{"id":24943,"date":"2020-07-29T22:00:00","date_gmt":"2020-07-29T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-07-29T22:00:00","modified_gmt":"2020-07-29T22:00:00","slug":"soledades-compartidas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/soledades-compartidas\/","title":{"rendered":"Soledades compartidas"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24943\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 21<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>LAURA&nbsp;<\/p>\n<p>Sal&iacute; de su departamento a escondidas, como una delincuente, sec&aacute;ndome una vez m&aacute;s, las l&aacute;grimas de la culpa con el dorso de la mano. Pero estas ser&iacute;an las &uacute;ltimas. Hoy me jur&eacute; a m&iacute; misma, despu&eacute;s del tercer y m&aacute;s intenso orgasmo, que ya no volver&iacute;a a verlo jam&aacute;s.<\/p>\n<p>Esta vez va en serio. Estoy dispuesta a recuperar mi matrimonio.<\/p>\n<p>Desde el nacimiento de Luca, hac&iacute;a ya casi tres a&ntilde;os, las cosas hab&iacute;an cambiado para nosotros. El sexo conyugal hab&iacute;a ido transform&aacute;ndose en un ejercicio mon&oacute;tono y espor&aacute;dico, cada vez m&aacute;s espor&aacute;dico. Nunca antes en mi vida habr&iacute;a siquiera imaginado la posibilidad de ser una mujer infiel. Yo no era de esas. Esa no era yo. Pero lo cierto es que lo fui, lo soy. Desde hace un a&ntilde;o atr&aacute;s nos vemos cada viernes y &eacute;l me hace gozar como hac&iacute;a tiempo no gozaba. No siento por &eacute;l m&aacute;s que deseo sexual en la forma m&aacute;s animal de la palabra. En &eacute;l no encuentro m&aacute;s que una descarga f&iacute;sica, el&eacute;ctrica. Ni siquiera es mi amante porque nada relativo al amor tiene que ver con &eacute;l. &Eacute;l es su polla, sus dedos, su lengua&#8230;<\/p>\n<p>RA&Uacute;L<\/p>\n<p>No era la primera vez que lo hac&iacute;a en el ba&ntilde;o p&uacute;blico del ministerio y la verdad es que no era por morbo sino por imperiosa y humana necesidad.<\/p>\n<p>Estuve frente al ordenador casi sin poder concentrarme en todo el d&iacute;a. Estaba caliente como una mula. Todas las mujeres que pasaban frente a mis ojos me parec&iacute;an una ostentaci&oacute;n de lujuria insoportable. Antes de marcharme del ministerio, pas&eacute; por los servicios y me hice una paja en el lugar de siempre, el privado m&aacute;s alejado de la puerta.<\/p>\n<p>Luego de la descarga ven&iacute;a inmediatamente el alivio y la frustraci&oacute;n como sensaciones simult&aacute;neas y complementarias.<\/p>\n<p>Una vez m&aacute;s volv&iacute;a a casa pensando que toda la maravillosa magia que hab&iacute;a tra&iacute;do nuestro hijo, nos hab&iacute;a planteado una paradoja conyugal que no pod&iacute;amos o no sab&iacute;amos resolver. No recordaba la &uacute;ltima vez que hab&iacute;amos follado, pero sin dudas no hab&iacute;a sido en el &uacute;ltimo mes. Tuvimos algunos intentos frustrados, algunas veces por sus jaquecas y otras por mi falta de&#8230; como decirlo&#8230; de motivaci&oacute;n. Sin eufemismos: no hab&iacute;a conseguido que se me levante.<\/p>\n<p>Muchas veces pienso en la posibilidad de conseguirme una amante, al menos hasta que esta situaci&oacute;n mejore, pero siempre termino en lo mismo. Laura no lo soportar&iacute;a. Ella no ser&iacute;a capaz de hacerme una cosa semejante y tampoco lo tolerar&iacute;a en m&iacute;.<\/p>\n<p>LAURA<\/p>\n<p>Retir&eacute; a Luca de la guarder&iacute;a tratando de evitar a los otros padres que se acercaban amablemente a saludar. Sent&iacute;a que cualquiera que se acercara lo suficiente podr&iacute;a advertir el hedor a sexo que llevaba encima.<\/p>\n<p>Me duch&eacute; apenas llegu&eacute; a casa. Ra&uacute;l llegar&iacute;a del ministerio en media hora. Estaba dispuesta a tomar cartas en el asunto de la recuperaci&oacute;n matrimonial y ten&iacute;as un plan para esa misma noche de viernes. La verdad era que todav&iacute;a estaba encendida y no quer&iacute;a dejar apagar la &uacute;ltima lumbre que ard&iacute;a dentro de m&iacute;.<\/p>\n<p>Mi amiga Jimena ten&iacute;a dos ni&ntilde;os peque&ntilde;os y todos los s&aacute;bados por la noche los dejaba a cargo de una ni&ntilde;era que les daba de comer y los dorm&iacute;a, mientras ella sal&iacute;a con su pareja a cenar y a follar como dos adolescentes.<\/p>\n<p>Con Ra&uacute;l siempre hab&iacute;amos tenido reparos de dejar a Luquita con extra&ntilde;os, pero esta era una emergencia. Cog&iacute; el tel&eacute;fono y le dije a mi amiga que estaba dispuesta a intentarlo. Le pregunt&eacute; si su nany estar&iacute;a libre para m&iacute; aquella misma noche. Jimena se entusiasm&oacute; con la idea y la llam&oacute; al m&oacute;vil en ese mismo momento para consultarle. Todo estaba ok. Ana llegar&iacute;a a casa a las ocho en punto y se quedar&iacute;a con Luca hasta la ma&ntilde;ana siguiente.<\/p>\n<p>ANA<\/p>\n<p>Estoy encerrada en mi cuarto, tirada en la cama. Es un viernes de mierda. Mi padre me ha puesto un castigo por haber llegado media hora tarde del instituto y no podr&eacute; encontrarme con Esteban como hab&iacute;amos planeado. &Eacute;l quer&iacute;a llevarme a su casa y yo estaba dispuesta a hacer lo que &eacute;l me pidiera. Siento que ya estoy en edad de estar con un chico. Mi cuerpo me lo exige. &Uacute;ltimamente me cuesta conciliar el sue&ntilde;o sin antes calmar tanto deseo. Lo hago desde hace unos a&ntilde;os, pero ahora se ha vuelto una necesidad. Siento que todo el tiempo voy al l&iacute;mite de mis bragas. He empezado a usar ap&oacute;sitos femeninos diarios porque mi conejita se humedece con facilidad y temo ensuciarme en clase, en el metro o en la calle. Mis amigas no quieren confesarse sobre esos temas y se r&iacute;en de m&iacute;, pero estoy segura que ellas tambi&eacute;n lo hacen. Chechu, mi mejor amiga, en una ocasi&oacute;n me confi&oacute; que utilizaba sus dedos cuando pensaba en Juan, su secreto enamorado, pero no estaba segura de haber tenido nunca un orgasmo.<\/p>\n<p>Suena el tel&eacute;fono. Debe ser Esteban. Tengo que contestar antes que lo haga mi padre.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Diga?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Hola Ana?, Habla Jimena.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ah! Hola Jimena&#8230; &iquest;Qu&eacute;&#8230;?<\/p>\n<p>&mdash; Mira, te llamo porque una amiga, Laura, quiere saber si estar&iacute;as disponible esta noche para cuidar a su ni&ntilde;o. Es un ni&ntilde;o divino de tres a&ntilde;os.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, pues&#8230; Venga&#8230; No hay problemas. &iquest;A las 8 est&aacute; bien?<\/p>\n<p>&mdash;Vale. Genial. En un rato te paso un mensaje con la direcci&oacute;n de Laura. Te las apa&ntilde;ar&aacute;s sin problemas, ya ver&aacute;s.<\/p>\n<p>Jimena era amiga de mi madre y yo cuidaba a sus hijos desde hac&iacute;a unos meses.<\/p>\n<p>Entre quedarme en casa haciendo nada y hacer unos billetes extra, no hab&iacute;a nada que pensar. Mis padres no tendr&iacute;an problemas si Jimena estaba detr&aacute;s de todo el asunto. Por otra parte, la idea en s&iacute; misma me resultaba atractiva. Disfrutaba de la compa&ntilde;&iacute;a de los ni&ntilde;os m&aacute;s que de cualquier otra. Y, adem&aacute;s, porque siempre me resultaba excitante la idea de quedarme sola en una casa extra&ntilde;a.<\/p>\n<p>RA&Uacute;L<\/p>\n<p>Llegu&eacute; a casa con &aacute;nimo de tomarme una cerveza y dormir hasta ma&ntilde;ana. Pero mi mujer me aguardaba con una extra&ntilde;a propuesta. Quer&iacute;a que salgamos a cenar y luego al cine, como en los viejos tiempos. Trat&eacute; de hacer memoria por si estaba omitiendo alg&uacute;n aniversario o fecha importante, pero no. Me dijo que hab&iacute;a contratado a una nodriza para que cuide del ni&ntilde;o en nuestra ausencia, lo cual me result&oacute; m&aacute;s extra&ntilde;o aun, ya que ella siempre fue contraria a la idea. Me imagino que debe estar con unas ganas incontenibles de que se la monten un poco y, de alguna manera, me siento responsable.<\/p>\n<p>Cuando lleg&oacute; la muchacha, Ana era su nombre, Laura empez&oacute; a darle indicaciones acerca de los h&aacute;bitos del ni&ntilde;o. Me qued&eacute; mirando disimuladamente a la adolescente vestida con ropa deportiva, y no pude m&aacute;s que sentir envidia por el peque&ntilde;o que iba a pasar la noche con ella. La tela de sus finos pantalones de algod&oacute;n se obstinaba en introducirse inc&oacute;modamente entre sus nalgas mientras el el&aacute;stico de su tanga apenas se asomaba sobre su cintura. No ten&iacute;a unos pechos muy grandes, pero el hecho de no llevar sujetador provocaba que el contorno de sus pezones se distinguiera claramente. Me qued&eacute; un rato merodeando mientras le oteaba el culo, pero cuando mi verga comenz&oacute; a tomar vida propia sal&iacute; de la sala por miedo a ser descubierto.<\/p>\n<p>Durante la cena con mi mujer no pude sacarme de la cabeza aquella manzana tierna de la ni&ntilde;era. No pod&iacute;a pensar en otra cosa, la imagen volv&iacute;a una y otra vez. Estaba tan turbado que tem&iacute;a que Laura adivinara mis oscuros pensamientos. Pens&eacute; en ir al ba&ntilde;o a descargar, pero otra paja sepultar&iacute;a definitivamente una noche de posible reencuentro amoroso. No quer&iacute;a volver a pasar por otra frustraci&oacute;n (disfunci&oacute;n) sexual con Laura, as&iacute; que lo dej&eacute; estar y trat&eacute; de concentrarme en otros temas. Entonces se me ocurri&oacute; comenzar a hablar de la pel&iacute;cula que ver&iacute;amos a continuaci&oacute;n.<\/p>\n<p>LAURA<\/p>\n<p>Ra&uacute;l se sorprendi&oacute; con la propuesta y, a&uacute;n m&aacute;s, cuando le dije que vendr&iacute;a una nany a quedarse con nuestro hijo. S&eacute; que voy por el buen camino. &Eacute;l necesita salir de la rutina. Los dos lo necesitamos.<\/p>\n<p>Cuando la vi a Ana en la puerta de casa, me arrepent&iacute; inmediatamente del plan. Me parec&iacute;a demasiado jovencita para quedarse a cargo de mi Luqui. Luego habl&eacute; con ella y me hizo saber que conoc&iacute;a el trabajo. Parec&iacute;a ser una chica responsable. Eso me tranquiliz&oacute;. Le pregunt&eacute; si era mayor de edad y me dijo que hac&iacute;a unos d&iacute;as hab&iacute;a cumplido los dieciocho. Pens&eacute; en pedirle sus documentos para cerciorarme pero&#8230; Qu&eacute; m&aacute;s daba. &iquest;Qu&eacute;, si me estaba mintiendo? &iquest;Le pedir&iacute;a que se largue? No era posible. Sab&iacute;a que deb&iacute;a enfrentar mis temores si pretend&iacute;a resucitar mi vida conyugal.<\/p>\n<p>Me gust&oacute; que Ra&uacute;l se quedara conmigo en la sala para escuchar las indicaciones que le deba a Ana. Yo s&eacute; que &eacute;l tampoco se siente seguro al dejar a Luqui en manos de un extra&ntilde;o. Se hac&iacute;a el distra&iacute;do pero estaba pendiente de nuestra charla. Se lo ve&iacute;a nervioso.<\/p>\n<p>M&aacute;s tarde, en el restaurante, lo not&eacute; un poco distante y silencioso. Propuse distintos temas de conversaci&oacute;n durante la cena pero &eacute;l no parec&iacute;a conectarse del todo. No quer&iacute;a desilusionarme tan pronto, por lo que intent&eacute; calmar mi nivel de ansiedad para con &eacute;l. El vino iba a ayudar a relajarme. Yo estaba encendida por dentro. Excitada. Ten&iacute;a ganas de hacer el amor con mi marido. Hubiera pasado por alto el cine para ir directo al hotel alojamiento, pero Ra&uacute;l sac&oacute; el tema de la pel&iacute;cula y por primera vez en la noche parec&iacute;a entusiasmado con algo. De manera que opte por ir paso a paso y me serv&iacute; otra copa.<\/p>\n<p>ANA<\/p>\n<p>Luca es un ni&ntilde;o muy tranquilo. Ojal&aacute; los hijos de Jimena fuesen d&oacute;ciles como &eacute;l. Cenamos sin problemas. Luego lo ayud&eacute; con el cepillo de dientes y tras leerle un cuento en el que unas gallinas se enamoraban de su verdugo, el lobo, se qued&oacute; profundamente dormido. La madre me hab&iacute;a mareado con sus indicaciones: que el pur&eacute; no la caliente demasiado, que no le permita ver la TV, que no olvide cerrar el gas de la cocina, que si sonaba la alarma de la casa me encerrase bajo llave en el cuarto de Luqui antes de llamarla al m&oacute;vil, &iexcl;hasta me pregunt&oacute; si sabr&iacute;a usar un matafuego en caso de ocurrir un accidente!<\/p>\n<p>Lo cierto es que eran apenas las diez de la noche y ya todo estada resuelto. Eran los cincuenta pavos m&aacute;s f&aacute;ciles de toda mi vida.<\/p>\n<p>Me dej&eacute; caer en el sill&oacute;n de la sala frente a la tev&eacute; y me entregu&eacute; al zapping. Al cabo de media hora segu&iacute;a yendo y viniendo por los canales de m&uacute;sica, pero mi miente estaba en otra parte. Hab&iacute;a vuelto la bronca con mi padre por haberme cortado el plan con Esteban. Hab&iacute;a vuelto Esteban y con &eacute;l mi cosquilleo en el vientre y entre mis piernas.<\/p>\n<p>Salt&eacute; del sill&oacute;n y me fui directo a la planta superior de la casa. Justo enfrente del cuarto del ni&ntilde;o estaba la alcoba de sus padres. Era justo lo que necesitaba para distraerme un rato. Entr&eacute; sigilosamente y cerr&eacute; la puerta detr&aacute;s de m&iacute; antes de encender la luz. Una sensaci&oacute;n de v&eacute;rtigo, mezcla de miedo y excitaci&oacute;n, se me clav&oacute; en la boca del est&oacute;mago. Estaba violando la intimidad de una pareja de extra&ntilde;os. All&iacute; se encerraban ellos cada noche para tener sexo. Estaba entrando en su lecho de amor.<\/p>\n<p>RA&Uacute;L<\/p>\n<p>A las once treinta comenzaba la pel&iacute;cula. Llegamos sobre la hora porque Laura hab&iacute;a bebido media botella de vino en la cena y me rog&oacute; que esper&aacute;semos un momento en el coche hasta que se le quite el mareo. Cuando fuimos a retirar los tickets s&oacute;lo quedaban ubicaciones para la &uacute;ltima fila &iexcl;Un co&ntilde;azo! No s&eacute; porqu&eacute;, pero siempre mi mujer se las apa&ntilde;aba para ponerme de mal humor. Para colmo de males yo ten&iacute;a la vejiga a punto de estallar y no pod&iacute;a entrar a la sala sin antes pasar por el servicio.<\/p>\n<p>&mdash; Vete a mear. Yo voy entrando. &iexcl;Ah! Haz un llamado a casa para ver c&oacute;mo va todo, &iquest;quieres?<\/p>\n<p>&iquest;Importaba acaso si quer&iacute;a o no? &iquest;Qu&eacute; hubiese pasado si le respond&iacute;a que no, que no quer&iacute;a hacerlo?<\/p>\n<p>Entr&eacute; volando al servicio de caballeros que estaba completamente vac&iacute;o. Me ubique frente a un mingitorio y, mientras me bajaba la bragueta y extra&iacute;a la manguera con una sola mano intentando no mearme en los pantalones, con la otra llamaba a casa como buen marido obediente que soy.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Diga?<\/p>\n<p>&mdash;Hola. Habla RA&Uacute;L, el pap&aacute; de Luca.<\/p>\n<p>&mdash;Hola Sr. Ra&uacute;l&#8230; &iquest;Hay&#8230; hay alg&uacute;n problema?<\/p>\n<p>Su voz sonaba como la de una ni&ntilde;a dulce e inocente. Una ni&ntilde;a buena que no lleva sujetador, y con aquellos pantalones deportivos tan bien metidos dentro del&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Sr. RA&Uacute;L&#8230; &iquest;Me escucha?<\/p>\n<p>La meada caliente sali&oacute; eyectada de mi verga contra la loza blanca del mingitorio provoc&aacute;ndome un leve mareo de placer.<\/p>\n<p>&mdash;Si&#8230; Si, querida&#8230; Lo siento, es que&#8230; S&oacute;lo quer&iacute;a saber c&oacute;mo iba todo por all&iacute;&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Oh! Claro&#8230; Luca comi&oacute; muy bien, le lav&eacute; los dientes, le le&iacute; el cuento que &eacute;l quer&iacute;a y ya est&aacute; en su cama durmiendo perfectamente.<\/p>\n<p>&iexcl;Sigue hablando! &iexcl;No te detengas! Sent&iacute;a su voz juvenil en mi o&iacute;do y la verga, que ya apenas goteaba, comenzaba a endurecerse con el calor de mi mano.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Oh! Ya veo&#8230; Excelente&#8230; &iquest;Y&#8230; Y tu&#8230;?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Yo?<\/p>\n<p>&mdash;Quiero decir&#8230; &iquest;Has comido?<\/p>\n<p>Aqu&iacute; tengo algo para que comas. &iquest;Crees que podr&aacute;s met&eacute;rtelo todo a la boca?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Si! Cen&eacute; junto con su hijo. Gracias por preocuparse.<\/p>\n<p>&mdash;No&#8230; Faltaba m&aacute;s&#8230; Si quieres puedes dormir en el sof&aacute;&#8230; &iquest;Tienes&#8230;? Digo &iquest;Haz tra&iacute;do pijama?<\/p>\n<p>Sin darme cuenta ya hab&iacute;a terminado de mear y me estaba haciendo una paja de pie mientras escuchaba la tierna voz de la ni&ntilde;era.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Pijamas? No, se&ntilde;or. No creo que&#8230; No es necesario. Puedo dormir con mi ropa. Tengo una sudadera y unos pantalones deportivos que&#8230;<\/p>\n<p>(&#8230;Se te meten bien por el culo&#8230;)<\/p>\n<p>&mdash;&#8230;no son inc&oacute;modos para dormir.<\/p>\n<p>&mdash;Muy bien. Como quieras&#8230; Creo que no hemos dejado agua en el refrigerador, pero estoy seguro que hay una botella de leche, si te apetece algo fresco&#8230;<\/p>\n<p>Cerraba los ojos e intentaba imagin&aacute;rmela con los labios blancos, manchados de&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Es usted muy amable, Sr&#8230; Pero no es necesario, de verdad.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Oh! Ya veo&#8230; no tomas leche&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Eh? No. No es eso. Es que no me agrada helada&#8230; Prefiero la leche cuando est&aacute; m&aacute;s bien tibia, pero&#8230;<\/p>\n<p>&iexcl;Ni&ntilde;a condenada! &iexcl;Me vas a hacer venir aqu&iacute; mismo!<\/p>\n<p>&mdash;&#8230;no se preocupe tanto por m&iacute;, de verdad, no es necesario.<\/p>\n<p>Mi cerebro hab&iacute;a entrado en cortocircuito y como un disco rayado repet&iacute;a la frase: &quot;Prefiero la leche cuando est&aacute; m&aacute;s bien tibia&#8230;&quot; con el timbre de voz de Ana.<\/p>\n<p>Me estaba por venir cuando la puerta del servicio se abri&oacute; de golpe y alguien entr&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ops!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Hola? &iquest;Se siente bien?<\/p>\n<p>Guard&eacute; todo a la velocidad del rayo y sal&iacute; al hall del cine con la cabeza gacha.<\/p>\n<p>&mdash;Eh&#8230; Si&#8230; S&iacute;, todo est&aacute; bien. Vale. Nos vemos por la ma&ntilde;ana. Adi&oacute;s.<\/p>\n<p>Me sumerg&iacute; lo m&aacute;s r&aacute;pido que pude dentro de la oscuridad de la sala para evitar la verg&uuml;enza y disimular la carpa que formaba mi pantal&oacute;n. La pel&iacute;cula ya hab&iacute;a comenzado.<\/p>\n<p>LAURA<\/p>\n<p>Cando ingres&eacute; en la sala las luces ya estaban apagadas y en la pantalla proyectaban los avances de los pr&oacute;ximos estrenos. Le ense&ntilde;&eacute; los tickets al acomodador y me indic&oacute; el camino: &Uacute;ltima fila, las dos primeras butacas a la izquierda del corredor central. Dej&eacute; la primera libre para facilitarle el ingreso a Ra&uacute;l y me acomod&eacute; en la segunda. Luego coloqu&eacute; la cartera sobre la butaca de mi esposo.<\/p>\n<p>El cine me tra&iacute;a algunos gratos recuerdos de nuestra &eacute;poca de novios. Los besos tiernos y los cachondeos en la penumbra. Nuestras manos explor&aacute;ndonos mutuamente. La humedad de nuestras bocas, de nuestras lenguas, de nuestra intimidad. Humedad que ahora volv&iacute;a a m&iacute; como una reminiscencia de mi propio cuerpo, como si mi sexo tambi&eacute;n pudiese recordar. Solamente una vez, una tarde de verano en el cine, hab&iacute;a permitido que Ra&uacute;l hurgara por debajo de mis bragas. &iexcl;Es que lo deseaba tanto! Permit&iacute; que me penetrara suavemente con uno de sus dedos, que luego retir&oacute; y se llev&oacute; a la boca. Me dijo que era el sabor m&aacute;s dulce que hab&iacute;a probado jam&aacute;s.<\/p>\n<p>Este recuerdo me devolvi&oacute; el &aacute;nimo que hab&iacute;a perdido durante la cena y pens&eacute; que esta vez tambi&eacute;n ser&iacute;a indulgente si intentaba propasarse conmigo.<\/p>\n<p>La pel&iacute;cula hab&iacute;a comenzado hac&iacute;a no m&aacute;s de un minuto cuando Ra&uacute;l se sent&oacute; torpemente a mi lado. Parec&iacute;a agitado. Busqu&eacute; su mano con la m&iacute;a y advert&iacute; que hab&iacute;a puesto mi cartera sobre su regazo. Intent&eacute; retirarla para que se sintiera m&aacute;s c&oacute;modo pero la retuvo con firmeza. Finalmente me tendi&oacute; la mano y me aferr&oacute; con fuerza. Lo mir&eacute; a los ojos para saber si le pasaba algo, pero &eacute;l ten&iacute;a la vista clavada en la pantalla. Luego me tom&oacute; por la mu&ntilde;eca y dirigi&oacute; mi mano hacia la cartera. Interpret&eacute; que querr&iacute;a pedirme algo de all&iacute;, por lo que empec&eacute; a tantear a ciegas. El tacto de mis dedos exploradores con la piel tibia e hinchada de su pene desnudo me sobresalt&oacute;. No hab&iacute;a metido mi mano dentro de la cartera, sino m&aacute;s bien por debajo. El contacto directo y sin previo aviso con su miembro me resulto violento. Mi primera reacci&oacute;n fue de rechazo. Pero sin darme tiempo a nada &eacute;l envolvi&oacute; literalmente mi mano alrededor de su pene tieso y comenz&oacute; a masturbarse con ella. Una vez m&aacute;s intent&eacute; relajarme y dejarme llevar. &iexcl;Al fin y al cabo la acci&oacute;n hab&iacute;a comenzado! No era una pel&iacute;cula rom&aacute;ntica como la que proyectaba mi mente en la pantalla de los recuerdos, pero bueno&#8230; algo era algo.<\/p>\n<p>Cuando Ra&uacute;l noto que mi mano ya actuaba por cuenta propia, me dej&oacute; hacer. Nuevamente intent&eacute; mirarlo a los ojos para contagiarme un poco de su pasi&oacute;n, de su deseo&#8230; Pero aun yac&iacute;a con la mirada perdida en la pantalla.<\/p>\n<p>Continu&eacute; masturb&aacute;ndolo unos segundos m&aacute;s intentando no llamar la atenci&oacute;n del anciano que se ubicaba a mi lado. Estaba nerviosa y me costaba involucrarme con lo que estaba haciendo. La escena, tal como la hab&iacute;a montado Ra&uacute;l, no me resultaba para nada estimulante. Pero no quer&iacute;a cortar su excitaci&oacute;n. Entonces acerqu&eacute; provocativamente mis labios a su o&iacute;do y, justo cuando iba a susurrarle si no quer&iacute;a que nos larg&aacute;semos de all&iacute;, siento que me toma con fuerza por la nuca y me baja violentamente hacia su entrepierna.<\/p>\n<p>No podr&iacute;a precisar con exactitud cuantos meses habr&iacute;an pasado desde la &uacute;ltima vez que me llev&eacute; su pene a la boca. No era algo que me agradara particularmente, ni algo que &eacute;l solicitara con frecuencia. Pero ahora me ve&iacute;a obligada, casi ultrajada. Sus manos me sosten&iacute;an por los costados de la cabeza para poder subirme y bajarme a su antojo. Me penetraba con fuerza, me asfixiaba. Cerr&eacute; los ojos rogando que aquello terminara pronto y as&iacute; fue. La felaci&oacute;n dur&oacute; menos de cinco segundos y termin&oacute; de la peor manera. Eyacul&oacute; bestialmente dentro de mi boca oblig&aacute;ndome a permanecer all&iacute; recibiendo su descarga. Mis ojos estallaban en l&aacute;grimas, m&aacute;s por ahogo que por angustia, mientras una marea de esperma bajaba sin permiso por mi garganta. No tuve m&aacute;s alternativa que ingerir todo lo que &eacute;l me ofrec&iacute;a para no provocar un verdadero caos en aquel lugar p&uacute;blico. Cuando pens&eacute; que iba a perder el sentido, finalmente me liber&oacute;. Me levant&eacute; muy lentamente y colmada de odio. Escuch&eacute; que Ra&uacute;l dec&iacute;a en un susurro &quot;ah&iacute; tienes tu leche tibia&#8230;&quot;. Tuve que contener dos fuertes arcadas cuando sent&iacute; una gota espesa de semen baj&aacute;ndome desde la nariz.<\/p>\n<p>Busqu&eacute; unos cl&iacute;nex en la cartera y me limpi&eacute; como pude. Era un desastre. El delineador de ojos se hab&iacute;a derramado por todo mi rostro. Intentaba no llorar para no volver a ensuciarme.<\/p>\n<p>Finalmente recuper&eacute; parte de mi dignidad y cuando me di vuelta para pedirle a Ra&uacute;l una explicaci&oacute;n de lo que hab&iacute;a sucedido, advert&iacute; que se hab&iacute;a quedado profundamente dormido. Entonces fij&eacute; la vista en la pantalla y me qued&eacute; en silencio sin saber qu&eacute; hacer.<\/p>\n<p>A los pocos minutos me hab&iacute;a dejado enredar por la trillada historia de amor que estaban proyectando. Y all&iacute; me perd&iacute; de mi misma y del mundo.<\/p>\n<p>ANA<\/p>\n<p>Encend&iacute; la luz y fue como entrar en un mundo perfecto. Un cuarto enorme con ba&ntilde;o privado. Un placar gigante y un espejo que ocupaba la pared completa, de piso a techo. Nunca hab&iacute;a visto una cama como aquella. Yo creo que podr&iacute;an dormir all&iacute; cuatro personas sin molestarse en absoluto. Sin pensarlo me arroj&eacute; de espaldas sobre ella y comenc&eacute; a rebotar sobre el silencioso colch&oacute;n de resortes. &iexcl;Me sent&iacute;a libre! Libre se hacer a mi antojo en un lugar totalmente extra&ntilde;o. Todo era nuevo y todo era m&iacute;o por un rato. Quer&iacute;a empezar explorar mi nuevo mundo.<\/p>\n<p>Me puse de pie frente al placar cerrado y jugu&eacute; a adivinar cu&aacute;l ser&iacute;a el lado que conten&iacute;a la ropa femenina. &iexcl;Exacto! All&iacute; estaban los vestidos y las faldas colgando de sus perchas. &iexcl;Qu&eacute; hermoso paisaje! M&aacute;s abajo estaba la cajonera. All&iacute; se esconde el m&aacute;ximo tesoro de un guardarropa femenino: el ajuar, la ropa &iacute;ntima.<\/p>\n<p>Laura era una mujer bastante m&aacute;s joven que mi madre y se manten&iacute;a en buena forma &iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a su estilo? &iquest;M&aacute;s bien sobrio? &iquest;M&aacute;s bien cl&aacute;sico? &iquest;M&aacute;s bien sexy? &iquest;Le ir&iacute;an las transparencias? &iquest;O quiz&aacute;s ser&iacute;a una guarrilla de tangas de cuero o de leopardo? &iquest;Usar&iacute;a aquellas bragas con agujero por delante para follar que se ve&iacute;an en internet? En ese caj&oacute;n estaba la respuesta. El lugar m&aacute;s &iacute;ntimo de la casa que se me ofrec&iacute;a a entera disposici&oacute;n.<\/p>\n<p>Comenc&eacute; a revolver entre las prendas &iacute;ntimas con total impunidad. Hab&iacute;a de todo. Mucha variedad de colores, de marcas y de texturas. Lo que no hab&iacute;a en aquel caj&oacute;n eran prendas de saldo. Todo parec&iacute;a lencer&iacute;a fina y cara. Y, por supuesto, tampoco hab&iacute;a bragas con perforaci&oacute;n en la vagina. En general el estilo era m&aacute;s bien sobrio. Abundaban los tonos pastel. Hab&iacute;a algunas prendas estampadas con flores muy bonitas, pero nada de anim&eacute;, corazones o motivos juveniles. Tambi&eacute;n hab&iacute;a un par de tangas de hilo muy peque&ntilde;os y sendos sujetadores de encaje semi transparentes y bastante sexys. Pero no era, ni por asomo, el estilo principal del ajuar. Mi amiga Chechu les hubiese llamado &quot;conjuntos para la ocasi&oacute;n&quot; o &quot;ropa de batalla&quot;.<\/p>\n<p>Yo no sol&iacute;a usar sujetador. No porque no tuviera nada qu&eacute; sujetar, sino porque mi madre me dec&iacute;a que a&uacute;n no lo necesitaba. &quot;La gravedad comienza a hacer efecto despu&eacute;s de los veinte&quot; me dijo una vez. Adem&aacute;s, con Chchu, ten&iacute;amos la teor&iacute;a que los chicos se daban cuenta cuando no lo llevabas y eso les excitaba. De manera que mi atenci&oacute;n se centr&oacute; exclusivamente en las bragas y los tangas.<\/p>\n<p>Me desnud&eacute; por completo y comenc&eacute; a probarme algunas prendas. Me puse unas bragas blancas de hilo de algod&oacute;n y lycra, s&uacute;per ajustadas. Me par&eacute; frente al espejo y comenc&eacute; a apreciarla desde distintos &aacute;ngulos. De atr&aacute;s calzaban s&uacute;per, pero de adelante marcaban mucho los labios de mi chochi. Pens&eacute; que podr&iacute;an resultar inc&oacute;modas despu&eacute;s de un tiempo de llevarlas puestas. Tambi&eacute;n pens&eacute; c&oacute;mo se pondr&iacute;a Esteban al verme as&iacute;, s&oacute;lo con estas bragas.<\/p>\n<p>Pensar en Esteban podr&iacute;a traerme problemas con la prenda blanca. Me la quit&eacute; y me puse uno de los tangas, uno azul marino bastante peque&ntilde;o. &iexcl;Guau! Era mucho m&aacute;s sexy de lo que aparentaba. Me sent&eacute; al borde de la cama, frente al espejo, y abr&iacute; un poco las piernas. El tri&aacute;ngulo de lienzo azul cubr&iacute;a mi escaso vello p&uacute;bico, se angostaba sobre mis labios y luego se perd&iacute;a de vista entre mis muslos, hacia abajo y hacia adentro. Era extra&ntilde;o verse en ese espejo gigante. Me daba la sensaci&oacute;n de estar mir&aacute;ndome en una pantalla de cine. &iexcl;Me divirti&oacute; la idea! Me puse de rodillas sobre el colch&oacute;n y mir&eacute; hacia atr&aacute;s para poder observar mi espalda desnuda y mi culo a trav&eacute;s del espejo. Luego apoy&eacute; mis manos en el acolchado quedando en cuatro patas. Abriendo un poco las piernas pod&iacute;a ver como la fina tela del tanga se deslizaba en mi intimidad y apenas cubr&iacute;a la rugosidad de mi ano. Era extra&ntilde;o y excitante tener esa perspectiva de uno mismo. Dej&eacute; las caderas erguidas y apoy&eacute; mi rostro sobre el lecho mullido. El espejo me devolv&iacute;a una perspectiva absolutamente obscena de mi propia anatom&iacute;a. Sent&iacute; un cosquilleo extra&ntilde;o y cerr&eacute; los ojos por un momento. La misma imagen de mi cuerpo ofreci&eacute;ndose imp&uacute;dicamente permanec&iacute;a all&iacute;, en mi mente, pero no eran mis ojos los que la percib&iacute;an. Eran los de Esteban. Yo pod&iacute;a ver a trav&eacute;s de ellos. &Eacute;l se acercaba por detr&aacute;s y me acariciaba los muslos con sus manos tiernas. Ten&iacute;a su pepino empinado. Pod&iacute;a verlo desde arriba, como si fuese mi propio pene. Estaba muy grueso y sudoroso. Luego posaba sus dos manos por la curvada pendiente que formaba mi espalda y me aferraba con determinaci&oacute;n por la cintura. Pod&iacute;a ver con mis propios ojos como el algod&oacute;n azul marino del tanga comenzaba a absorber la tibia humedad que brotaba de mi interior.<\/p>\n<p>&iexcl;Mierda! Abr&iacute; los ojos de golpe y me quit&eacute; la prenda de un manotazo. &iexcl;Ya era tarde! &iexcl;Qu&eacute; verg&uuml;enza! Escond&iacute; el tanga en el fondo del caj&oacute;n y volv&iacute; a acomodar todo como estaba.<\/p>\n<p>&iquest;Y ahora qu&eacute;? Me encontraba en una casa extra&ntilde;a, en una alcoba ajena, completamente desnuda y s&uacute;per cachonda. No iba a seguir dilatando la idea que ya ven&iacute;a rondando en mi cabeza. Sab&iacute;a que iba a hacerme unos dedillos, aunque no todav&iacute;a.<\/p>\n<p>Abr&iacute; el caj&oacute;n de una de las mesillas de luz. &iquest;De &eacute;l o de ella? F&aacute;cil. Un calzador, unas pastillas de eucalipto, un perfume masculino, dos puros, unos gemelos y una caja grande de condones. &iexcl;Guau como deben follar estos t&iacute;os! Tom&eacute; la caja y saqu&eacute; un preservativo del interior, le quit&eacute; el envoltorio y me qued&eacute; con el l&aacute;tex en la mano. Lo estudi&eacute; con detenimiento. Parec&iacute;a un peque&ntilde;o sombrero de ala. No es que nunca hubiese visto uno, pero nunca lo hab&iacute;a hecho en soledad. Estaba viscoso por la lubricaci&oacute;n artificial. Me lo llev&eacute; al morro y olfate&eacute; el suave olor neutro del caucho envaselinado. Luego lo degust&eacute; introduciendo la punta de mi lengua por la copa del sombrero. &iquest;Ese sabor llenar&iacute;a mi boca cuando Esteban me pida que le&hellip;? No. Muy artificial. Ese no era el aut&eacute;ntico sabor a hombre, a macho. No lo conoc&iacute;a. Nunca lo hab&iacute;a sentido, nunca hab&iacute;a estado con un hombre, y lo deseaba, lo deseaba m&aacute;s que nada. Pero mi padre parece querer imped&iacute;rmelo todo el tiempo. No me permite salir con nadie. Me controla amistades, compa&ntilde;&iacute;as, lugares, horarios, todo. Hasta mis amigas lo notan. &iquest;C&oacute;mo co&ntilde;os voy a conocer el verdadero sabor de un hombre? Odio a mi padre por hacerme sentir tan torpe, tan sola. Pero all&iacute; no estaba &eacute;l. All&iacute; no hab&iacute;a nadie m&aacute;s que yo.<\/p>\n<p>Cuando volv&iacute; a llevarme al cond&oacute;n a la boca comenz&oacute; a llamar el tel&eacute;fono. Enseguida salt&eacute; sobre &eacute;l para que no despertara al ni&ntilde;o. Era RA&Uacute;L, el padre de Luca.<\/p>\n<p>RA&Uacute;L<\/p>\n<p>Estaba en el servicio de hombres del ministerio. En el privado que utilizaba casi todos los d&iacute;as laborales para hacerme mis paja. Solo que ese d&iacute;a el privado no ten&iacute;a puerta.<\/p>\n<p>Algunas personas pasaban, se aseaban las manos, se peinaban. Yo las ve&iacute;a pasar y ellos me ve&iacute;an a mi sentado en el retrete mientras me la pelaba apasionadamente.<\/p>\n<p>Todo iba bien hasta que aparece mi mujer, all&iacute;, de pie frente a m&iacute;, en el ba&ntilde;o de caballeros. &quot;&iquest;C&oacute;mo puedes pajearte si no se te para, cari&ntilde;o?&quot; Me pregunt&oacute; en tono de preocupaci&oacute;n. Acto seguido mir&eacute; hacia abajo y me di cuenta que mi verga estaba completamente muerta. &quot;Se de alguien que puede ayudarte&quot;. Dijo Laura antes de marcharse de mi vista.<\/p>\n<p>A los pocos segundos aparece Ana, la ni&ntilde;era, y se para frente a m&iacute;. Yo no dejaba de casc&aacute;rmela, pero mi miembro segu&iacute;a absolutamente fl&aacute;cido. &quot;&iquest;Puedes ayudarme con esto?&quot; Le pregunto a la jovencita. Y ella me hace un gesto de negaci&oacute;n con la cabeza. No pod&iacute;a hablar, pero me miraba fijamente sin despegar sus labios. Justo cuando iba a pedirle que se marchase de all&iacute;, veo que regresa mi esposa y se para a su lado. Detr&aacute;s de ellas, muchas otras personas entre hombres y mujeres, se hab&iacute;an ido congregando para ver c&oacute;mo me masturbaba sin lograr la m&aacute;s m&iacute;nima perspectiva de una erecci&oacute;n. Hab&iacute;a compa&ntilde;eros de oficina, gente de otras dependencias, personal de mantenimiento, hasta se encontraba entre el p&uacute;blico el mism&iacute;simo Sr. Ministro, entre otras muchas personas que jam&aacute;s hab&iacute;a visto en mi vida.<\/p>\n<p>Laura me explica que Ana no pod&iacute;a hablar porque alguien se hab&iacute;a corrido en su boca y la jovencita no sab&iacute;a si deb&iacute;a escupir o tragar. &quot;&iexcl;Dile que me importa una mierda, pero que se vaya de aqu&iacute;! &iexcl;Qu&eacute; se largue ya!&quot;. Entonces Laura me toma del brazo y me sacude&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Voy al ba&ntilde;o a arreglarme un poco. Esp&eacute;rame en el auto.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Q-Qu&eacute;? &iquest;C&oacute;mo&#8230;?<\/p>\n<p>La sala estaba a media luz y en la pantalla se ve&iacute;a pasar una lista interminable de nombres desconocidos. La gente pasaba a mi lado buscando la salida. &iexcl;Uf! Me dorm&iacute; toda la puta pel&iacute;cula. Laura debe estar furiosa. Espero que no venga con ning&uacute;n reclamo. Al fin y al cabo ella sabe perfectamente que los viernes llego a casa aniquilado del trabajo de la semana.<\/p>\n<p>Sal&iacute; del cine y me fui directo al estacionamiento.<\/p>\n<p>LAURA<\/p>\n<p>El espejo del ba&ntilde;o me devolvi&oacute; la imagen de mi propia desilusi&oacute;n. Decenas de mujeres pasaban a mi alrededor sin advertirlo, s&oacute;lo yo pod&iacute;a verla, pod&iacute;a sentirla. Me enjuagu&eacute; el maquillaje que manchaba mi rostro y beb&iacute; del grifo para quitarme el sabor rancio que todav&iacute;a invad&iacute;a mi garganta y mis fosas nasales. Luego me encerr&eacute; en uno de los privados libres, me sent&eacute; sobre la tapa del excusado y busqu&eacute; mi m&oacute;vil en la cartera intentando no echarme a llorar.<\/p>\n<p>Cinco minutos m&aacute;s tarde ya estaba en el auto junto a mi esposo.<\/p>\n<p>&mdash;Oye, Ra&uacute;l. Quiero hablar contigo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No empieces! &iexcl;No he tenido una buena semana y estoy..!<\/p>\n<p>&mdash;S&oacute;lo quiero decirte que me ha llamado mi madre, que mi padre no se encuentra bien.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Tu Pa&hellip;? &iexcl;Oh! Ya veo. &iquest;Qu&eacute; le sucede?<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; con temperatura y mi madre ha llamado al m&eacute;dico. Me pidi&oacute; si no podr&iacute;a ir a echarle una mano.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, pues&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;No estamos lejos. D&eacute;jame en lo de mis padres y vete a casa con Luqui. Luego voy por la ma&ntilde;ana para preparar el desayuno.<\/p>\n<p>&mdash;Como digas.<\/p>\n<p>&mdash;Recuerda que tienes que darle los cincuenta pavos a Ana.<\/p>\n<p>ANA<\/p>\n<p>El se&ntilde;or Ra&uacute;l me dio lata un buen rato. Parec&iacute;a no cansarse nunca de hablar conmigo hasta que de pronto me cort&oacute; abruptamente. Me ofreci&oacute; de todo. La verdad es que parec&iacute;a buena gente, pero yo no pod&iacute;a evitar sentirme inc&oacute;moda hablando con el due&ntilde;o de casa mientras me encontraba completamente desnuda sobre su propia cama, con el chochito caliente y pensando cual ser&iacute;a mi estrategia para&#8230; en fin.<\/p>\n<p>Continu&eacute; con mi exploraci&oacute;n. En el ba&ntilde;o, junto a la tina, hab&iacute;a un canasto por donde asomaba un calcet&iacute;n deportivo visiblemente usado. En su interior hab&iacute;a un c&uacute;mulo de prendas amontonadas. Comenc&eacute; a revolver con ansiedad: una camisa, una sudadera, dos calcetines de hombre, una blusa de tiras y&#8230; all&iacute; estaba: un slip de algod&oacute;n negro, arrugado entre la ropa sucia. All&iacute; encontrar&iacute;a lo que tanto ansiaba conocer&#8230; el olor a hombre, el verdadero olor a hombre.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a lanzarme sobre la cama con mi bot&iacute;n en la mano. Primero lo cog&iacute; del el&aacute;stico y observ&eacute; en detalle la forma abultada de la tela que serv&iacute;a para contener la&#8230; la polla. Luego no resist&iacute; m&aacute;s la tentaci&oacute;n y mir&eacute; en su interior. La parte de la prenda que entraba en contacto directo con la intimidad masculina era doblemente gruesa y llevaba una marca levemente amarillenta que justificaba su estad&iacute;a en el cesto de la ropa para lavar. Pas&eacute; las yemas de mis dedos por all&iacute; y sent&iacute; un pinchazo de excitaci&oacute;n clav&aacute;ndose entre mis piernas. Me sent&iacute;a muy sucia y perversa por lo que estaba haciendo, y eso me pon&iacute;a muy cachonda.<\/p>\n<p>Me sent&eacute; frente al espejo con las piernas abiertas y comenc&eacute; a acariciarme con la punta de mi dedo mayor. Pod&iacute;a ver en primer plano como mi peque&ntilde;a perla rosada se despertaba y se asomaba desde su capuch&oacute;n. Con mi otra mano comenc&eacute; a frotar la tela manchada del slip para luego llev&aacute;rmela al morro. Lam&iacute; mis tres dedos medianos buscando el sabor que tanto deseaba. All&iacute; estaba&#8230; Sab&iacute;a como a levadura, si&#8230; pero tambi&eacute;n a&#8230; a cloro&#8230; Algo muy extra&ntilde;o al paladar pero que estaba teniendo un efecto letal en mi co&ntilde;ito que sudaba acaloradamente. Frot&eacute; mi sexo con furia hasta que el calor de la fricci&oacute;n hizo implosi&oacute;n en mi interior provoc&aacute;ndome un orgasmo intenso y profundo. Tuve que utilizar la prenda masculina como exclusa apret&aacute;ndola con fuerza contra la entrada de mi vagina para detener los l&iacute;quidos que bajaban incontenibles por all&iacute;, lo cual me provoc&oacute; una segunda convulsi&oacute;n de placer casi consecutivamente.<\/p>\n<p>RA&Uacute;L<\/p>\n<p>Aparqu&eacute; frente al condominio donde viv&iacute;an los padres de Laura y mi esposa baj&oacute; del auto con cara de preocupaci&oacute;n. Esper&eacute; a que ingresara por la puerta principal y luego me march&eacute; a casa.<\/p>\n<p>A pesar de la mala noticia que le hab&iacute;a dado su madre se encontraba mucho m&aacute;s serena de lo que hubiese imaginado. Al fin y al cabo la noche no hab&iacute;a sido un total fracaso. Hab&iacute;amos tenido un breve aproauch pasional en el cine, como en los viejos tiempos. Breve, es cierto, aunque intenso. Y con el plus de adrenalina de haberlo hecho en un lugar p&uacute;blico.<\/p>\n<p>Las luces de la casa estaban apagadas. El casi absoluto silencio de la sala solo se interrump&iacute;a por el sonido apagado y apenas audible de una respiraci&oacute;n suave, larga y mon&oacute;tona, caracter&iacute;stica del sue&ntilde;o en su estado profundo. Por la tenue iluminaci&oacute;n de la acera que ingresaba por la ventana, pod&iacute;a ver a la muchacha recostada de bruces sobre el sof&aacute; grande de la sala. De all&iacute; proven&iacute;a el sonido. Me quit&eacute; los zapatos y sub&iacute; a la primera planta para ver c&oacute;mo se encontraba mi hijo. Luca tambi&eacute;n dorm&iacute;a profundamente.<\/p>\n<p>Nunca me hab&iacute;a resultado tan placentero llegar a mi alcoba. Estaba solo. Pod&iacute;a desfrutar de todo el lecho para m&iacute;. S&oacute;lo quer&iacute;a dormirme. Me quit&eacute; triunfalmente la ropa y los zapatos, y me calc&eacute; el pijama. Me cepill&eacute; los dientes y me dej&eacute; caer sobre el acolchado. Cerr&eacute; los ojos y vi a Ana parada frente a m&iacute; con la boca cerrada. Yo segu&iacute;a sentado en el retrete, en el privado sin puerta del servicio masculino del ministerio, tratando infructuosamente de tener una erecci&oacute;n. &quot;&iexcl;Si no vas a ayudarme con esto, l&aacute;rgate de aqu&iacute;!&quot; Le lanc&eacute; con furia. Entonces Ana se acerc&oacute; unos pasos hacia m&iacute;, entrando al privado, y abri&oacute; cuidadosamente la boca mientras se pon&iacute;a la mano en forma de cuenco debajo del ment&oacute;n como evitando contener un posible derrame. Ella me quer&iacute;a mostrar lo que all&iacute; hab&iacute;a. Su lengua estaba sumergida en un l&iacute;quido blanquecino y espeso que pugnaba por desbordar por sus finas comisuras. &quot;&iexcl;Traga. Tr&aacute;galo todo!&quot; Le orden&eacute;, y ella obedeci&oacute; con una degluci&oacute;n limpia y sonora. Se sec&oacute; los labios con la lengua y me dijo: &quot;Gracias&quot;. Luego mir&oacute; mi polla totalmente adormecida y la tom&oacute; entre sus dedos delgados y fr&iacute;os. &quot;Ahora ya puedo ayudarlo&#8230; Ya tengo mi boca libre&#8230;&quot;. El servicio estaba vac&iacute;o. Ya no hab&iacute;a m&aacute;s usuarios ni espectadores variopintos. La jovencita se arrodill&oacute; frente a m&iacute; y se llev&oacute; a la boca el miembro aletargado. Inesperadamente volvi&oacute; a aparecer Laura parada frente a m&iacute;. No sab&iacute;a qu&eacute; decirle, pero ella habl&oacute; primero. &quot;Recuerda darle los 50 pavos despu&eacute;s de correrte&quot;. En ese momento sent&iacute; que estaba a punto de eyacular y me despert&eacute; sobresaltado.<\/p>\n<p>LAURA<\/p>\n<p>Ingres&eacute; al hall desierto del edificio y escuch&eacute; el motor de nuestro auto acelerar alej&aacute;ndose de all&iacute;. La puerta neum&aacute;tica del elevador estaba abierta. Me encerr&eacute; en &eacute;l y me largu&eacute; a llorar como una ni&ntilde;a.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; estaba haciendo all&iacute;, en casa de mis padres, en plena madrugada? &iquest;Por qu&eacute; no hab&iacute;a vuelto a mi casa con mi marido y con mi hijo? &iquest;Por qu&eacute; hab&iacute;a dejado a mi hijo con una extra&ntilde;a? &iquest;Por qu&eacute; me hab&iacute;a inventado aquella historia sobre mi padre? &iquest;Me quedar&iacute;a a dormir all&iacute; con mis treinta y dos a&ntilde;os? &iquest;Con qu&eacute; pretexto? Eran muchas preguntas. Llor&eacute; un buen rato sin saber qu&eacute; pensar. El elevador era mi peque&ntilde;a guarida. No quer&iacute;a salir de all&iacute;. Estaba sola. Completamente sola.<\/p>\n<p>Pasaron m&aacute;s de veinte minutos hasta que mi cuerpo decidi&oacute; prescindir de mi mente atormentada y tomar la iniciativa. Entonces mi mano tom&oacute; el m&oacute;vil de la cartera e hizo lo que ten&iacute;a planeado desde el comienzo: marc&oacute; el tel&eacute;fono del taxi para que pasara a recogerme.<\/p>\n<p>ANA<\/p>\n<p>Sent&iacute; la piel transpirada y un calor sofocante e inc&oacute;modo en el rostro, entonces despert&eacute;. El primer sol de la ma&ntilde;ana entraba por la ventana y ca&iacute;a de lleno sobre m&iacute;, me estaba asando. Me levant&eacute; malhumorada del sof&aacute; y vi los cincuenta euros sobre la mesa baja junto a una nota. &quot;Muchas gracias por todo, Ana. Aqu&iacute; tienes el dinero. No hace falta que nos despiertes, la puerta est&aacute; sin llave. Hasta la pr&oacute;xima.&quot; Tom&eacute; el dinero, lo guard&eacute; en mi cartera y sal&iacute; de la casa.<\/p>\n<p>El aire fresco de la ma&ntilde;ana me recompuso del mal humor de haber dormido inc&oacute;moda, con ropa de calle y al sol. Respir&eacute; profundo. Pod&iacute;a volver andando y eso har&iacute;a. Era temprano y estaba muy agradable para caminar. Incluso me desviar&iacute;a unos metros y cruzar&iacute;a por el parque.<\/p>\n<p>Pens&eacute; en lo bueno que resultaba estar fuera de casa y mi coraz&oacute;n se llen&oacute; de alegr&iacute;a. Levante los brazos para que el aire de la ma&ntilde;ana ingresara limpio y en buena cantidad a mis pulmones cuando not&eacute; que la tela de mi sudadera estaba adherida a mi piel a la altura de los ri&ntilde;ones. Toqu&eacute; all&iacute; y advert&iacute; algo h&uacute;medo y viscoso en mi espalda. No ten&iacute;a importancia. Seguramente me habr&iacute;a manchado con la comida del ni&ntilde;o. Ahora me dirig&iacute;a al parque dispuesta a disfrutar de mi soledad.<\/p>\n<p>RA&Uacute;L<\/p>\n<p>Salt&eacute; de la cama acalorado y redact&eacute; una nota escueta. Luego tom&eacute; cincuenta pavos de mi billetera. Descend&iacute; hacia la planta baja tratando de no hacer ning&uacute;n ruido y deposit&eacute; el billete y la nota sobre la mesa de la sala, junto al sof&aacute; donde dorm&iacute;a la ni&ntilde;era.<\/p>\n<p>All&iacute; estaba ella iluminada por la tenue luz fr&iacute;a del alumbrado p&uacute;blico que penetraba por la ventana. Estaba de bruces ocupando todo lo largo de las tres plazas del sof&aacute;, durmiendo profundamente. La tela gris de sus pantalones deportivos insist&iacute;a obstinadamente en hundirse imp&uacute;dicamente entre sus nalgas. Me acerqu&eacute; interesado en tener una perspectiva m&aacute;s clara de aquella sugerente imagen. Entonces me pregunt&eacute; qu&eacute; pasar&iacute;a si apoyaba mi mano sobre aquel culo tan firme y resping&oacute;n. Nada. Nada en lo absoluto. Laura no estaba. Nadie se enterar&iacute;a.<\/p>\n<p>La acarici&eacute; con cuidado cl&iacute;nico desde la cintura hasta la parte baja de su muslo describiendo todas las curvas y contracurvas que all&iacute; se presentaban. La tela era fina y suave. Cuando mi mano se detuvo, me fue imposible despegarla de all&iacute;. Mi verga se hab&iacute;a puesto como un m&aacute;stil dentro del pijama. Deslic&eacute; mis dedos hacia la cara interna de su muslo y volv&iacute; a ascender. Como un acto reflejo Ana separ&oacute; levemente las piernas dejando ante mi vista cenital, el surco que formaba su pantal&oacute;n al adherirse a su vulva. Cuando las yemas de mis dedos &iacute;ndice y mayor hicieron contacto con aquellos c&aacute;lidos pliegues, sent&iacute; que un fuego interno me invad&iacute;a por completo. Presion&eacute; lo m&aacute;s suavemente que pude y sent&iacute;, a trav&eacute;s de la tela, c&oacute;mo su carne hinchada ced&iacute;a ante mi avance. Un mareo me invadi&oacute; de golpe cuando Ana cerr&oacute; las piernas apresando mi mano en se sexo. Me qued&eacute; inm&oacute;vil sin respirar durante diez eternos segundos. No se hab&iacute;a despertado, pero su cuerpo hab&iacute;a notado mi presencia. Mi mano estaba atorada entre sus muslos y mis dedos entre sus labios mayores. Not&eacute; que sus m&uacute;sculos se pon&iacute;an r&iacute;gidos, como en contracci&oacute;n, para luego distenderse. En ese momento decid&iacute; que era mi oportunidad de retirarme de all&iacute;, pero una nueva sensaci&oacute;n me retuvo. Las yemas de mis dedos &iacute;ndice y mayor comenzaron a colmarse de humedad. Un nuevo mareo me invadi&oacute;, pero est&aacute; vez sent&iacute; la certeza que estaba a punto correrme. Quit&eacute; mi mano abusiva de all&iacute; y la mire alelado. La tenue luz blanca de la calle hizo destellar las mol&eacute;culas de humedad sobre mis u&ntilde;as. Cuando met&iacute; mis dedos en la boca como un adicto a aquel elixir, mi otra mano extrajo la polla del pijama en el momento exacto en que empezaba a vomitar esperma. No era mucho. Pero todo hab&iacute;a ca&iacute;do sobre la espalda de Ana. Sobre su sudadera deportiva.<\/p>\n<p>Cuando me asegur&eacute; que la muchacha seguir&iacute;a durmiendo como al principio, sub&iacute; sigilosamente y me arroj&eacute; en el lecho. Me dorm&iacute; al instante y en compa&ntilde;&iacute;a &uacute;nica de aquel dulce sabor.<\/p>\n<p>LAURA<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de hacerme acabar por segunda vez me dijo que era una excepci&oacute;n el hecho de haberme recibido en mitad de la madrugada. Y que una excepci&oacute;n se debe pagar con otra excepci&oacute;n.<\/p>\n<p>Al cabo de una media hora de preparativos sent&iacute; por primera vez en mi vida la rudeza del miembro viril penetr&aacute;ndome por detr&aacute;s.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de alcanzar el tercer orgasmo, le com&iacute; la polla como nunca antes lo hab&iacute;a hecho y le rogu&eacute; que acabara en mi boca. &Eacute;l estaba satisfecho y agradecido. Y a mi me daba igual.<\/p>\n<p>Cuando baj&eacute; a la calle la brisa de la ma&ntilde;ana enfri&oacute; mis l&aacute;grimas. Deb&iacute;a darme prisa. Mi familia esperaba el desayuno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 21<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>LAURA&nbsp; Sal&iacute; de su departamento a escondidas, como una delincuente, sec&aacute;ndome una vez m&aacute;s, las l&aacute;grimas de la culpa con el dorso de la mano. Pero estas ser&iacute;an las &uacute;ltimas. Hoy me jur&eacute; a m&iacute; misma, despu&eacute;s del tercer y m&aacute;s intenso orgasmo, que ya no volver&iacute;a a verlo jam&aacute;s. Esta vez va en serio. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":265,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-24943","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24943","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/265"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24943"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24943\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24943"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24943"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24943"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}