{"id":24589,"date":"2020-07-06T22:00:00","date_gmt":"2020-07-06T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-07-06T22:00:00","modified_gmt":"2020-07-06T22:00:00","slug":"el-suplicio-en-el-tonel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-suplicio-en-el-tonel\/","title":{"rendered":"El suplicio en el tonel"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24589\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>En la fuente de su suplicio s&oacute;lo hab&iacute;a oscuridad. Estaba inmerso en una total negrura mientras la textura l&iacute;quida invisible, pero apreciablemente fr&iacute;a, lo rodeaba desde el pecho hasta la cabeza, invertido como estaba. Despu&eacute;s, la oscuridad externa se fue haciendo interna, porque, aunque sus ojos no ve&iacute;an nada, fue como si la oscuridad se fuera haciendo tan densa que empez&oacute; a sentir sue&ntilde;o, pesadez, hasta que finalmente dej&oacute; de patalear.<\/p>\n<p>Entonces, cuando dej&oacute; de sacudirse, lo levantaron.<\/p>\n<p>Colgaba de los tobillos sobre el tonel lleno de agua, negra ante la poca luz, donde lo sumerg&iacute;an, hasta el pecho, para sofocarlo hasta que perd&iacute;a la consciencia.<\/p>\n<p>Cuando retorn&oacute; la lucidez sinti&oacute; el aire fr&iacute;o que se colaba por la ventana, a esas horas de la madrugada, acarici&aacute;ndole bruscamente, como garras g&eacute;lidas, el tembloroso cuerpo desnudo. No fue del todo agradable recuperar la consciencia ante las expectativas del sufrimiento. Prefer&iacute;a que un infarto hubiera acabado con su vida mientras estaba desmayado.<\/p>\n<p>Sin embargo, como una contradictoria paradoja, Mike sinti&oacute; con satisfacci&oacute;n el confortable aire ingresando agradablemente en sus pulmones lastimados. Cada suculenta bocanada le devolv&iacute;a literalmente una porci&oacute;n de vida. Casi pod&iacute;a sentir el sabor del aire, como nunca antes lo hab&iacute;a sentido. Nunca antes hab&iacute;a disfrutado de cada sorbo de aquel gas precioso como ahora. Pero el alivio dur&oacute; poco, porque, tras permitirle respirar unos segundos, volvieron a sumergirlo en la negrura l&iacute;quida.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a hacer otra cosa que apretar los ojos, encoger los brazos, que ten&iacute;a esposados detr&aacute;s de la espalda, frotarse las piernas y curvar los dedos de los pies mientras se asfixiaba. No hab&iacute;a experimentado antes una desesperaci&oacute;n semejante. Ahogarse dol&iacute;a como pocas cosas en la vida. Con cada aspiraci&oacute;n involuntaria el agua ingresaba bruscamente por sus v&iacute;as respiratorias anegando sus pulmones hasta que, de nuevo, se desmayaba.<\/p>\n<p>Ya llevaban haci&eacute;ndole aquello un rato.<\/p>\n<p>Cuando ya no pod&iacute;a soportar m&aacute;s inmersiones, sin que sufriera un infarto, se qued&oacute; suspendido de cabeza como lo ten&iacute;an y entonces vio al torturador m&aacute;s despiadado sonre&iacute;rle malignamente mientras sujetaba un par de cables con pinzas que le pondr&iacute;a en los pezones, el pene o los test&iacute;culos para administrarle descargas el&eacute;ctricas. Chispas azules iluminaban tenuemente la oscura sala mientras, al acercarse, el torturador frotaba los espeluznantes electrodos que en pocos segundos estar&iacute;an toc&aacute;ndole la piel.<\/p>\n<p>No era m&aacute;s que un estudiante de 22 a&ntilde;os que protestaba en una marcha. Era inaudito el salvajismo ante semejante ofensa.<\/p>\n<p>Su cuerpo ya no era suyo. Estaba a disposici&oacute;n de sus verdugos. No era m&aacute;s que un prisionero en una sala de torturas. Pod&iacute;an hacerle lo que quisieran. Nadie vendr&iacute;a a socorrerlo. Los gritos angustiosos de decenas de torturados en las celdas a su alrededor le confirmaban que estaba solo, perdido y sin esperanza, a merced de aquellos monstruos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>En la fuente de su suplicio s&oacute;lo hab&iacute;a oscuridad. Estaba inmerso en una total negrura mientras la textura l&iacute;quida invisible, pero apreciablemente fr&iacute;a, lo rodeaba desde el pecho hasta la cabeza, invertido como estaba. Despu&eacute;s, la oscuridad externa se fue haciendo interna, porque, aunque sus ojos no ve&iacute;an nada, fue como si la oscuridad se [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":15507,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":{"0":"post-24589","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-gays"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24589","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15507"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24589"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24589\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24589"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24589"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24589"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}