{"id":24475,"date":"2020-06-29T01:49:46","date_gmt":"2020-06-29T01:49:46","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-06-29T01:49:46","modified_gmt":"2020-06-29T01:49:46","slug":"tanto-tiraste-de-la-cuerda-que-al-fin-se-corto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/tanto-tiraste-de-la-cuerda-que-al-fin-se-corto\/","title":{"rendered":"Tanto tiraste de la cuerda que al fin se cort\u00f3"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24475\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Me llamo Ra&uacute;l, estoy en pareja con Rita y convivo con ella desde hace un a&ntilde;o y medio. Soy un solter&oacute;n de cuarenta a&ntilde;os y ella, hoy con treinta y siete, se hab&iacute;a divorciado a los treinta y tres. Nos conocimos en una reuni&oacute;n de amigos comunes y a partir de all&iacute; empezamos a frecuentarnos hasta que decidimos vivir juntos. Trabajo en un estudio jur&iacute;dico de prestigio, del que soy socio minoritario, y tengo buenos ingresos. Soy un tanto retra&iacute;do y me mantengo f&iacute;sicamente aceptable porque practico un arte marcial desde los diecis&eacute;is a&ntilde;os, naturalmente ahora con menos intensidad. Rita hace cinco meses qued&oacute; sin trabajo por cierre de la empresa en la que era empleada. Es muy linda, con un cuerpo apetecible que sabe resaltar con la vestimenta adecuada. Agradablemente extrovertida, no hay reuni&oacute;n aburrida si ella est&aacute; presente.<\/p>\n<p>M&aacute;s o menos un a&ntilde;o atr&aacute;s conocimos un matrimonio m&aacute;s desparejo que el nuestro, Pablo de treinta y ocho y Roc&iacute;o de treinta, &eacute;l extrovertido, bromista y, seg&uacute;n sus dichos, mujeriego con mucho &eacute;xito, alto y con un f&iacute;sico de gimnasio. Ciertamente ten&iacute;a una posici&oacute;n econ&oacute;mica muy buena, pues su padre le hab&iacute;a dejado en herencia una empresa que funcionaba bien sin su presencia, adem&aacute;s de varias propiedades. Intelectualmente es muy b&aacute;sico y le gusta hacer alarde de su riqueza. Roc&iacute;o es psic&oacute;loga, delgada pero bien proporcionada, viste con muy buen gusto pero con si tratara de disimular su anatom&iacute;a. Con el correr del tiempo me di cuenta que tiene un cuerpo deseable. Llevan casados cinco a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Dada la afinidad de los matrimonios era frecuente que nos reuni&eacute;ramos a cenar los s&aacute;bados, sea en la casa de ellos o en la nuestra, y seg&uacute;n las ganas termin&aacute;ramos entretenidos con alg&uacute;n juego de mesa o viendo una pel&iacute;cula.<\/p>\n<p>Cuando nos reun&iacute;amos eran muy comunes entre Pablo y Rita las bromas subidas de tono, las frases con doble sentido y algunas cercan&iacute;as que rozaban el l&iacute;mite de lo aceptable. Son esas situaciones que uno da por seguro son previas a algo m&aacute;s serio, pero que no son base suficiente para alg&uacute;n reclamo, pues inmediatamente el reproche se vuelve en contra con frases, &ldquo;est&aacute;s viendo fantasmas&rdquo;, &ldquo;te est&aacute;s enfermando de celos&rdquo;, ten&eacute;s poco sentido del humor&rdquo;, etc.<\/p>\n<p>Al comienzo esa conducta me incomodaba y no siendo razonable mantener una relaci&oacute;n de amistad en esas condiciones, me detuve a pensar qu&eacute; conven&iacute;a hacer. La conclusi&oacute;n fue dejar que obraran sin ning&uacute;n tipo de presi&oacute;n. Si todo obedec&iacute;a a una manera desenfadada de relacionarse, la cuesti&oacute;n carec&iacute;a de importancia. Por el contrario, si ambos estaban decididos a intimar, cualquier obst&aacute;culo que les pusiera ser&iacute;a sencillamente dilatar en el tiempo un desenlace inevitable. As&iacute; que dej&eacute; de preocuparme sin por ello desentenderme del tema, porque una cosa es vivir amargado por la posibilidad de ser cornudo y otra cosa es lucir los cuernos.<\/p>\n<p>A poco de conocernos mi relaci&oacute;n con Roc&iacute;o se transform&oacute; en muy buena y placentera. Las charlas con ella versaban sobre variad&iacute;simos temas que pod&iacute;an ser superficiales o serios pero tocados con profundidad y sentido cr&iacute;tico. En esas conversaciones de larga duraci&oacute;n, sin haberlo hablado o puesto de acuerdo, ambos &eacute;ramos conscientes del juego que se desarrollaba entre Pablo y Rita y los dos observ&aacute;bamos de soslayo su lento y perseverante progreso. Los simples roces se fueron convirtiendo en caricias, brazos que se despegan del cuerpo indicando que la mano se dirige a la falda de quien est&aacute; sentado al lado, s&uacute;bitas desapariciones de uno o dos minutos de duraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Un s&aacute;bado atr&aacute;s fuimos a cenar a la casa de ellos y lo que sucedi&oacute; era previsible. La costumbre hace que bajen las precauciones y se tense la cuerda m&aacute;s de lo aconsejable. Tres factores confluyeron para que las simples sospechas se transformaran en casi certeza.<\/p>\n<p>El indicador de alerta se activ&oacute; cuando las s&uacute;bitas desapariciones aumentaron en cantidad y duraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Al llegar a casa ella entr&oacute; directa y r&aacute;pidamente al dormitorio mientras yo desconectaba la alarma y controlaba las aberturas. Cuando fui a nuestra habitaci&oacute;n la puerta del ba&ntilde;o estaba cerrada por lo cual me imagin&eacute; que quiz&aacute; estaba con alguna urgencia intestinal, pues ella en verano, ni para ba&ntilde;arse la cierra. Sali&oacute; ya vestida con camis&oacute;n y ah&iacute; entr&eacute; yo, y lo primero que vi fue su bikini reci&eacute;n lavada colgada de una llave de la ducha. Era parte del conjunto que hab&iacute;a dejado sobre la cama para vestirse despu&eacute;s del ba&ntilde;o y antes de salir para la cena. Ante eso el indicador de alerta se puso amarillo.<\/p>\n<p>Lo usual despu&eacute;s de las reuniones de los s&aacute;bados era que ella llegara a la cama con un notable estado de excitaci&oacute;n. Yo intu&iacute;a que se deb&iacute;a al acoso de Pablo en esas cortas desapariciones y cuyo beneficiario era yo, pues se corr&iacute;a hasta tres veces antes de mi eyaculaci&oacute;n. Esa noche, cuando sal&iacute; del ba&ntilde;o, Rita estaba vuelta hacia su mesa de luz y con el velador apagado como si estuviera durmiendo. Decidido a despejar la espantosa duda me arrim&eacute; abraz&aacute;ndola, comenzando las caricias sobre las tetas y la conchita que preanunciaban mi deseo. Cuando me dijo que la dejara, pues no ten&iacute;a ganas, el indicador se puso en rojo y activ&oacute; la alarma.<\/p>\n<p>Con el entendimiento nublado por la bronca la puse boca abajo, con la mano izquierda le aplast&eacute; la cabeza contra la almohada y en el momento en que, espantada, me preguntaba si estaba loco, clav&eacute; con fuerza mi rodilla entre los muslos que manten&iacute;a juntos y apretados. Sin hacer caso al grito de dolor me puse entre las piernas, y de un solo golpe le met&iacute; tres dedos en la vagina reseca y el pulgar en el recto, dici&eacute;ndole que lubricara r&aacute;pido porque de lo contrario iba a quedar en carne viva. El violento movimiento de entrada y salida lo detuve despu&eacute;s de un buen rato, cuando sus gritos de dolor dieron paso a un llanto convulso.<\/p>\n<p>La dej&eacute; llorando en posici&oacute;n fetal y como el sue&ntilde;o iba a tardar en llegar por el odio que me dominaba, encend&iacute; la luz de mi lado y el televisor. Luego de buscar en la cocina algo fresco que tomar estuve cambiando canales sin lograr concentrarme en ninguno hasta que me dorm&iacute;.<\/p>\n<p>Me despert&eacute; a media ma&ntilde;ana y mirando a mi lado vi a Rita casi en la misma posici&oacute;n en que la hab&iacute;a dejado, de costado d&aacute;ndome la espalda. Prepar&eacute; mi desayuno y lo tom&eacute; mirando un partido que termin&oacute; al mediod&iacute;a. Al ver que no se levantaba me fui a comer a un restaurant cercano.<\/p>\n<p>Al volver ella estaba tomando un t&eacute; en el comedor. Si mirarla pas&eacute; de largo en direcci&oacute;n al dormitorio cuando me dijo si pod&iacute;amos hablar. Regres&eacute; sent&aacute;ndome al frente.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te escucho&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; me hiciste eso?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por la sencilla raz&oacute;n de que tu rechazo, despu&eacute;s de una semana sin sexo, me provoc&oacute; un bronca monumental. Sobre todo luego de haberte visto vivaz, sugerente, bromista y hasta dir&iacute;a lanzada durante la cena. Cuando entraste a casa pareci&oacute; que te hubieras apagado de golpe. Al rev&eacute;s de casi todas las ocasiones anteriores en que nos reunimos.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;No te lo perdono&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ni pretendo que lo hagas. Ahora sab&eacute;s a qu&eacute; atenerte si en el futuro aparece otra negativa&rdquo;<\/p>\n<p>Al anochecer, ambos distantes, sentados en el sill&oacute;n del comedor viendo televisi&oacute;n recibi&oacute; una llamada en su tel&eacute;fono y luego de ver qui&eacute;n era se fue a otro lado a atender. Al rato vino con mensaje de Pablo, que nos invitaba a pasar cuatro d&iacute;as en el chalet que tiene en la playa, en total ser&iacute;amos cuatro parejas. Adem&aacute;s, Roc&iacute;o me mandaba decir que si yo iba ella tambi&eacute;n lo hac&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por favor dame el tel&eacute;fono de Roc&iacute;o&rdquo;<\/p>\n<p>Cuando lo tuve llam&eacute; desde mi aparato y al ser atendido hice lo mismo que antes hab&iacute;a hecho Rita, me fui a mi escritorio y cerr&eacute; la puerta para despu&eacute;s hablar. La conversaci&oacute;n, intrascendente, dur&oacute; poqu&iacute;simo porque el objeto era acordar una reuni&oacute;n para el d&iacute;a siguiente, lunes, en alg&uacute;n lugar tranquilo. Cuando sal&iacute; y volv&iacute; al comedor me pregunt&oacute; qu&eacute; me hab&iacute;a dicho Roc&iacute;o. Fiel a mi prop&oacute;sito de hacerle sentir mi malestar le contest&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Nada que te importe&rdquo;<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente me encontr&eacute; con Roc&iacute;o en un caf&eacute;, salud&aacute;ndonos con el habitual afecto.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ra&uacute;l, s&aacute;came de la intriga, qu&eacute; es eso que no deseabas tratar por tel&eacute;fono.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Quer&iacute;a escuchar de tu propia boca que vas a ir a la reuni&oacute;n de fin de semana y adem&aacute;s hacerte conocer mi situaci&oacute;n, pues me apenar&iacute;a causarte alg&uacute;n inconveniente.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Contame, sab&eacute;s que pod&eacute;s confiar en m&iacute;.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La relaci&oacute;n con Rita va empeorando paulatinamente, estoy convencido que est&aacute; jugando a dos bandas, y una de las bandas es tu marido.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y entonces por qu&eacute; vas?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Porque me gustar&iacute;a que esta situaci&oacute;n confusa se defina de una vez. Y en esa reuni&oacute;n confluir&iacute;an tres circunstancias favorables. Primero que vamos a estar en un ambiente m&aacute;s que apropiado para que se liberen las pocas ataduras que quedan. En segundo lugar, esa definici&oacute;n desagradable, al ser esperada tendr&aacute; en m&iacute; un impacto m&aacute;s suave que si fuera algo sorpresivo. Y en tercer t&eacute;rmino el trago ser&aacute; menos amargo si estoy acompa&ntilde;ado por vos.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Comparto totalmente tu postura, tambi&eacute;n estoy harta de Pablo y su vida de casanova. Yo sistem&aacute;ticamente me negu&eacute; a participar de esas reuniones por eso, si a vos te resulta grata mi compa&ntilde;&iacute;a, voy encantada pues me siento muy bien a tu lado&rdquo;.<\/p>\n<p>El viaje ya lo hicimos con las parejas cambiadas por sugerencia de Pablo con el pretexto de facilitar la conversaci&oacute;n entre Roc&iacute;o y yo. La tarde pas&oacute; sin nada importante que contar.<\/p>\n<p>Esa primera noche salimos a cenar. En la distribuci&oacute;n de lugares quedamos Roc&iacute;o y yo juntos, flanqueados por otro matrimonio, Omar al lado de mi pareja y Sara, su esposa, a mi derecha. Justo enfrente nuestro estaban Pablo y Rita que parec&iacute;an novios impedidos de disimular su calentura. De pronto Rita dio un salto en su silla y solt&oacute; un &ldquo;ay&rdquo;. Luego me mir&oacute; fijamente y con odio. Por supuesto que en seguida me di cuenta de lo sucedido. Los otros matrimonios no hicieron caso o no se apercibieron pero Roc&iacute;o s&iacute;, por lo cual le dije<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Eso se llama dedo en vagina irritada&rdquo;<\/p>\n<p>Ahora de los ojos que reflejaban odio se desprendieron dos l&aacute;grimas, no s&eacute; si de dolor o de bronca contenida. De todos modos poco me importaba su sufrimiento. El postre y la sobremesa sigui&oacute; por los carriles comunes con un peque&ntilde;o ingrediente no previsto, Omar charlaba con Roc&iacute;o con evidente deseo de agradarle, cosa que ella, cuando salimos para ir a la discoteca, me lo confirm&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Francamente pesado y aburrido Omar&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entonces es probable que lo tengas de candidato para bailar&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Espero que no, pero si me invita lo har&eacute; una sola pieza por no despreciarlo, pero nada m&aacute;s&rdquo;<\/p>\n<p>Ni que hubiera sido adivino. Est&aacute;bamos todos en la pista, cada uno con su pareja, cuando al lado nuestro aparecieron Omar y Sara. &Eacute;l le pidi&oacute; bailar a Roc&iacute;o y Sara dijo que se encargaba de m&iacute;. Poco tard&oacute; esta nueva compa&ntilde;era en abrazarme el cuello y pegar su pelvis a la m&iacute;a. Ante esto me retir&eacute; un poco y, sonriendo, le agradec&iacute; su buena intenci&oacute;n de hacerme pasar un rato placentero pero hac&iacute;a pocas horas hab&iacute;a cambiado pareja y no pensaba variar en lo m&aacute;s m&iacute;nimo. Su respuesta me sorprendi&oacute; y adem&aacute;s me dio indicio que detr&aacute;s de esto hab&iacute;a varios implicados con la intenci&oacute;n de forzar la participaci&oacute;n de Roc&iacute;o.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No te preocup&eacute;s por ella que seguro la tienen apretada contra alguna pared con las piernas abiertas y una mano en la concha.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entonces, por lo que me dec&iacute;s, debo suponer que tu marido es un conquistador rel&aacute;mpago y Roc&iacute;o demasiado f&aacute;cil&rdquo;.<\/p>\n<p>Con mi &uacute;ltima palabra sent&iacute; que alguien se tomaba de mi brazo y apoyaba su cara en mi hombro. No necesit&eacute; mirar para saber qui&eacute;n era, por lo cual de nuevo me dirig&iacute; a Sara.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Alg&uacute;n fallo en el pron&oacute;stico?&rdquo;<\/p>\n<p>La curiosidad de Roc&iacute;o la llev&oacute; a preguntarme de qu&eacute; habl&aacute;bamos. Mi respuesta fue contarle fielmente lo sucedido. Su mirada de interrogaci&oacute;n a Omar fue respondida.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Yo nada dije&rdquo;, siendo Sara la que habl&oacute; mir&aacute;ndolo con desprecio.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sos una basura y encima me dej&aacute;s a m&iacute; como una puta&rdquo;<\/p>\n<p>Cuando el conquistador fracasado dio media vuelta y se fue, recib&iacute; una sorpresa que me paraliz&oacute; algunos segundos. Mi nueva pareja hab&iacute;a puesto sus brazos alrededor de mi cuello y mirando a Sara me dijo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No arruinemos el pron&oacute;stico que Omar no pudo cumplir&rdquo;<\/p>\n<p>Se levant&oacute; el vestido y tomando mi mano la puso sobre su bombacha para luego cubrir mis labios con los suyos, saboreando ambos nuestras bocas. Desde ya que mi mano se deslizaba suave y lentamente acariciando su conchita sobre la prenda hasta que terminamos el beso. Su pregunta me volvi&oacute; a la tierra.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Te parece que los habremos escarmentado?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Estimo que s&iacute;, pero habiendo disfrutado tanto me gustar&iacute;a que escarment&aacute;ramos a todos los presentes.&rdquo;<\/p>\n<p>Bailamos un rato m&aacute;s hasta que Pablo y Omar dijeron de ir pasear por la playa aprovechando la hermosa noche pero el otro matrimonio y nosotros preferimos irnos a dormir.<\/p>\n<p>Ten&iacute;amos asignado un dormitorio con dos camas, lo que no nos signific&oacute; contratiempo alguno y descansamos bien. Al otro d&iacute;a fuimos a la playa a media ma&ntilde;ana pensando regresar cuando se pusiera el sol. En alg&uacute;n momento de la tarde, yo tirado sobre la toalla, la siento a Roc&iacute;o decirme.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Quiz&aacute; quieras ver una nueva forma de entretenimiento.&rdquo;<\/p>\n<p>Incorpor&aacute;ndome un poco pude apreciar que Pablo a ten&iacute;a a Rita tomada por debajo de los brazos bes&aacute;ndola, mientras Omar la agarraba de la cintura y, haci&eacute;ndole poner las piernas sobre los hombros masculinos, la envest&iacute;a con regularidad. Su insolencia era manifiesta, pues ambos miraban en nuestra direcci&oacute;n y ella saludaba con la mano. Despu&eacute;s nuevamente me acost&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No te duele verlos as&iacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Dolerme no porque era lo esperado. Lo que me molesta es esa burla encubierta. De todos modos no es algo significativo. La &uacute;nica persona verdaderamente importante sos vos, y a vos te tengo a mi lado.&rdquo;<\/p>\n<p>Mi coraz&oacute;n triplic&oacute; su ritmo cuando, inclin&aacute;ndose, puso sus labios sobre los m&iacute;os mientras sus palabras me acariciaban.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te amo.&rdquo;<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de cenar propusieron algunos juegos que no duraron mucho. Parec&iacute;a que el deseo general era pasar a actividades m&aacute;s &iacute;ntimas en una especie de todos contra todos. Desde ya que no contaban con nosotros. Cuando vi el r&aacute;pido progreso del nuevo entretenimiento le coment&eacute; a mi amiga.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Que te parece si les hacemos una broma a los presentes.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Haciendo qu&eacute;&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Simulando que estamos teniendo sexo.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;C&oacute;mo lo hacemos.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sentada en mi falda, vas diciendo lo que pasa en una progresi&oacute;n. Primero negando, luego aceptando un poco y por &uacute;ltimo gozando.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me parece que, disimuladamente, quer&eacute;s meterme mano.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por supuesto.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;A m&iacute;, siendo tu amiga?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Querida amiga, un hombre que tiene a su lado una hermosa mujer, educada, culta, con rectas y curvas arm&oacute;nicamente distribuidas, si no quiere meterle mano es porque padece un serio problema mental y fisiol&oacute;gico. Yo con toda suerte estoy sano.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me est&aacute;s envolviendo, no sigas hablando y comencemos la representaci&oacute;n.&rdquo;<\/p>\n<p>Iniciamos la farsa, aunque ambos nos salimos un poco del libreto. Mis manos algo acariciaron al margen de la broma y ella ubic&oacute; y movi&oacute; sus nalgas muy en serio. En eso est&aacute;bamos cuando nos llam&oacute; la atenci&oacute;n el di&aacute;logo en voz alta de Rita y Pablo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Que pasa que te has desinflado&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es que no me puedo concentrar culpa de esa hija de puta de mi mujer. Hace m&aacute;s de un a&ntilde;o que no me deja tocarla, mir&aacute; se mueve gozando como una burra, escuch&aacute; lo que le dice a tu marido, &lsquo;Te amo, te quiero m&aacute;s adentro, ll&eacute;name la panza de leche, me est&aacute;s haciendo correr de nuevo&rsquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Yo tengo el remedio, mis labios hacen maravillas.&rdquo;<\/p>\n<p>Cuando se descabalg&oacute; qued&oacute; a la vista una peque&ntilde;a, arrugada y ca&iacute;da porci&oacute;n de carne. En eso pudimos sentir la voz de Omar, con su habitual brutalidad.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pablo, la ten&eacute;s tan muerta como mi bisabuela&rdquo;<\/p>\n<p>Mostrando su enojo ambos se levantaron y salieron. Habi&eacute;ndose roto el encanto de la reuni&oacute;n tambi&eacute;n nosotros nos despedimos yendo al dormitorio que ten&iacute;amos asignado. Por supuesto que intercambiamos opiniones sobre el resultado de la broma, ya que ninguno esperaba la reacci&oacute;n de Pablo. Evidentemente nunca hab&iacute;a imaginado ver a su mujer con otro pues la consideraba exclusivamente suya aunque fuera inconscientemente.<\/p>\n<p>Cuando sal&iacute; del ba&ntilde;o Roc&iacute;o estaba en su cama tapada con la s&aacute;bana hasta los hombros.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por favor ac&eacute;rcate, quiero decirte algo, pero al o&iacute;do&rdquo;<\/p>\n<p>Para eso me arrodill&eacute; y pegu&eacute; mi oreja a sus labios.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me dar&iacute;as un gusto muy grande?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Encantado.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Meteme mano, pero mucho, mucho.&rdquo;<\/p>\n<p>Al deslizar mi brazo por bajo la s&aacute;bana, la palma encontr&oacute; un cuerpo desnudo. El recorrido sigui&oacute; bajando m&aacute;s all&aacute; del ombligo enredando los dedos en el vello del pubis. Mientras mi boca saboreaba alternadamente labios y tetas, con &iacute;ndice y pulgar abrac&eacute; los labios vaginales movi&eacute;ndolos, hacia arriba apretando y hacia abajo abriendo. El nivel de excitaci&oacute;n hizo que la caricia durara poco tiempo. Cuando abri&oacute; las piernas permitiendo que anular y medio hicieran c&iacute;rculos en su entrada, sus manos tomaron la m&iacute;a provocando que los dedos ingresaran de golpe al encuentro de su entrepierna. Las convulsiones dieron paso al cuerpo tensado en arco, apoyada sobre hombros y pies para luego desplomarse.<\/p>\n<p>El momento de recuperaci&oacute;n lo hicimos abrazados, ella con la cabeza sobre mi hombro y yo con mis labios sobre su frente. El contacto corporal supl&iacute;a con holgura cualquier palabra que pretendiera expresar lo bien que nos sent&iacute;amos. Su voz me devolvi&oacute; a la conciencia.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Haceme tuya.&rdquo;<\/p>\n<p>Tom&eacute; la almohada y la puse a lo largo debajo de su cuerpo. Sentado sobre mis talones, con los muslos abrazando sus nalgas pude ver que su conchita y mi pija quedaban a la misma altura. Era lo deseado, pues pretend&iacute;a penetrarla erguido, viendo en su cara el efecto de cada cent&iacute;metro de carne ingresado en la vagina. El placer visual fue superior al deleite de contacto. Tres partes en movimientos coordinados provocaron el gozo m&aacute;ximo. Mi glande en la entrada fue correspondido con la bajada de p&aacute;rpados, luego la apertura de ojos y boca respondi&oacute; al deslizarme hacia adentro, y mi tope con el fondo fue acompa&ntilde;ado por la cabeza tirada hacia atr&aacute;s con el cuello tendido, los ojos cerrados y emitiendo un rugido. Unos cuantos golpes cortos de pelvis fueron suficientes para que los m&uacute;sculos de la vagina forzaran al cilindro invasor a cabecear y soltar chorros de l&iacute;quido grumoso, que ella recibi&oacute; cruzando sus piernas en mi espalda y ara&ntilde;&aacute;ndome las nalgas.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente nos levantamos tarde y fuimos al pueblo cercano, que yo no conoc&iacute;a. Despu&eacute;s de recorrer la parte c&eacute;ntrica llegamos a una plaza con jardines preciosos y un monumento en el medio de la manzana. Ten&iacute;a una escalinata de acceso y, el paseo alrededor de la estatua, rodeado por un muro bajo desde el cual se pod&iacute;a observar el predio. Roc&iacute;o, sin premeditaci&oacute;n, acodada en el antepecho, me permit&iacute;a disfrutar mirando sus nalgas enfundadas en una bombacha blanca como su vestido, apenas trasl&uacute;cido.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; te parece la vista?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Maravillosa.&rdquo;<\/p>\n<p>Como se dio cuenta que estaba atr&aacute;s, y no a su lado, gir&oacute; y percibi&oacute; hacia d&oacute;nde estaba dirigida mi vista. Sonriendo me recrimin&oacute;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me refiero a los jardines de la plaza.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y yo hablo de algo que est&aacute; en la plaza aunque no forma parte de ella, y con una gran diferencia, su belleza es totalmente natural.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me est&aacute;s envolviendo de nuevo, lo cual muestra tus intenciones.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por favor, segu&iacute; observando tranquila y permitime que cumpla un deseo que acaba de nacer.&rdquo;<\/p>\n<p>No me contest&oacute;, pero verla girar su cabeza mirando nuevamente a los jardines lo tom&eacute; como asentimiento. Me acerqu&eacute; y, metiendo las manos por debajo del vestido, le baj&eacute; y saqu&eacute; la bombacha mientras ella permanec&iacute;a quieta y callada. Haciendo que separara las piernas me puse entre medio, pero sentado de espaldas al muro. Que ella bajara un poco y yo subiera apenas mi boca fue suficiente para que su conchita se juntara con mis labios. La primera tarea lingual fue recorrer la hendidura subiendo y bajando sin separar los labios. Lo que al comienzo fue leve humedad y silencio, con el andar de la caricia el flujo aument&oacute; su caudal y los aparecieron los gemidos. El preanuncio de la corrida fue una mano apret&aacute;ndome contra ella, mi boca saboreando y tragando abundante l&iacute;quido, y la leve queja mutando a un rugido que trat&oacute; de acallar poniendo la boca sobre el brazo. Repuesta del esfuerzo retir&oacute; el vuelo del vestido que me cubr&iacute;a para mirarme.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora dispongo yo. Por favor sacala que quiero clavarme sola, y no te muevas.&rdquo;<\/p>\n<p>Poniendo sus manos sobre mis hombros empez&oacute; a bajar en c&aacute;mara lenta. Tras una peque&ntilde;a detenci&oacute;n para ubicar mi glande en su entrada, sigui&oacute; descendiendo con los ojos cerrados, sus dedos como garras en mis hombros y su boca que iba abri&eacute;ndose en sincron&iacute;a con el avance de la penetraci&oacute;n. Ambas pelvis pegadas y su cabeza en mi hombro hicieron parar el movimiento para dar lugar a su voz susurrante en mi o&iacute;do.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;As&iacute; mi amor, as&iacute;, ahora ll&eacute;name de pija y despu&eacute;s que me rebalse la leche. Te voy a orde&ntilde;ar contra la ley de gravedad, mi conchita exprimidora te va a obligar a la fabricaci&oacute;n de esperma contra reloj para los pr&oacute;ximos d&iacute;as. S&iacute; mi vida ya te siento, uno, dos, tres, cuatro disparos en el centro del blanco y me cooorro&rdquo;<\/p>\n<p>Tal como hab&iacute;amos programado, el s&aacute;bado al mediod&iacute;a comimos asado que yo me encargu&eacute; de hacer y lo disfrutamos con buen vino. Terminada comida y sobremesa me dediqu&eacute; a ordenar y limpiar la parrilla para facilitar su uso futuro. Luego de eso, traspirado y con olor a humo, decid&iacute; darme un ba&ntilde;o y descansar un rato mientras las tres parejas y Roc&iacute;o iban a la playa. Dorm&iacute;a profundamente cuando siento un cuerpo que se acuesta a mi lado peg&aacute;ndose bien por lo estrecho de la cama. Por supuesto sab&iacute;a quien era, y d&aacute;ndome vuelta hacia ella le pregunt&eacute; a qu&eacute; se deb&iacute;a su r&aacute;pido regreso.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me volv&iacute; porque mi marido y sus amigos son una porquer&iacute;a. Cuando llegamos tend&iacute; mi toalla y estuve tomando sol un rato hasta que el calor me hizo meterme al agua, donde ya estaban jugando y toquete&aacute;ndose todos con todos. Al ir llegando a la orilla vi que los tres hombres, despu&eacute;s de decirse algo, se dispersaron, mientras yo llegaba a la profundidad de mi cintura. Entonces ca&iacute; en cuenta de estar rodeada y acerc&aacute;ndose ellos dec&iacute;an que ahora les tocaba jugar conmigo. Sabiendo en qu&eacute; consist&iacute;a el juego al que pretend&iacute;an sumarme les grit&eacute; que no me tocaran pero ya era tarde, sintiendo que me pasaban del uno al otro, aprovechando para recorrer con sus manos todo mi cuerpo con la complacencia de mi marido que participaba alegremente, sin que le interesaran mis gritos y negativas. Ya llorando sent&iacute; que Pablo, a mi espalda, me tomaba de la cintura y Omar me sacaba el bikini, despu&eacute;s de lo cual se fueron riendo y dej&aacute;ndome desnuda de la cintura para abajo. Menos mal que siendo una playa nudista pas&eacute; desapercibida al salir para tomar mis cosas y venirme.&rdquo;<\/p>\n<p>Cuando regresaron al atardecer las caras nada dec&iacute;an del mal rato que le hab&iacute;an hecho pasar a Roc&iacute;o, al contrario, le hicieron bromas diciendo que la felicitaban por practicar nudismo. Entonces vi mi oportunidad para sacarme las ganas de vengarme de los tres en la persona de quien se hab&iacute;a quedado con la prenda, por lo cual me acerqu&eacute; a &eacute;l.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Omar, me das el bikini de Roc&iacute;o, que ma&ntilde;ana no va a tener qu&eacute; ponerse?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y por qu&eacute; no me lo pide ella&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Porque est&aacute; enojada con vos y no quiere hablarte&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No me acuerdo qu&eacute; lo hice, creo que lo dej&eacute; en la playa&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tendr&iacute;as que buscarlo y devolverlo, sobre todo porque se lo sacaste contra su voluntad&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora no tengo ganas&rdquo;<\/p>\n<p>Cuando mi pu&ntilde;o en el abdomen lo hizo doblarse y caer al suelo lo tom&eacute; del cuello y aplast&eacute; su cabeza contra el piso reanudando el di&aacute;logo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Vamos a ver si este tratamiento te hace recuperar la memoria y te devuelve las ganas. Mi sugerencia es que me avises cuando recuerdes d&oacute;nde est&aacute;. Voy a esperar que se te pase el dolor y recuperes la respiraci&oacute;n. Luego ir&aacute; un pu&ntilde;etazo al h&iacute;gado y, si eso no surte efecto, seguir&eacute; con patadas al t&oacute;rax para ir quebrando costillas&rdquo;.<\/p>\n<p>Sara, en un ruego lastimoso me hizo volver la vista hacia ella.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por favor no lo golpees m&aacute;s, tom&aacute; ac&aacute; est&aacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Agradecele a la memoria de tu mujer que te hayas salvado de ir al hospital. Ahora, vos que lo sacaste, me lo vas a entregar en mano&rdquo;.<\/p>\n<p>Cumplida la exigencia, y para que no hubiera confusiones futuras, le advert&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Trat&aacute; de no acercarte a menos de un metro de Roc&iacute;o o de estar a mis espaldas. Si eso sucede, &eacute;sto te va a parecer una caricia.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, mientras desayun&aacute;bamos solos, mi deliciosa pareja toc&oacute; el tema que ocupaba el pensamiento de ambos, el futuro de nuestra relaci&oacute;n. Mi opini&oacute;n fue que conven&iacute;a esperar como m&iacute;nimo dos semanas para tocar con cierta ecuanimidad el asunto, porque ahora cualquier decisi&oacute;n iba a estar fuertemente influenciada por la pasi&oacute;n y la novedad. Ella estuvo de acuerdo y, cuando nos despedimos al regreso, el abrazo tierno, sentido, por encima del deseo, cargado de afecto, me dio la casi certeza de que algo duradero se avecinaba.<\/p>\n<p>Ya en casa entr&eacute; directamente al dormitorio, escuchando a Rita.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Quer&eacute;s tomar un caf&eacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, por favor.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Qu&eacute; est&aacute;s haciendo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Estoy sacando la ropa de cama que us&eacute; con mi ex pareja&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pero si ah&iacute; dormimos la noche antes de irnos al chalet de Juan&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Totalmente de acuerdo, a vos me estoy refiriendo cuando digo mi ex pareja&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Est&aacute;s loco, decime qu&eacute; pasa&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Simplemente pas&oacute; lo que el mi&eacute;rcoles te dije que pod&iacute;a pasar. Cuando vos, entusiasmada, me contaste la invitaci&oacute;n de Juan y el tipo de reuni&oacute;n que ser&iacute;a, yo te contest&eacute; que no me parec&iacute;a conveniente porque siempre sale afectada la relaci&oacute;n de pareja. A veces de manera casi imperceptible, y otras fractur&aacute;ndola totalmente. Acepto que a vos te parezca algo sin importancia, pero a m&iacute; me result&oacute; traum&aacute;tico y muy desagradable.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;No podemos olvidarlo? te juro que solo te quiero a vos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No nena, y te voy a decir por qu&eacute;. Cuando te ve&iacute;a teniendo sexo con cualquiera de los tres, cuando escuchaba tus alaridos de placer, no sent&iacute;a celos, y si no sent&iacute;a celos es porque no te consideraba m&iacute;a, y si no te sent&iacute;a m&iacute;a es porque simplemente no te quiero lo suficiente como para tenerte a mi lado. Adem&aacute;s no encuentro una raz&oacute;n valedera para tener de pareja a una mujer que no encuentra en su casa lo que ella desea, oblig&aacute;ndola a tener dos vidas para estar satisfecha. No pretendo que te vayas ahora mismo, pero cuanto antes lo hagas mejor&rdquo;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>5 Me llamo Ra&uacute;l, estoy en pareja con Rita y convivo con ella desde hace un a&ntilde;o y medio. Soy un solter&oacute;n de cuarenta a&ntilde;os y ella, hoy con treinta y siete, se hab&iacute;a divorciado a los treinta y tres. 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