{"id":24850,"date":"2020-07-23T22:00:00","date_gmt":"2020-07-23T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-07-23T22:00:00","modified_gmt":"2020-07-23T22:00:00","slug":"entre-cortinas-con-el-hijo-de-los-nuevos-vecinos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/entre-cortinas-con-el-hijo-de-los-nuevos-vecinos\/","title":{"rendered":"Entre cortinas con el hijo de los nuevos vecinos"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24850\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ya llevaba un tiempo viviendo sola en un complejo departamental en las afueras de la metr&oacute;poli, un poco acongojada, pero ciertamente m&aacute;s c&oacute;moda, desde que me hubiese separado de mi novio casi cinco meses atr&aacute;s.&nbsp;<\/p>\n<p>A su vez, habr&iacute;an pasado unos dos meses que mis vecinos habr&iacute;an emigrado a otros terrenos, dejando abandonada la casa de enfrente colindante a la m&iacute;a.<\/p>\n<p>Acostumbrada a la privacidad que me ofrec&iacute;a el aislamiento en aquel rinc&oacute;n del vecindario, me asomaba tranquila por mi venta. Era una bella tarde soleada, acaba de regresar del trabajo, cuando observaba a una familia desde la ventana de mi dormitorio arribando justamente a aquella casa, cuales seguramente se convertir&iacute;an en mis nuevos vecinos.<\/p>\n<p>Era una pareja cl&aacute;sica con dos hijos; una peque&ntilde;a quien no deb&iacute;a tener m&aacute;s de tres a&ntilde;os y un adolecente de unos veinte a&ntilde;os. Y ya saben, me he quedado embobada mirando el laborioso y extenuante trabajo que conlleva descargar las cajas, muebles y de m&aacute;s dom&eacute;sticos, que, cuando se mira sin tener que hacerlo, resulta ser pecaminosamente satisfactorio.<\/p>\n<p>A primera vista<\/p>\n<p>Un d&iacute;a llegaba tarde del trabajo, era ya de noche. Deb&iacute;an ser cerca de las once cuando entraba a mi recamara muerta de cansancio, apenas encend&iacute; la luz, me saqu&eacute; los zapatos altos y comenc&eacute; a desvestirme. Me quit&eacute; el abrigo y me desaboton&eacute; la blusa hasta quit&aacute;rmela, enseguida me baj&eacute; la cremallera de mi falda dejando que se deslizara hasta desembocar en mis desnudos pies, cuando me percat&eacute; de que mis cortinas estaban completamente abiertas. Entonces me detuve y me acerqu&eacute; a la ventana para cerrar los telares.<\/p>\n<p>Esa fue la primera vez que lo pill&eacute;. Se trataba del hijo mayor de los vecinos, quienes hab&iacute;an terminado de asentarse en su nuevo hogar semanas atr&aacute;s. Dejando su sala en la parte izquierda de la casa en la planta baja, junto con la cocina. Un estudio en el segundo piso y a la derecha del mismo, la recamara del muchacho, quien me espiaba desde su ventana, at&oacute;nito ante el espontaneo espect&aacute;culo que le habr&iacute;a expuesto inconscientemente.<\/p>\n<p>Me dio un mucho coraje, de inmediato le cerr&eacute; las cortinas del show llena de enfado, lamentando con impotencia mi est&uacute;pido descuido. Aunque no le habr&iacute;a mostrado m&aacute;s que mi torso a&uacute;n con mi sost&eacute;n puesto, me sent&iacute;a col&eacute;rica por el simple hecho de haberme exhibido sin saberlo.<\/p>\n<p>Me sent&iacute;a acosada, ahora me pasaba las tardes en penumbras, con las cortinas cerradas la mayor parte del tiempo. Sin embargo, a&uacute;n lo ve&iacute;a, s&iacute;, a aquel adolescente. No lo s&eacute;, algo en &eacute;l me atra&iacute;a. Un poco por su apariencia, era bastante guapo, pero tambi&eacute;n por su forma de ser. Parec&iacute;a un chico responsable, siempre cuidaba de su hermana peque&ntilde;a y cuando no estaba estudiando se la pasaba ayudando a su madre en las labores de la casa.<\/p>\n<p>Eso me hizo pensar mucho en mi exnovio y lo inmaduro que era, tambi&eacute;n provoco que me juzgara a m&iacute; misma, pasando la mayor parte del tiempo jugando videojuegos. No pod&iacute;a creer que un chico de apenas veinte, fuese m&aacute;s responsable que mi anterior novio, m&aacute;s que el tipo que presum&iacute;a de t&iacute;tulos y galardones en escuelas de paga, supuestamente en puestos importantes de grandes empresas. Irresponsable, mujeriego y mentiroso, es lo que era.<\/p>\n<p>Pensaba en lo que ser&iacute;a de aquel joven muchacho al crecer, mientras le ve&iacute;a desde mi cocina asando la comida en la estufa, espi&aacute;ndole hasta el otro lado de la acera en su casa conviviendo con su pap&aacute;, quien era un hombre muy serio, de porte estricto, seguramente de ah&iacute; la actitud sumisa de su hijo.<\/p>\n<p>No fue sino hasta d&iacute;as despu&eacute;s cuando lo ver&iacute;a nuevamente. Era un domingo, &uacute;nico d&iacute;a en el que descansaba y pod&iacute;a despertarme tarde. Sin embargo, en aquella ocasi&oacute;n separaba los parpados por eso de las siete de la ma&ntilde;ana, cuando normalmente lo hac&iacute;a ya casi tocando las once.<\/p>\n<p>El sol a&uacute;n no terminaba de posarse sobre el tejado de la casa vecina y yo ya me dispon&iacute;a a iniciar mi d&iacute;a, con toda la ap&aacute;tica actitud que un domingo pudiese ofrecer. Me vest&iacute; la parte de arriba del pijama, pues suelo dormir solo con el peque&ntilde;o short del conjunto, y abr&iacute; las cortinas de mi recamara para ahorrarme el bombillo con la luz de la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>Con toda normalidad mir&eacute; el piso del vecino. Ah&iacute; estaba el joven, igualmente con su ropa de dormir. Record&eacute; mi involuntario exhibicionismo al casi desvestirme frente a &eacute;l, pero no le prest&eacute; mayor importancia y r&aacute;pidamente continu&eacute; con mis deberes matutinos para no arruinarme la ma&ntilde;ana yo sola con malos recuerdos.<\/p>\n<p>As&iacute;, arregl&eacute; mi recamara, aseando solo un poco la sala y la cocina en el primer piso, pues me paso la mayor parte del tiempo arriba, en el cuarto de entretenimiento contiguo a mi recamara, donde me dispuse a pasar la aspiradora entre el sof&aacute; y el love seat frente a la tv.<\/p>\n<p>Al terminar, regres&eacute; a mi alcoba para cambiarme de ropa. Me puse frente a mi closet, el cual quedaba a un lado de la ventana, y ah&iacute;, mientras buscaba ropa c&oacute;moda que vestirme, no pude evitar espiar un poco a la casa de al lado discretamente.<\/p>\n<p>En uno de esos vistazos apareci&oacute; el hijo de los vecinos en su habitaci&oacute;n. Parec&iacute;a que regresaba de ba&ntilde;arse, tan solo se cubr&iacute;a su cuerpo desnudo con una toalla enrollada en su cintura. Y no pude quitarle la vista. No le hab&iacute;a mirado con atenci&oacute;n, sin duda es un chico muy guapo. Ten&iacute;a un buen cuerpo, no era demasiado musculoso pero se le macaba el abdomen a&uacute;n desde lejos, y ten&iacute;a un rostro hermoso e inocente. Era de tez blanca, cabello lacio un poco largo, casta&ntilde;o claro y unos bonitos ojos claros.<\/p>\n<p>No hace falta decir que me cautiv&oacute; el chico, no pude evitarlo. Quer&iacute;a apartar la mirada, pero en ese momento el t&iacute;o se despojaba de su toalla, quedando completamente desnudo, dej&aacute;ndome ver toda su polla que, aunque a&uacute;n fl&aacute;cida se ve&iacute;a pulcra y suculenta.<\/p>\n<p>Seguramente lo hab&iacute;a hecho adrede, no lo s&eacute;, pero me gust&oacute;, mucho. No es lo mismo ver a una persona desnuda de primeras, como si fuese tu pareja. El verlo desde lejos, en modo esp&iacute;a, resulta muy excitante. Aquel desinhibido momento hac&iacute;a que mi ritmo cardiaco aumentase como si estuviese por cometer un delito. Sent&iacute;a que me faltaba el aire. Quer&iacute;a dejar de ver, y no parecer una pervertida, pero no pod&iacute;a despegar la mirada de aquel joven adolecente andando en pelotas antes de vestirse, espiando su espalda, sus redondas nalgas, sus piernas y claro, su miembro balance&aacute;ndose cual trompa de elefante.<\/p>\n<p>Fue una experiencia muy intensa, pese a la brevedad de la misma. Hasta ese d&iacute;a cre&iacute;a que el voyerismo era una actividad exclusiva de gente perdida y depravada. No pod&iacute;a creer que me llegase a gustar y excitarme tanto.<\/p>\n<p>Juego de dos<\/p>\n<p>Desde ese d&iacute;a cambi&eacute; mucho. Creo que hab&iacute;a encontrado una faceta en mi sexualidad que no conoc&iacute;a. Me hab&iacute;a enamorado de aquella complicidad a distancia no escrita que nos libraba de cualquier compromiso, y que sin embargo nos dar&iacute;a v&iacute;a libre para experimentar y jugar con nuestros cuerpos y miradas entre cortinas.<\/p>\n<p>D&iacute;as pasaron desde ese encuentro que tanto anhelaba repetir, pero era muy complicado coincidir en horarios, solo ten&iacute;a oportunidad en domingo y d&iacute;as festivos, por desgracia no suelo ser de esas mujeres que madrugan muy temprano.<\/p>\n<p>Sin embargo, todo cambi&oacute; en una tarde entre semana. Era un d&iacute;a soleado y muy hermoso, perfecto pasa salir a correr un poco como tanto disfruto hacerlo. As&iacute; que me puse mis licras deportivas, una blusa delgada, los zapatos para correr y sal&iacute; a dar una vuelta en el boscoso paraje alrededor del vecindario.<\/p>\n<p>Un par de horas m&aacute;s tarde regres&eacute; a casa un poco cansada pero no lo suficiente como para no hacer un poco de yoga para terminar de relajar mi cuerpo. Entonces puse mi tapete en la estancia principal en la segunda planta, justo detr&aacute;s del centro de entretenimiento y comenc&eacute; con los estiramientos y posturas cl&aacute;sicas de la disciplina.<\/p>\n<p>En esas estaba cuando sent&iacute; una mirada. De reojo mir&eacute; a la casa de enfrente y enseguida me percat&eacute; que el vecino conversaba con su hijo en la sala de estudio. Le mostraba unos documentos y gr&aacute;ficas en su ordenador de escritorio, seguramente de su trabajo, quiz&aacute; comenzando a formarle un h&aacute;bito del negocio que alg&uacute;n d&iacute;a le heredar&iacute;a.<\/p>\n<p>Sin embargo el monitor no era lo &uacute;nico que observaban mis vecinos. Bien sab&iacute;a que ambos desviaban la mirada a m&iacute;. Me incomod&oacute; un poco pero no lo suficiente como para detenerme o cerrar las cortinas, el d&iacute;a era muy hermoso y no le negar&iacute;a la entrada a mi hogar, aunque estuviese acompa&ntilde;ado de miradas indiscretas.<\/p>\n<p>Tampoco era para tanto, es decir, estaba justo enfrente de ellos haciendo mi rutina, con todos los ademanes y ajetreos que conlleva. Era natural que le arreb&aacute;tese la mirada a cualquiera aunque fuese solo por un instante. Vestida en esa holgada blusa rosa que dejar&iacute;a ver mis senos debajo, aprisionados en mi sujetador deportivo color lila, y mis ajustadas mallas del mismo color meti&eacute;ndose entre mis muslos y mis nalgas por los movimientos que realizaba.<\/p>\n<p>No pas&oacute; a mayores, aunque s&eacute; que ambos, padre e hijo, disfrutaron de aquella peque&ntilde;a obra teatral.<\/p>\n<p>Todo subir&iacute;a al siguiente nivel un par de semanas m&aacute;s tarde cuando llegaba un poco m&aacute;s temprano del trabajo. Ese d&iacute;a hab&iacute;a salido de las oficinas a una conferencia en un lugar cerca de donde vivo, la cual, por fortuna, habr&iacute;a terminado pronto, d&aacute;ndome m&aacute;s tiempo de llegar a casa.<\/p>\n<p>De inmediato me dirig&iacute; a mi recamara con toda intenci&oacute;n de ponerme el pijama. Me acerqu&eacute; a la ventana para cerrar las cortinas, pero me detuve. No puede evitar espiar un poco, estaba toda la familia; el padre estaba en el estudio, concentrado en su ordenador, a la mam&aacute; se le pod&iacute;a ver en la sala en el piso de abajo jugado con su hija quien corr&iacute;a de arriba abajo molestando a su padre insistentemente, aunque a &eacute;l no parec&iacute;a molestarle. Y el hijo, aquel muchacho estaba en su alcoba, perdido en su ordenador port&aacute;til anotando con desesperaci&oacute;n en su cuaderno.<\/p>\n<p>Me quede un rato mirando embelesada con la hogare&ntilde;a escena, hasta recobrar la motricidad de mi cuerpo para reanudar mi cometido inicial. Entonces, me acerqu&eacute; a mi guarda ropa y de &eacute;l saqu&eacute; mi ropa de dormir tir&aacute;ndola sobre mi cama sin cuidado alguno. Ah&iacute; me pos&eacute; frente a ella y comenc&eacute; a desvestirme. Me quit&eacute; el saco y lo colgu&eacute; sobre el respaldo de una silla cerca de la puerta, enseguida me saqu&eacute; la delgada blusa de tirantes que vest&iacute;a debajo y no me resist&iacute; a mirar por la ventana.<\/p>\n<p>Ah&iacute; cach&eacute; mi vecino y fiel confidente espiando tras su cortina. El muy ingenuo deb&iacute;a creer que no se ve&iacute;a, pero su silueta se delineaba perfectamente entre los pliegas de la tela colgante recorrida a la izquierda de su ventana.<\/p>\n<p>Estaba fastidiada, me sent&iacute;a harta de tener que lidiar con los vecinos, suplicando por un poco de privacidad. Ese era el momento para cerrar el tel&oacute;n, pero al acercarme a mi ventana, algo me detuvo. Ya con la cortina en la mano, me percat&eacute; que el chico se estaba zanjando el pene como depravado. Era obvio, sus ajetreos lo delataban.<\/p>\n<p>Primero me dio un poco de asco, cre&iacute;a que se trataba de un tipo con serios problemas, pero enseguida record&eacute; que yo misma tambi&eacute;n le hab&iacute;a espiado. Y no supe que pensar.<\/p>\n<p>Dej&eacute; la cortina entrecerrada y regrese a mi armario. Estaba confundida, ten&iacute;a sentimientos encontrados que trataba de comprender, mirando discretamente la larga polla del vecino siendo complacida por todo lo largo con su mano izquierda, ahora fuera de su escondite de telas.<\/p>\n<p>Frente a mi espejo, comenc&eacute; a peinarme mi larga cabellera, recordando la escena donde le ve&iacute;a desnudo, recreando aquellos sentimientos que me embriagaron al no poderle quitar los ojos de encima. Y ah&iacute; lo comprend&iacute; todo.<\/p>\n<p>Se trataba de ese amor a distancia, de esa fruta prohibida, del pecado convertido en placer, alej&aacute;ndose un poco de lo correcto para desinhibirse y darse ese gusto culposo de mirar, como yo misma lo hac&iacute;a ese d&iacute;a en que arribaron, viendo como desempacaban sin que se percataran de mi presencia, solo que ahora, tomaba un sentido m&aacute;s er&oacute;tico, sensual y voyerista.<\/p>\n<p>Y de nuevo me dej&eacute; seducir por la excitaci&oacute;n del momento. Sin saberlo, ya estaba enredada y me hab&iacute;a acongojado con aquel sentimiento mutuo de espiar y ser observada. Me encanta esa sensaci&oacute;n de ser querida, amada y sobre todo deseada con lujuria y perversi&oacute;n a distancia. Me hace sentirme m&aacute;s sensual y femenina. Me empodera tener el control absoluto de la situaci&oacute;n y poder excitar a placer.<\/p>\n<p>Entonces camin&eacute; cerca de la ventana, fingiendo distracci&oacute;n, acomodando mi cabello en una coleta, Ah&iacute;, sin voltear a ver, me llev&eacute; las manos a la espalda y me desabroch&eacute; mi sost&eacute;n. Enseguida lo dej&eacute; caer desnudando mi torso y exponiendo mis senos balance&aacute;ndose a la intemperie y a ese chico, a ese afortunado muchacho quien espiaba mal escondido desde su cuarto, masturb&aacute;ndose con el espect&aacute;culo, delatado por el inequ&iacute;voco movimiento de sus cortinas, al paso de su mano estrujando su miembro excitado por m&iacute;. Gracias a m&iacute;.<\/p>\n<p>Show de medianoche<\/p>\n<p>Era adicta ya a esa sensaci&oacute;n, me hac&iacute;a sentir realmente bien, me enaltec&iacute;a el ego, y sin duda me excitaba mucho. Tanto, que llegu&eacute; a tocarme en la noche, fantaseando con las miradas del joven y guapo vecino, hasta hacerme venir en mi cama imaginando su pene eyaculando al verme exhibi&eacute;ndome para &eacute;l. Realmente me encanta seducir de esa manera.<\/p>\n<p>En otras ocasiones me dej&eacute; ver a trav&eacute;s de la ventana. De hecho lo hac&iacute;a cada vez que pod&iacute;a, siempre con discreci&oacute;n y en medida de lo posible con recato, buscando no verme tan obvia ni descarada, alimentando el roll de voyerista.<\/p>\n<p>Casi siempre lo hac&iacute;a al regresar del trabajo y cambiarme de ropa, pero a veces tambi&eacute;n lo hac&iacute;a en las ma&ntilde;anas despu&eacute;s de ba&ntilde;arme, o en aquellas rutinas de yoga a&uacute;n enfrente de su padre. A ambos les gustaba verme, y a m&iacute; me gustaba que me vieran. Sab&iacute;a cu&aacute;nto lo gozaban, ahora que tambi&eacute;n conoc&iacute;a esos sentimientos de perversi&oacute;n. Ahora comprend&iacute;a lo sumamente adictivo que era observar, y lo irresistiblemente excitante que deb&iacute;a hacerlo con una chica como yo.<\/p>\n<p>Por ello me dedicaba a alentar aquellas sensaciones, vistiendo con mis conjuntos deportivos m&aacute;s entallados, que realzaban mis atributos, algunas veces incluso sin ropa interior, para despertar las fantas&iacute;as m&aacute;s oscuras y perversas de mis vecinos, a quienes les exhib&iacute;a mis pezones erectos bajo mis blusas, mis nalgas entalladas y mi depilada vagina marcando raya en mis leggings.<\/p>\n<p>En una ocasi&oacute;n, sal&iacute;a de ba&ntilde;arme muy temprano en un d&iacute;a lluvioso y nublado. Entonces me atrev&iacute; a quitarme la toalla y pasarme desde el ba&ntilde;o hasta mi recamara, por todo el cuarto de entretenimiento frente al ventanal de dos por dos y medio metros, que les dejar&iacute;a a mis vecinos la vista clara para admirarme de cuerpo entero.<\/p>\n<p>No s&eacute; si me habr&iacute;an visto, las ventanas estaban un poco empa&ntilde;adas por el contraste de temperaturas, pero segura estoy de haber visto al m&aacute;s joven un par de veces espi&aacute;ndome desde su escondite favorito tras las cortinas de su recamara. Se levantaba desde muy temprano solo para verme. Eso me gustaba mucho, y se lo agradec&iacute;a dej&aacute;ndole verme mientras me vest&iacute;a y arreglaba antes de salir al trabajo.<\/p>\n<p>Sin censura<\/p>\n<p>Finalmente en una de esas noches de ocio, me encontraba jugando con la consola de videojuegos que hab&iacute;a dejado mi ex novio, sentada frente a la pantalla a las afueras de mi recamara. Eran ya como las once, pero era s&aacute;bado y las partidas en l&iacute;nea se pon&iacute;an buenas.<\/p>\n<p>Entonces not&eacute; movimientos detr&aacute;s de la cortina en el cuarto del vecino. Sonre&iacute; sabiendo de qui&eacute;n se trataba. No hab&iacute;a mucho que ver, vest&iacute;a ropa c&oacute;moda y holgada, no ten&iacute;a planeado nada, pero el saber que estaba ah&iacute;, espiando, me har&iacute;a cambiar de idea.<\/p>\n<p>En un principio solo lo ignoraba, tampoco se trataba de hacerlo diario ni de complacerlo todo el tiempo, pero pronto no me resist&iacute;, era mi adicci&oacute;n. Casi sin pensarlo me acomod&eacute; de tal manera que pudiese verme mejor; subiendo mis pies al sill&oacute;n y recost&aacute;ndome en torno a su ventana.<\/p>\n<p>Segu&iacute;a jugando, pero entre partida y partida me le insinuaba jugueteando con mi blusa delgada y suelta, como si estuviese a punto de rebelarle mis senos en cualquier momento. Hasta que lo hice. Siendo la &uacute;nica prenda que vest&iacute;a en la parte superior, justamente en medio de una partida, al calor del momento, en un brusco movimiento, mi blusa se desliz&oacute; por uno de mis hombros dejado al descubierto uno de mis senos, debelando mi pez&oacute;n rosado claro.<\/p>\n<p>Me di cuenta enseguida, pero no le prest&eacute; atenci&oacute;n al detalle, ya me habr&iacute;a visto el torso desnudo en otras ocasiones, aunque seguramente no tan claramente ni por tanto tiempo como ahora, aunado a la forma tan descuidada y espontanea en que se hab&iacute;a presentado el momento. Seguramente le dar&iacute;a m&aacute;s material y tiempo para complacerse con la visi&oacute;n que su bella y exhibicionista vecina le presentaba frente a su ventana.<\/p>\n<p>-Eso es cari&ntilde;o. &iquest;Te gusta? Demu&eacute;stramelo complaci&eacute;ndote para m&iacute;. &ndash;Poco a poco, aquel chico comenzaba a robarme la atenci&oacute;n. Imaginaba como estar&iacute;a gozando de la vista, de mi cuerpo, de mis senos desprotegidos asom&aacute;ndose entre el holgado escote de mi blusa, mientras intentaba concentrarme por matar y sobrevivir un poco m&aacute;s en la partida virtual. Cuando otro enemigo aparec&iacute;a, y la confrontaci&oacute;n se daba, aguerrida e intensa; intentado encestarle un disparo, evitando su ofensa, esquivando sus balas, saltando y apuntando. Mi coraz&oacute;n bombeaba con fuerza, la adrenalina flu&iacute;a y finalmente lo derrot&eacute;. Sal&iacute;a vencedora de aquel mano a mano, y lo festej&eacute; con efusi&oacute;n, lo grit&eacute; a todo pulm&oacute;n, levant&eacute; las manos en se&ntilde;al de victoria y entonces, llena de felicidad y &eacute;xtasis, me saqu&eacute; la blusa de un veloz movimiento, quedando en topless con los pechos al aire, antes de retomar la calma y continuar la partida.<\/p>\n<p>Estaba vuelta loca, sent&iacute;a mi cuerpo desfallecer ante la excitaci&oacute;n del momento. Mis redondas y libres tetas se me endurec&iacute;an aprisionadas por el helado fr&iacute;o al ser expuestas. Temblaba y sudaba pese a la poca ropa que vest&iacute;a. Continuaba mi camino hacia la victoria, mientras sent&iacute;a los ojos de mi vecino sobre mi cuerpo, deleit&aacute;ndose con mis pechos ahora balance&aacute;ndose elegantemente con toda explicites, como esperando a una traviesa mano para que jugasen con ellas, probando su textura, su suavidad y cu&aacute;n calientes estaban. &ndash;Seguro que te encantar&iacute;a &iquest;no? &iquest;Quieres palparme los senos? Suavemente y sin prisa, como me gusta. Con ambas manos. Pru&eacute;balas, su textura, su temperatura. Recorre tus dedos delicadamente alrededor de mi pez&oacute;n rosado y pell&iacute;zcalo, solo un poco.<\/p>\n<p>Sin darme cuenta, ya me estaba excitando al imaginar todo lo que deb&iacute;a estar sintiendo el vecino al verme, recordando lo que yo sent&iacute;a al verlo, desnudo, sus duras nalgas blancas y su largo falo endurecido siendo estrujado al verme, satisfaciendo sus bajos instintos con mi cuerpo, demostr&aacute;ndome de esa manera cuanto lo excitaba y cuanto me deseaba.<\/p>\n<p>Al final de esa misma partida, me sent&iacute;a diferente, nerviosa, ansiosa, quer&iacute;a continuar con el juego, pero no el virtual sino el real, el juego de miradas, ese que tanto nos gustaba, sacando a flor de piel nuestros fetiches reprimidos. Entonces me despein&eacute; el cabello, me acomod&eacute; pl&aacute;cidamente, me abr&iacute; de piernas, y mientras esperaba ingresar a un nuevo duelo me masajeaba un poco mi cl&iacute;toris sobre mi ropa interior y mi pantal&oacute;n deportivo con todo placer, intentando apaciguar mis nervios alterados y de paso exhibirme para mi vecino.<\/p>\n<p>Sab&iacute;a que el chico me estaba viendo escondido tras su cortina. No lo pod&iacute;a ver, pero los movimientos lo delataban. Comenzaba la nueva partida, y los disparos, y corr&iacute;a, me escond&iacute;a, pero yo ya no estaba concentrada, por lo que mor&iacute; casi enseguida. Y ah&iacute; me rend&iacute; por completo.<\/p>\n<p>Estaba realmente caliente; sudaba y temblaba de excitaci&oacute;n. Entonces dej&eacute; el mando por un momento, me puse de pie, estir&eacute; mis brazos relajando mi cuerpo, suspir&eacute; profundamente, y de un solo movimiento me baj&eacute; el pantal&oacute;n con todo y bragas para terminar de desnudarme por completo antes de regresar a mi asiento.<\/p>\n<p>Enseguida me abr&iacute; de piernas con todo descaro directo hac&iacute;a la ventana del chico y comenc&eacute; a tocarme. Ya no aguantaba un minuto m&aacute;s, me hab&iacute;a puesto bien caliente. Me llev&eacute; las manos a mi vagina y la encontr&eacute; receptiva, mojada y ardiente como una buena taza de caf&eacute; por las ma&ntilde;anas desbordando su tibio contenido esgrimida para darle un buen sorbo sabroso.<\/p>\n<p>Lentamente me perd&iacute;a en mis caricias. Pese a la distancia, me sent&iacute;a entregada a &eacute;l. Era suya y aquel espect&aacute;culo era todo para &eacute;l. Era nuestro &iacute;ntimo y privado secreto. Sab&iacute;a que le encantaba, pod&iacute;a imagin&aacute;rmelo zanj&aacute;ndose con fuerza su miembro de adolecente precoz, gozando como nunca en su vida al ver una mujer como yo, desnuda, masturb&aacute;ndose al otro lado de la ventana.<\/p>\n<p>Y eso me encantaba. Es la mejor sensaci&oacute;n de todas. Sentirse deseada, anhelada y due&ntilde;a de todos sus imp&uacute;dicos pensamientos sexuales, me provoca a raudales, haciendo que se me estremezca todo el cuerpo. &ndash;Disfr&uacute;tame cari&ntilde;o. G&oacute;zame como su fuese la &uacute;nica mujer en tu vida. Compl&aacute;cete mirando mi cuerpo; mis pies enrojecidos por el calor en mi cuerpo, mis piernas blancas entumecidas por el impulso org&aacute;smico congreg&aacute;ndose en medio de ellas. S&eacute; cu&aacute;nto te excitan mis senos en forma de gota, balance&aacute;ndose libres pero firmes, endurecidos por todo ese placer dentro de mi cuerpo.<\/p>\n<p>Agradecida, me acariciaba con seducci&oacute;n toda la piel de mi cuerpo, expres&aacute;ndole toda mi fogosidad con sensuales movimientos, relami&eacute;ndome los labios, exhalando excitantes gemidos sin censura, mostr&aacute;ndole expl&iacute;citamente toda mi conchita mojada para que pudiese contemplar lo ardiente y mojada que estaba. &ndash;Seguro que te gustar&iacute;a probarla. Beber de mi dulce contenido acuoso emanando de mi depilada vagina. Sabor&eacute;alo. Es todo para ti.<\/p>\n<p>Me encantan sus miradas, casi pod&iacute;a palparlas sobre mi cuerpo, sab&iacute;a cu&aacute;nto me deseaba follar en ese instante, seguramente fantaseando con ponerme las manos encima, tocarme, estimularme, besarme, saborearme, masturbarme, meterme los dedos en mi mojado co&ntilde;o y beber de los n&eacute;ctares mi vagina para despu&eacute;s penetrarme duro y profundo, sin piedad, ah&iacute;, en ese mismo sill&oacute;n, en el que me retorc&iacute;a de placer a punto de hacerme venir.<\/p>\n<p>&Eacute;l me ve&iacute;a, lo sab&iacute;a, se estar&iacute;a complaciendo, viendo a su vez como mis dedos me complac&iacute;an, entrando y saliendo con desd&eacute;n en mi rosada y apretada conchita, empapada mis tibios fluidos &iacute;ntimos. Extasiado con lo que sus ojos se apresuraban a captar en su memoria con desesperaci&oacute;n, mientras su mano amiga juguetea con mi cl&iacute;toris, estruj&aacute;ndolo entre espasmos que me excitaban m&aacute;s y m&aacute;s. &ndash;S&iacute;, s&iacute;. G&oacute;zame, imagina que me tienes y hazme tuya. Compl&aacute;cete con mi cuerpo, s&iacute;rvete a placer y d&eacute;jame complacerte. Imagina que tu mano es la m&iacute;a y estim&uacute;lame hasta hacerme venir. S&iacute;, s&iacute;, as&iacute; cari&ntilde;o. Estr&uacute;jate tu largo pene, claro y pulcro hasta hacerlo estallar para m&iacute;.<\/p>\n<p>Enloquec&iacute;a fantaseando con mi vecino, provoc&aacute;ndome un placer insoportable, enaltecida con mis caricias y las miradas voyeristas de mi vecino, expres&aacute;ndome a distancia todo lo que me quer&iacute;a, y cu&aacute;nto realmente me deseaba. Entonces, de pronto, finalmente me arrancaba el profundo orgasmo que tanto a&ntilde;oraba, llev&aacute;ndome al cielo, arqueando mi espalda, gritando con fogosidad y pasi&oacute;n, expres&aacute;ndole a mi vecino todo lo que disfrutaba. As&iacute; como festejaba las victorias en el videojuego, mientras sent&iacute;a mi vagina vini&eacute;ndose espasm&oacute;dicamente, escurriendo toda mi trasparente eyaculaci&oacute;n entre mis dedos en cada espasmo de mis m&uacute;sculos internos expulsando todo mi blanquecina y tibia lechita. Toda para &eacute;l.<\/p>\n<p>Entonces lo mir&eacute;. Le clav&eacute; firmemente mis delineados ojos caf&eacute;s y le sonre&iacute;. Mirando como gozaba al verme terminar, disfrutando de su propio orgasmo en ese mismo instante, haci&eacute;ndose eyacular a su largo pene hinchado, secretando todo su contenido hasta hacerlo caer al suelo de su alcoba.<\/p>\n<p>&ndash;As&iacute;. Disfr&uacute;talo, soy toda tuya. Aqu&iacute; estoy para ti. M&iacute;rame. Conc&eacute;ntrate en mis ojos caf&eacute;s brillantes. Todo est&aacute; bien. Su&eacute;ltalo, rel&aacute;jate y hazte venir pensando en m&iacute;. Imagina mi cuerpo desnudo y esc&uacute;rrelo donde m&aacute;s te guste. En mis pies rositas, en mis torneadas piernas, en mi colita, en mi mojado y reci&eacute;n exprimido co&ntilde;o brillando con mi propio orgasmo, en mi abdomen plano, en mis tetas calientes y suaves, en mis pezones rodados, mi cuello, mis mejillas o en mi boca. Mmm. Me encanta. Ese semen se ve delicioso.<\/p>\n<p>Finalmente le gi&ntilde;&eacute; el ojo con extrema seducci&oacute;n y le dediqu&eacute; un coqueto beso a la distancia, relami&eacute;ndome mis jugos embarrados en mis dedos, limpiando con mi lengua el espeso contenido de mi vagina fresco entre mis u&ntilde;as largas. Sin parar de re&iacute;r, disfrutando de mi imp&uacute;dica travesura, de mi mejor victoria magistral de la vida real, cual pasar&iacute;a impunemente por la casa de mis vecinos.<\/p>\n<p>Si te ha gustado el relato, te invito a ver m&aacute;s historias as&iacute;, visitando mi perfil Erothic.<\/p>\n<p>Te agradezco por haber llegado hasta aqu&iacute;.<\/p>\n<p>Me encantar&iacute;a que me confesaras tus exhibiciones.<\/p>\n<p>Dime en qu&eacute; parte de mi cuerpo te habr&iacute;as venido.<\/p>\n<p>No olvides calificar.<\/p>\n<p>Te deseo Felices Fantas&iacute;as.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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