{"id":24757,"date":"2020-07-16T22:00:00","date_gmt":"2020-07-16T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-07-16T22:00:00","modified_gmt":"2020-07-16T22:00:00","slug":"horacio-el-mejor-amigo-de-papa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/horacio-el-mejor-amigo-de-papa\/","title":{"rendered":"Horacio, el mejor amigo de pap\u00e1"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24757\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Horacio es amigo de pap&aacute; desde que tengo uso de raz&oacute;n.&nbsp;<\/p>\n<p>Hace muchos a&ntilde;os hab&iacute;an sido socios en un emprendimiento gastron&oacute;mico, pero luego se hicieron camino cada uno por su lado, tal es as&iacute; que Horacio se fue a vivir all&aacute; por el a&ntilde;o 2002 al sur de nuestro pa&iacute;s, m&aacute;s precisamente a El Calafate, donde continu&oacute; con la explotaci&oacute;n de negocios del &aacute;mbito gastron&oacute;mico.<\/p>\n<p>Debe estar rozando los 60 a&ntilde;os -supongo porque por ah&iacute; anda pap&aacute;-, y es de esos t&iacute;picos bon vivant, de gustos refinados, de una posici&oacute;n econ&oacute;mica acomodada, siempre rodeado de buenas mujeres, etc.<\/p>\n<p>Hace un par de a&ntilde;os que regres&oacute; a vivir a Capital Federal con su novia del momento, y se instalaron en N&uacute;&ntilde;ez, y ambos se dedican a administrar dos restaurantes que se ubican en ese barrio.<\/p>\n<p>El maneja uno que se encuentra ubicado sobre Avenida del Libertador, y ella una franquicia reconocida de una casa de caf&eacute;.<\/p>\n<p>Si bien siempre estuvo en contacto con pap&aacute;, cuando regres&oacute; a Buenos Aires obvio que se hizo en casa una gran cena de recibimiento.<\/p>\n<p>Siendo que para el 2002 yo ten&iacute;a alrededor de 8 o 9 a&ntilde;os, la realidad es que s&oacute;lo ten&iacute;a recuerdos vagos de Horacio.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a vistos fotos por intermedio de mis viejos, pero no m&aacute;s que eso, sumado a que jam&aacute;s le di mucha importancia ya que no me acordaba mucho de &eacute;l y para mi apenas era un amigo a la distancia de mi viejo.<\/p>\n<p>Ese d&iacute;a de la cena, concurri&oacute; con su pareja -Gabriela-, una mujer de alrededor de 40 a&ntilde;os, s&uacute;per copada, divina dir&iacute;a. Se notaba que era una mujer s&uacute;per refinada, bell&iacute;sima, de hermosas curvas.<\/p>\n<p>Si bien Gabriela era &ldquo;nueva&rdquo; para todos nosotros, la verdad es que se gan&oacute; enseguida la simpat&iacute;a de mi familia y la m&iacute;a.<\/p>\n<p>As&iacute; esas reuniones o cenas se empezaron a realizar con bastante habitualidad, al menos una vez cada 15 d&iacute;as.<\/p>\n<p>Jam&aacute;s vi que Gabriela haya repetido su look. Para m&iacute;, ella era la mujer que yo deseaba ser. No s&oacute;lo porque era hermosa y con curvas despampanantes, sino que adem&aacute;s se notaba que era s&uacute;per inteligente, simp&aacute;tica. Sin dudas que Horacio era afortunado en tenerla.<\/p>\n<p>En esas cenas -que eran todas en casa-, jam&aacute;s advert&iacute; nada raro, que me hiciera pensar que Horacio me mirara raro, o pensara cosas raras sobre m&iacute;.<\/p>\n<p>Yo ya para ese momento ten&iacute;a 22 a&ntilde;os aproximadamente (les estoy hablando de a&ntilde;o 2015), me vest&iacute;a de nena ya desde los 17 y desde esa edad ven&iacute;a probando machos por doquier.<\/p>\n<p>Siempre los dos se mostraron de manera incre&iacute;ble conmigo, me divert&iacute;a mucho con sus an&eacute;cdotas, me gustaba verlos juntos, hac&iacute;an re linda pareja.<\/p>\n<p>Lo &uacute;nico que me molestaba -y se fue profundizando-, era que siempre me preguntaban si ten&iacute;a novias y ese tipo de cosas.<\/p>\n<p>Me hac&iacute;an sentir inc&oacute;moda y me pon&iacute;an en una situaci&oacute;n jodida para m&iacute;, porque si bien mi vieja no les daba bola, mi pap&aacute; me miraba como oblig&aacute;ndome a contestar algo&hellip; como para dejar en clara mi supuesta masculinidad, y no dejarlo mal parado.<\/p>\n<p>Cuando este tipo de preguntas empez&oacute; a ser moneda corriente en las reuniones, empec&eacute; a inventar excusas para dejar de ser parte.<\/p>\n<p>En una de las &uacute;ltimas -donde creo que Horacio sinti&oacute; mi incomodidad-, se dio una situaci&oacute;n algo rara, distinta a todas las anteriores oportunidades.<\/p>\n<p>Terminada la comida, me ofrec&iacute; para hacer caf&eacute; para toda la mesa.<\/p>\n<p>&Eacute;l argumentando sobre sus conocimientos al respecto, me quiso acompa&ntilde;ar a la cocina para colaborar con la preparaci&oacute;n de la infusi&oacute;n, a lo cual acced&iacute; con gusto.<\/p>\n<p>Fue en ese momento en que mientras que yo me encontraba preparando las tazas y cucharitas, que Horacio pas&oacute; por detr&aacute;s de m&iacute; con claras intenciones de rozar su bulto con mi parte trasera.<\/p>\n<p>En primer roce fue muy sutil, pero no por ello dej&eacute; de notar sus intenciones. Mis nervios hicieron que me sonrojara y me subiera la temperatura.<\/p>\n<p>Pero que no sea mal entendido. La situaci&oacute;n me result&oacute; inc&oacute;moda por dem&aacute;s. En el living estaba mi mam&aacute;, pap&aacute; y Gabriela. Jam&aacute;s me esperaba esto de Horacio.<\/p>\n<p>El tema es que no qued&oacute; ah&iacute;.<\/p>\n<p>&Eacute;l se sigui&oacute; manejando como si nada. Era una persona que evidentemente estaba acostumbrada a estar con las mejores mujeres, lo que como m&iacute;nimo no s&oacute;lo indica sobre su belleza f&iacute;sica, sino que adem&aacute;s habla de una persona muy segura, de esas que va al frente siempre y no conocen la palabra verg&uuml;enza.<\/p>\n<p>Tal es as&iacute; que pas&oacute; de ser un simple roce, a una tremenda apoyada de verga en mis nalgas. Me paralic&eacute;. Juro que no sab&iacute;a que decir o hacer.<\/p>\n<p>Se qued&oacute; detr&aacute;s de m&iacute; y sin dejar de apoyarme, me ayud&oacute; a preparar el caf&eacute; para todos.<\/p>\n<p>La situaci&oacute;n no dur&oacute; m&aacute;s de 30 segundos, y en ese breve lapso entre dientes me susurr&oacute; &ldquo;&hellip; s&eacute; que te gusta mucho la pija&#8230; lo s&eacute;&hellip;&rdquo;.<\/p>\n<p>Sin dudas que me paralic&eacute; a&uacute;n m&aacute;s. No s&oacute;lo por la situaci&oacute;n en s&iacute;, sino adem&aacute;s de s&oacute;lo pensar que el mejor amigo de pap&aacute; de toda la vida, se hab&iacute;a metido en mi cabeza y hab&iacute;a descubierto mi gusto por los hombres y sentirme una nena.<\/p>\n<p>Lo primero que pens&eacute; es que en alg&uacute;n momento le iba a hacer alg&uacute;n tipo de comentario a mi viejo, o a Gabriela. Eso me perturbaba y me hac&iacute;a morir de miedo.<\/p>\n<p>Dem&aacute;s est&aacute; decir que en casa no saben nada sobre mis gustos, con lo cual que Horacio hablara, significaba tener que enfrentar una situaci&oacute;n que cre&iacute;a no estar preparada.<\/p>\n<p>Esa misma noche, luego de terminar con los caf&eacute;s, me fue a mi habitaci&oacute;n a prepararme. Hab&iacute;a quedado con Fernando -un chongo que me hac&iacute;a la cola en ese tiempo-, en verme por la noche. En casa hab&iacute;a dicho que me juntaba con amigos.<\/p>\n<p>Terminada la velada, tanto Horacio como Gabriela se prepararon para marcharse, y siendo que estaban en auto, mi pap&aacute; -metiendo la pata como siempre-, me dice que aproveche y me vaya con ellos a la casa de mis &ldquo;amigos&rdquo;. No me qued&oacute; otra que aceptar.<\/p>\n<p>Fue as&iacute; que emprendimos regreso a sus domicilios, y el departamento de mi macho quedaba a mitad de camino.<\/p>\n<p>En ese breve viaje no par&eacute; de dialogar con Gabriela. Ella me cautivaba. Y creo que en el fondo ella tambi&eacute;n sospechaba algo de m&iacute;, por la conexi&oacute;n que logramos.<\/p>\n<p>Horacio obviamente participaba de la charla, y ante cada palabra, me miraba fijo a los ojos a trav&eacute;s del espejo retrovisor de la camioneta, como dici&eacute;ndome &ldquo;&hellip;s&eacute; que te encanta la verga putita&hellip;&rdquo;.<\/p>\n<p>Esa noche me dejaron en la casa de Fernando pensando que me dejaban con amigos, y ellos siguieron con destino a su casa.<\/p>\n<p>Recuerdo qu&eacute; a los 15 d&iacute;as de ese episodio, volvieron a juntarse con mis viejos, pero decid&iacute; no participar para no estar inc&oacute;moda.<\/p>\n<p>Luego esas reuniones dejaron de celebrarse. Eso me llam&oacute; la atenci&oacute;n, y le pregunt&eacute; a mam&aacute; si hab&iacute;a pasado algo.<\/p>\n<p>Por un momento sent&iacute; que yo pod&iacute;a llegar a tener algo que ver con la ausencia de Horacio, pero mam&aacute; me cont&oacute; que estaba atravesando una crisis con Gabriela, noticia que la verdad me afect&oacute;, porque m&aacute;s all&aacute; de la situaci&oacute;n vivida con Horacio -apoyada de pija de por medio-, los dos me agradaban mucho, ya sea de manera individual tanto como pareja.<\/p>\n<p>Debo ser sincera. El hecho de que Horacio me haya apoyado la verga mientras preparaba el caf&eacute; en casa esa noche, sumado a que supiera de mis gustos, no fue algo que me molestara en s&iacute;.<\/p>\n<p>Es que s&oacute;lo despert&oacute; mucho miedo en m&iacute;, de que le contara a mi pap&aacute; o le hiciera alg&uacute;n comentario a Gabriela, y eso me aterrorizara.<\/p>\n<p>Pasaron un par de semanas, hasta que un d&iacute;a llego a casa y observo preparativos por parte de mam&aacute;. Ven&iacute;a Horacio a cenar, y esta vez ven&iacute;a s&oacute;lo.<\/p>\n<p>Creo que mi reacci&oacute;n fue empalidecer, para luego reaccionar. No pod&iacute;a creer que eso iba a suceder, y me pon&iacute;a realmente nerviosa.<\/p>\n<p>Por un momento pens&eacute; en no participar de la cena, pero mi curiosidad pudo m&aacute;s.<\/p>\n<p>No s&oacute;lo quer&iacute;a saber que actitud iba a tomar el machazo de Horacio conmigo, sino que adem&aacute;s sab&iacute;a que iba a ser tema de conversaci&oacute;n su separaci&oacute;n con Gabriela, y yo quer&iacute;a saber todo.<\/p>\n<p>Es as&iacute; que la cena transcurri&oacute; con cierta normalidad, pero el cruce de miradas entre Horacio y yo fue intenso toda la noche.<\/p>\n<p>Creo que ambos hablamos a trav&eacute;s de nuestras miradas, o al menos eso yo fantaseaba en ese momento.<\/p>\n<p>Sent&iacute;a que &eacute;l me dec&iacute;a que era una putita hermosa, quiz&aacute;s a&uacute;n m&aacute;s que Gabriela. Y yo por mi parte, con mi mirada t&iacute;mida e inocente, me negaba a acceder a sus m&aacute;s bajos instintos, aunque internamente lo deseaba con locura.<\/p>\n<p>En definitiva, fue una cena con intenciones espurias de parte de ambos, donde cont&oacute; algunos pormenores de su separaci&oacute;n con Gaby. Evidentemente &eacute;l es un tipo que jam&aacute;s va a estar con una sola persona, m&aacute;s all&aacute; de lo linda, inteligente y agradable que fuera esa persona. Es un soltero garchador empedernido.<\/p>\n<p>Casi finalizando la comida me dirig&iacute; a preparar mi mochila con mis cosas de nena, porque esa noche dorm&iacute;a en la casa de mi macho Fernando, al igual que lo hab&iacute;a hecho aquella noche en la que me hab&iacute;an acercado en su camioneta la &uacute;ltima vez Horacio y Gaby.<\/p>\n<p>Y tal como esa noche, la secuencia se repiti&oacute;. Pedido mediante de pap&aacute;, le solicit&oacute; a Horacio a que me acerque a la casa de mis &ldquo;amigos&rdquo;, a lo que su amigo accedi&oacute; con mirada c&oacute;mplice y perversa.<\/p>\n<p>La rutina iba a ser la misma que aquella noche, pero en esta oportunidad, sin Gaby de por medio.<\/p>\n<p>Saludos de buenas noches de por medio con mam&aacute; y pap&aacute;, nos dirigimos al estacionamiento donde hab&iacute;a dejado la camioneta el amigo de pap&aacute;, y quien iba a ocupar el lugar de acompa&ntilde;ante era yo, y no su anterior hembra. Eso me hizo sentir sensaciones muy fuertes. Una mezcla de morbo y deseo.<\/p>\n<p>Morbo porque era el mejor amigo de mi viejo, y deseo porque en ese instante me sent&iacute;a yo su hembra, como lo hab&iacute;a sido Gabriela en su momento.<\/p>\n<p>Obvio que desde el comienzo del viaje Horacio sospechaba -o ten&iacute;a pr&aacute;cticamente confirmado-, que no exist&iacute;a visita a mis &ldquo;amigo&rdquo;, sino que sab&iacute;a que estaba dirigi&eacute;ndome a la casa de un macho m&iacute;o que me iba a romper el culo como tanto me gusta.<\/p>\n<p>&Eacute;l lo ten&iacute;a confirmado, sin necesidad de hab&eacute;rmelo preguntado. Y fue as&iacute; que la charla desde el comienzo tuvo tintes sexuales. &Eacute;l sab&iacute;a manejar perfectamente la situaci&oacute;n, sin necesidad de hacerme sentir nerviosa o inc&oacute;moda, todo lo contrario.<\/p>\n<p>No hab&iacute;amos recorrido ni diez cuadras cuando pr&aacute;cticamente me acorral&oacute; con sus palabras.<\/p>\n<p>Me dijo: &ldquo;Conmigo no hace falta que ocultes nada. A pesar de mi edad soy un tipo re liberal, quedate tranquilo que jam&aacute;s le contar&iacute;a nada a tus viejos&rdquo;<\/p>\n<p>Si bien intent&eacute; hacerme la tonta, creo que &eacute;l hab&iacute;a creado el &aacute;mbito para que me sincere.<\/p>\n<p>Brevemente le cont&eacute; algo de m&iacute;, y mientras le contaba, su mirada y su actitud era una mezcla entre cari&ntilde;osa como entendiendo mi elecci&oacute;n, y perversa por sentir que me deseaba tanto.<\/p>\n<p>Le confi&eacute; que me vest&iacute;a de nena desde mis 17 a&ntilde;os, sin perjuicio de que desde m&aacute;s peque&ntilde;a me gustaba, pero no me animaba a hacerlo.<\/p>\n<p>Le confes&eacute; que tambi&eacute;n desde esa edad empec&eacute; a estar con hombres &iacute;ntimamente, y que desde ese momento no hab&iacute;a dejado de hacerlo, y era algo que me gustaba demasiado, al punto de preocuparme que me guste tanto ser pose&iacute;a por hombres.<\/p>\n<p>Horacio s&oacute;lo se limit&oacute; a guardar silencio y a escucharme con absoluto respeto. El me transmiti&oacute; seguridad, hizo que me libere en todo sentido, ya no ten&iacute;a miedo o verg&uuml;enza por la situaci&oacute;n y el riesgo de que se enteraran mis pap&aacute;s.<\/p>\n<p>En un momento que guard&eacute; silencio, me dijo: &ldquo;No me mientas&hellip;ahora no vas a la casa de amigos, no?&rdquo;. Creo que contest&eacute; con mi mirada.<\/p>\n<p>&ldquo;Vas a ver un noviecito?&rdquo;, me pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>Le cont&eacute; que no era un noviecito, pero que efectivamente me iba a ver con alguien.<\/p>\n<p>&ldquo;Si ten&eacute;s 5 minutos me gustar&iacute;a que vayamos juntos a ver algo. Quiero mostrarte unas chicas que te van a gustar y a inspirar&rdquo;, me dijo.<\/p>\n<p>En un principio dud&eacute;, pero cre&iacute; que un tipo tan vivido como Horacio pod&iacute;a ayudarme a explorar y conocer nuevas cosas, con lo cual acced&iacute; al convite.<\/p>\n<p>Puso el gui&ntilde;e en el auto y giramos con destino a la zona del Lawn Tennis, la zona de Palermo donde trabajan las travestis callejeras, la zona roja.<\/p>\n<p>Si bien soy fan&aacute;tica de las travestis activas, la realidad es que siempre las contact&eacute; por intermedio de p&aacute;ginas web, nunca hab&iacute;a ido a verlas a la zona roja.<\/p>\n<p>Hicimos juntos en su camioneta la t&iacute;pica vuelta al predio, a muy baja velocidad, logrando ver con precisi&oacute;n a cada una de las &ldquo;chicas&rdquo; de la zona, todas ellas con diminutas prendas de vestir.<\/p>\n<p>&ldquo;Te gusta&rdquo;, me indag&oacute; Horacio, mientras apoy&oacute; su mano derecha sobre mi pierna izquierda, comenzando a acariciarme.<\/p>\n<p>Hab&iacute;amos completado una vuelta cuando me pregunto si yo me vest&iacute;a igual que ellas, si podr&iacute;a llegar a ser tan puta como ellas, y si era bancadora de pijas como esas chicas.<\/p>\n<p>La situaci&oacute;n sub&iacute;a de temperatura, y me agradaba, a pesar de que dudaba de hacer algo. Era el mejor amigo de pap&aacute;.<\/p>\n<p>La culpa y la verg&uuml;enza me carcom&iacute;an. Pero el hecho de ser tan puta me ayuda a tomar decisiones r&aacute;pido, priorizando siempre la verga de un macho por sobre toda otra cosa.<\/p>\n<p>Horacio dobl&oacute; en una de las peque&ntilde;as calles internas de la zona roja, dirigi&eacute;ndose a un lugar un poco m&aacute;s alejado de las luces, para poder estacionar y apagar el motor de la camioneta.<\/p>\n<p>En ese momento s&iacute; que me mor&iacute; de miedo. Yo no quer&iacute;a hacer nada por varios motivos.<\/p>\n<p>Primero y principal porque era Horacio, el mejor amigo de pap&aacute;, el tipo que iba cada 15 d&iacute;as a cenar a casa, la ex pareja de Gabriela, esa mujer que tanto yo admiraba y deseaba ser.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s, en el caso de hacer algo, no pod&iacute;a perder de vista que despu&eacute;s de ah&iacute;, me ten&iacute;a que ir a la casa de Fernando, mi macho que me iba a estar esperando en su departamento como hab&iacute;amos quedado.<\/p>\n<p>Sin mediar palabras, Horacio se baj&oacute; de la camioneta y se subi&oacute; nuevamente, pero esta vez, al asiento trasero. Mir&eacute; por sobre mi hombro izquierdo, como intentando entender cual iba a ser el siguiente paso.<\/p>\n<p>&ldquo;No me vas a acompa&ntilde;ar?&rdquo;, me pregunt&oacute;, mientras comenz&oacute; a desabrochar su pantal&oacute;n, y baj&aacute;rselo hasta sus rodillas, mientras abr&iacute;a sus piernas sentado en el medio del asiento trasero de la camioneta.<\/p>\n<p>Por encima de su b&oacute;xer se frotaba la chota, la que ya para ese momento estaba algo m&aacute;s que gomosa, pero en ning&uacute;n momento me la exhibi&oacute;, como desafi&aacute;ndome a que si la quer&iacute;a ver en plenitud, deb&iacute;a ir al asiento trasero.<\/p>\n<p>Les va a sonar tonto, pero no quise bajarme de la camioneta por miedo a que me vea alguien, no se quien, pero no quer&iacute;a que me vea nadie, por m&aacute;s que no hubiese gente conocida en la zona en ese preciso momento.<\/p>\n<p>Entonces, pas&eacute; entre las butacas delanteras hacia atr&aacute;s, donde estaba Horacio para sostenerme con sus fuertes brazos recibi&eacute;ndome.<\/p>\n<p>Me sent&eacute; a su lado, y con una vos muy baja, casi entrecortada, le dije que s&oacute;lo quer&iacute;a ver, tocarlo, no m&aacute;s. Su respuesta me derriti&oacute;: &ldquo;Si beb&eacute;, la vas a ver, y vas a desear tocarla&rdquo;.<\/p>\n<p>Aprovech&oacute; ese momento para bajar totalmente sus pantalones hasta sus tobillos, abrir m&aacute;s a&uacute;n sus piernas como relaj&aacute;ndose y poni&eacute;ndose m&aacute;s c&oacute;modo, para finalmente poner sus manos por detr&aacute;s de su nunca, y pedirme a m&iacute; que contin&uacute;e.<\/p>\n<p>Esa indicaci&oacute;n impl&iacute;cita la acept&eacute; con gusto, y sin demorarme m&aacute;s que un segundo, hizo lo que tanto estaba deseando, que era descubrir ese pedazo de verga que luc&iacute;a Horacio por debajo de su b&oacute;xer, y tener en mis manos el falo duro del amigo de pap&aacute;.<\/p>\n<p>Una vez que logr&eacute; con algo de esfuerzo bajar su ropa interior, pude ver a media luz su poronga firme como un hierro, erecta, orgullosa de su potencia y esplendor.<\/p>\n<p>Debo reconocer que desde mis 17 a&ntilde;os a esos j&oacute;venes 22 que ten&iacute;a cuando tuve ese encuentro con Horacio, hab&iacute;a visto pijas de todo tipo, tama&ntilde;o, color, forma, y quiz&aacute;s ya a esa altura si bien ten&iacute;a preferencias por unas u otras, la realidad es que no me sorprend&iacute;an, s&oacute;lo las disfrutaba.<\/p>\n<p>Y digo esto porque no siempre he tenido la suerte de estar con machos de super vergas. He tenido de tama&ntilde;os m&aacute;s bien humildes, pero que logr&eacute; disfrutarlas tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Dicho esto, debo confesar que la pija de Horacio llam&oacute; mi atenci&oacute;n. Me gener&oacute; ganas de verla, observarla, inspeccionarla. Y esto debido a una particularidad, su cabeza.<\/p>\n<p>Como tama&ntilde;o era algo normal en cuanto a su largo, no distaba de lo que podemos llamar algo general promedio, pero p&aacute;rrafo aparte merece la cabeza de su chota, la que era acompa&ntilde;ado por el tama&ntilde;o del tronco de la verga.<\/p>\n<p>No aguant&eacute; m&aacute;s y prend&iacute; la luz de cortes&iacute;a de la camioneta que tiene en la parte trasera, quer&iacute;a ver bien si era tal cual lo estaba palpando y viendo a pesar de la oscuridad que reinaba esa noche.<\/p>\n<p>Esa peque&ntilde;a luz de la camioneta ayud&oacute; a confirmar lo que present&iacute;a.<\/p>\n<p>Hermoso abdomen en un tipo que pisa casi los 60 a&ntilde;os, huevos bien grandes, cayendo fuertemente en esa bolsa llamada escroto, y su verga dejaba verse desde abajo, apuntando la punta claramente hacia el ombligo.<\/p>\n<p>Fue en ese momento que con mi mano derecha tom&eacute; sus huevos e hice fuerza, como queriendo arrancarlos, para que me dejen ver en plenitud tanto el tronco como la cabeza de la poronga.<\/p>\n<p>Horacio s&oacute;lo se limitaba a mirarme fijo, desprendi&eacute;ndose una sonrisa p&iacute;cara de su rostro, como sospechando que no pod&iacute;a creer lo que ve&iacute;a.<\/p>\n<p>Empec&eacute; a mover la verga para poder observarla desde todos los &aacute;ngulos, hasta que la agarr&eacute; fuerte del tronco y la apret&eacute;, al punto de ver cierta sensaci&oacute;n de dolor en este macho.<\/p>\n<p>Confirm&eacute; que esa cabezota no era broma. Sin dudas lo m&aacute;s grande que vi, lo m&aacute;s parecido a un hongo si es que tuviera que describirla contra algo.<\/p>\n<p>Un hongo, sin dudas un champi&ntilde;&oacute;n. Y quer&iacute;a tener ese hongo en mi boca, y urgente.<\/p>\n<p>Horacio ley&oacute; mis pensamientos, y creo que, en menos de un segundo, ten&iacute;a sus manos en mi nuca, llev&aacute;ndome violentamente hacia su miembro, para que empezara a chuparlo, a comenzar con la degustaci&oacute;n de ese champi&ntilde;&oacute;n de carne que me ofrec&iacute;a el mejor amigo de pap&aacute;.<\/p>\n<p>Empec&eacute; a tragar pija y pija, y Horacio me ayudaba con los movimientos de sus manos por detr&aacute;s de mi cabeza, como haciendo un movimiento de penetraci&oacute;n constante y violenta. Me estaba cogiendo la boca, y yo lo estaba disfrutando.<\/p>\n<p>En ese momento no s&oacute;lo ten&iacute;a en mi cabeza el placer de tener semejante verga cabezona en la boca, sino adem&aacute;s se le sumaba el morbo de que se trataba del mejor amigo de mi pap&aacute; que me estaba dando la mamadera, y que esa pija hab&iacute;a sido seguramente sobada por Gabriela, y ahora era yo quien la estaba degustando.<\/p>\n<p>Los quejidos de Horacio eran constantes con cada embate de su verga en mi boca, haci&eacute;ndome atragantar con cada empuj&oacute;n de carne, mientras que el &uacute;nico sonido que yo emit&iacute;a era el de ahogamiento y el de mis arcadas.<\/p>\n<p>Con cada empuj&oacute;n de pija, una arcada. Con cada arcada, una l&aacute;grima m&iacute;a. Con cada l&aacute;grima, mayor sabor a l&iacute;quido preseminal. Era el comienzo del fin para Horacio y su calentura.<\/p>\n<p>Tal es as&iacute; que aceler&oacute; con sus manos los movimientos de mi cabeza contra su abdomen, sin darse cuenta que en esa aceleraci&oacute;n me hac&iacute;a tragar a&uacute;n m&aacute;s la poronga sin darme posibilidad casi a respirar o a que mi mamada sea m&aacute;s suave.<\/p>\n<p>Una chupada intensa, violenta, similar a una penetraci&oacute;n, literalmente me cogi&oacute; la boca.<\/p>\n<p>Supongo que no habr&iacute;an pasado m&aacute;s de 10 minutos de mamada, cuando comenc&eacute; a escuchar cada vez m&aacute;s fuerte los quejidos de placer de Horacio, y las se&ntilde;ales del sabor que sent&iacute;a en mi boca eran cada vez m&aacute;s evidentes.<\/p>\n<p>No me dio tiempo a alejarme, o sacarme que pija de la boca como para pajearlo y evitar quiz&aacute;s lo inevitable. La lechita en mi boca.<\/p>\n<p>Horacio explot&oacute;. No fueron menos de 5 los escupitajos de ese hongo que ten&iacute;a como pija.<\/p>\n<p>Pas&eacute; de tener la boca totalmente llena de carne dura, a sum&aacute;rsele el semen, un plato sin dudas de primer nivel que tuve el placer de degustar.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista gastron&oacute;mico -el meti&eacute; de Horacio-, podr&iacute;amos decir que tuve como plato principal champi&ntilde;ones con crema. Y me encargue de no dejar nada en el plato.<\/p>\n<p>Tal es as&iacute; que, si bien Horacio retir&oacute; sus manos de mi nuca, jam&aacute;s me saque la verga de la boca. Segu&iacute; chupando, como intentando sacar m&aacute;s crema de ese hongo, o llevar al l&iacute;mite de la sensibilidad a mi macho luego de semejante atragantada que me hab&iacute;a hecho sentir.<\/p>\n<p>Horacio alej&oacute; sus manos de m&iacute;. Si bien no lo ve&iacute;a, intuyo que volvi&oacute; a poner sus brazos en la misma posici&oacute;n que hab&iacute;a tenido cuando me invito a descubrir su miembro, es decir, como tirado hacia atr&aacute;s, con sus manos por detr&aacute;s de su nuca, relajado.<\/p>\n<p>Yo por mi parte no me quede quieta. Segu&iacute; chupando esa verga, como intentando demostrar el placer que hab&iacute;a sentido en conocerla y poder disfrutarla, inconscientemente tratando de conquistar a Horacio, demostrarle que era mejor que Gabriela.<\/p>\n<p>Segu&iacute; y segu&iacute;. Chup&eacute; y chup&eacute;. Tragu&eacute; y tragu&eacute;. No deje nada. Me tom&eacute; toda la lechita de Horacio.<\/p>\n<p>Sumado a ello, una vez que logr&eacute; desalojar ese pedazo de pija de mi boca, comenc&eacute; a chupar el entorno de la base de la poronga, para terminar de limpiar todo resquicio de semen o baba que podr&iacute;a haber quedado, algo que sin dudas le gust&oacute; a Horacio, porque no pudo evitar hacer un comentario al respecto, mientras re&iacute;a socarronamente mientras lo dec&iacute;a.<\/p>\n<p>&ldquo;Noooo!!! Jajajaj!!! Que hija de puta! No pod&eacute;s!!! Mirame&hellip; me vas a limpiar la verga?&rdquo;<\/p>\n<p>Guardando el silencio respectivo, me limit&eacute; a seguir chupando\/limpiando su verga, para no dejar rastro de nada de lechita ni de mis propias babas, las que tambi&eacute;n me tragaba con cada chup&oacute;n.<\/p>\n<p>Si bien me concentr&eacute; en la cabeza con forma de hongo de esa hermosa poronga, no desatend&iacute; el tronco, mucho menos los huevos, dejando ante cada lamida alg&uacute;n que otro pendejo en mi boca como se&ntilde;al de mi gran trabajo.<\/p>\n<p>Horacio me miraba y no pod&iacute;a creerlo. Creo que lo sorprend&iacute; no solo con la mamada de verga que le di, sino tambi&eacute;n con mi actitud. Y as&iacute; me lo hizo saber, sellando el acto con un hermoso beso de lengua que me transmiti&oacute; no solo sexualidad, sino lo sent&iacute; como un premio al trabajo realizado, como algo cari&ntilde;oso.<\/p>\n<p>Mientras se acomodaba su ropa, yo volv&iacute; al asiento delantero para retomar viaje al departamento de Fernando.<\/p>\n<p>Una vez con sus pantalones puestos y la verga ya casi dormida, Horacio me mir&oacute;, y me dijo: &ldquo;Te juro que en mi vida sent&iacute; la sensaci&oacute;n que acabo de sentir. Quiero volver a verte, porque siento que estoy en deuda con vos. No quiero que pienses que soy un ego&iacute;sta&rdquo;.<\/p>\n<p>Esa deuda pendiente era darme esa verga con cabeza en forma de champi&ntilde;&oacute;n por la cola, y era algo que no s&oacute;lo &eacute;l quer&iacute;a, sin dudas era una deuda pendiente de ambos.<\/p>\n<p>Pens&eacute; que el trayecto a la casa de Fernando iba a ser tenso, pero nada que ver. Continuamos camino como si nos conoci&eacute;ramos de toda la vida.<\/p>\n<p>Le facilit&eacute; mi celular para coordinar un encuentro con m&aacute;s tiempo y para saldar las deudas pendientes, pero eso ya ser&aacute; motivo de otro relato en otro momento, donde les contar&eacute; mi segundo encuentro con Horacio.<\/p>\n<p>Al llegar al domicilio de mi chongo, charlamos unos &uacute;ltimos cinco minutos en la puerta del edificio, me dijo que realmente envidiaba a la persona que iba a ver -a&uacute;n sin conocerlo-, y que hubiese querido que sigamos lo nuestro en su departamento.<\/p>\n<p>Pero no pudo ser porque soy una persona de palabra. No pod&iacute;a fallarle a Fernando, como tampoco le fallar&iacute;a a Horacio si el compromiso lo hubiese asumido con &eacute;l.<\/p>\n<p>Volvimos a besarnos apasionadamente antes de que me bajara de la camioneta, un beso extenso, de esos que piden que sigamos juntos. Pero yo no pod&iacute;a demorarme m&aacute;s.<\/p>\n<p>Esa noche con Fernando fue rara, porque si bien disfrut&eacute; cada vez que estuve con &eacute;l, no pude dejar de pensar en Horacio.<\/p>\n<p>En esa poronga con cabeza con forma de champi&ntilde;&oacute;n, en el sabor de su leche, en la limpiada de verga que le pegu&eacute; luego de que me hiciera tragar todo su semen de una manera tan intensa, no pod&iacute;a sacarme de la mente esa cogida de boca que me dio, de que me hab&iacute;a comido la verga que hasta hace poco era de Gabriela, la mujer que yo tanto deseaba ser.<\/p>\n<p>Tampoco iba a poder borrarme que era aquella persona que me conoc&iacute;a de peque&ntilde;o, y que ahora &eacute;l sab&iacute;a de mis gustos por ser una nena, mi devoci&oacute;n por los machos.<\/p>\n<p>Y no era cualquier persona, era el mejor amigo de pap&aacute;. Era Horacio, ese hombre de buen vivir, de gustos refinados, elegante, tan lindo hombre, mujeriego, pero que esa noche me hab&iacute;a elegido a m&iacute;.<\/p>\n<p>No fue la &uacute;ltima vez que nos vimos. Si bien las cenas en mi casa continuaron con intermitencias, y en algunas de ellas yo ya no participaba, lo volv&iacute; a ver una vez m&aacute;s en una quinta que &eacute;l ten&iacute;a el Parque Leloir, pero eso ser&aacute; motivo de otra historia que m&aacute;s adelante les contar&eacute;.<\/p>\n<p>Ese fue mi primer encuentro mano a mano con Horacio, el mejor amigo de pap&aacute;, el hombre que de peque&ntilde;o me vio tomar la mamadera de la mano de mi mam&aacute; cuando yo era beb&eacute;, y a mis 22 a&ntilde;os finalmente me termin&oacute; dado su mamadera de carne, y como buen bebito que soy, no le dej&eacute; nada de lechita.<\/p>\n<p>NATY.-<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Horacio es amigo de pap&aacute; desde que tengo uso de raz&oacute;n.&nbsp; Hace muchos a&ntilde;os hab&iacute;an sido socios en un emprendimiento gastron&oacute;mico, pero luego se hicieron camino cada uno por su lado, tal es as&iacute; que Horacio se fue a vivir all&aacute; por el a&ntilde;o 2002 al sur de nuestro pa&iacute;s, m&aacute;s precisamente a El Calafate, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":15298,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":{"0":"post-24757","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-gays"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24757","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15298"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24757"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24757\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24757"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24757"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24757"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}