{"id":24584,"date":"2020-07-05T22:00:00","date_gmt":"2020-07-05T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-07-05T22:00:00","modified_gmt":"2020-07-05T22:00:00","slug":"estaba-loca-pero-era-mi-loca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/estaba-loca-pero-era-mi-loca\/","title":{"rendered":"Estaba loca, pero era mi loca"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24584\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 17<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>De Eugenia, la t&iacute;a de Jos&eacute;, dec&iacute;a mi padre que se volviera loca el d&iacute;a en que se muriera su marido, ya que desde ese momento no volviera a salir de su caser&oacute;n y del deceso ya hac&iacute;a 17 a&ntilde;os. Eso quer&iacute;a decir que no se relacionaba con la familia. La &uacute;nica persona que la ve&iacute;a era Amalia, la encargada de cobrar las rentas de sus tierras y de sus casas, que a su vez le compraba todo lo que necesitaba para vivir y pagaba sus facturas.<\/p>\n<p>Como de costumbre, paso a escribir el relato en primera persona.<\/p>\n<p>Era yo muy cr&iacute;o cuando la palm&oacute; mi t&iacute;o Javier, o sea, que no me acordaba de &eacute;l ni de mi t&iacute;a. La gente dec&iacute;a que me parec&iacute;a una barbaridad a &eacute;l. Lo dejaban caer y no profundizaban m&aacute;s porque mi padre era de los de mano levantada.<\/p>\n<p>Yo era muy curioso, as&iacute; que una noche quise saber c&oacute;mo era Eugenia&#8230; El caser&oacute;n de mi t&iacute;a ten&iacute;a naranjos alrededor y uno de ellos daba a la ventana de la habitaci&oacute;n donde dorm&iacute;a, supe que era la suya porque en ella se encendi&oacute; una luz. Esa noche me conform&eacute; con saber d&oacute;nde dorm&iacute;a. A la siguiente esper&eacute; subido al naranjo a que llegara a la habitaci&oacute;n. Cuando lleg&oacute; encendi&oacute; la luz. La vi y me acojon&eacute;. Parec&iacute;a un alma en pena. Era delgada y me quitaba una cabeza de altura. Vest&iacute;a de negro desde los pies a la cabeza y un velo le cubr&iacute;a la cara. La cosa cambio cuando se quit&oacute; el velo. Ten&iacute;a la cara redonda, sin colorantes ni conservantes, sus labios eran gruesos, su nariz respingona, ten&iacute;a un hoyuelo en el ment&oacute;n y su cabello negro era espeso y largo, muy largo, le llegaba hasta debajo del culo. Era guapa.<\/p>\n<p>Hice cuentas y si se hab&iacute;a casado a los diecis&eacute;is a&ntilde;os y mi t&iacute;o se muriera un a&ntilde;o despu&eacute;s, deb&iacute;a tener 33 o 34 a&ntilde;os. Se quit&oacute; el vestido. Su piel era casi tan blanca c&oacute;mo la leche y debajo no llevaba nada, bueno s&iacute;, s&iacute; llevaba, llevaba unas tetas medianas, tirando a grandes, con areolas y pezones casi negros y un bosque negro entre sus largas y finas piernas que al verlo se me puso la polla dura. Era verano e hiciera mucho calor durante el d&iacute;a. Se quit&oacute; las sandalias y se ech&oacute; boca arriba sobre la cama, puso las manos detr&aacute;s de la nuca, y al ponerlas vi el vello de sus axilas, luego apag&oacute; la luz y c&oacute;mo no hab&iacute;a nada m&aacute;s que ver baj&eacute; del naranjo y volv&iacute; a casa.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente estaba escondido detr&aacute;s de una roca con mi escopeta de balines esperando a que los mirlos y los tordos se posaran en un roble ancestral cuando o&iacute; ruido de pasos de personas. Al otro lado de la piedra escuch&eacute; c&oacute;mo dec&iacute;a una de ellas:<\/p>\n<p>-Si lleva 17 a&ntilde;os recibiendo dinero y no sale de casa no los puede llevar al banco. Cuando menos debe tener guardado un mill&oacute;n de pesetas.<\/p>\n<p>Era la voz de un hombre, voz que no conoc&iacute;. Otro de los hombres, del que tampoco conoc&iacute; la voz, dijo:<\/p>\n<p>-Tampoco exageres. Esa cantidad de dinero no existe.<\/p>\n<p>El &uacute;ltimo hombre dijo:<\/p>\n<p>-Existe, tarado, pero no creo que tenga tanto. Otra cosa, esta noche despu&eacute;s de robarla. &iquest;Qui&eacute;n va a matar a Eugenia?<\/p>\n<p>Le respondi&oacute; el primer hombre.<\/p>\n<p>-T&uacute;, que te conoce.<\/p>\n<p>Lo conoc&iacute;a, claro que lo conoc&iacute;a, era Benito, el cabr&oacute;n m&aacute;s grande del pueblo, un viejo usurero que llevaba toda la vida comiendo a cuenta de los desgraciados, ya que si prestaba cien pesetas le ten&iacute;an que devolver quinientas. Me fui sin hacer ruido. Al llegar a la casa de mi t&iacute;a llam&eacute; a la puerta con el aldab&oacute;n. Sent&iacute; pasos y una voz que preguntaba:<\/p>\n<p>-&iquest;Eres t&uacute;, Amalia?<\/p>\n<p>-No, soy tu sobrino Jos&eacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;Javier!<\/p>\n<p>Mi voz le debi&oacute; parecer la de su difunto marido. Abri&oacute; la puerta, y al verme se desmay&oacute;. Entr&eacute;, cerr&eacute; la puerta, la cog&iacute; en brazos, me adentr&eacute; en la casa, llegu&eacute; a una sala y la puse en un sill&oacute;n de tres plazas de cuero negro.<\/p>\n<p>-Javier -dijo al abrir los ojos y verme.<\/p>\n<p>-No soy Javier, soy tu sobrino Jos&eacute;, El hijo de tu hermana Elvira. Vengo a avisarte de que esta noche van a venir a robarte y piensan matarte.<\/p>\n<p>Mi t&iacute;a segu&iacute;a en las suyas.<\/p>\n<p>-Eres Javier y vienes a protegerme. Seguro que te gu&iacute;a tu madre desde el cielo.<\/p>\n<p>-&iexcl;Que soy&#8230;!<\/p>\n<p>-Eres Javier, reencarnado, pero eres Javier.<\/p>\n<p>Mi padre ten&iacute;a raz&oacute;n, estaba loca. Ve&iacute;a lo que quer&iacute;a ver.<\/p>\n<p>-Me voy, me voy directo al cuartel de la guardia civil.<\/p>\n<p>Agarr&oacute; la pernera de mi pantal&oacute;n y me suplic&oacute;:<\/p>\n<p>-&iexcl;No te vayas a&uacute;n, Javier, no te vayas, por favor!<\/p>\n<p>Se levant&oacute; del sill&oacute;n, subi&oacute; el velo, baj&oacute; la cabeza, me cogi&oacute; las mejillas con las dos manos y me dio un beso a nivel que casi me caen los calzoncillos a plomo, s&iacute;, un beso de esos largos, muy largos, en los que te dan un pico, con ternura, luego te van metiendo la lengua en la boca, esa lengua busca la tuya, la lame, la chupa dulcemente y acaba comi&eacute;ndola.<\/p>\n<p>En mi vida estuviera tan empalmado ni tan acojonado. Empalmado porque nunca me hab&iacute;a besado una mujer y encontr&eacute; los labios de mi t&iacute;a dulces, suaves y en su lengua encontr&eacute; una bomba que casi hace que ponga perdidos de leche mis calzoncillos, y acojonado porque si no me iba de all&iacute; iba a hacer un rid&iacute;culo espantoso, ya que de sexo sab&iacute;a d&oacute;nde ten&iacute;an las mujeres el co&ntilde;o y las tetas y poco m&aacute;s.<\/p>\n<p>-Me tengo que ir -le dije separ&aacute;ndome de ella-, no vaya a ser que se adelanten, con esa gente nunca se sabe.<\/p>\n<p>Al ver que me iba, dijo:<\/p>\n<p>-Vuelve pronto, amor m&iacute;o.<\/p>\n<p>&iexcl;C&oacute;mo estaba m&iacute; t&iacute;a! Hab&iacute;a visto cabras locas m&aacute;s cuerdas que ella, &iexcl;pero c&oacute;mo besaba la jodida!<\/p>\n<p>Fui al cuartel de la guardia civil. Me escuch&oacute; un sargento con un tremendo mostacho&#8230; Al irme, d&aacute;ndome una palmada en la espalda, &eacute;l me dijo:<\/p>\n<p>-D&eacute;jalo todo en nuestras manos.<\/p>\n<p>Lo dej&eacute;, en sus manos y en sus pistolas, ya que los forasteros al verse sorprendidos se liaron a tiros y acabaron m&aacute;s tiesos que la mojama, ellos y el usurero.<\/p>\n<p>Estuve cinco d&iacute;as sin ir por el caser&oacute;n, pero al sexto fui, me sub&iacute; al naranjo y esper&eacute;&#8230; Al encenderse la luz vi a mi t&iacute;a. Llevaba puesto un vestido de flores rojas, azules y blancas, y calzaba unos zapatos negros de aguja de color negro. Me imagin&eacute; que esperaba que fuese a verla y se hab&iacute;a puesto guapa. Se quit&oacute; los zapatos, se sent&oacute; en la cama, levant&oacute; el vestido y se quit&oacute; las medias que llevaba sujetas con unas ligas rojas. Las quit&oacute; lentamente, c&oacute;mo si supiera que la estaba mirando. Se levant&oacute; y quit&oacute; el vestido, debajo llevaba un sujetador y unas bragas negras. Abri&oacute; el sujetador por detr&aacute;s, agarr&oacute; las copas con las dos manos y se apret&oacute; las tetas, al quitar el sujetador las magre&oacute;, despu&eacute;s levant&oacute; el culo, quit&oacute; las bragas, las oli&oacute; y las tir&oacute; al piso de madera de la habitaci&oacute;n. Se ech&oacute; sobre la cama, estir&oacute; brazos y piernas y ech&oacute; la cabeza hacia atr&aacute;s, ese estiramiento t&iacute;pico de cuando se tienen ganas, despu&eacute;s meti&oacute; una mano entre las piernas.<\/p>\n<p>Vi c&oacute;mo la mov&iacute;a. Hice cuentas y me salieron &iexcl;Las mujeres se hac&iacute;an pajas! No era una leyenda pueblerina. Saqu&eacute; la polla empalmada, la mene&eacute; mirando para ella y en un par de minutos me corr&iacute; c&oacute;mo un perro. Mi t&iacute;a se tom&oacute; su tiempo, ya que dejaba de tocarse el co&ntilde;o, acariciaba las tetas, volv&iacute;a a jugar con su co&ntilde;o, y as&iacute; llev&oacute; m&aacute;s de media hora. Acab&oacute; la primera paja c&oacute;mo empezara, estir&aacute;ndose y echando la cabeza hacia atr&aacute;s. Esta vez su cuerpo se sacudi&oacute;, y las hojas del naranjo tambi&eacute;n, ya que me corr&iacute; de nuevo. Mi t&iacute;a Eugenia se sigui&oacute; tocando. Yo tuve que dejar de mirar y volver a casa. Ten&iacute;a que llegar antes de las once o mi padre me mol&iacute;a a hostias, o lo mol&iacute;a yo a &eacute;l, pues ya me estaba cansando de recibir y de ver c&oacute;mo recib&iacute;a mi madrastra.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, Arturo, mi padre, que era un hombre de estatura mediana, corpulento y muy fuerte, le llam&oacute; a mi madrastra de todo menos bonita por haberse olvidado de traer el vino. Delante de m&iacute; le dio una bofetada, le escupi&oacute; en la cara y se fue para la taberna. Me jur&eacute; a mi mismo que alg&uacute;n d&iacute;a lo iba a poner fino. Al irse mi padre, Alba, mi madrastra, que era una mujer que lo ten&iacute;a todo grande, menos la nariz, se meti&oacute; en su habitaci&oacute;n y cerr&oacute; la puerta con llave. C&oacute;mo no soltara ni una lagrima, pens&eacute;: &quot;&iquest;Se ir&aacute; a hacer una paja?&quot; Al momento volv&iacute; a la realidad. Lo de mi t&iacute;a me estaba haciendo mucho da&ntilde;o. Fui a cortar le&ntilde;a dando un portazo, no porque quisiera darlo, sino porque deb&iacute;a estar una ventana abierta, y el aire cerr&oacute; la puerta. Cortando le&ntilde;a volv&iacute; a ver a mi t&iacute;a toc&aacute;ndose y me empalm&eacute;. Me acord&eacute; de nuevo de Alba. Mi pu&ntilde;etera curiosidad me llev&oacute; a volver a casa, cerrar la puerta con cuidado y pegar la oreja a la puerta de su habitaci&oacute;n. Lo que o&iacute; me la puso a&uacute;n m&aacute;s dura.<\/p>\n<p>-Escupe en mi co&ntilde;o y m&eacute;temela, Pedro.<\/p>\n<p>Pedro era el vecino, un hombre que se llevaba a matar con mi padre. Apart&eacute; la oreja, pero ya o&iacute; sus gemidos, el ruido de los roces de sus dedos en el co&ntilde;o y algo as&iacute; como un chapoteo. Cerr&eacute; los ojos y vi a Alba desnuda. Imagin&eacute; sus grandes tetas, a mi manera, con inmensas areolas y pezones c&oacute;mo pitones, vi su co&ntilde;o peludo e imagin&eacute; que me dec&iacute;a. &quot;Escupe en mi co&ntilde;o y m&eacute;temela, Jos&eacute;.&quot;. Saqu&eacute; la polla y la machaqu&eacute; con ganas mientras sent&iacute;a los gemidos de Alba&#8230; A rato se corri&oacute; diciendo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Me corro, Pedro, me corro!<\/p>\n<p>-Me corr&iacute; c&oacute;mo un cerdo.<\/p>\n<p>Al acabar, limpiando la leche del suelo con un pa&ntilde;uelo, me dije a mi mismo que las ten&iacute;a que follar a las dos y para eso necesitaba de alguien que me ense&ntilde;ase a hacerlo<\/p>\n<p>En el pueblo hab&iacute;a un cincuent&oacute;n, casado, sin hijos, que por mamar una polla de un mozo, o comer el co&ntilde;o de una moza hac&iacute;a lo que fuese, y si se daban por culo, o lo dejaban follar, por eso era capaz de matar, exagero, lo s&eacute;, pero en lo que no exagero es en que era un maric&oacute;n y un putero. El caso era que ten&iacute;a experiencia y me pod&iacute;a orientar. As&iacute; que le hice una visita mientras apastaba las vacas en un hierbal. Al llegar a su lado, le dije:<\/p>\n<p>-Quiero que me ense&ntilde;es a follar a una mujer, Paco.<\/p>\n<p>-Eso tiene su precio.<\/p>\n<p>-No te voy a dar por culo, si es lo que quieres.<\/p>\n<p>-Veo que est&aacute;s informado. Por cierto, a algunas mujeres les gusta que les den por culo. Te costar&aacute; una mamada.<\/p>\n<p>-Vale, empieza a contarme cosas.<\/p>\n<p>Est&aacute;bamos en una esquina del hierbal al lado de un sauce llor&oacute;n y no nos pod&iacute;an ver ni desde el r&iacute;o, que quedaba a nuestra derecha, a unos cincuenta metros, ni desde el camino, que quedaba al frente, a unos cien metros, ni desde las v&iacute;as del tren, que estaban a nuestra izquierda y a&uacute;n quedaban m&aacute;s lejos que el camino. As&iacute; que me sent&eacute; a su lado. Paco se lo tom&oacute; con calma, sac&oacute; el tabaco y un librillo, l&iacute;o el cigarrillo, pas&oacute; la lengua por el pegamento del papel, lo encendi&oacute; con un &quot;contra viento y marea&quot;, le ech&oacute; una calada y guardando en el bolsillo el material que hab&iacute;a sacado, me dijo:<\/p>\n<p>-&iquest;Ya probaste a una mujer?<\/p>\n<p>-No.<\/p>\n<p>-&iquest;Le diste un beso a alguna?<\/p>\n<p>-No, me lo dio ella a m&iacute;.<\/p>\n<p>-Entiendo, te lo dio y saliste cagando hostias porque no sab&iacute;as que hacer con ella.<\/p>\n<p>-M&aacute;s o menos.<\/p>\n<p>-&iexcl;Puf! Esto va a llevar su tiempo. &iquest;Es menor o mayor que t&uacute;?<\/p>\n<p>Solo le faltaba preguntarme el nombre de la mujer.<\/p>\n<p>-Es mayor, pasa de los treinta, y ya no te digo m&aacute;s. &iexcl;&iquest;Empiezas de una puta vez?!<\/p>\n<p>Acariciando con la palma de su mano mi polla por encima del pantal&oacute;n, me dijo:<\/p>\n<p>-Me recuerdas a tu t&iacute;o Javier, en la cara, en la altura, en el cuerpo y en lo impaciente.<\/p>\n<p>Mi maldita curiosidad volvi&oacute; a salir a flote<\/p>\n<p>-&iquest;Tambi&eacute;n se la mamaste a &eacute;l?<\/p>\n<p>-S&iacute;, &eacute;l c&oacute;mo t&uacute;, me vino a pedir que le ense&ntilde;ase a follar d&iacute;as antes de casarse con Eugenia, la hermana de tu difunta madre. Pobre mujer, despu&eacute;s de morir se encerr&oacute; en el caser&oacute;n y no volvi&oacute; a salir por la verg&uuml;enza.<\/p>\n<p>Mi polla ya hab&iacute;a reaccionado a sus caricias, o sea, que ya estaba dura.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Verg&uuml;enza?! &iquest;De qu&eacute; muri&oacute; mi t&iacute;o?<\/p>\n<p>-Muri&oacute; follando.<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; bestia!<\/p>\n<p>-Eso dijo el m&eacute;dico cuando tu t&iacute;a le cont&oacute; lo que pasara. Pero vamos a dejarnos de cosas tristes. Estas que te voy a decir son las cosas que debes saber para que una mujer se corra seis o siete veces&#8230;<\/p>\n<p>Hablando me sac&oacute; el bicho de su cautiverio. Su mano subi&oacute; y bajo por &eacute;l&#8230; Pas&oacute; su dedo pulgar por mi meato&#8230; Paraba de hablar para lamerme los huevos y para chuparla, y entre paradas me dijo donde estaba el cl&iacute;toris y c&oacute;mo lamer&#8230;, me dijo c&oacute;mo se com&iacute;a un co&ntilde;o, c&oacute;mo se com&iacute;an unas tetas, c&oacute;mo se prepara un culo antes de follarlo&#8230; y muchas cosas m&aacute;s.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de correrme dos veces sal&iacute; del hierbal con la teor&iacute;a bien aprendida y con medio litro menos de leche, que el muy maric&oacute;n se trag&oacute;. &iquest;Qu&eacute; no era medio litro? Vale, pero descargar descargu&eacute; bien.<\/p>\n<p>Al llegar a casa sent&iacute; a mi padre cantando en la habitaci&oacute;n de matrimonio. Deb&iacute;a tener una borrachera de las gordas. Alba estaba sentada a la mesa de la cocina comiendo con las manos sardinas fr&iacute;as que sobraran del mediod&iacute;a. Me sent&eacute; enfrente de ella, y le pregunt&eacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Hace mucho que le metes los cuernos a mi padre con el vecino?<\/p>\n<p>-&iexcl;No digas tonter&iacute;as! &iquest;Qui&eacute;n te dijo esa barbaridad, hijo?<\/p>\n<p>-Te o&iacute;, Alba, te o&iacute; en tu habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Alba no se sinti&oacute; inc&oacute;moda, era c&oacute;mo si deseara tener esa conversaci&oacute;n conmigo.<\/p>\n<p>-No deb&iacute;as escuchar detr&aacute;s de las puertas. Mira, hijo, de tu padre solo recibo hostias y malas contestaciones. Yo no le meto los cuernos, fantaseo porque estoy necesitada.<\/p>\n<p>-&iquest;Muy necesitada?<\/p>\n<p>-Much&iacute;simo.<\/p>\n<p>Le cog&iacute; la mano derecha, mano con la que estaba comiendo, y le chup&eacute; el dedo medio.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; haces, loco?<\/p>\n<p>Chup&aacute;ndole los otros cuatro dedos, le dije:<\/p>\n<p>-Yo tambi&eacute;n estoy muy necesitado.<\/p>\n<p>-Pero t&uacute; eres mi hijo.<\/p>\n<p>-No, Alba, no soy tu hijo, mi madre muri&oacute;.<\/p>\n<p>-Para m&iacute; lo eres.<\/p>\n<p>Se solt&oacute; de mi mano, se levant&oacute;, fue al fregadero y se puso a rascar en la sart&eacute;n. Al rascar mov&iacute;a el culo. Quise pensar que lo hizo para provocarme, as&iacute; que me levant&eacute;, fui a su lado, le cog&iacute; sus tetas grandes y blandas y le arrim&eacute; la polla empalmada al culo. La bes&eacute; en el cuello, y le dije:<\/p>\n<p>-Te necesito, Alba.<\/p>\n<p>Oyendo a mi padre cantar sent&iacute; temblar a Alba. Temblaba c&oacute;mo si tuviera fr&iacute;o. Se dio la vuelta y me dijo:<\/p>\n<p>-Quita, hijo, d&eacute;jame que me violentas.<\/p>\n<p>Le levant&eacute; la falda, le baj&eacute; las bragas, me agach&eacute;, lam&iacute; su co&ntilde;o, y le dije:<\/p>\n<p>-Quiero que me la des en la boca, Alba.<\/p>\n<p>-Quita, hijo, quita.<\/p>\n<p>Dec&iacute;a que me quitara pero pudiendo usar la sart&eacute;n para que lo hiciera no la usaba.<\/p>\n<p>-D&aacute;mela, Alba.<\/p>\n<p>-No insistas que me pierdo.<\/p>\n<p>-Pi&eacute;rdete.<\/p>\n<p>-Si viene tu padre a la cocina&#8230;<\/p>\n<p>-Le doy una manta de hostias por jodernos del polvo.<\/p>\n<p>Se hizo la dura.<\/p>\n<p>-No te voy a dar nada, hijo.<\/p>\n<p>Alba se dio la vuelta y sigui&oacute; rascando en la sart&eacute;n&#8230; Le lam&iacute; el ojete. Ech&oacute; el culo hacia atr&aacute;s y abri&oacute; las piernas. Saqu&eacute; la polla y se la met&iacute; hasta el fondo en el co&ntilde;o. Era mi primera vez y tard&eacute; muy poco en correrme. No le di tiempo a nada. Cuando acab&eacute; de correrme, quit&eacute; la polla, le di la vuelta a Alba con sart&eacute;n y todo e hice lo que me dijera Paco que hiciera si me corr&iacute;a antes de que la mujer gozara, para lo que le met&iacute; y saqu&eacute; varias veces la lengua de su co&ntilde;o, le lam&iacute; los labios, al mismo tiempo y por separado y acab&eacute; lamiendo su pepita de abajo a arriba.<\/p>\n<p>Mi padre cantaba en la habitaci&oacute;n:<\/p>\n<p>-Ondi&ntilde;as ve&ntilde;en, ondi&ntilde;as ve&ntilde;en, ondi&ntilde;as ve&ntilde;en e van&#8230;<\/p>\n<p>Sinti&oacute; el ruido de una sart&eacute;n al caer al suelo, y a Alba, cantar:<\/p>\n<p>-&iexcl;&iexcl;&iexcl;Aaaayyy, Rianxeira!!<\/p>\n<p>Mi padre dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Alegr&iacute;a! -volvi&oacute; cantar-. Non te embarques Rianxeira que te vas a marear.<\/p>\n<p>Alba se hab&iacute;a corrido como una perra. Subiendo las bragas, me dijo:<\/p>\n<p>-Esto no se volver&aacute; a repetir.<\/p>\n<p>Ment&iacute;a. Esa noche mientras mi padre dorm&iacute;a la borrachera apareci&oacute; en la puerta de mi habitaci&oacute;n c&oacute;mo su madre la trajo al mundo, bueno, con aquellas tetas grades con inmensas areolas rosadas y pezones c&oacute;mo dedales, no la trajo, y con aquella gran mata de pelo negro que ten&iacute;a entre la piernas, tampoco. Puso una mano en un lado del marco de la puerta y la otra en el otro, y me pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Puedo pasar?<\/p>\n<p>Me levant&eacute; de la cama con un bulto en el calzoncillo que parec&iacute;a la chepa de un camello. Al llegar a su lado, si me hab&iacute;a de besar, se agach&oacute;, me quit&oacute; los calzoncillos y cogiendo mis nalgas con las dos manos meti&oacute; mi polla en su boca y me la mam&oacute;. Yo mov&iacute;a el culo c&oacute;mo si le estuviera follando el co&ntilde;o. La novedad hizo que me corriera en su boca en un plis plas. Alba se trag&oacute; toda la leche y despu&eacute;s de eso arrim&oacute; la espalda al marco, me puso las manos sobre los hombros e hizo que me agachara, era obvio que quer&iacute;a que se la comiera, y se la com&iacute;. Al pasar mi lengua entre los labios de su co&ntilde;o peludo lo encontr&eacute; encharcado. Lam&iacute; sus jugos y me los tragu&eacute;. Despu&eacute;s lam&iacute; de nuevo su pepita de abajo a arriba, sin parar&#8230;, cada vez m&aacute;s aprisa y cuando ya lam&iacute;a a mil por hora, sus piernas bailaron el can-can y se corri&oacute; c&oacute;mo si su co&ntilde;o fuese un grifo que se acabara de abrir.<\/p>\n<p>Al levantarme me dio un pico, me cogi&oacute; de la mano y fuimos para mi cama. Me ech&eacute; en ella, subi&oacute; encima de mi, y sabedora de mi inexperiencia, cogi&oacute; la polla, la meti&oacute; en el co&ntilde;o, y me dijo:<\/p>\n<p>-D&eacute;jame hacer a m&iacute;.<\/p>\n<p>En posici&oacute;n vertical ech&oacute; las manos a sus tetas y las amas&oacute;. Su culo baj&oacute; y subi&oacute; haciendo que mi polla se deslizase por su co&ntilde;o engrasado. Me miraba en la oscuridad con sus verdes ojos de gata para ver c&oacute;mo iba reaccionando y cuando estaba a punto de correrme se paraba con toda la polla dentro del co&ntilde;o&#8230; As&iacute; me tuvo hasta que sinti&oacute; que se iba a correr ella, en ese momento, dej&oacute; la cabeza de la polla en la entrada del co&ntilde;o, y me dijo:<\/p>\n<p>-F&oacute;llame duro.<\/p>\n<p>Le di fuerte y hasta el fondo, r&aacute;pido desde el principio al final. Final que lleg&oacute; cuando mis huevos y mi ojete ya estaban empapados de sus jugos. Al correrse, Alba, apret&oacute; las tetas c&oacute;mo si las quisiera romper y ech&oacute; la cabeza hacia atr&aacute;s. O&iacute; sus casi inaudibles gemidos y sent&iacute; c&oacute;mo su co&ntilde;o apretaba y soltaba mi polla mientras la ba&ntilde;aba con sus jugos calentitos. Supe c&oacute;mo se corr&iacute;a una mujer.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s me mand&oacute; magrear y a amasar sus grandes y esponjosas tetas con tremendas mientras su culo se columpiaba de atr&aacute;s hacia delante y de delante hac&iacute;a atr&aacute;s. Me dio picos y me acarici&oacute; el cabello cuando me corr&iacute; por segunda vez. Luego sigui&oacute; columpi&aacute;ndose hasta poner la polla dura y se corri&oacute; ella&#8230; As&iacute; estuvimos m&aacute;s de dos horas en una noche embrujada donde sentimos ladrar a los perros, mia&ntilde;ar a los gatos, cantar al chotacabras y roncar a mi padre mientras nos mat&aacute;bamos a polvos.<\/p>\n<p>Alba era una cosita tan dulce que no entend&iacute;a c&oacute;mo mi padre la pod&iacute;a maltratar. Si ser&iacute;a dulce que en el tiempo que me estuvo follando se corri&oacute; ocho veces y yo, yo perd&iacute; la cuenta.<\/p>\n<p>Me ten&iacute;a el co&ntilde;o en la boca cuando sentimos un portazo. El meadero cagadero lo ten&iacute;amos fuera de casa. Mi padre iba a usarlo. Alba me quit&oacute; el co&ntilde;o de la boca y se iba, se iba pero le vino el gusto, volvi&oacute; a poner el co&ntilde;o en mi boca, y frot&aacute;ndolo contra mi lengua me dio de beber.<\/p>\n<p>Al salir de cama no ten&iacute;a fuerza en las piernas. Le temblaban y no la sujetaban. Se tuvo que agachar y poner una mano en el piso para no caerse. Me levante y le ayud&eacute; a levantarse. Le dije:<\/p>\n<p>-Qu&eacute;date, Alba. Cerramos con llave y ya encontraremos una excusa.<\/p>\n<p>-No puedo, me moler&iacute;a a palos le diese la excusa que le diese.<\/p>\n<p>Se fue apoy&aacute;ndose a las paredes, pens&eacute; que no llegar&iacute;a, pero lleg&oacute; y la disculpa que le dio debi&oacute; ser convincente porque no o&iacute; bronca.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, a las diez de la noche, aprovechando que era la fiesta San Roque y ten&iacute;a permiso para llegar a casa a las dos de la madrugada, fui al caser&oacute;n y vestido de punta en blanco y oliendo a Var&oacute;n Dandy y champ&uacute; de huevo, llam&eacute; a la puerta con el aldab&oacute;n.<\/p>\n<p>Al ratito sent&iacute; a Eugenia preguntar:<\/p>\n<p>-&iquest;Qui&eacute;n es?<\/p>\n<p>-&iquest;Soy yo? -le respond&iacute;.<\/p>\n<p>Abri&oacute; la puerta y se abraz&oacute; a mi sin importarle que alguien nos viese.<\/p>\n<p>-&iexcl;Javier, amor m&iacute;o! Gracias por haberme salvado la vida.<\/p>\n<p>Hablaba del usurero y sus secuaces, pero yo iba con otras ideas en la cabeza. Me separ&eacute; de ella, cerr&eacute; la puerta, y le dije:<\/p>\n<p>-Olv&iacute;date de eso. Tengo ganas de ti, Eugenia.<\/p>\n<p>Me ech&oacute; los brazos al cuello, me dio un pico, y me dijo:<\/p>\n<p>-Y yo de ti. No te puedes imaginar cuantas ganas tengo.<\/p>\n<p>Le devolv&iacute; el pico.<\/p>\n<p>-Esta noche te voy a hacer de todo.<\/p>\n<p>Le entr&oacute; c&oacute;mo un sofoco.<\/p>\n<p>-De todo, no, amor m&iacute;o, de todo no que el salto del tigre no se te da bien.<\/p>\n<p>Supe c&oacute;mo muriera mi t&iacute;o.<\/p>\n<p>-No te preocupes que no lo har&eacute;, no quiero palmarla.<\/p>\n<p>-&iquest;Ves c&oacute;mo eres Javier, ves?<\/p>\n<p>La arrim&eacute; a la pared. Le com&iacute; la boca. Le quit&eacute; el vestido y las bragas, le levant&eacute; una pierna y con el sujetador puesto, quit&eacute; la polla y dura c&oacute;mo un hierro se la clav&eacute; a tope. Estaba tan excitado que no tard&eacute; ni dos minutos en correrme dentro de su co&ntilde;o. Ella jadeaba y mov&iacute;a el culo alrededor buscando su orgasmo, orgasmo al que no lleg&oacute;, pero iba a llegar, ya sab&iacute;a c&oacute;mo hacerlo. Le quit&eacute; la polla del co&ntilde;o, me agach&eacute; y se lo com&iacute;, esta vez lamiendo hacia arriba y al llegar a la pepita lam&iacute; hacia los lados apret&eacute; la lengua contra ella&#8230; Met&iacute; y saque la lengua del co&ntilde;o y repet&iacute; el recorrido y las lamidas de pepita hasta que le vino. Mi t&iacute;a, temblando y gimiendo fue deslizando su espalda por la pared y acab&oacute; sentada, con los ojos cerrados y buscando el aliento que le faltaba. Guard&eacute; la polla. La cog&iacute; en brazos y la llev&eacute; as&iacute; a su habitaci&oacute;n. Subiendo las escaleras, me dijo:<\/p>\n<p>-Te quiero, Javier.<\/p>\n<p>No quer&iacute;a enga&ntilde;arla.<\/p>\n<p>-No soy Javier, soy tu sobrino Jos&eacute;.<\/p>\n<p>-Eres Javier, reencarnado -dijo por segunda vez-. Solo &eacute;l era tan, tan&#8230;<\/p>\n<p>-&iquest;Guarro?<\/p>\n<p>-No, tan sensible.<\/p>\n<p>Enfil&eacute; el pasillo hasta que vi su habitaci&oacute;n, entr&eacute; en ella, y me dijo:<\/p>\n<p>-Si no fueras Javier no sabr&iacute;as que esta era nuestra habitaci&oacute;n de matrimonio.<\/p>\n<p>No le iba a decir que la estuviera espiando, as&iacute; que la puse sobre la cama y me desnud&eacute;. Al meterme en cama se quit&oacute; el sujetador y me dio sus teas a mamar Tal y c&oacute;mo me hab&iacute;a dicho Paco, lam&iacute; sus pezones, lam&iacute; sus areolas y despu&eacute;s se las chup&eacute;. Luego pas&oacute; los pezones de sus tetas sobre mi glande, frot&oacute; las tetas contra &eacute;l, acto seguido la meti&oacute; entre las tetas, apret&oacute; y me hizo una paja con ellas. Cuando me iba a correr la cogi&oacute; con la mano, meti&oacute; el glande en la boca y mam&oacute;, poco, ya que no tard&eacute; en correrme en su boca, la traviesa, cuando acab&eacute; de correrme, con mi leche en la boca me bes&oacute;, hizo que la tragara, y despu&eacute;s me dijo:<\/p>\n<p>-C&oacute;mo a ti te gusta, Javier.<\/p>\n<p>Mi t&iacute;o fuera guarro de cojones. Luego puso su co&ntilde;o en mi nariz. Ol&iacute;a a polvos de talco. Se agarr&oacute; a los barrotes de la cama y vi c&oacute;mo lo iba a poner en mi boca. Record&eacute; lo que me dijo Paco: &quot;Cuando te ponga el co&ntilde;o en la boca, que tarde o temprano acaban haci&eacute;ndolo, escupe varias veces en &eacute;l, despu&eacute;s saca la lengua y deja que se frote c&oacute;mo quiera, eso s&iacute;, cuando te ponga el culo en la boca, mete la punta de tu lengua en su ojete&#8230;&quot;. Al ponerme el co&ntilde;o en la boca le escup&iacute; tres veces en &eacute;l.<\/p>\n<p>Comenz&oacute; a re&iacute;rse. Era la primera vez que lo hac&iacute;a en 17 a&ntilde;os, entre risas, me dijo:<\/p>\n<p>-Nunca cambiar&aacute;s, -Apret&oacute; su co&ntilde;o contra mi boca- &iexcl;Toma chocho, Morocho!<\/p>\n<p>Saqu&eacute; la lengua. Frotando el co&ntilde;o contra ella comenz&oacute; a gemir, luego, gimiendo me puso el culo en la boca. Se foll&eacute; con la punta de mi lengua, y ya no lo volvi&oacute; a llevar al co&ntilde;o. Poco despu&eacute;s, me dijo:<\/p>\n<p>-Ay que me voy, ay que me voy. &iexcl;Me voy, Javier!<\/p>\n<p>Vi c&oacute;mo temblaba, o&iacute; c&oacute;mo gem&iacute;a, y sent&iacute; c&oacute;mo algo calentito ca&iacute;a sobre mi pecho, era su corrida.<\/p>\n<p>Al acabar de gozar, se quit&oacute; de encima, lami&oacute; su corrida en mi pecho, me bes&oacute; y me dijo:<\/p>\n<p>-Tenemos que hablar.<\/p>\n<p>Me puse de lado y le pregunt&eacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;De qu&eacute;?<\/p>\n<p>-De tu dinero, del dinero que ganaste todos estos a&ntilde;os.<\/p>\n<p>-Es tu dinero, Eugenia.<\/p>\n<p>-No, es tuyo y est&aacute;&#8230;<\/p>\n<p>Le tap&eacute; la boca con un beso.<\/p>\n<p>-No quiero saberlo.<\/p>\n<p>Bes&eacute; su pez&oacute;n izquierdo, luego el derecho, lo lam&iacute;, lam&iacute; su areola, una areola que parec&iacute;a un descomunal lunar en aquel cuerpo tan blanco. Mi t&iacute;a me ol&iacute;a a jab&oacute;n de la Toja y sab&iacute;a a pecado. Chup&eacute; la areola, volv&iacute; a la otra teta y lamiendo y chupando baj&eacute; mi mano a su co&ntilde;o mojado. Se abri&oacute; de piernas. Segu&iacute; las instrucciones de Paco. Met&iacute; dos dedos dentro de su co&ntilde;o y los saqu&eacute; y los met&iacute; apretando los dedos en la pared superior de la vagina, despu&eacute;s le hice el &quot;ven aqu&iacute;&quot; con ellos, luego los mov&iacute; de lado a lado, y m&aacute;s tarde, c&oacute;mo &eacute;l me hab&iacute;a dicho que hiciera, hice que le quitaba los dedos para ver si iba bien. Su co&ntilde;o apret&oacute; mis dedos para que no lo sacara y supe qu&eacute; s&iacute;, que lo estaba haciendo bien. Volv&iacute; al &quot;ven aqu&iacute;&quot; cada vez m&aacute;s r&aacute;pido y sent&iacute; lo que &eacute;l me dijo que iba a sentir, c&oacute;mo si una peque&ntilde;a presa se abriera dentro del co&ntilde;o y soltara el agua. Luego comenzaron las convulsiones y los jadeos vi su cara llena de gozo y me di cuenta de que no hab&iacute;a nada m&aacute;s hermoso que ver c&oacute;mo se corr&iacute;a una mujer.<\/p>\n<p>Al acabar quit&eacute; los dedos del co&ntilde;o y los chup&eacute; llenos de jugos. Me gustaba su sabor. Los puse a los lados del capuch&oacute;n de la pepita, apret&eacute; y tir&eacute; para atr&aacute;s. Mir&eacute; y vi lo que me dijo Paco que ver&iacute;a, una cabeza del tama&ntilde;o de una cr&iacute;a del escarabajo de las patatas, lo cog&iacute; con dos dedos y se lo masturb&eacute; c&oacute;mo si fuera mi polla. M&aacute;s tarde, cuando mi t&iacute;a ya estaba cerca de correrse, lo frot&eacute; y despu&eacute;s lo lam&iacute; haciendo c&iacute;rculos sobre &eacute;l. Se corri&oacute; soltando un grito de placer que si no lo oyeron en la aldea de al lado fue porque en aquel momento son&oacute; una traca de bombas de palenque en la fiesta de San Roque.<\/p>\n<p>Al acabar de correrse, me dijo<\/p>\n<p>-Cu&eacute;ntame algo de tu nueva vida.<\/p>\n<p>Le dije lo que me vino a la boca.<\/p>\n<p>-No hay nada importante que contar.<\/p>\n<p>-Algo habr&aacute;.<\/p>\n<p>-Un secreto, pero todos tenemos alguno<\/p>\n<p>-S&iacute;, supongo que s&iacute; -fue directamente a lo que le interesaba. &iquest;Y de chicas c&oacute;mo andas?<\/p>\n<p>-&iquest;Para qu&eacute; quieres saberlo? Si te digo que s&iacute;, te vas a molestar, si te digo que no, no me vas a creer<\/p>\n<p>-Sigues leyendo mi pensamiento. Pero responde a mi pregunta. &iquest;Hay alguna chica en tu vida?<\/p>\n<p>-No.<\/p>\n<p>-No te creo.<\/p>\n<p>-Y haces bien, hay una.<\/p>\n<p>-&iquest;Qui&eacute;n es?<\/p>\n<p>-Mi madrastra<\/p>\n<p>-Es normal, vives con ella. Yo me refer&iacute;a&#8230;<\/p>\n<p>-No, no tengo ni tuve novia. &iquest;Sabes qu&eacute; me gustar&iacute;a hacerte ahora?<\/p>\n<p>-Meterla en mi culo.<\/p>\n<p>Lo que quer&iacute;a era follar su co&ntilde;o, pero no le iba a decir que ella no me le&iacute;a el pensamiento a m&iacute;.<\/p>\n<p>-Me le&iacute;ste la mente.<\/p>\n<p>Me iba a sorprender.<\/p>\n<p>-Sigues sin saber mentir. Sab&iacute;a que me quer&iacute;as follar el co&ntilde;o, pero a mi me apetece m&aacute;s que antes me folles el culo.<\/p>\n<p>-&iexcl;Eres adivina!<\/p>\n<p>-No, te conozco c&oacute;mo si te pariera.<\/p>\n<p>A&uacute;n iba ser cierto que era la reencarnaci&oacute;n de mi t&iacute;o Javier.<\/p>\n<p>Se puso a cuatro patas. Volv&iacute;a recordar las palabras de Paco: &quot;Empieza por el perineo, les encanta que se lo laman. Luego baja al co&ntilde;o y lame suavecito y despu&eacute;s lame el ojete hasta que te pida que se lo folles con tu lengua&#8230;&quot;<\/p>\n<p>-Hazme gozar, cari&ntilde;o.<\/p>\n<p>Le lam&iacute; el perin&eacute; apretando mi lengua contra &eacute;l una docena de veces, m&aacute;s o menos. Baj&eacute; al co&ntilde;o. Ten&iacute;a los pelos mojados. Al pasar la punta de mi lengua por su raja me sali&oacute; llena de su jugos, unos jugos que eran espesos c&oacute;mo mocos y que sab&iacute;an c&oacute;mo a ostra. Me empez&oacute; a latir la polla, pero latidos que anunciaban que me iba a correr. Se la met&iacute; en el co&ntilde;o y antes de llegar al fondo ya me corr&iacute;. Cuando la saqu&eacute; me la chup&oacute;, se volvi&oacute; a dar la vuelta, y me dijo:<\/p>\n<p>-Sigues teniendo ah&iacute; un pozo de leche.<\/p>\n<p>Con mi leche saliendo de su co&ntilde;o, le cog&iacute; las tetas y lam&iacute; desde el co&ntilde;o al ojete, cosa que era de cosecha propia, ya que nada de eso me dijera Paco. Lam&iacute;, lam&iacute; y lam&iacute; hasta que lam&iacute; solo sus jugos. Sus gemidos eran deliciosamente deliciosos. Su culo buscaba mi lengua. La quer&iacute;a dentro. C&oacute;mo no se la di, al rato me dijo:<\/p>\n<p>-Azota mi culo. Estoy siendo muy mala<\/p>\n<p>Record&eacute; lo que me dijera Paco: &quot;Si te dice que le azotes el culo, dale con tu palma ahuecada golpes secos y sin mucha fuerza&#8230;&quot;<\/p>\n<p>Le di con la palma ahuecada en las dos nalgas.<\/p>\n<p>-&iexcl;Plas, plas!<\/p>\n<p>-&iexcl;Ay! &iquest;Ves, ves c&oacute;mo eres Javier? Azotas c&oacute;mo &eacute;l.<\/p>\n<p>Le daba, le volv&iacute;a a dar, luego lam&iacute;a y besaba las nalgas y el ojete, le daba de nuevo&#8230; Acab&oacute; por decir:<\/p>\n<p>-Folla mi culo con la lengua.<\/p>\n<p>Le abr&iacute; las nalgas coloradas y con la punta de la lengua le foll&eacute; y le lam&iacute; el co&ntilde;o, un co&ntilde;o que ya no ol&iacute;a a polvos de talco, ol&iacute;a a bacalao&#8230; Luego fui a por el ojete y foll&eacute; y lam&iacute;, una vez, dos, cuatro, ocho, quince, veinte veces&#8230;<\/p>\n<p>Eugenia quer&iacute;a la polla dentro de su culo.<\/p>\n<p>-&iexcl;M&eacute;tela, amor m&iacute;o, m&eacute;tela!<\/p>\n<p>Cuando le frot&eacute; la polla en el ojete, busc&oacute; con el agujero mi glande, al tenerlo justo en la entrada, empuj&oacute; el culo hacia atr&aacute;s para que mi polla entrara en su ano. No se la di. Volv&iacute; a lamer desde el co&ntilde;o al ojete. Mi t&iacute;a estaba gozando una cosa mala. Me dijo:<\/p>\n<p>-Si sigues me corro, Javier<\/p>\n<p>Le acerqu&eacute; la polla al ojete. La cog&iacute; por la cintura y se la clav&eacute; hasta la mitad de una estocada. De otra estocada se la met&iacute; toda. Sintiendo mis huevos pegados a su perin&eacute; y mi polla en el fondo de culo, se toc&oacute; la pepita y se corri&oacute; con un temblor de piernas y de tetas que parec&iacute;a que se iba a romper.<\/p>\n<p>Al acabar, me dijo:<\/p>\n<p>-Quiero volver a ver tu cara al correrte.<\/p>\n<p>Se la quit&eacute;. Hice que se pusiera boca arriba. Le met&iacute; la polla en el co&ntilde;o. Cerr&oacute; las piernas, me ech&oacute; las manos al culo, me bes&oacute; y esper&oacute; a que la follara. Apoy&eacute; mis manos sobre la cama y mir&aacute;ndola a los ojos comenc&eacute; a follarla haciendo palanca con mi culo. La folle sin prisa pero sin pausa. No s&eacute; el tiempo que pasara cuando me clav&oacute; las u&ntilde;as en el culo, luego su cuerpo se puso tenso. Su ce&ntilde;o se frunci&oacute;. Su co&ntilde;o apret&oacute; mi polla y sent&iacute; c&oacute;mo me la mojaba. Vi su cara, con los ojos cerrados y la boca abierta. Dej&aacute;ndome caer sobre ella y sin dejar de mirarla le llen&eacute; el co&ntilde;o de leche.<\/p>\n<p>Fue algo m&aacute;gico, inolvidable, como inolvidable fueron sus palabras despu&eacute;s de acariciar mi rostro y apartar mi cabello hac&iacute;a un lado, cuando dijo:<\/p>\n<p>-Te echaba tanto de menos que si no llegas a volver acabar&iacute;a quit&aacute;ndome la vida.<\/p>\n<p>Estaba loca, muy loca, pero era mi loca y me volvi&oacute; loco algo m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Alba, un a&ntilde;o despu&eacute;s, cuando yo ya viv&iacute;a con Eugenia en otro pueblo, dej&oacute; mi padre y se fue con un taxista.<\/p>\n<p>Quique.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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