{"id":24933,"date":"2020-07-28T22:00:00","date_gmt":"2020-07-28T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-07-28T22:00:00","modified_gmt":"2020-07-28T22:00:00","slug":"gemidos-en-el-despacho","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/gemidos-en-el-despacho\/","title":{"rendered":"Gemidos en el despacho"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24933\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p style=\"text-align:center\"><img decoding=\"async\" alt=\"Escuchando los gemidos de Diego\" src=\"https:\/\/1.bp.blogspot.com\/-Iyo6QSacZ2g\/Xvr_PMbWMII\/AAAAAAAARIU\/6EqTatT6iHomnP_Asc1qcpBZrqhJ-DvfACLcBGAsYHQ\/s1600\/escuchando-gemidos-despacho-amigo.jpg\" style=\"height:211px; margin-bottom:10px; margin-top:10px; text-align:center; width:250px\" title=\"\"><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El ambiente del cuarto estaba sobrecargado. Llev&aacute;bamos horas preparando un proyecto para un simposio sobre el autismo, sentados uno junto al otro delante del ordenador. No me di cuenta hasta que sal&iacute; del despacho para dirigirme al ba&ntilde;o. Eran ya cerca de las once de la noche. Los dem&aacute;s compa&ntilde;eros del gabinete de psicopedagog&iacute;a donde trabaj&aacute;bamos ya se hab&iacute;an ido a sus casas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u2015Yo no puedo m&aacute;s \u2015le digo irgui&eacute;ndome en la silla, masaje&aacute;ndome el cuello. \u2015&iquest;Lo dejamos por hoy? Ya no s&eacute; ni lo que leo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u2015Venga, mujer, s&oacute;lo un par de horas m&aacute;s \u2015me dice frunciendo el ce&ntilde;o, mir&aacute;ndome como sol&iacute;a hacer, fijamente.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u2015&iquest;Un par de horas m&aacute;s?, &iquest;pero t&uacute; qu&eacute; es lo que tomas? \u2015le digo usando ese tonillo de indignada que no me cre&iacute;a ni yo misma y que sol&iacute;a emplear con &eacute;l. Ya nos conoc&iacute;amos demasiado bien. Al pronunciar la frase, su cara impostada de cascarrabias dio paso de inmediato a una amplia sonrisa. Le encantaba incordiarme. \u2015Qu&eacute;date t&uacute;, si quieres. Me voy a hacer un pis y recojo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Al traspasar el umbral, not&eacute; el aire m&aacute;s fresco y limpio, libre de las emanaciones con que nuestros cuerpos tibios hab&iacute;an inundado el despacho durante horas. El contraste me dio en la cara.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u2015No dejes abierta la puerta del ba&ntilde;o \u2015me dice\u2015, como haces siempre, que no quiero o&iacute;r tus chorritos de alivio.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Me quedo parada en el pasillo. &laquo;&iquest;Como hago siempre?&raquo; \u2015pienso para m&iacute;\u2015. &laquo;&iquest;Pero qu&eacute; est&aacute; diciendo este energ&uacute;meno?&raquo; Doy media vuelta y estoy a punto de regresar al despacho cuando caigo de nuevo en la cuenta de que ha puesto en modo &quot;on&quot; su maquinaria pesada para sacarme de quicio. Estoy a punto de soltar una carcajada, pero me reprimo. Me llevo la mano a la boca, sofocando la risa, y vuelvo a dar media vuelta para dirigirme al ba&ntilde;o. Cuando logro recomponerme, le suelto mientras camino:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u2015Tranquilo, que ya la cierro. Es que yo pensaba que te gustaba o&iacute;rme&#8230; \u2015le digo sin poder evitar re&iacute;rme, mordi&eacute;ndome el labio cuando hube terminado la frase.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Dentro del ba&ntilde;o, con las bragas en las rodillas y la falda remangada, no puedo evitar sentirme algo inquieta, para mi sorpresa, ante mi sospecha de que &eacute;l pudiera estar oyendo &laquo;mis chorritos de alivio&raquo;. Me cruzaban por la mente pensamientos absurdos. Diego ten&iacute;a la habilidad de ponerme &quot;nerviosa&quot; con sus tonter&iacute;as.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">A menudo, cuando yo trabajaba en el ordenador y los dem&aacute;s compa&ntilde;eros estaban en sus despachos enfrascados en sus trabajos, atendiendo a alg&uacute;n ni&ntilde;o con problemas de dislexia o de atenci&oacute;n, Diego aprovechaba para acercarse al m&iacute;o y ponerse a observar por encima de mi hombro, muy serio, el texto que yo ten&iacute;a a medio redactar. Sin decir una palabra, acercaba su dedo &iacute;ndice a la pantalla, tieso como una flecha, y me hac&iacute;a notar el error de ortograf&iacute;a, de sem&aacute;ntica, de puntuaci&oacute;n o cualquier otra cosa que le sirviera para incordiarme. Yo soltaba un bufido, y a continuaci&oacute;n le dec&iacute;a algo como:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u2015&iquest;Por qu&eacute; no te metes el dedito donde te quepa, guapo?<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u2015Yo s&oacute;lo intento ayudar \u2015segu&iacute;a diciendo muy serio, haci&eacute;ndose el agraviado.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u2015S&iacute;, ya, claro, por supuesto. Anda, ni&ntilde;o, m&eacute;tete en tus cositas \u2015le dec&iacute;a yo, empuj&aacute;ndole, sin ninguna convicci&oacute;n. &Eacute;l se quedaba all&iacute;, apoyado en el respaldo de mi sill&oacute;n, mientras yo trataba de seguir escribiendo, cada vez m&aacute;s &quot;nerviosa&quot;. Yo ten&iacute;a mis razones para estarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u2015Muy bonito ese color \u2015me soltaba. Yo me quedaba descuadrada un momento, hasta que lograba encajar el comentario.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">A m&iacute; s&iacute; que me sub&iacute;a el color y el calor hasta las orejas. Yo trataba de no despegar la mirada de la pantalla, ruborizada. Se refer&iacute;a a mi sujetador. Ten&iacute;a la man&iacute;a de mirarme el escote desde arriba y decirme estas tonter&iacute;as.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u2015Me alegro tanto de que te guste \u2015le dec&iacute;a yo, aparentando hast&iacute;o, como si estuviera de vuelta de todo, pero &iquest;a qui&eacute;n iba a enga&ntilde;ar?<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u2015S&iacute;, s&iacute;, muy bonito ese azul p&aacute;lido, por no hablar del encaje. &iquest;No crees que se te ve demasiado?<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">&laquo;Me lo cargo&raquo;, pensaba yo para m&iacute;, tirando instintivamente hacia arriba de la solapa de mi camisa de cuello, sin mangas, color salm&oacute;n, que me hab&iacute;a puesto ese d&iacute;a. Despu&eacute;s, volv&iacute;a a empujarle para que se fuera:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u2015Anda, bonito, vete a decirle a tu t&iacute;a la ropa que tiene que ponerse \u2015y &eacute;l se marchaba, parti&eacute;ndose de risa.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Por culpa de estas tonter&iacute;as, me vi en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n delante del espejo, antes de salir para el gabinete, por la ma&ntilde;ana, pensando si se percatar&iacute;a de mi nuevo modelito. &laquo;&iquest;Ser&aacute; posible?&raquo;, pensaba yo para m&iacute;.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En el ba&ntilde;o, a&uacute;n inquieta, y con las bragas en las rodillas, cojo un trozo de papel y me limpio. Tiro de la cadena, abro la puerta y me dirijo al despacho. Al traspasar el umbral, el ambiente cargado vuelve a invadirme: el cuarto huele a nosotros. Con paso perezoso, camino inconscientemente hacia la silla que hab&iacute;a ocupado minutos antes, pero algo me detiene. Es su cara. Est&aacute; mirando fijamente a la pantalla, con el rostro inm&oacute;vil, muy serio. Me quedo parada en medio de la sala.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u2015&iquest;Qu&eacute; te pasa?<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">&Eacute;l no se inmuta, y tampoco me contesta. Sigue mirando la pantalla, concentrado, los ojos muy abiertos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u2015&iexcl;Eh, ni&ntilde;o!, &iquest;qu&eacute; te pasa? Est&aacute;s muy serio.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En vista de que no me contesta, avanzo unos pasos por el despacho y me asomo a la pantalla del ordenador. Quiero ver qu&eacute; es eso que le tiene tan abstra&iacute;do. &iquest;Y con qu&eacute; me encuentro?<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u2015&iexcl;Pero qu&eacute; haces!, &iquest;est&aacute;s loco? \u2015le digo con la boca abierta, ech&aacute;ndome instintivamente hacia atr&aacute;s, como alej&aacute;ndome de una fuente de infecci&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Estaba viendo una pel&iacute;cula porno, &iexcl;en el despacho! Yo me llevo la mano a la boca y noto una r&aacute;faga de calor invadi&eacute;ndome el cuerpo. El coraz&oacute;n se me acelera por momentos. &iquest;Y qu&eacute; hace &eacute;l? Sonr&iacute;e abiertamente, borrando de un tir&oacute;n su expresi&oacute;n de seriedad, y me dice:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u2015&iquest;No quer&iacute;as relajarte? Pues esta me parece una forma estupenda.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Por un segundo, no s&eacute; c&oacute;mo reaccionar, sigo con la boca abierta, bloqueada ante la escena. Aunque nunca s&eacute; si se me nota, s&eacute; perfectamente cu&aacute;ndo me sucede, y en ese preciso momento sent&iacute; c&oacute;mo el rubor invad&iacute;a mis mejillas. No supe d&oacute;nde meterme. El coraz&oacute;n me bat&iacute;a con redobles.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Decido irme al pasillo, sofocada. Mientras me alejo, veo que &eacute;l no se mueve de la silla y sigue mirando la pel&iacute;cula, impasible. Ya en el pasillo, trato de respirar el aire limpio, hacerlo penetrar dentro de m&iacute; con la esperanza de recobrar la serenidad y &quot;desintoxicarme&quot; del ambiente viciado del despacho. Pero es en vano. La escena me atrae como un im&aacute;n. Adem&aacute;s, Diego no me facilita las cosas. Desde el pasillo, oigo que me dice:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u2015&iquest;Quieres calmarte? No es m&aacute;s que un entretenimiento inofensivo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Yo sigo acelerada, caminando arriba y abajo. Le digo:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u2015Desde luego, vaya un entretenimiento para practicarlo en mi despacho \u2015le digo excitada. La ac&uacute;stica del pasillo hace que mi voz parezca como salida de una c&aacute;mara de resonancia<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u2015Pues yo no veo qu&eacute; tiene de malo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Sigo nerviosa, dando pasitos inquietos adelante y atr&aacute;s. Desde all&iacute;, creo escuchar lo que parecen ser jadeos, concretamente los de una mujer que parec&iacute;a estar pas&aacute;ndoselo &laquo;muy bien&raquo;. Ese sonido me enciende, espolea mi pulso y mi curiosidad morbosa, haciendo que me fuera aproximando cada vez m&aacute;s a la puerta. A medida que me acercaba, escuchaba cada vez con m&aacute;s claridad aquellos jadeos entrecortados, y mi excitaci&oacute;n aumentaba a cada segundo. Finalmente, en un arrebato, sin saber muy bien qu&eacute; estoy haciendo, asomo la cabeza por el umbral y veo que &eacute;l sigue sin quitar el ojo de la pantalla. Y lo que es peor a&uacute;n: tiene el pantal&oacute;n desabrochado y veo que se ha sacado el pene.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Me quedo petrificada, con la boca abierta de par en par, que tapo con la palma de mi mano. Por un segundo, no s&eacute; si darme la vuelta. La imagen me deja sobrecogida. Le observo tocarse su miembro erecto arriba y abajo, suavemente, el glande rojo e hinchado bien visible, como una enorme guinda ensartada en un palo. &laquo;Qu&eacute; gruesa la tiene&raquo;, me sorprendo pensando. De pronto, gira la cara y me mira fijamente. Le noto muy ruborizado, pero quiere aparentar tranquilidad. Me pilla mir&aacute;ndole el miembro y me pongo roja como un tomate. Retiro mi mirada, totalmente turbada, sin saber d&oacute;nde posarla.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u2015&iquest;Qu&eacute; te pasa? \u2015me dice con tono impasible, sin dejar de tocarse. Yo no s&eacute; para d&oacute;nde mirar, esquivo su sexo desviando los ojos, mirando a todas partes, con las manos temblorosas alrededor de mi boca. Vuelve a intervenir:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u2015&iquest;Te quieres tranquilizar? \u2015me dice levantando la palma de su mano izquierda, mientras con la otra sigue acariciando su sexo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Yo no s&eacute; qu&eacute; hacer, camino adelante y atr&aacute;s, inquieta, dando peque&ntilde;os saltitos, pero me resisto a salir del cuarto. &Eacute;l no deja de mirarme, mis ojos viajan por toda la estancia, las paredes, el techo. Llevo mi mano a la frente, haciendo pantalla, pero la visi&oacute;n de su pene hinchado parece colarse all&aacute; dondequiera que miro.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">&Eacute;l me obvia, sigue a lo suyo, y deja de prestarme atenci&oacute;n. Gira la cara de nuevo al monitor, y me dice:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u2015C&aacute;lmate, anda.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El ordenador sigue emitiendo fuertes jadeos. Sigo de pie, dando pasos alrededor del cuarto, acalorada, con el coraz&oacute;n bombe&aacute;ndome aprisa, excitada por aquellos gemidos perturbadores. Siento unas ganas tremendas de averiguar por qu&eacute; esa mujer est&aacute; disfrutando tanto. As&iacute; que rodeo la mesa y me asomo a ver qu&eacute; est&aacute; ocurriendo, haciendo enormes esfuerzos por esquivar la presencia de su pene, tan cerca de m&iacute;. Veo a una mujer morena, abierta sobre una mesa, descalza y con las piernas alzadas. Se sujeta con una mano la falda alrededor de la cintura, amontonada, y con la otra empuja la cabeza de un chico, desnudo de medio arriba, que est&aacute; lami&eacute;ndole la vulva. Sus pechos est&aacute;n desnudos. Ella echa la cabeza hacia atr&aacute;s, emitiendo gemidos entrecortados y moviendo instintivamente su pelvis, mientras la lengua puntiaguda del chico vibra sobre su cl&iacute;toris.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Diego se da cuenta de que estoy observando la escena, boquiabierta, y, sin mirarme ni un momento, estira el brazo y arrastra la silla vac&iacute;a hacia s&iacute;, coloc&aacute;ndola a su lado, para que yo me siente. Yo lo hago, nerviosa como la gelatina, y desplazo la silla hacia atr&aacute;s, coloc&aacute;ndome a diferente altura, m&aacute;s retrasada que la suya. Lo hice, quiz&aacute;s, motivada por mi verg&uuml;enza y mi pudor, pero enseguida me doy cuenta de que de esta forma lograba una perspectiva perfecta para observar su maniobra con su polla, que a estas alturas estaba completamente erecta, y de la escena tan caliente que estaba teniendo lugar en la pantalla.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Yo no pod&iacute;a estar m&aacute;s colorada, m&aacute;s nerviosa y m&aacute;s acalorada. Gracias a Dios, &eacute;l no pod&iacute;a verme, as&iacute; que me daba igual. Verle toc&aacute;ndose la polla delante de m&iacute; sin ning&uacute;n pudor y verle disfrutar de la escena pornogr&aacute;fica sin prestarme la m&aacute;s m&iacute;nima atenci&oacute;n me puso card&iacute;aca, cachonda perdida. Comenc&eacute; a sentir un cosquilleo en mi entrepierna, notaba c&oacute;mo se me humedec&iacute;a por momentos. Empec&eacute; a presionar mis muslos entre s&iacute;, buscando ese roce y activando los m&uacute;sculos de mi vagina.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Haciendo el menor ruido posible, comenc&eacute; a acariciarme un pecho sobre la camisa. Notaba c&oacute;mo el pez&oacute;n empezaba a erizarse. Llev&eacute; mi otra mano a mi entrepierna y comenc&eacute; a frotarme por encima de la falda, conteniendo mis ganas de sub&iacute;rmela y acceder a mi sexo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Pronto me not&eacute; tan excitada, que en un acto de valent&iacute;a o de inconsciencia \u2015en estas ocasiones debo confesar que se me nubla el entendimiento y no s&eacute; muy bien lo que hago\u2015, me levant&eacute; la camisa, evitando hacer cualquier ruido que le hiciera sospechar, y empec&eacute; a tocarme los pezones sobre el sujetador de encaje, haciendo brincar mis ojos desde el ordenador hasta su polla y desde su polla al ordenador, excitada como una mona.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Pero enseguida el contacto &aacute;spero del sujetador me result&oacute; molesto y me lo sub&iacute; tambi&eacute;n, despacio, sin hacer ning&uacute;n ruido que pudiera invitarle a mirar, y dej&eacute; mis senos al descubierto. Me ard&iacute;an las mejillas. No pod&iacute;a creer lo que estaba haciendo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El temor de que &eacute;l girara la cabeza me hac&iacute;a temblar, pero al mismo tiempo me pon&iacute;a como una moto. No podr&iacute;a soportar que me viera de esa guisa, con los pechos desnudos, dej&aacute;ndome llevar de esa manera, sin ning&uacute;n control sobre mi deseo. &laquo;Si me mira, me muero&raquo;, pensaba para m&iacute;, aunque en el fondo deseaba que lo hiciera.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Comenc&eacute; a acariciarme los pechos y a pellizcarme los pezones con los dedos. Estaba cada vez m&aacute;s cachonda, y rezaba para que no volviera la cabeza y me viera as&iacute;, tan &laquo;desordenada&raquo;, como habr&iacute;a dicho mi madre. Pero no pod&iacute;a parar de tocarme, y, a medida que lo hac&iacute;a, iba necesitando cada vez m&aacute;s.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Confiada y un tanto tranquila de que &eacute;l siguiera a lo suyo, me incorpor&eacute; un poco para subirme la falda y poder acceder a mi entrepierna. Pero justo en ese momento &eacute;l gira la cabeza y a m&iacute; se me sacude todo el cuerpo. All&iacute; estaba yo, tratando de subirme la falda, con la camisa y el sujetador recogidos hasta el cuello, los pechos colg&aacute;ndome desnudos, y &eacute;l observando todo el cuadro. Para m&aacute;s inri, me dice impasible, con una ligera sonrisa en la cara:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u2015&iquest;Qu&eacute; haces?<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Yo me quedo de piedra, rid&iacute;cula en aquella postura y con aquella pinta, roja como una granada, y no se me ocurre otra cosa que decir:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u2015Lo mismo que t&uacute; \u2015y me siento muy despacio, continuando con mi prop&oacute;sito, que era remangarme la falda para tener libre acceso a mi sexo. &Eacute;l me observa hacerlo, echando una ojeada tranquila a mis bragas expuestas y me dice:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u2015Pues me parece muy bien.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">&Eacute;l gira su cabeza, se concentra de nuevo en la pantalla del ordenador y los dos continuamos toc&aacute;ndonos: &eacute;l, su miembro enhiesto y yo, mi vulva h&uacute;meda sobre la tela de la ropa interior. Mis mejillas deb&iacute;an estar del color del ketchup, pero ya no me importaba. &iquest;Acaso pod&iacute;an &quot;empeorar&quot; m&aacute;s las cosas? As&iacute; que met&iacute; mi mano por debajo de las bragas y comenc&eacute; a tocarme el sexo. Lo ten&iacute;a empapado, y, para mi mayor verg&uuml;enza, comenzaba a notar mi propio olor flotando en el aire. &laquo;Dios m&iacute;o, &iquest;lo notar&aacute; &eacute;l tambi&eacute;n?&raquo;, pensaba. &laquo;Est&aacute;s loca, Pilar&raquo;, segu&iacute;a dici&eacute;ndome sin parar de tocarme.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Yo estaba cada vez m&aacute;s cachonda. Despu&eacute;s de unos minutos, algo se apodera de m&iacute; de nuevo y me veo arrastrando mi silla hacia delante, coloc&aacute;ndome a su altura. Lanzo el brazo hacia su entrepierna, le agarro la polla y hago que retire la suya, cosa que &eacute;l hace encantado, dej&aacute;ndola apoyada sobre su muslo mientras yo lo manipulo. Se la sujeto con el pu&ntilde;o y siento el calor que desprende, su grosor, su dureza: &iexcl;qu&eacute; dura la ten&iacute;a! Tengo el cuerpo electrizado de excitaci&oacute;n. No puedo dejar de tocarme el sexo y los pechos mientras se la acaricio despacio, arriba y abajo, manch&aacute;ndome el borde de la mano con las l&aacute;grimas que brotan por la punta brillante.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Casi de inmediato, &eacute;l desliza su mano izquierda sobre mi muslo desnudo y me busca la raja, que yo le ofrezco abriendo un poco las piernas. Enseguida alcanza su objetivo y yo empiezo a notar sus dedos acariciarme sobre la tela h&uacute;meda.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Entonces acudo en su ayuda y, con mi mano izquierda, retiro las bragas hacia un lado y se la ofrezco desnuda. La excitaci&oacute;n me hace temblar. &Eacute;l comienza a tocarme, primero acariciando abajo y arriba, suavemente, con la palma de la mano, y luego presionando sobre el cl&iacute;toris, haciendo c&iacute;rculos, y metiendo poco a poco sus dedos en mi cavidad. Yo cierro los ojos por el placer que me produce, sorprendida y avergonzada al mismo tiempo por tener tan poco control sobre m&iacute;, entregada, sin creerme lo que est&aacute; sucediendo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Sus dedos se introducen cada vez m&aacute;s en mi inte&shy;rior, al tiempo que me roza el cl&iacute;toris con la palma de la mano. Me encanta ese roce. Yo no puedo dejar de pajearle. Me encanta sentir su grosor y su dureza. Le miro a ratos la cara y le veo cerrar los ojos, deseoso de que yo siga toc&aacute;ndole, lo cual me excita todav&iacute;a m&aacute;s. Los jadeos y los gemidos procedentes de la pantalla comenzaban a mezclarse con nuestras respiraciones, cada vez m&aacute;s agitadas. Aunque trato de controlarme, mi pelvis se agita ante el contacto habilidoso de sus dedos. No me reconozco, ah&iacute; abierta sobre la silla, ofreci&eacute;ndole mi sexo, con mis pechos por fuera del sujetador y haci&eacute;ndole una paja mientras vemos una escena porno.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">De pronto, a causa de las sacudidas de mi mano, su pelvis comienza a moverse m&aacute;s y m&aacute;s aprisa, como si estuviera penetrando una vagina. Los movimientos de mi brazo se acompasaban con los suyos, y, m&aacute;s que tocarle yo a &eacute;l, se dir&iacute;a que &eacute;l me penetra la mano. Los primeros chorros de semen comienzan a brotar, salpicando el borde de la mesa. Luego, el l&iacute;quido perlado, espeso y caliente, empieza a derramarse sobre mi pu&ntilde;o, que, como yo no dejara de moverlo por todo lo largo de su grueso m&aacute;stil, comenzaba a hacer ruidos de chapoteo, como si se deslizara sobre un lubricante. Cuando termin&oacute; de correrse, retir&eacute; mi mano de su polla con cuidado, tratando de retener su corrida sin mancharle la ropa en lo posible.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Sostuve mi mano en el aire, indecisa, sin saber qu&eacute; hacer, porque &eacute;l continuaba toc&aacute;ndome el sexo. Sus dedos, completamente h&uacute;medos de mi flujo, segu&iacute;an acarici&aacute;ndome el cl&iacute;toris y penetr&aacute;ndome la vagina, que ya comenzaba tambi&eacute;n a chapotear. Lo hac&iacute;a de maravilla.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Realmente habr&iacute;a deseado tener su polla dentro. Aturdida de nuevo por el placer, mi pelvis comenz&oacute; a entregarse a sus caricias obscenas movi&eacute;ndose aut&oacute;nomamente, mientras yo me dedicaba, olvidada ya de todo, a acariciarme los senos y a pellizcarme los pezones, manch&aacute;ndolos del semen que hab&iacute;a quedado adherido a mi mano. Sin yo darme cuenta, mis piernas se hab&iacute;an ido abriendo poco a poco por sus tocamientos, hasta que finalmente, ofrecida como estaba, me entregu&eacute; a un brutal orgasmo que me dej&oacute; exhausta durante unos instantes.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Mientras recupero el aliento, le veo a &eacute;l, con el rabillo del ojo, sacar varias toallitas de una caja que tiene a su alcance y limpiarse el miembro. Me gusta ver su cara de tranquilidad, su impasividad. Luego, seca el chorro de semen que se extend&iacute;a sobre la mesa, con parsimonia, saca tres toallitas m&aacute;s de la caja, me mira fijamente a los ojos, sonriendo, y me las ofrece. Su mirada fue como un b&aacute;lsamo. Yo le sonr&iacute;o a mi vez y siento que mi cuerpo se destensa, me relajo, y comienzo a secarme el sexo y los pechos, que brillaban en algunas zonas, manchados a&uacute;n de su semen.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El ordenador segu&iacute;a emitiendo sonidos, pero ahora nos llegaban amortiguados, como una sinton&iacute;a molesta que ha perdido todo el inter&eacute;s. Me recompuse las bragas, me baj&eacute; la falda, me baj&eacute; el sujetador y la camisa y me puse de pie. Las piernas me temblaban ligeramente. Me dirijo despacio hacia el ba&ntilde;o sin decir una palabra.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Ya dentro de &eacute;l, con la puerta cerrada, me echo las manos a la boca, desconcertada, y las retiro enseguida, pues me llegan de inmediato todo tipo de olores, tanto suyos como m&iacute;os. No doy cr&eacute;dito a lo que acabar de suceder. Me aseo despacio en un estado de conmoci&oacute;n, a ratos mordi&eacute;ndome los labios y a ratos sonriendo maliciosamente. Me asaltan mil im&aacute;genes, una tras otra. Durante el tiempo que estoy acical&aacute;ndome, s&oacute;lo me preocupa una cosa: si ser&eacute; capaz de salir del ba&ntilde;o y de mirarle de nuevo a la cara sin morirme de la verg&uuml;enza. El coraz&oacute;n volv&iacute;a a latirme con fuerza. Estaba de nuevo excitada y nerviosa, todo a la vez.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 El ambiente del cuarto estaba sobrecargado. Llev&aacute;bamos horas preparando un proyecto para un simposio sobre el autismo, sentados uno junto al otro delante del ordenador. No me di cuenta hasta que sal&iacute; del despacho para dirigirme al ba&ntilde;o. Eran ya cerca de las once de la noche. 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