect&oacute; desde un caf&eacute; internet, hab&iacute;a muy poca luz y para colmo &eacute;l, negro, de manera que no se gener&oacute; el ambiente para que ella pudiera verlo bien y, de acuerdo a eso, acordar algo concreto. Decidimos que lo mejor era encontrarnos personalmente y ver, en ese momento, si se daba la situaci&oacute;n para seguir adelante, de manera que acordamos vernos un d&iacute;a mi&eacute;rcoles, entre semana, en una discoteca. No era el mejor d&iacute;a para eso, pero ambos, tanto &eacute;l como yo, ten&iacute;amos compromisos laborales adquiridos para el fin de semana, de modo que la &uacute;nica posibilidad para no darle m&aacute;s vueltas al asunto era ese d&iacute;a.<\/p>\n<p>La discoteca quedaba en frente de un peque&ntilde;o hotel, que pens&eacute; podr&iacute;a ser el lugar para consumar el encuentro si las cosas se daban, pues yo ten&iacute;a la expectativa de que as&iacute; fuera, pero no pod&iacute;a predecir lo que mi esposa pudiera estar pensando sobe aquello. Lo cierto es que pas&eacute; a recogerla despu&eacute;s de salir del trabajo y la encontr&eacute; muy bien arreglada, muy elegante. Quiz&aacute;, previendo la posibilidad de impresionar a este desconocido muchacho, con la expectativa de tener sexo con &eacute;l, yo hubiese preferido que se hubiera vestido diferente para la ocasi&oacute;n, tal vez m&aacute;s provocativa e insinuante. Pero ella se sinti&oacute; bien visti&eacute;ndose con una falda roja, una blusa negra ce&ntilde;ida al cuerpo, una chaqueta negra, medias negras, los consabidos zapatos de tac&oacute;n alto, pendientes, collar y pulseras doradas complementaban el atuendo. Yo no puse obst&aacute;culo alguno. La verdad, parec&iacute;a que fu&eacute;ramos a un c&oacute;ctel y no de farra a una discoteca.<\/p>\n<p>Cuando llegamos el lugar estaba casi que vac&iacute;o. Solo hab&iacute;a un hombre sentado en una mesa, y de inmediato supuse que se trataba de nuestra cita. Nos acercamos a &eacute;l y le pregunt&eacute;, &iquest;Wilson? S&iacute; se&ntilde;or, yo soy, me respondi&oacute;. Bueno, yo soy Enrique y ella es mi esposa Laura; gusto en conocerlo. Nos dimos la mano y &eacute;l se levant&oacute; para saludarla a ella con un beso en la mejilla y tocando su brazo con la mano.<\/p>\n<p>No fue buena la impresi&oacute;n al principio, pues &eacute;l estaba vestido de jean, tenis y una chaqueta deportiva. La verdad es que no hac&iacute;amos juego en cuanto a la vestimenta; nosotros muy elegantes y &eacute;l, muy casual e informal. Adem&aacute;s, una vez empezamos a hablar, la conversaci&oacute;n no flu&iacute;a f&aacute;cilmente. El muchacho, no obstante, ten&iacute;a porte y presencia. Era joven. Decid&iacute;, por lo tanto, no andar con rodeos y protocolos y hablar sin tapujos sobre el motivo que nos hab&iacute;a llevado all&iacute;, as&iacute; que le pregunt&eacute; qu&eacute; le hab&iacute;a animado a acudir a la cita.<\/p>\n<p>El muchacho, de manera muy sencilla, contest&oacute; que la se&ntilde;ora le parec&iacute;a muy bonita y que para &eacute;l era un sue&ntilde;o poder tener algo con una persona as&iacute;. Y yo le pregunt&eacute;, &iquest;c&oacute;mo as&iacute; que una persona as&iacute;? Si, me dijo, una persona mayor, elegante, bien conservada, que huele a rico, bien vestida, no como cualquier muchacha; &iquest;me entiende? Si, claro, creo entenderle. Y &iquest;qu&eacute; espera usted que pase esta noche? Bueno, si usted lo permite, me gustar&iacute;a poder complacer a su esposa. Usted, &iquest;qu&eacute; dice? Pregunt&oacute; mir&aacute;ndola. Ella, de momento no le respondi&oacute;, porque hab&iacute;a centrado su atenci&oacute;n en otras parejas que hab&iacute;an empezado a entrar al lugar.<\/p>\n<p>Bueno, intervine yo nuevamente, y &iquest;qu&eacute; experiencia tiene complaciendo se&ntilde;oras casadas, como la aqu&iacute; presente? He tenido contactos similares con otras parejas; solo dos. La pasamos bien, bailamos rico, nos acariciamos y terminamos haciendo el amor. O sea que, dije, si ella lo permite, esta ser&iacute;a su tercera aventura con una casada. S&iacute;, nos respondi&oacute;. Bien. Aqu&iacute; el tema es que la se&ntilde;ora se decida. &iquest;Est&aacute;s de acuerdo? Le pregunt&eacute; a ella. Si, me contesto. Entonces, cu&eacute;ntame &iquest;qu&eacute; hacemos? Me dijo que nos tom&aacute;ramos algo e &iacute;bamos decidiendo. Pedimos algo de licor para calentarnos un poco m&aacute;s y le ped&iacute; a ella que le conversara al muchacho, porque hasta el momento quien hab&iacute;a hablado era yo y pareciera que el inter&eacute;s fuera m&iacute;o y no de ambos. Me dijo que le diera tiempo. Le dije s&iacute;, pero mira que ya es tarde y creer&iacute;a que no vinimos aqu&iacute; para pasar toda la noche conversando. &iquest;No te parece?<\/p>\n<p>Me levant&eacute; de la mesa para dirigirme a la barra del bar, dej&aacute;ndolos solos. Me entretuve all&iacute; un rato, charlando con los dependientes, inform&aacute;ndome sobre sitios donde pudi&eacute;ramos ir a pasar un rato a solas despu&eacute;s de bailar. Me dijeron que el hotel de enfrente era perfecto para eso, as&iacute; que ya preve&iacute;a que las cosas podr&iacute;an darse como yo esperaba. Mientras regresaba a la mesa y los ve&iacute;a conversar, ya estaba imagin&aacute;ndome a aquel muchacho desvistiendo a mi mujer para hacerla suya.<\/p>\n<p>Cuando llegu&eacute; hasta ellos, conversaban, estando &eacute;l casi que habl&aacute;ndole al o&iacute;do porque el volumen de la m&uacute;sica no les permit&iacute;a hablar normalmente. Les tocaba hablar muy fuerte para poder entenderse, as&iacute; que aquello promovi&oacute; que estuvieran m&aacute;s cerca el uno del otro. Mientras segu&iacute;an hablando, yo me tom&eacute; unos tragos y estaba atento a lo que pasaba. Le serv&iacute; a &eacute;l y a mi esposa, pero ellos segu&iacute;an aparentemente en lo suyo mientras transcurr&iacute;a el tiempo. Pasados unos minutos, le pregunt&eacute; a ella, bueno &iquest;nos vamos? Y ella me dijo, s&iacute;. A &iquest;d&oacute;nde quieres que vayamos? A la casa, contest&oacute;. &iquest;Y no que ven&iacute;amos en plan de hacer algo con este? Creo que ya est&aacute; muy tarde; ma&ntilde;ana tienes que trabajar. De pronto cuadramos para el fin de semana, me contest&oacute;. Bueno, voy a pagar entonces, le dije.<\/p>\n<p>Todo lo que hab&iacute;a imaginado se derrumbaba en un instante y me sent&iacute;a un tanto decepcionado. Yo ya me ve&iacute;a presenciando una escena de sexo en vivo, donde la protagonista era mi esposa y hab&iacute;a llegado a excitarme tanto con la idea, que aquello me cay&oacute; como un baldado de agua fr&iacute;a. Me dirig&iacute; a ella y le dije, pero por lo menos p&eacute;gale una bailadita al muchacho para que no piense que perdi&oacute; la noche. Y, cuando ya me estaba retirando le dije a &eacute;l, bueno, haga algo para animarla, porque si no, nada de nada. Tranquilo, me dijo, vaya que yo la convenzo.<\/p>\n<p>Me fui hacia la barra y cuando los volv&iacute; a ver comprob&eacute; que ya estaban bailando. Me qued&eacute; mir&aacute;ndolos mientras lo hac&iacute;an. Al principio vi que bailaban normal, nada raro, pero con el paso de las melod&iacute;as aquel empez&oacute; a apretar a mi mujer contra su cuerpo. Imagin&eacute; que estaba procurando que ella se diera cuenta de su dotaci&oacute;n y tambi&eacute;n vi como la besaba en el cuello y lam&iacute;a con su lengua sus o&iacute;dos. Pens&eacute; que ya la deber&iacute;a tener algo excitada, aunque ella parec&iacute;a estar dedicada al baile o haci&eacute;ndose la dif&iacute;cil. En un momento dado tambi&eacute;n observ&eacute; como &eacute;l tomaba la mano derecha de ella, dirigi&eacute;ndola hacia su miembro para que se lo acariciara. Y eso hizo, frotando su mano sobre este, por encima del pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>El muchacho me confesar&iacute;a despu&eacute;s que, al ritmo del baile, en ese momento, &eacute;l bajo la mano de ella hacia su miembro dici&eacute;ndole, &iexcl;mira c&oacute;mo me tienes! &iquest;Te gusta? Y ella le respondi&oacute;, s&iacute;. &iquest;C&oacute;mo la ves? Le pregunt&oacute;. Y ella le dijo, est&aacute; bien. Me cont&oacute; que en ese instante sinti&oacute; que algo iba a pasar aquella noche, porque hasta ese momento la hab&iacute;a notado un poco distante y ap&aacute;tica.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a la mesa en el momento en que ellos se sentaban. Les dije, los vi muy animados. Y le pregunt&eacute; a ella &iquest;Nos vamos para un motel? Me dijo, &iquest;no tienes que madrugar ma&ntilde;ana? Bueno, dije, &iquest;quieres estar con &eacute;l, s&iacute; o no? S&iacute;, me respondi&oacute;. No se diga m&aacute;s; vamos. El muchacho me dijo que iba al ba&ntilde;o un momento, as&iacute; que me qued&eacute; a solas con mi esposa y le pregunt&eacute;, &iquest;Qu&eacute; te decidi&oacute;? Me dijo, lo toqu&eacute; y eso me puso a full.<\/p>\n<p>Salimos del lugar y nos dirigimos al hotel de en frente. Y al ingresar, cu&aacute;l no ser&iacute;a la sorpresa cuando nos dicen que no se permit&iacute;a que ingres&aacute;ramos los tres. As&iacute; que decid&iacute; que fu&eacute;ramos a otro sitio, algo distante, por lo cual ten&iacute;amos que viajar en nuestro autom&oacute;vil. Pensando que tardar&iacute;amos en llegar y no queriendo que se perdiera la calentura del momento, le indiqu&eacute; a mi esposa que se fuera atr&aacute;s con el chico. Y ella as&iacute; lo hizo.<\/p>\n<p>En el camino el joven no perdi&oacute; el tiempo. Se acerc&oacute; hacia ella, la abraz&oacute;, la bes&oacute;, como cuando estaban bailando y acarici&oacute; sus senos, que le llamaron la atenci&oacute;n desde que la vio. En esos escarceos pasaban los minutos mientras yo conduc&iacute;a. Y, preso el de la excitaci&oacute;n, sac&oacute; su verga del pantal&oacute;n y la expuso a los ojos de mi esposa. Ella, en esa situaci&oacute;n, no reaccion&oacute;. Tan s&oacute;lo la contemplaba, as&iacute; que siguieron toc&aacute;ndose y bes&aacute;ndose hasta que llegamos al sitio, retomando la compostura mientras entr&aacute;bamos a la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Una vez all&iacute;, el sigui&oacute; bes&aacute;ndola, ahora parados, uno frente al otro, estrech&aacute;ndose en un fuerte y c&aacute;lido abrazo. &Eacute;l le quit&oacute; la chaqueta y ella se apresur&oacute; a soltar el cintur&oacute;n y bajar el pantal&oacute;n de &eacute;l, exponiendo el miembro erecto que ahora si acariciaba con ansia y placer. Mientras lo hac&iacute;a, sigui&oacute; desvisti&eacute;ndola. Primero solt&oacute; los botones de su falda roja, que cay&oacute; al piso al instante. Luego, levanto su blusa, sac&aacute;ndosela por encima de la cabeza, quedando ella expuesta frente a &eacute;l, tan solo vestida por su brasier, sus panties, sus medias y sus zapatos, todo de color negro. Ella, sin embargo, hab&iacute;a seguido acariciando aquel enorme y erecto pene negro, extasiada con la sensaci&oacute;n que le produc&iacute;a y tal vez a&ntilde;orando tenerlo ya inserto en su vagina.<\/p>\n<p>Antes de quitar su brasier, &eacute;l se retir&oacute; la chaqueta y la camiseta, dejando su pecho desnudo. Ahora la piel de ambos estuvo en contacto a trav&eacute;s del abrazo en que se hab&iacute;an fundido y que parec&iacute;a interminable. Poco a poco, mientras segu&iacute;an parados, uno frente al otro, el chico fue dejando caer su pantal&oacute;n y pantaloncillos, quedando tan s&oacute;lo vestido con sus medias. Ella segu&iacute;a acariciando su pene y el frotaba &aacute;gilmente su vagina. Era evidente que aquello le produc&iacute;a placer, porque se ve&iacute;a como su cuerpo se contorsionaba y c&oacute;mo sus piernas parec&iacute;an flaquear. En ese instante, &eacute;l empez&oacute; a empujar a mi esposa hacia atr&aacute;s, pasito a pasito mientras segu&iacute;an acarici&aacute;ndose, hasta que las piernas de ella tocaron la cama, dej&aacute;ndose caer para quedar sentada en el borde.<\/p>\n<p>Al hacerlo, su cara quedo frente a aquel miembro erecto y no dudo en llevarlo a su boca para empezar a besarlo y chuparlo delicadamente, mientras sus manos segu&iacute;an acariciando el tallo de su pene y sus test&iacute;culos. El muchacho estaba extasiado con aquello y dejaba que ella siguiera haciendo su trabajo, porque realmente lo estaba disfrutando. Poco despu&eacute;s, &eacute;l tomo la iniciativa de empujarla para que quedara boca arriba sobre la cama. Se arrodill&oacute; frente a ella, retir&oacute; con mucho cuidado sus pantis y abri&oacute; sus piernas, empezando a besar su sexo. Se ve&iacute;a como pasaba su lengua de arriba abajo, percat&aacute;ndose de las contorsiones que experimentaba el cuerpo de mi esposa, quien t&iacute;midamente empezaba a emitir unos suaves gemidos. Y as&iacute; dur&oacute; unos minutos&hellip;<\/p>\n<p>Luego se incorpor&oacute;, la acomod&oacute; a ella sobre la cama, se coloc&oacute; un cond&oacute;n y se mont&oacute; sobre ella para penetrarla. Empez&oacute; a introducir el pene en su vagina, de manera pausada y suave hasta que estuvo todo adentro, y una vez ah&iacute; empez&oacute; a empujar y retirarse r&iacute;tmicamente, cada vez con mayor velocidad, haciendo que ella empezara a gemir cada vez m&aacute;s fuerte. Y, aunque trataba de contenerse, no lo consegu&iacute;a. Su cabeza se mov&iacute;a para uno y otro lado y sus ojos parec&iacute;an perderse hacia arriba entre sus p&aacute;rpados. Extend&iacute;a sus brazos hacia atr&aacute;s y proyectaba su pecho hacia &eacute;l, como si quisiera salirse del cuerpo, entreg&aacute;ndose al inmenso placer que le produc&iacute;a aquel momento.<\/p>\n<p>La escena es excitante; La luz tenue de la habitaci&oacute;n, los cuadros con temas sexuales que decoran el lugar, el contraste del color de la piel blanca de ella con la piel negra de &eacute;l, los gestos de placer de ella, c&oacute;mo se mueve su cuerpo, c&oacute;mo gime, c&oacute;mo se mueve su amante.<\/p>\n<p>&Eacute;l se retira, la invita a que se incorpore y se ponga en posici&oacute;n de perrito. Ella obedece sumisa y &eacute;l, aparta un poco sus piernas a lado y lado, se acomoda y empieza a penetrarla desde atr&aacute;s. Igual que antes, la penetra lentamente y despacio hasta que tiene todo su miembro dentro de su vagina y ah&iacute; s&iacute;, empieza a asaltarla empujando adelante y atr&aacute;s, mientras hala de su cabellera. El rostro de ella enrojece y sus gestos indican que siente algo muy profundo, su respiraci&oacute;n se siente entrecortada y empieza a gemir nuevamente. As&iacute; transcurren otros interminables minutos. Este muchacho tiene mucho vigor y resistencia, y parece no agotarse. Al rato, despu&eacute;s de que ella gime y gime, se retira dej&aacute;ndola tomar aliento por unos instantes.<\/p>\n<p>Ella se tumba sobre la cama, boca arriba, para reposar un momento, mientras &eacute;l se sienta en un sill&oacute;n y espera. No nos decimos nada. Ella parece estar satisfecha, pero tal vez espera algo m&aacute;s; otros momentos de placer. Pasan los minutos y yo, al rato digo, bueno, lamento decirles que ya est&aacute; bastante tarde y en un rato tengo que levantarme a trabajar, as&iacute; que si quieren hacer algo m&aacute;s aprovechen, o si no, nos vamos ya.<\/p>\n<p>&Eacute;l se incorpora nuevamente, se coloca un cond&oacute;n y se acerca a la cama donde yace mi mujer, boca arriba, con las piernas abiertas, esper&aacute;ndole. &Eacute;l no tiene que esforzarse mucho. La monta nuevamente, sin ninguna resistencia y vuelve a penetrarla, empujando esta vez con mucho m&aacute;s vigor, m&aacute;s fuerte, m&aacute;s r&aacute;pido. Mueve y desplaza su cuerpo sobre el de ella, lado a lado, adelante y atr&aacute;s, mientras ella se contorsiona y gime. Su cuerpo forma ahora una cruz con el cuerpo de ella y sigue taladrando, penetr&aacute;ndole una y otra vez, generando en ella una reacci&oacute;n m&aacute;s intensa. Parece que en esa posici&oacute;n el est&iacute;mulo que experimenta su sexo es m&aacute;s fuerte y gime cada vez con mayor intensidad.<\/p>\n<p>El muchacho se agita, saca su pene, se quita el cond&oacute;n y dispara su chorro de semen sobre el pecho de ella, mientras ella se sigue contorneando como si aquello no hubiese acabado. &Eacute;l se retira poco a poco, mientras acaricia sus piernas, y la deja all&iacute;, tendida, recuper&aacute;ndose del ajetreo. Tras unos minutos de intervalo, todo vuelve a la normalidad. La aventura es historia. Ha sido un encuentro maravilloso que le ha dejado a ella gratas sensaciones en su cuerpo.<\/p>\n<p>Ella se levanta, agradece a aquel muchacho su dedicaci&oacute;n y se entra a ba&ntilde;ar, saliendo tiempo despu&eacute;s, renovada, sintiendo a&uacute;n las sensaciones que le procur&oacute; el pene de aquel muchacho en su vagina. Salimos de aquel lugar, nos despedimos de &eacute;l y quedan en el aire sus palabras: Hasta ma&ntilde;ana, la pas&eacute; muy rico; espero que se repita. Y ella, para sus adentros estar&aacute; pensando, no lo dudes que as&iacute; ser&aacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>No supimos en qu&eacute; momento surgi&oacute; la idea de incorporar a un tercero en nuestra relaci&oacute;n matrimonial, pero estaba vivo el deseo de explorar posibilidades y llevar a la pr&aacute;ctica lo que todav&iacute;a en nuestras mentes era una fantas&iacute;a. 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