{"id":24981,"date":"2020-07-31T04:09:52","date_gmt":"2020-07-31T04:09:52","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-07-31T04:09:52","modified_gmt":"2020-07-31T04:09:52","slug":"mi-primo-ensena-disfrutar-cepillo-dental-electrico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-primo-ensena-disfrutar-cepillo-dental-electrico\/","title":{"rendered":"Mi primo me ense\u00f1a a disfrutar con el cepillo dental el\u00e9ctrico"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"24981\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 20<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Me llamo Susana (Susi para la familia, amigos y conocidos), soy de Gij&oacute;n (Asturias, Espa&ntilde;a), tengo 19 a&ntilde;os para 20 y soy una chica muuuy mala. Destaco de m&iacute; que tengo el pelo casta&ntilde;o con mechas azules, para llamar la atenci&oacute;n, para distinguirme entre la multitud.<\/p>\n<p>Tengo un perro, un gato, un loro, un cactus, un padre, un hermano, un medio novio, mal genio y una madre que me lo altera siempre que puede.<\/p>\n<p>He dejado a mi madre la &uacute;ltima porque quiero explayarme con ella. M&aacute;s bien despotricar contra ella. Y, &iquest;por qu&eacute; despotricar?, se preguntar&aacute;n, amigos lectores. Vayamos por partes:<\/p>\n<p>Primero, porque es una pesada y una mandona.<\/p>\n<p>Segundo, porque las fuerzas de la naturaleza no son nada en comparaci&oacute;n con ella.<\/p>\n<p>Tercero, porque no quiere darse cuenta que ya soy una se&ntilde;orita, que estoy muy buena y que mi vida es m&iacute;a y de nadie m&aacute;s.<\/p>\n<p>Recalco que soy joven, que estoy muy buena, que mi vida es m&iacute;a y que no es de nadie m&aacute;s. Mucho menos de ella, aunque me mantenga, aunque me acoja en su casa. Aunque pretenda mantenerme virginal (ella dice que &ldquo;pura&rdquo;, para suavizarlo) porque, seg&uacute;n dice, &ldquo;en la virtud nadie se ahoga&rdquo;. &iexcl;Menuda majader&iacute;a! Si supiera la cantidad de veces que me he &lsquo;ahogado&rsquo;, y que me han &lsquo;rescatado&rsquo;, y que me han hecho el &lsquo;boca a boca&rsquo; y otras cosas por las que merece la pena &lsquo;ahogarse&rsquo; una y otra vez hasta el infinito.<\/p>\n<p>&iexcl;En fin! El caso es que hac&iacute;a mucho que quer&iacute;a librarme de ella durante una buena temporada, pero con los estudios y mi precaria situaci&oacute;n monetaria, el asunto parec&iacute;a misi&oacute;n imposible.<\/p>\n<p>Mi salvaci&oacute;n vino de parte del Presidente del Gobierno de Espa&ntilde;a.<\/p>\n<p>Y, &iquest;por qu&eacute;?, se volver&aacute;n a preguntar. Les explico.<\/p>\n<p>El pasado 13 de marzo (viernes para colmo) por la ma&ntilde;ana, mi t&iacute;a llam&oacute; a mi madre por tel&eacute;fono. Las dos hermanas hablaron como cotorras durante hora y cuarto. El motivo era que su hijo (mi primo Ant&oacute;n) hab&iacute;a sufrido un accidente de moto y se hab&iacute;a lastimado la rodilla derecha. La preocupaci&oacute;n de mi t&iacute;a era que el pobre Ant&oacute;n viv&iacute;a solo en Santander, donde trabaja como auxiliar en una cl&iacute;nica odontol&oacute;gica, y que nadie se ocupar&iacute;a de &eacute;l. &iexcl;Las madres son as&iacute;!<\/p>\n<p>En esta situaci&oacute;n vi la oportunidad de escaparme al menos un fin de semana con todos los gastos pagados.<\/p>\n<p>\ua7f7 Yo puedo cuidar de &eacute;l este fin de semana, mam&aacute; \ua7f7le dije a mi madre con cara de no haber roto un plato.<\/p>\n<p>Ella mostr&oacute; lo que parec&iacute;a una sonrisa (apelando mucho a la imaginaci&oacute;n).<\/p>\n<p>\ua7f7 &iquest;En serio lo har&iacute;as? Mira que Santander no est&aacute; precisamente a tiro de piedra y que la paliza puede ser&hellip;<\/p>\n<p>\ua7f7 Ni te preocupes, mami. \ua7f7La interrump&iacute;\ua7f7 Apenas hay 150 kil&oacute;metros. Eso s&iacute;, paso de ir en tren o en bus. Tu coche. Tienes que dejarme tu coche.<\/p>\n<p>Ella dud&oacute;, no obstante, accedi&oacute; al ver que mi inter&eacute;s podr&iacute;a decaer si no acataba mis condiciones.<\/p>\n<p>Conformes, sal&iacute; de casa despu&eacute;s de comer, a eso de las tres, con las llaves en la mano y 100 euros en la cartera que ella me hab&iacute;a dado para gastos varios.<\/p>\n<p>Antes de ponerme en camino, pas&eacute; por casa de mi t&iacute;a, que ya sab&iacute;a del asunto, con la excusa de preguntarle si quer&iacute;a que llevara algo de su parte para Ant&oacute;n. Ella me comi&oacute; a besos por el doble buen gesto: cuidar de su hijo y llevarle comida y otras cosillas de primera necesidad. El caso es que sal&iacute; de all&iacute; engordando mi cartera con otros 100 euros, el motivo encubierto de &lsquo;mi buen segundo gesto&rsquo;.<\/p>\n<p>Gracias al eficiente GPS del coche, llegu&eacute; sin novedades a mi destino: La Libertad.<\/p>\n<p>Tras aparcar el coche y convencer al portero del edificio, donde vive mi primo, de que precisamente era su prima, llam&eacute; a la puerta del apartamento y esper&eacute;.<\/p>\n<p>\ua7f7 &iquest;Locaaaa? \ua7f7Pregunt&oacute; mi primo con cierto tono de sorpresa\ua7f7 &iquest;C&oacute;mo es que t&uacute;&hellip; est&aacute;s&hellip; aqu&iacute;? \ua7f7Volvi&oacute; a preguntar, tartamudeando.<\/p>\n<p>\ua7f7 &iquest;C&oacute;mo?&#8230; &iquest;Nadie te ha informado de mi llegada? \ua7f7Cuestion&eacute; yo.<\/p>\n<p>Aclaro que mi primo me llama &ldquo;Loca&rdquo; desde que una vez, a mis trece a&ntilde;os, le quem&eacute; las cejas con un mechero. No recuerdo si queriendo o sin querer. Lo que s&iacute; recuerdo es que re&iacute; mucho y que &eacute;l se cabre&oacute; proporcionalmente al volumen de mis carcajadas.<\/p>\n<p>&Eacute;l me dijo que no hab&iacute;a respondido a las incesantes llamadas de su madre, despu&eacute;s de contarle lo del accidente y asegurarle que se ve&iacute;a capacitado para cuidar de s&iacute; mismo.<\/p>\n<p>\ua7f7 A mis 26 a&ntilde;os no estoy para tonter&iacute;as. &ndash;Asever&oacute;\ua7f7. &iquest;Las madres no se dan cuenta de que, cuando abandonamos el nido, tambi&eacute;n salimos de debajo de sus faldas?<\/p>\n<p>\ua7f7D&iacute;melo a m&iacute;, que mira en lo que me he metido para librarme de ella unos d&iacute;as. \ua7f7Murmur&eacute;.<\/p>\n<p>El resto fue alegr&iacute;a porque llev&aacute;bamos dos a&ntilde;os sin vernos.<\/p>\n<p>En este punto regreso a mi agradecimiento al Presidente del Gobierno porque, al d&iacute;a siguiente, declar&oacute; el estado de alarma debido a la crisis sanitaria por el COVID\ua7f719.<\/p>\n<p>&lsquo;Mi suerte&rsquo;, entre comillas, no pod&iacute;a ser mejor. &iquest;Por qu&eacute;?, se preguntar&aacute;n ustedes, mis queridos lectores. La raz&oacute;n es que, debido a esta circunstancia que durar&iacute;a, en principio, quince d&iacute;as, vi la forma de ampliar mis improvisadas vacaciones un par de semanitas m&aacute;s, aunque ello supusiera un aislamiento casi mon&aacute;stico.<\/p>\n<p>No me cost&oacute; convencer a mi madre: por un lado, estaba la lesi&oacute;n de mi primo, que yo magnifiqu&eacute; mucho m&aacute;s de la cuenta; por otro lado, concurr&iacute;a la circunstancia de que las clases en la universidad se hab&iacute;an suspendido; finalmente, recurr&iacute; a un repentino temor, no al virus (que lo ten&iacute;a), sino al caos que pudiera originarse a ra&iacute;z de la situaci&oacute;n y el peligro que podr&iacute;a suponer salir a la carretera.<\/p>\n<p>\ua7f7 Imag&iacute;nate, mam&aacute;&hellip;, yo solita en el coche por esas carreteras de dios. \ua7f7 Exager&eacute;\ua7f7 Desamparada, expuesta a que me hagan&hellip; Dios sabe lo que unos desalmados podr&iacute;an hacerle a una chiquilla indefensa como yo. \ua7f7Segu&iacute; con el culebr&oacute;n improvisado, lloriqueando, son&aacute;ndome la nariz, representando un papel&oacute;n digno de un Oscar.<\/p>\n<p>No solo consegu&iacute; quedarme con mi primo. Tambi&eacute;n aliment&eacute; mi cartera con 200 euros que mi madre ingres&oacute; en mi cuenta de ahorros (por llamarla de alg&uacute;n modo ya que solo ten&iacute;a, si no recuerdo mal, 20 o 30 euros) para que &ldquo;no muriera de hambre&rdquo;. Al d&iacute;a siguiente los saqu&eacute; del cajero por si se arrepent&iacute;a.<\/p>\n<p>La primera semana transcurri&oacute; sin novedades. Bueno, tuve un peque&ntilde;o conflicto con mi medio novio debido a que me fui sin decirle nada. &iquest;Qu&eacute; le iba a decir si llev&aacute;bamos casi un mes sin apenas vernos? Lo cierto es que nos vimos un par de s&aacute;bados. Cosa de poco. Un polvo el primero y dos el segundo. A eso se resum&iacute;a nuestra relaci&oacute;n durante los &uacute;ltimos seis meses: a follar de vez en cuando y cada uno a lo suyo, m&aacute;s como folla amigos que otra cosa.<\/p>\n<p>Precisamente el sexo fue algo que me trajo de cabeza durante esa primera semana. Antes no solo follaba de vez en cuando con mi folla amigo. Tambi&eacute;n ten&iacute;a un par de ellos m&aacute;s que compensaban lo que el primero no me daba. El morbo, sobre todo, ya que soy bastante morbosilla.<\/p>\n<p>Otro inconveniente fue dormir en el sof&aacute;-cama ocho noches seguidas. El apartamento de mi primo solo tiene un dormitorio y dormir juntos era algo impensable para ambos. Era admisible durante un fin de semana, la idea original, pero la situaci&oacute;n hab&iacute;a dado un giro de 180 grados. Podr&iacute;a haberle dicho que nos altern&aacute;ramos, pero en su estado sufrir&iacute;a mucho m&aacute;s que yo.<\/p>\n<p>Por otro lado, masturbarme en el sof&aacute;-cama resultaba un incordio: cuando no sonaba un muellecito, lo hac&iacute;a el de al lado, o el de la esquina contraria, o&hellip;. Y yo soy de moverme y gemir mucho cuando me masturbo. Esto &uacute;ltimo imped&iacute;a que disfrutara a tope cuando me lo hac&iacute;a en la ducha. Tambi&eacute;n, anecd&oacute;ticamente, me intrigaba saber si Ant&oacute;n lo hac&iacute;a y cu&aacute;ndo, porque yo no apreciaba indicio alguno, ni visual, ni auditivo. Nada de nada.<\/p>\n<p>No s&eacute; c&oacute;mo, pero saqu&eacute; el tema a colaci&oacute;n mientras desayun&aacute;bamos el segundo lunes por la ma&ntilde;ana. No el tema de la masturbaci&oacute;n, sino el de dormir en el sof&aacute;.<\/p>\n<p>\ua7f7 Yo lo he pensado varias veces, prima, \ua7f7confes&oacute; Ant&oacute;n\ua7f7 pero no he dicho nada porque t&uacute; no sacabas el tema y pensaba que estabas c&oacute;moda.<\/p>\n<p>Frunc&iacute; el ce&ntilde;o y enton&eacute; el &lsquo;mea culpa&rsquo;.<\/p>\n<p>\ua7f7 Pues yo no te he dicho nada por si pensabas que era una desagradecida. Es tu casa y yo una adosada.<\/p>\n<p>Mi primo rio con ganas.<\/p>\n<p>\ua7f7 &iexcl;C&oacute;mo vas a ser una adosada si t&uacute; me has sacado del apuro! \ua7f7Exclam&oacute; al tiempo que tomaba mis manos con las suyas\ua7f7 Mira, primita. T&uacute; hiciste la compra el primer d&iacute;a y seguimos tirando de aquello. T&uacute; has cocinado para m&iacute;. Tambi&eacute;n has cubierto mis necesidades b&aacute;sicas, no porque yo no pudiera, sino porque a ti te costaba menos y te naci&oacute; hacerlo.<\/p>\n<p>No se&aacute;is mal pensados, estimados lectores, que con &ldquo;necesidades b&aacute;sicas&rdquo; se refer&iacute;a a tareas mundanas como llevarle un vaso de agua, arreglarle la habitaci&oacute;n, limpiar, lavar la ropa, etc.<\/p>\n<p>\ua7f7 Pero eso no es nada. \ua7f7Repliqu&eacute;\ua7f7 A m&iacute; me cuesta bien poco y, por otro lado, encerrados los d&iacute;as se hacen muy largos.<\/p>\n<p>\ua7f7Pues no hay m&aacute;s que hablar, \ua7f7dijo soltando mis manos, antes de darme un cachete cari&ntilde;oso en la cabeza\ua7f7 A partir de esta noche dormimos juntos. Total, somos primos, adultos y en mi cama cabr&iacute;an tres con cierta comodidad.<\/p>\n<p>La idea me vino como agua de mayo. No pod&iacute;a estar m&aacute;s contenta.<\/p>\n<p>No obstante, esa primera noche supuso todo un reto. A saber: yo suelo dormir en braguitas y con una camiseta mini; as&iacute; mismo, &eacute;l suele hacerlo en calzoncillos y con la camiseta de rigor. Esto no supon&iacute;a mayor problema una vez dentro de la cama, tapaditos y cada uno en su mitad, sin apenas roces pues realmente es tan grande como dijo. El problema era desnudarse. Juntos en la habitaci&oacute;n era impensable. Primero uno y luego el otro reduc&iacute;a m&iacute;nimamente el riesgo de ver lo que no se deb&iacute;a.<\/p>\n<p>Al final todos estos pensamientos m&iacute;os cayeron en saco roto pues &eacute;l, sin siquiera hablarlo, tom&oacute; la rutina de acostarse una hora antes de lo habitual, cuando yo comenzaba a ver la pel&iacute;cula de rigor antes de dormir.<\/p>\n<p>As&iacute; transcurrieron dos d&iacute;as.<\/p>\n<p>El jueves, 26 de marzo, las noticias fuera del apartamento no pod&iacute;an ser peores. Todo indicaba que el estado de alarma se prorrogar&iacute;a al menos otras dos semanas. Sin embargo, en opini&oacute;n de los expertos que opinaban en los distintos programas de TV, aquella situaci&oacute;n iba para muy largo.<\/p>\n<p>Debido a esto y a algo que sucedi&oacute; aquella misma tarde, decid&iacute; escribir mi particular diario de cuarentena. Obviamente, lo compartir&eacute; con ustedes, amigos lectores. Lo llamar&eacute;&hellip;<\/p>\n<h3><strong>Diario de cuarentena de una chica muuuy mala<\/strong><\/h3>\n<p><span style=\"color:#cc0099\"><strong>D&iacute;a uno. 26 de marzo de 2020.<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Son las dos de la madrugada, hora de las confesiones, y confieso que hoy ha sido un d&iacute;a perfecto y que me siento muy feliz.<\/p>\n<p>Pasado el susto por lo que sucede en el exterior, preparo la comida como siempre. Eso s&iacute;, gestionando las provisiones para que duren todo lo posible. No me apetece nada salir a la calle.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de comer, ayudo a mi primo con sus ejercicios de rehabilitaci&oacute;n. Dice que con la panza llena se siente animado y con m&aacute;s fuerzas. Es cierto porque ha mejorado mucho y apenas cojea. Parece que el asunto no era tan grave como parec&iacute;a en los primeros d&iacute;as. Aun as&iacute;, se echa una siesta para descansar. Yo le sigo un rato despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Al despertarme, observo que ya no est&aacute; en la cama. El ruido de la ducha delata su ubicaci&oacute;n, y decido aprovechar para hacer la cama y arreglar un poco el dormitorio.<\/p>\n<p>Absorta en mis pensamientos, canturreando una tonadilla, descubro que Ant&oacute;n me esp&iacute;a a trav&eacute;s de la puerta entreabierta, en calzoncillos, con el pelo mojado y una toalla colgando del cuello. Puedo verle reflejado en el espejo de pie situado entre la cama y el armario. Caigo en la cuenta de lo que mira al percatarme de que todav&iacute;a sigo en braguitas y con la camiseta mini.<\/p>\n<p>&ldquo;El culo. Seguro que me mira el culo&rdquo;, pienso.<\/p>\n<p>Sin miedo a parecer una fresca, haci&eacute;ndome la despistada, decido prolongar mis quehaceres todo lo posible o, como m&iacute;nimo, hasta que &eacute;l se haga notar. No surge carraspeo alguno, ni ruido ocasional, ni tan siquiera un &ldquo;ejem, ejem&rdquo; que llame mi atenci&oacute;n. Por esto, sigo d&aacute;ndole la espalda, exagerando la posici&oacute;n de mi culo en pompa, para que se recree mientras yo le vigilo de reojo en el espejo.<\/p>\n<p>El momento es&hellip; &iquest;C&oacute;mo lo definir&iacute;a?&#8230; &iexcl;&Eacute;pico!&#8230; Esta es la palabra.<\/p>\n<p>Me siento bien y deseada, algo sucia pero deseada. Sin embargo, debo decir en mi defensa que, aunque es mi primo, Ant&oacute;n est&aacute; para com&eacute;rselo. Desde los quince a&ntilde;os he fantaseado con &eacute;l y con lo que me gustar&iacute;a que me hiciera. Por un momento he olvidado el parentesco y le he percibido como un hombre cualquiera. Como alguien que me desea, y esto para una chica muuy mala como yo es una victoria.<\/p>\n<p>No puedo contenerme m&aacute;s.<\/p>\n<p>\ua7f7 &iquest;Qu&eacute;? &iquest;Piensas quedarte ah&iacute; como un pasmarote toda la tarde?&#8230; &iquest;Te gusta el paisaje?<\/p>\n<p>\ua7f7 Eres terrible, primita. \ua7f7me suelta como si nada\ua7f7. Si sab&iacute;as que estaba aqu&iacute;, &iquest;por qu&eacute; no has dicho nada?<\/p>\n<p>\ua7f7 No s&eacute;. He pensado que ser&iacute;a cruel privarte de unas vistas que parec&iacute;an gustarte tanto.<\/p>\n<p>Al darme la vuelta hacia &eacute;l, noto cierto sonrojo en sus mejillas.<\/p>\n<p>\ua7f7 &iquest;Qu&eacute;? &iquest;Est&aacute;s acalorado o abochornado? Lo digo por tus mejillas coloradas&hellip; Y por el bulto de tus calzoncillos \ua7f7a&ntilde;ado tras un breve, pero intenso repaso visual.<\/p>\n<p>\ua7f7 No lo s&eacute;. \ua7f7responde con aire chulesco\ua7f7 Deber&iacute;a sentirme avergonzado, pero no es el caso. M&aacute;s bien, estoy sorprendido por lo bien que te has alimentado en los a&ntilde;os que llevo sin verte.<\/p>\n<p>Decido seguirle el juego hasta ver adonde nos lleva.<\/p>\n<p>\ua7f7 Y eso se traduce en&hellip;<\/p>\n<p>\ua7f7 Simplemente se traduce en que no he dejado de mirarte desde el d&iacute;a que llamaste a mi puerta. Y parece que no te has percatado hasta hoy. Hoy he sido m&aacute;s descarado o menos cauto. No sabr&iacute;a definirlo.<\/p>\n<p>Empieza a gustarme el juego de &lsquo;t&uacute; me atizas y yo te la devuelvo&rsquo;.<\/p>\n<p>\ua7f7 Ni lo uno, ni lo otro. Yo dir&iacute;a que menos disimulado. D&iacute;as atr&aacute;s he notado ciertas miraditas, pero mi subconsciente lo ha pasado por alto. Incluso, aquella noche no le di mayor importancia.<\/p>\n<p>\ua7f7 &iquest;Noche?&#8230; &iquest;Qu&eacute; noche? \ua7f7Ant&oacute;n se impacienta con mis intrigas. \ua7f7 &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; la noche que dices?<\/p>\n<p>\ua7f7 No. Si es una tonter&iacute;a. Al menos, yo me lo tom&eacute; como tal.<\/p>\n<p>\ua7f7 &iquest;Quieres, Susi, decirme qu&eacute; ocurri&oacute; esa dichosa noche?<\/p>\n<p>&iexcl;Huy! Que me haya llamado por mi nombre, en lugar de &ldquo;prima&rdquo; o &ldquo;primita&rdquo;, indica que se toma el tema muy en serio.<\/p>\n<p>\ua7f7 &iexcl;Bah! Pero si es una tonter&iacute;a. Es solo que, anteanoche, me despert&eacute; a eso de las cuatro de la madrugada y me vi en una situaci&oacute;n inesperada, aunque no inc&oacute;moda, debo matizar. \ua7f7Ant&oacute;n no dice nada, pero sus gestos y mirada reclaman celeridad a la hora de explicarme\ua7f7 El caso es que t&uacute; estabas pegado a m&iacute;, tu pecho contra mi espalda, ambos en la posici&oacute;n de la cucharita.<\/p>\n<p>\ua7f7 &iquest;Solo eso? \ua7f7pregunta, algo nervioso.<\/p>\n<p>\ua7f7 Bueno. Adem&aacute;s de tu espalda, otra parte de tu cuerpo oprim&iacute;a otra parte del m&iacute;o&hellip; Ya sabes.<\/p>\n<p>\ua7f7 &iquest;Qu&eacute; es lo que s&eacute;? \ua7f7pregunta de nuevo, ahora hist&eacute;rico.<\/p>\n<p>Por un momento pienso que es tonto o que se lo hace.<\/p>\n<p>\ua7f7&iexcl;Joder, Ant&oacute;n! &iquest;Todo hay que explicarlo? Pues que tu miembro apretaba contra mi culo. Y no estaba fl&aacute;cido, que se diga. &iexcl;Igual que ahora!&#8230; &iexcl;Exactamente igual que ahora! \ua7f7grito al percatarme de que su erecci&oacute;n ha alcanzado cotas inimaginables para m&iacute;.<\/p>\n<p>Decido dejar el tema porque su indolencia me enferma. O, acaso, &iquest;pretende que sea yo qui&eacute;n d&eacute; el paso que se supone que alguno debe dar?<\/p>\n<p>Ni me molesto en vestirme al salir del dormitorio. Total, despu&eacute;s de haberse recreado un buen rato mir&aacute;ndome, poco recato deber&iacute;a mostrar en adelante.<\/p>\n<p>El resto de la tarde resulta un tanto tensa, y solo tocamos temas triviales. Pero algo me corroe por dentro y necesito forzar la situaci&oacute;n. Entonces, dando rienda suelta a mi habitual descaro, decido dar el segundo paso que &eacute;l, o no se atreve, o no quiere dar.<\/p>\n<p>\ua7f7 Dime, Ant&oacute;n. &iquest;Tienes alguna novieta nueva? He sabido que lo dejaste con aquella chica de Oviedo, har&aacute; algo menos de un a&ntilde;o.<\/p>\n<p>\ua7f7 S&iacute;. Lo dejamos. Al final la distancia es un obst&aacute;culo insalvable. Y no. No tengo a ninguna otra digna de menci&oacute;n.<\/p>\n<p>\ua7f7 Entonces te has convertido, imagino, en un masturbador empedernido \ua7f7sigo metiendo el dedo en la llaga.<\/p>\n<p>\ua7f7 No, querida. Eso es algo que no me va mucho.<\/p>\n<p>\ua7f7 Entonces&hellip; Eres de los dignos que prefieren que se lo hagan. Yo, por mi parte, confieso que me masturbo todo lo que puedo y m&aacute;s.<\/p>\n<p>\ua7f7 En serio \ua7f7pregunta como si no lo hiciera.<\/p>\n<p>\ua7f7 Pues, s&iacute;. Lo malo es que temo que la huella dactilar del dedo coraz&oacute;n derecho no sirva cuando tenga que renovar el DNI. Y lo peor es que con el resto de dedos no me apa&ntilde;o. Como que no siento el mismo gustirrin&iacute;n&hellip;.<\/p>\n<p>Ant&oacute;n r&iacute;e con ganas ante mi bobada. No importa porque me gusta que r&iacute;a.<\/p>\n<p>\ua7f7 &iquest;No te van los juguetes er&oacute;ticos? \ua7f7pregunta mirando hacia el suelo.<\/p>\n<p>\ua7f7 Lo prob&eacute; una vez, pero el resultado no fue tan bueno como esperaba. El problema es que yo soy m&aacute;s bien clitoriana. Ja, ja, ja&hellip; &iexcl;Soy Susana y vengo del planeta Cl&iacute;toris! \ua7f7suelto sin m&aacute;s, al tiempo que imito a un robot con la voz y los brazos.<\/p>\n<p>Lo reconozco y me averg&uuml;enzo, porque ha sido una imitaci&oacute;n lamentable.<\/p>\n<p>Tal vez por esto no ha re&iacute;do. Y tampoco ha dicho nada. Sigue con la mirada perdida.<\/p>\n<p>Sigo el trayecto entre sus ojos y el objetivo de estos hasta llegar a mi entrepierna. Estaba tan absorta con la charla que ni cuenta me he dado de mi posici&oacute;n. S&iacute;, ha sido inconsciente, pero el caso es que, entre pitos y flautas, sentada en el sof&aacute;, frente a &eacute;l en el sill&oacute;n, mis piernas no est&aacute;n tan cruzadas como deb&iacute;an, y &eacute;l puede ver mis braguitas sin obst&aacute;culos, con la hendidura vaginal bien marcada y una peque&ntilde;a mancha de humedad.<\/p>\n<p>\ua7f7 &iquest;Es de sudor? pregunta, pill&aacute;ndome desprevenida.<\/p>\n<p>\ua7f7 &iquest;Sudor?&#8230; \ua7f7vacilo durante un par de segundos. Luego caigo en la cuenta, palpo la zona con la mano derecha y respondo con seguridad. \ua7f7No. No es precisamente sudor.<\/p>\n<p>&Eacute;l levanta la vista. Yo separo m&aacute;s las piernas, por si quiere retomar la observaci&oacute;n. &iquest;Por qu&eacute;?, me cuestiono. No sabr&iacute;a responder categ&oacute;ricamente. Imagino que, a estas alturas, Ant&oacute;n y yo somos simples seres humanos, m&aacute;s que primos, con instintos b&aacute;sicos como cualquiera.<\/p>\n<p>En este momento desconozco las motivaciones o pensamientos de Ant&oacute;n. Me sorprende retomando el tema como si nada.<\/p>\n<p>\ua7f7 Hay otras alternativas a los artilugios er&oacute;ticos.<\/p>\n<p>\ua7f7 &iquest;Por ejemplo?<\/p>\n<p>\ua7f7 No s&eacute;. Mi exnovia, sin ir m&aacute;s lejos, sol&iacute;a utilizar un cepillo dental el&eacute;ctrico que yo le regal&eacute;.<\/p>\n<p>&iquest;Un cepillo dental el&eacute;ctrico? Mi mente no es capaz de imaginar semejante utensilio de tortura en esa zona. Se lo hago saber y &eacute;l me explica la incre&iacute;ble ingenier&iacute;a sexual que esconde el mencionado aparato.<\/p>\n<p>\ua7f7 Ver&aacute;s. Cuando se lo regal&eacute;, hab&iacute;a comprado dos por internet. Eran, por lo visto, exclusivos y con dos velocidades, una m&aacute;s lenta para la zona delicada de las enc&iacute;as y otra r&aacute;pida para el resto de la dentadura. Obviamente, ella lo utilizaba con la velocidad lenta y algo m&aacute;s para no lastimarse.<\/p>\n<p>La intriga era superior a m&iacute;.<\/p>\n<p>\ua7f7 &iquest;Qu&eacute; era ese &ldquo;algo m&aacute;s&rdquo;?<\/p>\n<p>\ua7f7 No s&eacute;. Cualquier tipo de tela fina y tensa pod&iacute;a servir. Por ejemplo, la misma braga. Al ser un movimiento circular, deb&iacute;a mantenerla tensa con una mano al tiempo que, con la otra, lo colocaba en el cl&iacute;toris sin apretar demasiado, lo justo para sentir las cosquillas a trav&eacute;s de la tela.<\/p>\n<p>\ua7f7 &iexcl;Interesante! \ua7f7exclamo\ua7f7 Y, &iquest;sirve para el interior?&#8230; &iexcl;Ya me entiendes!<\/p>\n<p>\ua7f7 Eso no lo s&eacute;. Imagino que depende de la persona y de la ma&ntilde;a que se d&eacute;.<\/p>\n<p>Como el que no quiere la cosa, hemos llegado al punto de no retorno, a ese que puede marcarte de por vida, en uno u otro sentido, dependiendo del siguiente paso. Al menos, yo lo percibo as&iacute; y tiro por el camino del riesgo.<\/p>\n<p>\ua7f7 &iquest;Todav&iacute;a conservas el tuyo? Me refiero al que hace pareja con el que le regalaste. \ua7f7Entonces caigo en la cuenta\ua7f7 &iquest;No ser&aacute; el que tienes en el cuarto de ba&ntilde;o?<\/p>\n<p>Ant&oacute;n asiente con la cabeza, y yo decido saltar sin paraca&iacute;das y que sea lo que dios quiera.<\/p>\n<p>\ua7f7 Quiero ser sincera y que me escuches con atenci&oacute;n, abriendo tu mente todo lo que puedas. Y no, no digas nada hasta que termine. Ser&eacute; breve y directa.<\/p>\n<p>Otro gesto afirmativo de su parte supone el pistoletazo de salida para lanzarme al abismo en modo telegrama.<\/p>\n<p>\ua7f7 Yo soy moderna. T&uacute; tambi&eacute;n lo eres. Los tiempos han cambiado. T&uacute; eres mi primo y yo tu prima. Pero tambi&eacute;n somos un hombre y una mujer adultos. Lo de los primos ya no tiene la transcendencia que ten&iacute;a en tiempos de nuestros padres y abuelos. En definitiva: yo por mi parte no tengo prejuicios, y espero y deseo que t&uacute; tampoco. Dicho esto, si no me muestras las maravillas que promete el dichoso aparatito, te juro que hago las maletas, me salto la cuarentena y me vuelvo a casa. No podr&iacute;a soportar tus reproches o silencios si la respuesta es NO. \ua7f7a&ntilde;ado con l&aacute;grimas en los ojos, debidas a la liberaci&oacute;n que supone soltar lo que me corroe las entra&ntilde;as.<\/p>\n<p>Felizmente, suelto el lastre de la tensi&oacute;n cuando, sin esperarlo, se sienta a mi lado, me abraza y me dice con dulzura:<\/p>\n<p>\ua7f7 No temas, Loca, que t&uacute; de aqu&iacute; no te vas. \ua7f7Que me llame &ldquo;Loca&rdquo;, como anta&ntilde;o hac&iacute;a para chincharme, tiene ahora un significado diferente para hacerme sentir bien. \ua7f7Yo pienso lo mismo que t&uacute;, punto por punto. Prep&aacute;rate que ahora vengo. Voy a buscarlo, pero antes debo lavarlo bien con agua y jab&oacute;n.<\/p>\n<p>\ua7f7 &iexcl;Vale! \ua7f7respondo sollozando de felicidad.<\/p>\n<p>Ya estoy preparada cuando regresa, semi tumbada a lo largo del sof&aacute;, con las piernas bien abiertas, flexionadas y temblando como un flan. No obstante, antes he pensado en ir al dormitorio y cambiarme la braguita h&uacute;meda. Me ha retenido un pensamiento:<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Y si viene y no estoy aqu&iacute;? Por otro lado, a los t&iacute;os les motiva m&aacute;s una braguita con aroma a sexo. Mejor me quedo quietecita donde estoy&rdquo;.<\/p>\n<p>\ua7f7 &iquest;Preparada?<\/p>\n<p>\ua7f7 S&iacute;, cielo. Lo estoy.<\/p>\n<p>Mi respuesta es t&iacute;mida, pero contundente. Sensual, pero sin rozar el exceso.<\/p>\n<p>&Eacute;l se sienta en el sof&aacute;, en el espacio que abarcan mis piernas, reclina su cuerpo hacia el m&iacute;o y coloca el cabezal del cepillo justo en el cl&iacute;toris. Yo ya estoy preparada, tensando la braguita con la mano derecha y acariciando su cabello con la izquierda. Suena un leve clic y aquello comienza a girar. Lo hace m&aacute;s lento de lo que esperaba. Pese a este detalle t&eacute;cnico, el gustito supera con creces mis expectativas.<\/p>\n<p>&ldquo;Dios, esto deber&iacute;a ser considerado art&iacute;culo de primera necesidad, y no solo para la higiene dental&rdquo;.<\/p>\n<p>Las celdas del cabezal giratorio abarcan una mayor superficie, por las inmediaciones del cl&iacute;toris. Imagino que mi primo hab&iacute;a practicado con su ex cuando estaban juntos. La de ratos felices que debi&oacute; pasar aquella tipa.<\/p>\n<p>Los gemidos manan de mis labios y se precipitan descontrolados. No quiero que pare. Quiero mucho m&aacute;s. Ans&iacute;o llegar al cl&iacute;max y gritar de felicidad. Que mis gritos y gemidos se hagan inaudibles entre los aplausos que la gente dedica todos los d&iacute;as, a esta hora, a los sanitarios. Ya deben ser las ocho. Lo siento por ellos. Espero que me perdonen por no salir al balc&oacute;n como los d&iacute;as precedentes. As&iacute; ha surgido. Yo no he marcado los tiempos. Cuando termine saldr&eacute; yo sola y les aplaudir&eacute; gustosa toda la noche. Si los vecinos me lo permiten, eso s&iacute;.<\/p>\n<p>Esto no importa ahora.<\/p>\n<p>El aparato se detiene y cesa el zumbido. Abro los ojos para ver qu&eacute; ocurre. Ant&oacute;n no dice nada, pero entiendo que ha valorado mi estado de excitaci&oacute;n y quiere rematarme con la lengua. Eso hace. Separa la prenda &iacute;ntima con la mano izquierda y posa la lengua en el cl&iacute;toris, que a estas alturas est&aacute; duro como un garbanzo, al tiempo que introduce un dedo de la mano derecha en el co&ntilde;o. No s&eacute; cu&aacute;l es, pero debe ser el m&aacute;s h&aacute;bil a tenor del gusto recibido.<\/p>\n<p>\ua7f7 &iexcl;Joder, Ant&oacute;n! \ua7f7Exclamo entre gemidos\ua7f7 No s&eacute; por qu&eacute; has guardado el secreto durante tanto tiempo. La de noches felices que hubiese disfrutadoooo&hellip;<\/p>\n<p>El primer orgasmo acalla mis palabras. No puedo emitir sonido alguno. Ni un leve suspiro. Es algo que me ocurre casi siempre cuando llego al c&eacute;nit del placer. Durante estos breves instantes, lo &uacute;nico que mana de mi cuerpo es una discreta cantidad de fluidos. No dura mucho y, cuando pasa la marea, recobro el habla.<\/p>\n<p>\ua7f7 Gracias, Ant&oacute;n. Eres mi Aladino particular. Nadie frota la l&aacute;mpara como t&uacute;.<\/p>\n<p>S&eacute; que lo que digo no son m&aacute;s que tonter&iacute;as infantiles, pero as&iacute; me siento, como una jovencita que descubre el placer supremo.<\/p>\n<p>Ajeno a mis pensamientos, Ant&oacute;n insiste con la lengua y dos dedos. S&iacute;, ahora caigo en la cuenta de que otro dedo se ha sumado al baile. Y es tan buen bailar&iacute;n como el primero. Noto como ambos se mueven en armon&iacute;a. Primero salen y luego entran, para terminar la secuencia con unos giros perfectos, alcanzando las zonas m&aacute;s sensitivas de mi interior, provocando nuevos gemidos de placer. Entonces un pensamiento invade mi mente:<\/p>\n<p>&ldquo;Hasta la fecha, mis mejores momentos han tenido lugar cuando el chico tambi&eacute;n recibe placer&rdquo;.<\/p>\n<p>Es una de mis teor&iacute;as sexuales. Imagino que com&uacute;n a otras muchas personas. Se resume en que uno se motiva m&aacute;s cuando recibe lo mismo que da.<\/p>\n<p>Aparto la cabeza de Ant&oacute;n, muy a mi pesar, pero con la certeza de que el beneficio ser&aacute; mayor.<\/p>\n<p>\ua7f7 D&eacute;jame ahora a m&iacute;. \ua7f7le digo mir&aacute;ndole a los ojos, con agradecimiento en los m&iacute;os.<\/p>\n<p>\ua7f7 Lo que t&uacute; quieras. \ua7f7Me responde sin m&aacute;s.<\/p>\n<p>Antes de proceder, me levanto del sof&aacute;, me quito la braguita y la camiseta delante de &eacute;l. Lo hago muy despacio, regal&aacute;ndole una improvisada sesi&oacute;n de striptease, moviendo levemente el torso, las caderas y el culo, al tiempo que giro para que no pierda detalle, recogiendo mi cabello con ambas manos por la nuca. Finalmente, tomo una goma para el pelo de la mesa y la uso para hacerme una cola de caballo. Lo que viene ahora requiere la m&iacute;nima distracci&oacute;n o molestia.<\/p>\n<p>Me acerco al sof&aacute;. &Eacute;l est&aacute; c&oacute;modamente sentado, con la espalda apoyada en el respaldo y las piernas entreabiertas. Me arrodillo entre ellas y tiro del calzoncillo. &Eacute;l mueve el culo de un lado a otro para facilitar la extracci&oacute;n. Finalmente lo consigo y lo tiro hacia atr&aacute;s, que caiga donde caiga, me da igual. Me apresuro a tomar su verga con ambas manos. La acaricio, calculo su volumen y estimo que cabr&aacute; en mi boca con cierta facilidad, pese a tener unas proporciones mucho m&aacute;s que generosas. Me siento la mujer m&aacute;s afortunada del mundo por ello.<\/p>\n<p>Comienzo con un breve masaje arriba y abajo, cinco o seis veces, con la mano derecha, mientras palpo los test&iacute;culos con la izquierda. Luego poso los labios cerrados en el glande. M&aacute;s que nada es un beso. Los abro y abarco la cabezota, apretando ligeramente al tiempo que succiono con cierto &iacute;mpetu.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Dios, que ganas tengo de comerme este trozo de carne!&rdquo;.<\/p>\n<p>Lo engullo por completo, hasta que el glande me alcanza la campanilla y mis labios rozan sus pelotas. Apenas me llega para respirar. La meto y la saco para tomar aire cuando puedo, m&eacute;todo poco eficiente, pero me basta para no asfixiarme. Su sabor es una mezcla entre &aacute;cido y salado. No es de extra&ntilde;ar teniendo en cuenta la situaci&oacute;n, el calor y el tiempo que ha pasado con ella dentro del calzoncillo desde que se duch&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Esto ahora no importa&rdquo;, me digo a m&iacute; misma a modo de &aacute;nimo, aunque no ando escasa de ello. Todo lo contrario.<\/p>\n<p>Finalmente, la saliva segregada en mi boca disipa el sabor y facilita la felaci&oacute;n. No obstante, reprimo el &iacute;mpetu por miedo a que se corra en mi boca, antes de tiempo, antes de que me proporcione el placer que espero, que ans&iacute;o.<\/p>\n<p>\ua7f7 &iquest;Quieres que lleguemos m&aacute;s lejos? \ua7f7le pregunto t&iacute;midamente, sacando aquello de mi boca y clavando la mirada en sus ojos.<\/p>\n<p>\ua7f7 &iquest;Te refieres a fo&hellip;?<\/p>\n<p>\ua7f7 &iexcl;S&iacute;, a follar! \ua7f7 Exclamo, totalmente desatada, sin darle tiempo a terminar.<\/p>\n<p>Sin comerlo, ni beberlo, me veo en una situaci&oacute;n totalmente inesperada cuando, at&oacute;nita, veo como me toma de la barbilla, oprimiendo con cierta brusquedad, con una mirada diferente, puede que agresiva, y me dice:<\/p>\n<p>\ua7f7 No me gusta que me corten cuando hablo. &iquest;ENTIENDES? \ua7f7Levanta ligeramente la voz y a&ntilde;ade\ua7f7 Te voy a follar como a una zorra. Es lo que quieres, &iquest;verdad?<\/p>\n<p>No alcanzo a valorar mi estado de &aacute;nimo tras presenciar lo que he presenciado. Por un lado, me siento intimidada, pero, por otro, me pone a mil su reacci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ldquo;Si, como sospecho, se va a poner en plan dominante a partir de ahora, &iquest;me conviene o no me conviene&rdquo;, me cuestiono. Decido que me conviene y motiva el repentino cambio de rumbo y le incito a proseguir por ese camino.<\/p>\n<p>\ua7f7 Permite, por favor, que te ponga un cond&oacute;n y luego haces conmigo lo que quieras.<\/p>\n<p>\ua7f7 Esa es la actitud. \ua7f7Responde sin atisbo de remordimiento\ua7f7 &iquest;Tienes t&uacute;? Yo no tengo.<\/p>\n<p>\ua7f7 Claro que tengo. Una guarrilla como yo siempre va preparada. \ua7f7Le respondo como entiendo que le gusta.<\/p>\n<p>&Eacute;l asiente con la cabeza, aparentemente satisfecho con mi actitud.<\/p>\n<p>Voy corriendo al dormitorio, donde tengo el bolso y un pu&ntilde;adito de preservativos dentro de &eacute;l. All&iacute;, antes de regresar, contengo el aliento, tratando de calmar los nervios y mi cuerpo tembloroso. S&iacute;, tiemblo como un flan pensando que este renacido y nuevo Ant&oacute;n me gusta mucho m&aacute;s que el de antes. Al menos en este tipo de situaciones, cuando el macho tiene el control de la situaci&oacute;n y se muestra m&aacute;s varonil. Bueno, m&aacute;s que varonil deber&iacute;a decir autoritario y seguro de s&iacute; mismo y de lo que quiere.<\/p>\n<p>&ldquo;Al toro y que sea lo que dios quiera&rdquo;, me digo antes de regresar.<\/p>\n<p>No es precisamente Dios, pero, en aquel momento, Ant&oacute;n es para m&iacute; una especie de Zeus dispuesto a someter mi voluntad y adaptarla a sus caprichos. Este pensamiento resulta acertado cuando regreso.<\/p>\n<p>Le encuentro en pie, impaciente. Tanto que ni permite que le coloque el preservativo y lo hace &eacute;l mismo, a la velocidad del rayo. Luego me toma del brazo derecho, tira de m&iacute; hasta colocarme junto al sof&aacute; y con un peque&ntilde;o empuj&oacute;n consigue que caiga hacia atr&aacute;s y termine sentada.<\/p>\n<p>Arrodillado, me separa las piernas con ambas manos y tira de m&iacute; hasta colocarme con el culo en el borde del asiento.<\/p>\n<p>\ua7f7 Espera, Ant&oacute;n. \ua7f7Le digo con voz preocupada\ua7f7 As&iacute; puedes hacerte da&ntilde;o en la rodilla. Recuerda que&hellip;<\/p>\n<p>\ua7f7 Ni te preocupes por eso. \ua7f7Responde acallando mis palabras, tap&aacute;ndome la boca con la mano derecha\ua7f7 Ya casi la tengo bien del todo.<\/p>\n<p>\ua7f7 Ya. &iquest;Pero no ser&iacute;a mejor en la cama, yo encima de ti?<\/p>\n<p>&Eacute;l niega con la cabeza.<\/p>\n<p>\ua7f7 La cama est&aacute; demasiado lejos ahora. Y no tendr&iacute;a gracia que seas t&uacute; quien me folle.<\/p>\n<p>Tiene l&oacute;gica la respuesta, a tenor de su repentina transformaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Da por terminado el debate cuando me empuja por el hombro hasta que mi espalda choca contra el respaldo. As&iacute;, abre todo lo posible mis muslos, se introduce m&aacute;s en ellos, me coloca el glande entre los labios mayores y empuja hasta perforarme las entra&ntilde;as.<\/p>\n<p>\ua7f7&iexcl;DIOS! \ua7f7Grito al sentirme atravesada\ua7f7 &iexcl;Que gusto! Por favor, no me hagas&hellip; &iexcl;UF!&#8230; Bueno, hazme el da&ntilde;o que quieras \ua7f7matizo al final.<\/p>\n<p>&nbsp;&ldquo;El da&ntilde;o que quieras&rdquo; es solo una forma de hablar porque, en esta posici&oacute;n, el dolor ser&aacute; poco y el placer mucho.<\/p>\n<p>Las primeras acometidas son un poco de lo primero y mucho de lo segundo. Tanto que no tardo en gritar de gusto cuando, pasados apenas dos minutos, otro glorioso orgasmo me regocija en cuerpo y alma.<\/p>\n<p>\ua7f7 &iexcl;SIGUE AS&Iacute;!&#8230; &iexcl;NO PARES! \ua7f7Grito como una posesa\ua7f7 &iexcl;F&oacute;llame!&#8230; &iexcl;F&oacute;llame as&iacute;!&nbsp; \ua7f7A&ntilde;ado entre susurros y jadeos, mientras disfruto los &uacute;ltimos coletazos del orgasmo, al tiempo que abrazo fuertemente su cintura con las piernas, con los pies entrelazados a la altura de su trasero.<\/p>\n<p>\ua7f7Eres m&aacute;s golfa de lo que imaginaba. \ua7f7Responde &eacute;l\ua7f7 &iquest;Me dejar&aacute;s que te la meta por el culito? \ua7f7A&ntilde;ade, como si tal cosa, esperando pillarme con la guardia baja.<\/p>\n<p>Yo no puedo creer lo que oigo. No por extra&ntilde;o, sino por precipitado. Es la primera vez, apenas llevamos diez minutos follando y, &iquest;ya quiere mi culo? La conversaci&oacute;n sigue mientras me penetra sin descanso una y otra vez.<\/p>\n<p>\ua7f7 No, cielo \ua7f7le digo con dulzura, apelando a su comprensi&oacute;n\ua7f7. No soy virgen por ah&iacute;, pero las veces que lo he probado eran pollas m&aacute;s peque&ntilde;as que la tuya. T&uacute; me lo puedes reventar. Puede que otro d&iacute;a, con m&aacute;s calma y empleando un m&eacute;todo alternativo para que el ano dilate poco a poco y sin dolor. Ahora, en tu estado de excitaci&oacute;n, dudo mucho que te contengas.<\/p>\n<p>\ua7f7 Entiendo lo que dices \ua7f7replica con aparente resignaci&oacute;n\ua7f7, pero, al menos, deja que te folle por detr&aacute;s mientras te meto un dedo.<\/p>\n<p>\ua7f7 &iquest;Por el ano? \ua7f7Pregunto sin saber por qu&eacute; lo hago, pues la respuesta es obvia.<\/p>\n<p>\ua7f7 S&iacute;. Por el ano. \ua7f7Responde &eacute;l.<\/p>\n<p>Apenas manifiesto mi conformidad, me ayuda a colocarme arrodillada en el sof&aacute;, d&aacute;ndole la espalda, con las piernas ligeramente abiertas y el culo bien expuesto. Finalmente arqueo la espalda, bajando el est&oacute;mago y apoyo los antebrazos en el borde superior del respaldo.<\/p>\n<p>&Eacute;l, por su parte, coloca la verga en el co&ntilde;o, se apoya con ambas manos en mis caderas y empuja hasta clavarla del todo en mi interior.<\/p>\n<p>Vuelvo a gritar de placer, a gemir con cada embestida. Con m&aacute;s ah&iacute;nco cuando el dedo coraz&oacute;n de su mano derecha (creo que es ese) penetra en el ano, y acompa&ntilde;a sus movimientos con los de la verga, una y otra vez, con potencia, con resoluci&oacute;n.<\/p>\n<p>Mi mayor temor en este momento es que la saque repentinamente del co&ntilde;o y me sodomice sin darme tiempo a reaccionar, aprovechando que un nuevo orgasmo debilita mi voluntad y nubla mi mente.<\/p>\n<p>\ua7f7Gracias por no aprovecharte \ua7f7le digo cuando vuelvo a mi ser.<\/p>\n<p>Ant&oacute;n no parece haberse percatado de mi situaci&oacute;n, pues sigue follando como un poseso. Entiendo que est&aacute; a punto de correrse y con la mente en otro sitio.<\/p>\n<p>\ua7f7 &iexcl;CH&Uacute;PALA, CH&Uacute;PALA! \ua7f7grita cuando est&aacute; a punto de caramelo, justo antes de salir de m&iacute; y quitarse el cond&oacute;n.<\/p>\n<p>Entendiendo lo que pretende, me arrodillo frente a &eacute;l y trago su verga hasta la mitad. No necesito hacer m&aacute;s pues &eacute;l, entre gemidos y suspiros, sujetando mi cabeza por la nuca, forz&aacute;ndola a no separarse, suelta un par de chorros que inundan mi boca y que yo trago gustosa. Seguimos as&iacute; hasta que escupe la &uacute;ltima gota de semen. Esta no la trago. La aprovecho como complemento a mi escasa saliva para lamer el glande y succionarlo por &uacute;ltima vez.<\/p>\n<p>\ua7f7 A sido una pasada \ua7f7susurro en su oreja una vez me he puesto en pie, abrazados, mezclando el sudor de nuestros cuerpos, pecho contra pecho\ua7f7. Juro por Dios, y mira que no me gusta, que ha sido la mejor follada de mi vida \ua7f7a&ntilde;ado mientras acaricio su polla, que a&uacute;n se mantiene, como poco, a un 80% de erecci&oacute;n.<\/p>\n<p>\ua7f7S&iacute;. Ha sido una pasada \ua7f7responde &eacute;l con cierto aire de contrariedad\ua7f7, pero ha faltado algo para resultar perfecto, al menos para m&iacute;.<\/p>\n<p>Me siento fatal por &eacute;l. No me arrepiento de mi decisi&oacute;n, pero necesito consolarle.<\/p>\n<p>\ua7f7 Mira. Hagamos una cosa. Ma&ntilde;ana, o cuando quieras, buscamos algo que sirva de lubricante y lo intentamos con calma, sin prisas. Te prometo que pondr&eacute; todo de mi parte. Aunque me duela al principio, lo aguantar&eacute; porque s&eacute; que el ano se dilatar&aacute; lo suficiente si lo hacemos como te digo. Lo que venga despu&eacute;s ser&aacute;n todo ventajas para ambos. Te prometo que merecer&aacute; la pena. &iquest;Vale?<\/p>\n<p>\ua7f7 Vale. Pero podr&iacute;amos probar ahora que la tengo a media asta.<\/p>\n<p>\ua7f7 Anda, payasote, d&eacute;jate de bromas y ay&uacute;dame a preparar la cena.<\/p>\n<p>\ua7f7 &iquest;Yo preparar la cena?&#8230; &iquest;Con mi rodilla as&iacute;&hellip;?<\/p>\n<p>\ua7f7 &iquest;C&oacute;mo? &iquest;Ahora resulta que la tienes bien para follarme como un loco y mal para ayudarme en la cocina? Anda, tira para la cocina, que te conviene.<\/p>\n<p>Ant&oacute;n sonr&iacute;e maliciosamente y yo me temo lo peor.<\/p>\n<p>\ua7f7 Hagamos un trato. Yo te ayudo con las comidas, y lo que haga falta, si te comprometes a ir desnuda por la casa todo el d&iacute;a, todos los d&iacute;as. Obvio que yo tambi&eacute;n. Y si hace fr&iacute;o, pues pongo la calefacci&oacute;n a tope. &iquest;Vale?<\/p>\n<p>Asiento con la cabeza y decidimos ducharnos juntos antes de cocinar. &iexcl;C&oacute;mo est&aacute; mandado despu&eacute;s de practicar sexo!<\/p>\n<p>El resto de la noche resulta extra&ntilde;a. Sobre todo, porque andar por casa como Ad&aacute;n y Eva vinieron al mundo, propicia situaciones nuevas y novedosas.<\/p>\n<p>Por poner un ejemplo, a eso de la media noche, apenas hace dos horas, tras tomarnos un par de vodkas a palo seco, y despu&eacute;s de pasar un buen rato manose&aacute;ndonos por cualquier motivo, he vuelto a sucumbir ante sus encantos, que no son pocos.<\/p>\n<p>Yo me hallaba en la cocina, picando hielo para tomarnos el tercer y &uacute;ltimo vodka. No me he percatado de su presencia hasta que, por la espalda, me ha abrazado, acariciado mis pechos menudos, ha presionado mi cuerpo contra el suyo y he notado, para mayor sorpresa, una erecci&oacute;n de a&uacute;pa, casi como la de horas atr&aacute;s.<\/p>\n<p>\ua7f7 Follemos otra vez. Antes de dormir sienta mejor. Y en la cocina&hellip; &iexcl;no veas el morbo que da la cocina!<\/p>\n<p>Sin remilgos, con descaro, me he girado hacia &eacute;l y le he mirado a los ojos al tiempo que valoraba el tama&ntilde;o de su verga con la mano derecha.<\/p>\n<p>\ua7f7 Esto promete. &iquest;Seguro que te queda munici&oacute;n para uno m&aacute;s? Mira que no han pasado ni cuatro horas&hellip;<\/p>\n<p>\ua7f7 Nada que ver. Esto ser&aacute; para quitarme el regusto amargo que me ha dejado no met&eacute;rtela por el culo.<\/p>\n<p>\ua7f7 Vale. Pero por ah&iacute; no. &iquest;Lo prometes?<\/p>\n<p>\ua7f7 No temas, &lsquo;Loca&rsquo;, que ser&aacute; rapidito y por donde t&uacute; quieres.<\/p>\n<p>Otra vez me ha llamado &lsquo;Loca&rsquo;. Mira que me pone que lo haga. Y el modo en que lo hace.<\/p>\n<p>Me ha faltado tiempo para limpiar la mesa de la cocina, recostarme en ella de cintura para arriba, levantar la pierna derecha sobre el borde de la mesa y quedar de espaldas a &eacute;l, con las piernas y el co&ntilde;o bien abiertos y dispuesta a disfrutar de otro ratito.<\/p>\n<p>El polvo apenas ha durado cuatro o cinco minutos, pero ha resultado sumamente satisfactorio para ambos.<\/p>\n<p>&Eacute;l ha terminado y&eacute;ndose a la cama y yo, tratando de asimilarlo del todo, he quedado en vela hasta terminar esta primera entrada del diario, antes de que parte de lo sucedido se diluya en mi memoria.<\/p>\n<p>En una pr&oacute;xima entrega de mi particular diario de cuarentena, les hablar&eacute; de algo sucedido d&iacute;as despu&eacute;s y que no consigo quitarme de la cabeza.<\/p>\n<p>Espero sus comentarios, positivos o negativos, y prometo responderlos.<\/p>\n<p>Gracias por el tiempo tomado para leerme.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 20<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Me llamo Susana (Susi para la familia, amigos y conocidos), soy de Gij&oacute;n (Asturias, Espa&ntilde;a), tengo 19 a&ntilde;os para 20 y soy una chica muuuy mala. Destaco de m&iacute; que tengo el pelo casta&ntilde;o con mechas azules, para llamar la atenci&oacute;n, para distinguirme entre la multitud. Tengo un perro, un gato, un loro, un [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":15759,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-24981","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24981","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15759"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24981"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24981\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24981"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24981"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24981"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}