{"id":24555,"date":"2020-07-05T03:17:38","date_gmt":"2020-07-05T03:17:38","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-07-05T03:17:38","modified_gmt":"2020-07-05T03:17:38","slug":"cunada-solidaria-parte-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/cunada-solidaria-parte-1\/","title":{"rendered":"Cu\u00f1ada solidaria (Parte 1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24555\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">8<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ese lunes despert&eacute; temprano como casi siempre. Yo no hab&iacute;a podido dormir bien ya desde hac&iacute;a m&aacute;s o menos quince d&iacute;as desde que me practicaron una cirug&iacute;a urol&oacute;gica. Me levant&eacute; aun en medio de la penumbra y mi esposa Paola estaba todav&iacute;a dormida roncando con la s&aacute;bana medio envuelta en su torso. Sus nalgas al descubierto apenas medio ocultas por su tanga color oscuro me provocaban una caricia. Acerqu&eacute; mi mano para posarla encima de su piel, pero me detuve. Mejor que durmiera un poco m&aacute;s si a&uacute;n su cuerpo lo necesitaba.<\/p>\n<p>Me fui al ba&ntilde;o y mientras orinaba record&eacute; que a las 10 am ten&iacute;a cita con el ur&oacute;logo para un seguimiento posoperatorio. Mi mujer despert&oacute; media hora m&aacute;s tarde con su rostro hinchado de sue&ntilde;o y sus senos peque&ntilde;os al desnudo. Se sent&oacute; a orinar en la taza del ba&ntilde;o con la puerta medio abierta y pude o&iacute;r su quejido. Desde hac&iacute;a dos d&iacute;as se ven&iacute;a quejando de una molesta cistitis. La tarde anterior hab&iacute;a ido a ver a su m&eacute;dico que le prescribi&oacute; un tratamiento sencillo aunque inc&oacute;modo.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de haber tomado la ducha, mi esposa me pidi&oacute; que la ayudara con el medicamento vaginal que deb&iacute;a aplicarse durante siete d&iacute;as. Se acomod&oacute; en el borde de la cama completamente desnuda y fresca del ba&ntilde;o reci&eacute;n tomado, con sus piernas abiertas en posici&oacute;n de parto. Tuve cierto atisbo de excitaci&oacute;n al ver su sexo all&iacute; explayado ante mis narices pero yo no pod&iacute;a y no deb&iacute;a intentar nada sexual hasta tanto el m&eacute;dico no me lo indicara. Tom&eacute; la especie de jeringa sin aguja, llena de un medicamento pastoso y blancuzco, lo introduje en su vagina e inyect&eacute; la sustancia lentamente. Me lo agradeci&oacute; con cierta incomodidad y rostro fruncido, se coloc&oacute; una toalla higi&eacute;nica, su calz&oacute;n &iacute;ntimo limpio, termino de vestirse y se march&oacute; al trabajo algo fastidiada y sin ganas.<\/p>\n<p>Yo qued&eacute; solo en casa aun disfrutando de mis d&iacute;as de incapacidad m&eacute;dica tras la cirug&iacute;a practicada en mi pene. Deb&iacute;a esperar a mi cu&ntilde;ada Sara que llegara m&aacute;s tarde para acompa&ntilde;arme la cita m&eacute;dica de control. Sara me hab&iacute;a acompa&ntilde;ado en todo mi proceso urol&oacute;gico, no solo por ser enfermera, aunque novata, sino porque dispon&iacute;a del tiempo que mi mujer no ten&iacute;a por razones puramente laborales. Le hab&iacute;amos pedido el favor de asistirme durante mi convalecencia y de hacerme compa&ntilde;&iacute;a a las citas posoperatorias hasta que yo me recuperar.<\/p>\n<p>Sara lleg&oacute; un poquito tarde como de costumbre pese a que viv&iacute;amos a solo media calle de distancia.<\/p>\n<p>-Cu&ntilde;is ya llegu&eacute; -me grit&oacute; desde abajo en la calle con sus manos puestas en su boca a manera de meg&aacute;fono.<\/p>\n<p>Yo me asom&eacute; por la ventana de mi alcoba del segundo piso y la vi bajo la luz aplastante del sol intenso de las nueve de la ma&ntilde;ana. Le hice se&ntilde;a de que ya bajaba. Lo hice un tanto apurado para tomar el taxi y llegar a la cita a tiempo. Salimos a la calle principal y tomamos el primer taxi que pas&oacute;. Yo todav&iacute;a deb&iacute;a caminar despacio y con cuidado aunque francamente no era ya tan necesario que ella me acompa&ntilde;ara puesto que pasados los quince d&iacute;as me comenzaba a sentir bastante recuperado. Pero era mejor no ir solo porque tal vez requer&iacute;a de alguna recomendaci&oacute;n o cuidado que Sara entender&iacute;a y recordar&iacute;a mejor que yo seguramente y adem&aacute;s porque hab&iacute;a sido ella quien amablemente me hab&iacute;a estado acompa&ntilde;ando en todo este tortuoso proceso.<\/p>\n<p>Una vez en el consultorio y despu&eacute;s que el m&eacute;dico y su asistente me observaron, aquel se sent&oacute; en su escritorio frente a mi cu&ntilde;ada y yo y con su voz jovial que no concordaba con la apariencia seria y pesada de su rostro me dijo:<\/p>\n<p>-Bueno se&ntilde;or ya Ud. est&aacute; listo. La herida superficial ya sec&oacute; completamente. Su pene parece estar apto y desinflamado ya lo suficiente como para entrar en acci&oacute;n. La curvatura creo que qued&oacute; bastante bien corregida y lo que resta es simplemente tener relaciones sexuales preferiblemente sin cond&oacute;n para que puedas evaluar tu sensibilidad. Con cuidado eso s&iacute;. Ojala lo m&aacute;s frecuentemente que pueda. Debe volver ac&aacute; en diez d&iacute;as para hacer un chequeo final y listo. Debe prestar mucha atenci&oacute;n a la sensaci&oacute;n durante el coito y el orgasmo. Si hay dolor, ardor o incomodidad etc. No deber&iacute;a haber nada de eso en principio. As&iacute; que se&ntilde;ora consienta mucho a este se&ntilde;or &ndash;dijo mirando afablemente al rostro de mi cu&ntilde;ada que sonri&oacute; alzando una ceja con mirada de querer decirle al m&eacute;dico que ella no era mi mujer como &eacute;l cre&iacute;a desde el principio, pero eso era un detalle incensario y sin importancia en ese momento. Sara se limit&oacute; a sonre&iacute;r y asentir moviendo r&aacute;pidamente su cabeza.<\/p>\n<p>Salimos y justo en la puerta de la cl&iacute;nica antes de tomar el taxi de vuelta, le coment&eacute; a Sara que yo estaba contento con todo pero que hab&iacute;a un problemita.<\/p>\n<p>-Qu&eacute; pas&oacute;? -me interrog&oacute; con aire de preocupaci&oacute;n.<\/p>\n<p>-No voy a poder practicar ni hacer nada en diez d&iacute;as. Tu hermana no puede tener sexo porque anda con una cistitis. Se tiene que aplicar un medicamento vaginal y debe abstenerse de sexo vaginal quince d&iacute;as a partir de ayer. Es decir, le quedan catorce d&iacute;as aun sin poder hacer nada de nada. Pens&eacute; que ella te hab&iacute;a comentado algo de eso.<\/p>\n<p>-No, no lo sab&iacute;a. &Aacute;ndale! que vaina! y ahora qu&eacute; vas a hacer?<\/p>\n<p>-Se me ocurre llamar m&aacute;s tarde y cambiar la fecha de la cita como para dentro de un mes o cuarenta d&iacute;as. As&iacute; le doy tiempo a Paola de recuperarse y me cubro un poco m&aacute;s yo al tiempo, porque despu&eacute;s ya en una semana yo retorno a trabajar y probablemente me manden para la capital en unos quince d&iacute;as para una formaci&oacute;n de tres o cuatro d&iacute;as, as&iacute; que la cosa podr&iacute;a extenderse a&uacute;n m&aacute;s tiempo. Mejor dicho que yo mi pinga me la voy a poder estrenar quien sabe cu&aacute;ndo. Estoy algo desesperado. La voy a tener que meter en un mofle de moto.<\/p>\n<p>-ja ja ja ay cu&ntilde;is, que locuras dices y que pena contigo. Est&aacute;s bien de malas. Jodida la cosa as&iacute;.<\/p>\n<p>-Me va a tocar buscar otro culito por ah&iacute;, ja ja ja<\/p>\n<p>-Bueno eso es asunto tuyo, yo no me meto en eso ni le digo a mi hermana nada ja ja ja, as&iacute; que bien puedes.<\/p>\n<p>La conversaci&oacute;n quedo as&iacute;. Durante el viaje de vuelta ella hablaba por celular y yo intente cerrar los ojos pero el calor y el ruido de la ciudad que pasaba por la ventana del incomodo taxi no me lo permit&iacute;a.<\/p>\n<p>Una vez llegamos a casa justo en la puerta del edificio nos despedimos. Ella march&oacute; a su casa y yo sub&iacute; tranquilo de saber que todo hab&iacute;a salido bien y que solo era cuesti&oacute;n de tiempo. Podr&iacute;a pronto tener sexo de manera m&aacute;s c&oacute;moda. Hab&iacute;a valido la pena someterme a esa cirug&iacute;a voluntaria y espontanea de correcci&oacute;n de curvatura de pene. De nacimiento mi pene vino con esa curva pronunciada hacia la izquierda que imped&iacute;a desempe&ntilde;arme sexualmente con comodidad y soltura.<\/p>\n<p>Al ir subiendo las escaleras intente llamar desde mi m&oacute;vil a mi mujer para narrarle lo sucedido pero no respondi&oacute;, as&iacute; que tal vez me devolver&iacute;a la llamada m&aacute;s adelante. Me sent&eacute; en una mecedora despu&eacute;s de quedar solo en calzoncillos a escuchar m&uacute;sica cuando son&oacute; el timbre de la puerta. Me asome a la ventana y divis&eacute; desde mi ventana la cabellera abundante de Sara que miraba hacia arriba tratando de tapar con su mano al sol incandescente que golpeaba sus ojos<\/p>\n<p>-&Aacute;breme por favor<\/p>\n<p>-Se te olvido algo?<\/p>\n<p>-No, anda &aacute;breme.<\/p>\n<p>Le abr&iacute; sin mucha intriga y ni me molest&eacute; en ponerme una toalla para cubrirme puesto que estaba ya acostumbrado desde la cirug&iacute;a a que ella me viera desnudo e incluso me curara el pene.<\/p>\n<p>Abr&iacute; la puerta y su mirada aunque serena ten&iacute;a un brillo diferente.<\/p>\n<p>-Modificaste ya la fecha de la cita?<\/p>\n<p>-No, aun no lo he hecho.<\/p>\n<p>-Le dijiste ya a mi hermana lo que nos dijo el m&eacute;dico?<\/p>\n<p>-No, tampoco &ndash;le respond&iacute; con aire ya intrigado&ndash; porqu&eacute; lo preguntas?<\/p>\n<p>Me mir&oacute; con una sonrisa p&iacute;cara y ese brillo en los ojos que denotaba algo trascendental. Esa mirada la conoc&iacute;a ya bastante despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os de ser vecinos y familia. Yo conoc&iacute;a a Sara desde antes de hacerme novio de su hermana Paola. Sara ha sido siempre una mujer de atreverse y no temer ni titubear a la hora de ejecutar una acci&oacute;n ya decidida.<\/p>\n<p>-Cu&ntilde;is, no canceles cita ni llames a Paola. No es necesario creo.<\/p>\n<p>-Como as&iacute;?<\/p>\n<p>-Te tengo ya soluci&oacute;n para que puedas estrenar tu pene.<\/p>\n<p>Yo solo frunc&iacute; el ce&ntilde;o con mirada intrigada pero dej&aacute;ndola proseguir.<\/p>\n<p>-Si quieres, lo haces conmigo &ndash;termin&oacute; as&iacute; su frase corta, directa y se limit&oacute; a mirarme directamente con sus ojos negros grandes y brillantes de luz desafiante y firme.<\/p>\n<p>Yo apenas si pude procesar lo que estaba escuchando de su boca delgada con esa voz dulce pero segura. Lo primero que pens&eacute; era que me estaba bromeando.<\/p>\n<p>-Sara, no me bromees con ese tema. No es gracioso.<\/p>\n<p>-Cu&ntilde;is, no es broma. Lo digo en serio. Para que no tengas que esperarte quien sabe hasta cu&aacute;ndo. Puedes hacerlo conmigo. Ojo y te aclaro. No es por morbo ni nada de eso, sino simplemente por ayuda m&eacute;dica. Claro esto es en secreto. Lo he pensado bien ahorita y por eso vine a propon&eacute;rtelo. S&eacute; que eres un tipo serio. Nada de coment&aacute;rselo a Paola ni yo tampoco le dir&eacute; nada a Alberto ni m&aacute;s faltaba. Cu&ntilde;is, si t&uacute; quieres claro est&aacute;. Yo te ofrezco. T&uacute; decides.<\/p>\n<p>En ese instante son&oacute; mi tel&eacute;fono. Era mi mujer devolvi&eacute;ndome la llamada. Al responder Sara me hizo se&ntilde;a desesperadamente con los ojos y sus manos de que no dijera nada ni tampoco que mencionara a su hermana que ella estaba all&iacute; conmigo. As&iacute; que solo le dije a Paola parte de la verdad.<\/p>\n<p>-Si, si amor. Todo va bien. Debo ver al m&eacute;dico en diez d&iacute;as y tal vez sea todo. Pero me dijo que la recuperaci&oacute;n va mejor y m&aacute;s r&aacute;pida de lo que esperaba. Si, Sara estuvo all&iacute; conmigo. Estoy tranquilo con eso.<\/p>\n<p>Mientras hablaba Sara me miraba asintiendo y haci&eacute;ndome gestos de aprobaci&oacute;n por haber dicho lo que dije a su hermana. Termin&eacute; la llamada y volv&iacute; a dirigirme a mi cu&ntilde;ada con aire de sorpresa e incredulidad.<\/p>\n<p>-Sara, claro que quiero. Claro que acepto tu propuesta ni m&aacute;s faltaba. Ni tengo palabras que agradecerte. Eres la mejor cu&ntilde;ada del mundo. Adem&aacute;s que estas muy buena y lo sabes.<\/p>\n<p>-Cu&ntilde;is, nada de morbo. Solo es por cuesti&oacute;n m&eacute;dica. Tenlo en cuenta. No quiero que pienses que soy una zorra puta que anda repartiendo culo por all&iacute;. O que ando enamorada de ti porque soy una esposa infiel ni por nada de eso. Lo hago por ayudarte y porque he sido tu confidente en todo esto tan privado. Adem&aacute;s t&uacute; a m&iacute; me has ayudado bastante. Has sido un buen cu&ntilde;ado y yo te estimo. Lo sabes. Sabes tambi&eacute;n lo mucho que quiero a mi hermanita.<\/p>\n<p>-No he dicho nada de eso. Rel&aacute;jate. Solo dije que estas buena. Eres una mujer atractiva y lo sabes.<\/p>\n<p>-Ok. Gracias por el cumplido. Ahora me voy. Ma&ntilde;ana por la ma&ntilde;ana como a las diez vengo. Espero est&eacute;s listo. Ni una palabra de esto a nadie.<\/p>\n<p>Ese fue el d&iacute;a m&aacute;s largo de mi vida. La espera se me hizo eterna hasta el d&iacute;a siguiente. Me puse lun&aacute;tico casi. Mi mujer noto mi actitud distra&iacute;da y distante. Me pregunt&oacute; en varias ocasiones si me pasaba algo. Yo le ment&iacute;a intentando darle excusas etc., pero ella con su malestar de cistitis tampoco estuvo de humor para prestarme mucha atenci&oacute;n. Me costaba creer que mi propia cu&ntilde;ada me propusiera sexo solidario con ella. Me pellizcaba para ver si acaso no era un sue&ntilde;o. Sara, la hermana mayor de mi mujer, casada, madre de dos hijas, vecina, enfermera novata vendr&iacute;a al d&iacute;a siguiente a darme sexo. Era dif&iacute;cil de digerir. Eso me hac&iacute;a pasar por todos los estados emocionales. Era tremendamente morboso todo eso para m&iacute;. Para ella era tal vez una cuesti&oacute;n t&eacute;cnica y medica de solidaridad para conmigo, pero para m&iacute; era un acontecimiento de morbo y fantas&iacute;a sexual incre&iacute;ble. Tener sexo con una mujer fuera de mi matrimonio ya de por si constitu&iacute;a toda una aventura cargada de emociones y si a eso le sumaba el hecho de que esa mujer era nada m&aacute;s y nada menos que mi propia cu&ntilde;ada, sumaba a&uacute;n m&aacute;s morbo al punto de descrestar mi imaginaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Sara es una mujer f&iacute;sicamente bien hecha la verdad sea dicha. A pesar de los kilos dem&aacute;s que trae consigo la treintena y la vida de casada con hijos, es una mujer que inspira sexo a cualquier hombre ciertamente, incluy&eacute;ndome a m&iacute;. Nunca se me hubiera ocurrido proponerla algo as&iacute; claro est&aacute;, pero m&aacute;s de un mal pensamiento se me ha pasado por la cabeza con Sara desde que la conoc&iacute;. A diferencia de mi mujer, quien debo decir que es bonita y de cuerpo m&aacute;s bien proporcionado pero sencillo, Sara es voluptuosa, de senos amplios y nalgas grandes. Su estatura alta, su cuerpo amplio de curvas pronunciadas y su piel blanca de abundante cabellera negra la hacen lucir elegante siempre. Al momento de lo ocurrido en esta narraci&oacute;n, Sara ten&iacute;a y cuatro a&ntilde;os reci&eacute;n cumplidos. Dos a&ntilde;os menor que yo y cinco m&aacute;s que su &uacute;nica hermana.<\/p>\n<p>No pude pegar el ojo en toda la noche pensando en c&oacute;mo ser&iacute;a ese primer encuentro sexual con mi cu&ntilde;ada para estrenar mi pene ahora ya casi recto. La pondr&iacute;a en poses que antes me costaba trabajo. Imaginaba la fisonom&iacute;a de sus zonas &iacute;ntimas. Intentaba recrear como deb&iacute;an ser sus senos, sus pezones, su vagina, su vulva, su sus nalgas etc. Me preguntaba qu&eacute; tan parecidas deb&iacute;an ser con respecto a los de su hermanita. La imaginaba desnuda de diversas maneras. La ansiedad no me dejo dormir. Amaneci&oacute;. Hice la rutina con Paola mi mujer quien me not&oacute; a&uacute;n muy distra&iacute;do. Le apliqu&eacute; su medicina en la vagina y se march&oacute; nuevamente desanimada aunque se sent&iacute;a ya un poco mejor. Solo despu&eacute;s pude medio caer vencido de sue&ntilde;o y dormir un par de horas hasta un poco pasadas las nueve de la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>Despert&eacute; al o&iacute;r un vendedor callejero gritar su mercanc&iacute;a. Tome mi ba&ntilde;o matutino. Tuve varias erecciones y me emocionaba ver que mi pene estaba realmente derecho con una ligera curva pero bastante menor.<\/p>\n<p>-Espera nene, ya viene Sara. Te la vas a comer rico. &ndash;le hablaba a mi pene como si fuera una persona.<\/p>\n<p>Me limpi&eacute; con m&aacute;s cuidado cual primera cita de amor y me puse mi mejor calzoncillo. Un calz&oacute;n nuevo gris&aacute;ceo corto que horma bien en mi cuerpo velludo. Era el preferido de mi mujer. Por un momento pens&eacute; en Alberto, el marido de Sara. Sera que antes ella le habr&iacute;a sido infiel? Aunque en este caso no se puede considerar as&iacute;. No se trata de una relaci&oacute;n como tal. Pero era como si lo fuera. Me confund&iacute;a en esas divagaciones moralistas sin encontrar respuesta. Lo sent&iacute;a por &eacute;l, pero era imposible despreciar y no desear a su mujer. No quer&iacute;a yo estar en su sitio. Puro orgullo de hombre era lo que me hac&iacute;a divagar. Me preguntaba si acaso mi mujer no har&iacute;a cosas traviesas tambi&eacute;n. La voz de Sara entrando por la ventana me sac&oacute; de esas in&uacute;tiles cavilaciones.<\/p>\n<p>-Cu&ntilde;isss&#8230; -grit&oacute; Sara<\/p>\n<p>Mis latidos aumentaron el ritmo. El momento hab&iacute;a llegado y fue cuando me di cuenta que yo estaba nervioso. Que el macho se asustaba un poco. Deb&iacute;a calmarme para funcionar bien. Recobr&eacute; mi compostura, me asom&eacute; por la ventana y la divis&eacute; abajo. Estaba vestida con una blusa azul de tirantas y una falda negra que le daba por encima de las rodillas. El calor ya era abrazante.<\/p>\n<p>Al entrar por la puerta, su mirada era relajada pero intensa. Su andar firme y decidido. Sab&iacute;amos que no era una ma&ntilde;ana tan normal como las otras de los &uacute;ltimos quince d&iacute;as anteriores. Hab&iacute;a cierta tensi&oacute;n en el ambiente que lo enrarec&iacute;a.<\/p>\n<p>-Listo?<\/p>\n<p>-Claro, le dije simulando cero nervios.<\/p>\n<p>Ella me miro de pies a cabeza. Repar&oacute; mi calzoncillo pero no dijo nada. Se meti&oacute; en la alcoba principal. Se sent&oacute; al borde de la cama justo en el sitio en el que horas antes Paola hab&iacute;a abierto las piernas para aplicarle el medicamente vaginal.<\/p>\n<p>-Creo que aqu&iacute; en la cama no es tan bueno para ti ahora que lo pienso bien. &ndash;dijo resuelta.<\/p>\n<p>-Tienes raz&oacute;n. Es mejor que yo est&eacute; de pie y pueda controlar el movimiento.<\/p>\n<p>-Exacto. Mejor yo me siento en el mes&oacute;n de la cocina y tu quedas de pie. Te parece bien?<\/p>\n<p>-Si. Buena idea.<\/p>\n<p>Era raro tener esa conversaci&oacute;n as&iacute;. Parec&iacute;amos m&aacute;s bien dos personas planeando instalar unas cortinas en una casa o dos personas acomod&aacute;ndose para hacer un corte de cabello en un sitio improvisado que un hombre y una mujer a punto de tener sexo.<\/p>\n<p>Sara se sent&oacute; encima de las baldosas del mes&oacute;n sin quitarse una sola prenda de vestir. Medio abri&oacute; las piernas sin dejar que se desnudara m&aacute;s all&aacute; de sus muslos blancos y me pidi&oacute; acomodarme frente a ella. Abri&oacute; a&uacute;n m&aacute;s sus piernas. Me asi&oacute; para que yo me adentrara contra su cuerpo. Yo aun con mi calzoncillo puesto acerqu&eacute; mi pelvis hasta pegarla con su zona vaginal. Era perfecto para mi estatura afortunadamente. Mi pene quedaba justo por encima del canto superior del mes&oacute;n apuntando directamente hacia su vagina. En realidad ya lo sab&iacute;a porque numerosas veces hab&iacute;a tenido sexo con mi mujer justo all&iacute; en la cocina sentando a Paola en el mismo lugar, pero no quise comentar esa infidencia con Sara innecesariamente.<\/p>\n<p>Pude entonces sentir en mi pene el calor emanado de su sexo a trav&eacute;s de las telas de nuestras respectivas prendas &iacute;ntimas. Eso me predispuso y gener&oacute; un leve respingo de erecci&oacute;n pese a mis nervios y a la sobriedad con la que se hab&iacute;an manejado hasta ese momento las cosas.<\/p>\n<p>Fui r&aacute;pidamente a la alcoba y traje una franela limpia m&iacute;a y la puse encima del mes&oacute;n para que Sara se sentara y no posara sus nalgas directamente encima de las duras, fr&iacute;as y resbaladizas baldosas de cer&aacute;mica blanca que recubr&iacute;an al mes&oacute;n.<\/p>\n<p>-Sara una cosa antes de iniciar.<\/p>\n<p>-Si, dime cu&ntilde;is.<\/p>\n<p>-Se supone que no debo ponerme cond&oacute;n idealmente. Alg&uacute;n problema si lo hacemos as&iacute;?<\/p>\n<p>-Si. Lo s&eacute;. Tambi&eacute;n pens&eacute; en eso. No te preocupes. Vamos a hacerlo as&iacute; si no tienes ning&uacute;n problema claro est&aacute;.<\/p>\n<p>-No. No hay problema.<\/p>\n<p>-Bueno. B&aacute;jate ese calzoncillo y s&aacute;cala a ver.<\/p>\n<p>Yo sent&iacute;a todo esto raro, todo tan t&eacute;cnico y met&oacute;dico pero no dejaba de excitarme de alg&uacute;n modo. No hubo ni caricias, ni besos, ni miradas morbosas. Yo me desnud&eacute; frente a sus ojos y mi pene aun medio fl&aacute;ccido salt&oacute; a su vista. Ella me lo mir&oacute; sin morbo aparente de forma directa y me dijo que se ve&iacute;a mucho mejor que la &uacute;ltima vez que lo hab&iacute;a visto para curarme la herida superficial. Extendi&oacute; la mano y me acarici&oacute; el tallo de mi pene justo donde hab&iacute;a estado antes una herida superficial m&aacute;s con actitud de examinadora que de amante.<\/p>\n<p>-Ahora que sienta calorcito se va a poner duro. Vas a ver. &ndash;me dijo para hacerme sentir tranquilo<\/p>\n<p>Sara con cautela metiendo sus manos por debajo de su falda algo replegada y sin bajarse del mes&oacute;n se fue deslizando su prenda interior sin elevar la costura de la falda m&aacute;s all&aacute; de sus muslos. Por respeto yo trataba tensamente de no mirar sus partes para no incomodarla. Como por arte de magia su calzoncito blando de algod&oacute;n lo tuvo en sus manos y lo coloc&oacute; enrollado dentro de su busto por debajo de su blusa. El morbo me subi&oacute; a la cabeza cuando tuve esa imagen frente a m&iacute;. Quer&iacute;a oler esa prenda sucia de su sexo y me excitaba saber que ya debajo de esa falda negra no hab&iacute;a m&aacute;s barreas para mi verga que cobraba volumen despacio.<\/p>\n<p>-Ahora ya la puedes meter. S&oacute;bala en mi chuchita para que se endurezca y se meta solita en mi raja &ndash;sus instrucciones las dec&iacute;a con naturalidad. Sin emoci&oacute;n, pero con voz dulce.<\/p>\n<p>Yo me alej&eacute; un poco para que ella pudiera ver mi erecci&oacute;n. Quer&iacute;a neciamente que ella supiera que yo estaba muy excitado por y para ella.<\/p>\n<p>-Caramba, ya lo tienes duro. Intenta meterlo despacio. Sin desespero. Tomate el tiempo que necesites y as&iacute; me das tiempo a que yo lubrique un poco.<\/p>\n<p>Yo, nervioso, segu&iacute;a sus instrucciones. Sent&iacute;a el calor de su chucha. Resbalaba mi miembro por su rajita con mis brazos apoyados a lado y lado de sus muslos afirm&aacute;ndome en el borde del mes&oacute;n. Ella estaba sentada con sus piernas completamente abiertas y su falda replegada pero sin dejar acceso a mi vista. No pude ver su sexo. Ol&iacute;a su piel y el perfume del jab&oacute;n del ba&ntilde;o reci&eacute;n tomado. Miraba sus ojos negros relajados y seguros. Ella por momentos me miraba y por momentos me esquivaba. Me provocaba embestirla con desenfreno, besarla o acariciarle y comerle las tetas. Pero eso arruinar&iacute;a todo. Ella se comportaba con actitud m&eacute;dica aunque su voz relajada me ped&iacute;a que disfrutara para que se el sexo se hiciera placentero. Nuestros rostros estaban cerca y la respiraci&oacute;n era jadeante en ambos.<\/p>\n<p>Con la punta de mi verga explor&eacute; la geograf&iacute;a exterior de su vagina. Ten&iacute;a vellosidades, aunque no abundantes y alcanzaba a rozar sus carnosidades tibias y blandas. Estuve as&iacute; rozando y frotando mi verga por afuera de su vagina y ella cerraba los ojos por momentos. Pude empezar a hincar mi falo en la entrada de su gruta. Ella aunque no tan mojada estaba lo suficientemente lubricada como para permitir una penetraci&oacute;n.<\/p>\n<p>El silencio fue interrumpido estrepitosamente. Son&oacute; su tel&eacute;fono y al ver la pantalla me hizo se&ntilde;al de que hiciera silencio. Yo me asust&eacute; un poco al deducir por su conversaci&oacute;n que se trataba de su marido Alberto. Intent&eacute; retirarme, pero ella me lo impidi&oacute; con sus piernas. Dej&oacute; en espera a su marido al otro lado de la l&iacute;nea y se acerc&oacute; al o&iacute;do para decirme que siguiera haciendo todo sin parar que ella no demoraba nada.<\/p>\n<p>Entonces embon&eacute; mi glande muy lentamente justo en la entrada y me detuve unos segundos hasta que ella colg&oacute; su llamada. Me sorprendi&oacute; la tranquilidad y control con la que una mujer es capaz de enga&ntilde;ar a su marido. Embest&iacute; con cuidado. Fui sintiendo como cada mil&iacute;metro de mi pene iba resbalando en el calor de su concha tan facilito. Era una sensaci&oacute;n novedosa que antes con la curva no pod&iacute;a tener. La fui metiendo. Sent&iacute; como resbalaba adentr&aacute;ndose en su carnosidad suave y calurosa. Llegue a tope y mis vellos p&uacute;bicos se unieron a los de ella. Sara emiti&oacute; un leve gemido y un jadeo ahogado al saberme totalmente penetrado en ella.<\/p>\n<p>-Muy bien. Vas muy bien cu&ntilde;is. Bravo. La metiste toda -me dec&iacute;a ya con voz pasita al o&iacute;do.<\/p>\n<p>Yo no pod&iacute;a creer que eso estaba ocurriendo. Todo era algo raro. Placenteramente raro.<\/p>\n<p>-Av&iacute;same si sientes dolor, ardor o algo. Ahora intenta moverla. S&aacute;cala y m&eacute;tela despacio.<\/p>\n<p>Mi rostro estaba cerca del de ella. Pod&iacute;a sentir el aliento de su boca de labios delgados y rosados. El jadeo era inevitable y mi pecho se juntaba un tanto contra sus senos abultados que siempre hab&iacute;a morboseado. Su fald&oacute;n tapaba mi zona p&eacute;lvica y no pod&iacute;a ver mi pene ni su chucha. Pero la sensaci&oacute;n de placer, de morbo y de calor f&iacute;sico era sensacional. La comenc&eacute; a embestir despacio. La sacaba hasta m&aacute;s de la mitad y mov&iacute;a mi cadera para volverla a penetrar completamente. Con cada penetraci&oacute;n sent&iacute;a m&aacute;s humedad en su vagina. Sara gem&iacute;a y jadeaba muy levemente. Entonces me atrev&iacute; a preguntarle:<\/p>\n<p>-Y tu Sara. Estas bien? Te gusta?<\/p>\n<p>-Ah, ah, No soy de hie-rro hm cu&ntilde;is. Ah, ah, soy de car-ne y hue-so, hm ah, ah. Claro que me da placer. Ah, ah, ah sentirlo den-den-ntro. Ah, si-si-gue asi. Hm, ah, hm, hm.<\/p>\n<p>Escucharla jadear y ver sus pupilas dilatadas me dio &aacute;nimo y confianza. Comenc&eacute; a embestirla un poco m&aacute;s r&aacute;pido. Sara comenz&oacute; a gemir con m&aacute;s soltura. Sin embargo no perd&iacute;a su cordura.<\/p>\n<p>-No tan r&aacute;pido cu&ntilde;is. Es rico ah, ah pero despacio. A-a-acuerdate.<\/p>\n<p>Yo baj&eacute; el ritmo con mucho esfuerzo. El morbo se me hab&iacute;a subido a la cabeza y el cosquilleo era placentero. No sent&iacute;a ni ardor ni dolor. El momento c&uacute;spide se acercaba. Yo sab&iacute;a que estaba llegando al punto de no retorno. Sent&iacute;a un regocijo al penetrarla tan c&oacute;modamente. Era la primera vez en mi vida que experimentaba esa sensaci&oacute;n de efectividad al penetrar. Era la primera vez que mi pene entraba en una vagina solito, sin necesidad de tener que agarr&aacute;rmelo para dirigirlo hacia la entrada. Era la primera vez que pod&iacute;a embestir a una mujer moviendo mi cadera hacia adelante y hacia atr&aacute;s y no hacia medio lado. Era la primera vez que la hembra estaba sentada de frente y no de medio lado para ayudar a que la curva de mi pene ingresara en su sexo. Era algo simple y obvio para alguien que toda su vida ha tenido un pene normal, recto, pero era todo un acontecimiento para alguien como yo. Mis emociones de felicidad y morbo estaban hirviendo dentro de mi cuerpo en ese instante. Sara tal vez no era consciente de eso. Pero yo se lo estaba agradeciendo mucho.<\/p>\n<p>-Sara, me voy a venir-rrrrr<\/p>\n<p>-Cu&ntilde;is s&aacute;cala. &Eacute;chala en este vaso.<\/p>\n<p>Me paso un pocillo de tono oscuro que tom&oacute; del portavasos que hab&iacute;a justo a su lado izquierdo. Solo en el &uacute;ltimo instante saqu&eacute; mi pene completamente mojado del gozo vaginal. Solo en ese fragmento mas por reacci&oacute;n accidental de ella al levantar sus piernas pude ver sin mucho detalle esa vagina rosada y algo velluda. Lo que vi me result&oacute; hermoso y er&oacute;tico.<\/p>\n<p>Introduje mi pene en el vaso completamente y dej&eacute; que eyaculara en el interior del vaso. Sara me miraba a la cara mientras yo viv&iacute;a mi orgasmo y tuvo tal vez el &uacute;nico gesto de cari&ntilde;o. Me acarici&oacute; mi pecho velludo mientras yo jadeaba de placer contorneando mi cuerpo con cada pringo de semen que sal&iacute;a disparado contra el fondo del vaso. Un placer intenso recorr&iacute;a mi cuerpo y una leve sensibilidad diferente en el tallo de mi pene pude percibir cuando este se contra&iacute;a para eyacular.<\/p>\n<p>Solo despu&eacute;s de notar que yo hab&iacute;a recobrado un poco mi prestancia me pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>-Todo bien cu&ntilde;is? Te doli&oacute; o te ardi&oacute; cuando te viniste?<\/p>\n<p>-Nooo, no. Solo un poco de sensibilidad, pero nadita de dolor. Puro placer.<\/p>\n<p>-Ya veo que no. Ja ja ja.<\/p>\n<p>-Perd&oacute;name Sara, pero que chuchita tan rica tienes.<\/p>\n<p>-Tranquilo cu&ntilde;is. Me alegra que te haya gustado y que la hayas pasado bien. Pero sobre todo que tu verga funcione bien. Mi hermana ahora va a estar m&aacute;s feliz. Bueno hay que seguir probando claro est&aacute;. Y bueno d&eacute;jame decirte que se sent&iacute;a rico. La moviste bien.<\/p>\n<p>-Gracias Sara.<\/p>\n<p>-Miremos el semen. No debe tener ni olor ni color raro.<\/p>\n<p>Sara se baj&oacute; del mes&oacute;n como si nada hubiera pasado antes, cual mujer haciendo un trabajo de laboratorio. Tom&oacute; el pocillo, se acerc&oacute; a la puerta de salida al patio para tener buena iluminaci&oacute;n. Miro al fondo del pocillo, lo acerc&oacute; a su nariz y lo oli&oacute;.<\/p>\n<p>-Parece todo normal. Me pasas una cuchara peque&ntilde;a por favor?<\/p>\n<p>Le pas&eacute; una cuchara y ella la sirvi&oacute; de semen. Lo observ&oacute; a la luz por unos segundos con ojos de enfermera y hasta unt&oacute; un poco en su dedo &iacute;ndice derecho para juntarlo con su pulgar pudo tantear su consistencia.<\/p>\n<p>-Creo que todo se ve normal con tu semen. M&iacute;ralo t&uacute;.<\/p>\n<p>Yo lo vi, lo ol&iacute; e hice lo mismo que ella.<\/p>\n<p>-Si. Todo parece normal.<\/p>\n<p>Me sent&iacute; aliviado, complacido y de alguna manera unido emocionalmente a mi cu&ntilde;ada. Era todo algo confuso. En ese momento supe que la forma de relacionarnos ya no ser&iacute;a nunca igual. Algo hab&iacute;amos roto. Al menos en mi cabeza aunque tal vez no en la de Sara.<\/p>\n<p>Se despidi&oacute; apuradamente al caer en cuenta que estaba atrasada con sus deberes. Se lav&oacute; las manos en el lavaplatos con jab&oacute;n de lavar loza, se sec&oacute; con su falda y se march&oacute; casi corriendo.<\/p>\n<p>-Ma&ntilde;ana vengo m&aacute;s o menos a la misma hora eh.<\/p>\n<p>Tuve que pellizcarme para corroborar que no estaba so&ntilde;ando lo que acababa de suceder. Era el acontecimiento sexual m&aacute;s intenso de toda mi vida hasta ese momento. Pude relajarme y ocuparme en algunos quehaceres sin dejar de pensar ni un minuto que lo que paso y en lo que pasar&iacute;a al d&iacute;a siguiente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>8 Ese lunes despert&eacute; temprano como casi siempre. 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