{"id":25000,"date":"2020-08-01T22:47:41","date_gmt":"2020-08-01T22:47:41","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-08-01T22:47:41","modified_gmt":"2020-08-01T22:47:41","slug":"la-vi-crecer-capitulo-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-vi-crecer-capitulo-3\/","title":{"rendered":"La vi crecer (Cap\u00edtulo 3)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"25000\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p style=\"text-align:center\"><strong>VII<\/strong><\/p>\n<p>Ayer fuimos al supermercado. Llevando cubrebocas, obvio, y manteniendo la distancia social.<\/p>\n<p>Me doy cuenta de que dije que &ldquo;fuimos al supermercado&rdquo; sin haber aclarado qui&eacute;nes lo hicimos. Tanto pensar en m&iacute; y en Lelu me hacen incurrir en el error de creer que el lector sabr&aacute; de antemano que estoy hablando de nosotros, y no de mi mujer y yo.<\/p>\n<p>Hab&iacute;amos decidido, para evitar concurrir al supermercado m&aacute;s de lo necesario, hacer las compras semanalmente, asegur&aacute;ndonos de no olvidarnos nada. Carmen era la encargada de hacer la rigurosa lista de la compras, y por esta vez, mientras ella dorm&iacute;a, Lelu y yo nos encargar&iacute;amos de hacer el trabajo pesado.<\/p>\n<p>Por una vez, Lelu visti&oacute; de manera que cubri&oacute; la mayor parte de su cuerpo, aunque eso no hiso que dejara de verse sexy. El pantal&oacute;n de jean azul le calzaba como guante, y el top que cubr&iacute;a su torso, si bien era de mangas largas, ten&iacute;a varios botones delanteros desabrochados, dejando ver parte de los pechos de mi hijastra.<\/p>\n<p>Lelu se mir&oacute;, embriagada de vanidad, en el espejo, y me pidi&oacute; que le saque una foto para subirla despu&eacute;s a su cuenta.<\/p>\n<p>Si bien no era algo que me molestara hacer &mdash;m&aacute;s bien al contrario&mdash;, s&iacute; me generaba cierta incomodidad.<\/p>\n<p>Realmente no alcanzaba a comprender c&oacute;mo alguien pod&iacute;a ser tan hermoso. &iquest;Hab&iacute;a conocido a alguna chica as&iacute; de bella en toda mi vida? Creo que s&oacute;lo algunas mujeres que sal&iacute;an en revistas y en televisi&oacute;n igualaban a Lelu en belleza, y muy pocas de ellas rivalizaban con mi hijastra en cuanto a sensualidad.<\/p>\n<p>Lo que sigui&oacute; fue algo a lo que todav&iacute;a no me terminaba de acostumbrar. Una vez que bajamos del auto y caminamos media cuadra para llegar al supermercado, cada hombre que pasaba a nuestro lado, sin importar su edad, se quedaba idiotizado viendo a Lelu.<\/p>\n<p>Muchos se daban vuelta a mirarla descaradamente. Concentrando su mirada en el culo de Lelu. Varios automovilistas tocaron bocina. Los imb&eacute;ciles ni siquiera reparaban en que estaba con su padre.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; idiotas &mdash;susurr&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No seas tonto, no te pod&eacute;s enojar con cada uno que me toque bocina, sino, no deber&iacute;as salir a la calle conmigo.<\/p>\n<p>Lelu me lo dec&iacute;a con total seriedad. Por lo visto, ella estaba mucho m&aacute;s acostumbrada que yo a lidiar con ese tipo de acoso callejero.<\/p>\n<p>Los empleados del supermercado tampoco eran ajenos a los encantos de Lelu. Incluso una repositora qued&oacute; embobada al verla.<\/p>\n<p>&mdash;And&aacute; juntando las cosas mientras voy a la carnicer&iacute;a &mdash;dijo Lelu&mdash;. S&eacute; que no te gusta hacer fila.<\/p>\n<p>Fui recorriendo los pasillos, con el carrito. Pero no la perd&iacute;a de vista. Uno de los repositores, un pendejo de la edad de Lelu, petiso y desgarbado, estaba arrodillado, acomodando la g&oacute;ndola de las galletitas. Lelu estaba parada muy cerca suyo. El pendejo ten&iacute;a el monumental culo de mi hijastra a la altura de la cara, y no pod&iacute;a evitar mirar de reojo, esas redondeces cubiertas por la tela azul. &ldquo;Pendejo pajero&rdquo; pens&eacute; para m&iacute;, mientras el pibe abr&iacute;a los ojos como plato.<\/p>\n<p>Lelu fing&iacute;a no verlo, como as&iacute; tampoco parec&iacute;a notar c&oacute;mo varios hombres de aproximadamente mi misma edad la desnudaban con la mirada. &iquest;No se daban cuenta de que era casi una nena? Malditos hijos de puta.<\/p>\n<p>Cuando lleg&oacute; el turno de Lelu en la carnicer&iacute;a, not&eacute; el cambio en la actitud del carnicero. No necesitaba ning&uacute;n doctorado en lenguaje corporal para notar cuando un hombre estaba entusiasmado con la mujer que ten&iacute;a en frente. El tipo era un gordito de treinta y tantos a&ntilde;os. Ten&iacute;a puesto el cubrebocas, pero en sus ojos se notaba que sonre&iacute;a est&uacute;pidamente, y sacaba pecho. Lelu hablaba con su voz melosa. El tipo le dijo algo que no alcanc&eacute; a o&iacute;r, y entonces escuch&eacute; una corta pero estridente carcajada de Lelu.<\/p>\n<p>&ldquo;Ni lo sue&ntilde;es&rdquo;, pens&eacute; para m&iacute;. Fui hasta donde estaba mi chica.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Todo bien Lelu? &mdash;pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; Eze, todo bien. &iquest;Ya cargaste toda la mercader&iacute;a? &mdash;pregunt&oacute;, viendo el carrito cargado por la mitad.<\/p>\n<p>&mdash;No te olvides del bife de cuadril, sino tu mam&aacute; nos mata &mdash;dije, sin contestar.<\/p>\n<p>El carnicero se quiso hacer el simp&aacute;tico conmigo, pero no le di cabida. Cargamos la carne en el carrito.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, vamos a la caja &mdash;dijo Lelu.<\/p>\n<p>&mdash;No, todav&iacute;a nos falta los fideos y los art&iacute;culos de limpieza.<\/p>\n<p>Lelu me mir&oacute;, indignada. Cuando nos fuimos al fondo, y viendo que no hab&iacute;a nadie a nuestro alrededor, me dijo:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; fuiste a buscarme a la carnicer&iacute;a si no hab&iacute;as terminado de comprar?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Perd&oacute;n? &mdash;retruqu&eacute;, fingiendo estar tambi&eacute;n indignado&mdash;. No te olvides que yo soy el adulto, no tengo que darte explicaciones de lo que hago.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Vos me hiciste una escena de pap&aacute; celoso reci&eacute;n?<\/p>\n<p>&mdash;Pregunt&oacute; ella, sin hacer el menor caso a lo que le acababa de decir.<\/p>\n<p>&mdash;Tomalo como una escena de pap&aacute; cuida &mdash;contest&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Sos un boludo &mdash;dijo, y me dej&oacute; con la palabra en la boca.<\/p>\n<p>No volvimos a hablar hasta que entramos al auto.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te pens&aacute;s que no me puedo defender de los hombres sola? Aprend&iacute; mucho en muy poco tiempo.<\/p>\n<p>&mdash;No lo dudo, pero mientras yo est&eacute; cerca, te voy a cuidar.<\/p>\n<p>&mdash;Sos un exagerado &mdash;dijo, con tono de reproche, aunque por su gesto parec&iacute;a algo enternecida por mis palabras&mdash;. Quiz&aacute;s deber&iacute;as ser as&iacute; de intenso cuidando a mam&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;A qu&eacute; te refer&iacute;s?<\/p>\n<p>&mdash;A nada&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;El otro d&iacute;a dijiste que Carmen estaba rara.<\/p>\n<p>&mdash;Vos tambi&eacute;n est&aacute;s raro.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo es eso? Yo sigo siendo el mismo tonto de siempre &mdash;me defend&iacute;.<\/p>\n<p>Lelu rio. No hab&iacute;a nada m&aacute;s lindo que la risa espont&aacute;nea de Lelu.<\/p>\n<p>&mdash;De eso no tengo dudas&hellip; pero en parte est&aacute;s diferente, supongo que todos lo estamos.<\/p>\n<p>&mdash;Ya lo creo, m&iacute;rate a vos misma si no. &mdash;Me arrepent&iacute; inmediatamente de decir esas palabras.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Es por eso entonces? Ya no soy m&aacute;s la chiquilla rechoncha que se sentaba en tu regazo para que le cuentes historias.<\/p>\n<p>&mdash;No seas tonta, pod&eacute;s sentarte en mi regazo cuando quieras.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; bobo.<\/p>\n<p>&mdash;En serio &mdash;dije&mdash;. &iquest;Ten&eacute;s algo que decirme? Creo que hay algo que te incomoda, algo relacionado con tu mam&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Es s&oacute;lo lo que ya te hab&iacute;a dicho. No me gusta c&oacute;mo te trata a veces &mdash;contest&oacute;, desviando la mirada&mdash; Adem&aacute;s ya se lo dije a ella.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Le dijiste a Carmen que no te gusta c&oacute;mo me trata?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; &iquest;est&aacute; mal?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; te dijo ella?<\/p>\n<p>&mdash;Que su relaci&oacute;n con vos no es di mi incumbencia.<\/p>\n<p>En un gesto instintivo, acarici&eacute; su cabello con ternura.<\/p>\n<p>&mdash;No te preocupes, est&aacute; todo bien con tu mam&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y vos&hellip; Ten&eacute;s algo que decirme? &mdash;Pregunt&oacute; Lelu cuando ya est&aacute;bamos llegando a casa.<\/p>\n<p>&mdash;No, nada. Aunque para serte sincero&hellip; Es cierto que ya no sos la nena que conoc&iacute;. &mdash;Por una vez estaba hablando con total sinceridad, aunque no le iba a decir todas las cosas que pasaban por mi cabeza, por supuesto&mdash;. Verte crecer tan r&aacute;pido es extra&ntilde;o, y esto de Instagram&hellip; Todas esas fotos sugerentes, con tantos desconocidos que van a pretender de vos s&oacute;lo una cosa&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Ya te dije que no te preocupes por eso. &mdash;Lelu apoy&oacute; la mano en mi pierna&mdash;. Adem&aacute;s con esta locura de cuarentena no voy a ir a ning&uacute;n lado. No me puedo encontrar con ninguno de mis acosadores &mdash;brome&oacute;.<\/p>\n<p>Acomodamos la mercader&iacute;a en las respectivas alacenas y en la heladera. En un momento nos inclinamos para agarrar la misma bolsa. Como en una berreta pel&iacute;cula rom&aacute;ntica, nuestros labios quedaron m&aacute;s cerca de lo habitual.<\/p>\n<p>&mdash;A la noche cocino algo para los dos &mdash;dijo Lelu.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;En serio? &mdash; me sorprend&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, pero no esperes nada demasiado elaborado eh.<\/p>\n<p>Se fue corriendo a su habitaci&oacute;n. Parec&iacute;a una nena feliz por estar a punto de jugar a su juego favorito.<\/p>\n<p style=\"text-align:center\"><strong>VIII<\/strong><\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Salchichas con pur&eacute;? &mdash;Pregunt&eacute;, fingi&eacute;ndome horrorizado al ver la mesa servida&mdash;. Es cierto que me dijiste que no ibas a hacer nada elaborado, pero esto&hellip;<\/p>\n<p>Lelu rio<\/p>\n<p>&mdash;No te quejes, mam&aacute; no te cocina hace a&ntilde;os, as&iacute; que agradec&eacute;.<\/p>\n<p>Nos sentamos en la mesa. Yo estuve las &uacute;ltimas horas cortando el pasto de la vereda y del patio del fondo, s&oacute;lo para hacer tiempo. Luego me di una ducha. Me puse un pantal&oacute;n y una camisa c&oacute;modos. Cuando Lelu fue a avisarme que la comida estaba servida, fing&iacute; que apenas me acordaba de que me hab&iacute;a prometido cocinar.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y esto? &mdash;pregunt&eacute;, se&ntilde;alando una botella de vino tinto que estaba en medio de la mesa.<\/p>\n<p>&mdash;Eso es una botella de vino, por si no lo notaste &mdash;contest&oacute; ella con iron&iacute;a.<\/p>\n<p>Llen&oacute; dos copas con la sangre de cristo. No pod&iacute;a decirle nada, Lelu ya contaba con la mayor&iacute;a de edad. Adem&aacute;s, desde hace rato que tomaba alcohol, aunque por lo que sab&iacute;a, lo hac&iacute;a de manera consciente. Nunca lleg&oacute; a casa completamente borracha.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bueno el pur&eacute; &mdash;dije, probando la primera cucharada&mdash;. Se nota que te esmeraste mucho en aplastar las papas.<\/p>\n<p>&mdash;No seas as&iacute; de maldito&hellip; Poner la cantidad justa de leche y elegir la manteca indicada es muy dif&iacute;cil tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Ya lo creo. Igual que hacer hervir las salchichas &iquest;No?<\/p>\n<p>Ambos re&iacute;mos de nuestras ocurrencias. Era muy lindo estar en sinton&iacute;a con Lelu, como si en ese momento tuvi&eacute;semos una complicidad &uacute;nica.<\/p>\n<p>Estuvimos un rato diciendo esa clase de tonter&iacute;as, hasta que nuestras copas de vino se vaciaron. Lelu las llen&oacute; de nuevo.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, una copita m&aacute;s no nos va a hacer nada &mdash;dije yo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Pens&aacute;s que algo va a cambiar despu&eacute;s de esta pandemia Eze? &mdash;Pregunt&oacute; ella. De repente se hab&iacute;a puesto seria.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que vamos a ser los mismos pendejos de siempre, s&oacute;lo que ahora vamos a tener m&aacute;s cuidado a la hora de estornudar.<\/p>\n<p>&mdash;Pienso lo mismo. No cambiamos m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s bien?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y por qu&eacute; no iba a estarlo? S&oacute;lo me pongo pensativa a veces.<\/p>\n<p>&mdash;Me parece muy bien. No basta con ser bonita para salir adelante en este mundo.<\/p>\n<p>&mdash;Ya lo s&eacute; Eze&#8230;<\/p>\n<p>Terminamos de comer, y nos sentamos en el living a ver la tele. Lelu trajo otra botella de vino.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No ser&aacute; mucho? &mdash;dije. A m&iacute; apenas me hab&iacute;an hecho efecto las copas que tomamos, pero a Lelu ya se la notaba muy alegre.<\/p>\n<p>&mdash;No pasa nada Eze. S&oacute;lo una copita m&aacute;s. Adem&aacute;s, estamos en casa. No ten&eacute;s que preocuparte porque me vaya a cruzar con alg&uacute;n degenerado que se aproveche de m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No, claro.<\/p>\n<p>Lelu llen&oacute; las copas.<\/p>\n<p>&mdash;Eze vos te casaste con mam&aacute; apenas te separaste de tu mujer &iquest;no?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, de hecho, conoc&iacute; a Carmen cuando todav&iacute;a estaba casado.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; pill&iacute;n&hellip; &iquest;Y antes tuviste muchas novias?<\/p>\n<p>Est&aacute;bamos sentados uno al lado del otro. Cuando me pregunt&oacute; esto, Lelu golpe&oacute; mi pierna con su rodilla.<\/p>\n<p>&mdash;No tanto, me junt&eacute; con Marta a los veinte a&ntilde;os. Antes hab&iacute;a conocido a unas cuantas mujeres, pero nada importante.<\/p>\n<p>&mdash;Marta&hellip; que nombre de vieja agreta. &mdash;Se burl&oacute; Lelu.<\/p>\n<p>&mdash;Al principio era una mina copada. Pero de a poco se fue transformando. Era paranoica, me celaba mucho, no me dejaba respirar.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Era paranoica? &mdash;Lelu rio mientras tomaba otro largo trago de vino&mdash;. &iquest;O era perceptiva? Al final algo de raz&oacute;n ten&iacute;a, vos ya estabas con mam&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No estaba con tu mam&aacute;, te dije que s&oacute;lo la conoc&iacute;a<\/p>\n<p>&mdash;Es lo mismo, ya te la estabas chamuyando &iexcl;Sos un viejo tramposo! &mdash;pareci&oacute; enojada cuando dijo esto, pero enseguida su gesto se suaviz&oacute;&mdash;. Mentira, cuando el amor surge no hay nada que se pueda hacer &mdash;dijo, mir&aacute;ndome a los ojos.<\/p>\n<p>&mdash;Exacto &mdash;afirm&eacute; &mdash;. &iquest;Y vos? &iquest;Est&aacute;s enamorada?<\/p>\n<p>&mdash;No, por suerte ese virus no se me peg&oacute;. Pero hay muchos que aseguran estar enamorados de m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Ya lo creo &mdash;susurr&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Voy a poner m&uacute;sica. No s&eacute; c&oacute;mo no te cansas de ver el noticiero.<\/p>\n<p>&mdash;Los viejos amamos ver el noticiero.<\/p>\n<p>&mdash;Que tonto, te dije viejo en broma. Todav&iacute;a sos joven.<\/p>\n<p>Lelu puso a todo volumen un reggaet&oacute;n escandaloso.<\/p>\n<p>Se par&oacute;, con la copa de vino todav&iacute;a en la mano. Comenz&oacute; a bailar frente al televisor. Llevaba el mismo pantal&oacute;n de jean que se hab&iacute;a puesto para salir al supermercado. Sus caderas se mov&iacute;an sensuales al ritmo de la m&uacute;sica.<\/p>\n<p>No prestaba atenci&oacute;n a mi persona. S&oacute;lo se dejaba llevar por la inercia del ritmo, y por el alcohol que corr&iacute;a por sus venas. No pude evitar mirarla, con regocijo. La costura de la parte trasera del pantal&oacute;n se perd&iacute;a entre sus nalgas. Sus pechos se manten&iacute;an firmes a pesar del continuo movimiento. Las piernas torneadas se desplazaban con agilidad. Lelu tom&oacute; otro trago de vino, y un poco del l&iacute;quido se resbal&oacute; por su barbilla. Rio, un tanto avergonzada. Sus mejillas ya estaban rojas, pero ahora ten&iacute;an un color m&aacute;s intenso.<\/p>\n<p>Dej&oacute; el vaso vac&iacute;o en la mesa ratona, y se sent&oacute; en mi regazo.<\/p>\n<p>Las nalgas duras y pulposas se sent&iacute;an exquisitas en mis piernas.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, ac&aacute; me ten&eacute;s, para que recordemos viejos tiempos. Contame una historia t&iacute;o Eze. &iquest;Te acord&aacute;s que te dec&iacute;a t&iacute;o? &mdash;pregunt&oacute;, larg&aacute;ndome el aliento a alcohol a la cara.<\/p>\n<p>&mdash;Claro que me acuerdo. Carmen pensaba que nunca ibas a poder llamarme pap&aacute;, as&iacute; que te inculc&oacute; que me digas t&iacute;o.<\/p>\n<p>Aprovech&eacute; para apoyar mi mano en su cintura. Unos cent&iacute;metros arriba estaba la piel desnuda. Mis dedos, sigilosos, se desplazaban lentamente hacia ah&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; se&ntilde;ora metiche &mdash;dijo Lelu, con sorna. Aunque en su tono pude adivinar que hab&iacute;a un verdadero reproche en sus palabras.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gustar&iacute;a decirme pap&aacute;? &mdash;le pregunt&eacute;, con cierto temor.<\/p>\n<p>Lelu se inclin&oacute; hacia m&iacute;. Sus pechos se apretaron en mi cuerpo.<\/p>\n<p>&mdash;No&hellip; creo que &ldquo;Carmen&rdquo; tiene raz&oacute;n. No podr&iacute;a considerarte un verdadero padre. Lleg&oacute; muy tarde a mi vida se&ntilde;or Ezequiel.<\/p>\n<p>&mdash;Pero en parte es mejor as&iacute; &mdash;suger&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Mejor?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;&hellip; porque si fuera tu padre, no podr&iacute;a ser tu amigo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Un brindis por la amistad! &mdash;dijo Lelu, y sirvi&oacute; el poco vino que quedaba.<\/p>\n<p>Cuando se par&oacute; y dej&oacute; de hacer presi&oacute;n en mi pierna, not&eacute; que mi sexo ya se estaba despertando.<\/p>\n<p>Por suerte ahora se sent&oacute; a mi lado. Si sent&iacute;a esas nalgas dignas de un monumento, una vez m&aacute;s, sobre mis piernas, no podr&iacute;a evitar una erecci&oacute;n, y mucho peor, ser&iacute;a dif&iacute;cil evitar que ella la notara.<\/p>\n<p>Nos quedamos un rato m&aacute;s, conversando de cualquier cosa. Luego Lelu se sinti&oacute; muy cansada y lentamente, se durmi&oacute; en mi hombro.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a su boca muy cerca de la m&iacute;a. Se la acarici&eacute;, con suavidad. Lelu balbuce&oacute; algo entre sue&ntilde;os. Los labios rosados se movieron. Un hilo fino de baba sali&oacute; de ellos, impregn&aacute;ndose en su ment&oacute;n. Se lo limpi&eacute; con el pulgar. La boca qued&oacute; un poco abierta, dejando a la vista sus perfectos dientes. Acerqu&eacute; mi rostro y un&iacute; mis labios a los suyos, s&oacute;lo por un instante. La humedad de Lelu se adhiri&oacute; a m&iacute;.<\/p>\n<p>La cargu&eacute; en mis brazos y la llev&eacute; hasta su habitaci&oacute;n. Deposit&eacute; su cuerpo sobre el colch&oacute;n. Lelu abri&oacute; los ojos.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias Eze. Te quiero mucho &mdash;dijo, e inmediatamente despu&eacute;s se qued&oacute; dormida nuevamente.<\/p>\n<p style=\"text-align:center\"><strong>IX<\/strong><\/p>\n<p>Despert&eacute; ba&ntilde;ado en transpiraci&oacute;n. Hab&iacute;a escuchado un ruido que me llam&oacute; la atenci&oacute;n. Un sonido corto y seco &iquest;Fue la puerta delantera al cerrarse? Carmen no hab&iacute;a vuelto. Eran las dos de la madrugada, no hab&iacute;a motivos para que alguien entrara o saliera de la casa. &iquest;Lelu estar&iacute;a bien?<\/p>\n<p>Sal&iacute; de mi cuarto, y baj&eacute; las escaleras, sigiloso. Hab&iacute;a un profundo silencio, s&oacute;lo el motor de la heladera emit&iacute;a un d&eacute;bil sonido. Pens&eacute; que quiz&aacute; fue mi imaginaci&oacute;n. Hab&iacute;a tenido una pesadilla y el ruido fue en el sue&ntilde;o y no en la realidad. O quiz&aacute; alg&uacute;n auto se comi&oacute; la lomada que estaba a dos cuadras.<\/p>\n<p>La cena con Lelu me hab&iacute;a dejado descolocado. Estuve as&iacute; de cerca de decirle lo que me pasaba con ella.<\/p>\n<p>&iquest;Y qu&eacute; era lo que me pasaba con mi hijastra? Ni siquiera ten&iacute;a en claro eso. Al principio s&oacute;lo despertaba en m&iacute; una lujuria incontenible. Pero esa lujuria se estaba mezclando con otros sentimientos. Era muy pronto para hablar de amor. Quiz&aacute;s el cari&ntilde;o fraternal que siento desde que la conozco, se mezclaba con el deseo sexual, dej&aacute;ndome completamente azorado.<\/p>\n<p>Estuve a punto de volver a mi habitaci&oacute;n cuando escuch&eacute; un murmullo. No entend&iacute;a cu&aacute;les eran las palabras que hab&iacute;an pronunciado, pero de lo que s&iacute; estaba seguro era que no era Lelu la que hab&iacute;a hablado.<\/p>\n<p>Se trataba de una voz masculina.<\/p>\n<p>Ahora s&iacute;, me dirig&iacute; al cuarto de Lelu. Mi cuerpo temblaba involuntariamente. Sent&iacute;a fr&iacute;o. Escuch&eacute; el murmullo nuevamente. &iquest;Ser&iacute;a un audio que alg&uacute;n amigo le hab&iacute;a enviado por Whatsapp? Sin embargo, la voz parec&iacute;a pertenecer a un adulto. Lelu no ten&iacute;a amigos de esa edad, que yo supiera.<\/p>\n<p>Encend&iacute; la linterna de mi celular para guiarme. Llegu&eacute; hasta la puerta de su cuarto, seguro de no haber hecho ruido que me pusiera en evidencia.<\/p>\n<p>Me sorprendi&oacute; notar que la luz de la habitaci&oacute;n estaba encendida.<\/p>\n<p>Me puse en cuclillas. Acerqu&eacute; mi ojo a la ranura de la puerta. El resquicio, a diferencia de el del ba&ntilde;o, apenas me permit&iacute;a ver una parte del cuarto. Pero era suficiente. Lelu estaba sentada en el borde de la cama. Llevaba un conjunto de ropa interior negro, muy sensual. Agarraba las tiras de la tanga, como insinuando que estaba a punto de sac&aacute;rsela.<\/p>\n<p>De repente un brazo entr&oacute; en el cuadro. Un brazo oscuro que se estiraba para acariciar el rostro de Lelu y despu&eacute;s su cabello.<\/p>\n<p>Mov&iacute; mi cabeza unos mil&iacute;metros, para que mis ojos pudieran captar otra parte de la imagen, como si estuviese armando un rompecabezas. Yo conoc&iacute;a a aquel hijo de puta &iexcl;Era el carnicero!<\/p>\n<p>Ya sab&iacute;a yo que mi instinto no me fallaba. Ese sorete se quer&iacute;a coger a mi hijastra y lo estaba consiguiendo.<\/p>\n<p>Estuve a punto de tirar la puerta abajo y sacarlo a patadas de casa. Pero entonces fue la mano de Lelu la que entr&oacute; en escena. Fue directo a la bragueta del sucio carnicero. &Eacute;l se arrim&oacute;, y mientras ella le bajaba el cierre, su pelvis qued&oacute; casi pegada a la cara de Lelu.<\/p>\n<p>No sab&iacute;a si iba a haber otro momento en mi vida donde pudiese ver a Lelu en una situaci&oacute;n tan &iacute;ntima. El morbo que me generaba la escena se opon&iacute;a a la inefable indignaci&oacute;n que hab&iacute;a aparecido al principio.<\/p>\n<p>Qued&eacute; petrificado, incapaz de reaccionar.<\/p>\n<p>La verga de piel marr&oacute;n y venas marcadas qued&oacute; a la vista. Era chiquita y cabezona, como un hongo. Su pelvis estaba cubierta de un enmara&ntilde;ado y abundante vello oscuro.<\/p>\n<p>Lelu pareci&oacute; fascinada ante la repulsiva imagen. Masaje&oacute; los test&iacute;culos del carnicero. &Eacute;l le susurr&oacute; algo, ella sonri&oacute;. Miraba hacia arriba, probablemente a la cara del tipo cuando el sexo babeante de este comenz&oacute; a meterse entre los carnosos labios de la que hasta hace poco era una tierna ni&ntilde;a.<\/p>\n<p>Era una representaci&oacute;n moderna de la bella y la bestia. El perfecto rostro de Lelu al encuentro del asim&eacute;trico y peque&ntilde;o miembro del carnicero.<\/p>\n<p>No le fue dif&iacute;cil met&eacute;rselo entero en la boca. Lo que me sorprendi&oacute; es que parec&iacute;a saber muy bien lo que hac&iacute;a. Masajeaba el tronco mientras le daba placer al glande con su lengua. Un hilo de baba se ca&iacute;a de la boca de Lelu mientras mamaba con m&aacute;s y m&aacute;s vehemencia.<\/p>\n<p>El pelo le cubri&oacute; el rostro, as&iacute; que el carnicero se lo recogi&oacute; con sus propias manos para que ella pudiera seguir chup&aacute;ndola c&oacute;modamente. Yo estaba completamente inmerso en esa escena que parec&iacute;a sacada de una pel&iacute;cula porno amateur. Mi verga estaba dura como el hierro. Empec&eacute; a acariciarme por encima del Pijama. El carnicero empez&oacute; a hacer movimientos p&eacute;lvicos, dando cortas estocadas. Se estaba cogiendo a Lelu por la boca. &iexcl;El hijo de puta se hab&iacute;a escabullido en medio de la noche y hab&iacute;a entrado en mi casa para cogerse a Lelu mientras dorm&iacute;a!<\/p>\n<p>No pas&oacute; mucho tiempo hasta que el tipo comenz&oacute; a masturbarse frente al rostro de Lelu. Ella abr&iacute;a la boca esperando que la lluvia blanca cayera adentro. El carnicero no pudo contener el gemido cuando tres chorros abundantes se eyectaron hacia el rostro de mi hijastra.<\/p>\n<p>Lelu se trag&oacute; todo, y cuando termin&oacute; de hacerlo, tom&oacute; la verga fl&aacute;ccida y succion&oacute; el semen que hab&iacute;a quedado chorreando en el prepucio y el glande. &iexcl;Toda una guarra mi chiquilla!<\/p>\n<p>Me di cuenta, que mis calzoncillos estaban manchados con un l&iacute;quido tibio y pegajoso. Yo tambi&eacute;n hab&iacute;a acabado mientras miraba a Lelu mam&aacute;rsela al carnicero.<\/p>\n<p>Se dijeron algo que no o&iacute;. El carnicero se desnud&oacute;. Se acostaron en la cama. &Eacute;l encima de ella. Ya no pude ver m&aacute;s que las piernas de ambos mientras &eacute;l la penetraba. Lelu gem&iacute;a. Era un gemido largo que intentaba ahogar.<\/p>\n<p>Y luego pas&oacute; algo inesperado. Mi celular son&oacute;. El ringtone estaba a todo volumen. Las piernas quedaron quietas. Los resortes del colch&oacute;n dejaron de chirriar. El celular son&oacute; de nuevo.<\/p>\n<p>Me dol&iacute;a la cabeza, y sent&iacute; que nuevamente empezaba a transpirar profusamente. Otra vez el celular. Lelu abri&oacute; la puerta. Estaba completamente desnuda. La sorpresa y la indignaci&oacute;n luchaban en un gesto confuso en su rostro. El ringstone me taladr&oacute; la cabeza por cuarta vez. Me remov&iacute; en mi cama. Mis ojos se sent&iacute;an pesados. La imagen de Lelu se tornaba cada vez m&aacute;s borrosa. Hasta que por fin despert&eacute;, agitado y sudoroso.<\/p>\n<p>Ya hab&iacute;a amanecido hac&iacute;a rato. Mir&eacute; el celular. Las nueve de la ma&ntilde;ana. Hab&iacute;an llegado cuatro mensajes cortos de Carmen. Mi esposa, sin saberlo, me hab&iacute;a sacado de esa pesadilla. Me avisaba que iba a llegar tarde, que no me moleste en hacerle el desayuno.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 VII Ayer fuimos al supermercado. Llevando cubrebocas, obvio, y manteniendo la distancia social. Me doy cuenta de que dije que &ldquo;fuimos al supermercado&rdquo; sin haber aclarado qui&eacute;nes lo hicimos. 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