{"id":24633,"date":"2020-07-09T01:20:44","date_gmt":"2020-07-09T01:20:44","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-07-09T01:20:44","modified_gmt":"2020-07-09T01:20:44","slug":"despidiendo-a-andres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/despidiendo-a-andres\/","title":{"rendered":"Despidiendo a Andr\u00e9s"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24633\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hab&iacute;an pasado los d&iacute;as y Andr&eacute;s, su amante preferido, viajaba para radicarse en otro pa&iacute;s. Ella, ansiosa, quer&iacute;a estar con &eacute;l una vez m&aacute;s. No habl&aacute;bamos sobre nuestros gustos o preferencias sexuales, de manera que yo intu&iacute;a por su comportamiento cuando ella estaba ansiosa de sexo. Y esta vez, cuando estaba experimentando esta urgencia, no hubo drama y fue directa en sus deseos: &ldquo;quiero estar con &eacute;l&rdquo;, me dijo. Como siempre, cuando ella lo mencion&oacute;, yo supuse que ya todo estaba dispuesto con &eacute;l y que s&oacute;lo faltaba mi aprobaci&oacute;n para que las cosas finalmente se dieran.<\/p>\n<p>Algunas veces prefer&iacute; que ella dispusiera sus encuentros y se viera a solas con sus parejas, porque en el momento que planteaba aquellas aventuras yo no estaba de &aacute;nimo o entend&iacute;a que era un deseo de ella y no una aventura compartida en pareja. Debido a mis continuos viajes, por trabajo, oportunidades no le hab&iacute;an faltado para que ligara a quien quisiera durante mis ausencias. Pero ella dec&iacute;a sentirse m&aacute;s segura cuando yo estaba presente, as&iacute; que, negarme a acompa&ntilde;arla en esta oportunidad era suspender la posibilidad de que retozara de nuevo con el macho de sus anhelos.<\/p>\n<p>Como era asunto de ella, yo trataba de no entrar en detalle del porqu&eacute; se le despert&oacute; la idea de volver a estar con &eacute;l, de qu&eacute; hablaban cuando conversaban, qu&eacute; ten&iacute;an planeado hacer y dem&aacute;s preguntas que revoloteaban en mi cabeza, pero prefer&iacute;a quedarme callado. Tuve la oportunidad de hablar con el muchacho y le pregunt&eacute; sobre sus planes, y me dijo que mi esposa lo hab&iacute;a llamado porque quer&iacute;a despedirse ya que, como era de conocimiento, muy pronto viajar&iacute;a para radicarse en otro pa&iacute;s. &ldquo;Bueno, dije yo, espero que sea una despedida inolvidable&rdquo;. &ldquo;Yo creo que s&iacute;, me dijo, porque tengo unas ganas locas de darle verga a su se&ntilde;ora&rdquo;. &ldquo;No lo dudo, le dije yo. Entonces, nos vemos m&aacute;s tarde&rdquo;. &ldquo;S&iacute;&rdquo;, me dijo, y nos despedimos.<\/p>\n<p>Se oy&oacute; raro, pero excitante, aquello de que el muchacho estaba ansioso de darle verga a mi se&ntilde;ora. Sonaba un poco atrevida aquella confesi&oacute;n, pero as&iacute; es esto. Y ella, la interesada, quiz&aacute; tambi&eacute;n estaba pensando en que aquello fuera especial, pues le not&eacute; mucha dedicaci&oacute;n en su arreglo personal, el peinado, el maquillaje, el vestido, su ropa interior, su perfume. En fin, hubo mucha preparaci&oacute;n para el encuentro y ella se arregl&oacute; como toda una dama. Al verla, tal vez nadie pensar&iacute;a que se iba de juerga para tener sexo con su macho preferido.<\/p>\n<p>De ida al sitio de encuentro, recogimos por el camino a su corneador. &Eacute;l, como siempre, vestido informalmente, quiz&aacute; se sinti&oacute; un poco fuera de tono al encontrarla a ella arreglada de manera muy elegante. Pero eso, quiz&aacute;, despert&oacute; a&uacute;n m&aacute;s el deseo de poseer a mi mujer y darle su debida despedida.<\/p>\n<p>El sito escogido era muy especial, pues la habitaci&oacute;n era grande y ten&iacute;a tres ambientes. Una sala de recepci&oacute;n, un cuarto lleno de espejos y la habitaci&oacute;n propiamente dicha, con una cama amplia, rodeada de decorados dorados que hac&iacute;an ver aquello muy sofisticado.<\/p>\n<p>No m&aacute;s llegar nos situamos en la sala de recepci&oacute;n y pedimos unas bebidas para entrar en calor. Yo me hacia el desentendido de lo que pudiera pasar entre ellos y solo me limitaba a tomar fotos del evento. Muy r&aacute;pido, mientras esper&aacute;bamos el servicio, ellos empezaron a conversar, tom&aacute;ndose de las manos. Que se dijeron, no s&eacute;, pero casi que enseguida ya estaban besuque&aacute;ndose y aquel joven, sin perder tiempo, ya ten&iacute;a sus manos acariciando los muslos de mi mujer por debajo de su falda.<\/p>\n<p>Cuando lleg&oacute; el servicio, pr&aacute;cticamente tuve que ser discreto para recibir el pedido sin que el botones pudiera mirar lo que estaba sucediendo detr&aacute;s de m&iacute;, pues aquellos parec&iacute;an estar en otro planeta, absortos en sus sensaciones y en la experiencia del momento, ignorando todo lo que pasara a su alrededor, incluso a m&iacute;. Tuve que servirme y beber yo solo, porque aquel joven ya disfrutaba a pleno de mi esposa, desvisti&eacute;ndola no solo con la mirada sino tambi&eacute;n con sus propias manos. Tanta dedicaci&oacute;n en el arreglo y ya &eacute;l la tiene despelucada y casi empelota, pens&eacute;.<\/p>\n<p>Muy r&aacute;pido la hab&iacute;a despojado a ella de su elegante vestido, dej&aacute;ndola cubierta &uacute;nicamente por su ropa interior, que era una lencer&iacute;a bastante bonita. Mi esposa, en aquella circunstancia, frente a un hombre de color, con su torso desnudo, hac&iacute;a recordar la escena que bien pudiera presentarse en una casa de citas muy distinguida, siendo ella una puta mu distinguida y de clase, complaciendo al hombre que solicitaba sus servicios.<\/p>\n<p>Aquel muchacho se abstuvo de tomar el control y dej&oacute; que ella tomar&aacute; la iniciativa, y que hiciera lo que le apeteciera con &eacute;l. Ella, muy coqueta, desabroch&oacute; su cintur&oacute;n, bajo sus pantalones y sin dudarlo un instante llevo su gran miembro a su boca y empez&oacute; a chuparlo con mucha delicadeza y pasi&oacute;n. Pareciera que no volviera a tener un miembro de esos a su alcance, de manera que no desaprovechaba cada mamada para saborearlo completamente desde los test&iacute;culos hasta el glande. Y aquel solo la miraba y dejaba que se lo mamara, guiando la cabeza de ella con sus manos, para que el movimiento arriba y abajo sobre su pene fuera permanente. Mientras ella lo hac&iacute;a, el aprovechaba para acariciar sus pechos y deslizar sus manos por el contorno de su silueta.<\/p>\n<p>El muchacho se hab&iacute;a depilado totalmente el pubis, de manera que su miembro estaba limpio, liso y suave al tacto de ella, que termin&oacute; de bajar su pantal&oacute;n y con una mano acariciaba sus test&iacute;culos y con la otra frotaba el tallo de su verga mientras su boca segu&iacute;a chupando la punta de su pene. Andr&eacute;s estaba a gusto. Me miraba como preguntando, y ahora &iquest;qu&eacute; hago?, y yo le respond&iacute;a frunci&eacute;ndole los hombros; yo que s&eacute;.<\/p>\n<p>&Eacute;l se dirigi&oacute; al cuarto de espejos y all&iacute;, ella sigui&oacute; dedicada a mamar ese hermoso pene negro, que no perd&iacute;a para nada su atenci&oacute;n. Aquel permiti&oacute; que se lo mamara hasta el punto de venirse en su boca y, una vez hecho, la bes&oacute;. Ese beso debi&oacute; tener un sabor y efecto especial en ambos, porque la pose que presentaron suger&iacute;a una entrega total y compromiso del uno para con el otro. Ella estaba fascinada, disfrutando los sabores que aquel macho le prodigaba con cada beso, con cada caricia, con cada mamada.<\/p>\n<p>Ya con sus pechos desnudos y solo sus pantis cubriendo su vagina, el moreno aquel la llev&oacute; al sof&aacute; de la sala de recepci&oacute;n, la recost&oacute;, abri&oacute; sus piernas y empuj&oacute;, restregando su sexo contra su vagina, a&uacute;n sin penetrarla, pues todav&iacute;a llevaba puestos sus pantaloncillos. Ella estaba extasiada y encantada con aquella maniobra, pues segu&iacute;a disfrutando de los besos de aquel hombre y de la suavidad de la piel de su pecho y brazos, que ella acariciaba con denotada intensidad y pasi&oacute;n. As&iacute; retozaron un rato m&aacute;s.<\/p>\n<p>Al poco rato &eacute;l se levant&oacute;, la tom&oacute; de la mano y la llev&oacute; hacia la gran cama. La recost&oacute; de espaldas, boca arriba, la despoj&oacute; del body que a&uacute;n ten&iacute;a cubri&eacute;ndole las caderas y se dispuso a devolverle favores, besando su sexo con inusitado vigor. Besaba su sexo como besaba su boca y bien pronto ella empez&oacute; a gemir. Al parecer la lengua de este muchacho hac&iacute;a maravillas en el cl&iacute;toris de mi esposa, ya que ella se ve&iacute;a desencajada, contorsionando su cuerpo y enrojeciendo su rostro con cada movimiento de la cara de aquel sobre el sexo de mi esposa.<\/p>\n<p>Tal vez &eacute;l intuy&oacute; que ella ya estaba lista, as&iacute; que, sin dejarla incorporar, procedi&oacute; a hundir su gran verga en la concha h&uacute;meda de mi mujer, que a ese punto ya lo estaba esperando. Sus cuerpos se acoplaron casi al instante, sin problema. Aquel pene, limpio y sin cond&oacute;n, de seguro entr&oacute; suavemente en la cavidad humedecida y ansiosa de mi amada y consentida esposa, que esperaba ser llenada. Y &eacute;l, poco a poco, empez&oacute; a empujar con ritmo y vigor dentro de ella, mientras sus piernas se mov&iacute;an arriba y abajo, rodeando los muslos de aquel hombre que irrumpi&oacute; en su intimidad. Pero ella lo quer&iacute;a as&iacute; y lo reten&iacute;a con sus piernas para que no se apartara. Sus manos acariciaban las nalgas de &eacute;l, insinu&aacute;ndole que empujara m&aacute;s y m&aacute;s dentro de ella.<\/p>\n<p>La escena era excitante. El empujando sobre ella, ella contorneando su cuerpo debajo de &eacute;l y moviendo sus piernas arriba y abajo, quiz&aacute; para permitir que su miembro entrara a&uacute;n m&aacute;s profundo dentro de ella, todo acompa&ntilde;ado por sus gemidos que poco a poco aumentaban en volumen. Ella mov&iacute;a su cabeza, de un lado a otro, como pose&iacute;da, dando a entender que est&aacute; experimentando mucho, much&iacute;simo placer. Una sensaci&oacute;n suprema. Y &eacute;l, bombeando con m&aacute;s y m&aacute;s fuerza para alcanzar su propio placer.<\/p>\n<p>De pronto &eacute;l par&oacute; de empujar, de repente, presionando el cuerpo de ella sin retirarse a&uacute;n. Hab&iacute;a llegado, hab&iacute;a eyaculado y para ese momento su semen estaba llenando la concha de mi esposa. La sensaci&oacute;n debi&oacute; ser muy rica, porque ella frunc&iacute;a sus hombros, como recogi&eacute;ndose y fundi&eacute;ndose dentro del pecho de aquel joven de hombros amplios y musculosos. Y su reacci&oacute;n fue besarlo. Sus piernas segu&iacute;an agit&aacute;ndose debajo de aquel cuerpo y sus caderas se mov&iacute;an como queriendo prolongar el momento de placer que acababa de experimentar.<\/p>\n<p>Se quedaron en esa posici&oacute;n, bes&aacute;ndose, un rato m&aacute;s. El parec&iacute;a estar a gusto teniendo a mi mujer, sometida bajo su cuerpo, y ella tambi&eacute;n, a gusto, sinti&eacute;ndose llena por aquel hombre, objeto de su pasi&oacute;n. Se colocaron lado a lado y comenzaron a conversar. No s&eacute; de qu&eacute; hablar&iacute;an, pero se notaba intimidad y cercan&iacute;a en sus poses. Ella acariciaba los muslos de aquel mulato y &eacute;l no dejaba de amasar las nalgas de mi esposa.<\/p>\n<p>Se oye raro describir que se trataba de mi esposa, cuando en este episodio era otro hombre quien la complac&iacute;a y calmaba satisfactoriamente sus apetitos. M&aacute;s que mi esposa, en ese momento ella era la hembra de ese macho que le proporcionaba placer y a cu&aacute;l ella se somet&iacute;a sin resistencia.<\/p>\n<p>Parecieron relajarse un poco, as&iacute; que les ofrec&iacute; las bebidas que hab&iacute;amos pedido y que, debido al &iacute;mpetu con el que iniciaron su faena, a&uacute;n no se hab&iacute;an consumido. &Eacute;l empez&oacute; a contar de su viaje, sus planes, sus expectativas, las posibilidades que avizoraba hacia su futuro, los proyectos que pretend&iacute;a llevar a cabo y otras cosas, as&iacute; que el momento de pasi&oacute;n parec&iacute;a haber quedado atr&aacute;s. Era raro que &eacute;l hablara de los proyectos con su esposa e hijo, a sabiendas que estaba all&iacute; para comerse a mi mujer. Como que no encaj&aacute;bamos en la situaci&oacute;n, en ese momento. Sin embargo, mi mujer no dejaba de acariciar sus muslos y su entrepierna, de modo que, al rato y despu&eacute;s de unos tragos, aquel miembro volvi&oacute; a despertar.<\/p>\n<p>Mi mujer, cuando vio que eso estaba pasando, no perdi&oacute; el tiempo, y volvi&oacute; a atender aquel miembro con su lengua, asegur&aacute;ndose que creciera y se pusiera duro, dentro de su boca, como a ella le gustaba. &Eacute;l, ya con m&aacute;s &aacute;nimos y otra vez dispuesto, le dijo que se colocara en posici&oacute;n de perrito para penetrarla desde atr&aacute;s, cosa que ella hizo sin resistirse. Andr&eacute;s me mir&oacute;, como pidiendo permiso, y volvi&oacute; a la carga, introduciendo su verga erecta dentro de la cuca ansiosa de mi mujer, que deseaba ser pose&iacute;da nuevamente. &Eacute;l empuj&oacute; y empuj&oacute;, otra vez, con vigor. La excitaci&oacute;n empez&oacute; a aumentar de nuevo y, al rato, ella se dej&oacute; caer sobre la cama, quedando boca abajo. Para ese instante, gem&iacute;a nuevamente. Y &eacute;l, encima, a sus espaldas, segu&iacute;a bombeando dentro de ella hasta que lleg&oacute; a su punto m&aacute;ximo, explotando de placer, sacando su pene y depositando su esperma en la espalda de mi mujer, que a&uacute;n segu&iacute;a contorsion&aacute;ndose despu&eacute;s que &eacute;l se hubo retirado.<\/p>\n<p>&Eacute;l se levant&oacute; y se dirigi&oacute; al ba&ntilde;o. Ella se hab&iacute;a puesto boca arriba, manten&iacute;a sus piernas abiertas y se pod&iacute;a ver su vagina h&uacute;meda y aun congestionada. Ella a&uacute;n estaba agitada y tardaba un poco en volver a la normalidad. Escuchamos el ruido de la ducha abierta y entendimos que ya todo hab&iacute;a acabado. Al poco rato sali&oacute; Andr&eacute;s, ya vestido, excus&aacute;ndose por tener que ausentarse, justific&aacute;ndose por un compromiso familiar que ten&iacute;a temprano en la ma&ntilde;ana y que no pod&iacute;a aplazar. Bueno, esp&eacute;rese a que la Do&ntilde;a se arregle, porque usted la dej&oacute; bastante despelucada, y salimos los tres.<\/p>\n<p>Ella, entonces, entr&oacute; al ba&ntilde;o, se duch&oacute;, se visti&oacute; y pronto estuvimos en camino a casa. Cuando subimos al autom&oacute;vil, ella se acomod&oacute; en el asiento trasero, junto a &eacute;l, y todo el trayecto hasta que lo despedimos lo pasaron bes&aacute;ndose y acarici&aacute;ndose otra vez. El no perdi&oacute; el tiempo y no dud&oacute; en casi desnudarla nuevamente y acariciarla hasta m&aacute;s no poder. Y ella, excitada, no dej&oacute; de acariciar hasta la saciedad aquel miembro que estaba al alcance de sus manos.<\/p>\n<p>Me causaba un poco de morbo ver c&oacute;mo, cuando me deten&iacute;a en los sem&aacute;foros, la gente que iba en otros veh&iacute;culos se nos quedaba mirando. Creo que, si el viaje hubiese durado un poco m&aacute;s, ellos hubieran follado de nuevo dentro del carro. Lastimosamente el recorrido termin&oacute; pronto y &eacute;l tuvo que dejarnos para llegar a su casa. As&iacute; termin&oacute; la despedida. Y nunca m&aacute;s volvimos a saber de &eacute;l, pero s&eacute; que mi esposa lo llevar&aacute; por siempre en sus recuerdos como algo de lo mejor que le ha pasado en su vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Hab&iacute;an pasado los d&iacute;as y Andr&eacute;s, su amante preferido, viajaba para radicarse en otro pa&iacute;s. Ella, ansiosa, quer&iacute;a estar con &eacute;l una vez m&aacute;s. No habl&aacute;bamos sobre nuestros gustos o preferencias sexuales, de manera que yo intu&iacute;a por su comportamiento cuando ella estaba ansiosa de sexo. 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