{"id":24552,"date":"2020-07-04T22:00:00","date_gmt":"2020-07-04T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-07-04T22:00:00","modified_gmt":"2020-07-04T22:00:00","slug":"me-asaltaron-en-mi-propia-cama","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/me-asaltaron-en-mi-propia-cama\/","title":{"rendered":"Me asaltaron en mi propia cama"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24552\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ser&iacute;an como las 02:00 am, en la noche de a&ntilde;o nuevo, cuando sent&iacute; que alguien entr&oacute; en mi cama. Sin decir nada, Mar&iacute;a Edilma, que as&iacute; se llama, simplemente se mont&oacute; sobre m&iacute;, levant&oacute; su blusa y dirigi&oacute; mis manos hacia sus nalgas, comprobando que estaban desnudas debajo de su corta falda. Su cuerpo se sent&iacute;a c&aacute;lido y ella, sin demora, me bes&oacute; con inusitada pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>Todo hab&iacute;a empezado unos meses atr&aacute;s. Ella era una muchacha joven, casi de m&iacute; misma edad, que viv&iacute;a con nosotros y ayudaba con los oficios de la casa. Cuando mis amigos estudiantes iban a visitarme, no ten&iacute;amos inconveniente en permitir que ella pasara tiempo con nosotros. Entre tarea y tarea, ella preguntaba sobre una cosa y otra, y a veces participaba con nosotros en juegos inocentes que nos invent&aacute;bamos para pasar el tiempo.<\/p>\n<p>Una tarde me visit&oacute; &Aacute;lvaro, un compa&ntilde;ero de estudios muy cercano. Entre juego y juego nuestros cuerpos, se rozaban y estaban muy pr&oacute;ximos, pero aquello no pasaba de ser juegos de muchachos. Acompa&ntilde;&eacute; a &Aacute;lvaro a coger el bus de regreso a su casa. Poco antes de despedirse me dijo, usted le gusta a esa hembra y ella lo est&aacute; buscando; aproveche. &iquest;De verdad? le dije yo. Y &iquest;qu&eacute; hago? Ella lo va a buscar, dijo &eacute;l. Cuando lo haga, aproveche y b&eacute;sela. Y espere a ver qu&eacute; pasa.<\/p>\n<p>Todo el trayecto de regreso a casa me fui pensando en lo que mi compa&ntilde;ero me hab&iacute;a dicho. &iquest;C&oacute;mo se hab&iacute;a dado cuenta de eso? &iquest;C&oacute;mo se percat&oacute; que ella me buscaba? &iquest;Para qu&eacute;? Al llegar a casa, volv&iacute; a acomodarme en la mesa del comedor, donde hac&iacute;a algunos instantes est&aacute;bamos haciendo las tareas. No pas&oacute; mucho tiempo cuando Edilma apareci&oacute; en escena y me pregunt&oacute; si ya hab&iacute;a terminado las tareas. Le dije que s&iacute;, que iba a revisar que no me faltara nada y que todo estaba al d&iacute;a. Y, en ese momento, ella empez&oacute; a jugar, a tratar de hacerme cosquillas. Y yo, a no dejarme. Algo parecido hab&iacute;amos hecho cuando &Aacute;lvaro estuvo con nosotros, pero ahora est&aacute;bamos solos, ella y yo.<\/p>\n<p>En medio de nuestra refriega, ella tratando de manosearme y yo a no dejarme, record&eacute; lo que dijo mi amigo y, en alg&uacute;n momento, simplemente la bes&eacute;. Ella no se resisti&oacute;. Es m&aacute;s, ceo que lo estaba esperando. Nuestras lenguas se rozaron una y otra vez mientras nos abraz&aacute;bamos. Hasta ese momento se me hab&iacute;a ocurrido ver a Edilma de otra manera. Ese beso dispar&oacute; todas mis sensaciones y los latidos de mi coraz&oacute;n se aceleraron a mil, despertando a&uacute;n m&aacute;s el instinto. Ella era toda una hembra y me gustaba lo que estaba pasando, as&iacute; que deslic&eacute; mis manos por debajo de su blusa y toqu&eacute; sus abultados senos.<\/p>\n<p>Ella, en alg&uacute;n momento se detuvo y pregunt&oacute;, su amigo lo aconsej&oacute;, &iquest;cierto? &iquest;Tendr&iacute;a que hacerlo?, le respond&iacute;. Usted hace rato me busca y me naci&oacute; besarla. &iquest;Hay algo malo en eso? Respondi&oacute; bes&aacute;ndome otra vez, con intensidad, permitiendo que yo siguiera acariciando sus senos por debajo de su blusa. De repente se apart&oacute; y se desabroch&oacute; la blusa, exponiendo sus senos para que me quedara m&aacute;s f&aacute;cil acariciarlos. Y no solo eso. Era la primera vez que ve&iacute;a los senos de una mujer al natural y se los bes&eacute;, como si estuviera amamant&aacute;ndome.<\/p>\n<p>Eso pasaba en el comedor de mi casa. Mis padres no estaban, pero mis tres hermanos estaban en el segundo piso y no sab&iacute;a en qu&eacute; momento podr&iacute;an bajar. Ella intentaba desnudarme, pero yo sent&iacute;a miedo de ser descubierto y me cohib&iacute;a de hacer algo m&aacute;s. Tan s&oacute;lo le permit&iacute; que me bajara la camisa, quedando desnudos nuestros pechos mientras segu&iacute;amos bes&aacute;ndonos y acarici&aacute;ndonos. Yo la tocaba por todas partes; para m&iacute; era algo nuevo. Sobaba su espalda, sus pechos, su entrepierna y su vagina, que estaba h&uacute;meda.<\/p>\n<p>De un momento a otro ella se baj&oacute; la falda y qued&oacute; desnuda frente a m&iacute;, sin importarle nada. Yo, de verdad, me asust&eacute; y me corr&iacute;. Ella, as&iacute; como estaba, sigui&oacute; abraz&aacute;ndome, desabroch&oacute; mi pantal&oacute;n y empez&oacute; a acariciarme mi pene, que para ese instante estaba duro y erecto. Se sent&iacute;a muy rico cuando ella lo acariciaba con sus manos. Realmente me hac&iacute;a ver estrellas. Pero yo le dec&iacute;a, no, aqu&iacute; no. Mejor despu&eacute;s, cuando todos est&eacute;n dormidos, nos encontramos de nuevo. Pero ahora no. Ella me miraba burlonamente, sonre&iacute;a y me volv&iacute;a a besar. Segu&iacute;a desnuda frente a m&iacute;, sin importarle nada quien nos viera o nos descubriera. Sin embargo, yo no fui capaz de seguir el juego y le dije que iba a subir, y la dej&eacute; sola en el comedor.<\/p>\n<p>A partir de ah&iacute; nuestra relaci&oacute;n cambio. Cada vez que llegaba de la universidad, ella me buscaba, me llevaba al comedor y nos bes&aacute;bamos, como esa primera vez. Aquello se convirti&oacute; en un rito. Era inevitable que pasara y, si mis padres no estaban en casa, la aventura se hac&iacute;a m&aacute;s frecuente. Poco despu&eacute;s acordamos encontrarnos en el comedor, despu&eacute;s que todos se acostaran. Ella retiraba los asientos para que pudi&eacute;ramos tendernos sobre el tapete, debajo de la mesa del comedor y ah&iacute; retozar, abraz&aacute;ndonos, bes&aacute;ndonos y acarici&aacute;ndonos sin l&iacute;mites. Ella chupaba mi pene y yo besaba su sexo, que ten&iacute;a un olor peculiar e irresistible para m&iacute;, pero hasta ah&iacute; hab&iacute;amos llegado; no porque no quisi&eacute;ramos m&aacute;s, sino porque yo segu&iacute;a con el temor a ser descubierto.<\/p>\n<p>En nuestras conversaciones Edilma empez&oacute; a insinuar que lleg&aacute;ramos al final. Ella me preguntaba &iquest;cu&aacute;ndo lo vamos a hacer? Y yo respond&iacute;a pregunt&aacute;ndole, &iquest;hacer qu&eacute;? A lo que ella respond&iacute;a insertando su dedo &iacute;ndice de su mano derecha en el c&iacute;rculo que formaba con el dedo &iacute;ndice y pulgar de su mano izquierda. Era claro que ella quer&iacute;a ser penetrada, pero yo me resist&iacute;a a hacerlo. Me daba miedo hacerlo en casa.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de muchas evasivas, un d&iacute;a dijo que, si yo no era capaz, ella si lo iba a hacer. Yo me re&iacute;a porque aquello era parte normal de nuestras conversaciones cotidianas. Est&aacute;bamos muy unidos, pr&aacute;cticamente &eacute;ramos una pareja en convivencia, m&aacute;xime cuando nos abraz&aacute;bamos y bes&aacute;bamos con frecuencia; casi que a diario. Solo faltaba el punto final.<\/p>\n<p>Fue entonces, el d&iacute;a de a&ntilde;o nuevo, cuando ella cumpli&oacute; su promesa. Si yo no era capaz, ella si lo iba a hacer. Antes de ese d&iacute;a, varias veces me hab&iacute;a invitado para que la visitara en su habitaci&oacute;n, cuando todos durmieran, pero yo nunca lo hice. As&iacute; que, aquel d&iacute;a, una vez culminaron las celebraciones y despedimos el a&ntilde;o viejo. Edilma irrumpi&oacute; en mi habitaci&oacute;n y se col&oacute; en mi cama una vez segura que nadie estuviera despierto.<\/p>\n<p>Aquello me tom&oacute; por sorpresa y nuevamente sent&iacute; miedo, porque en aquella habitaci&oacute;n no s&oacute;lo dorm&iacute;a yo sino tambi&eacute;n mis hermanos menores, pero a ella eso no le import&oacute;. As&iacute; que, llegados a ese punto, no la rechac&eacute;. Nos besamos como siempre y ella, ansiosa, dirigi&oacute; mis manos para que le acariciara sus nalgas desnudas y muy pronto estuvimos desnudos los dos, fundiendo nuestros cuerpos abrazo tras abrazo. Mi pene estaba erecto y ella, sobre m&iacute;, no demor&oacute; en disponerse para que nos acopl&aacute;ramos y dejar que mi miembro penetrara su h&uacute;meda vagina.<\/p>\n<p>Sent&iacute; un calorcito agradable mientras entraba en aquella mujer. Su vagina parec&iacute;a succionar mi sexo, porque sent&iacute;a que algo me apretaba y se deslizaba arriba y abajo. Ella se mov&iacute;a, primero lentamente, suavecito, mientras nos segu&iacute;amos besando y acariciando, pero poco a poco empez&oacute; a mover su cadera de lado a lado, de arriba abajo y, en alg&uacute;n momento, sent&iacute; que su cuerpo hac&iacute;a todo un c&iacute;rculo sobre mi pene.<\/p>\n<p>Se sent&iacute;a rico. Nuestros cuerpos estaban sudando debajo de las cobijas y ella no quer&iacute;a separarse de m&iacute;, para nada. Segu&iacute;amos unidos en un interminable beso. Ella se mov&iacute;a a intervalos y yo segu&iacute;a con mi pene erecto, aun dentro de ella, pero todav&iacute;a no hab&iacute;a eyaculado. Yo estaba c&oacute;modo en aquella situaci&oacute;n y no quer&iacute;a que acabara. Al tacto su piel se sent&iacute;a suave y not&eacute; como la textura de la piel de sus piernas cambi&oacute;; se puso como piel de gallina.<\/p>\n<p>Edilma empez&oacute; a gemir, bajito, como un suspiro y, en nuestros escarceos y caricias, llegamos a colocarnos lado a lado. Mi pene se sali&oacute; de su vagina, as&iacute; que para volver a estar dentro de ella, ahora fui yo quien la mont&eacute; y volv&iacute; a penetrarla nuevamente. Ella abri&oacute; las piernas en toda su extensi&oacute;n y emiti&oacute; un t&iacute;mido quejido de placer que me excit&oacute; y me llev&oacute; a empujar dentro de ella con m&aacute;s intensidad y m&aacute;s r&aacute;pido, y cuando ella volvi&oacute; a gemir, eyacul&eacute; irremediablemente. Ese susurro de su voz, pidiendo que no parara, dispar&oacute; la reacci&oacute;n en m&iacute;.<\/p>\n<p>Nos quedamos abrazados, no s&eacute; cu&aacute;nto tiempo. Creo que dormimos un rato. Pero una vez recuperados, volvimos a la carga. Ella y yo est&aacute;bamos a gusto y quer&iacute;amos m&aacute;s. Todav&iacute;a recuerdo la sensaci&oacute;n que su piel despertaba en m&iacute; cuando la acariciaba y la excitaci&oacute;n tan grande cuando ella tomaba mi miembro entre sus manos.<\/p>\n<p>Aquello fue grandioso, pero ella, una vez satisfecha su curiosidad, me dej&oacute; all&iacute; y volvi&oacute; a su cuarto. Hab&iacute;a cumplido su promesa. Si yo no tomaba la iniciativa, ella si lo har&iacute;a. Y agradezco mucho que lo haya hecho, porque a&uacute;n hoy sigue vivo en m&iacute; el recuerdo de ese momento. Y as&iacute; fue como me iniciaron en la vida sexual. Un poco resistido, pero vali&oacute; la pena, gracias a Mar&iacute;a Edilma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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