{"id":24877,"date":"2020-07-26T00:34:35","date_gmt":"2020-07-26T00:34:35","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-07-26T00:34:35","modified_gmt":"2020-07-26T00:34:35","slug":"las-cosas-no-son-como-uno-espera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/las-cosas-no-son-como-uno-espera\/","title":{"rendered":"Las cosas no son como uno espera"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24877\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>En la b&uacute;squeda de experiencias sexuales que desaf&iacute;en nuestros sentidos y que nos lleven al m&aacute;ximo de placer, a veces las cosas no salen como uno esperaba. Muchas veces, se dice, la realidad supera la fantas&iacute;a, pero otras veces sucede lo contrario, y queda en nosotros una sensaci&oacute;n de frustraci&oacute;n porque las cosas no se dieron como uno esperaba.<\/p>\n<p>Alguna vez hab&iacute;amos conversado con mi esposa sobre este tema, pero la verdad es que ella no es muy dada a comentar con lujo de detalles sus fantas&iacute;as y expectativas, menos a&uacute;n en materia de gustos sexuales, de modo que uno no sabe realmente qu&eacute; est&aacute; pensando, qu&eacute; est&aacute; deseando y qu&eacute; est&aacute; esperando que suceda. Quiz&aacute;, tal vez, sus fantas&iacute;as femeninas albergan expectativas muy altas y dif&iacute;ciles de lograr, o, quien sabe, a lo mejor espera mucho menos de lo que yo imagino y se pudiera satisfacer m&aacute;s f&aacute;cilmente. Al final, pudiera ser que ella quede satisfecha con su aventura y yo un tanto frustrado, o viceversa.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a pasado un tiempo desde que ocurri&oacute; aquella velada inesperada, quiz&aacute; unos tres o cuatro meses, y nuevamente surgi&oacute; en nosotros la necesidad de salir de la rutina, hacer algo distinto y pegarnos una despabilada. A ella se le nota cuando empieza a surgir la calentura y es evidente que est&aacute; pidiendo a gritos un revolc&oacute;n, as&iacute; no lo exprese abiertamente. Entonces, de manera muy sutil, dijo:<\/p>\n<p>-&iquest;Ser&aacute; que salimos un rato este viernes?<\/p>\n<p>-S&iacute;, claro, puede ser. Yo no tengo compromisos este fin de semana, le contest&eacute;.<\/p>\n<p>-Y a &iquest;d&oacute;nde quieres ir? -Pregunt&eacute; haci&eacute;ndome el desentendido, pues ya s&eacute;, por sus gestos, su postura y por el tono de su voz, el fondo de sus intenciones.<\/p>\n<p>-No s&eacute;, me dijo. Vamos a bailar o a conocer uno de esos sitios.<\/p>\n<p>-A &iquest;qu&eacute; sitio te refieres?<\/p>\n<p>-No s&eacute;. De pronto vamos a conocer alg&uacute;n otro sitio swinger. Algo diferente.<\/p>\n<p>-&iquest;Te llama la atenci&oacute;n?<\/p>\n<p>-Si. De pronto hay algo mejor a lo que ya conocemos.<\/p>\n<p>-Bueno. Voy a mirar en el internet, a ver qu&eacute; se anuncia por ah&iacute;. Al&iacute;state, entonces.<\/p>\n<p>A m&iacute; me resulta m&aacute;s f&aacute;cil y pr&aacute;ctico que ella expresara sus deseos de forma m&aacute;s franca y directa. Muchas veces he equivocado la interpretaci&oacute;n con relaci&oacute;n a lo que verdaderamente quiso decir. Pero, pasadas las anteriores, experiencias, su pedido me sugiere que quiere v&eacute;rselas en otro tipo de situaciones, tal vez muy excitantes y retadoras para ella, y quiere darse la oportunidad. El recuerdo de lo sucedido con aquel muchacho, al que rechaz&oacute; despu&eacute;s que &eacute;l estaba tan ilusionado con meterle la verga, pudiera estar pesando en su conciencia y, por tal motivo, buscar la oportunidad de un desquite.<\/p>\n<p>Mientras yo buscaba direcciones en el internet, pude ver que ella se esmeraba en su preparaci&oacute;n y vestimenta. Se maquill&oacute; con cuidado y se visti&oacute; provocativamente. Utiliz&oacute; un vestido corto ajustado, escotado, de color negro, con tul, que permit&iacute;a ver el corpi&ntilde;o que sosten&iacute;an sus senos, tambi&eacute;n en color negro, complementado con una diminuta tanga, medias veladas color transparente que resaltaban sus piernas y zapatos negros de tac&oacute;n alto. Y los accesorios de siempre, unos grandes aretes de color dorado, collar y pulseras en cada mano, del mismo color. Adem&aacute;s, totalmente perfumada con un aroma muy exquisito.<\/p>\n<p>No le conoc&iacute;a ese vestido y la verdad que se ve&iacute;a muy sexy con ese atuendo, as&iacute; que entend&iacute; que su prop&oacute;sito era ser el centro de atenci&oacute;n y esperar que alguien se interesara en ella. Al rato, cuando nos dispusimos a salir, le coment&eacute; que nunca antes hab&iacute;a visto ese vestido. Me contest&oacute; que ya ten&iacute;a su tiempito con &eacute;l, pero que no hab&iacute;a habido la oportunidad para lucirlo y que le dio por pon&eacute;rselo ese d&iacute;a. Le dije, bueno, pues te ves espectacular. Si no levantas a alguien con esa pinta, lo m&aacute;s seguro es que por ah&iacute; no es la cosa. &iquest;Ser&aacute;? dijo ella con una sonrisita picarona. As&iacute; que, en medio de comentarios de doble sentido y risitas burlonas, emprendimos camino a la aventura.<\/p>\n<p>Me dirig&iacute; a un lugar que quedaba situado al norte de la ciudad, cerca al Centro Comercial Atlantis. No tuvimos inconveniente para parquear nuestro carro y entrar a aquel lugar. Ya estando dentro, vimos bastantes personas reunidas y nos dio la impresi&oacute;n de que se trataba de grupos grandes, como una especie de reuni&oacute;n de compa&ntilde;eros de oficina o algo as&iacute;, que all&iacute; depart&iacute;an. Nos acomodamos al fondo de aquel lugar, quedando los dos sentados en una peque&ntilde;a sala. Pedimos algo de beber, y al rato se acomodaron al lado nuestro, un hombre medianamente mayor y dos mujeres bastante jovencitas que le acompa&ntilde;aban.<\/p>\n<p>El lugar estaba bastante concurrido y se ve&iacute;a gente de toda clase, especialmente parejas j&oacute;venes, pero al parecer ya todos ven&iacute;an acompa&ntilde;ados y nadie curioseaba por donde nosotros est&aacute;bamos. Salimos a bailar un rato, pues la m&uacute;sica estaba movida y sonaba a todo volumen. All&iacute; reparamos en las personas que estaban en el lugar, hombres y mujeres, tratando de captar alguna mirada, alguna se&ntilde;a, alg&uacute;n indicio de empat&iacute;a que nos relacionara con alguien, pero al parecer cada uno estaba en lo suyo y no ve&iacute;amos que pasara nada raro. Parec&iacute;a una fiesta normal.<\/p>\n<p>Cierto era que hab&iacute;a hombres guapos y mujeres muy bonitas, pero todos aparentemente emparejados. Yo le dije a mi esposa que iba a chismera al bar, que si quer&iacute;a algo. Me dijo que no. Y lo hice con la intenci&oacute;n de ver si, estando sola, alg&uacute;n macho se le acercaba a hacerle conversaci&oacute;n. Pero no, mientras estuve en el bar me la pas&eacute; observ&aacute;ndola y estuvo sola y sin compa&ntilde;&iacute;a todo el tiempo. Le pregunt&eacute; al muchacho que atend&iacute;a en el bar si habr&iacute;a alg&uacute;n evento especial aquella noche y me dijo que s&iacute;, que no demoraba en empezar la tanda de shows.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a la sala, al lado de mi esposa y esperamos a que empezara el anunciado show. Y, estando all&iacute;, de pronto apareci&oacute; un muchacho de cuerpo atl&eacute;tico, semidesnudo, con su miembro totalmente erecto, que se acercaba a las mesas, donde hab&iacute;a mujeres, para dejarse tocar y que le mamaran su pene si a ellas le apetec&iacute;a. Pues sucedi&oacute; que a nuestras compa&ntilde;eras de sala les apeteci&oacute;, y por lo tanto observamos como aquellas mujeres, una por una, chupaban y acariciaban a gusto la polla de aquel joven con gran satisfacci&oacute;n. Luego, terminada la faena all&iacute;, el muchacho vino a nuestra mesa y mi se&ntilde;ora, sin dudarlo, se hizo cargo del miembro de aquel muchacho llev&aacute;ndoselo a la boca, y disfrutando de &eacute;l por unos momentos. No s&oacute;lo lo chup&oacute; varias veces, sino que masaje&oacute; con sus manos los test&iacute;culos del joven, bastante grandes, por cierto.<\/p>\n<p>Estaba ella en aquella faena, cuando se escuch&oacute; el anuncio del inicio del show y el llamado para que todos pasaran a disfrutar del evento. Ella sigui&oacute; all&iacute;, con &eacute;l, por unos instantes, pero el muchacho se retir&oacute;, tal vez porque ten&iacute;a algo que ver con el show. As&iacute; que nosotros nos levantamos y fuimos a observar la presentaci&oacute;n. Estando all&iacute; le pregunte a ella si le hab&iacute;a gustado la faena y me dijo que s&iacute;, que su miembro estaba muy duro y que eso la hab&iacute;a puesto a mil.<\/p>\n<p>El show transcurri&oacute; sin novedad. Volvimos a ver al muchacho, situado a un lado del bar, y le propuse a ella que, si era de su inter&eacute;s, fuera y le hiciera la conversa, y le propusiera, por qu&eacute; no, si habr&iacute;a el chance de verse un rato aquella misma noche. Ella me mir&oacute;, pero sin decir nada se dirigi&oacute; hasta &eacute;l y vi como charlaban animadamente mientras termin&oacute; la presentaci&oacute;n que all&iacute; se daba. Ella volvi&oacute; a m&iacute;, al rato, y me coment&oacute; que &eacute;l ya ten&iacute;a unos compromisos y que esa noche no era posible, pero que &eacute;l le hab&iacute;a pedido que le dejara su tel&eacute;fono y que la llamar&iacute;a para contarle cuando estar&iacute;a disponible y ponerse de acuerdo. Tan rogado el tipo, pens&eacute; yo, para mis adentros. Se le est&aacute; poniendo en bandeja una mujer y &eacute;l tipo se hace el irresistible.<\/p>\n<p>Volvimos a nuestro puesto en la sala y, la verdad, aparte de salir a bailar y disfrutar de la vista de la gente, no pasaba nada diferente. Mientras bail&aacute;bamos vi como ella se fijaba en un hombre, tal vez de la misma edad nuestra, que bailaba animadamente con su pareja, a un lado de nosotros, pero, con el tiempo, y en los intermedios, me fij&eacute; que el tipo descansaba entre tandas en la barra del bar. Me dio la impresi&oacute;n, entonces, que estaba solo y le propuse a ella, otra vez, que, si aquel le interesaba, fuera y le hiciera la conversa a ver qu&eacute; surg&iacute;a. Pero esta vez ella estuvo reacia a hacerlo o simplemente no le llam&oacute; la atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>Al t&eacute;rmino de una tanda de baile, entonces, en lugar de irnos al sitio donde nos hab&iacute;amos acomodado desde el principio, nos fuimos al bar. Pedimos algo de tomar, y nos quedamos ah&iacute; un rato. El hombre aquel, objeto de deseo de mi mujer, se acomod&oacute; a nuestro lado y bebi&oacute; un rato, al parecer dejando pasar el tiempo, porque parec&iacute;a no estar acompa&ntilde;ado. El miraba de reojo a mi mujer. Yo decid&iacute; ir al ba&ntilde;o, dej&aacute;ndolos a ellos dos situados muy cerca el uno del otro, y a medio camino me devolv&iacute; para ver qu&eacute; pasaba con ellos. Vi como aquel miraba y miraba a mi mujer, sin dirigirle la palabra. Y ella tambi&eacute;n se estaba haciendo la desentendida y no reparaba en &eacute;l.<\/p>\n<p>Al volver a la barra del bar empezaba una nueva tanda de m&uacute;sica y &eacute;l, esta vez, permaneci&oacute; en su lugar, contemplando como las personas se emparejaban y empezaban a bailar. Y, no s&eacute;, de un momento a otro me dio por dirigirme a &eacute;l y decirle, perd&oacute;n, tendr&iacute;a usted alg&uacute;n inconveniente en sacar a bailar a la se&ntilde;ora aqu&iacute; presente. Me dijo, no, con gusto. No lo hab&iacute;a hecho porque pens&eacute; que ella estaba con usted. Ella est&aacute; conmigo ciertamente, dije yo, pero ya no tengo m&aacute;s ganas de bailar y a ella le encanta. Entonces, &eacute;l se acerc&oacute; a ella, se la present&eacute; y de inmediato, ya enganchados, se fueron a bailar.<\/p>\n<p>Estuvieron bailando por largo rato, muy animados, y al parecer en confianza. En un descanso, ellos volvieron a la barra. Me pareci&oacute; curioso que &eacute;l ya no se emparejara como al principio lo hab&iacute;a hecho con otras mujeres. Pudiera ser que sus parejas ya se hubieran ido o que estuviese tratando de ligar a alguna mujer en ese ambiente. As&iacute; que le pregunt&eacute; a mi esposa que c&oacute;mo la estaba pasando. Me dijo que bien, que el tipo bailaba muy rico. Y, &iquest;te ha insinuado algo? pregunt&eacute;. No, dijo ella. Y &iquest;t&uacute; nos le has insinuado nada? Lo normal, dijo ella.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; pensando en su respuesta. &iquest;Qu&eacute; es lo normal? me pregunt&eacute;. Es que acaso hay un coqueteo corriente y un coqueteo m&aacute;s sugestivo. Como no la conozco a ella en ese papel conmigo, no supe c&oacute;mo interpretarlo en ese momento. Empez&oacute; la m&uacute;sica de nuevo y aquel le hizo se&ntilde;as a mi mujer, para volver a bailar, y ella acept&oacute; de inmediato.<\/p>\n<p>Ya, siendo casi las 2:30 am, sent&iacute; que ya era suficiente y que era tiempo de volver a casa. As&iacute; que le hice una se&ntilde;a a ella, mostr&aacute;ndole el reloj. Siguieron bailando hasta que acab&oacute; la tanda. Cuando volvieron le dije, bueno, &iquest;Qu&eacute; tal est&aacute; el tipo? El tipo est&aacute; bien, me dijo, sonriendo. Y, &iquest;me imagino que ya has sentido su verga, &iquest;c&oacute;mo la tiene? No, pues la ha tenido dura todo el tiempo. Eso &iquest;qu&eacute; quiere decir? pregunt&eacute;. Pues que ha estado excitado bailando conmigo. Y, &iquest;te lo quieres comer? Depende de &eacute;l, contest&oacute;. Y &iquest;ya se lo pediste? No. Bueno, y si yo hablo con &eacute;l y cuadro la cosa, &iquest;est&aacute;s dispuesta? Si, me dijo.<\/p>\n<p>Ok. Espera yo hablo con &eacute;l, a ver qu&eacute; me dice. Me acerqu&eacute; a &eacute;l en la barra y, haci&eacute;ndome el loco, le pregunt&eacute;, &iquest;tendr&iacute;a usted alg&uacute;n inconveniente en culearse a mi mujer? No, me dijo riendo&hellip; solo que hay un inconveniente. &iquest;Cu&aacute;l? pregunt&eacute; sorprendido. Ya estoy comprometido con otra pareja y estoy esperando a que me indiquen para salir juntos. &iexcl;No le puedo creer! exclam&eacute;. &iquest;De verdad? Si, me dijo, se&ntilde;al&aacute;ndome a una pareja que depart&iacute;a con otros en una de las salas del lugar.<\/p>\n<p>Y no hay chance ni de un rapidito, dije yo, bromeando. Pues s&iacute;, dijo, pero no me puedo ir de aqu&iacute;. Y, entonces, &iquest;d&oacute;nde? pregunt&eacute;. En el ba&ntilde;o de mujeres, contest&oacute;. &iquest;Usted ya lo ha hecho? Si, varias veces, me dijo. Bueno, entonces, h&aacute;game un favor, le requer&iacute;, d&iacute;gale a ella lo que tiene en mente, a ver qu&eacute; le dice. Perfecto, contest&oacute;.<\/p>\n<p>Vi que se acerc&oacute; a ella, tom&aacute;ndola de las manos, acercando su cuerpo al de ella y habl&aacute;ndole al o&iacute;do. Y, para sorpresa m&iacute;a, los dos se dirigieron hacia los ba&ntilde;os. Al llegar, ellos entraron y yo les segu&iacute;. Aquel esper&oacute; a que yo entrara para cerrar la puerta y me pidi&oacute; que, por si caso, estuviera pendiente y no permitiera que abrieran la puerta. Y as&iacute; lo hice.<\/p>\n<p>La faena no fue dif&iacute;cil para aquel. Pens&eacute;, de verdad, que aquello ya lo hab&iacute;a hecho varias veces cuando, no m&aacute;s entrar, la llev&oacute; hacia el tocador, hizo que apoyara sus manos en la mesa, frente al espejo, y empez&oacute; a acariciarla desde atr&aacute;s, restregando su pene contra las nalgas de ella mientras bajaba sus pantalones y dejaba a la vista su viril miembro. Simult&aacute;neamente masajeaba los senos de ella, por encima de la ropa. Al tiempo que lo hac&iacute;a, dirig&iacute;a las manos de ella para que acariciara su miembro, lo cual hac&iacute;a, subiendo ella su mano arriba y abajo por aquel tronco, con intensidad.<\/p>\n<p>Poco despu&eacute;s de aquel preliminar, &eacute;l simplemente levant&oacute; su falda, movi&oacute; ligeramente a un lado su diminuta tanga y la penetr&oacute;. Ninguno de los dos, ni ella ni yo, reparamos en que lo hizo sin usar cond&oacute;n; al natural. Ella se recost&oacute; sobre la mesa del tocador y expuso sus nalgas para que aquel dispusiera de ellas a voluntad. El hombre empujaba con ritmo y cadencia. No era la primera vez que aquel hac&iacute;a esta maniobra, de eso estaba yo seguro. Mientras la penetraba, empujando una y otra vez, aquel masajeaba sus nalgas y sus muslos. Con el incremento del ritmo y las embestidas, mi mujer empez&oacute; a gemir, subiendo progresivamente el volumen, hasta que aquel, empujando a m&aacute;xima velocidad, apret&oacute; su cuerpo contra el de ella, dando a entender que hab&iacute;a eyaculado y culminado su faena.<\/p>\n<p>Se desplaz&oacute; dos pasos atr&aacute;s, dej&oacute; que ella se volteara para quedar frente a frente y procedi&oacute; a abrazarla y besarla por unos instantes. Su miembro segu&iacute;a erecto y ella, no s&eacute; si a pedido de &eacute;l, se inclin&oacute; para mamar su miembro por unos instantes, acariciando no s&oacute;lo su miembro sino tambi&eacute;n sus nalgas y muslos. Despu&eacute;s se levant&oacute;, se volvieron a besar y se despidieron. Aquel, muy caballerosamente, agradeci&oacute; a mi mujer por la oportunidad que le hab&iacute;a dado y que, seg&uacute;n &eacute;l, iba a recordar. Subi&oacute; sus pantalones y se dispuso a salir de ah&iacute;. Ambos lo hicimos. Te espero en el bar, le dije a ella y cerr&eacute; la puerta.<\/p>\n<p>Al llegar al bar con aquel, le dije, &iquest;se toma un trago? Bueno, gracias. Al parecer usted ya es un master en estas faenas, pero no me quedo sin preguntarle &iquest;c&oacute;mo estuvo la cosa? Bien, s&uacute;per, su mujer estaba deseando verga. &iquest;Por qu&eacute; lo dice? pregunt&eacute;. Porque ten&iacute;a esa cuca calientica y sent&iacute;a como me apretaba el pene apenas la penetr&eacute;. Muy rico. Ella culea sabroso. Qu&eacute; puedo decir, dije, es la primera vez que me lo dicen y as&iacute;, como tan francamente. No, es verdad. Hubi&eacute;ramos podido seguir. L&aacute;stima que toc&oacute; as&iacute; por mis compromisos, pero en otra ocasi&oacute;n lo hacemos de otra manera, si le parece. M&aacute;s bien le tiene que parecer a ella, &iquest;no le parece? Por ella no se preocupe, que yo s&eacute; que s&iacute;.<\/p>\n<p>Intercambiamos tel&eacute;fonos y quedamos en encontrarnos nuevamente, m&aacute;s adelante, y estuvimos ah&iacute; un rato m&aacute;s, mientras ella volv&iacute;a de arreglarse y acomodarse en el ba&ntilde;o. No m&aacute;s llegar ella nos despedimos con los protocolos para esos casos, besito en la mejilla, apret&oacute;n de manos y dem&aacute;s, y salimos de aquel lugar dejando atr&aacute;s aquella nueva y singular experiencia. &iquest;Qui&eacute;n lo iba a creer?<\/p>\n<p>En el camino a casa pregunt&eacute; a mi esposa que tal la hab&iacute;a pasado. Me respondi&oacute; que s&uacute;per. Y tambi&eacute;n pregunt&eacute; si no hab&iacute;a habido un tris de resistencia a que las cosas hubieran pasado de aquella manera. Y me dijo que no; que era eso o salir de all&iacute; sin nada. Cuando toca, toca. Realmente me sorprendi&oacute; esa respuesta, pues no es su forma habitual de decir las cosas, pero en materia de sexo parece que no todo es lo que parece, y que hay que estar abierto a todas las posibilidades, pues muchas veces las cosas no son como uno espera.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>En la b&uacute;squeda de experiencias sexuales que desaf&iacute;en nuestros sentidos y que nos lleven al m&aacute;ximo de placer, a veces las cosas no salen como uno esperaba. 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