{"id":24617,"date":"2020-07-08T03:13:28","date_gmt":"2020-07-08T03:13:28","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-07-08T03:13:28","modified_gmt":"2020-07-08T03:13:28","slug":"el-vecino-sin-nombre-al-rescate","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-vecino-sin-nombre-al-rescate\/","title":{"rendered":"El vecino sin nombre al rescate"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24617\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Nunca supe c&oacute;mo se llamaba, ni a qu&eacute; se dedicaba, ni de d&oacute;nde era, ni exactamente en qu&eacute; edificio cercano viv&iacute;a. Nos conocimos por una App de citas para gays. Su n&uacute;mero de tel&eacute;fono era de un estado del medio oeste americano, pero los dos viv&iacute;amos en Nueva York, en la misma calle, en la misma esquina.<\/p>\n<p>Y ese n&uacute;mero que empezaba con 651 se convirti&oacute; en una especie de tel&eacute;fono SOS para emergencias sexuales, especialmente m&iacute;as. Durante esos dos a&ntilde;os, yo estuve soltero y tambi&eacute;n en una relaci&oacute;n abierta a distancia (venga, todo junto); &eacute;l ten&iacute;a pareja.<\/p>\n<p>Sus mensajes eran cortos: hey?, what&rsquo;s up?, are you horny? Y me ofrec&iacute;a sexo instant&aacute;neo, al cabo de minutos del primer mensaje.<\/p>\n<p>En la App se presentaba como activo y abierto a todo, pero en nuestras emergencias el juego era casi siempre el mismo: ven&iacute;a a chup&aacute;rmela.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a algunos requisitos, pero pocos.<\/p>\n<p>El primero: siempre me preguntaba por mensaje de texto cu&aacute;nto tiempo llevaba sin eyacular. Yo siempre sumaba uno o dos d&iacute;as para aumentar la expectativa y el morbo. Tengo tendencia a correrme de forma explosiva y abundante.<\/p>\n<p>El segundo: ten&iacute;a que dejar la puerta del apartamento sin candar, ya fueran las doce de la noche o estuviera nevando o pasara lo que pasara. Me intranquilizaba, pero al mismo tiempo me daba un morbo que me pon&iacute;a colorado solo de pensarlo.<\/p>\n<p>El tercer requisito: ten&iacute;a que esperarlo completamente desnudo. La mayor&iacute;a de veces, nuestra quedada era anunciada con tan poco tiempo que yo ten&iacute;a que toc&aacute;rmela un poco, o pensar en mis mejores polvos, o ver treinta segundos de porno desde el m&oacute;vil, para que al menos la verga se me prendiera.<\/p>\n<p>Y el cuarto: si yo volv&iacute;a de correr, hacer bici o del gym, ten&iacute;a prohibido ducharme antes de que el llegara. Le gustaba el olor a entrepierna sudada para lamer mis huevos e inspirar fuerte entre mi vello p&uacute;bico.<\/p>\n<p>&Eacute;l necesitaba inspirar popper. Las pocas veces que lo he probado, me ha descolocado o incluso me ha relajado demasiado, as&iacute; que yo no jugaba a eso. Yo solo me pon&iacute;a c&oacute;modo mientras &eacute;l llegaba.<\/p>\n<p>Se quitaba toda la ropa en la entrada de casa, toda, mientras yo o&iacute;a sus pasos desde la habitaci&oacute;n. Me recuerdo ah&iacute;: echado en la cama, con dos almohadas en la cabeza, las piernas abiertas, y la polla dura.<\/p>\n<p>Cuando entraba en la habitaci&oacute;n, desnudo, y con el popper en la mano, dec&iacute;a &ldquo;hey&quot;. Yo le contestaba &ldquo;hey&rdquo;. Nos sonre&iacute;amos. Y se abalanzaba sobre mi verga como si la hubiera estado deseando todo el d&iacute;a, pensando en ella en el trabajo que nunca super cu&aacute;l era, o en el ba&ntilde;o de su apartamento que nunca conoc&iacute;.<\/p>\n<p>Era rubio, con el pelo casi rapado, con la piel blanca nuclear, que se le pon&iacute;a roja por la excitaci&oacute;n del momento. Su era cuerpo deportivo pero con barriga de finales de los treinta. Sin casi bello en el cuerpo, y con un pene peque&ntilde;o y circuncidado.<\/p>\n<p>El m&iacute;o es m&aacute;s grande, pero nada del otro mundo. Circuncidado, bastante grueso. Pero en esa perspectiva y con ese chico dedicado a ella, mi polla me parec&iacute;a la m&aacute;s fuerte y grande del barrio. En esa &eacute;poca hac&iacute;a bastante deporte y, sin ser un t&iacute;o atl&eacute;tico, mis brazos y pecho contorneaban mi masculinidad y le pon&iacute;an a cien.<\/p>\n<p>Al principio, yo dudaba de su t&eacute;cnica practicando sexo oral, repetitiva y met&oacute;dica, que no acababa de estimular mi glande. Pero mientras se excitaba m&aacute;s y m&aacute;s, la velocidad aumentaba, se la met&iacute;a hasta la garganta, y la lubricaba con su saliva. A veces se atragantaba.<\/p>\n<p>Yo gem&iacute;a, y s&eacute; que eso le gustaba mucho aunque nunca lo dijera. Se me encorvaban los dedos de los pies de placer, y mis caderas daban espasmos como si le quisiera follar la boca.<\/p>\n<p>De hecho, muchas veces &eacute;l se quedaba quieto y se masturbaba, y yo mov&iacute;a mi pene hacia arriba y hacia abajo, adentro y afuera de su boca.<\/p>\n<p>Cerraba los ojos, consciente de que me excitaba la situaci&oacute;n, el morbo, el servicio a domicilio para liberar tensiones, m&aacute;s que puramente &eacute;l.<\/p>\n<p>Siempre le avisa de que me estaba acercando al orgasmo y &eacute;l se la frotaba todav&iacute;a m&aacute;s r&aacute;pido.<\/p>\n<p>Hasta que yo me corr&iacute;a, la mayor&iacute;a de veces en su boca, y mucho. Porque siempre saco tres o cuatro lechadas, y porque siempre que lo avisaba llevaba d&iacute;as sin eyacular.<\/p>\n<p>Yo soltaba una carcajada despu&eacute;s de venirme, exhausto, liberado, ligero como si hubiera quitado una carga de dentro. Y autom&aacute;ticamente &ndash;ya era una rutina para nosotros&ndash; daba un salto al armario y le daba una toalla peque&ntilde;a de la colecci&oacute;n de toallas &ndash;algunas robadas de hoteles&ndash; listas para las visitas sexuales.<\/p>\n<p>&Eacute;l se iba al ba&ntilde;o a asearse un poco, y yo me quedaba esperando y limpi&aacute;ndome la polla roja, gastada y pringosa de restos de semen.<\/p>\n<p>Mientas se vest&iacute;a, yo lo miraba con la toalla atada a la cintura. Le ofrec&iacute;a un vaso de agua. Nunca quiso, nunca dec&iacute;a nada, apenas conoc&iacute;a su timbre de voz, y eso que me visit&oacute; al menos una veintena de veces.<\/p>\n<p>Hasta que un d&iacute;a me pregunt&oacute; algo antes de irse.<\/p>\n<p>&ndash; Este fin de semana, &iquest;te animas a divertirte tambi&eacute;n con mi novio?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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