{"id":25082,"date":"2020-08-06T22:00:00","date_gmt":"2020-08-06T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-08-06T22:00:00","modified_gmt":"2020-08-06T22:00:00","slug":"la-vi-crecer-capitulo-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-vi-crecer-capitulo-4\/","title":{"rendered":"La vi crecer (Cap\u00edtulo 4)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"25082\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>X<\/p>\n<p>Una de mis pel&iacute;culas favoritas es Basic Instinct. Tiene la dosis justa de suspenso y fuertes escenas er&oacute;ticas, las cuales no aparecen de la nada, de manera forzada, sino que est&aacute;n relacionadas con la trama. Y claro, Sharon Stone est&aacute; para partirla al medio.<\/p>\n<p>Cuando, pasadas las diez de la ma&ntilde;ana, Carmen lleg&oacute; a casa, me vino el recuerdo de una escena de esa pel&iacute;cula. Y no me refiero a una de las tantas escenas de sexo precisamente.<\/p>\n<p>La protagonista estaba implicada en un asesinato. A&ntilde;os atr&aacute;s ella hab&iacute;a escrito un libro, y en &eacute;l se describ&iacute;a un crimen exactamente igual a aquel del que se la acusaba. A simple vista parec&iacute;a una poderosa prueba en su contra, pero la protagonista esgrimi&oacute; un argumento simple pero irrefutable: Si ella hubiera cometido el homicidio &iquest;lo habr&iacute;a hecho igual a aquel otro homicidio ficticio que se narraba en su libro? Ciertamente, eso ser&iacute;a autoinculparse. Nadie ser&iacute;a tan est&uacute;pido como para hacer eso.<\/p>\n<p>Ahora aquella prueba que parec&iacute;a ponerla entre la espada y la pared, m&aacute;s bien le jugaba a su favor. Era impensable que ella haya sido tan torpe, y mucho menos que lo haya hecho de manera deliberada. Todo parec&iacute;a indicar que alguien trataba de inculparla.<\/p>\n<p>Cuando Carmen lleg&oacute;, con su gesto de aqu&iacute; no pas&oacute; nada, me vino a la mente esa escena. Si me hubiese sido infiel &iquest;Ser&iacute;a tan tonta como para llegar tarde a casa, despertando as&iacute; mis sospechas? Definitivamente ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil aprovechar uno de sus pocos d&iacute;as libres, y mentirme dici&eacute;ndome que deb&iacute;a ir a trabajar. As&iacute; podr&iacute;a llegar a casa en un horario normal sin levantar sospechas.<\/p>\n<p>Carmen no dijo nada. Mantuvo su actitud serena y autoritaria de siempre. Sin embargo, me pareci&oacute; percibir que esa apariencia de normalidad era forzada.<\/p>\n<p>Se fue a duchar. Luego me dijo que se iba a dormir.<\/p>\n<p>Dej&eacute; pasar un par de horas, en las cuales la desconfianza iba en constante aumento. &iquest;Era mi coraz&oacute;n herido o mi orgullo lastimado el que atormentaba mi alma? Quiz&aacute; ninguno de los dos. Tal vez era el miedo ante la posibilidad de dejar de pertenecer a esa familia, y por consiguiente, a dejar de vivir bajo el mismo techo que Lelu, sin jam&aacute;s haber concretado nada.<\/p>\n<p>Aun as&iacute;, necesitaba saber la verdad. Fui a nuestro cuarto, con el mismo sigilo con el que, entre sue&ntilde;os, hab&iacute;a ido al cuarto de Lelu. Abr&iacute; la puerta. El picaporte hizo ruido, pero cuando entr&eacute;, Carmen dorm&iacute;a profundamente.<\/p>\n<p>S&oacute;lo vest&iacute;a ropa interior blanca. Las s&aacute;banas estaban a un costado, ya que hac&iacute;a calor, y mi mujer no era amante del aire acondicionado. La luz del atardecer entraba a raudales al cuarto, e iluminaban el delgado y bello cuerpo de mi esposa.<\/p>\n<p>El celular descansaba sobre la mesita de luz. Toqu&eacute; uno de los botones laterales, y la pantalla se ilumin&oacute;. Deslic&eacute; mi dedo sobre el aparato, para quitar el protector de pantalla. El tel&eacute;fono no estaba bloqueado, por lo que no era necesario poner c&oacute;digo alguno. El &iacute;cono de Whatsapp esperaba a ser tocado. &iquest;Habr&iacute;a algo ah&iacute;? Carmen es inteligente y ma&ntilde;osa. Nunca dejar&iacute;a mensajes incriminatorios. Salvo que quisiese que los encuentre, claro.<\/p>\n<p>No s&eacute; &mdash;y hasta ahora sigo sin saberlo&mdash; si fue por miedo o por resignaci&oacute;n. Pero, de momento, dej&eacute; el celular en la mesita de luz.<\/p>\n<p>Me sub&iacute; a la cama, y vi de cerca a Carmen. Dorm&iacute;a pl&aacute;cidamente. El estr&eacute;s que sufr&iacute;a en su trabajo no se ve&iacute;a reflejado en su rostro.<\/p>\n<p>Acarici&eacute; sus peque&ntilde;as tetas. Pellizqu&eacute; su pez&oacute;n. Carmen balbuce&oacute; algo entre sue&ntilde;os. Met&iacute; la mano en su entrepierna. La bombacha estaba h&uacute;meda. Yo no era el &uacute;nico con sue&ntilde;os lujuriosos, por lo visto.<\/p>\n<p>El abundante vello del pubis no pod&iacute;a ser cubierto por la tela de la prenda &iacute;ntima. Me excit&oacute; ver esa desprolijidad en la elegante y siempre prolija Carmen.<\/p>\n<p>Tirone&eacute; de la bombacha. Uno de sus labios vaginales qued&oacute; a la vista. Bes&eacute; su muslo, mientras segu&iacute;a baj&aacute;ndole la prenda. Di un leng&uuml;etazo al labio. Estaba h&uacute;medo y sab&iacute;a a mujer. Luego mis labios se cerraron en el cl&iacute;toris, presion&aacute;ndolos con rudeza. Carmen despert&oacute;, escandalizada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;&iexcl;Qu&eacute; hac&eacute;s, Eze!?<\/p>\n<p>No le hice el menor caso. Segu&iacute; con mi tarea lingual hasta que sus quejas se acallaron por sus propios gemidos.<\/p>\n<p>Deslic&eacute; mis manos por debajo de su cuerpo, y me apoder&eacute; de su colita de manzana. Magre&eacute; las nalgas con violencia, mientras mi boca se empapaba de sus fluidos. Mi nariz se hund&iacute;a en el frondoso vello pubiano, y mi lengua no dejaba de trabajar sobre el sexo de mi arisca esposa.<\/p>\n<p>Carmen no dur&oacute; mucho tiempo. Luego de unos minutos de intenso labor, me agarr&oacute; de los pelos, y cerr&oacute; sus piernas en mi cara. El orgasmo fue muy intenso para ella. Larg&oacute; un grito que probablemente fue escuchado por Lelu.<\/p>\n<p>Pero yo apenas hab&iacute;a empezado.<\/p>\n<p>Sin molestarme en ponerme preservativo, la abrac&eacute;, le di un beso, haci&eacute;ndola saborear sus propios fluidos que todav&iacute;a estaban en mi lengua. Ella recibi&oacute; el beso, asombrada pero obediente. Luego mis labios bajaron por su cuello de cisne, hasta encontrarse con sus lindas tetas. Mis dientes se cerraron en su pez&oacute;n.<\/p>\n<p>Carmen gimi&oacute; de dolor y placer. Intent&oacute; apartarme, pero yo segu&iacute;a pegado a su pez&oacute;n, como un vampiro hambriento.<\/p>\n<p>Entonces la penetr&eacute;. Llev&eacute; mi mano a su cuello e hice presi&oacute;n. Mientras las penetraciones aumentaban en intensidad, la mano apretaba con m&aacute;s fuerza.<\/p>\n<p>&mdash;Despacio Eze &mdash;gimi&oacute; Carmen.<\/p>\n<p>Al escuchar esas palabras, no hice otra cosa que imprimir mayor presi&oacute;n en su cuello, y ahora con las dos manos. La presi&oacute;n no era suficiente como para causarle un verdadero da&ntilde;o, pero s&iacute; para que le quedara en claro qui&eacute;n era el que mandaba ahora.<\/p>\n<p>Empec&eacute; a darle cortas y violentas embestidas. Carmen se corri&oacute; otra vez. Yo sent&iacute; mi entrepierna arder. Dej&eacute; de penetrarla. Me arrodill&eacute; a un costado. Me masturb&eacute; en su cara, hasta que unos intensos chorros de semen se eyectaron de mi sexo y ba&ntilde;aron el rostro y el cuello de ella.<\/p>\n<p>La agarr&eacute; de las caderas, ante su silencio sumiso, y la hice girar.<\/p>\n<p>&mdash;Par&aacute; Eze, se va a ensuciar la almohada con tu leche. &mdash;se quej&oacute; ella, a lo que respond&iacute; d&aacute;ndole una sonora nalgada. &mdash;&iquest;Qu&eacute; te pasa? &mdash;inquiri&oacute;.<\/p>\n<p>Me hab&iacute;a puesto al palo de nuevo. Le di un beso negro, mordisque&eacute; sus gl&uacute;teos y le di una nueva nalgada. Apunt&eacute; mi lanza de fuego a su cr&aacute;ter. Agarr&eacute; sus gl&uacute;teos y los estruj&eacute;, al tiempo que mi verga empezaba a meterse otra vez en esa conchita empapada.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ay! &mdash;grit&oacute; Carmen.<\/p>\n<p>Pero yo segu&iacute; posey&eacute;ndola sin piedad.<\/p>\n<p>Cuando acab&eacute;, la dej&eacute; en la cama, agitada y confundida. Al salir del cuarto, el celular de Carmen vibr&oacute; sobre la mesita de luz.<\/p>\n<p>&mdash;Atend&eacute;, debe ser por algo de tu trabajo &mdash;dije, dej&aacute;ndola sola.<\/p>\n<p>Hay verdades que no son necesarias confirmarlas.<\/p>\n<p>XI<\/p>\n<p>&iquest;En qu&eacute; momento mi pasajero oscuro me derrot&oacute;? Supongo que es dif&iacute;cil ganar una batalla cuando, en principio, nunca se luch&oacute;.<\/p>\n<p>En efecto, hac&iacute;a tiempo hab&iacute;a sucumbido a mi duelo interna. Espiar a Lelu, tocarla mientras dorm&iacute;a, besarla cuando cay&oacute; rendida ante el alcohol, espiarla en el ba&ntilde;o&#8230; Todas esas eran se&ntilde;ales de que hac&iacute;a tiempo el hombre decente que alguna vez fui, hab&iacute;a quedado enterrado en el pasado.<\/p>\n<p>Como dije al principio, la cuarentena nos obliga a convivir con nosotros mismos, y saca a la superficie ciertas facetas que antes se manten&iacute;an ocultas hasta de nosotros.<\/p>\n<p>Con Carmen ahora compartimos esas extra&ntilde;as e inc&oacute;modas situaciones que consisten en: yo conozco su secreto, ella sabe que yo conozco su secreto, y yo s&eacute; que ella sabe que conozco su secreto, y a&uacute;n as&iacute;, no decimos nada al respecto.<\/p>\n<p>De todas formas, yo se lo hago recordar, de manera impl&iacute;cita, cada vez que puedo. Principalmente en la cama, donde, desde hace una semana, soy el amo y se&ntilde;or, y hago con su cuerpo lo que quiero. Carmen, ya sea por culpa o por compensaci&oacute;n, desisti&oacute; de su imposici&oacute;n de sexo mon&oacute;tono y moderado.<\/p>\n<p>Frente a Lelu fingimos tener una relaci&oacute;n igual a la de antes. Yo la espero todas las ma&ntilde;anas con el desayuno preparado, y Carmen mantiene su puesto de sargento del orden.<\/p>\n<p>Lelu sigue con su vida de adolescente pseudofamosa. Si hay algo que me gusta hacer, es observarla sac&aacute;ndose fotos, o mejor a&uacute;n, sacarle una foto yo mismo, para que luego la suba a internet, y despu&eacute;s, ansiosa, revisar el celular, viendo el impacto que causan sus publicaciones.<\/p>\n<p>Si hay algo de bueno en estar consciente de que tu matrimonio est&aacute; llegando a su fin, y no parece tener soluci&oacute;n, es que las consecuencias de una infidelidad ya no se ven tan catastr&oacute;ficas. Incluso una traici&oacute;n podr&iacute;a significar la libertad.<\/p>\n<p>Lo malo es que la peque&ntilde;a Lelu no me da se&ntilde;ales concretas de que, si me tiro el lance, voy a ser correspondido. Es cierto que cada vez somos m&aacute;s compinches, y que las citas mientas Carmen est&aacute; trabajando, se hicieron algo cotidiano, y que cuando pasea por la casa con sus prendas diminutas parece notar la admiraci&oacute;n que despierta en m&iacute; su figura. Pero aun as&iacute;, estas cosas, en el mejor de los casos, podr&iacute;an considerarse un sutil coqueteo de su parte, y nada m&aacute;s.<\/p>\n<p>Aun as&iacute; sigo empe&ntilde;ado en estar con ella. Las dudas e incertidumbres desaparecieron, y ma&ntilde;ana jugar&eacute; mis cartas.<\/p>\n<p>Hoy pasamos un buen rato juntos. Por una vez, dej&eacute; mis quehaceres de lado, y me qued&eacute; rondando el living, ya que not&eacute; que ella tampoco pensaba pasar el d&iacute;a encerrada en su cuarto.<\/p>\n<p>Llevaba un top blanco, con un dibujo en el centro, y unos de sus diminutos shorts. Como de costumbre, la warrita no llevaba corpi&ntilde;o y sus pezones, cuando no, se marcaban en la tela.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s aburrida? &mdash;le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Bastante. A veces ya no s&eacute; qu&eacute; hacer ac&aacute; en casa. Est&aacute; bien que salgo a hacer las compras, y a veces me hago la tonta y me quedo charlando con Prisci en alguna esquina, peo no es lo mismo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; que rompiendo la cuarentena &iexcl;Muy mal se&ntilde;orita! &mdash;brome&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No te hagas el boludo, vos vas a comprar al mercado y tard&aacute;s una hora.<\/p>\n<p>&mdash;Okey me descubriste, pero hablando en serio&hellip; &mdash;dije. Apoy&eacute; mi mano en la suya, la cual, a su vez, estaba sobre sus piernas, por lo que aprovech&eacute; para tocarlas con sutileza &mdash; vos siempre pod&eacute;s contar conmigo. Aunque te parezca un viejo bobi, si est&aacute;s aburrida o te sent&iacute;s mal, siempre pod&eacute;s acudir a m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Ya lo s&eacute; Eze, no sab&eacute;s lo mucho que aprecio tu cari&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;Obvio, adem&aacute;s, s&eacute; que vos tambi&eacute;n me quer&eacute;s. &mdash;dije, medio en serio y medio en broma.<\/p>\n<p>&mdash;Claro que te quiero. Y si pudiese haber elegido un padre, seguro te eleg&iacute;a a vos.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; lindo lo que me dec&iacute;s beb&eacute; &mdash;Acarici&eacute; su mejilla con ternura. &mdash;&iquest;Vemos una peli a la noche? &mdash;pregunt&eacute;, consciente de que Carmen a&uacute;n dorm&iacute;a, y siempre era mejor tener nuestros encuentros cuando ella no estaba.<\/p>\n<p>&mdash;A la noche tengo zoom con las chicas. Pame est&aacute; mal porque hace mese no ve al novio.<\/p>\n<p>&mdash;Pobre Pame &mdash;Ironic&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No te r&iacute;as malo &mdash;recrimin&oacute; ella, d&aacute;ndome un codazo&mdash; bueno, ma&ntilde;ana vemos la peli. Me gusta que sea a la noche, adem&aacute;s, no s&eacute; a qu&eacute; hora me levantar&eacute; ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>&mdash;Cuando quieras beb&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Pero te voy a pedir una cosita &mdash;agreg&oacute;, con cara de p&iacute;cara.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Cuando ma&ntilde;ana vayas al s&uacute;per, como quien no quiere la cosa, traete un par de botellas de tinto. &mdash;me gui&ntilde;&oacute; el ojo.<\/p>\n<p>&mdash;Como quieras, pero esta vez no te pases, el otro d&iacute;a ca&iacute;ste rendida, te tuve que llevar a tu cama.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ay, sos un amor!<\/p>\n<p>Me abraz&oacute; y me bes&oacute;. Me pregunt&eacute; qu&eacute; suceder&iacute;a si Lelu ma&ntilde;ana toma tanto vino como aquella vez &iquest;me conformar&iacute;a con robarle un beso? Lo dudaba.<\/p>\n<p>XII<\/p>\n<p>&iquest;Fue otro sue&ntilde;o?<\/p>\n<p>Por esta vez el que se pas&oacute; de copas fui yo. Como un asustadizo adolescente fui vaciando la copa para que el alcohol mitigue el miedo. Vimos una pel&iacute;cula. Esta vez eleg&iacute; yo: un policial espa&ntilde;ol, bastante bueno, pero al que no le prest&eacute; la menor atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>A eso de las diez lleg&oacute; el sushi que hab&iacute;a pedido a trav&eacute;s de una aplicaci&oacute;n. Lelu dej&oacute; una botella de vino sobre la mesa ratona, y una segunda botella al lado del sof&aacute; en donde est&aacute;bamos sentados.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; no tengo que ir a buscarla despu&eacute;s &mdash;dijo.<\/p>\n<p>&mdash;Que chica pr&aacute;ctica e inteligente &mdash;me burl&eacute;.<\/p>\n<p>Comimos y bebimos mientras miramos el filme.<\/p>\n<p>&mdash;Ya te digo que el asesino es ese &mdash;dijo Lelu, se&ntilde;alando al amante de la protagonista.<\/p>\n<p>Pasamos la noche bromeando y bebiendo. Lelu se hab&iacute;a puesto el perfume importado de su madre. En mi hijastra la fragancia se sent&iacute;a m&aacute;s deliciosa. Vest&iacute;a una calza negra y una remera gris. Demasiado recatada por tratarse de ella.<\/p>\n<p>Cuando termin&oacute; la pel&iacute;cula abrimos la segunda botella.<\/p>\n<p>&mdash;Voy a decirte algo, aprovechando ahora que estoy medio borracha &mdash;dijo Lelu.<\/p>\n<p>Sus p&oacute;mulos estaban colorados, y en su rostro se dibuj&oacute; una sonrisa p&iacute;cara y una tanto avergonzada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me tengo que preocupar? &mdash;dije yo, ataj&aacute;ndome.<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute;, yo s&oacute;lo te digo que &uacute;ltimamente vos y mam&aacute; hacen demasiado ruido a la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>Me dio verg&uuml;enza el comentario. Tom&eacute; un trago largo de vino.<\/p>\n<p>&mdash;Lo bueno es que se est&aacute;n llevando mejor. &mdash;Agreg&oacute; ella.<\/p>\n<p>&mdash;No te creas &mdash;contest&eacute;&mdash;. No todo lo que brilla es oro.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Entonces es un &uacute;ltimo manotazo de ahogado? Dicen que la vela arde con m&aacute;s potencia cuando est&aacute; a punto de apagarse&mdash;La mir&eacute;, con asombro. &mdash;No pensar&aacute;s que soy tan est&uacute;pida como para no darme cuenta de que hace rato ya no son la pareja que eran &mdash;dijo ella&mdash;. Pero bueno&hellip; &mdash;resopl&oacute;&mdash; en fin, ten&iacute;a una peque&ntilde;a esperanza, pero supongo que siempre es mejor soltar.<\/p>\n<p>&mdash;Lo que me va a resultar muy dif&iacute;cil es no verte todos los d&iacute;as. &mdash;Largu&eacute;, sin pensarlo&mdash;. Estoy demasiado acostumbrado a vos.<\/p>\n<p>&mdash;Pod&eacute;s verme cuando quieras, tonto. Y&hellip; &iquest;Ya hablaste con ella?<\/p>\n<p>&mdash;Me gustar&iacute;a que primero pase la cuarentena. &mdash;Confes&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Que paciencia&hellip; &mdash;dijo. Luego me mir&oacute; con algo de l&aacute;stima y me pregunt&oacute;&mdash;: Tiene a otro &iquest;cierto?<\/p>\n<p>&mdash;Digamos que hay un noventa y nueve por ciento de probabilidades de que as&iacute; sea.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; perra tramposa. &mdash;Se indign&oacute; Lelu.<\/p>\n<p>&mdash;No hables as&iacute; de tu madre.<\/p>\n<p>&mdash;Ay, sos tan tonto como bueno.<\/p>\n<p>Lelu me abraz&oacute;. Yo le retribu&iacute;, aferr&aacute;ndome a su cintura de avispa. Me dio un beso en la mejilla. Nuestras miradas se encontraron. Mir&eacute; sus labios carnosos. Estaban a unos cent&iacute;metros de los m&iacute;os, al igual que la otra vez cuando le hab&iacute;a robado un beso cuando cay&oacute; rendida al sue&ntilde;o. S&oacute;lo que ahora sus ojos estaban bien abiertos. Sent&iacute; que su respiraci&oacute;n se tornaba agitada.<\/p>\n<p>La bes&eacute;. Sus labios sab&iacute;an a uva y alcohol. La abrac&eacute;. Met&iacute; la lengua y masaje&eacute; la suya. Mis manos se deslizaron lentamente por sus caderas.<\/p>\n<p>Lelu se apart&oacute;. Se puso de pie, dispuesta a irse. La agarr&eacute; de la mu&ntilde;eca, con la misma vehemencia con que &uacute;ltimamente poseo a su madre. La atraje hacia m&iacute;. Lelu me dio un tortazo con el que me dio vuelta la cara.<\/p>\n<p>Se fue corriendo a su cuarto.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Luciana! &mdash;grit&eacute;.<\/p>\n<p>La segu&iacute; hasta su cuarto. Poco me falt&oacute; para entrar y poseerla por la fuerza, pero la sensatez hizo una inesperada y oportuna aparici&oacute;n. Me qued&eacute; detr&aacute;s de la puerta.<\/p>\n<p>&mdash;Lelu, hablemos por favor.<\/p>\n<p>No dijo nada. Esper&eacute; unos minutos y la dej&eacute; en paz.<\/p>\n<p>Baj&eacute; a ordenar el living donde hab&iacute;amos cenado. Estuve tan cerca, pensaba para m&iacute;. Sin embargo, no dejaba de ser una victoria. El beso dur&oacute; apenas unos instantes, pero fue un tiempo demasiado extenso si se tiene en cuenta que ella supuestamente no quer&iacute;a recibirlo.<\/p>\n<p>Me fui a mi cuarto, con mucha incertidumbre y con ciertas expectativas.<\/p>\n<p>Deb&iacute;a hacer pronto mi pr&oacute;ximo movimiento. &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si Carmen se enteraba de lo sucedido? Seguramente aprovechar&iacute;a para echarme como perro. Era la excusa que le estaba faltando para librarse de m&iacute; y quedarse con su chongo de turno. Y yo me quedar&iacute;a sin el pan y sin la torta. No cre&iacute;a que Lelu fuese a delatarme, pero mi mujer podr&iacute;a notar que algo raro suced&iacute;a entre nosotros.<\/p>\n<p>Eran las dos de la madrugada y no pod&iacute;a pegar ojo. Varias veces estuve a punto de mandarle un mensaje a mi hijastra, pero me contuve. No deb&iacute;a actuar como un acosador. Deb&iacute;a jugar bien mis cartas.<\/p>\n<p>Tuve una erecci&oacute;n. Me masturb&eacute; una, dos, tres veces pensando en ella. Pero aun as&iacute; no pude conciliar el sue&ntilde;o. Me di una ducha. Me dio sed, as&iacute; que fui a la cocina a tomar algo.<\/p>\n<p>Me sorprendi&oacute; ver la luz encendida. Me pareci&oacute; o&iacute;r alg&uacute;n ruido. &iquest;Lelu estaba despierta? Pens&eacute; que quiz&aacute; lo mejor ser&iacute;a dejarla en paz. No ser&iacute;a inteligente importunarla habiendo pasado tan poco tiempo desde nuestro incidente.<\/p>\n<p>Sin embargo, no me termin&eacute; de decidir a hacerlo. As&iacute; que simplemente entr&eacute; a la cocina, con la persistente sensaci&oacute;n de que era una mala idea.<\/p>\n<p>La imagen que presenci&eacute; en ese momento parec&iacute;a sacada del para&iacute;so &mdash;aunque tambi&eacute;n podr&iacute;a venir del infierno&mdash;. Lelu vest&iacute;a &uacute;nicamente un bikini blanco de encaje. Estaba sentada en una peque&ntilde;a silla, en una posici&oacute;n tal que la mayor parte de sus gl&uacute;teos no estaban apoyados sobre la silla, sino que se encontraban perfectamente a la vista. Su torso estaba inclinado hacia adelante. Su pelo suelto, corrido a un costado del hombro.<\/p>\n<p>Se dio vuelta y me mir&oacute;. Una mano estaba apoyada en su cabeza, en un gesto que podr&iacute;a parecer de hast&iacute;o. Sin embargo, la expresi&oacute;n de su rostro no era f&aacute;cil de descifrar. Lelu no se movi&oacute;, se qued&oacute; en esa pose durante incontables segundos. Por un momento pens&eacute; que se quedaba as&iacute; s&oacute;lo para provocarme. Pero luego vi que, en una esquina, sobre otra silla, estaba el celular. La c&aacute;mara apuntaba a ella.<\/p>\n<p>Se escuch&oacute; el sonido proveniente del aparato. Lelu hab&iacute;a programado la c&aacute;mara, y la cuenta regresiva llegaba a su fin. Me ignor&oacute; y mir&oacute; a la c&aacute;mara, la cual dispar&oacute; el flash cuatro o cinco veces.<\/p>\n<p>&mdash;Ya me voy a dormir &mdash;susurr&oacute;.<\/p>\n<p>Se baj&oacute; de la silla. Yo me acerqu&eacute; a ella. La agarr&eacute; de la cintura. A&uacute;n me daba la espalda.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; quer&eacute;s Eze? &mdash;pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>La abrac&eacute; por detr&aacute;s. Mi pelvis se apoy&oacute; en sus carnosas nalgas. La agarr&eacute; del ment&oacute;n e hice girar su rostro.<\/p>\n<p>Nos miramos en silencio. Ella acerc&oacute; sus labios. Yo recib&iacute; el beso. La lengua de Lelu empez&oacute; a moverse h&aacute;bilmente en mi boca. Apret&eacute; mi cuerpo al suyo. Sus gl&uacute;teos sintieron el endurecimiento de mi miembro. Mis dedos se movieron, disfrutando de cada fibra de su cuerpo, hasta que llegu&eacute; a sus pechos, a los cuales me aferr&eacute; con locura. Los masaje&eacute;, con violencia, mientras nos segu&iacute;amos comiendo la boca. De repente, sent&iacute; c&oacute;mo Lelu se las arreglaba para mover su mano hasta llegar a mi sexo. Lo apret&oacute; con la misma intensidad con que yo magreaba sus tetas. Movi&oacute; mi tronco como si se tratase de una palanca. Parec&iacute;a jugar con &eacute;l.<\/p>\n<p>Se dio vuelta y me sonri&oacute;, en un gesto un tanto perverso.<\/p>\n<p>Me arrodill&eacute;. Acerqu&eacute;, con timidez, mis labios a sus gl&uacute;teos. Los bes&eacute; con suavidad. Luego los lam&iacute;, una y otra vez. Lelu se inclin&oacute; y se apoy&oacute; sobre la mesada. Mord&iacute; una de sus nalgas. A ella pareci&oacute; divertirla. Le baj&eacute; lentamente la bombacha. Sus nalgas estaban separadas una de otra. Enterr&eacute; mi cara entre ellas y ol&iacute;. Saqu&eacute; la lengua y frot&eacute; con ella su arito de cuero. Lelu gimi&oacute;. Lam&iacute; una y otra vez, hasta dejar su culo lleno de saliva. El sabor de su carne era el m&aacute;s delicioso que hab&iacute;a probado en toda mi vida. Hund&iacute; mis dedos en los cachetes, mientras ahora la lenga la perforaba, enterr&aacute;ndose varios mil&iacute;metros.<\/p>\n<p>&mdash;Cogeme Eze &mdash;dijo entre gemidos.<\/p>\n<p>Esas eran las &uacute;nicas palabras que pod&iacute;an haberme hecho desistir de seguir con mi cara pegada en su culo.<\/p>\n<p>Me par&eacute;. La agarr&eacute; de las caderas.<\/p>\n<p>&mdash;No se te ocurra acabar adentro. &mdash;dijo, consciente de que ninguno de los dos interrumpir&iacute;a ese momento para correr a buscar profil&aacute;cticos.<\/p>\n<p>Separ&oacute; sus piernas. Me acomod&eacute;, apunt&eacute; mi lanza a su cueva. Hice un movimiento p&eacute;lvico y se la met&iacute;. Ella solt&oacute; un largo gemido.<\/p>\n<p>Se sent&iacute;a la humedad de su sexo. Mi verga se resbalaba con facilidad, a la vez que su hermoso orto se sent&iacute;a deliciosamente en mis muslos cada vez que la penetraba. La agarr&eacute; otra vez de las tetas y ahora empec&eacute; a met&eacute;rsela con mayor velocidad.<\/p>\n<p>Lelu gritaba sin pudor, cada vez m&aacute;s fuerte, mientras me lo cog&iacute;a en la cocina.<\/p>\n<p>Sent&iacute; que ya no iba a aguantar m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Vas a acabar? &mdash;Pregunt&oacute; ella, demostrando que ten&iacute;a m&aacute;s experiencia de la que pude haber imaginado.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; &mdash;dije, agitado.<\/p>\n<p>Dej&eacute; de penetrarla. Lelu se dio vuelta y se arrodill&oacute;.<\/p>\n<p>Pens&eacute; que deb&iacute;a masturbarme hasta acabar en su cara. Pero Lelu me arrebat&oacute; la pija y se la llev&oacute; a la boca. Empez&oacute; a chup&aacute;rmela. El placer era demasiado intenso. Mi hijastra me miraba a los ojos con cara morbosa mientras me la mamaba. Su cabello estaba despeinado y se mov&iacute;a para adelante, interrumpiendo su labor. La ayud&eacute; a acomod&aacute;rselo, y ella sigui&oacute; chupando.<\/p>\n<p>Hice un movimiento y se la enterr&eacute; hasta la garganta. Lelu abri&oacute; desmesuradamente los ojos, y empez&oacute; a hacer sonidos, como si se estuviese atragantando. Golpe&oacute; mi pierna. La liber&eacute; de mi verga. Lelu tosi&oacute; y escupi&oacute; con abundancia. Sus ojos lagrimeaban, y su maquillaje comenz&oacute; a correrse. Una puerca hermosa mi Lelu.<\/p>\n<p>Cuando descans&oacute; lo suficiente le arrim&eacute; mi verga babeante de nuevo. Ella no le hice asco y se la trag&oacute; de nuevo. Enseguida lleg&oacute; el orgasmo. Mi pija explot&oacute; y larg&oacute; un mont&oacute;n de semen, el cual cay&oacute; adentro de la boca de Lelu, hasta la &uacute;ltima gota.<\/p>\n<p>Abri&oacute; la boca y me mostr&oacute; que el l&iacute;quido viscoso que todav&iacute;a no se hab&iacute;a tragado.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s cerr&oacute; la boca y vi c&oacute;mo un movimiento en su garganta evidenciaba que algo entraba por ella. Abri&oacute; la boca de nuevo, sonriente, y me mostr&oacute; que ya no quedaba nada de semen adentro. Aunque entre sus dientes todav&iacute;a se ve&iacute;an unos finos hilos de mi leche.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Viste? Soy una nena mala &mdash;dijo.<\/p>\n<p>Se par&oacute;, y se despoj&oacute; de su &uacute;ltima prenda, el corpi&ntilde;o. Sus tetas de pezones rosados quedaron frente a m&iacute;. Las bes&eacute;. Mord&iacute; los pezones mientras masajeaba su culo.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos a tu cuarto &mdash;propuse.<\/p>\n<p>Lelu fue correteando, desnuda, hasta su habitaci&oacute;n. Cuando llegu&eacute;, me encontr&eacute; con que la puerta no abr&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Andate degenerado!, te voy a acusar de abuso &mdash;grit&oacute; con crueldad.<\/p>\n<p>Empuj&eacute; con m&aacute;s fuerza, hasta que se abri&oacute;. Lelu fue a la cama y se tir&oacute; boca arriba. Abri&oacute; sus piernas y las flexion&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Dale, haceme lo que tanto quer&iacute;as hacer, viejo pervertido.<\/p>\n<p>Me desnud&eacute; por completo. Me fui al encuentro de mi amor imposible. Mi cuerpo marr&oacute;n y lleno de vellos contrastaba con su piel suave y blanca. Aun as&iacute;, nuestros cuerpos se mezclaron y se convirtieron en uno s&oacute;lo durante toda la noche.<\/p>\n<p>Perd&iacute; la cuenta de cu&aacute;ntas veces acab&eacute;, pero sin dudas bat&iacute; r&eacute;cord.<\/p>\n<p>A las siete de la ma&ntilde;ana la dej&eacute; dormida, completamente desnuda sobre la cama. En la habitaci&oacute;n quedaba un intenso olor a sexo. Me di una ducha. Ten&iacute;a mucho sue&ntilde;o, pero aun as&iacute; me dispuse a preparar el desayuno para Carmen, quien no tardar&iacute;a en llegar.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 X Una de mis pel&iacute;culas favoritas es Basic Instinct. Tiene la dosis justa de suspenso y fuertes escenas er&oacute;ticas, las cuales no aparecen de la nada, de manera forzada, sino que est&aacute;n relacionadas con la trama. Y claro, Sharon Stone est&aacute; para partirla al medio. 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