{"id":24913,"date":"2020-07-28T03:15:35","date_gmt":"2020-07-28T03:15:35","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-07-28T03:15:35","modified_gmt":"2020-07-28T03:15:35","slug":"las-hermanas-de-camilo-cap-7-entrando-por-el-garage","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/las-hermanas-de-camilo-cap-7-entrando-por-el-garage\/","title":{"rendered":"Las hermanas de Camilo (Cap. 7): Entrando por el garaje"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24913\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">7<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La excitaci&oacute;n del polvo ma&ntilde;anero y sabatino hab&iacute;a pasado. Ahora caminaba de lado a lado en ese apartamento, pensando en la reacci&oacute;n que iba a tener mi mejor amigo. Tambi&eacute;n entendiendo que si Katherine estaba dispuesta a revelar esto a su familia, era porque consideraba que yo era su pareja. Ella y yo ven&iacute;amos follando desde hace unos meses, pero nunca charlamos acerca de nosotros, ni salimos en plan de novios, ni nada parecido, hasta ahora se hab&iacute;a tratado de sexo ocasional.<\/p>\n<p>Yo hab&iacute;a quedado bastante golpeado de mis anteriores relaciones, y me hab&iacute;a jurado a m&iacute; mismo permanecer solo de por vida. Claro que era un juramento que hab&iacute;a hecho bajo el dolor que implica una traici&oacute;n, y hab&iacute;an pasado varios a&ntilde;os desde ello. Amaba follar con Katherine, y sent&iacute;a por ella una especie de ternura, quiz&aacute; una necesidad por protegerle, as&iacute; que tampoco me disgustaba la idea de salir con ella. Pero todo esto era, hasta ahora, un delirio m&iacute;o. Quise despejar dudas y lo habl&eacute; con ella, pues solo ella pod&iacute;a ratificarme lo que &eacute;ramos.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; crees que le vamos a contar a mis hermanos?&#8230;pues obvio que somos novios, me respondi&oacute; con algo de iron&iacute;a<\/p>\n<p>-&iquest;Y desde cu&aacute;ndo? Yo me acabo de enterar<\/p>\n<p>-No nos van a pedir esos detalles. T&uacute; asume que desde hoy, aunque d&eacute;jame y hablo yo<\/p>\n<p>Pintaba un poco mal este inicio de relaci&oacute;n para m&iacute;, pues desde un comienzo ella estaba dejando ver su posici&oacute;n dominante.<\/p>\n<p>Camilo y Diana regresaron al apartamento, y el momento de confesar mi amor&iacute;o con la m&aacute;s peque&ntilde;a de la casa hab&iacute;a llegado. Estaba nervioso, me sudaban un poco las manos, se me aceleraban las palpitaciones y tragaba saliva. Me esperaba incluso una reacci&oacute;n agresiva por parte de Camilo, pues en cientos de ocasiones lo escuch&eacute; decirme &ldquo;el que haga sufrir a mis hermanas lo mato&rdquo;. Yo no hab&iacute;a hecho sufrir a Katherine, al contrario, pero cualquier cosa pod&iacute;a esperarme.<\/p>\n<p>Sin embargo, fue una sorpresa para m&iacute; el modo en que se lo tom&oacute; Camilo, pues en ning&uacute;n momento demostr&oacute; malestar por la noticia, quiz&aacute; algo de sorpresa, pero no molestia. A la que no le cay&oacute; muy bien la noticia fue a Diana, pues seguramente me ten&iacute;a en un concepto de vago, mariguanero, in&uacute;til y qui&eacute;n sabe qu&eacute; m&aacute;s. Pero nada pod&iacute;a hacer. Conoc&iacute;a el car&aacute;cter de su hermana y entend&iacute;a que no hab&iacute;a forma de hacerla cambiar de parecer.<\/p>\n<p>Habi&eacute;ndome quitado el peso de ocultar la verdad, di rienda suelta a la relaci&oacute;n que acab&aacute;bamos de formalizar con Katherine. Esa misma noche la llev&eacute; a cenar a La Ventana, un afamado restaurante de la ciudad por su ambiente perfecto para el romanticismo.<\/p>\n<p>Aunque Katherine para esa &eacute;poca no estaba muy enfocada en el romanticismo, sino m&aacute;s bien en complacer sus instintos m&aacute;s b&aacute;sicos. As&iacute; que despu&eacute;s de cenar nos fuimos para Amarte, un motel seguramente muy conocido para los que frecuentan estos sitios. Para los que no, solo basta decir que queda, o quedaba porque no s&eacute; si a&uacute;n existe, en la zona de moteles baratos de la ciudad.<\/p>\n<p>All&iacute; llegamos casi en medio del desespero, como si no lo hubi&eacute;ramos hecho esa misma ma&ntilde;ana; era una &eacute;poca en que ambos profes&aacute;bamos un gran deseo por el otro.<\/p>\n<p>Fue nada m&aacute;s cerrar la puerta de la habitaci&oacute;n para tumbar a Katherine en la cama, sacarle el pantal&oacute;n y su tanga, y empezar una vez m&aacute;s a consentir su tierna vagina con mi boca. Era evidente que a ella le apetec&iacute;a, pues polvo a polvo se hab&iacute;a ido volviendo adicta al sexo oral que yo le daba.<\/p>\n<p>No s&eacute; en qu&eacute; momento me volv&iacute; tan h&aacute;bil para complacer a una mujer con sexo oral, pues mi experiencia no era muy amplia. Con las dos novias que tuve anteriormente no lo practiqu&eacute; tantas veces, y luego de ellas me experiencia se limit&oacute; a putas y Alexandra, y con ninguna de ellas lo hice.<\/p>\n<p>El caso es que Katherine deliraba con mi boca consintiendo su vagina, que adem&aacute;s ten&iacute;a esa particularidad de humedecerse en exceso; lo que a m&iacute; de paso me calentaba m&aacute;s y m&aacute;s.<\/p>\n<p>Claro que mi anhelo esa noche era completar lo que hab&iacute;a empezado esa misma ma&ntilde;ana. Esa exploraci&oacute;n de mi dedo en su culo, pero ahora no quer&iacute;a que fuera simplemente con el dedo, sino que quer&iacute;a inaugurar su entrada trasera. Hab&iacute;a llevado conmigo lubricante para facilitar la labor, estaba ansioso por llegar a ese momento. Pero sab&iacute;a que antes deb&iacute;a hacer delirar a Katherine.<\/p>\n<p>La penetraci&oacute;n, vaginal, no tard&oacute; en llegar, pues cuando Katherine alcanz&oacute; su primer cl&iacute;max, empez&oacute; a pedirme que la follara. Sin mayores complicaciones o arandelas empezamos, all&iacute;, en la posee del misionero. Katherine me agarraba por las nalgas mientras que me ped&iacute;a que la follara cada vez m&aacute;s duro.<\/p>\n<p>As&iacute; lo hice, la penetr&eacute; a fondo y la sacud&iacute; fuertemente con cada uno de mis movimientos. La besaba por el cuello y ocasionalmente mord&iacute;a sus labios. Ella se limitaba a dejarse llevar por mis movimientos mientras me ara&ntilde;aba la espalda.<\/p>\n<p>Luego le di vuelta, ella qued&oacute; boca abajo tendida sobre la cama. Volv&iacute; a penetrarla por su hermosa y rosadita concha, que a esa altura de la noche luc&iacute;a y se sent&iacute;a totalmente empapada.<\/p>\n<p>En esa posici&oacute;n empezamos muy despacio y poco a poco fuimos incrementando el ritmo. Ella fue levant&aacute;ndose hasta quedar apoyada en sus rodillas y en sus manos, es decir, hasta quedar en la tradicional posici&oacute;n de perrito o en cuatro.<\/p>\n<p>A m&iacute; me encantaba follarla en esta posici&oacute;n, pues a pesar de que sus nalgas eran peque&ntilde;as, en esta posici&oacute;n se ve&iacute;an prominentes, espectaculares. Tambi&eacute;n me encantaba ver en alta definici&oacute;n la forma en que mi pene entraba y sal&iacute;a por su tierna vagina. Pero lo que m&aacute;s me gustaba de follarla en esta posici&oacute;n era el hecho de poder ver su ojete, haci&eacute;ndome &ldquo;ojitos&rdquo; para que lo penetrara.<\/p>\n<p>Se la saqu&eacute; y dirig&iacute; mi pene hacia el agujero de su culo. Ella se sorprendi&oacute;, apret&oacute; las nalgas y dio un par de pasitos hacia adelante; giro su cara y me mir&oacute; con asombro, no solt&oacute; palabra.<\/p>\n<p>Yo busqu&eacute; tranquilizarla, le ped&iacute; que se animara a hacerlo pues yo ir&iacute;a muy despacito, &ldquo;incluso traje lubricante&rdquo;, le dije tratando de convencerla.<\/p>\n<p>Ella cedi&oacute;, aunque me dijo que si no le gustaba, yo deb&iacute;a parar. Acept&eacute; e inmediatamente empec&eacute; a echarle el lubricante. Luego le met&iacute; mi dedo &iacute;ndice y posteriormente se sum&oacute; el dedo coraz&oacute;n, es decir, el del medio. Viendo que no hubo mayor molestia, saqu&eacute; mis dedos, tom&eacute; mi pene entre mi mano y lo dirig&iacute; a su ano. Empec&eacute; a enterrarlo lentamente. Al comienzo ella permaneci&oacute; en silencio, no demostr&oacute; gusto ni fastidio, solo agach&oacute; su cabeza y permaneci&oacute; est&aacute;tica mientras mi pene se hund&iacute;a lentamente en su ojete. Pero cuando ya iba adentro aproximadamente la mitad, solt&oacute; su primer gemido.<\/p>\n<p>Yo lo introduc&iacute;a gradualmente. A medida que ingresaba un poco m&aacute;s, lo sacaba y repet&iacute;a el proceso hasta hundir un poco m&aacute;s. Finalmente lleg&oacute; el momento en que lo tuvo todo adentro. Ella se agarraba fuertemente de las cobijas. Luego dej&oacute; caer la parte alta de su torso y su cabeza sobre la cama, de modo que su culo permanec&iacute;a en alto, pero el resto de su cuerpo se apoyaba en el colch&oacute;n.<\/p>\n<p>Poco a poco empec&eacute; a incrementar el ritmo. Not&eacute; como mi pene fue unt&aacute;ndose un poco de mierd*, pero no me import&oacute;, mi excitaci&oacute;n superaba cualquier sensaci&oacute;n de asco.<\/p>\n<p>Ella mord&iacute;a las cobijas y la almohada, y yo juraba para mis adentros que le encantaba. As&iacute; que decid&iacute; de nuevo incrementar un poco el ritmo, pero ah&iacute; fue cuando todo cambio.<\/p>\n<p>Vi c&oacute;mo se le escurr&iacute;a una l&aacute;grima, as&iacute; que decid&iacute; detenerme, con mi pene a&uacute;n dentro de su culo, para preguntarle &ldquo;&iquest;Te gusta?&rsquo;&rdquo;. Ella, sin duda alguna dijo &ldquo;no, s&aacute;camelo&rdquo;.<\/p>\n<p>As&iacute; lo hice, limpie sus l&aacute;grimas y acaricie sus mejillas. Le ped&iacute; perd&oacute;n, pues mi objetivo nunca fue ese. Ella lo entendi&oacute; y no me hizo reproche alguno. Fue al ba&ntilde;o, se lav&oacute; un poco y volvi&oacute; para continuar la faena de sexo convencional.<\/p>\n<p>La bes&eacute; y a modo de disculpa le ofrec&iacute; hacerle sexo oral de nuevo. Ella, ni corta ni perezosa accedi&oacute;. As&iacute; que de nuevo hund&iacute; mi cara en su vagina y pas&eacute; otro rato con su cl&iacute;toris entre mi boca.<\/p>\n<p>Ella lo disfrutaba, pero esta vez en silencio. Agarraba mi cabeza para hundirla y restregarla contra su vagina. Luego, al sentirse nuevamente al borde del orgasmo, me pidi&oacute; que la penetrara.<\/p>\n<p>Cumpl&iacute; sus deseos, cabalgu&eacute; de nuevo entre sus piernas, frente a frente, cara a cara. Tambi&eacute;n disfrutaba mucho de hacerlo as&iacute; con ella, pues pod&iacute;a ver su hermoso rostro a la vez que la cog&iacute;a. Y en ese polvo descubr&iacute; algo esencial para la relaci&oacute;n de pareja que hasta ahora emprend&iacute;amos. Katherine disfrutaba m&aacute;s del sexo en silencio, pues siempre que era as&iacute;, terminaba con alguna sorpresa. Primero fue con el charquito de fluidos en el piso. Esta vez fue con un espasmo incontrolable de sus piernas, pues con un nuevo orgasmo de su parte, lleg&oacute; esta reacci&oacute;n.<\/p>\n<p>A m&iacute; me pareci&oacute; bastante curioso, tambi&eacute;n excitante, debo aceptarlo, pues ver esa reacci&oacute;n involuntaria de su cuerpo solo revelaba su fragilidad y el disfrute inocultable.<\/p>\n<p>Pero a pesar de que este hab&iacute;a sido un polvo largo, yo a&uacute;n no hab&iacute;a llegado al orgasmo, mientras que ella lo hab&iacute;a alcanzado en varias ocasiones. Ella decidi&oacute; que me lo iba a provocar con una buena mamada.<\/p>\n<p>As&iacute; fue, con sus ojitos seductores mir&aacute;ndome a medida que introduc&iacute;a mi pene con m&aacute;s vehemencia entre su boca, deslizando sus sensuales labios sobre mi miembro que sin control estall&oacute; de placer al interior de sus fauces. En ese entonces ella sent&iacute;a un poco de asco por cosas como esta, pero luego fue afinando sus dotes de viciosilla y se convirti&oacute; en una tragaleche de tiempo completo.<\/p>\n<p style=\"text-align:center\">***************<\/p>\n<p><em><u>Cap&iacute;tulo 8<\/u>: Adrenalina de s&aacute;bado<\/em><\/p>\n<p><em>Como casi todas las relaciones, la nuestra fue maravillosa en un comienzo. Pero el paso del tiempo es devastador. Empiezan los celos, los reproches, las pataletas, los intentos de dominaci&oacute;n del uno sobre el otro. Bien dec&iacute;a Confucio &ldquo;los a&ntilde;os son escobas que nos van barriendo hacia la fosa&rdquo;. Yo sab&iacute;a que iba a ser as&iacute;, y a&uacute;n no entend&iacute;a por qu&eacute; hab&iacute;a aceptado empezar un noviazgo con Katherine. Pero lo hecho, hecho est&aacute;. Pensaba para mis adentros, &ldquo;echaremos 50 polvos buenos y desaparecer&aacute; la magia&rdquo;.<\/em><\/p>\n<p>Twitter: felodel2016<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>7 La excitaci&oacute;n del polvo ma&ntilde;anero y sabatino hab&iacute;a pasado. Ahora caminaba de lado a lado en ese apartamento, pensando en la reacci&oacute;n que iba a tener mi mejor amigo. Tambi&eacute;n entendiendo que si Katherine estaba dispuesta a revelar esto a su familia, era porque consideraba que yo era su pareja. 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