{"id":25093,"date":"2020-08-07T22:00:00","date_gmt":"2020-08-07T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-08-07T22:00:00","modified_gmt":"2020-08-07T22:00:00","slug":"la-casada-mal-follada-y-el-enmascarado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-casada-mal-follada-y-el-enmascarado\/","title":{"rendered":"La casada mal follada y el enmascarado"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"25093\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Despu&eacute;s de desayunar y hacer las tareas en su casa, Gracia, una joven de 29 a&ntilde;os, fue a tender la ropa a la terraza de su casa, una casa de tres pisos. El sol pegaba fuerte. Llevaba puestas unas gafas de sol con monturas azules para proteger sus ojos de &eacute;l. Soplaba una ligera brisa que hac&iacute;a que su vestido blanco se pegase a su cuerpo y se marcasen en &eacute;l sus nalgas y sus piernas. Gir&oacute; la cabeza, mir&oacute; para el monte y vio a un enmascarado sentado con la espalda apoyada a un pino. Era moreno.<\/p>\n<p>Desde la distancia no pod&iacute;a apreciar el color de sus ojos ni si era guapo o feo, lo que pod&iacute;a ver es que era delgado y vest&iacute;a unos vaqueros y una camiseta blanca en la que ten&iacute;a algo as&iacute; como un peque&ntilde;o logotipo que tampoco pod&iacute;a distinguir. Pon&iacute;a una pinza sobre el tendal para sujetar una s&aacute;bana azul cuando volvi&oacute; a girar la cabeza. Vio al enmascarado mirando para ella y toc&aacute;ndose el paquete. Se puso detr&aacute;s de la s&aacute;bana para verlo c&oacute;modamente mientras tend&iacute;a la ropa.<\/p>\n<p>El enmascarado mirando para ella sac&oacute; la polla empalmada y comenz&oacute; a pelarla muy lentamente. Gracia, sin quitarle la vista de encima, tend&iacute;a la ropa a la velocidad que la tender&iacute;a una tortuga si se pudiese poner de pie y tuviese manos&#8230; La polla, desde la terraza, parec&iacute;a normalita, luego se fij&oacute; y vio que, o el enmascarado ten&iacute;a la mano enana, o ten&iacute;a un poll&oacute;n.<\/p>\n<p>Gracia, que se mataba a pajas porque era una mal follada, al meter la mano dentro de las bragas sinti&oacute; un morbo tremendo, tal fue el morbo, que apart&oacute; la s&aacute;bana para que el enmascarado viese su vestido levantado y donde ten&iacute;a la mano, despu&eacute;s se volvi&oacute; a poner detr&aacute;s de la s&aacute;bana. Vio c&oacute;mo el enmascarado se la pelaba m&aacute;s aprisa. Si lo tuviera all&iacute; le har&iacute;a una mamada que lo dejar&iacute;a con las piernas temblando y despu&eacute;s lo follar&iacute;a hasta dejarlo con los ojos en blanco.<\/p>\n<p>Mirando c&oacute;mo se pajeaba el enmascarado y mientras dos de sus dedos frotaban el cl&iacute;toris y entraban y sal&iacute;an de ella se le fue encharcando el co&ntilde;o. Deseaba aquella polla dentro. Se mord&iacute;a el labio inferior, se tocaba las tetas, se met&iacute;a un dedo en el culo&#8230;, se hizo de todo. Era su primera paja en p&uacute;blico y su sexo lubric&oacute; una cosa mala&#8230; Sus dedos ya chapoteaban dentro del co&ntilde;o cuando se vino. Se corri&oacute; con tanta fuerza que tuvo que morder una s&aacute;bana para no gritar. El enmascarado la vio y se corri&oacute; con ella.<\/p>\n<p>Acabara de correrse y vio una lagartija que parec&iacute;a que tambi&eacute;n la miraba a ella. Sali&oacute; corriendo sin acabar de tender la ropa, Gracia corri&oacute; hacia la casa y la lagartija, m&aacute;s asustada que ella, corri&oacute; en direcci&oacute;n contraria.<\/p>\n<p>A la hora de tomar la siesta, Gracia, antes de meterse en cama, se puso una camisa blanca por encima de sus bragas negras y de su sujetador a juego. Con sus pies sobre las fr&iacute;as baldosas de granito del piso se hizo una autofoto con su celular para mand&aacute;rsela a su marido al trabajo e ir calentado la cena.<\/p>\n<p>En la puerta de la habitaci&oacute;n apareci&oacute; el enmascarado, tendr&iacute;a unos 20, 21 o 22 a&ntilde;os, era moreno, guapo, fuerte, muy alto, de ojos marrones, vest&iacute;a el mismo pantal&oacute;n vaquero, calzaba unas zapatillas de deporte blancas, y lo que le pareciera un peque&ntilde;o logotipo en la camiseta blanca era el escudo del Real Madrid. Supo al momento quien era. El antifaz que llevaba no le val&iacute;a de nada, c&oacute;mo no le valdr&iacute;a a Antonio Banderas en el Zorro con la Z Jones si no fuera una pel&iacute;cula.<\/p>\n<p>Se quedaron mirando sin decir nada. El enmascarado se quit&oacute; la camiseta. Gracia vio su tableta. Cont&oacute; las piezas que ten&iacute;a debajo de sus impresionantes pectorales, y luego vio saliendo de debajo del cinto y tapando su ombligo el glande de una polla gorda. El enmascarado, que ol&iacute;a a var&oacute;n dandy, se acerc&oacute; a ella y quit&aacute;ndole el sujetador negro le dio un pico. Ya con el sujetador sobre el piso, le pas&oacute; la lengua entre los labios de un lado al otro, Gracia, sin pintura, sin carm&iacute;n en los labios y oliendo a jab&oacute;n de ba&ntilde;o, sac&oacute; la punta de su lengua y esta se roz&oacute; con la del enmascarado. Ech&oacute; sus brazos alrededor de su cuello y comenz&oacute; un juego de besos con lengua que acab&oacute; con la polla del enmascarado echando aguadilla por el meato y con su co&ntilde;o mojado.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de los besos, Gracia, se agach&oacute;, le abri&oacute; el cinto, le bajo la cremallera, los pantalones y los boxers y vio la polla completa, la polla y los cojones, unos cojones acorde con el tama&ntilde;o de la polla. Aquella cosa llenaba el co&ntilde;o de la mujer m&aacute;s exigente. La vio tan apetitosa que la chup&oacute; c&oacute;mo un caramelo y la lami&oacute; c&oacute;mo si fuese un helado, luego lami&oacute; y chup&oacute; los cojones y lo masturb&oacute; c&oacute;mo solo ella sab&iacute;a hacer, sin prisa, sin pausa y cada cosa a su debido tiempo&#8230; Lo masturbaba y lam&iacute;a sus cojones cuando el enmascarado se comenz&oacute; a correr&#8230; Al correrse su leche espesa y caliente baj&oacute; por la polla abajo, al llegar a sus cojones Gracia la lami&oacute; y la trag&oacute;. Al acabar de correrse, Gracia se incorpor&oacute;.<\/p>\n<p>El enmascarado volvi&oacute; a besarla con lengua. La ech&oacute; sobre la cama, se quit&oacute; las zapatillas de deporte, los pantalones, los boxers y los calcetines y se qued&oacute; en pelota picada. Gracia vio su polla, ahora colgaba, morcillona. El enmascarado le quit&oacute; las bragas negras. No hab&iacute;a por d&oacute;nde cogerlas, estaban mojadas por todas las partes, y no era de extra&ntilde;ar, ya que los jugos del co&ntilde;o de Gracia mojaran hasta su ojete y su perin&eacute;.<\/p>\n<p>Gracia era una mujer completa, un mujer&oacute;n. Sus ojos eran oscuros y grandes, su boca ten&iacute;a unos labios gruesos y sensuales, su nariz era peque&ntilde;a, sus tetas eran grandes, sus areolas y sus pezones eran marrones grandes y gordos, sus caderas anchas, su cintura poco marcada, su culo redondo y sus piernas fuertes y bien torneadas.<\/p>\n<p>El enmascarado se dijo a si mismo que la mejor cosa que hiciera en su vida fuera entrar por una ventana de aquella casa.<\/p>\n<p>Se ech&oacute; a su lado sobr&eacute; una s&aacute;bana azul, que era lo &uacute;nico que cubr&iacute;a la cama. Le acarici&oacute; el cabello c&oacute;mo si fuese su enamorado, la bes&oacute; en la frente en la nariz, le dio un pico en los labios, bes&oacute; su ment&oacute;n, y sin tocar sus tetas con las manos, las bes&oacute;, las lami&oacute; y las chup&oacute;, luego las cogi&oacute; con las dos manos, las amas&oacute;, las mam&oacute; bien mamadas y le mordi&oacute; con suavidad los pezones. Gracia, con las manos detr&aacute;s de la nuca y los ojos cerrados gem&iacute;a c&oacute;mo una gata en celo&#8230; Vio su co&ntilde;o depilado.<\/p>\n<p>La humedad brillaba sobre &eacute;l. El enmascarado meti&oacute; todo el co&ntilde;o en la boca, enterr&oacute; la lengua en la vagina y acarici&oacute; con ella su meato. Las manos de Gracia dejaron la nuca. La mano izquierda agarr&oacute; la almohada y la llev&oacute; a su boca y la derecha cogi&oacute; la cabeza del enmascarado. Su pelvis se movi&oacute; de abajo a arriba, de arriba a abajo y en segundos le llen&oacute; la boca de jugos con una inmensa corrida mientras ahogaba sus gritos de placer en la almohada.<\/p>\n<p>Cuando dej&oacute; de mover la pelvis, el enmascarado sac&oacute; su lengua de la vagina, le ech&oacute; las manos a las tetas. Lami&oacute; el co&ntilde;o y despu&eacute;s lami&oacute; el glande del cl&iacute;toris, muy suavecito y solo con la punta de la lengua, deteni&eacute;ndose cada poco para lamer los jugos que sal&iacute;an del co&ntilde;o al tiempo que con sus manos magreaba las tetas y jugaba con sus pezones&#8230; As&iacute; estuvo hasta que Gracia comenz&oacute; a gemir y a mover la pelvis de nuevo. Era obvio que se iba a correr.<\/p>\n<p>El enmascarado quiso retardar el cl&iacute;max, dej&oacute; de comerle el co&ntilde;o y la bes&oacute; con sus labios pringados de jugos. Gracia, despu&eacute;s del largo beso, le dio la vuelta. Lo bes&oacute; en la frente, en la nariz, le dio un pico en los labios, bes&oacute; su ment&oacute;n, masaje&oacute; sus pectorales, le chup&oacute;, los peque&ntilde;os pezones, subi&oacute; encima de &eacute;l, cogi&oacute; la polla, la puso en la entrada y empuj&oacute; con el culo. Entr&oacute;, m&aacute;s entr&oacute; tan apretada que a Gracia se le cerr&oacute; el ojo del culo de golpe y despu&eacute;s le empez&oacute; a latir. Apret&oacute; las nalgas y antes de que la polla llegase al fondo se corri&oacute; c&oacute;mo una loca, y digo c&oacute;mo una loca porque sus gemidos de placer, si el enmascarado no le tapa la boca, los oyen todos los vecinos.<\/p>\n<p>Al acabar de correrse lo sigui&oacute; follando. La polla entraba y sal&iacute;a del co&ntilde;o perdida de jugos. A Gracia le encantaba sentir como se deslizaba la polla por &eacute;l. No hac&iacute;a m&aacute;s que darle placer. El enmascarado le com&iacute;a las tetas y la nalgueaba. Cuando no lo se las acariciaba o mamaba Gracia cabalgaba con las tetas al viento, unas tetas que iban de atr&aacute;s a delante y de delante a atr&aacute;s. El enmascarado, por sus gemidos, sab&iacute;a cu&aacute;ndo se iba a correr. Esta vez, cuando sinti&oacute; que se ven&iacute;a, le tap&oacute; la boca y la nariz con una mano, le apret&oacute; el cuello con la otra y la foll&oacute; c&oacute;mo lo har&iacute;a un perro, a toda mecha. Gracia se corri&oacute; como una bendita sintiendo c&oacute;mo el enmascarado le llenaba el co&ntilde;o de leche.<\/p>\n<p>Al acabar de correrse la solt&oacute;. Gracia respir&oacute; hondo. No le dio tiempo a que se le bajara la polla. Comenz&oacute; a follarlo a toda hostia, a mil por hora, tan r&aacute;pido lo foll&oacute; que en segundos se vino ella, despu&eacute;s le puso el co&ntilde;o en la boca y cogi&eacute;ndole la cabeza y frotando su co&ntilde;o en su cara se la pring&oacute; de leche, dici&eacute;ndole as&iacute; que si &eacute;l pod&iacute;a ser un cabr&oacute;n abus&oacute;n, ella a&uacute;n lo pod&iacute;a ser m&aacute;s, pero estaba equivocada, el enmascarado le dio la vuelta y le limpi&oacute; el co&ntilde;o de leche y jugos a lamida limpia&#8230;<\/p>\n<p>Despu&eacute;s sigui&oacute; follando su vagina con la lengua y lamiendo y chupando labios y cl&iacute;toris hasta que volvi&oacute; a sentir los jugos agridulces de su corrida entrar en su boca. Sin dejar que se recuperase del tremendo placer que sinti&oacute;, la puso a cuatro patas, le jal&oacute; el cabello y la foll&oacute; c&oacute;mo si su polla fuese una ametralladora&#8230;<\/p>\n<p>Gracia, en nada, se volvi&oacute; a correr, y se corri&oacute; con tanta fuerza que cuando le solt&oacute; el cabello se derrumb&oacute; sobre la cama. En vez de chillar, c&oacute;mo era costumbre en ella, se re&iacute;a sin parar y al re&iacute;rse su co&ntilde;o se abr&iacute;a y se cerraba apretando la polla y ba&ntilde;&aacute;ndola de jugos. El enmascarado le volvi&oacute; a llenar el co&ntilde;o de leche.<\/p>\n<p>Al acabar, visti&eacute;ndose, y poniendo voz que no era la suya, le pregunt&oacute; el enmascarado:<\/p>\n<p>-&iquest;Puedo volver a este templo del sexo?<\/p>\n<p>Gracia le contest&oacute;:<\/p>\n<p>-No creo que a tu hermano le gustase mucho, Ad&aacute;n.<\/p>\n<p>Quique.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Despu&eacute;s de desayunar y hacer las tareas en su casa, Gracia, una joven de 29 a&ntilde;os, fue a tender la ropa a la terraza de su casa, una casa de tres pisos. El sol pegaba fuerte. Llevaba puestas unas gafas de sol con monturas azules para proteger sus ojos de &eacute;l. 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