{"id":24970,"date":"2020-07-30T23:38:43","date_gmt":"2020-07-30T23:38:43","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-07-30T23:38:43","modified_gmt":"2020-07-30T23:38:43","slug":"marcia-daniela-sin-complejos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/marcia-daniela-sin-complejos\/","title":{"rendered":"Marcia Daniela: Sin complejos"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24970\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Desde un principio ser&eacute; sincera, ya que no es de mi naturaleza la alternativa a lo primero. Tormentosos son mis momentos de soledad, actuales, de hecho; y m&aacute;s all&aacute; de haber contactado a tanta gente bella, desde todo punto de vista, en sitios de Encuentros y Contactos Amorosos, as&iacute; tambi&eacute;n como en la gran mayor&iacute;a de canales de &ldquo;chat&rdquo; que pululan por doquier, he mentido a todo el mundo. Digo &ldquo;mentido&rdquo; no en relaci&oacute;n al &ldquo;qu&eacute;&rdquo; sino, m&aacute;s precisamente, al &ldquo;c&oacute;mo&rdquo; y &ldquo;cu&aacute;ndo&rdquo;. El &ldquo;porqu&eacute;&rdquo; es la sombra que me acosa desde ni&ntilde;a; mas, esto es otra cosa, y me lo guardo&#8230;<\/p>\n<p>Ocho son las elipsis de nuestro planeta alrededor de ese Sol que, de manera imaginaria, y de la mano de mi compa&ntilde;ero de trabajo (del cual estaba enamorada), pude ver tan de cerca, cuyo resplandor se fund&iacute;a con el placer m&aacute;s intenso que una mujer puede sentir en cada pulgada de su cuerpo, y que arrastra su libido hacia una agon&iacute;a tan bella donde el sentido de las cosas m&aacute;s simples pierden su relatividad.<\/p>\n<p>Dami&aacute;n, un compa&ntilde;ero de oficina, y del cual hace ya cinco oscuros y eternos a&ntilde;os no tengo rastro alguno de su lugar en este Mundo, y ni siquiera en mi coraz&oacute;n, tristemente lo digo, fue quien me defini&oacute; como persona, mujer y alma, tres aristas fundamentales en mi vida, particularmente. Una relaci&oacute;n tan pura como &ldquo;amigos&rdquo;; y me detengo a subrayar este punto en cuesti&oacute;n por tratarse de una amistad sin condicionamientos de g&eacute;nero desde un principio. Dami&aacute;n fue el hombre que, y es el hombre que hace que (y ya adentr&aacute;ndonos en el terreno de la carne) te definas por completo no s&oacute;lo por lo que te decides ser, sino tambi&eacute;n para lo que viniste a este Mundo, sin ir m&aacute;s lejos, tu identidad de g&eacute;nero.<\/p>\n<p>Los dos aspectos anteriormente expuestos se combinan, complementan y potencian mutuamente de una manera incre&iacute;ble, hecho por el cual, y citando una frase de una persona que una vez tuve el agrado de conocer, &ldquo;las personas llegan a tu vida para dejarte una ense&ntilde;anza&rdquo;. Creo que mi alma es mucho m&aacute;s pura, di&aacute;fana, cristalina, gracias a Dami&aacute;n, mi, por entonces, verdadero gran amor&#8230;<\/p>\n<p>Casi una d&eacute;cada, pasada ya, sin sentir las manos de un hombre rozar mi piel, acariciar mis cabellos; sin besarme. Sin sentirme deseada ni amada&#8230; Los &uacute;ltimos a&ntilde;os han sido de dos caras, por &ldquo;dibujarlos&rdquo; de alguna manera, manera algo simple y vulgar, m&aacute;s honesta. Si bien la necesidad de &ldquo;mover las mariposas&rdquo; de mi est&oacute;mago siempre estuvo, est&aacute; y estar&aacute; recorriendo cada c&eacute;lula de mi piel, me he visto en la necesidad, todo este tiempo de ayuno de amor, de &ldquo;amarme&rdquo; en solitario y proyectando mentalmente mis est&iacute;mulos er&oacute;ticos en personas, amantes, &ldquo;almas gemelas&rdquo;, todas, imaginarias. El onanismo es una pr&aacute;ctica que nos ayuda a mantener viva esa llama que la Naturaleza nos &ldquo;empuja&rdquo;, indeclinablemente, a hacer, llama que en mi caso personal, ya est&aacute; en total descontrol, sin poder encuadrarla dentro del paradigma moral, lejos de las aberraciones y perversiones, siendo &eacute;ste &uacute;ltimo, el peor estadio del asunto.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iexcl;Ya no puedo evitarlo ni controlarlo!&rdquo;, me dije hace unos meses. &ldquo;&iexcl;Necesito sentirme la mujer o, rectific&aacute;ndome, una mujer&#8230;!<\/p>\n<p>La insensatez me condujo a algo que nunca imagin&eacute; posible de mi parte. En muchos entornos sociales, virtuales, obviamente, esta pulsi&oacute;n de sexo me envolvi&oacute; por completo y publiqu&eacute; en diversos medios mis ansias por conocer a una persona, sea cual fuere, y detallando todos mis anhelos, acotada mi historia de vida, mis preferencias, incluso mis &ldquo;formas en que me cuerpo canaliza la energ&iacute;a que me embriaga cuando me enriendo sensualmente en las s&aacute;banas&rdquo;. Fuera de s&iacute;, creo yo, fue mi accionar&#8230;<\/p>\n<p>No voy a mentir, cerca de tres mil candidatos desbordaron mi casilla de correo con fotos, detalles de &ldquo;qu&eacute; me har&iacute;an&rdquo; (la mayor&iacute;a de las propuestas muy pasadas de tono, vulgares, muy &ldquo;hardcore&rdquo;, como lo llaman los adictos al contacto rudo y sucio, en mi opini&oacute;n) Me desanim&eacute;. Me deprim&iacute;. No, esto, no lo quiero&#8230; Creo que bajar&eacute; la persiana y que los cuarenta me lleven a la castidad hasta el fin de mis d&iacute;as&#8230; No quiero esto&#8230;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iquest;Hola? &iquest;Est&aacute;s?&rdquo;, es el mensaje que una noche me sorprende dentro del &ldquo;chat&rdquo; de mi sitio de correspondencia electr&oacute;nica.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;S&iacute;, hola&#8230; &iquest;Te conozco?&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;No creo, pero le&iacute;, por accidente, aunque no tanto as&iacute;, tu aviso y, realmente, me interes&oacute; mucho; mas, no quise molestarte. Estim&eacute; que nunca me contestar&iacute;as&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;S&iacute;, la verdad es que me doli&oacute; la contestaci&oacute;n de muchos de los interesados, m&aacute;s all&aacute; de que este tipo de avisos no me agrada para nada, raz&oacute;n por la cual desist&iacute; de seguir &ldquo;correteando&rdquo; por estos medios&#8230;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;S&iacute;, me imagin&eacute;&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>Ese &ldquo;imagin&eacute;&rdquo; me hizo bien. Sent&iacute; que alguien me comprend&iacute;a. Y&#8230; me anim&eacute; a seguir la charla con Alejandro, el chico en cuesti&oacute;n&#8230;<\/p>\n<p>Nos contamos todo. De todo, las charlas, se trataban y comenzamos a construir una amistad basada en lo puro, lo ameno; las cosas sencillas, las cuales se hab&iacute;an desconectado desde hace tiempo&#8230; Y, sent&iacute; nuevamente ese &ldquo;eso&rdquo; que sent&iacute;a por Dami&aacute;n, hecho que, al mismo tiempo me hac&iacute;a da&ntilde;o; y si lo manifestaba a Alejandro, ser&iacute;a muy cruel de mi parte&#8230;<\/p>\n<p>Luego de dos meses de conocernos, Alejandro me propone citarnos, a lo que respond&iacute; de forma negativa.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Ale&#39;, no quiero saber nada con ning&uacute;n v&iacute;nculo emocional con nadie por el momento. Perd&oacute;name&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Te entiendo, Marcia&#8230; No quise presionarte&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Pero&#8230;&rdquo;, agrego, &ldquo;&#8230;lo del aviso publicado sigue en pie.&rdquo; (En un momento sent&iacute; que yo era la que lo presionaba a &eacute;l&#8230;)<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iexcl;Me encantar&iacute;a! Pero, como vos dec&iacute;s, sin compromisos&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Sin ning&uacute;n tipo de compromisos&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Est&aacute; bien&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>Cierro mi notebook y empec&eacute; a temblar como una condenada. &iexcl;No pod&iacute;a creer el punto al que hab&iacute;a llegado! Pero esto era otra cosa&#8230; Nunca se me hab&iacute;a ocurrido la idea de satisfacer mis &ldquo;mariposas&rdquo; sin ataduras ni emociones enredadas&#8230; Y dej&eacute; de tiritar de los nervios aunque, ahora mi cuerpo se envolvi&oacute; en un aura er&oacute;tica como jam&aacute;s hab&iacute;a experimentado antes. Estaba excitada al punto de largarme a llorar de la emoci&oacute;n y me ruboric&eacute; por completo.<\/p>\n<p>Pasaron los d&iacute;as, las pl&aacute;ticas mucho m&aacute;s &iacute;ntimas con Alejandro se tornaron m&aacute;s descriptivas y &ldquo;calientes&rdquo;, como muchos las llaman (por mi parte, nunca me gusta lo &ldquo;calent&oacute;n&rdquo;, m&aacute;s bien mis inquietudes son algo m&aacute;s &ldquo;er&oacute;ticas&rdquo;, &ldquo;rom&aacute;nticas&rdquo;, &ldquo;softcore&rdquo;, citando, nuevamente, las nuevas terminolog&iacute;as).<\/p>\n<p>&#8230;y lleg&oacute; el gran d&iacute;a&#8230; Acordamos que el encuentro ser&iacute;a en el local del negocio de mi padre, el cual cuenta con un peque&ntilde;o departamento al fondo del mismo, lugar donde ultimar&iacute;amos lo acordado.<\/p>\n<p>Como narradora y autora de esta vivencia, detengo un momento la narrativa para describir un par de cuestiones que, hasta el momento, y como buen entretejido, merecen un lugar para &ldquo;pintar el paisaje que sigue&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>Alejandro es una persona que, si no se le pone los l&iacute;mites que impuse (algo que me cost&oacute; bastante) hace que te enamores al instante&#8230; Decidimos reunirnos en el lugar sin intercambiar palabra alguna, en ning&uacute;n momento&#8230; Sin saludos, comentarios, palabras soeces. Nada. S&oacute;lo nos apuntar&iacute;amos al placer de los cuerpos, nada m&aacute;s&#8230;<\/p>\n<p>Ya eran las nueve de la noche y sent&iacute;a que se me sal&iacute;a el coraz&oacute;n, a pesar de que nos ver&iacute;amos a las dos de la ma&ntilde;ana. De m&aacute;s est&aacute; decir que me tom&eacute; un ba&ntilde;o con esencias, depil&eacute; todo mi cuerpo a la manera que yo aprend&iacute; de chica, o sea, siguiendo del &ldquo;mapa capilar&rdquo; (ya sabr&aacute;n que en cada &aacute;rea del cuerpo brota el vello en diferentes direcciones). Sin embargo, esta vez ten&iacute;a pensado usar algo que nunca se me hab&iacute;a pasado por la cabeza ponerme de atuendo, un babydoll morado ultra-transparente y medias de encaje blancas (aunque esto &uacute;ltimo siempre me pareci&oacute; de mujerzuela&#8230;) Igual, quise probar algo nuevo, ya que siempre fui sencilla&#8230;<\/p>\n<p>Estuve hasta la una de la ma&ntilde;ana planch&aacute;ndome el cabello y maquill&aacute;ndome (la verdad, estaba bastante atractiva) Nunca me gust&oacute; hablar bien de m&iacute;, de ah&iacute; mi &ldquo;bajo perfil&rdquo;. En fin, estaba casi lista&#8230;<\/p>\n<p>El local comercial, que se encuentra delante de &ldquo;la pieza&rdquo;, cuenta con todo tipo de luces tipo dicroicas y tubos fluorescentes. En la hora que restaba (y habi&eacute;ndome anticipado durante el d&iacute;a a comprarlas) llen&eacute; el lugar de velas rojas, que marcaban un camino claro pero tenue, muy tenue, hasta la habitaci&oacute;n &ldquo;de mi sue&ntilde;o&rdquo;&#8230;<\/p>\n<p>La cama ya estaba lista. S&aacute;banas limpias y perfumadas. Varios sahumerios que ya estaban consumi&eacute;ndose y que, todo el tiempo iba restaur&aacute;ndolos. La quietud del momento se quebr&oacute;, de repente, al estruendoso, para m&iacute;, sonido del timbre de entrada&#8230; Supe en ese instante que toda esta narraci&oacute;n llegar&iacute;a a consumarse y temerosa, me sent&eacute; en la cama, pensativa. Comenc&eacute; a temblar ahora s&iacute;, de miedo&#8230; Dudas, inseguridad; y luego p&aacute;nico se apoder&oacute; de m&iacute;&#8230;<\/p>\n<p>Nuevamente, timbre del portero&#8230; Me reincorpor&eacute;, respir&eacute; profundamente, cerr&eacute; mis ojos por un momento y me dije, &ldquo;Marcia, Marcia Daniela soy yo. Alejandro te est&aacute; esperando&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>Durante todo el trayecto por el camino de velas hacia la puerta de entrada, sent&iacute; el miedo m&aacute;s grande que una persona puede experimentar en su vida&#8230; Por momentos mi cuerpo de enajenaba de mis sentidos. &ldquo;Tengo miedo&#8230;&rdquo;, me dije&#8230;<\/p>\n<p>Abr&iacute; la puerta y, ah&iacute; estaba &eacute;l&#8230; No lo mir&eacute; mucho. Lo tom&eacute; de la mano y lo hice pasar. Cerr&eacute; la puerta, tom&eacute; su mano nuevamente y lo conduje por el sendero de cera ardiente hasta el lugar de nuestro lecho&#8230;<\/p>\n<p>Como ya hab&iacute;amos acordado, ninguno de los dos musit&oacute; palabra alguna. No hubo contacto f&iacute;sico por unos instantes, excepto el de mi mano gui&aacute;ndolo hacia el lugar, la cual solt&eacute; inmediatamente. Lo &uacute;nico que nos conectaba eran nuestras miradas&#8230; Penumbra, silencio&#8230; Nuestras respiraciones, algo aceleradas y &aacute;speras era el &uacute;nico elemento que deleitaba nuestros o&iacute;dos. Digo &ldquo;deleitaba&rdquo; porque no era el entrar y salir de aire del pulm&oacute;n que respira, m&aacute;s bien, el de un crisol de emociones, excitaci&oacute;n, miedo, ansiedad y temor&#8230; Alejandro no pod&iacute;a sacar su mirada de mis piernas (ya &eacute;l, en contadas ocasiones, hab&iacute;a halagado mis piernas: &eacute;stas eran mi foto de los avisos en las publicaciones&#8230;). Sent&iacute;a sus ojos en mis muslos, justo en donde termina el encaje y la l&iacute;nea de patr&oacute;n se corta dejando expuesto mis muslos desnudos, blancos y femeninos, reci&eacute;n depilados. Levantando la mirada, mis piernas iban aumentando en curvas y se perd&iacute;an por debajo del babydoll; y lo tenue de la luz dejaba entrever mi monte de Venus, sin vello alguno, &eacute;ste (mi pene y mis test&iacute;culos, invisibles gracias a una p&iacute;cara fuller&iacute;a que aprend&iacute; para esconderlos por completo); su rostro se perd&iacute;a en mis pechos, pugnando con su impedida visi&oacute;n salvar la delgada tela de mi atuendo&#8230;. Lleg&oacute; el momento de mirarnos a los ojos. Un momento in&eacute;dito en mi vida&#8230;<\/p>\n<p>&Eacute;l llevaba puesta una camisa blanca a cuadros y pantalones jeans&#8230; Zapatos de cuero. Estaba muy bien mozo. De pronto, algo despert&oacute; en m&iacute;, me acerqu&eacute; a unos escasos cent&iacute;metros de su rostro, llev&eacute; mis brazos por encima de sus hombros y lo bes&eacute; como si de mi primer noviecito se tratase. Ese novio, primero, que te da la bienvenida al mundo de las &ldquo;mariposas&rdquo; (las que lo han vivido, entender&aacute;n la analog&iacute;a). Nos bes&aacute;bamos apasionadamente, de esa &uacute;nica manera donde se confunde el amor y la lujuria, la amistad y la fraternidad; lo f&iacute;sico y lo mental.<\/p>\n<p>Nuestras lenguas se perd&iacute;an en sendos cuerpos y nuestra respiraci&oacute;n se elev&oacute; de tono, ritmo y volumen. Instintivamente, y, sinceramente sin darme cuenta, comenc&eacute; a desabrocharle la camisa y &eacute;sta, al caer al piso, no pude evitar &ldquo;comerme&rdquo; sus pectorales y abdominales, estos bien definidos, mas no tanto. Me doy cuenta que &eacute;l mismo se afloja el cinto de sus pantalones y, al darme cuenta de esto, ayudo a quit&aacute;rselos. Mi cuerpo se llenaba de &eacute;xtasis cada segundo que corr&iacute;a. Comenc&eacute; a sentir esa extra&ntilde;a sensaci&oacute;n de cuando voy a vivir algo nuevo y excitante pero, a la vez, peligroso&#8230; Alejandro qued&oacute; s&oacute;lo en slips y, aunque les parezca algo ordinario, not&eacute; que su pene en cualquier momento desgarraba la tela que lo reten&iacute;a, la cual ayud&eacute; a quitarle y, en eso estaba cuando, al bajar la parte anterior del mismo, fui testigo de algo tan bello, sublime; &uacute;nico. &iexcl;No pod&iacute;a creer lo que estaba viendo! A&ntilde;os, hac&iacute;a ya, que no sent&iacute;a, mi cuerpo, la sensaci&oacute;n de estar a punto de estallar de placer. Siempre tuve en mente la imagen del pene perfecto y&#8230; el de Alejandro era mi sue&ntilde;o hecho realidad. Largo y grueso, blando pero firme, bien curvo y &ldquo;para arriba&rdquo;; una obra de Dios. Desafortunadamente nunca tuve el valor para el sexo oral, por lo que Alejandro se sinti&oacute; algo, no s&eacute; si decir molesto pero, intuyo que era eso lo que esperaba &eacute;l de m&iacute;.<\/p>\n<p>S&oacute;lo con miradas nos d&aacute;bamos las indicaciones. Le se&ntilde;al&eacute; que se acostara en la cama, de lado (la cama estaba contra la pared, por lo que &eacute;l tuvo que acostarse primero) y cuando hice lo mismo para quedar en posici&oacute;n de &ldquo;cucharas&rdquo; (que es la pose que a m&iacute; me vuelve loca), comenc&eacute; a llorar de la emoci&oacute;n.<\/p>\n<p>Dado que ya hab&iacute;amos platicado sobre no decirnos nada, ni para conocernos las voces, siquiera, comenz&oacute; a acariciar mi cuerpo, llevando su mano diestra a mi muslo derecho y acariciando la parte desnuda del mismo, mientras que, con suma sutileza, su mano izquierda se present&oacute; por debajo de mi axila derecha para llegar a mi seno, el del coraz&oacute;n, comenc&eacute; a volar de placer, a sentir las &ldquo;mariposas&rdquo; en mi plexo solar y a mi rostro llegaba el calor de la m&aacute;s intensa excitaci&oacute;n, esa que se traduce en erotismo puro. Mis ojos se pusieron en blanco de tanta dicha, mi cadera se quebr&oacute; de manera natural, mis pezones se tornaron de piedra y cuando mi ubre izquierda sinti&oacute; las caricias de la mano de Alejandro, tron&oacute; en todo mi cuerpo el primer gran orgasmo hacinado de hace tantos a&ntilde;os. Me sent&iacute; desfallecer. Era una fusi&oacute;n de felicidad, tristeza, llanto, alegr&iacute;a, lujuria y un sinf&iacute;n de emociones, mucho para mi cuerpo, por entonces, tan fuera de estado, sentimentalmente hablando. Las oleadas de placer recorr&iacute;an todo mi cuerpo, epicentro, mi plexo solar, y, nuevamente, comenc&eacute; a llorar. Alejandro debe de haberse dado cuenta de mi hipersensibilidad, algo de lo que siempre le platiqu&eacute; y creo que nunca lleg&oacute; a creerme&#8230; hasta entonces&#8230;<\/p>\n<p>Procuramos no decirnos nada, en absoluto, tal cual nos lo hab&iacute;amos pautado. Su cuerpo pegado al m&iacute;o, cual c&oacute;ncavo y convexo; femenino y masculino. Coincidencia perfecta. Mi mente flotaba, enajenada de este Mundo&#8230; Mi cuerpo se recuperaba paulatinamente, aunque no lo suficiente&#8230; La abstinencia de tantos a&ntilde;os sin la emoci&oacute;n de la sensualidad hacia para otro ser debi&oacute; ser re-aprendida en peque&ntilde;as dosis.<\/p>\n<p>Alejandro procur&oacute; mi bienestar todo el tiempo y esto, y aunque no lo quer&iacute;a, me enamor&oacute;. Gir&eacute; mi cuello y comenc&eacute; a besarlo como mi novio, mi amante. Mi esposo. Nuevamente resonaban nuestros alientos en la pobre ac&uacute;stica de la habitaci&oacute;n y comenzamos a excitarnos de sobremanera. En eso est&aacute;bamos cuando sent&iacute; que, y s&oacute;lo con los besos, estaba encamin&aacute;ndome al cielo nuevamente; Alejandro comenz&oacute; a besarme con mucha pasi&oacute;n. Nuestras bocas iban de lado a lado. Inesperadamente, sus besuqueos se escurren entre mi nuca y mi oreja derechas, y comenc&eacute; a gemir como una aut&eacute;ntica mujer:<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iexcl;Ay, Alejandro. Ay, Alejandro&#8230;!&rdquo;<\/p>\n<p>Mi amante desliza mi babydoll y se afana en besar y morder mi hombro derecho, bajando por el brazo, para luego dirigir su boca a mi seno. Gir&eacute; un poco mi cuerpo hacia mi derecha para facilitarle la postura y as&iacute;, y de la manera m&aacute;s tierna de la que hubiese podido esperar de un hombre, succiona mi pez&oacute;n con un frenes&iacute; que me ocasion&oacute; el v&eacute;rtigo de placer m&aacute;s intenso de mi vida:<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iexcl;Ale&#39;&#8230; Ale&#39;&#8230; A-a-aaahhh&#8230;!&rdquo;<\/p>\n<p>Una catapulta de goce altamente er&oacute;tico sobrevino a mi cuerpo mientras me retorc&iacute;a por entre y sobre las s&aacute;banas, y cada ciclo de placer me llevaba a pegarme m&aacute;s a su cuerpo, tan varonil, y a la vez dulce, tierno; caballero&#8230;<\/p>\n<p>Fue en ese momento que me di cuenta de que se me hab&iacute;a mojado la cola completamente. Sorpresiva respuesta por parte de mi cuerpo pero, y en ese momento pens&eacute;, &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; sabia es la Naturaleza&#8230;!&rdquo;. Ni bien termin&eacute; de reflexionar sobre esta inesperada reacci&oacute;n fisiol&oacute;gica (algo que, de veras, me sorprendi&oacute;, lo repito&#8230;) cuando advierto el contacto de Alejandro sobre mi muslo derecho, justo por encima del encaje, contra la desnudez de mi pierna. Y cuando digo Alejandro, me refiero a su parte m&aacute;s &iacute;ntima, y por mi parte, anhelada, dur&iacute;sima, caliente. Mi hombre comenz&oacute; a besarme con una insistencia t&iacute;pica del macho que quiere pre&ntilde;ar a su hembra. Clav&oacute; su boca en mi cuello y al hacerlo, sus besos hicieron que mi cabeza se gire a un costado, y percibo c&oacute;mo su pene, sin que ninguno de los dos interviniera, se deslizara por mi cola, todo de manera natural. Su glande p&uacute;rpura y radiante se sent&iacute;a caliente, duro como el acero, y mi mente, nuevamente, se enajena de mi cuerpo cuando &eacute;ste, instintivamente, quiebra el &aacute;ngulo de mi cadera una vez m&aacute;s, prepar&aacute;ndose as&iacute; para el coito. Alejandro, tambi&eacute;n dominado por sus hormonas, impele su falo contra mi pimpollo rosado y&#8230; es en ese momento que vuelvo en s&iacute; y lo detengo al instante&#8230;:<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iexcl;No, Ale&#39;, esper&aacute;! Estoy cerrada, amor&#8230;&rdquo; (&#8230;me di cuenta de mi error por hablarle&#8230;)<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iquest;Y c&oacute;mo hacemos? No traje nada para estas cosas&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;No, no hace falta. De la misma excitaci&oacute;n, la cola se me moja sola pero, yo te voy diciendo c&oacute;mo quiero que lo hagas&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Bueno, mi amor&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>De m&aacute;s est&aacute; decir que ese &ldquo;amor&rdquo; termin&oacute; de definir mis sentimientos para con &eacute;l; mas, no le insinu&eacute; nada al respecto&#8230;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Ale&#39;, empuj&aacute; un chiquito, un poquito m&aacute;s para arriba. A ver&#8230;&rdquo;, y llev&eacute; mi mano hacia mi cola para ayudarle a dirigir su pene hasta el lugar exacto. Es redundante manifestar mi lapsus al asirme de su miembro, con lo cual casi desfallezco al sentirlo tan ancho y duro. Y las palpitaciones del b&aacute;lano iban en sincron&iacute;a con nuestros corazones&#8230;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iquest;As&iacute;, amor?&rdquo;, me dice&#8230;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;S&iacute;, tenemos que esperar un ratito. Yo te aviso&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Bueno, amor&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>Y as&iacute;, en actitud de c&oacute;pula, esperar&iacute;amos unos cuantos minutos que, para m&iacute;, se hicieron eternos. &iexcl;Tanto tiempo sin ser amada, me hab&iacute;a cerrado por completo&#8230;! En un momento me desmoralic&eacute;, ya que si no lograba abrirme, todo nuestro castillo de naipes se ven&iacute;a abajo&#8230;<\/p>\n<p>Sin darme cuenta, comenc&eacute; a respirar cada vez m&aacute;s largo, pero sin resoplar. S&oacute;lo m&aacute;s largo. Mi diafragma descend&iacute;a m&aacute;s de lo habitual para luego exhalar todo el aire ingresado a mis pulmones. Casi de inmediato comienzo a sentir una terrible angustia pero, era extra&ntilde;o. No quer&iacute;a llorar, s&oacute;lo angustia. A este sentimiento se le suma una fuerte impresi&oacute;n de ansiedad extrema que afloraba desde mi plexo solar y sent&iacute; algo muy peculiar en mi espina dorsal. No podr&iacute;a explicarlo con palabras&#8230; Alejandro repar&oacute; a mi conducta:<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iquest;Est&aacute;s bien, amor&#8230;?&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;No s&eacute;, Ale&#39;&#8230; Me siento rara&#8230; Percibo algo nuevo, y no s&eacute; qu&eacute; es&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;A ver si esto te hace sentir bien&#8230;&rdquo;, y gira mi rostro para darme el m&aacute;s dulce, tierno y rom&aacute;ntico beso de amor que una pareja puede darse&#8230;<\/p>\n<p>&#8230;y en medio de ese beso mi zona lumbar se funde con el abdomen de Alejandro&#8230;<\/p>\n<p>&#8230;y lo miro a los ojos. Mi mirada se pierde en el infinito, mi expresi&oacute;n se diluye. Los vellos de todo mi cuerpo se encrespan. Alejandro, carialegre, advierte la situaci&oacute;n. Acerca su boca a la m&iacute;a, d&aacute;ndome el beso de enamorados m&aacute;s rom&aacute;ntico que una pueda imaginar y me transporto al orgasmo m&aacute;s grande de toda mi vida.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iexcl;Aaaahhhhh&#8230;!&rdquo;<\/p>\n<p>Perd&iacute; los sentidos. Por unos instantes qued&eacute; sorda y ciega&#8230; &iquest;Ser&iacute;a como morir? &iexcl;Qu&eacute; bella agon&iacute;a! Por m&aacute;s de diez minutos qued&eacute; temblando de pies a cabeza&#8230;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Marcia, sos hermosa. &iexcl;Estoy todo dentro de tu cuerpo, amor!&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iexcl;S&iacute;, mi amor! &iexcl;Siento que somos un solo ser!&rdquo;<\/p>\n<p>Nos dimos un &uacute;ltimo beso y emprendimos la Danza del Amor&#8230; &iexcl;Sublime!<\/p>\n<p>Alejandro conmov&iacute;a mi cuerpo. Sent&iacute;a toda su virilidad moverse en m&iacute; cual pececillo en el agua. No hab&iacute;a dolor. No hab&iacute;a roce, ni ruidos extra&ntilde;os&#8230; S&oacute;lo placer.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iexcl;Ay, Ale&#39;, te amo, mi amor&#8230;!&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iexcl;Marcia, yo tambi&eacute;n te amo, vida&#8230;!&rdquo;<\/p>\n<p>Algo dentro de m&iacute;, en lo m&aacute;s profundo, me produc&iacute;a como un delicioso cosquilleo. Comenc&eacute; a agitarme sobremanera. Alejandro, por contagio, imagino, y paulatinamente, respiraba cada vez m&aacute;s corto y jadeante. Mi cosquilleo interno comenz&oacute; a esparcirse por toda la superficie de mi piel y yo ya sab&iacute;a lo que se ven&iacute;a&#8230;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iexcl;Ale&#39;&#8230; Ale&#39;&#8230;!&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Marcia&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iexcl;Ay, Alejandro! &iexcl;Ay, Alejandro&#8230;!&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Marcia, amor&#8230; No aguanto m&aacute;s&#8230; &iexcl;Amor, &iquest;qu&eacute; hago? &iquest;Qu&eacute; hago?!&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iexcl;Ay, Alejandro, mi amor&#8230;! &iexcl;Segu&iacute;, dale&#8230;! &iexcl;Dale!&rdquo;<\/p>\n<p>Y dicha &eacute;sta, mi &uacute;ltima palabra, todo mi cuerpo comienza a vibrar de amor; a temblar de manera ca&oacute;tica y a gemir demencialmente. &iexcl;Estaba teniendo, ahora s&iacute;, el m&aacute;s intenso, penetrante y profundo orgasmo que nunca m&aacute;s tendr&eacute; en mi vida!<\/p>\n<p>&#8230;pero eso no es todo&#8230;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iexcl;Marciaaa, aaaahhhh&#8230;!&rdquo;<\/p>\n<p>Nunca cre&iacute; que fuera palpable pero, cuando siento a Alejandro endurecerse como una roca, su eyaculaci&oacute;n fue tan abundante que sent&iacute; un volc&aacute;n estallar dentro de mi cuerpo. Durante la cresta de mi orgasmo, la mera noci&oacute;n mutua de que &eacute;l estaba derramando su esencia dentro de mi cuerpo, hizo que los dos entr&aacute;ramos en CL&Iacute;MAX, y pasmamos en nirvana sobre nuestro lecho de amor&#8230;<\/p>\n<p>Largos minutos transcurrieron para volver de los cielos a nuestra cama. Alejandro me ten&iacute;a firmemente sujeta en la misma posici&oacute;n en la que hicimos el amor, porque eso fue lo que hicimos finalmente, el amor. Aferrado a mi cuerpo, como si para no dejarme escapar se tratase, me ten&iacute;a. Yo, en cambio, culminado el cl&iacute;max reciente, me sent&iacute;a totalmente relajada, como sin huesos, pero satisfecha y feliz&#8230; Me dispuse a girar mi cuello para besar a mi amante en eterno agradecimiento por lo vivido pero, para mi desgracia, se hab&iacute;a dormido. No quer&iacute;a interrumpir su valle. Qued&eacute; en la misma postura por media hora m&aacute;s, hasta que se despert&oacute; y as&iacute;, sin &ldquo;desconectarnos f&iacute;sicamente&rdquo;, me bes&oacute; con tanta ternura que me sent&iacute; enamorada&#8230;<\/p>\n<p>Sin mediar palabras se visti&oacute; y, como &ldquo;a hurtadillas&rdquo; lo escolt&eacute; hasta la puerta del negocio &ldquo;a ciegas&rdquo;, ya que las velas &ldquo;ya no ard&iacute;an&rdquo;&#8230;<\/p>\n<p>De regreso a la habitaci&oacute;n, me sent&eacute; sobre el borde de la cama, pensativa, rememorando lo acontecido, me sent&iacute; dichosa y realizada. Sin embargo, por otro lado me sent&iacute;a sucia, con remordimiento y culpa. Por momentos sent&iacute; como si hubiese usado a Alejandro, m&aacute;s all&aacute; de que estaba completamente segura de lograr saciar su hombr&iacute;a, desahogando su masculinidad con una mujer&#8230; Y creo que ah&iacute; yace mi malestar, al tratarme de una &ldquo;cosa&rdquo;, un &ldquo;h&iacute;brido&rdquo;, algo enfermo&#8230;<\/p>\n<p>Estuve pensativa por casi dos horas&#8230; A lo mejor &eacute;ste es mi destino. Esto soy yo. &Eacute;sta soy yo, Marcia Daniela. Una chica especial&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align:right\">Por Marcia Daniela Anderson<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Desde un principio ser&eacute; sincera, ya que no es de mi naturaleza la alternativa a lo primero. Tormentosos son mis momentos de soledad, actuales, de hecho; y m&aacute;s all&aacute; de haber contactado a tanta gente bella, desde todo punto de vista, en sitios de Encuentros y Contactos Amorosos, as&iacute; tambi&eacute;n como en la gran mayor&iacute;a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":15776,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"class_list":{"0":"post-24970","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-transexuales"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24970","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15776"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24970"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24970\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24970"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24970"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24970"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}