{"id":24567,"date":"2020-07-05T22:00:00","date_gmt":"2020-07-05T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-07-05T22:00:00","modified_gmt":"2020-07-05T22:00:00","slug":"el-abogado-me-observa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-abogado-me-observa\/","title":{"rendered":"El abogado me observa"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24567\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mientras mi hermana le hac&iacute;a la consulta, yo no pod&iacute;a dejar de analizarlo. Aquellos zapatos de piel negros no combinaban con su traje azul marino pero tampoco lo necesitaba. Su m&aacute;s de uno ochenta de altura y su complexi&oacute;n delgada hac&iacute;an que casi todo le sentase bien. Probablemente ese absoluto desprecio por la moda que tienen los guapos a los que nada les sienta mal, le hizo pensar que poni&eacute;ndose un cintur&oacute;n negro conseguir&iacute;a su objetivo de integrar los zapatos, pero lo cierto es que su porte y su belleza natural eran su verdadero complemento perfecto.<\/p>\n<p>Era probablemente uno de los abogados m&aacute;s guapos y sexys de la ciudad. No quer&iacute;a gustar y eso le hac&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s irresistible. Sus preocupaciones eran su trabajo y su familia. As&iacute; que lo habitual era verle recorrer a toda prisa las calles de su casa al despacho y viceversa. Ten&iacute;a los ojos claros y una mirada profunda. Un tono de voz firme, seguro, y convincente. Era unos a&ntilde;os mayor que yo, y su pelo negro ya empezaba a poblarse de canas. El Coronavirus nos ten&iacute;a sentadas a dos metros de distancia de su mesa, as&iacute; que tuvo que levantarse para recoger la documentaci&oacute;n de mi hermana. Cogi&oacute; los papeles y se qued&oacute; de pie, examin&aacute;ndolos.<\/p>\n<p>Mientras &eacute;l se concentraba en todos y cada uno de los documentos, yo no pod&iacute;a dejar de mirarlo. Su pantal&oacute;n era estrecho y mis ojos se fueron directos a su entrepierna. Se marcaba su pene que parec&iacute;a grande, m&aacute;s bien enorme. Me entr&oacute; calor y not&eacute; como me sonrojaba as&iacute; que intent&eacute; pensar en otra cosa.<\/p>\n<p>Tras analizar la documentaci&oacute;n sigui&oacute; explic&aacute;ndole a mi hermana lo que habr&iacute;a que hacer. De vez en cuando sus ojos se clavaban en los m&iacute;os y notaba como mi pulso se aceleraba. Llevaba pas&aacute;ndome eso desde el primer d&iacute;a que lo vi. Viv&iacute;amos en el mismo edificio y lo conoc&iacute;a desde hac&iacute;a, al menos, tres a&ntilde;os. Desde entonces cada vez que el t&iacute;o me miraba mi pulso se aceleraba. Era como una droga.<\/p>\n<p>Aquella tarde yo hab&iacute;a quedado con mi pareja. Un chico encantador con el que llevaba unos meses saliendo. Cenamos y me llev&oacute; en coche a casa. Llevaba excitada desde por la tarde. Aparc&oacute; frente al edificio y estuvimos hablando un rato. Cuando me iba a despedir acerqu&eacute; mi cabeza a la ventanilla para ver si mi hermana, que viv&iacute;a conmigo, segu&iacute;a aun despierta. En ese momento mi pulso se volvi&oacute; a acelerar. &Eacute;l estaba en la venta de su cocina, fumando, y me hab&iacute;a parecido que nos estaba observando. Volv&iacute; a mirar con descaro, esta vez a trav&eacute;s de la luna delantera. No hab&iacute;a duda. Nos estaba mirando.<\/p>\n<p>Aqu&eacute;l d&iacute;a llevaba un vestido negro. Me hab&iacute;a puesto un poco m&aacute;s elegante de lo habitual, y debo reconocer que ese vestido me sentaba realmente bien. Mi pareja hab&iacute;a insistido toda la tarde lo guapa que estaba. Soy una chica de metro setenta, delgada, ojos claros, y pelo casta&ntilde;o. El vestido negro al estar sentada me quedaba casi como una minifalda. &iquest;Me estar&iacute;a mirando?<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute; a mi pareja y le d&iacute; un buen morreo. Apart&eacute; ligeramente mi boca y sonre&iacute;. Disimuladamente volv&iacute; a asomarme a la ventana y ah&iacute; segu&iacute;a &eacute;l. Volv&iacute; a acercarme a mi pareja y le bes&eacute; durante unos segundos m&aacute;s. Estaba absolutamente excitada con la posibilidad de que &eacute;l siguiese ah&iacute; mir&aacute;ndonos. Abr&iacute; mis piernas lo m&aacute;s que pude para que &eacute;l me viera desde su ventana y toqu&eacute; el paquete de mi novio. &Eacute;l estaba mucho m&aacute;s cortado. Gir&eacute; la cabeza y por la luna delantera le vi mirarme. Llev&eacute; su mano a mi tanga y me qued&eacute; abierta de piernas mientras me tocaba. Apoy&eacute; mi cabeza en la ventana y nos quedamos mir&aacute;ndonos. Nunca hab&iacute;a estado tan excitada. Mi pareja me tocaba y mientras, &eacute;l me miraba.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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