{"id":24857,"date":"2020-07-24T07:18:04","date_gmt":"2020-07-24T07:18:04","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-07-24T07:18:04","modified_gmt":"2020-07-24T07:18:04","slug":"en-busca-del-paraiso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/en-busca-del-paraiso\/","title":{"rendered":"En busca del para\u00edso"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24857\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La plaza de toros estaba llena de hombres con pantalones vaqueros ajustados y camisas a cuadros. Yo no paraba de repasar de arriba abajo a todos con sus vergas apretaditas y abultadas bajo el pantal&oacute;n. De pronto mi mirada se cruz&oacute; con un desconocido de 1.70 o 1.75 metros de estatura, de labios gruesos cubiertos por un bigote alborotado y una verga que se marcaba sobre su pantal&oacute;n. Ni siquiera sab&iacute;a de d&oacute;nde ven&iacute;a ni como se llamaba, lo &uacute;nico que sab&iacute;a era que mi vagina lo ped&iacute;a a gritos h&uacute;medos. Despu&eacute;s de que juegan la mitad de los toros hacen una pausa para que caporales, jinetes y espectadores vayan a darle gracias al Santo patrono del pueblo por un a&ntilde;o m&aacute;s de fiesta y luego regresan a seguir la jugada.<\/p>\n<p>Mientras todos estaban elevando sus oraciones y agradecimientos al cielo, yo corr&iacute; a mi casa a prepararme para ir en busca del para&iacute;so. Busqu&eacute; mi tanga roja de encaje y mi brasier que hac&iacute;a juego con la tanga. Me puse loci&oacute;n en las tetas, incluso me roci&eacute; las nalgas y la tanga, me solt&eacute; el cabello y me regres&eacute; dispuesta a lo que se viniera. Para mi buena suerte, all&iacute; estaba aquel hombre misterioso buscando desesperado con la mirada algo entre la multitud, hasta que me puse frente a &eacute;l a prop&oacute;sito para que me encontrara y as&iacute; lo hizo. Not&eacute; la calma que le dio verme y sigui&oacute; en lo suyo mientras me regalaba una miradita de vez en cuando, que hac&iacute;a que mi vagina suspirara y se enloqueciera m&aacute;s.<\/p>\n<p>Cuando todas las jugadas de toros acabaron, el desconocido y yo nos miramos y me hizo una peque&ntilde;a se&ntilde;al con los ojos que yo entend&iacute; perfecto, por lo que estuve atenta y lo segu&iacute; cuando se empez&oacute; a mover. Yo iba caminando algunos metros atr&aacute;s de &eacute;l, sigui&eacute;ndolo entre la gente. Se alej&oacute; de la plaza de toros y se meti&oacute; a un estacionamiento. Yo entr&eacute; detr&aacute;s de &eacute;l sin dudarlo y vi que estaba parado a medio camino. Me tom&oacute; de la mano y me llev&oacute; a una camioneta. Nos subimos a los asientos de atr&aacute;s y se quit&oacute; la camisa. Ten&iacute;a la espalda ancha y los brazos fuertes y velludos. Me quit&eacute; la ropa y las botas y &eacute;l tambi&eacute;n. Su verga era muy gorda, aunque no tan larga, era m&aacute;s bien un pito chaparrito y gordito.<\/p>\n<p>En la camioneta no hab&iacute;a mucho espacio, pero nos las ingeniamos; yo acostada con las piernas abiertas y dobladas y &eacute;l hincado en medio. Primero me empez&oacute; a meter los dedos y despu&eacute;s se puso una gota de saliva en la cabeza de su verga y sin m&aacute;s, me la dej&oacute; caer completa. Sent&iacute; como me penetr&oacute; s&uacute;per ajustada. Apenas y cab&iacute;a en mi panocha de tan gorda que la ten&iacute;a. Sent&iacute;a sus huevos golpeando mi culo, que tambi&eacute;n ya estaba caliente. Despu&eacute;s de estar cogiendo rico durante un buen tiempo, sin avisarme me sac&oacute; su verga, me jal&oacute; de los cabellos y me puso en cuatro, como una perra. Sent&iacute; que una gota de saliva cay&oacute; en mi culo y luego tall&oacute; la cabeza de su verga contra &eacute;l para calentarlo m&aacute;s. Me escupi&oacute; el culo un par de veces m&aacute;s hasta que por fin pudo met&eacute;rmela. Sent&iacute; como si el culo se me hubiera desgarrado, pero al mismo tiempo sent&iacute;a mucho placer as&iacute; que no me quej&eacute;. Me estuvo dando bien duro por unos 10 minutos mientras me jalaba el cabello y me golpeaba las nalgas sin piedad, hasta que se vino dentro. Mi culo qued&oacute; como una dona glaseada y su leche me escurr&iacute;a entre las nalgas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 La plaza de toros estaba llena de hombres con pantalones vaqueros ajustados y camisas a cuadros. Yo no paraba de repasar de arriba abajo a todos con sus vergas apretaditas y abultadas bajo el pantal&oacute;n. 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