{"id":24424,"date":"2020-06-25T03:03:54","date_gmt":"2020-06-25T03:03:54","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-06-25T03:03:54","modified_gmt":"2020-06-25T03:03:54","slug":"gracias-sobrino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/gracias-sobrino\/","title":{"rendered":"\u00a1Gracias, sobrino!"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24424\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">14<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 22<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Llevaba m&aacute;s de diez minutos hablando por tel&eacute;fono con Gisela. La se&ntilde;al del celular no era muy buena, y a cada rato la voz de mi hermana se escuchaba entrecortada. El bamboleo del bote y lo alejado de la costa, hac&iacute;an m&aacute;s dif&iacute;cil la comunicaci&oacute;n entre las dos. En este pa&iacute;s, nada funcionaba bien.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, hermanita, te escucho. No te preocupes, m&aacute;ndame a Ricardo ma&ntilde;ana que yo lo espero &mdash;Del otro lado del m&oacute;vil, mi querida hermana se extend&iacute;a en explicaciones y recomendaciones de c&oacute;mo deb&iacute;a atender a mi joven sobrino. Mi novio, desde la popa, me hac&iacute;a se&ntilde;as de todo tipo para que cortara la llamada, dec&iacute;a que le alejaba los peces.<\/p>\n<p>Junio era un mes espectacular para salir de pesca y disfrutar el paisaje de ensue&ntilde;o que ofrec&iacute;an los islotes del parque nacional. La cava de pl&aacute;stico blanco, estaba llena de pargos y atunes, sin embargo Alex, mi novio, y Jes&uacute;s su eterno acompa&ntilde;ante, nunca estaban satisfechos.<\/p>\n<p>Todos los fines de semana, religiosamente, Alex embarcaba seis u ocho turistas y los llevaba a pescar en las maravillosas aguas del Parque Natural. Claro, esto ocurr&iacute;a en tiempos normales, ahora con la pandemia, hac&iacute;a varios meses que no percib&iacute;a ingresos por ese concepto. Los domingos, aprovechaban para salir a pescar y yo los acompa&ntilde;aba para tomar el sol y salir del asfixiante encierro.<\/p>\n<p>Tirada en la proa, sobre una toalla que colocaba encima del peque&ntilde;o camarote del bote de 35 pies, pasaba horas exponi&eacute;ndome al sol y viendo las discusiones acaloradas entre mis dos acompa&ntilde;antes, debido al tama&ntilde;o de sus pescados. Cada hora me zambull&iacute;a en las cristalinas aguas y volv&iacute;a a mi rutina bajo el abrasante sol.<\/p>\n<p>Generalmente, llev&aacute;bamos una caja de cervezas y unos aperitivos para pasar el d&iacute;a. La dosis de sol dominical, era suficiente para mantener mi envidiable bronceado. Disfrutaba mucho de las miradas furtivas de Jes&uacute;s cada vez que Alex se entreten&iacute;a con sus capturas. Eso me gustaba. Ya, a las cinco de la tarde, regresamos a tierra firme a reposar del cansancio acumulado en la deliciosa pero agotadora jornada.<\/p>\n<p>Alex, me dej&oacute; en el apartamento. Me di una relajante ducha fr&iacute;a y me tumb&eacute; en la cama a descansar una hora para reparar mi agotado cuerpo. Ya entrada la noche, me prepar&eacute; una ensalada y me sent&eacute; a organizar mi agenda para el inusual lunes que me esperaba. En mi m&oacute;vil anot&eacute;:<\/p>\n<p>-Llamar al se&ntilde;or del gas<\/p>\n<p>-Buscar veinte litros de gasolina en la estaci&oacute;n de servicio<\/p>\n<p>-Salir a comprar alimentos y bebidas.<\/p>\n<p>-A las 3:00 pm, buscar a mi sobrino al terminal de pasajeros.<\/p>\n<p>-Cambiar 150 d&oacute;lares.<\/p>\n<p>Como ven, una agenda nada normal. Ah, me olvidaba:<\/p>\n<p>-Llenar el dep&oacute;sito de agua a las 6:00 am.<\/p>\n<p>-Recorrer var&iacute;as farmacias para comprarle medicinas a mam&aacute; y envi&aacute;rselas a Caracas.<\/p>\n<p>Vivir en este pa&iacute;s es un desastre, sobrevivir en esta pandemia, casi imposible.<\/p>\n<p>&ldquo;Por suerte&rdquo;, vivo en una peque&ntilde;a ciudad que es considerada una Burbuja. Es un territorio aislado y relativamente blindado, hasta ahora, de la inefable peste roja.<\/p>\n<p>Bueno, no los fastidio m&aacute;s con mis carencias, aunque agregar&iacute;a que vivo relativamente bien, gracias a la remesa que me env&iacute;a mi pap&aacute; desde Canad&aacute;. Mi padre, trabaj&oacute; hace treinta y tantos a&ntilde;os en las petroleras y se cas&oacute; con mi vieja, con quien tuvo dos hijas: Mi hermana Gisela de treinta y ocho y yo de treinta y dos. Se march&oacute; a su tierra luego de separarse de mi madre, pero gracias a Dios me ha metido la mano en esta larga cuarentena.<\/p>\n<p>Desde hace cuatro meses no produzco un centavo. Me dedico a administrar dos restaurantes y se podr&aacute;n imaginar c&oacute;mo est&aacute; ese negocio hoy d&iacute;a.<\/p>\n<p>Luego de comer, ca&iacute; rendida.<\/p>\n<p>Temprano en la ma&ntilde;ana, llen&eacute; el dep&oacute;sito de agua y me di una ducha para salir a guerrear. Aprovechaba esa hora con el vital l&iacute;quido y me relajaba por varios minutos bajo el agua tibia. Me gustaba tocarme. Acariciaba todo mi cuerpo con el suave jab&oacute;n de almendras y Romero que nunca faltaba en mi tocador. Me consideraba una mujer ardiente pero fiel. Llevaba 6 a&ntilde;os de novia con Alex y se puede decir que felizmente. Era un bohemio empedernido que no ten&iacute;a entre sus prioridades el matrimonio.<\/p>\n<p>A veces me preguntaba si disfrutaba el sexo como yo. Cumpl&iacute;a con sus obligaciones, pero &uacute;ltimamente lo sent&iacute;a distante y con poco fuego en su relaci&oacute;n conmigo. En el &uacute;ltimo a&ntilde;o, nuestros encuentros eran cada vez menos frecuentes y yo sent&iacute;a que no se entregaba como otrora. Muchas veces, luego de estar con &eacute;l, recurr&iacute;a a mi consolador para aplacar mis fuegos internos. Hasta me cuestiono yo misma: &iquest;Ser&aacute; que soy insaciable? Todos los d&iacute;as lo utilizo para vivir mis frecuentes e ins&oacute;litas fantas&iacute;as. He adquirido varios modelos de diferentes tama&ntilde;os, por eso creo, que tal vez, el problema no sea Alex sino yo, pero gracias a mis aparatos nunca hab&iacute;a sentido la necesidad de buscar el placer fuera de nuestra relaci&oacute;n.<\/p>\n<p>A mis treinta y dos a&ntilde;os, soy la envidia de mis amigas. No soy, lo que se pueda llamar una belleza, pero mi cuerpo hace suspirar a todo el que me ve en la playa con mis diminutos bikinis. Me encanta ser auscultada por las miradas de hombres y mujeres. Siento un insano placer al ser desnudada por la vista de quienes me miran. Soy una mujer alta con piernas largas y caderas pronunciadas. Mi abdomen est&aacute; bien conservado por los arduos trabajos en el gym. Mis senos son de tama&ntilde;o normal, pero bien erguidos y bronceados como todo mi cuerpo. Mi piel hace tiempo que dej&oacute; de ser blanca. Mis amigas me dicen que tengo un parecido a Katerinne Fullop. Yo no me creo nada de eso, pero si s&eacute; que estoy bien buena, como dicen por ac&aacute;.<\/p>\n<p>Luego de hacer mis diligencias y prepararme un r&aacute;pido y cetog&eacute;nico almuerzo, descans&eacute; un poco y me fui a buscar a mi sobrino a la terminal de pasajeros. Su autob&uacute;s ten&iacute;a estipulado llegar a las 2:45 de la tarde.<\/p>\n<p>Mi sobrino Ricardo, un muchach&oacute;n de 18 a&ntilde;os, era el orgullo de la familia. Hab&iacute;a sido fichado por un equipo europeo y ten&iacute;a vuelo para irse en marzo de este a&ntilde;o, pero por las causas conocidas, estaba esperando se reabrieran para marcharse. Yo ten&iacute;a como tres a&ntilde;os que no lo ve&iacute;a personalmente, pero su pap&aacute; me sub&iacute;a sus videos en YouTube, de sus juegos y ah&iacute; pod&iacute;a apreciar su buen f&iacute;sico y sus excelentes atributos para el futbol.<\/p>\n<p>Las condiciones estrictas de confinamiento en la capital, le hab&iacute;an impedido entrenarse con comodidad. Mi cu&ntilde;ado estaba preocupado porque estaba ganando peso y decidi&oacute; enviarlo a donde yo vivo. Aqu&iacute; existe un centro de alto rendimiento que, gracias a Dios, todav&iacute;a est&aacute; operativo a pesar de la pandemia. Aqu&iacute; estar&iacute;a conmigo hasta que todo se normalice.<\/p>\n<p>Lo reconoc&iacute; inmediatamente. Se acerc&oacute; a mi veh&iacute;culo con dos bolsos deportivos a reventar. Le di un efusivo abrazo y le abr&iacute; el portaequipajes.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute;s inmenso sobrino! Dios te bendiga! &mdash;Le dije.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hola, t&iacute;a, t&uacute; est&aacute;s preciosa! &mdash;me respondi&oacute; apret&aacute;ndome fuertemente contra su desarrollado pecho.<\/p>\n<p>En el trayecto al apartamento nos pusimos al d&iacute;a. Ricardo es un joven muy extrovertido y simp&aacute;tico. Platicamos sobre su plan de radicarse en Espa&ntilde;a y de c&oacute;mo deb&iacute;a intensificar su preparaci&oacute;n f&iacute;sica para llegar en forma al campamento. Me cont&oacute; que era defensa central por su habilidad para parar todo lo que llegaba al &aacute;rea y por su nada despreciable altura de 1.90. De verdad, yo no le not&eacute; ning&uacute;n sobrepeso, como dec&iacute;a mi cu&ntilde;ado, pero yo no era muy conocedora de las cualidades f&iacute;sicas que se necesitaban para ese deporte.<\/p>\n<p>Mi apartamento, no es muy grande pero he tenido la suerte de decorarlo a mi gusto. Ten&iacute;a dos habitaciones, dos ba&ntilde;os, un espacioso sal&oacute;n integrado a la cocina, y lo que m&aacute;s me agradaba, un balc&oacute;n &ndash;terraza, en donde ten&iacute;a una parrillera port&aacute;til, una mesa de cuatro puestos y dos sillones en donde me deleitaba con la hermosa vista que dominaba la espectacular bah&iacute;a. Frente al edificio de 15 pisos, se ubicaba la marina que albergaba decenas de embarcaciones de diferentes esloras. Lanchas deportivas, peque&ntilde;os yates y motos de agua, descansaban apareadas en el muelle de madera, esperando el regreso del pr&oacute;ximo fin de semana. Desde el piso 14, ten&iacute;a el dominio completo del mar y los distintos islotes que parec&iacute;an flotar en lontananza.<\/p>\n<p>Lo instal&eacute; c&oacute;modamente en la habitaci&oacute;n destinada para &eacute;l. Le mostr&eacute; el ba&ntilde;o que utilizar&iacute;a en sus d&iacute;as en mi casa y le serv&iacute; un refrescante jugo verde para que se repotenciara. Conversamos un largo rato y luego me sumerg&iacute; en una conversaci&oacute;n telef&oacute;nica con mi hermana, quien no dejaba de agobiarme con sus instrucciones sobre c&oacute;mo cuidar a su &ldquo;peque&ntilde;o&rdquo; muchacho. Antes de irme a descansar, le expliqu&eacute; el engorroso mecanismo para ducharse con el balde de agua ubicado en mi ba&ntilde;o. Solo para las duchas vespertinas podr&iacute;a usar el m&iacute;o, mientras compraba otro balde para colocarlo en su ducha. Lo anot&eacute; en mi agenda.<\/p>\n<p>En mi habitaci&oacute;n, me puse c&oacute;moda con el pijama de algod&oacute;n azul que me hab&iacute;a regalado Alex y me tumb&eacute; unos minutos para reponer fuerzas para luego calentar la cena. Ya no preparar&iacute;a cualquier cosa, como sol&iacute;a suceder, Gisela me encomend&oacute; enormemente que el ni&ntilde;o com&iacute;a como un desesperado. Lo necesitaba.<\/p>\n<p>Pocos minutos hab&iacute;an transcurrido y estaba absorta en mis pensamientos, cuando escuch&eacute; el toc, toc, en la puerta de mi habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;T&iacute;a, t&iacute;a, disculpa. &iquest;Est&aacute;s despierta? &mdash;Se escuch&oacute; del otro lado.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;, pasa &mdash;Le dije con voz perezosa.<\/p>\n<p>&nbsp;&mdash;Perdona, t&iacute;a, quiero tomar una ducha, me siento sucio luego del viaje.<\/p>\n<p>&mdash;Seguro, Ricardo. Pasa con toda confianza &mdash;Agregu&eacute;.<\/p>\n<p>Mi sobrino camin&oacute; lentamente al ba&ntilde;o en suite de mi cuarto. Llevaba una toalla sobre su espalda y un diminuto short que permit&iacute;a ver su abultado instrumento y sus desarrolladas y musculosas piernas. Parec&iacute;a un gladiador romano. Cerr&oacute; la puerta del ba&ntilde;o y yo prosegu&iacute; con mi leve descanso sin poder quitarme la imagen de mi sobrino de la cabeza. El ruido del agua que chorreaba desde la taza de pl&aacute;stico que ten&iacute;a destinada para tal fin, me hac&iacute;a pensar como era su recorrido por tan espectacular y juvenil cuerpo. Me estaba calentando, cosa que no era muy dif&iacute;cil en m&iacute;. Alex no estaba disponible para esta noche, tendr&iacute;a que recurrir a alguno de mis inseparables amigos que guardaba celosamente dentro de mi closet.<\/p>\n<p>M&aacute;s tarde, calent&eacute; una abundante cena para mi sobrino y retorn&eacute; a mi cuarto a ducharme y prepararme para el nuevo d&iacute;a que se avecinaba. Bajo la incomodidad de la ducha nocturna, las im&aacute;genes de mi sobrino me pusieron cachonda. Ya en la cama, acompa&ntilde;ado del &uacute;ltimo consolador que hab&iacute;a comprado en Amazon, y el cual promet&iacute;a un gran desempe&ntilde;o, me sumerg&iacute; en mi ritual &iacute;ntimo de auto complacencia.<\/p>\n<p>Fui desenfundando el dildo azabache, cual armamento cuidadosamente guardado en su funda de gamuza. No era muy exagerado, media 8 pulgadas y estaba construido con una silicona de &uacute;ltima generaci&oacute;n que ten&iacute;a cuatro velocidades y tres modos de vibraci&oacute;n. Dentro de la caja, dos peque&ntilde;os frascos con aceites arom&aacute;ticos que facilitaban la penetraci&oacute;n y el peque&ntilde;o control remoto en forma de anillo. No necesitaba de ese aditamento rojizo, las ganas de que Alex me estuviera poseyendo y la imagen vaga de mi sobrino en su diminuto pantaloncillo, me ten&iacute;an la vagina m&aacute;s que lubricada.<\/p>\n<p>Apenas encend&iacute; el consolador, lo coloqu&eacute; en mi depilada y ansiosa concha y comenc&eacute; a entregarme en las fantas&iacute;as m&aacute;s incre&iacute;bles de mi f&eacute;rtil imaginaci&oacute;n. Puse la velocidad al m&aacute;ximo, e introduje con frenes&iacute; aquel pol&iacute;mero imponente. Mi juego er&oacute;tico dur&oacute; muy poco, esa noche, me sent&iacute;a m&aacute;s caliente que nunca. Alcanc&eacute; el orgasmo r&aacute;pidamente, con la escena imp&uacute;dica de ser penetrada por Alex y mi sobrino. Qued&eacute; extenuada, no hubo tiempo para reprocharme el haber incluido a Ricardo en tan irreal escena.<\/p>\n<p>Desde joven, descubr&iacute; que tocarme mis zonas intimas, me produc&iacute;a un placer inimaginable. Con el tiempo, mis fantas&iacute;as fueron cada vez menos recatadas. La magia de mi imaginaci&oacute;n, era capaz de recrear los guiones m&aacute;s osados e inveros&iacute;miles que puedan pensar. Mi creatividad sexual era infinita. Sin embargo, esto no desarroll&oacute; en m&iacute;, alguna conducta promiscua, que me llevara a entregarme al primero que me lo pidiera. En mi actividad sexual me considero bastante reservada y exigente. Suena contradictorio pero mi mente va por un lado y yo por otro. Antes de Alex, tuve solo tres novios que duraron muy poco en la relaci&oacute;n. A veces pienso que deb&iacute;a ser m&aacute;s atrevida, darle un poco m&aacute;s de cabida a complacer mis deseos ocultos.<\/p>\n<p>Esa ma&ntilde;ana, martes, mi agenda no estaba tan llena como el d&iacute;a anterior. Llev&eacute; a Ricardo al Centro de Alto Rendimiento luego de prepararle un suculento desayuno. Seguidamente, fui a comprar unas botellas de vino y algunas cervezas para la velada de la noche. Hab&iacute;a convenido con Alex, preparar una paella y tomarnos unas copas, para que conociera a Ricardo, adem&aacute;s, ten&iacute;a unas ganas enormes de follar con mi novio. Ten&iacute;a anotado comprar un balde para el ba&ntilde;o de Ricardo pero a &uacute;ltima hora, lo borr&eacute; de mis planes. Que siguiera utilizando mi ducha para su aseo vespertino.<\/p>\n<p>A las 7:00 pm, se apareci&oacute; Alex con su inseparable amigo Jes&uacute;s. No quisiera extenderme en la calentura que agarr&eacute; al verlo cruzar por la puerta. Lo menos que imaginaba era su presencia esa noche. Mis planes inclu&iacute;an disfrutar una buena cena con el exquisito vino que hab&iacute;a comprado, compartir un rato con Ricardo y luego meterme bajo las s&aacute;banas con Alex, pero el pendejo no soltaba al llavero de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>La velada transcurri&oacute; sin contratiempos pero mi molestia no fue f&aacute;cil ocultarla. Todo el mundo para su casa y yo a mi cuarto a consolarme con mis juguetes. &iexcl;Qu&eacute; in&uacute;til se estaba poniendo el bobo de mi novio!<\/p>\n<p>Entre la rabia y la frustraci&oacute;n, esa noche, Alex no hab&iacute;a protagonizado mi fantas&iacute;a, el personaje principal hab&iacute;a sido otro.<\/p>\n<p>La ma&ntilde;ana del mi&eacute;rcoles, pas&eacute; largo rato en el restaurant principal, supervisando la instalaci&oacute;n de un sistema de seguridad, con c&aacute;maras de &uacute;ltima tecnolog&iacute;a, en las partes m&aacute;s vulnerables de las instalaciones. Mi jefe aprovech&oacute; estos meses de cierre para hacer correctivos importantes ya que le estaban robando muchos insumos de la cocina y el almac&eacute;n. El circuito cerrado, imperceptible, pod&iacute;a mostrar todos los &aacute;ngulos visuales y ser manejado desde la App en los tel&eacute;fonos asignados. Las c&aacute;maras, simulaban l&aacute;mparas modernas y con una visual de 360 grados, visi&oacute;n nocturna y una resoluci&oacute;n y zoom excepcionales. El t&eacute;cnico me entreg&oacute; el manual y me dio una inducci&oacute;n r&aacute;pida de c&oacute;mo manejar el sistema. Muy sencillo, adem&aacute;s de nada costoso.<\/p>\n<p>Mientras conversaba con &eacute;l, una idea loca cruz&oacute; por mi cabeza. Le pregunt&eacute; d&oacute;nde pod&iacute;a adquirir un par de c&aacute;maras de esas y me dijo que en su carro ten&iacute;a varios kits con esas caracter&iacute;sticas. No lo dude, enseguida le ped&iacute; me vendiera, con descuento, un kit similar para mi descabellada idea.<\/p>\n<p>Antes del mediod&iacute;a, ya estaba en casa. El d&iacute;a anterior, hab&iacute;amos cuadrado con el centro de entrenamiento para incluir en el paquete de Ricardo, el desayuno, el almuerzo y el transporte. Mi cu&ntilde;ado acept&oacute; complacido. As&iacute; me libraba de tanto traj&iacute;n con mi sobrino.<\/p>\n<p>Sin perder tiempo, destap&eacute; la caja. Retir&eacute; la cinta que cubr&iacute;a la parte trasera de las c&aacute;maras y dej&eacute; libre su parte adhesiva. Busqu&eacute; una silla, y con la destreza de quien lo motiva una fechor&iacute;a, coloqu&eacute; perfectamente una sobre el techo de su cama y otra encima de la ducha de mi ba&ntilde;o. Lament&eacute; no haber comprado una m&aacute;s. Baj&eacute; la aplicaci&oacute;n en mi m&oacute;vil y comprob&eacute; que funcionaba con precisi&oacute;n.<\/p>\n<p>Es indescriptible la sensaci&oacute;n que se siente con la sola idea de espiar a mi sobrino y de verlo en el esplendor de su cuerpo desnudo. Me sorprend&iacute; al no sentir culpa alguna ni alg&uacute;n sentimiento de reproche por lo que estaba a punto de hacer. El solo hecho de pensarlo, me produc&iacute;a un enorme placer, que se reflejaba en la ingente cantidad de fluidos que destilaba mi ansioso co&ntilde;o. Total, de imagin&aacute;rmelo a observarlo, no supondr&iacute;a mucha diferencia. En mi patr&oacute;n de conducta sexual, mientras no sobrepasara la raya de lo material, no constituir&iacute;a ning&uacute;n pecado ni nada por el estilo.<\/p>\n<p>Esper&eacute; tumbada en mi cama su llegada. La ansiedad me estaba matando. Pasada una hora y en vista que no llegaba, me distraje leyendo y viendo a cada instante las im&aacute;genes congeladas de los dos dispositivos. Probaba el zoom, el sonido, el giro, los filtros de luz, todo. Me qued&eacute; dormida.<\/p>\n<p>Me despert&eacute;, casi una hora y media despu&eacute;s. Prend&iacute; la tele y enseguida sent&iacute; los pasos de Ricardo acercarse a la puerta entreabierta de mi habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Hola, t&iacute;a &mdash;Me dijo desde el borde de la puerta.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Hola, Ricardo, cu&aacute;ndo llegaste? &mdash;le pregunt&eacute; desde mi posici&oacute;n tirada en la cama.<\/p>\n<p>&mdash;Hace un rato, t&iacute;a. No te quise despertar.<\/p>\n<p>Lamentablemente, lleg&oacute; ya aseado del complejo. Mi sesi&oacute;n de voyerismo tendr&iacute;a que posponerla para m&aacute;s tarde, al final de la noche cuando se fuera a dormir. No presagiaba mucha emoci&oacute;n, pero servir&iacute;a para calibrar bien las c&aacute;maras y la App.<\/p>\n<p>Lo invit&eacute; a sentarse en la cama para que me contara sobre su d&iacute;a. Charlamos un rato. Para mi sorpresa, y eso me puso cachonda, yo no era la &uacute;nica que met&iacute;a el ojo, &eacute;l tampoco desaprovechaba el momento para mirar mis piernas con cierto brillo en sus pupilas. Instintivamente mov&iacute;a su cara de la tele a mis piernas. Aprovech&eacute; sus furtivas y nerviosas miradas, para mostrarle, descuidadamente, algo m&aacute;s para sus escurridizos ojos. Cruzaba mi pierna y le dejaba ver, sutilmente, parte de mis bronceadas nalgas. Disfrut&eacute; mucho ese momento. Sent&iacute;a sus ojos, deseando quedarse m&aacute;s tiempo quem&aacute;ndome mis gl&uacute;teos que luchaban por quedarse escondidos bajo mi peque&ntilde;a pijama de algod&oacute;n. Lo puse nervioso. Me encant&oacute; ver su abultamiento y como trataba de disimularlo con sus manos. Estaba completamente mojada.<\/p>\n<p>Ya en la noche, le prepar&eacute;, la ya habitual cena, y me puse a ordenar la despensa que la ten&iacute;a echa un desastre. Me tom&eacute; par de cervezas mientras conversaba con mi hermana y con Alex. Se disculp&oacute; conmigo por lo de la noche anterior y me dijo que no pensaba que me iba a caer tan mal que hubiese invitado a su amigo Jes&uacute;s. Discutimos un rato y nos despedimos en no muy buenos t&eacute;rminos. Deseaba que estuviera aqu&iacute; conmigo esta noche, pero como casi siempre, ten&iacute;a una reuni&oacute;n con sus amigotes.<\/p>\n<p>Ya en mi cuarto, conect&eacute; la aplicaci&oacute;n de las c&aacute;maras y me dispuse a observar a mi sobrino. Decepci&oacute;n absoluta. Cuando enfoqu&eacute; directo sobre su cama, Ricardo estaba profundamente dormido. El entrenamiento fuerte a que era sometido, pasaba factura en su imponente humanidad. Estaba frustrada. Les cuento que no tuve &aacute;nimos ni para buscar a mis amigos del closet. Ca&iacute; rendida hasta la ma&ntilde;ana siguiente.<\/p>\n<p>Mi plan tuvo que esperar hasta el s&aacute;bado. Los fines de semana, el racionamiento del agua no entraba en vigor. Mi mente ya se hab&iacute;a adelantado y cambi&eacute; la c&aacute;mara que estaba en mi ba&ntilde;o y la coloqu&eacute; sobre la ducha de mi sobrino. Sin el ba&ntilde;o obligado en el complejo deportivo, necesariamente tendr&iacute;a que hacerlo en el apartamento. En su ba&ntilde;o, con la regadera, como Dios manda.<\/p>\n<p>El juego de querer ver a mi sobrino desnudo, bajo el agua cayendo sobre su cuerpo, hab&iacute;a avivado mis sentidos y mi cinismo. Busqu&eacute; entre mis viejos trapos, un beibidol negro que hab&iacute;a comprado hace tiempo y lo ten&iacute;a en desuso. Era una prenda con encajes rojos y que mostraba con mucha picard&iacute;a mis atributos. Nada vulgar ni excesivamente imprudente. Tampoco quer&iacute;a causar una mala impresi&oacute;n en mi sobrino. Se trataba de un conjunto de brasier con un bl&uacute;mer que era cubierto por una t&uacute;nica transparente, que le daba caracter&iacute;sticas de dormilona. Ciertamente, era un pijama, despierta maridos. Me lo puse la noche del viernes para despertar con la prenda, la ma&ntilde;ana del s&aacute;bado.<\/p>\n<p>Quer&iacute;a ser observada por mi sobrino y deseaba con toda mi alma verlo bajo la ducha. En eso consist&iacute;a mi desquiciado plan. Planifiqu&eacute; darme la m&aacute;s caliente de mis caricias intimas con esas im&aacute;genes libidinosas. Dej&eacute; mi puerta a medio abrir y esperar&iacute;a la ma&ntilde;ana para llamarlo y preguntarle cualquier tonter&iacute;a. Puse el despertador, m&aacute;s temprano de lo habitual y estar&iacute;a pendiente hasta que se parara y antes de que se metiera al ba&ntilde;o a ducharse.<\/p>\n<p>As&iacute; fue. A las ocho son&oacute; la alarma anunciando con su estruendo, que el plan hab&iacute;a comenzado. Me ase&eacute; y me sent&eacute; en la cama a ver la tele y a esperar que mi sobrino se despertara. Ensay&eacute; var&iacute;as posiciones sobre el edred&oacute;n que atestiguaba mis ins&oacute;litas fantas&iacute;as. Quer&iacute;a que se embelesara con mis atributos pero con naturalidad. Nada vulgar ni que no pareciera casual. A las nueve y media, escuche la puerta de su cuarto sonar.<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as, Ricardo &mdash;Le salud&eacute; desde mi cama.<\/p>\n<p>Escuch&eacute; sus pasos acerc&aacute;ndose y desde la puerta me respondi&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as, t&iacute;a. &iquest;C&oacute;mo dormiste? &mdash;agreg&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Muy bien, sobrino. Dorm&iacute; como una leona &mdash;Le dije.<\/p>\n<p>Estaba a&uacute;n somnoliento. Bajo su diminuto short de dormir, se le notaba una polla nada despreciable. Su abdomen, finamente esculpido por el rigor de los ejercicios y sus piernas como dos columnas g&oacute;ticas, parec&iacute;an sostener el dintel de la puerta.<\/p>\n<p>&mdash;Pasa, pasa. &iquest;Qu&eacute; quieres desayunar? &mdash;Le pregunt&eacute; cari&ntilde;osamente.<\/p>\n<p>&mdash;Nada, t&iacute;a, lo que t&uacute; quieras &mdash;respondi&oacute;.<\/p>\n<p>Lo invit&eacute; a sentarse en la cama para que viera el programa que yo estaba viendo. Conociendo su afici&oacute;n a los deportes, le pregunt&eacute;:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres ver alg&uacute;n programa deportivo?<\/p>\n<p>Con tono ensimismado me respondi&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, t&iacute;a, s&iacute;. Si quieres me pones Futbol Espa&ntilde;ol en el 606 de Directv.<\/p>\n<p>Se tumb&oacute; en la cama y recost&oacute; su espalda emocionado por el programa que iba a ver. Lo que no sab&iacute;a era que yo ten&iacute;a otros planes que frustrar&iacute;an los suyos. Le entregu&eacute; el control remoto y lo dej&eacute; que buscara su canal.<\/p>\n<p>Uno al lado del otro, comenzamos a ver a dos tipos hablando de futbol. Mov&iacute;a mis piernas, me sentaba, me mov&iacute;a de un lado a otro, y as&iacute;, poco a poco fui desconect&aacute;ndolo de la tele. Hurgaba mi tel&eacute;fono y pon&iacute;a en escena mis poses ya ensayadas y que mostraban, con mayor atrevimiento mis atributos. Pill&eacute; sus ojos escrutando toda mi humanidad. Me tumb&eacute; frente a &eacute;l, d&aacute;ndole la espalda y lo deje que mirara sin restricciones. Me inclinaba de vez en cuando, para que mis nalgas, sutilmente cubiertas y amenazantes, le apuntaran como un par de melones rozagantes. Aquel juego me ten&iacute;a m&aacute;s que cachonda. Olvid&eacute; el libreto y creo que le estaba mostrando m&aacute;s de lo acordado con mi mente perversa. Sent&iacute;a mi vagina palpitar al ritmo de mis latidos cardiacos.<\/p>\n<p>Me volte&eacute; de nuevo hac&iacute;a &eacute;l y me recost&eacute; paralelo a su espalda. Me tocaba a m&iacute; ver a mi sobrino. Desde esa posici&oacute;n logr&eacute; ver como su polla amenazaba con desgarrar su diminuto short. Creo que se sinti&oacute; observado porque tap&oacute; disimuladamente su entrepierna con la almohada que ten&iacute;a a su lado. Me imagin&eacute; esa descomunal polla y un escalofr&iacute;o recorri&oacute; mi vulnerable cuerpo. As&iacute; pas&oacute; media hora aproximadamente. Ya alterada por el macabro juego, decid&iacute; darme una ducha para calmar la calentura que ten&iacute;a.<\/p>\n<p>Me par&eacute; de la cama y le dije:<\/p>\n<p>&mdash;Ya debes tener hambre, sobrino. Tomo un ba&ntilde;o y te preparo unas arepas.<\/p>\n<p>&mdash;gracias, t&iacute;a. Est&aacute; bien, si quieres te ayudo, pero antes me voy a duchar tambi&eacute;n &mdash;Agreg&oacute;.<\/p>\n<p>Pronunciadas estas palabras, mi sobrino abandon&oacute; la habitaci&oacute;n con su bulto arremangado pero que no pod&iacute;a esconder la erecci&oacute;n que ten&iacute;a. Todo sal&iacute;a a la perfecci&oacute;n. Cerr&eacute; la puerta y enseguida me aferr&eacute; al tel&eacute;fono para ver a Ricardo bajo el agua de su ducha. Ya hab&iacute;a descartado que lo ver&iacute;a esa ma&ntilde;ana, pero la cachondez de exhibirme y ahora de mirarlo desnudo por el m&oacute;vil, no ten&iacute;an precio.<\/p>\n<p>Lo vi perfectamente entrar al ba&ntilde;o. La imagen que reflejaba la c&aacute;mara era n&iacute;tida y surrealista. Me felicit&eacute; por ser tan atrevida. Definitivamente, hab&iacute;a descubierto, que adem&aacute;s de disfrutar ser mirada con deseo por los hombres, exist&iacute;a dentro de m&iacute;, un placer mayor que era fisgar a trav&eacute;s de una c&aacute;mara.<\/p>\n<p>Cuando se retir&oacute; su prenda, mis ojos no daban cr&eacute;dito a lo que ve&iacute;an. La espada erguida que se asomaba en su entrepierna, era un poll&oacute;n parecido al m&aacute;s grande de mis consoladores. El m&oacute;vil temblaba entre mis manos. Con dificultad logr&eacute; manipular los comandos del zoom para acercar la imagen y ver m&aacute;s de cerca el desarrollado aparato que colgaba de aquellas piernas quemadas por el sol.<\/p>\n<p>Coloc&oacute; su pa&ntilde;o en el aro toallero y se meti&oacute; cual gigante dorado dentro de la ducha. Mientras el agua ca&iacute;a por su escultural cuerpo, pas&eacute; el seguro a la puerta y saqu&eacute; del closet el primer dildo que encontr&eacute;. Me tumb&eacute; sobre el edred&oacute;n y me quit&eacute; la peque&ntilde;a prenda que cubr&iacute;a mis partes &iacute;ntimas. El bl&uacute;mer estaba empapado con mis jugos. Con una mano comenc&eacute; a frotarme suavemente y con la otra, manipulaba torpemente los comandos del tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>Mi sobrino se extasiaba con el agua y el jab&oacute;n que cubr&iacute;a todo su cuerpo. Cuando se detuvo en su polla, su mano comenz&oacute; a juguetear r&iacute;tmicamente sin soltarla. Est&aacute;bamos en una masturbaci&oacute;n simult&aacute;nea, si se puede llamar as&iacute;. Mi consolador entr&oacute; en mi vagina sin ning&uacute;n rechazo. Mi fuente de lubricaci&oacute;n, estaba trabajando al m&aacute;ximo. Lo met&iacute;a y lo sacaba, lo met&iacute;a y lo sacaba, mientras miraba aquella polla resbaladiza escurrirse entre los dedos de Ricardo.<\/p>\n<p>Me corr&iacute; r&aacute;pidamente. Mi cuerpo se retorc&iacute;a ante el espect&aacute;culo que estaba viendo. Sin dejar descansar mi juguete, segu&iacute; penetr&aacute;ndome con m&aacute;s furia. Quer&iacute;a m&aacute;s. No me reconoc&iacute;. Mi cuerpo temblaba y con &eacute;l, el m&oacute;vil que ten&iacute;a en mi mano cerca de mi ojos. Ricardo aumentaba su ritmo y se empinaba sobre sus pies, presagiando la pronta erupci&oacute;n de su volc&aacute;n.<\/p>\n<p>Sus nalgas se contrajeron y un torrente de miel lechosa sali&oacute; expedido de su ca&ntilde;&oacute;n. &ldquo;&iexcl;T&iacute;a, t&iacute;a, que rico!&rdquo; Logr&eacute; escuchar en el celular. Mis o&iacute;dos no pod&iacute;an creer lo que o&iacute;an. &iexcl;Dios, mi sobrino se estaba pajeando conmigo! Ese clamor de Ricardo me elev&oacute; a niveles nunca antes vividos. Mi cuerpo se sacudi&oacute; como impulsado por electricidad y luego empuje fuertemente mi dildo hasta donde se colocan las bater&iacute;as. Me corr&iacute; dos veces seguidas mientras presenciaba, temblorosa, a mi sobrino escurriendo su hermosa polla. Ca&iacute; extasiada.<\/p>\n<p>Lo que les coment&eacute; hasta ahora, no hab&iacute;a creado en m&iacute; ning&uacute;n sentimiento de culpa en mi consciencia. Lo que podr&iacute;a ocurrir en los pr&oacute;ximos d&iacute;as, sino controlaba mis desenfrenadas fantas&iacute;as, era harina de otro costal.<\/p>\n<p>El s&aacute;bado termin&oacute; de transcurrir con normalidad. Llam&eacute; a Alex para cuadrar la salida a pescar el domingo. Lamentablemente, la lancha la hab&iacute;a metido a la marina para el mantenimiento de rigor pero no estuvo a tiempo por lo dif&iacute;cil de la situaci&oacute;n actual. El muy bobo, ya hab&iacute;a cuadrado irse de pesca en otro bote con sus amigos en una jornada para puros hombres, como dec&iacute;an ellos.<\/p>\n<p>No me molest&eacute;. Ya se estaban haciendo rutinarios los desplantes de Alex. No soy mujer de achicarme por eso, la ma&ntilde;ana del domingo compr&eacute; unas cervezas, met&iacute; en mi maletera dos sillas playeras y me llev&eacute; a Ricardo a la playa que estaba ubicada a diez minutos de mi apartamento.<\/p>\n<p>Me puse la m&aacute;s atrevida de mis tangas, una prenda negra con escasa tela que se ajustaba perfectamente a mis contornos. Llegamos cerca de las 11:00 am y alquilamos un toldo frente a la exquisita playa, de aguas color turquesa y arenas blancas como el marfil. Hab&iacute;a llevado mi bolso t&eacute;rmico con las cervezas, unas gaseosas y unas tapas fr&iacute;as para picar mientras pas&aacute;bamos unas cuatro horas bajo el inclemente pero acariciante sol caribe&ntilde;o.<\/p>\n<p>Me tumb&eacute; sobre la toalla con mi cerveza a la mano, exponiendo a la vista de todos los ba&ntilde;istas que transitaban, mis dos brillantes gl&uacute;teos escasamente cubiertos por la tanguita. Comenc&eacute; Con naturalidad le ped&iacute; a Ricardito que me regara el bronceador sobre mi parte trasera, espalda y piernas.<\/p>\n<p>Las fr&iacute;as gotas del l&iacute;quido aceitoso me erizaron la piel. Las manos temblorosas de mi sobrino, recorr&iacute;an t&iacute;midamente cada cent&iacute;metro de mi cuerpo. Apenas si sent&iacute;a sus dedos. Lo anim&eacute; a imprimirle m&aacute;s presi&oacute;n para que el aceite de coco penetrara en mi dermis, o por lo menos eso le invent&eacute;. Me imaginaba lo que estar&iacute;a pasando por su mente y como estar&iacute;a su polla en este momento.<\/p>\n<p>Al llegar al final de mi espalda, se qued&oacute; paralizado por unos segundos.<\/p>\n<p>&mdash;Ponme en las piernas, por favor &mdash;Le dije.<\/p>\n<p>Enseguida reanud&oacute; su manoseo cada vez menos taimado. Cuando lleg&oacute; a mis tobillos, abr&iacute; levemente las piernas, invit&aacute;ndolo a que retornara por la parte interna de mis piernas. As&iacute; lo hizo. Su fuerte mano se entretuvo juguetona a la altura de mis rodillas, como pidiendo permiso para seguir subiendo hasta mi entre pierna. El lenguaje corporal no falla. Abr&iacute; un poco m&aacute;s mis piernas en se&ntilde;al inequ&iacute;voca de querer ser manoseada m&aacute;s arriba. Entendi&oacute; el c&oacute;digo instintivo de los animales y subi&oacute; peligrosamente hasta pocos cent&iacute;metros de mi humedecida concha.<\/p>\n<p>Estuve a punto de levantar mis nalgas para que conquistara su victoria bien ganada. Por momentos me olvid&eacute; que estaba tirada sobre una toalla ante las miradas de los ba&ntilde;istas.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias, Ricardo &mdash;Le dije.<\/p>\n<p>No s&eacute; hasta donde ser&iacute;a capaz de llegar mi sobrino ante el ataque despiadado que le hab&iacute;a montado. Me sent&iacute; remordida. Si el muchacho met&iacute;a su mano en mi co&ntilde;o, habr&iacute;a sido culpa m&iacute;a. De eso no tengo dudas.<\/p>\n<p>Pas&eacute; dos horas, tom&aacute;ndome las cervezas y aprovechando el sol. Mi sobrino estuvo sentado a mi lado como perro fiel cuidando a su amo.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos a ba&ntilde;arnos &mdash;le dije.<\/p>\n<p>Salt&oacute; como disparado por dos resortes y me extendi&oacute; su mano para ayudarme a parar. Nos metimos en las aguas tranquilas como una piscina y &eacute;l comenz&oacute; a nadar como el muchacho que era. As&iacute; estuvimos alg&uacute;n rato, nadando y jugueteando. No hab&iacute;a mucha gente. Yo me colgaba a su espalda y lo conminaba a nadar conmigo encima. Le gustaba el juego y a m&iacute; tambi&eacute;n. Para mala suerte m&iacute;a, o tal vez no tan mala, pis&eacute; un saliente de coral y sent&iacute; un dolor terrible en la planta de mi pie.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ay, ay, pis&eacute; algo filoso! &mdash;Grit&eacute;.<\/p>\n<p>&nbsp;&mdash;&iexcl;Para ver, t&iacute;a, donde!<\/p>\n<p>&mdash;Aqu&iacute;, aqu&iacute; &mdash;Le dije mostr&aacute;ndole mi tal&oacute;n que se resent&iacute;a del dolor causado por el coral. Me sujet&oacute; por la espalda y revis&oacute; sutilmente mi pie. El dolor fue muy intenso, pero gracias a Dios, no tuve rotura y se fue mitigando r&aacute;pidamente. Me colgu&eacute; de su cuello, fingiendo un dolor mayor y cerr&eacute; mis ojos.<\/p>\n<p>Mi sobrino me sostuvo cari&ntilde;osamente y yo me pegu&eacute; como una babosa a su hu&eacute;sped. Lo abrac&eacute; de frente contra su abdomen de hierro, exclamando dolor cada instante que lo apretaba contra m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te duele mucho, t&iacute;a?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;, me duele. Ay, ay&hellip;<\/p>\n<p>A medida que lo apretaba, fui sintiendo como su polla se endurec&iacute;a e intentaba atravesar mi pelvis. Se puso muy nervioso y se desbordaba en palabras de aliento por mi dolor. All&iacute; permanec&iacute; unos minutos, paralizada por aquel revolver que intentaba asesinarme. Tuve que controlarme para no sumergirme y meterme ese poll&oacute;n dentro de mi boca. Frot&aacute;ndome de esa manera pecaminosa, y fingidamente natural y casual, logr&eacute; esconder mis gritos de placer org&aacute;smicos, con el ya desaparecido dolor de mi pie.<\/p>\n<p>Sal&iacute; del agua apresuradamente, tratando de que Ricardo se quedara un poco m&aacute;s de tiempo para que su erecci&oacute;n pudiera disimularla. Me di por desentendida, mientras comenc&eacute; a recoger mis cosas para regresar al apartamento.<\/p>\n<p>Llegamos directamente a sacarnos el agua salada. Mientras mi sobrino se meti&oacute; a ducharse, yo me qued&eacute; organizando las cosas que hab&iacute;a tra&iacute;do de la playa. No hab&iacute;a querido observarlo, estaba cavilando profundamente sobre lo ocurrido los &uacute;ltimos d&iacute;as. Aquello me estaba volviendo loca. El encierro obligado y mis fantas&iacute;as er&oacute;ticas con mi sobrino me ten&iacute;an los nervios de punta. Disfrutaba mucho todo aquello, pero mis necesidades carnales estaban necesitando ser complacidas, m&aacute;s all&aacute; de los escarceos juguetones con Ricardo. Alex, cada d&iacute;a m&aacute;s distante y menos interesado en cogerme como yo exig&iacute;a. Estaba al borde de cometer una locura. No, ni pensarlo.<\/p>\n<p>Con mi tanga y el pareo que la cubr&iacute;a, me dirig&iacute; a mi cuarto a desprenderme de la arenilla y el agua salada impregnada en mi cuerpo. No hab&iacute;a traspasado la puerta cuando escuch&eacute; un golpe seco y un quejido de dolor proveniente del ba&ntilde;o donde estaba mi sobrino duch&aacute;ndose.<\/p>\n<p>Corr&iacute; hasta la puerta del ba&ntilde;o y toqu&eacute; la misma pregunt&aacute;ndole alarmada:<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; pas&oacute;, sobrino, qu&eacute; pas&oacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Ay, t&iacute;a, ay&hellip; Nada, nada, solo fue un resbal&oacute;n &mdash;me respondi&oacute; del otro lado de la puerta. Sus alaridos segu&iacute;an escuch&aacute;ndose, a pesar de que me dec&iacute;a que no era nada.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo que nada! Voy a pasar para ver que te sucedi&oacute;. &mdash;Estaba asustada. Si le pasaba algo grave a mi sobrino, eso podr&iacute;a afectar su plan de entrenamientos y eso me har&iacute;a meter en problemas con mi cu&ntilde;ado. &iexcl;Qu&eacute; s&eacute; yo! No tuve nada que ver con su accidente pero me sent&iacute;a responsable por lo que pudiera ocurrirle.&mdash; Voy a pasar a ver que te pas&oacute; &mdash;Le dije.<\/p>\n<p>&mdash;No, t&iacute;a, no&hellip; ay, no es necesario &mdash;me respondi&oacute; aun adolorido.<\/p>\n<p>Hice caso omiso a su negativa y mov&iacute; lentamente la manilla de la puerta para que el escuchara y se cubriera sus partes &iacute;ntimas.<\/p>\n<p>Cuando abr&iacute; la puerta, mi sobrino estaba tirado en el piso de la ducha, tap&aacute;ndose su polla con una peque&ntilde;a toalla de secar la cara y sus manos agarr&aacute;ndose con dolor su pantorrilla.<\/p>\n<p>&mdash;Ay, t&iacute;a me duele mucho, me golpee la espinilla con el borde del piso.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a su pierna marcada con una leve hendidura en donde hab&iacute;a chocado con el borde filoso. Enseguida me di cuenta que no era nada grave pero si una zona que produce mucho dolor al ser impactada. Le extend&iacute; mis manos para ayudarlo a incorporarse desde aquella posici&oacute;n tan inc&oacute;moda en la que estaba. Hice un gran esfuerzo para tratar de levantar sus 90 kilos del piso, resbaloso aun por el jab&oacute;n que permanec&iacute;a en la superficie.<\/p>\n<p>Mi sobrino, con una mano, cubr&iacute;a su polla con el diminuto pa&ntilde;o, y con la otra se aferr&oacute; a mi buscando levantarse completamente del piso. En cuesti&oacute;n de segundos, todo se derrumb&oacute;, como dice la canci&oacute;n.<\/p>\n<p>Por un lado resbal&aacute;ndome yo, y por el otro cayendo los dos como un &aacute;rbol al que lo cortan desde su tallo. Ricardo, instintivamente solt&oacute; la peque&ntilde;a toalla y me sostuvo para evitar que cayera largo a largo sobre las baldosas de la ducha. Lo que a continuaci&oacute;n les voy a narrar, lo hago con lujo de detalles porque lo reviv&iacute; var&iacute;as veces observando lo que qued&oacute; grabado en la c&aacute;mara que nos apuntaba desde arriba.<\/p>\n<p>Luego de la ca&iacute;da, mi cuerpo qued&oacute; atrapado encima de mi sobrino a escasos cent&iacute;metros de su polla. Previamente, en su primera ca&iacute;da, Ricardo estuvo masturb&aacute;ndose desaforadamente antes de caer. A cada rato, exclamaba mi nombre y sus manotazos se hac&iacute;an cada vez m&aacute;s acelerados. Cuando estaba a punto de correrse, y con mi nombre escapando de sus labios, se inclin&oacute; exageradamente sobre sus tobillos y la mano que lo sosten&iacute;a de la pared la solt&oacute; para exprimir su polla con ambas manos. En ese momento, resbal&oacute; y golpe&oacute; su pierna con el borde del piso.<\/p>\n<p>Eso hab&iacute;a pasado minutos antes. Ahora, ya encima de &eacute;l, desnudo y empollado, la situaci&oacute;n se hizo incomoda. A m&iacute;, me dio por re&iacute;rme pero sin quitarle de encima los ojos sobre su ca&ntilde;&oacute;n desafiante. Ricardo, buscaba afanosamente la toalla que hab&iacute;a volado hac&iacute;a el &aacute;rea del WC. Mi pierna rozaba se espad&oacute;n y me quemaba todo el cuerpo. Estuvimos varios segundos en esa posici&oacute;n absurda y fortuita.<\/p>\n<p>&mdash;T&iacute;a, perd&oacute;n, t&iacute;a &mdash;me dec&iacute;a todo apenado. Ri&eacute;ndome de aquello le pregunt&eacute;:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Perd&oacute;n por qu&eacute; sobrino, yo fui la culpable de que nos cay&eacute;ramos?<\/p>\n<p>&mdash;No, t&iacute;a. Me averg&uuml;enza que me veas as&iacute; en estas condiciones &mdash;agreg&oacute;.<\/p>\n<p>&iquest;Cu&aacute;les condiciones? &mdash;le pregunt&eacute; haci&eacute;ndome la desentendida.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute;, t&iacute;a, desnudo y as&iacute;&hellip; t&uacute; sabes &mdash;Dijo eso se&ntilde;al&aacute;ndome su mano cubriendo a duras penas su polla a reventar.<\/p>\n<p>Yo estaba cachond&iacute;sima. Estar encima de &eacute;l en esa posici&oacute;n tan extra&ntilde;a y sintiendo su nerviosismo que no lograba bajar su erecci&oacute;n, estaban minando las pocas fuerzas que me imped&iacute;an saltar sobre aquel miembro imponente que amenazaba con echar por tierra el poco freno que me quedaba.<\/p>\n<p>&mdash;D&eacute;jame pararme, t&iacute;a &mdash;dijo casi en un susurro.<\/p>\n<p>Nos intentamos parar simult&aacute;neamente y al hacerlo quedamos abrazados, con mi peque&ntilde;a tanga como &uacute;nica barrera que me separaba de su bast&oacute;n. Verlo as&iacute;, sumado al recuerdo de sus pajas hechas en mi nombre, me alentaron a tomarlo fuertemente por su torso y adherirme a &eacute;l como una ventosa. Su polla desnuda me apuntaba a quemarropa y eso termin&oacute; de flaquear m&iacute; ya d&eacute;bil fortaleza.<\/p>\n<p>Instintivamente, el animal que llevaba dentro y con varios d&iacute;as de inanici&oacute;n y sometido a pruebas extremas, aflor&oacute; irremediablemente de mi interior.<\/p>\n<p>&mdash;No sientas pena, Ricardo. S&eacute; que esto le ocurre a los j&oacute;venes cuando est&aacute;n en el ba&ntilde;o. Que tengas una erecci&oacute;n es completamente normal &mdash;Le dije cari&ntilde;osamente esa frase y mi mano baj&oacute; lentamente y se pos&oacute; sobre su verga que palpitaba como un coraz&oacute;n fuera de s&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No sientas pena &mdash;repet&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Ay, t&iacute;a, que haces&hellip; Me da mucha verg&uuml;enza todo esto. &mdash;Agreg&oacute; tembloroso.<\/p>\n<p>Me aferr&eacute; a su cuello con mi boca y comenc&eacute; a besarlo tiernamente mientras que con mi mano iniciaba un r&iacute;tmico movimiento sobre su polla.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;T&iacute;a, que haces, no, no!<\/p>\n<p>Sus palabras, apenas audibles, alimentaban mi pasi&oacute;n m&aacute;s que amainarla. Sab&iacute;a que estaba quebrantando no s&eacute; qu&eacute; ley natural, pero mi deseo desbocado por aferrarme a esa polla impetuosa y juvenil, me hizo deshacerme de cualquier resquicio moral que pudiera quedar en m&iacute;. Sus manos, hasta ese momento, hab&iacute;an permanecido quietas arropando mi cuello. T&iacute;midamente, sent&iacute; como mi sobrino las bajaba lentamente y se posaron sobre mis nalgas. Sentir aquellos dedos tratando de hurgar dentro de mi diminuta tanga, descarg&oacute; en m&iacute; un torrente el&eacute;ctrico que me recorri&oacute; todo el cuerpo.<\/p>\n<p>&mdash;T&oacute;came, Ricardo, t&oacute;came &mdash;Le susurr&eacute; empin&aacute;ndome sobre mis pies. Sus manos, d&oacute;ciles a mis encantos y a mi mandato, levantaban torpemente la liguilla que sujetaba mi peque&ntilde;a prenda. Mientras, segu&iacute;a masturb&aacute;ndolo con fiereza. Sent&iacute;a su polla crecer a&uacute;n m&aacute;s de lo que hab&iacute;a visto.<\/p>\n<p>Su mano se pos&oacute; sobre mi culito h&uacute;medo y empez&oacute; a juguetear haciendo c&iacute;rculos sobre &eacute;l.<\/p>\n<p>Mi sobrino estaba jadeando. Nunca imagin&oacute; que sus &uacute;ltimas fantas&iacute;as con su t&iacute;a hubiesen llegado tan lejos. Se fue soltando lentamente y se estaba transformando en el hombr&oacute;n que era. Me apretaba con sus fuertes brazos y segu&iacute;a hurgando en mis partes &iacute;ntimas sin ninguna pena. Me estremec&iacute; cuando uno de sus dedos logr&oacute; posarse juguet&oacute;n sobre mi concha babeada de mis jugos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ll&eacute;vame a la cama! &mdash;Exclam&eacute; suplic&aacute;ndole.<\/p>\n<p>Me levant&oacute; f&aacute;cilmente y me coloc&oacute; suavemente sobre mi cama. La misma cama que hab&iacute;a sido testigo de mis &uacute;ltimas caricias en su nombre. Los dos est&aacute;bamos cumpliendo nuestras fantas&iacute;as.<\/p>\n<p>Lo hal&eacute; por una mano y cay&oacute; cuan largo a mi lado. Iba a cumplir paso a paso todas las escenas que cincelaron mi mente noches atr&aacute;s. La polla que apuntaba hac&iacute;a el techo fue blanco de mi pr&oacute;xima incursi&oacute;n. Agarr&eacute; su inmenso ca&ntilde;&oacute;n y lo fui metiendo lentamente en mi boca. Succionaba r&iacute;tmicamente y con mi lengua lamia el cabez&oacute;n que coronaba ese poll&oacute;n.<\/p>\n<p>Mientras, Ricardo con sus manos retir&oacute; desesperado las escasas prendas que cubr&iacute;an mi espectacular cuerpo. Yo estaba ya pose&iacute;da por la lujuria y el placer desmedido. Sacando mi boca de su polla, le dije:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusto, sobrino, te gusto?<\/p>\n<p>&mdash;Claro, t&iacute;a&hellip; Est&aacute;s buen&iacute;sima &mdash;respondi&oacute;.<\/p>\n<p>Me par&eacute; sobre el colch&oacute;n para que me contemplara a plenitud. Giraba sobre mis piernas y le ense&ntilde;&eacute; todo mi cuerpo. Me tumb&eacute; sobre &eacute;l y comenz&oacute; a succionar mis pezones con lujuria. Con sus dedos, jugueteaba animoso con mi co&ntilde;o. Meti&oacute; uno, luego dos y hasta tres dedos en mi concha resbalosa. Sentir aquellos dedos y su lengua lamer mis pezones, me hicieron venir en un orgasmo incre&iacute;ble.<\/p>\n<p>Ya quer&iacute;a todo. Hab&iacute;a estado so&ntilde;ando con esa polla dentro de m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres met&eacute;rmela, Ricardo, quieres que tu polla me penetr&eacute; hasta lo &uacute;ltimo?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;S&iacute;, t&iacute;a, claro que quiero!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Dime, t&uacute; no te has estado pajeando en mi nombre?<\/p>\n<p>Le solt&eacute; aquella pregunta sin pensarlo. Me sali&oacute; de adentro.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, t&iacute;a, s&iacute;. Desde el primer d&iacute;a que te vi. &mdash;Respondi&oacute; fuera de s&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Cumple tu sue&ntilde;o, anda, m&eacute;temela con fuerzas. C&oacute;geme.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, t&iacute;a, te voy a coger con todo&hellip; Est&aacute;s buen&iacute;sima. Me encantan tus tetas y tu culo. Esto parece un sue&ntilde;o &mdash;Susurraba.<\/p>\n<p>Agarr&eacute; su lubricada polla cada vez m&aacute;s imponente y grande y la coloqu&eacute; desafiante sobre mi co&ntilde;o desesperado. Aquel poll&oacute;n era dos veces el de Alex. Nunca habr&iacute;a so&ntilde;ado con meterme semejante miembro. Su cabezota respingada comenz&oacute; a abrirse camino sobre mi deseosa cueva. Fui ejerciendo presi&oacute;n lentamente, deslizando todo su ca&ntilde;&oacute;n hasta mis adentros. Era incre&iacute;ble. Esa sensaci&oacute;n inefable de ser penetrada por mi sobrino, con ese descomunal pistol&oacute;n, era primera vez que lo sent&iacute;a. Me mov&iacute;a desenfrenada, queriendo ser envainada por esa espada de mis deseos. Quedaba bien ajustada en mi apretada vagina. Trataba de succionar con mi m&uacute;sculo del amor, tratando de exprimir sus jugos.<\/p>\n<p>Ricardo estaba aferrado a mi culo. Mientras me ensartaba con su miembro, dej&oacute; deslizar un dedo dentro de mi resbaloso orificio anal. A cada embate de su polla, hund&iacute;a toda su falange hasta adentro. Sentirme penetrada por ambas partes, me electrificaban cada cent&iacute;metro de mi piel.<\/p>\n<p>&mdash;Ac&aacute;bame adentro, sobrino. &Eacute;chame toda tu leche caliente, yo ya me vengoo&hellip;<\/p>\n<p>Ah, ah&hellip; Sent&iacute; toda su esperma dentro de m&iacute; y me corr&iacute; como nunca. Qued&eacute; desmayada. Ricardo se corri&oacute; como un semental. Cuando sac&oacute; su polla, qued&eacute; sorprendida del tama&ntilde;o y de lo erguida que segu&iacute;a. Cuando Alex terminaba, su polla sal&iacute;a medio fl&aacute;cida y pidiendo descanso.<\/p>\n<p>Aquello me reanim&oacute;. Su dedo jugueteando y hurgando mi culo, hab&iacute;a despertado en m&iacute;, unas ganas locas de ser pose&iacute;da por detr&aacute;s. Imaginar su poll&oacute;n, doblegar mi estrecho culito me subieron la temperatura nuevamente.<\/p>\n<p>&mdash;F&oacute;llame por detr&aacute;s, sobrino. Quiero sentir tu polla viol&aacute;ndome mi culito. &mdash;Le implor&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, t&iacute;a, s&iacute;, lo que t&uacute; quieras.<\/p>\n<p>Me puse en cuatro y deje que mis nalgas quedaran expuestas a &eacute;l. Al verlas, sucumbi&oacute; a sus encantos y meti&oacute; su lengua en mi trasero. Sent&iacute; varios corrientazos recorrer mi cuerpo cada vez que su lengua se introduc&iacute;a en mi culo. Me agarraba con fuerzas mis nalgas. Estaba desesperado ante la tarea que le hab&iacute;a encomendado. Sac&oacute; su lengua e introdujo su norme dedo medio en mi orificio. Mientras, yo me frotaba incesantemente mi capullo.<\/p>\n<p>&mdash;M&eacute;tela, no esperes m&aacute;s, por favor &mdash;Le implor&eacute;.<\/p>\n<p>Escupi&oacute; mi culo y su polla, y coloc&oacute; la cabeza de su armamento justo en la entrada de mi gruta inexplorada. No s&eacute; c&oacute;mo har&iacute;a para meterme semejante miembro, las pocas veces que Alex se entusiasm&oacute; a cogerme por detr&aacute;s no tuve problemas, pero con esto&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Dale, sobrino, poco a poco &mdash;Le susurr&eacute;.<\/p>\n<p>Lentamente, sent&iacute; como ese mastodonte iba conquistando espacios dentro de mi apretado culo. Entre el dolor y el placer, me arm&eacute; de fuerzas y relaj&eacute; mi esf&iacute;nter para que entrara m&aacute;s f&aacute;cilmente. Ya sin vestigios de dolor, sent&iacute; cuando su pelvis choc&oacute; contra mis nalgas. Lo ten&iacute;a todo adentro. Me acopl&eacute; a sus movimientos y la polla sal&iacute;a hasta la mitad, presumo yo, y volv&iacute;a a perderse en las profundidades de mi culo. A medida que suced&iacute;a esa sodomizaci&oacute;n, mi dedo aceleraba sus movimientos sobre mi abultado cl&iacute;toris. Es indescriptible la corrida que tuve. No una, dos, tal vez tres. Los espasmos de mi cuerpo no eran normales. En cada uno de ellos, mi culo se contra&iacute;a, apretando con furia la polla de mi sobrino. Sent&iacute; claramente cuando su torrente me llen&oacute; por dentro. Jam&aacute;s hab&iacute;a tenido un encuentro sexual como este. Las piernas me temblaban sin control.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a dominado a la bestia. Su polla sali&oacute; derrotada, o victoriosa, de mis entra&ntilde;as, pero no impetuosa como otrora.<\/p>\n<p>&iquest;Que m&aacute;s les puedo contar? Todav&iacute;a estamos en cuarentena. Los vuelos ni remotamente dan muestras de abrirse. Ricardo cumpliendo con sus obligaciones deportivas y complaci&eacute;ndome todas las noches como un verdadero macho. Debo estar preparada para cuando parta. Si me preguntan por Alex, no he querido saber m&aacute;s nada de &eacute;l. Ah, y mi hermana, llamando todas las noches para saber de su muchachito.<\/p>\n<p style=\"text-align:center\">*************************<\/p>\n<p><em>Si te gust&oacute;, comenta. Sabes que tu retroalimentaci&oacute;n es importante. Tus cr&iacute;ticas, de cualquier &iacute;ndole, ser&aacute;n bien apreciadas.<\/em><\/p>\n<p><strong>Alphy Estevens.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 22<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>14 Llevaba m&aacute;s de diez minutos hablando por tel&eacute;fono con Gisela. La se&ntilde;al del celular no era muy buena, y a cada rato la voz de mi hermana se escuchaba entrecortada. El bamboleo del bote y lo alejado de la costa, hac&iacute;an m&aacute;s dif&iacute;cil la comunicaci&oacute;n entre las dos. En este pa&iacute;s, nada funcionaba bien. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":15297,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-24424","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24424","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15297"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24424"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24424\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24424"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24424"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24424"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}