{"id":24783,"date":"2020-07-19T02:57:19","date_gmt":"2020-07-19T02:57:19","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-07-19T02:57:19","modified_gmt":"2020-07-19T02:57:19","slug":"una-velada-inesperada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/una-velada-inesperada\/","title":{"rendered":"Una velada inesperada"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24783\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Pasadas dos semanas desde que mi esposa se atrevi&oacute; a tener sexo con un desconocido, en un peque&ntilde;o bar swinger, volvimos a considerar la posibilidad de repetir la experiencia, quiz&aacute; con un poco m&aacute;s de conocimiento sobre c&oacute;mo abordar las situaciones y c&oacute;mo comportarnos a la hora de que se nos presentara la oportunidad.&nbsp; En general, no ten&iacute;amos idea de c&oacute;mo anunciar que est&aacute;bamos disponibles para tener una experiencia sexual con quien estuviera interesado. Hasta ahora est&aacute;bamos aprendiendo y &eacute;ramos inexpertos.<\/p>\n<p>As&iacute; que volvimos a visitar el bar swinger. No hab&iacute;a muchas parejas aquella noche, pero s&iacute; varios hombres solos. Imagin&eacute; que ser&iacute;a cuesti&oacute;n de tiempo que ellos nos abordaran, porque nos miraban y conversaban entre ellos una y otra vez. Nelly, la mujer exhibicionista que hab&iacute;amos visto la vez anterior, tambi&eacute;n estaba all&iacute;. En su mesa se la ve&iacute;a a ella, acompa&ntilde;ada de su esposo y otras dos parejas. Como esper&aacute;bamos, con el paso del tiempo, ella se levant&oacute; de la mesa y se dirigi&oacute; al centro de la pista de baile donde, al comp&aacute;s de la m&uacute;sica, realiz&oacute; un entretenido y atrevido striptease. En desarrollo de su acto, ella se paseaba por todas las mesas, arrimando su vagina a la cara de los caballeros que all&iacute; estaban, frente a sus parejas, quienes re&iacute;an y aplaud&iacute;an las ocurrencias de &eacute;sta desenvuelta mujer. Al final, cuando la m&uacute;sica estaba pr&oacute;xima a concluir, ella se sentaba en una silla, levantando y abriendo sus piernas, exponiendo su sexo a la vista de todos.<\/p>\n<p>No pas&oacute; mucho tiempo para que se nos acercara un muchacho e invitara a bailar a mi esposa. Ella acept&oacute; y ambos se dirigieron al centro de la pista de baile. Las tandas de m&uacute;sica se sucedieron una tras otra, pero, la verdad, aparte de bailar de manera normal, no percib&iacute; que aquel muchacho hiciera algo que la calentara a ella y m&aacute;s bien se ve&iacute;a que bailaban y conversaban animadamente. Al rato, sin embargo, al terminar una de las tandas, ellos, en lugar de regresar a la mesa, se dirigieron a la sala de fantas&iacute;as. &Eacute;l iba adelante y la halaba a ella, que iba cogida de su mano, ligeramente atr&aacute;s. Ni siquiera voltearon a mirarme, as&iacute; que me levant&eacute; y les segu&iacute;, qued&aacute;ndome a la entrada de la sala, mirando lo qu&eacute; iba a suceder.<\/p>\n<p>El, en ese escenario, de inmediato mand&oacute; sus manos a los senos de mi mujer y trat&oacute; de besarla, pero ella, por alguna raz&oacute;n lo evit&oacute;, aunque dej&oacute; que le acariciara sus senos. Estaban abrazados y, al parecer, la situaci&oacute;n iba torn&aacute;ndose m&aacute;s caliente. El muchacho, h&aacute;bilmente, desaboton&oacute; la falda de mi mujer, de modo que esta cay&oacute; al piso, quedando ella vestida &uacute;nicamente con sus pantimedias, pero, por alguna raz&oacute;n, ella se separ&oacute; de &eacute;l. Algo le dec&iacute;a mientras recog&iacute;a su falda y se la acomodaba de nuevo. Puedo decir, que se arrepinti&oacute;. Y sin m&aacute;s, sali&oacute; de all&iacute; dirigi&eacute;ndose a nuestra mesa, sin darse cuenta que yo estaba a un lado de la puerta.<\/p>\n<p>De modo que llegue a la mesa cuando ella ya estaba sent&aacute;ndose. Y &iquest;ya se cansaron de bailar? pregunt&eacute;. Creo que s&iacute;, me respondi&oacute;. &iquest;Qu&eacute; se hizo el muchacho? Insist&iacute;. Me dijo, no s&eacute;. Pasaron unos minutos y el joven volvi&oacute; a aparecer. Me dijo que lamentaba que &eacute;l no fuera del agrado de ella y que quiz&aacute; en otra ocasi&oacute;n se pudiera lograr algo, porque no hab&iacute;a sido el momento aquella noche. Bueno, le dije yo, en este caso no puedo decir nada, porque es ella quien decide si lo hace o no, y no hay ninguna obligaci&oacute;n ni compromiso con nadie. Entiendo, le dije, que uno puede sentirse un poco frustrado y hasta enga&ntilde;ado, pero si la mujer dice que no es no, y no hay nada que hacer. Yo no la puedo convencer. Si, lo entiendo; esto es as&iacute;, dijo. Solo ven&iacute;a a despedirme y a decirles que me encant&oacute; conocerlos y que quiz&aacute; en otra oportunidad se pueden dar las cosas. Y no siendo m&aacute;s, se retir&oacute;.<\/p>\n<p>Quedamos mi esposa y yo ah&iacute;, solos, y comentamos acerca de lo sucedido. Me dijo que ciertamente se hab&iacute;a excitado y que hab&iacute;a sentido miedo, de manera que no quiso seguir adelante. Hablamos sobre esa percepci&oacute;n y c&oacute;mo manejarla, pues resultaba ambiguo que nosotros busc&aacute;ramos esas experiencias si no est&aacute;bamos seguros sobre lo que realmente quer&iacute;amos. Comentamos que tal vez lo que quer&iacute;amos era ver c&oacute;mo funcionaban las cosas y no necesariamente ser part&iacute;cipe de ellas. Sin embargo, para ello, ten&iacute;amos que compartir situaciones y experiencias.<\/p>\n<p>Est&aacute;bamos ah&iacute;, dedicados a conversar, cuando una mujer me invit&oacute; a bailar. Yo acept&eacute;. Se trataba de una de las acompa&ntilde;antes de Nelly, aquella mujer que hizo el show y que a&uacute;n estaba en el lugar. El marido de ella, simult&aacute;neamente, sac&oacute; a bailar a mi mujer. Ella tambi&eacute;n acept&oacute;. Entre baile y baile, aquella mujer me invit&oacute; a acompa&ntilde;arlos, a su residencia, manifestando que pod&iacute;amos conocernos mejor y pasar un rato agradable. Le dije que iba a consultar con mi esposa, pero ella se me adelant&oacute; pues ya le hab&iacute;an hecho la misma propuesta y sin decirme nada, hab&iacute;a aceptado. Me indic&oacute; que le llamaba la atenci&oacute;n ir all&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>Bueno&hellip; Estando los dos de acuerdo, pronto nos vimos metidos en un taxi, acompa&ntilde;ados por otras dos parejas, yendo qui&eacute;n sabe a d&oacute;nde. Y lo cierto es que la naturaleza de la propuesta y la presencia de los acompa&ntilde;antes nos causaban cierto temor, pero aun as&iacute; seguimos adelante.<\/p>\n<p>El sitio estaba bastante retirado de donde nos encontr&aacute;bamos. En el trayecto paramos en una droguer&iacute;a. Ellos estaban buscando reservativos, pero no los consiguieron. Y poco despu&eacute;s llegamos a un taller de mec&aacute;nica. A m&iacute; me entr&oacute; cierta desconfianza, pero ya est&aacute;bamos metidos en el cuento, as&iacute; que seguimos la corriente. Entramos al lugar y nos dirigimos a un segundo piso donde, para nuestra tranquilidad, hab&iacute;a una vivienda; un apartamento modesto, pero c&oacute;modo y bien dispuesto.<\/p>\n<p>No m&aacute;s llegar nos acomodamos en la sala. Ellos empezaron a preguntarnos sobre lo que hab&iacute;a sucedido en aquel lugar swinger, as&iacute; que les contamos la experiencia. Ellos estaban intrigados sobre por qu&eacute; yo no participaba y solo miraba. Les indicamos que &eacute;ramos nuevos en aquello y que realmente ten&iacute;amos dudas sobre c&oacute;mo deb&iacute;amos comportarnos, pues no hab&iacute;a confianza con las personas que reci&eacute;n conoc&iacute;amos.<\/p>\n<p>Las dos mujeres se miraron p&iacute;caramente y empezaron a decirle a mi mujer, que si lo que quer&iacute;a era aventura, ellas se lo pod&iacute;an proporcionar. Y as&iacute;, diciendo y haciendo, en aquella misma sala, en frente de tres hombres, donde yo me inclu&iacute;a, empezaron a desnudarla y a manifestarle que le iban a chupar el co&ntilde;o para que gimiera hasta m&aacute;s no poder, que iban a acariciarle la cuca para que aprendiera lo que era gozar el sexo y cada una de ellas se ufanaba de todas las conquistas que hab&iacute;an hecho.<\/p>\n<p>Ellas tambi&eacute;n, poco a poco, se fueron desnudando. De modo que bien pronto los hombres que est&aacute;bamos ah&iacute; pudimos ver a tres mujeres que se besaban y acariciaban fren&eacute;ticamente. Ellas ocupaban sus manos en cada espacio del cuerpo de mi esposa, una la besaba y le acariciaba los senos mientras la otra chupaba con fascinaci&oacute;n su sexo y le acariciaba sus nalgas y piernas. Despu&eacute;s, cada una de ellas se montaba en su cara para que ella le chupara sus sexos, lo cual hizo sin decir una palabra.<\/p>\n<p>Debo decir que aquella imagen era bien excitante. Mientras lo hac&iacute;an, aquellas mujeres profer&iacute;an frases de todo tipo, lo cual calentaba a&uacute;n m&aacute;s el ambiente. Uno de los hombres se desnud&oacute; y empez&oacute; a masturbarse viendo aquella escena. Y el otro, al poco tiempo, hizo lo mismo. De modo que ahora eran cinco personas desnudas, en un cruce de cuerpos, que se rozaban uno a otro.<\/p>\n<p>Los hombres empezaron a acariciar a sus mujeres, quienes no dejaban de prestar atenci&oacute;n a mi mujer, quien se estaba preocupando un poco pues pensaba que aquellos dos animales la iban a penetrar y eso nunca lo hab&iacute;a considerado, adem&aacute;s que se encontraba muy a gusto con la atenci&oacute;n de aquellas dos damas.<\/p>\n<p>De pronto, y sin decir una palabra, ellas dieron espacio para que sus maridos atendieran a mi mujer. Uno de ellos se dedic&oacute; a chupar su sexo mientras que el otro puso su miembro en la boca de ella para que le deleitara con una delicada mamada, lo cual hizo de manera por dem&aacute;s obediente. Luego, aquellos dos cambiaban de posici&oacute;n, as&iacute; que la se&ntilde;ora pudo deleitar dos miembros, uno a uno&hellip;<\/p>\n<p>Nelly, se qued&oacute; mirando la escena, y la otra mujer vino a m&iacute; para mamar mi miembro, que estaba erecto ante tanta excitaci&oacute;n. Ella juguete&oacute; conmigo y yo trat&eacute; de penetrarla, pero me dijo que sin cond&oacute;n era mejor evitarlo. Me sent&iacute; cortado, pero acept&eacute; su punto de vista. Y dej&eacute; que me lo mamara, todo lo que quisiera, hasta que, ya no aguant&eacute;, y me vine en su boca. Ella sigui&oacute; en su tarea, trago mi semen y me dej&oacute; limpiecito. Y al final, con una sonrisa picarona, me dio un beso, que me supo un tanto salado.<\/p>\n<p>Mi mujer, que segu&iacute;a en manos de aquellos, se mostraba un tanto preocupada porque el contacto de aquellos era bastante cercano y en cualquier momento pod&iacute;a ser penetrada. Sin embargo, aquellos prometieron que no lo har&iacute;an, porque no ten&iacute;an preservativos, y se dedicaron a besarla, acariciarla, a frotar sus sexos contra el de ella, todo dentro de un respeto que causaba admiraci&oacute;n y tambi&eacute;n mucha excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Uno de los hombres volte&oacute; a mirar a una de las mujeres y dijo, comadre, con usted si tengo confianza, y sin decirse nada m&aacute;s la fue penetrando. Tanto mi esposa, como yo, vimos como aquel penetraba a esa mujer. Hab&iacute;a mucha familiaridad. Nelly, la esposa de aquel hombre, tan solo miraba, sin decir palabra. El dispuso de ella en varias posiciones y as&iacute; estuvieron un rato. Pero, de pronto, el volvi&oacute; a dirigir la mirada a mi mujer, que estaba siendo atendida por su compadre, el esposo de la mujer a la que acababa de penetrar.<\/p>\n<p>Ahora, los dos hombres, nuevamente se dedicaron a atender a mi esposa. Ella, para nada, rehusaba lo que estaba sucediendo, y les permit&iacute;a que la tocasen e hicieran con ella lo que fuera. Parec&iacute;a que disfrutaba el momento tal como se estaba presentando. Los dos machos se la turnaban, la volteaban como si la fueran a penetrar por su culo, pero lo &uacute;nico que hac&iacute;an era frotar sus miembros contra su piel, por delante, por detr&aacute;s, a brind&aacute;rselo para que ella lo mamara hasta que, en un momento dado, aquellos hicieron explotar sus vergas en chasquidos simult&aacute;neos. Pr&aacute;cticamente se masturbaron con ella. Pasado esto se quedaron all&iacute;, reposando un rato y, pasados unos minutos, nos invitaron a que les dej&aacute;ramos, pues pod&iacute;amos gozar mucho m&aacute;s en el futuro, fue lo que dijeron.<\/p>\n<p>Para mi fue extra&ntilde;o, pues nunca hab&iacute;a tenido la oportunidad de ver a mi mujer sumergida en un bacanal como ese y percibir como disfrutaba. Para nada le import&oacute; que se tratara de extra&ntilde;os. Su cuerpo respondi&oacute; a las caricias de todos ellos y goz&oacute; lo que en su momento sinti&oacute;. Poco despu&eacute;s y pasado el agite de todo aquello, nos despedimos. Ellos, desnudos, como estaban, nos acompa&ntilde;aron hasta la puerta, no sin antes darle a mi mujer un &uacute;ltimo apret&oacute;n en las nalgas y un beso de despedida. Ella, casi que decide quedarse nuevamente&hellip;<\/p>\n<p>Despu&eacute;s, ya en nuestro hogar, conversamos sobre lo que hab&iacute;a pasado. Me pas&oacute; por la mente pensar que ellos, vengando al muchacho que hab&iacute;a rechazado mi mujer en aquel lugar, y que a lo mejor era conocido, hicieron todo lo que &eacute;l no pudo hacer. De todos modos, qued&oacute; pendiente que la penetraran, no s&eacute; si por la excusa de la falta de condones o, a prop&oacute;sito, para que ella se sintiera tambi&eacute;n un tanto rechazada, y frustrada ante lo que pudo ser y no fue. Lo cierto es que aquello fue una velada inesperada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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