{"id":24447,"date":"2020-06-26T22:03:00","date_gmt":"2020-06-26T22:03:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-06-26T22:03:00","modified_gmt":"2020-06-26T22:03:00","slug":"las-hermanas-de-camilo-2-mi-reino-por-el-culo-de-alexandra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/las-hermanas-de-camilo-2-mi-reino-por-el-culo-de-alexandra\/","title":{"rendered":"Las hermanas de Camilo (2) Mi reino por el culo de Alexandra"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24447\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">44<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Desconoc&iacute;a que esto era el inicio de una serie de polvos que &iacute;bamos a echar Alexandra y yo, aunque debo reconocer que entre m&aacute;s lo repet&iacute;amos, m&aacute;s iba perdiendo el misticismo, el encanto de esa noche de primer encuentro entre ambos. Al comienzo fue dif&iacute;cil comprender que se iba a repetir. En primera medida porque ella no iba a buscarme de nuevo, era yo quien deb&iacute;a tomar la iniciativa.<\/p>\n<p>Algunas noches de trasnocho y estudio en su apartamento, le miraba de reojo, le sonre&iacute;a de forma p&iacute;cara y ella parec&iacute;a corresponder. Pero luego se desped&iacute;a, me deseaba una feliz noche y se iba a dormir. Yo me quedaba all&iacute; solo, tratando de retomar mi estudio en medio del calent&oacute;n por lo que imaginaba que pod&iacute;a ocurrir.<\/p>\n<p>Para coquetear con ella ten&iacute;a que encontrar los momentos adecuados, pues no pod&iacute;a hacerlo en presencia de Camilo o Diana, y mucho menos cuando estaba su novio. Pero m&aacute;s all&aacute; de las dificultades, siempre encontraba momentos para hacerlo; para expresarle deseo con mi mirada y mi sonrisa. Debo aclarar que no se trat&oacute; nunca de enamoramiento, no hab&iacute;a ninguna clase de sentimiento, eran sencillas ganas de echar un polvo, quiz&aacute; se trataba de un exceso de admiraci&oacute;n por ese culazo.<\/p>\n<p>La primera vez que lo hicimos, sin efectos de alcohol, drogas o cualquier otro tipo de pretexto; teniendo plena consciencia de lo que hac&iacute;amos, fue una ma&ntilde;ana en la que despert&eacute; en su apartamento. Camilo hab&iacute;a salido, no s&eacute; a d&oacute;nde, solo sab&iacute;a que no estaba. Tampoco Diana, aunque en ella esto era m&aacute;s habitual, pues casi nunca estaba en casa.<\/p>\n<p>Fui a la cocina para hacerme algo de desayunar y ah&iacute; la encontr&eacute;. Alexandra estaba all&iacute; tambi&eacute;n preparando algo para desayunar. Se notaba que hab&iacute;a despertado hace poco, pues su cabello estaba muy desordenado, no llevaba maquillaje, estaba en pijama y con una actitud levemente somnolienta.<\/p>\n<p>Apenas cruzamos un saludo y luego se extendi&oacute; un prolongado silencio. Yo aprovechaba para apreciar su culo de reojo, pues nada mejor que empezar el d&iacute;a con tan espectacular vista.<\/p>\n<p>Alexandra empez&oacute; a hablarme, pero antes de que terminara la primera oraci&oacute;n me lanc&eacute; a besarla. Ella no opuso resistencia, de hecho se dej&oacute; llevar. El beso se prolong&oacute;, dando tiempo al inicio de caricias y manoseos.<\/p>\n<p>Como es apenas obvio, dirig&iacute; mis manos hacia su culo, lo palp&eacute;, lo apret&eacute; y reviv&iacute; ese sentir tan maravilloso que implica tener esas nalgas entre las manos. Una vez que el beso termin&oacute;, Alexandra apag&oacute; los fogones de la estufa para dar rienda suelta a la lujuria. Est&aacute;bamos solos en su apartamento, pero en cualquier momento pod&iacute;a llegar Camilo o Diana, as&iacute; que decid&iacute; tomarla de la mano para llevarla a su cuarto, encerrarnos y all&iacute; fornicar sin contemplaciones.<\/p>\n<p>Cerramos la puerta de la habitaci&oacute;n y continuamos bes&aacute;ndonos. Esta vez me di la oportunidad de ver y tener sus senos entre mis manos. Levant&eacute; su camisa y all&iacute; estaban, peque&ntilde;os y sin mucha gracia, pero al fin y al cabo, para mi disfrute exclusivo en ese instante. Los bes&eacute; un poco y los sostuve entre mis manos, pero realmente no les di mayor importancia, pues no era el mejor de sus atributos.<\/p>\n<p>Esta vez, con el apartamento solo para nosotros no deb&iacute;amos reprimirnos como aquella noche de la primera ocasi&oacute;n, no hab&iacute;a necesidad de discreci&oacute;n; &eacute;ramos libres para jadear, decirnos guarradas, gemir y hacer todo el ruido que quisi&eacute;ramos. Yo anhelaba follarla con brutalidad, sin mayor delicadeza.<\/p>\n<p>La gir&eacute;, la apoy&eacute; contra una pared, baj&eacute; su pantal&oacute;n y su tanga, y la penetr&eacute; sin contemplaci&oacute;n alguna. No hubo tiempo para juegos previos, ni caricias, ni para el sexo oral, ni para algo diferente a follar salvajemente.<\/p>\n<p>La penetr&eacute; a fondo y con agilidad desde un comienzo, aunque sabiendo que todav&iacute;a pod&iacute;a incrementar un poco m&aacute;s el ritmo. Ella tambi&eacute;n lo ped&iacute;a, quer&iacute;a embestidas fuertes, quer&iacute;a ser follada duro, deseaba sentirse sumisa y sometida, y fue algo de lo que le di. Tanto as&iacute; que hubo un momento en que los empellones eran tan fuertes, que se golpe&oacute; la cabeza contra la pared, aunque fue algo que no tuvo mayor trascendencia dado el alto grado de excitaci&oacute;n de ambos.<\/p>\n<p>Lamentablemente para m&iacute;, ver ese culo rebotar y temblar sin control, sumado a su particular forma de gemir, con seseo incluido; era motivo suficiente para hacerme alcanzar el orgasmo r&aacute;pidamente. Por lo menos en esa &eacute;poca, pues a medida que se hizo m&aacute;s frecuente el sexo entre nosotros, fui perdiendo inter&eacute;s en ella, y follarla se me fue volviendo algo casual y mon&oacute;tono.<\/p>\n<p>De nuevo termin&eacute; descarg&aacute;ndome sobre sus nalgas y su espalda. Pero ella no estaba conform&eacute;, as&iacute; que se encarg&oacute; de no dejarme salir de su habitaci&oacute;n. Me hizo una mamada y al cabo de unos minutos est&aacute;bamos culeando una vez m&aacute;s. Para nuestra fortuna ni Camilo ni Diana iban a llegar en toda la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>Estos encuentros clandestinos y fugaces poco a poco iban a perder su encanto. A pesar de ser algo prohibido y ocasional, se nos estaban convirtiendo en monoton&iacute;a. Adem&aacute;s debo decir que el co&ntilde;o de Alexandra emanaba un fuerte olor, aspecto que jugaba en contra m&iacute;a y en contra suya; pues debo confesar que me encanta dar sexo oral, pues le considero la v&iacute;a ideal para excitar a una mujer, siempre y cuando lo sepas hacer. Pero en este caso me era imposible, pues no considero humanamente posible soportar ese olor por un tiempo prolongado. Pero no iba a ser ni la monoton&iacute;a ni ese particular aroma lo que me iba a hacer perder inter&eacute;s en Alexandra, se trat&oacute; m&aacute;s bien de la aparici&oacute;n en escena de Katherine, la hermana menor de Camilo. Aunque sobre ella ahondar&eacute; m&aacute;s adelante, pues considero que con Alexandra a&uacute;n hay encuentro memorable por contar.<\/p>\n<p>Se dio una ma&ntilde;ana luego de una noche de juerga en el apartamento de Camilo. En esa ocasi&oacute;n bebimos bastante, pero para sorpresa m&iacute;a, a la ma&ntilde;ana siguiente me levant&eacute; como si nada. Apenas con un ligero dolor de cabeza, pero para nada tortuoso. Otra fue la situaci&oacute;n de Camilo que durmi&oacute; durante toda una ma&ntilde;ana que para m&iacute; result&oacute; m&aacute;s que provechosa.<\/p>\n<p>Recuerdo que ese d&iacute;a despert&eacute; y me dirig&iacute; a la cocina para prepararme un caf&eacute;, aunque de camino a all&iacute; escuch&eacute; que alguien se estaba ba&ntilde;ando. Hab&iacute;a solo dos opciones: Diana o Alexandra, y yo estaba dispuesto a arriesgar mi integridad con tal de averiguarlo.<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo no hacerlo? Si se trataba de Diana podr&iacute;a contemplar y memorizar su encantadora silueta, y de ser descubierto pod&iacute;a explicar que se trataba de una confusi&oacute;n, que hab&iacute;a entrado sin darme cuenta de que hab&iacute;a alguien all&iacute;. Si se trataba de Alexandra no habr&iacute;a mayor problema, siempre y cuando Camilo siguiera durmiendo.<\/p>\n<p>Con mucha discreci&oacute;n entr&eacute; y cerr&eacute; la puerta. Pasando el pestillo (seguro) justamente para que nadie m&aacute;s pudiera hacer lo que yo: entrar por sorpresa. R&aacute;pidamente me di cuenta de que quien estaba en la ducha era Alexandra. Esta ducha ten&iacute;a una cortina a modo de separador del resto del ba&ntilde;o, y a trav&eacute;s de ella se observaba la silueta de Alexandra, que para ese entonces yo conoc&iacute;a de sobra.<\/p>\n<p>Ella no not&oacute; cuando yo entr&eacute;, seguramente el ruido del agua al caer super&oacute; el que yo pude hacer al entrar, posiblemente estaba relajada, con los ojos cerrados sintiendo el agua caer y recorrer su cuerpo.<\/p>\n<p>Lo cierto es que me desvest&iacute; tambi&eacute;n de forma silenciosa. Me acerqu&eacute; discretamente, corr&iacute; un poco la cortina de la ducha y entr&eacute;, me situ&eacute; tras Alexandra. Ella segu&iacute;a sin notar mi presencia, pero esto iba a cambiar pronto, pues una vez en la ducha, dirig&iacute; mi mano hacia su vagina, que en ese momento ten&iacute;a un aspecto completamente nuevo para m&iacute;, pues el matojo de pelo que la acompa&ntilde;aba estaba uniforme en un solo mech&oacute;n por acci&oacute;n del agua.<\/p>\n<p>La palp&eacute; con suavidad, pero ella se sorprendi&oacute;; m&aacute;s bien dir&iacute;a que se asust&oacute;, pues jam&aacute;s se imagin&oacute; que alguien fuera entrar. Casi grita apenas me vio, pero sab&iacute;a que no era conveniente hacerlo, as&iacute; que ahog&oacute; el grito. Me pregunt&oacute; que hac&iacute;a all&iacute;, pero yo solo respond&iacute; bes&aacute;ndola.<\/p>\n<p>Ella no se opuso, m&aacute;s bien se relaj&oacute; y se dej&oacute; llevar. Yo baj&eacute; lentamente con mis labios por su torso hasta llegar a su vagina. La acci&oacute;n del agua, el champ&uacute; y el jab&oacute;n hizo que esos fueran los olores predominantes en la ducha, por lo que en esa ocasi&oacute;n no tuve problemas para jugar un poco con su vagina entre mi boca. Alexandra no tard&oacute; mucho en calentarse, y con el recorrido de mi lengua por su co&ntilde;o, empez&oacute; a soltar unos gemidos que poco a poco fueron incrementando su intensidad.<\/p>\n<p>Tuve que detenerme, salir de la ducha y buscar mi celular entre mi pantal&oacute;n para poner m&uacute;sica que pudiera tapar cualquier ruido delator.<\/p>\n<p>Claro que cuando entr&eacute; de nuevo a la ducha, no hubo m&aacute;s tiempo para sexo oral, era tiempo del folleteo. Apoy&eacute; a Alexandra contra las fr&iacute;as baldosas que recubr&iacute;an la pared de la ducha y la penetr&eacute;. Como ya era habitual, teniendo su culo entre mis manos mientras lo ve&iacute;a y sent&iacute;a rebotar contra m&iacute;.<\/p>\n<p>La penetr&eacute; con fortaleza y a un ritmo acelerado, pues tenerla mojada y enjabonada para m&iacute; era un lujo ante los ojos. Adem&aacute;s que sent&iacute;a que luego de la buena sesi&oacute;n de sexo oral, el turno de gozar ahora era para m&iacute;. A ella tampoco le disgustaba que la follara con algo de brutalidad, o por lo menos nunca me lo hizo saber.<\/p>\n<p>La penetraci&oacute;n se hizo cada vez m&aacute;s fuerte, m&aacute;s animal, si es que se puede calificar de tal manera; la fui empujando cada vez m&aacute;s sobre la pared, viendo c&oacute;mo se aplastaban sus senos contra las baldosas. Luego la tome del pelo, con las dos manos, mientras segu&iacute;a moviendo mi pene entre su vagina. Ella solo se dejaba llevar, pues al parecer estaba tan caliente como yo. Y cuando no aguant&eacute; m&aacute;s, retir&eacute; mi pene de ella, la di vuelta y con algo de presi&oacute;n de mis manos sobre su cabeza, la hice agachar para correrme en su cara. Ella no lo esperaba, y claramente se molest&oacute;, pues consideraba que eso era algo humillante y denigrante, por lo que asum&iacute; que era la primera vez que alguien le hac&iacute;a tal cosa.<\/p>\n<p>De todas formas su molestia no dur&oacute; m&aacute;s all&aacute; de unos minutos, ya que antes de que sali&eacute;ramos del ba&ntilde;o est&aacute;bamos bes&aacute;ndonos de nuevo.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de ese encuentro &iacute;bamos a follar un par de veces m&aacute;s, pero nuestros coitos clandestinos iban a verse interrumpidos con la aparici&oacute;n de Katherine, aunque no se trat&oacute; de algo premeditado o planeado.<\/p>\n<p style=\"text-align:center\">************************<\/p>\n<p><em>Cap&iacute;tulo 3: un porro, un polvo y mil orgasmos<\/em><\/p>\n<p><em>De hecho, yo no planeaba dejar de culear con Alexandra m&aacute;s all&aacute; de la monoton&iacute;a del sexo con ella, pues para ese momento era lo &uacute;nico que ten&iacute;a a la mano, y era ella o nada. Pero cuando Katherine apareci&oacute; las cosas cambiaron. Yo en un comienzo no imagin&eacute; que algo fuera a suceder con ella, ya que era la menor de las hermanas de Camilo y me daba cierto remordimiento meterme con alguien tan menor.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>44 Desconoc&iacute;a que esto era el inicio de una serie de polvos que &iacute;bamos a echar Alexandra y yo, aunque debo reconocer que entre m&aacute;s lo repet&iacute;amos, m&aacute;s iba perdiendo el misticismo, el encanto de esa noche de primer encuentro entre ambos. Al comienzo fue dif&iacute;cil comprender que se iba a repetir. 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