{"id":25032,"date":"2020-08-03T22:00:00","date_gmt":"2020-08-03T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-08-03T22:00:00","modified_gmt":"2020-08-03T22:00:00","slug":"disfrutando-de-una-joven-en-un-parque-publico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/disfrutando-de-una-joven-en-un-parque-publico\/","title":{"rendered":"Disfrutando de una joven en un parque p\u00fablico"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"25032\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p style=\"text-align:center\"><span style=\"font-size:16px\"><img decoding=\"async\" alt=\"Pareja sexy bes\u00e1ndose en un parque\" src=\"https:\/\/1.bp.blogspot.com\/-YCjJAkm8_04\/Xv9Tp_IPMeI\/AAAAAAAARQQ\/nSo5RIJdeoQj_hA21uILBrciJz_4MVZ6gCLcBGAsYHQ\/s1600\/lluvia-de-placer.jpg\" style=\"height:167px; margin-bottom:10px; margin-top:10px; text-align:center; width:250px\" title=\"\"><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Yo la vi primero. Bueno, supuse que era ella. No la conoc&iacute;a a&uacute;n. Estaba al otro lado de la calle y pasaba en ese momento por un paso de cebra, tecleando en el m&oacute;vil, la muy loca. Me estaba enviando un mensaje:<\/p>\n<p>[21:43] Vicky:<\/p>\n<p>&iquest;D&oacute;nde est&aacute;s?<\/p>\n<p>[21:43] Eric:<\/p>\n<p>Te estoy viendo. Mira al otro lado de la rotonda.<\/p>\n<p>Iba vestida de negro, con un vestido muy ajustado que acentuaba la curva de sus caderas. Llevaba sandalias abiertas, sin tac&oacute;n, y ten&iacute;a el pelo muy oscuro, muy largo y liso. Cruc&eacute; la calzada y llegu&eacute; hasta ella.<\/p>\n<p>\u2015&iquest;Qu&eacute; tal? \u2015me dice sonriendo. Sus dientes delanteros, que le asoman ligeramente, le dan un aire gracioso.<\/p>\n<p>Nos dimos dos besos. Mi mano en su cintura. Rico contacto. Ol&iacute;a muy bien. Me sorprendi&oacute; tenerla delante. Para ser una chica, era bastante alta, ten&iacute;a mi estatura (&iexcl;menos mal que no llevaba tacones!), pero ten&iacute;a una carita ani&ntilde;ada que la hac&iacute;a parecer a&uacute;n m&aacute;s joven. Yo deb&iacute;a sacarle casi veinte a&ntilde;os.<\/p>\n<p>\u2015Bien, &iquest;y t&uacute;? \u2015le digo, algo cortado.<\/p>\n<p>Entramos a una cafeter&iacute;a. Ella pas&oacute; delante de m&iacute;. Dios, me costaba mucho no mirarle la silueta. El vestido, de una sola pieza, se abr&iacute;a en el busto con uno o dos botones. Ten&iacute;a un escote muy discreto. Era elegante. Una cadenita muy fina de oro le colgaba sobre las clav&iacute;culas. Me sent&iacute;a un poco cohibido: ella era tan joven&hellip;<\/p>\n<p>Era una cita inocente, una toma de contacto, por ver si surg&iacute;a algo de feeling. Yo no ten&iacute;a pretensiones, m&aacute;s all&aacute; de eso. Nos sentamos en una esquina de la sala. Los asientos eran acolchados, una especie de bancos. Ella pidi&oacute; una cerveza y yo, un cortado con algo de licor. No hab&iacute;a mucha gente. Menos mal, porque yo segu&iacute;a sinti&eacute;ndome un poco inc&oacute;modo. Por suerte, enseguida nos metimos en conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ella hablaba de manera muy reposada, con aquella vocecilla, y se apoyaba todo el rato con los gestos de las manos, como si dibujara croquis sobre la mesa para explicarse mejor. Se manten&iacute;a siempre muy erguida. Su fino cuello acentuaba esta sensaci&oacute;n.<\/p>\n<p>En muchas ocasiones ten&iacute;amos que cuchichear, porque habl&aacute;bamos de asuntos un poco &quot;indiscretos&quot;. Nos contamos unas pocas experiencias personales. Algunas de las suyas me sorprendieron bastante. &laquo;Joder&raquo;, pensaba yo, &laquo;con esa carita tan inocente que tiene&raquo;. Pero ella parec&iacute;a vivirlo todo con mucha naturalidad, como sin darle ninguna importancia. Me resultaba muy curioso. Transmit&iacute;a serenidad.<\/p>\n<p>La velada fue transcurriendo muy relajadamente, la conversaci&oacute;n flu&iacute;a, y sin darnos cuenta hab&iacute;a pasado cerca de una hora y media. Aparte de alg&uacute;n peque&ntilde;o silencio, nos sentimos muy c&oacute;modos. Al menos esa era mi impresi&oacute;n.<\/p>\n<p>\u2015Yo invito hoy \u2015le dije cuando nos acerc&aacute;bamos a la barra, como anticip&aacute;ndole que me lo hab&iacute;a pasado bien y que me gustar&iacute;a quedar otro d&iacute;a.<\/p>\n<p>Al salir del local, ya noche cerrada y algo fr&iacute;a, la acompa&ntilde;&eacute; a su coche. Junto a la puerta, me acerco a darle un beso. Entonces, noto que su cuerpo tibio se acerca al m&iacute;o un poco m&aacute;s de la cuenta y mis labios permanecen sobre su mejilla un segundo m&aacute;s de lo necesario. Me pareci&oacute; en ese momento una chica cari&ntilde;osa. Al separarnos, dice:<\/p>\n<p>\u2015&iquest;Te apetece que vayamos a alguna parte?<\/p>\n<p>Yo me quedo parado un instante. No me lo esperaba.<\/p>\n<p>\u2015S&iacute;&hellip; claro. &iquest;En tu coche?<\/p>\n<p>\u2015S&iacute;, yo conduzco \u2015dice, y nos subimos en su &quot;b&oacute;lido&quot;, como lo llam&oacute; ella. Por como hablaba de &eacute;l, se notaba que le ten&iacute;a cari&ntilde;o.<\/p>\n<p>Mientras conduc&iacute;a, hac&iacute;a algunos comentarios sobre las zonas que &iacute;bamos pasando. Yo no las conoc&iacute;a, as&iacute; que me fue haciendo de gu&iacute;a. De pronto, veo que pone t&iacute;midamente su mano derecha sobre mi muslo. Me acaricia, sonr&iacute;e. Yo la miro de reojo, un poco sorprendido, sonriendo tambi&eacute;n. Entonces pongo mi mano sobre la suya y se la tomo. Nos acariciamos, jugamos con los dedos. &laquo;Qu&eacute; cari&ntilde;osa&raquo;, pens&eacute;.<\/p>\n<p>Durante todo el trayecto, ya no abandonamos este juego. A veces, ella ten&iacute;a que cambiar de marcha y me soltaba la mano durante unos segundos, pero enseguida volv&iacute;a a cog&eacute;rmela o yo iba a buscar la suya. Parec&iacute;amos dos tortolitos.<\/p>\n<p>\u2015Se me acaba de ocurrir un sitio chulo \u2015dice de repente.<\/p>\n<p>\u2015&iquest;Ah, s&iacute;?<\/p>\n<p>\u2015S&iacute;, te va a gustar \u2015dice, contenta.<\/p>\n<p>Nos bajamos en una zona residencial muy tranquila. No se o&iacute;a un alma, tan solo nuestras voces, las puertas del coche al cerrarse y nuestros pasos en la acera. Me hab&iacute;a llevado a una especie de parque, y parec&iacute;a tener muy buena pinta.<\/p>\n<p>\u2015Pero est&aacute; cerrado, &iquest;no? \u2015le digo.<\/p>\n<p>Ella se sonr&iacute;e y no me contesta. Se echa a andar delante de m&iacute;. Rodeamos unos muros de piedra y llegamos a una cancela herrumbrosa.<\/p>\n<p>\u2015A ver si hay suerte \u2015dice girando el pomo.<\/p>\n<p>La hubo, y la puerta chirri&oacute; levemente.<\/p>\n<p>\u2015Vaya&hellip; \u2015dije en voz baja, sin romper el silencio de la noche.<\/p>\n<p>Pasamos dentro y comenzamos a subir y bajar algunas escaleras. Estaba lleno de recovecos, de peque&ntilde;os muretes, de bancos de piedra, de &aacute;rboles y plantas. Ella va delante de m&iacute; y me lleva de la mano. Es su lugar secreto.<\/p>\n<p>\u2015He venido aqu&iacute; otras veces \u2015me confiesa riendo.<\/p>\n<p>Se lo conoce bien, no me cabe duda. De cuando en cuando, ralentiza el paso o se detiene y se pega a m&iacute;, frotando sus nalgas contra mis pantalones. Me sorprende su gesto juguet&oacute;n. Yo la rodeo con el brazo y la atraigo hacia m&iacute; por el vientre. Acerco mi boca a su cuello, le huelo la melena, le doy alg&uacute;n beso en el cuello.<\/p>\n<p>A medida que avanzamos, nos va llegando un murmullo de agua cayendo. Al llegar a un rellano, vemos de d&oacute;nde procede el sonido: en un peque&ntilde;o estanque lleno de nen&uacute;fares, cae un chorrito de agua que sobresale de la pared empedrada. Sobre el murete que rodea el estanque, Vicky deja su bolso y el m&oacute;vil y se apoya de espaldas. Me echa las manos al cuello, sonr&iacute;e y nos besamos.<\/p>\n<p>Tras unos instantes, miramos hacia los lados. Est&aacute; completamente oscuro y no se oye nada ni nadie, pero quiz&aacute;s es demasiado espacioso.<\/p>\n<p>\u2015&iquest;Andamos un poco m&aacute;s? \u2015dice\u2015. M&aacute;s arriba hay un sitio m&aacute;s discreto.<\/p>\n<p>\u2015Claro \u2015le digo, y volvemos a subir escaleras.<\/p>\n<p>Llegamos a un nuevo rellano, pero ya no se puede seguir m&aacute;s arriba. Parece una atalaya, y desde all&iacute; vemos el resto del parque. Hay una barandilla y algunas torretas. Al fondo, el mar, que est&aacute; muy levemente iluminado por la luz de la luna.<\/p>\n<p>Dejamos nuestras cosas sobre un murito, nos acercamos el uno al otro y comenzamos a besarnos de nuevo. Sin darnos cuenta, vamos dando peque&ntilde;os pasitos sobre las baldosas, como meci&eacute;ndonos: parece una especie de danza muy lenta.<\/p>\n<p>Poco a poco, nos vamos desnudando. Yo saboreo con los ojos cada trozo de su cuerpo que va quedando desnudo, se me hace la boca agua con cada prenda que se quita. Cuando se saca las braguitas, veo que lleva el pubis totalmente rasurado. Se lo acaricio con la palma de la mano, con los dedos, le busco el interior. Est&aacute; muy suave, h&uacute;medo. A&uacute;n no se ha quitado el sujetador, y me relamo ante la idea de verle los pezones. Con nuestra danza er&oacute;tica, hemos llegado sin querer a la barandilla.<\/p>\n<p>\u2015Qu&iacute;tatelo \u2015le digo.<\/p>\n<p>Ella se saca el broche y tira la prenda al suelo, hacia un lado. Por fin, le observo los pechos. Son preciosos, de tama&ntilde;o medio, con los pezones de rosa intenso. Me los llevo a la boca, los saboreo, los chupo, los mortifico con la punta de la lengua. Son muy firmes, deliciosos.<\/p>\n<p>Al estar completamente desnudo, siento el impacto de la noche fresca sobre mi cuerpo. Es una sensaci&oacute;n extra&ntilde;a, agradable. Cuando me acerco a ella, su calor me resulta todav&iacute;a m&aacute;s placentero. Tiene la piel realmente suave. No puedo dejar de tocarla, de apretarme contra ella.<\/p>\n<p>Nuestra ropa est&aacute; toda desperdigada por el suelo. Soy consciente, en ese momento, de que hay algo muy er&oacute;tico y excitante en esa situaci&oacute;n. &laquo;&iquest;Y si nos sorprendiera alguien ahora mismo?&raquo;, pienso. Me excita la idea.<\/p>\n<p>Entretanto, yo me he puesto muy duro. Mi pene tropieza contra su cuerpo mientras me aprieto contra ella para besarla y acariciarla. A veces, la muy traviesa se da la vuelta y me empuja con sus nalgas, clav&aacute;ndose mi erecci&oacute;n. Me vuelve loco. La rodeo con los brazos y le como el cuello hinc&aacute;ndole mi miembro, moviendo mi pelvis exageradamente, como si la penetrara. Deseo estar dentro de ella. Entonces se reclina sobre la barandilla, agarr&aacute;ndose con las manos y ofreci&eacute;ndose, y yo busco su hendidura h&uacute;meda con mi punta. La penetro despacio, hasta dentro. La sujeto por las caderas y comienzo a moverme. Los choques de la carne y nuestros jadeos y respiraciones se oyen muy fuerte en aquel rinc&oacute;n del parque. Las ramas de los &aacute;rboles, muy entrelazadas y espesas, forman una especie de b&oacute;veda, de c&aacute;mara ac&uacute;stica.<\/p>\n<p>Tengo mi mirada fija en la entrada de sus nalgas. Me gusta observar c&oacute;mo mi miembro se pierde dentro de ella. Me sigo relamiendo con su piel blanca y suave, con las vibraciones de la carne de sus nalgas firmes. Le acaricio la curva de la espalda mientras la penetro, me inclino hacia delante y le busco los pechos. Ocasionalmente, levanto la mirada y observo el contorno de su cuerpo destacado sobre el plato del mar, iluminado por la luz tenue de la luna, su cabello cayendo hacia un lado y ondeando con mis embestidas.<\/p>\n<p>Salgo de dentro de ella y le pido que se d&eacute; la vuelta.<\/p>\n<p>\u2015Abre las piernas \u2015le digo.<\/p>\n<p>Ella se apoya de espaldas contra la barandilla y me ofrece su sexo. Se me hace la boca agua solo de verlo. Me acerco y comienzo a lamerla. En el aire limpio de la noche, el olor de su vulva me invade, me excita. Le doy fuertes chupadas, la acaricio con la lengua, le introduzco los dedos. Siento c&oacute;mo ella se excita a cada instante que pasa: su pelvis, que se balancea sobre mi cara, la delata.<\/p>\n<p>En cierto momento, ella se lleva una mano a la vulva y comienza a darse palmaditas. Yo la observo y veo c&oacute;mo su rostro se contrae de gusto. Entonces yo la imito, se la azoto con la palma de la mano y veo con sorpresa c&oacute;mo a los pocos instantes sus piernas comienzan a temblar, y c&oacute;mo un l&iacute;quido transparente y salado empieza a brotar de su sexo y a salpicarme la cara. Abro la boca buscando beberme con desesperaci&oacute;n esas gotas de placer. Veo c&oacute;mo el l&iacute;quido le resbala entre los muslos. Yo, sediento, lo recojo con la lengua. Pero ahora que conozco el truco, quiero repetirlo, y la azoto nuevamente esperando la nueva lluvia de su orgasmo. Ella me riega de nuevo la cara entre jadeos y temblores, me agarra del pelo con el pu&ntilde;o crispado, mi boca abierta bajo su sexo.<\/p>\n<p>Tras un nuevo instante de calma, con mi cara perfumada y brillante de su flujo, me levanto, la rodeo con los brazos y la beso. Nuestras lenguas comienzan de nuevo a enredarse. Mi pene se hinca en su vientre y en su vulva. Entonces, ella se desliza hacia abajo y se pone de rodillas frente a m&iacute;. Comienza a succionarme. Yo le echo el largo pelo hacia un lado y la observo con deleite. Le pongo la mano sobre la cabeza, le acaricio la cara, el cuello, los hombros. Cuando mis pulsaciones vuelven a dispararse, la tomo de las axilas, la levanto y la vuelvo a poner de espaldas a m&iacute;, de frente a la barandilla. La vuelvo a penetrar con fuerza hasta que siento la venida del orgasmo. En ese momento, salgo de dentro de ella y me corro sobre la piel h&uacute;meda de sus nalgas. Ella, traviesa de nuevo, agita su culo cuando yo extiendo el semen con el miembro, d&aacute;ndole azotes con &eacute;l como si fuera una vara. Los chasquidos de la carne se escuchan muy fuertes bajo la b&oacute;veda de ramas.<\/p>\n<p>Ya algo m&aacute;s perezosos, nos ayudamos de la linterna del m&oacute;vil para salir del parque, para sortear los escalones, las subidas y bajadas. De nuevo, en el silencio de la noche, se cierra la cancela con un leve chirrido. Es cerca de la una de la noche.<\/p>\n<p>De vuelta en su coche a nuestro lugar de la cita, donde el m&iacute;o sigue aparcado, nuestras manos vuelven a buscarse intermitentemente. Sonrisas t&iacute;midas. Ahora hablamos menos, nos dejamos mecer por el vaiv&eacute;n del coche. En cierto momento, giro mi cabeza y le observo las rodillas. Algo me llama la atenci&oacute;n. Me inclino un poco m&aacute;s. Observo unas marchas rosadas en la piel, y algunos granitos de tierra o arena. &laquo;Claro, de cuando estuvo arrodillada&raquo;, pienso. Entonces siento una punzada de culpa y llevo instintivamente mi mano hacia ellas, retirando los granitos y haci&eacute;ndole un peque&ntilde;o masaje.<\/p>\n<p>\u2015No es nada \u2015dice sonriendo.<\/p>\n<p>Yo contin&uacute;o masaje&aacute;ndole las marcas con los dedos, como tratando de hacerlas desaparecer.<\/p>\n<p>Antes de bajarme de su coche, nos damos dos besos.<\/p>\n<p>\u2015No pens&eacute; que fuera a suceder esto \u2015le digo.<\/p>\n<p>\u2015Yo tampoco \u2015me asegura sonriendo.<\/p>\n<p>\u2015Pues&hellip; ha sido genial. Y&hellip; s&iacute;, me encant&oacute; el sitio.<\/p>\n<p>Los dos nos re&iacute;mos. Me despido y me alejo de camino hacia mi coche. Le digo adi&oacute;s de nuevo con la mano. Sin duda, nos volver&iacute;amos a ver.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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