{"id":24871,"date":"2020-07-25T22:00:00","date_gmt":"2020-07-25T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-07-25T22:00:00","modified_gmt":"2020-07-25T22:00:00","slug":"la-vi-crecer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-vi-crecer\/","title":{"rendered":"La vi crecer"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24871\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p style=\"text-align:center\">I<\/p>\n<p>Si tuviese que atribuirle a algo en concreto, lo que me est&aacute; sucediendo en la cabeza desde hace algunas semanas, probablemente elegir&iacute;a como culpable a la maldita cuarentena. Tanto tiempo libre me obligan a pensar en estupideces. O quiz&aacute;s mi mujer tiene raz&oacute;n. Me est&aacute; agarrando el viejazo. En mi cabeza aparecen cada vez m&aacute;s canas, y mi cuerpo ya no reacciona con la agilidad de antes.<\/p>\n<p>No es que siempre haya sido un deportista, ni mucho menos. Pero no suelo extralimitarme con la comida, ni tampoco con el alcohol. No fumo, y s&oacute;lo tomo gaseosa muy de vez en cuando. Sin embargo, como dicen, los a&ntilde;os no vienen solos. Cuando tengo que realizar alguna tarea pesada en casa, mi cuerpo se agota enseguida. Hasta hace unos meses mi barriga hab&iacute;a aumentado, casi sin que me diera cuenta, hasta el punto en que mis camisas y remeras comenzaban a sentirse inc&oacute;modas. A esto &uacute;ltimo pude revertirlo, ya que sal&iacute;a a trotar dos o tres veces por semana. Pero los otros signos de vejez, se mantienen ah&iacute;, implacables.<\/p>\n<p>Hasta el momento hab&iacute;a podido calmar a mis demonios internos. Incluso por momentos me convenc&iacute;a de que no exist&iacute;an. Esas criaturas perversas que te susurran al o&iacute;do, y te instan a actuar por instinto, antes que con la cabeza, parec&iacute;an haber desaparecido.<\/p>\n<p>Pero ahora me doy cuenta de que hab&iacute;a pecado de optimista.<\/p>\n<p>Mi nombre es Ezequiel, tengo cuarenta y dos a&ntilde;os, y decid&iacute; contar esta historia, a pesar de que, por el momento, la mayor parte de ella, s&oacute;lo sucede en mi imaginaci&oacute;n. Ir&eacute; largando algunas p&aacute;ginas cada semana, relat&aacute;ndoles los avances de esta trama incierta. Quiz&aacute; publicar esta historia sirva de catarsis, y me impida hacer alguna idiotez que tire por la borda ocho a&ntilde;os de matrimonio.<\/p>\n<p>Toda historia tiene un comienzo, y digamos que la de esta en particular fue el viernes a la noche. Yo ya estaba en la cama, a punto de dormir. Mi mujer estaba en el hospital, trabajando. Como es m&eacute;dica, la cuarentena no corre para ella. Yo, en cambio, al ser un electricista cuentapropista, vi mi trabajo reducido a la nada. Me dio sed, as&iacute; que baj&eacute; a tomar un vaso de agua.<\/p>\n<p>En el living estaba Lelu, desparramada sobre el sof&aacute;, sac&aacute;ndose una selfie.<\/p>\n<p>Luciana, o como le decimos nosotros, Lelu, es la hija de Carmen, mi mujer. Es decir, es mi hijastra &mdash;Ya se dan cuenta de por d&oacute;nde viene la cosa, &iquest;cierto?<\/p>\n<p>Si yo estaba sufriendo un deterioro f&iacute;sico irreparable, Lelu hab&iacute;a experimentado un cambio dr&aacute;stico en su fisionom&iacute;a, pero en sentido inverso al m&iacute;o.<\/p>\n<p>Desde que me Junt&eacute; con Carmen, a los tiernos diez a&ntilde;os de Lelu, y hasta hace poco m&aacute;s de medio a&ntilde;o, ella era una linda y regordeta ni&ntilde;a. Su piel blanca, expresivos ojos marrones, y pelo casta&ntilde;o largu&iacute;simo y brilloso, la hac&iacute;an resaltar por sobre las dem&aacute;s chicas de su edad. Sin embargo, su sobrepeso le imped&iacute;a sentirse segura de s&iacute; misma, y le hab&iacute;a costado el rechazo y el acoso por parte de muchos de sus compa&ntilde;eros.<\/p>\n<p>Pero en su &uacute;ltimo a&ntilde;o de escuela empez&oacute; su metamorfosis, casi imperceptible si se la observaba d&iacute;a a d&iacute;a. Su prominente panza, de a poco, se fue achatando. Sus tiernos cachetes, que tanto me gustaban pellizcar cuando a&uacute;n era una ni&ntilde;a, se fueron desinflando. Sus pechos, antes opacados por tanta grasa que le sobraba, ahora eran imponentes. Sus piernas se tornearon. Sus nalgas hab&iacute;an conservado algo de su gordura. Eran grandes y redondas, pero ahora contaban con una firmeza rayana a la perfecci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No pod&eacute;s dormir? &mdash;Me pregunt&oacute;, cambiando de perfil para sacarse otra foto.<\/p>\n<p>Su cambio f&iacute;sico vino acompa&ntilde;ado de una seguridad y una vanidad antes inexistentes. Si bien a&uacute;n conservaba algo del pudor de la chica poco agraciada que sol&iacute;a ser, de a poquito se iba desinhibiendo. Ahora su guardarropa estaba lleno de prendas diminutas y ajustadas.<\/p>\n<p>&mdash;No, es que me agarr&oacute; sed &mdash;dije, intentando no mirar fijamente su voluptuoso cuerpo&mdash;. &iquest;Y vos qu&eacute; hac&eacute;s ac&aacute;?<\/p>\n<p>Lelu vest&iacute;a un top negro, y un diminuto short blanco. Hac&iacute;a poco hab&iacute;a empezado a subir fotos sugerentes a su cuenta de Instagram, ganando miles de seguidores en cuesti&oacute;n de semanas. Marcas de ropa le enviaban sus prendas para que pose con ellas. Seguramente eso era lo que estaba haciendo. Pens&eacute; en decirle que me parec&iacute;a demasiado exagerado su atuendo. Pero prefer&iacute; no comentar nada. En mi matrimonio hab&iacute;a un pacto impl&iacute;cito que estipulaba que Carmen era la encargada de la crianza de Lelu. Despu&eacute;s de todo, ella era la madre. Yo s&oacute;lo la acompa&ntilde;aba, y le hac&iacute;a sugerencias. Hasta el momento, no hab&iacute;amos tenido problemas al respecto.<\/p>\n<p>&mdash;Nada, me saco fotos &mdash;dijo ella.<\/p>\n<p>Fui hasta la heladera. Me serv&iacute; un vaso de agua. A estas alturas de mi vida, ya hab&iacute;a aprendido a disimular la mirada lasciva, y ciertamente soy muy h&aacute;bil en ello. Nunca me doy vuelta a mirar a mujeres por la calle. Es un gesto muy feo, y hoy en d&iacute;a, incluso muchos hombres me tachar&iacute;an de &ldquo;pajero&rdquo; si hiciera eso. Pero me era extremadamente dif&iacute;cil no revolear los ojos, aunque sea durante unos instantes, hac&iacute;a el tremendo culo de mi hijastra.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me hac&eacute;s un favor, Eze? &mdash;Me pregunt&oacute; Lelu, cuando estaba a punto de volver a mi cuarto.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, &iquest;Qu&eacute; necesit&aacute;s?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me sacar&iacute;as una foto?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No te las est&aacute;s sacando vos acaso? &mdash;Pregunt&eacute;, desconcertado.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, pero me quiero sacar una parada, de cuerpo entero, y me da mucha paja acomodar el celular para sac&aacute;rmela bien. &iquest;Me ayud&aacute;s? Porfa.<\/p>\n<p>Lelu siempre fue una chica sumisa y obediente. Incluso ahora, habiendo sufrido tantos cambios en su persona, conservaba su personalidad de ni&ntilde;a buena. As&iacute; que nunca pude decirle que no a nada, y mucho menos ahora. Adem&aacute;s &iquest;Qu&eacute; excusas iba a poner? No pod&iacute;a decirle que si estaba cierto tiempo viendo su sinuoso cuerpo, seguramente tendr&iacute;a una erecci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, dale &mdash;dije, fingiendo total naturalidad&mdash;. &iquest;D&oacute;nde te la quer&eacute;s sacar?<\/p>\n<p>Se par&oacute; y se puso contra la pared, en una parte donde estaba completamente lisa. S&oacute;lo se ver&iacute;a un fondo blanco.<\/p>\n<p>&mdash;Par&aacute; que me acomodo. &mdash;Dijo.<\/p>\n<p>Se puso de perfil. Flexion&oacute; la pierna derecha, sacando cola. Mir&oacute; a la c&aacute;mara con una expresi&oacute;n provocadora. Sent&iacute; c&oacute;mo el calor me sub&iacute;a al rostro. Ten&iacute;a que controlarme. Lelu no pod&iacute;a saber que sent&iacute;a verg&uuml;enza e incomodidad al verla con tan poca ropa. Seguramente confiaba en m&iacute;. Tal vez era el &uacute;nico hombre en el mundo al que le pedir&iacute;a que le saque una foto en esas condiciones. Se supon&iacute;a que yo era lo m&aacute;s parecido que ten&iacute;a a un padre. No pod&iacute;a perder esa confianza.<\/p>\n<p>Le saqu&eacute; cuatro o cinco fotos.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, voy a subir, que me dieron ganas de ir al ba&ntilde;o. &mdash;Ment&iacute;.<\/p>\n<p>Le entregu&eacute; el celular y hui.<\/p>\n<p>Cuando llegu&eacute; a mi cuarto, mi sexo ya se hab&iacute;a empinado, formando una carpa en el pijama. Puse la televisi&oacute;n, como para distraerme. Pero no me pod&iacute;a sacar de la cabeza a Lelu posando, tan cerquita de m&iacute;, para que yo refleje en una foto, la terrible hermosura de la que hac&iacute;a gala desde hac&iacute;a tan poco tiempo.<\/p>\n<p>Trat&eacute; de ordenar mis ideas. Esa chica que estaba abajo, era la misma que, a&ntilde;os atr&aacute;s, se sentaba en mi regazo para que yo le contara historias.<\/p>\n<p>Desde que me junt&eacute; con Carmen, tem&iacute; que convivir con mi esposa y con una ni&ntilde;a de ocho a&ntilde;os, ser&iacute;a dif&iacute;cil. Sin embargo, ni en su ni&ntilde;ez ni en su adolescencia, Lelu trajo problemas a casa. Era una excelente alumna, obediente y educada. Cierto que de vez en cuando se pon&iacute;a terriblemente caprichosa con alguna cosa. Pero nada de otro mundo.<\/p>\n<p>Tom&eacute; el celular, y le envi&eacute; un mensaje a Carmen &ldquo;&iquest;Todo bien por all&aacute;?&rdquo;, le puse.<\/p>\n<p>Carmen no contestaba. Mientras esperaba su respuesta cheque&eacute; mis e-mails, mi Facebook y mi Instagram. En este &uacute;ltimo apareci&oacute; la foto que le acababa de sacar a Lelu. Ya acumulaba ciento treinta likes, y m&aacute;s de veinte comentarios. La mayor&iacute;a de ellos eran de hombres que le dec&iacute;an piropos. Los le&iacute; uno por uno. No hab&iacute;a nada demasiado agresivo. &ldquo;Sos una bomba&rdquo;, &ldquo;Qu&eacute; linda bebota&rdquo;, y otros de ese estilo. De todas formas, era raro ver a mi hijastra como un objeto sexual, que se expon&iacute;a ante todos. Deb&iacute;a hablar con Carmen, no me terminaba de decidir si estaba bien que permitamos eso. Aunque tambi&eacute;n era cierto que ya contaba con dieciocho a&ntilde;os. Deber&iacute;a poder hacer lo que quisiera con su vida.<\/p>\n<p>Segu&iacute; chequeando sus fotos. S&oacute;lo ten&iacute;a unas cuantas decenas. Casi todas en una pose similar a la que yo le acababa de sacar. La mayor&iacute;a con diferentes culotes, los cuales dejaban parte de sus nalgas desnudas. Las fotos sol&iacute;an estar sacadas desde abajo, por lo que sus piernas y gl&uacute;teos parec&iacute;an a punto de traspasar la pantalla. Mi erecci&oacute;n volvi&oacute; con m&aacute;s fuerza que nunca. Sent&iacute;a c&oacute;mo mi sexo tiraba del el&aacute;stico del b&oacute;xer.<\/p>\n<p>Me toqu&eacute;. Lelu estar&iacute;a ya en su cuarto. Tal vez hablando con alguno de todos los pajeros que le hab&iacute;an mandado un mensaje privado con la esperanza de llev&aacute;rsela a la cama. Quiz&aacute;s charlando con sus amigas, perversamente j&oacute;venes, y casi tan bellas como ella. Mi verga ya estaba chorreando presemen, que manch&oacute; la ropa interior. Me lleg&oacute; un mensaje. Pens&eacute; que ser&iacute;a de mi esposa. Pero era de Lelu. Me hab&iacute;a mandado un audio. Su voz, todav&iacute;a ani&ntilde;ada, aterciopelada, y un poco melosa, sali&oacute; del parlante del celular. &ldquo;Salieron muy bien las fotos Eze&rdquo;. &ldquo;Qu&eacute; bueno&rdquo;, le escrib&iacute; con mi mano libre, empezando a acariciarme fren&eacute;ticamente. Puse el audio una y otra vez. El tono de su voz, por s&iacute; s&oacute;lo, me excitaba. Pero adem&aacute;s me tra&iacute;a la imagen de su cuerpo perfecto, cubierto apenas por prendas diminutas y ce&ntilde;idas.<\/p>\n<p>Eyacul&eacute;. Mi leche cay&oacute; en mi ombligo, y en mis vellos p&uacute;bicos. Fui al ba&ntilde;o a limpiarme.<\/p>\n<p>Estaba perdido. Siendo ya un hombre maduro, me estaba dejando llevar por fantas&iacute;as, como si fuese un adolescente. Ten&iacute;a que ponerle fin a esta locura.<\/p>\n<p style=\"text-align:center\">II<\/p>\n<p>Carmen lleg&oacute; a las ocho de la ma&ntilde;ana. Yo le hab&iacute;a preparado el desayuno. Cuando se sent&oacute;, le hice masajes en el hombro. Me arrim&eacute; para darle un beso. Pero ella sac&oacute; la cara.<\/p>\n<p>&mdash;Basta Eze. Ya hablamos de esto. Nada de besos.<\/p>\n<p>Si hab&iacute;a alguien que pod&iacute;a matar las mariposas que revoloteaban por mi cabeza, esa era Carmen. A sus treinta y ocho a&ntilde;os todav&iacute;a se manten&iacute;a como la mujer sensual que conoc&iacute;. Lelu s&oacute;lo se parec&iacute;a a ella en algunos gestos que se le hab&iacute;an pegado. Pero si no fuera por eso, ser&iacute;a dif&iacute;cil afirmar que son madre e hija. Carmen es alta, delgada, de pelo rubio, con una contextura f&iacute;sica estilo modelito; sin muchas voluptuosidades, pero arm&oacute;nica. A diferencia de su hija, que ten&iacute;a el f&iacute;sico m&aacute;s tipo vedette, lleno de curvas, adem&aacute;s de ser bastante m&aacute;s bajita que su progenitora.<\/p>\n<p>Pero desde que empez&oacute; la cuarentena, Carmen se hab&iacute;a puesto muy r&iacute;gida con todo lo referente al contacto f&iacute;sico. Supongo que mantener la distancia es lo correcto. Pero hac&iacute;a un mes que no hab&iacute;amos tenido relaciones de manera convencional. Me ten&iacute;a que conformar con una r&aacute;pida mamada, o con una copulaci&oacute;n donde nuestros cuerpos se un&iacute;an lo justo y necesario. Carmen no quer&iacute;a saber nada de besos, cuerpos pegados, mezclando fluidos y transpiraci&oacute;n. Al ser m&eacute;dica, y tratar todos los d&iacute;as con muchos pacientes, sab&iacute;a que no ser&iacute;a dif&iacute;cil que eventualmente resultara contagiada de Covid.<\/p>\n<p>Como dije m&aacute;s arriba, probablemente debo atribuirle mi estado mental inestable a la maldita cuarentena. O para ser m&aacute;s justos, a la maldita pandemia.<\/p>\n<p>Carmen tom&oacute; el desayuno que yo le hab&iacute;a preparado, y fue a ba&ntilde;arse. Puso la ropa que hab&iacute;a tra&iacute;do de la calle en el lavarropas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo la ves a Lelu? &mdash;Me pregunt&oacute; antes de irse a dormir.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Que c&oacute;mo la veo? &mdash;dije, absurdamente paranoico&mdash;. &iquest;A qu&eacute; te refer&iacute;s?<\/p>\n<p>&mdash;Y no s&eacute;, en general te digo. &mdash;Est&aacute;bamos en el cuatro. Carmen se qued&oacute; en ropa interior. El pelo rubio estaba h&uacute;medo&mdash;. Viste c&oacute;mo son las chicas de esa edad. Quieren salir todo el tiempo. Y la pobre de Lelu reci&eacute;n ahora empezaba a gozar de su adolescencia. La agarr&oacute; en el peor momento la pandemia.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Que empez&oacute; a gozar? &mdash;pregunt&eacute;, intrigado.<\/p>\n<p>&mdash;No seas tonto Eze &iquest;Te pens&aacute;s que no tiene pretendientes? Igual no me refer&iacute;a a eso. Justo empezaba a hacerse amigas, y ahora no puede salir con ellas, ya no va a la escuela, ni a zumba. Su vida social casi desaparece.<\/p>\n<p>&mdash;Los chicos llevan mejor estas cosas. &mdash;le contest&eacute;. Me acerqu&eacute; y apoy&eacute; mis manos en sus caderas&mdash;. Se relacionan mejor que los adultos con la tecnolog&iacute;a. Puede hacer cualquier curso por internet. &mdash;Tir&eacute; del el&aacute;stico de la bombacha, sin poder sacarme a Lelu de la cabeza&mdash;. Seguro que lleva la cuarentena mejor que nosotros.<\/p>\n<p>Le baj&eacute; la ropa interior. Carmen se inclin&oacute; y frot&oacute; sus nalgas con mi pelvis.<\/p>\n<p>&mdash;C&oacute;mo estamos. &mdash;Exclam&oacute;, sintiendo mi erecci&oacute;n&mdash;. Ven&iacute;, uno rapidito antes de dormir.<\/p>\n<p>Se coloc&oacute; boca abajo, con las piernas abiertas. Flexion&oacute; las rodillas. Apoy&eacute; mis manos en sus nalgas. Las pellizqu&eacute;. A&uacute;n se sent&iacute;an tersas. No necesitaba m&aacute;s que eso: mi mujer en cuatro, dispuesta a complacerme. Cualquier tonter&iacute;a que cruzara por mi imaginaci&oacute;n en relaci&oacute;n con Lelu, no eran m&aacute;s que fantas&iacute;as. &iquest;Qu&eacute; hombre no ten&iacute;a fantas&iacute;as? &iquest;Qu&eacute; hombre no deseaba a otras mujeres? Yo s&oacute;lo ten&iacute;a la mala suerte de que mi objeto de deseo era una adolescente despampanante que conviv&iacute;a conmigo.<\/p>\n<p>Penetr&eacute; a mi mujer. Carmen gimi&oacute;. &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a penetrar a Lelu? Sus nalgas eran mucho m&aacute;s carnosas. Mis manos no dar&iacute;an abasto con semejante orto. Su cuerpo era m&aacute;s compacto que el de su madre, y tambi&eacute;n m&aacute;s maleable. Penetr&eacute; con m&aacute;s intensidad.<\/p>\n<p>&mdash;Despacito &mdash;susurr&oacute; Carmen.<\/p>\n<p>Apenas la escuch&eacute;. &iquest;Lelu ser&iacute;a virgen? &iquest;Qu&eacute; cosas sabr&iacute;a sobre el sexo? Si la tuviese en cuatro a mi merced, su cuerpo se mover&iacute;a con m&aacute;s agilidad. No le har&iacute;a asco a cambiar de poses &mdash;supongo&mdash;, ni a saborear nuestras lenguas, ni a sentir nuestro sudor. Las adolescentes no suelen hacerse problemas por nada.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Despacio Ezequiel!<\/p>\n<p>Hab&iacute;a hecho un movimiento p&eacute;lvico con el que enterr&eacute; mi sexo por completo.<\/p>\n<p>&mdash;Perd&oacute;n, mi amor. &mdash;Me disculp&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Acab&aacute; r&aacute;pido y dejame dormir &mdash;dijo, irritada.<\/p>\n<p>Eyacul&eacute;, con dos pobres chorros de semen. Carmen, por supuesto, se qued&oacute; con las ganas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; te pasa? Est&aacute;s hecho un bruto.<\/p>\n<p>Bes&eacute; sus muslos, pero cuando estuve a punto de llegar a su sexo, se apart&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Dej&aacute;, quiero dormir.<\/p>\n<p>&mdash;Pero mi amor&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No estoy enojada, pero ya no tengo ganas. Dejame dormir por favor.<\/p>\n<p style=\"text-align:center\">III<\/p>\n<p>De todas formas, si bien convivimos, no es que pase todo el d&iacute;a con Lelu. Lo cierto es que ella duerme en horarios intempestivos. Se queda hasta altas horas de madrugada mirando series de Netflix, y subiendo fotos a su Instagram, o bien, revisando los likes y comentarios que suscitaban las mismas.<\/p>\n<p>Yo, por el contrario, no pod&iacute;a seguir durmiendo m&aacute;s all&aacute; de las ocho de la ma&ntilde;ana, horario en el que mi mujer volv&iacute;a a casa. Lelu dorm&iacute;a hasta las tres o cuatro de la tarde. Se levantaba a comer algo de lo que yo le hab&iacute;a dejado, generalmente junto a Carmen que se levantaba a esa misma hora, y luego volv&iacute;a a lo suyo.<\/p>\n<p>Sin embargo, de vez en cuando compartimos algunos momentos.<\/p>\n<p>Carmen se estaba preparando para irse a trabajar.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Le dec&iacute;s a Lelu que me devuelva el perfume que le prest&eacute; a fin de a&ntilde;o? Se debe pensar que me olvid&eacute;. &mdash;Coment&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No creo que lo haga a prop&oacute;sito. Se habr&aacute; olvidado.<\/p>\n<p>Golpe&eacute; la puerta de la habitaci&oacute;n de Lelu.<\/p>\n<p>&mdash;Adelante &mdash;grit&oacute; ella.<\/p>\n<p>Entr&eacute;. Lelu estaba vestida con un short azul y una remera musculosa blanca. Estaba boca abajo, sobre la cama. Como siempre, con el celular en la mano.<\/p>\n<p>&mdash;Ay, pens&eacute; que era mami.<\/p>\n<p>Se arrodill&oacute; sobre el colch&oacute;n. Me mir&oacute; con una expresi&oacute;n que si me la hiciera cualquier otra mujer, jurar&iacute;a que era provocadora &mdash;Imaginaciones m&iacute;as seguramente&mdash;, y se mantuvo un rato en esa pose extra&ntilde;a, arrodillada sobre el colch&oacute;n, acariciando su cabello despeinado, mir&aacute;ndome de espaldas, hasta que finalmente se acomod&oacute; en una postura normal, sent&aacute;ndose al borde de la cama.<\/p>\n<p>&mdash;Tu mam&aacute; quiere que le devuelvas el perfume que te prest&oacute; para fin de a&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;Ah, cierto, pobre mami, soy una colgada.<\/p>\n<p>Peg&oacute; un salto de la cama, mostrando una agilidad admirable. En el mueble del espejo hab&iacute;a frascos, aerosoles, y un mont&oacute;n de cosas que tienen las mujeres, sabr&aacute; dios por qu&eacute;. Estaba de espaldas, pero tuve mucho cuidado de no revolear los ojos de m&aacute;s, ya que podr&iacute;a descubrirme a trav&eacute;s del espejo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo est&aacute;s llevando el encierro Lelu? &mdash;Le pregunt&eacute;, recordando la preocupaci&oacute;n de Carmen.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; se yo&hellip; es un embole. &mdash;Resopl&oacute;&mdash;. Extra&ntilde;o a Prisci y a las chicas. Encima dicen que va para mucho.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, me imagino que tendr&aacute;s tus cosas. Hablar&aacute;s con tus amigas, y eso de las redes sociales te tiene muy ocupada&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, siempre hacemos un zoom con las chicas. Y lo las redes sociales&hellip; no s&eacute;, es raro, pero me divierte.<\/p>\n<p>&mdash;Mientras a vos te haga bien, y no le des datos de m&aacute;s a ning&uacute;n degenerado&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No soy tonta Eze.<\/p>\n<p>&mdash;Ya lo s&eacute;, pero no est&aacute; de m&aacute;s aclararlo. Perd&oacute;n si la ofend&iacute; se&ntilde;orita.<\/p>\n<p>Lelu rio.<\/p>\n<p>&mdash;No me ofend&iacute;, adem&aacute;s me gusta cuando te hac&eacute;s el pap&aacute; responsable.<\/p>\n<p>Vaya golpe bajo, pens&eacute; para m&iacute;. Aunque sab&iacute;a que no lo hab&iacute;a dicho con malas intenciones. M&aacute;s bien ese comentario deber&iacute;a hacerme entender que para ella soy una imagen paterna y nuca ser&iacute;a otra cosa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Vemos una peli hoy? &mdash;Me pregunt&oacute; despu&eacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, claro. &mdash;le respond&iacute; &iquest;Y c&oacute;mo iba a negarme?<\/p>\n<p>Le llev&eacute; el perfume a mi mujer. Not&eacute; que estaba m&aacute;s linda que de costumbre. Se hab&iacute;a puesto un pantal&oacute;n de jean muy ce&ntilde;ido y una blusa blanca que se adher&iacute;a a su esbelta figura, y le marcaba sus peque&ntilde;os pero erguidos pechos. Se fue al trabajo, dejando una estela de perfume importado en la sala.<\/p>\n<p>A las nueve Lelu baj&oacute; al living. No pude dejar de notar c&oacute;mo la calza gris que llevaba puesta resaltaba su despampanante f&iacute;sico. Era casi como verla desnuda. Me estaba costando acostumbrarme a su renovada e intimidante figura. Y mucho m&aacute;s me costaba desviar la mirada de ella.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Pedimos una pizza? &mdash;pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>As&iacute; lo hicimos, y mientras esper&aacute;bamos a que llegara el pedido, buscamos qu&eacute; mirar.<\/p>\n<p>Finalmente le di el gusto &mdash;como siempre&mdash;, y nos decidimos por una comedia rom&aacute;ntica, a pesar de que es el g&eacute;nero que m&aacute;s detesto.<\/p>\n<p>Lelu se sent&oacute; a mi lado, a pesar de tener varios lugares para elegir. Cenamos y miramos la que para m&iacute;, era una p&eacute;sima pel&iacute;cula para adolescentes. En principio me sent&iacute; algo inc&oacute;modo. Los sentimientos encontrados no me dejaban en paz. La fuerte atracci&oacute;n que sent&iacute;a &uacute;ltimamente hacia mi hijastra, el cari&ntilde;o fraternal que ella sent&iacute;a por m&iacute;, la culpa de serle infiel, en mi imaginaci&oacute;n, a Carmen, con la persona menos indicada para traicionarla. La lujuria, el cargo de conciencia, la hombr&iacute;a, la moral. Un torbellino de sentimientos que me hac&iacute;an retorcer el est&oacute;mago.<\/p>\n<p>Pero la actitud amena de Lelu, totalmente ajena a los retorcidos secretos que albergaba en los rincones m&aacute;s oscuros de mi mente, me relajaron. Pronto est&aacute;bamos bromeando sobre los personajes y la trama de la pel&iacute;cula. Su sonrisa estridente era todo lo bello que hab&iacute;a en el mundo. Sus rodillas tocaban a cada rato mi pierna. Cuando se levantaba para agarrar un pedazo de pizza o para tomar un trago de refresco, sus turgentes gl&uacute;teos quedaban a cent&iacute;metros de mi rostro. Qu&eacute; no dar&iacute;a por mord&eacute;rselos y comerlos a besos. Pero apenas los miraba de reojo, fiel a mi filosof&iacute;a de no acosar con la mirada.<\/p>\n<p>En un momento, muy cerca del final de la bochornosa pel&iacute;cula, los protagonistas tuvieron una escena subida de tono. La pareja &mdash;quienes no eran mucho mayores que Lelu&mdash;, se hab&iacute;a desnudado. Las c&aacute;maras los enfocaban de perfil, mientras el muchacho, delgado y de m&uacute;sculos marcados, hac&iacute;a movimientos p&eacute;lvicos sobre la chica, una rubiecita carilinda que gem&iacute;a exageradamente.<\/p>\n<p>Me preguntaba si no era oportuno adelantar esa escena. Pero pens&eacute; que si lo hac&iacute;a pondr&iacute;a en evidencia mi mente podrida. Lelu ya estaba grande, y la escena culminar&iacute;a en cuesti&oacute;n de minutos. Qu&eacute; m&aacute;s daba mirarla.<\/p>\n<p>Escuch&eacute; la respiraci&oacute;n agitada de Lelu. Yo estaba con el torso recostado sobre el respaldo del sof&aacute;, as&iacute; que pod&iacute;a verla de perfil sin que ella lo notase. Su pecho se inflaba y desinflaba, cada vez que aspiraba y exhalaba por la nariz. Sus manos estaban apretadas entre sus piernas, como si tuviese fr&iacute;o. En un momento, en un gesto instintivo, se mordi&oacute; el labio inferior. Observ&eacute; su remera, y not&eacute;, tan maravillado como escandalizado, que sus pezones estaban duros y se marcaban debajo de la tela. Sus labios carnosos, se mov&iacute;an lentamente, como susurrando algo, sin darse cuenta. Sus muslos apretaban con fuerza las manos. Lelu se inclin&oacute; hacia atr&aacute;s. Gir&oacute; su cabeza. Me mir&oacute; y sonri&oacute;, un tanto avergonzada. Pero fingi&oacute; que no hab&iacute;a pasado nada. En ese momento se estableci&oacute; un pacto t&aacute;cito entre nosotros. Acordamos hacer de cuenta que ella no estaba excitada y que yo no lo hab&iacute;a notado.<\/p>\n<p>&mdash;Uf, no termina m&aacute;s esto. &mdash;Dijo Lelu.<\/p>\n<p>La escena finalmente termin&oacute;. Y la pel&iacute;cula finaliz&oacute; diez minutos despu&eacute;s. Lelu me dio un beso en la mejilla y volvi&oacute; a su cuarto. Me qued&eacute; con una duda. No estaba seguro de si ella hab&iacute;a notado mi erecci&oacute;n.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 I Si tuviese que atribuirle a algo en concreto, lo que me est&aacute; sucediendo en la cabeza desde hace algunas semanas, probablemente elegir&iacute;a como culpable a la maldita cuarentena. Tanto tiempo libre me obligan a pensar en estupideces. O quiz&aacute;s mi mujer tiene raz&oacute;n. Me est&aacute; agarrando el viejazo. En mi cabeza aparecen cada [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4947,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-24871","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24871","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4947"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24871"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24871\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24871"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24871"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24871"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}