{"id":25019,"date":"2020-08-03T22:00:00","date_gmt":"2020-08-03T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-08-03T22:00:00","modified_gmt":"2020-08-03T22:00:00","slug":"historia-de-una-hembra-1-el-nacimiento-de-una-hembra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/historia-de-una-hembra-1-el-nacimiento-de-una-hembra\/","title":{"rendered":"Historia de una hembra (1): El nacimiento de una hembra"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"25019\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Esta es la historia de un nacimiento. El nacimiento de una mujer, en cuerpo y carne de hombre. Es la historia de un descubrimiento, el de una flor f&eacute;rtil brotando de una rama seca. Es la historia de c&oacute;mo quema por dentro la llama de la lujuria hasta que ya no queda nada de lo que una vez fue un cuerpo con vida.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Aquello ocurri&oacute; en un d&iacute;a de verano. Eran las 4 de la tarde, en un barrio residencial a las afueras de la ciudad. Los edificios hab&iacute;an sido construidos hace 50 a&ntilde;os por orden del gobierno local para dar alojamiento a los trabajadores del pol&iacute;gono industrial creado para dar impulso a la econom&iacute;a de la ciudad y explotar los yacimientos mineros de la zona, raz&oacute;n por la cual la mayor parte de sus habitantes eran obreros que trabajaban en canteras y empresas de procesado del metal. Eran edificios de baja altura, de apenas tres o cuatro plantas, y de aspecto ennegrecido por la alta contaminaci&oacute;n de la zona dada su cercan&iacute;a a las &aacute;reas de explotaci&oacute;n. En mitad de aquel remoto y solitario lugar, donde apenas habitaban j&oacute;venes, nada romp&iacute;a el silencio salvo el sonido de una cigarra, y un sol de justicia calentaba el ambiente haciendo el salir a la calle una labor casi imposible.<\/p>\n<p>De pronto, en mitad de aquel remanso de inquietud y sequedad, unos gritos de desgarro se escuchaban salir de una de las ventanas del primer piso de uno de los edificios de aquel oc&eacute;ano de hormig&oacute;n. En aquella habitaci&oacute;n, una cama, un escritorio con una peque&ntilde;a l&aacute;mpara y una silla eran todo lo que llenaba la estancia. &Eacute;l se encontraba encima de la cama, tumbado boca abajo, completamente desnudo salvo un tanga morado apartado a un lado y sujeto por un cachete, y la cara reposando a presi&oacute;n sobre la almohada. Sobre &eacute;l, otro hombre, un bulto mucho mayor, dejaba caer todo su peso sobre el cuerpo del joven, con toda su grasa abdominal descansando sobre su espalda. Como un animal, con su pene, no de gran longitud pero gran grosor, penetraba a base de embestidas lentas y fuertes el ano de la otra persona, escuch&aacute;ndose al comp&aacute;s de sus gritos de dolor, los jadeos de la bestia, y el sonido de los test&iacute;culos chocar contra su culo cada vez que penetraba.<\/p>\n<p>Esta fue su primera vez que aquel joven pudo experimentar lo que significa entregar su cuerpo a un macho, un hombre de los de verdad. Fue la primera vez que pudo sentir en sus carnes el significado de ser una hembra que paga con su dolor el precio de consolar a un hombre. La primera vez que pudo sentir en su ano fluir, el l&iacute;quido de la vida.<\/p>\n<p>Pero esta historia, hasta ahora contada en tercera persona, tuvo un comienzo distinto y, que tal y como merece esta historia, contar&eacute; en primera persona.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>En aquel momento de mi vida, viv&iacute;a s&oacute;lo acompa&ntilde;ado de mi madre y de mi hermana. Mis padres, hac&iacute;a ya tiempo que se hab&iacute;an divorciado, y los tres viv&iacute;amos en un peque&ntilde;o apartamento alquilado, en el cual sobreviv&iacute;amos a pesar de las muchas dificultades gracias a la pensi&oacute;n que recib&iacute;amos hasta que empez&aacute;semos a trabajar de mi padre, alba&ntilde;il, y los esfuerzos de mi madre, que trabajaba en una peque&ntilde;a tienda de alimentaci&oacute;n y ultramarinos. Mi madre, hab&iacute;a recientemente encontrado una nueva pareja que, a pesar de no vivir con nosotros, era com&uacute;n que pasara algunas noches por casa para tener sus encuentros rutinarios con mi madre.<\/p>\n<p>Aquella ma&ntilde;ana de domingo, y no siendo esto la norma, los tres hab&iacute;an salido de casa para realizar la compra semanal, con la cual a veces contribu&iacute;a el novio de mi madre, casi 20 a&ntilde;os mayor que ella. Yo, me negaba a tener con aquel hombre m&aacute;s relaci&oacute;n que la estrictamente necesaria, y prefer&iacute; quedarme en casa viendo la televisi&oacute;n al igual que hac&iacute;a el resto de los d&iacute;as. Todo era normal, pero en uno de los cortes publicitarios, algo pas&oacute; que ser&iacute;a el comienzo de una nueva vida. De pronto, comenz&oacute; a emitirse un anuncio de televisi&oacute;n de una famosa marca de lencer&iacute;a mostrando a una chica en ropa interior. Al finalizar el anuncio, una fugaz pregunta me atraves&oacute; la cabeza de lado a lado de manera aguda. &lt;&lt;&iquest;Qu&eacute; se debe sentir vistiendo ropa interior de mujer?&gt;&gt;. Pas&oacute; un rato, y cuando por fin me levant&eacute; para ir a la cocina a beber algo de agua, el silencio de la casa vac&iacute;a me inund&oacute; por completo. &lt;&lt;&iquest;Y si pruebo a vestir ropa interior de mi hermana?&gt;&gt;. No pude controlarme. Sab&iacute;a que hac&iacute;a ya un buen rato desde que me qued&eacute; solo en la casa, y que no pasar&iacute;a mucho tiempo hasta que los dem&aacute;s regresaran. Sin embargo, hab&iacute;a dentro de m&iacute; algo que me mov&iacute;a. Fue esta la primera vez que sent&iacute; el fuego ardiendo en mi interior. Sin poder evitarlo, me dirig&iacute; a la habitaci&oacute;n de mi hermana, y comenc&eacute; a abrir sus cajones, en busca de alguna prenda de ropa interior de mujer. Sobre todas, me llam&oacute; especialmente la atenci&oacute;n un peque&ntilde;o tanga tipo hilo, de color verde y con una mu&ntilde;eca de Hello Kitty dibujada en el peque&ntilde;o triangulo de la parte delantera. Nunca imagine que mi hermana, unos a&ntilde;os mayor que yo, vest&iacute;a este tipo de ropa. Autom&aacute;ticamente, comenc&eacute; a desnudarme, dejando toda la ropa caer sobre el suelo. Qued&eacute; completamente desnudo, y con una especie de ansias que nunca hab&iacute;a sentido, acompa&ntilde;ado por el miedo de que llegara mi familia en cualquier momento y me descubriese, intent&eacute; ponerme la prenda de vestir. Ni siquiera era capaz de diferenciar cu&aacute;l era el lugar correcto por el cual deb&iacute;a introducir las piernas, pero despu&eacute;s de un par de intentos, fui capaz de pon&eacute;rmela. Era demasiado peque&ntilde;a, y a pesar de que mis piernas eran finas, tuve problemas para poder llevarlo desde el suelo hasta mi cintura, y no pod&iacute;a guardar mi pene y test&iacute;culos en su interior. Al finalizar, y sin poder evitarlo, tuve una erecci&oacute;n, que tuvo como consecuencia que pasara sobre m&iacute; la siguiente idea. &lt;&lt;Ag&aacute;chate&gt;&gt;. Mis piernas se inclinaron, y me puse de cuclillas, sintiendo un placer que a&uacute;n hoy en d&iacute;a no s&eacute; explicar. El sentir del hilo de la tanga apretar y rozar mi ano al agacharme.<\/p>\n<p>Una nueva vida de ansiedad comenz&oacute; desde ese d&iacute;a para m&iacute;. Lo que en principio fue una simple inquietud despu&eacute;s de ver unos anuncios, se convirti&oacute; en un h&aacute;bito. Aprovechaba cada ocasi&oacute;n que ten&iacute;a de quedarme s&oacute;lo para poder acudir al caj&oacute;n de ropa de mi hermana y vestirme con su ropa, no s&oacute;lo interior, sino medias, leggins, mallas o faldas. Hab&iacute;a descubierto que, por alguna raz&oacute;n, disfrutaba visti&eacute;ndome de mujer. No sospech&eacute; en ese momento que no s&oacute;lo mi identidad sexual, sino tambi&eacute;n mi sexualidad, se ver&iacute;an afectadas por aquella afici&oacute;n m&iacute;a de vestir ropa interior de mujer. En secreto, y sin que nadie se enterara de ello, comenc&eacute; a intentar copiar y reproducir todos los comportamientos femeninos que estaban en mi mano, como orinar sentado, ir a la calle con ropa interior de mujer, la cual compraba en secreto a escondidas de mi madre, entrar en ba&ntilde;os de mujeres, y un largo etc&eacute;tera. Tambi&eacute;n llev&eacute; a cabo una serie de pr&aacute;cticas, fruto de alguna extra&ntilde;a perversi&oacute;n enfermiza, que me llevaban a realizar actos vergonzosos, y cuyo deseo por realizar no entend&iacute;a, como aguantar las ganas de orinar hasta no poder m&aacute;s y hacerlo en cuclillas encima con la ropa puesta, y otra serie de perversiones que relatar&eacute;, si as&iacute; lo dese&aacute;is, en pr&oacute;ximos relatos.<\/p>\n<p>Por alguna raz&oacute;n, me sent&iacute;a bien sinti&eacute;ndome mujer, y era a trav&eacute;s de la perversi&oacute;n que encontraba el camino hacia el mundo femenino, lo cual, inevitablemente, me condujo hasta la masturbaci&oacute;n anal.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Ten&iacute;a permanentemente en mis pensamientos la intenci&oacute;n de introducir algo en mi ano, pero pas&oacute; un tiempo hasta que fui capaz de dar este gran paso en mi etapa de conversi&oacute;n hacia una mujer. T&eacute;ngase en cuenta que, a parte de mi lado femenino, el cual s&oacute;lo pod&iacute;a sacar a la luz cuando me encontraba s&oacute;lo en casa y a escondidas de cualquier persona, ten&iacute;a que seguir manteniendo la farsa en mi vida cotidiana, la cual pon&iacute;a obst&aacute;culos en mi transformaci&oacute;n. Durante este tiempo, y utilizando el ordenador de casa cuando nuevamente ten&iacute;a la oportunidad de estar s&oacute;lo, comenc&eacute; a buscar informaci&oacute;n en internet a cerca de como se deb&iacute;a de masturbar analmente un hombre, y empec&eacute; a planear el momento, siendo constantes las escenas que se repet&iacute;an en mi mente acerca de c&oacute;mo ser&iacute;a aquel momento. Como no, siempre que lo pensaba, ten&iacute;a una erecci&oacute;n.<\/p>\n<p>Por fin lleg&oacute; el d&iacute;a en el cual me decid&iacute; a llevar a cabo la profanaci&oacute;n de mi ano, en mis pensamientos perversos de aquel momento, el momento de follarme el culo. Durante todo el d&iacute;a estuve reuniendo todo aquello que necesitaba para ello, principalmente, algo con lo que poder lubricarme y algo con lo que poder penetrarme. Hab&iacute;a pensado en utilizar alguna crema que encontrase por casa, gel de ba&ntilde;o, o incluso agua, pero finalmente, opt&eacute; por utilizar el l&iacute;quido m&aacute;s viscoso que encontr&eacute; en casa, aceite de oliva de cocinar, con el cual rellen&eacute; una peque&ntilde;a botella que escond&iacute; debajo de mi cama para que nadie encontrase. Despu&eacute;s de estar todo el d&iacute;a pensando, no puede pensar en nada con lo que poder llevar a cabo la penetraci&oacute;n, por lo que opt&eacute; por aquello que ten&iacute;a a mano y que no era lo suficientemente grande como para asustarme en aquella primera penetraci&oacute;n, l&aacute;pices y bol&iacute;grafos.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;&hellip;<\/p>\n<p>Siguiente cap&iacute;tulo: Juegos de penetraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Hasta aqu&iacute; llega la primera parte de esta historia, que ser&aacute; una larga serie.<\/p>\n<p>&iquest;Te ha gustado hasta ahora?<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo crees que continuar&aacute;?<\/p>\n<p>Si te ha gustado, te animo a dejarme tu comentario y, si te apetece, seguirme para estar al tanto de todas mis publicaciones.<\/p>\n<p>DulcesBellos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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