{"id":25138,"date":"2020-08-10T23:23:38","date_gmt":"2020-08-10T23:23:38","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-08-10T23:23:38","modified_gmt":"2020-08-10T23:23:38","slug":"mi-prima-se-viste-de-novia-capitulo-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-prima-se-viste-de-novia-capitulo-3\/","title":{"rendered":"Mi prima se viste de novia (Cap\u00edtulo 3)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"25138\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>No s&eacute; si el instante en donde nuestras miradas se encontraron habr&iacute;a superado el segundo pero, incluso siendo as&iacute;, Julia me hab&iacute;a regalado un recuerdo que durar&iacute;a por siempre en mi memoria.<\/p>\n<p>Si darme nada, ni un gesto de complicidad, ni una sonrisa p&iacute;cara, mi prima volvi&oacute; a cerrar los ojos y continu&oacute; chup&aacute;ndole la pija al novio delante de m&iacute;. Otra vez las lamidas, su saliva cay&eacute;ndole de la boca, su lengua juguete&aacute;ndole en el glande fl&aacute;ccido del pibe desmayado.<\/p>\n<p>No ten&iacute;a dudas de que me hab&iacute;a visto. Estaba seguro de eso. Pero a ella pareci&oacute; no importarle ni en lo m&aacute;s m&iacute;nimo.<\/p>\n<p>Cuando se cans&oacute; de petearle la verga muerta, se puso de pie, se acost&oacute; en su lugar de la cama y se durmi&oacute;.<\/p>\n<p>Por mi cabeza volaba la imaginaci&oacute;n, pero sobretodo volaban las preguntas. &iquest;Era un juego perverso de ella hacia m&iacute;? &iquest;Era yo el perverso, jugando s&oacute;lo con mi mente?<\/p>\n<p>Faltaba una semana para su boda, estaba todo arreglado, hasta incluso su luna de miel a la que part&iacute;an ni bien terminada la fiesta. &iquest;Y justo ahora hab&iacute;a decidido jugar con mis deseos? No le encontraba sentido.<\/p>\n<p>Lo m&aacute;s parecido a una l&oacute;gica que encontr&eacute;, fue echarme toda la culpa a m&iacute;. Tal vez ella se encontraba en un momento de decisiones, de presiones sociales, de debilidad emocional; y yo me hab&iacute;a aprovechado de todo eso tom&aacute;ndomelo a nivel personal. &iexcl;Y encima esa noche estaba totalmente borracha!<\/p>\n<p>Me dieron n&aacute;useas cuando entend&iacute; que le hab&iacute;a fallado. Que Julia no hab&iacute;a intentado calentarme, sino que era m&aacute;s bien un simple pedido de ayuda. Las n&aacute;useas se hicieron m&aacute;s potentes. &iexcl;En vez de ayudarla, abus&eacute; de ella! Yo era su mejor amigo, su propio primo y en vez de acompa&ntilde;arla, la hab&iacute;a manoseado.<\/p>\n<p>&iexcl;Yo era aquella especie de adulto referente y le hab&iacute;a manchado todo el culo al apoyarle la pija, mientras dorm&iacute;a borracha!<\/p>\n<p>Me levant&eacute; de golpe y fui a vomitar al ba&ntilde;o. Me mir&eacute; al espejo y me di asco. Ya no ten&iacute;a excusas. Todo, absolutamente todo era culpa.<\/p>\n<p>Abr&iacute; la canilla para juntar agua en mis manos y estamparlas en mi rostro, pero la cerr&eacute; de inmediato. Esta vez ten&iacute;a que irme, si o si, y las veces anteriores que me lav&eacute; la cara, hab&iacute;a encontrado, al instantes, excusas para quedarme. Esta vez no. Agarrar&iacute;a las llaves de Julia, me ir&iacute;a y tal vez con suerte, m&aacute;s tarde recibir&iacute;a un llamado de ella pidi&eacute;ndome que vuelva a abrirle. Ah&iacute;, tal vez, podr&iacute;a contarle lo sucedido y disculparme con las cosas m&aacute;s calmas y tal vez, ella me perdonar&iacute;a.<\/p>\n<p>Eran muchos &ldquo;tal vez&rdquo; pero sino no, todo era la nada.<\/p>\n<p>Escrib&iacute; una nota dici&eacute;ndole que me llevaba su llavero, que me llame cuando se despierte y vendr&iacute;a a rescatarla. Abr&iacute; la puerta y me fren&eacute; de golpe al segundo paso que di en la vereda. Tuve una idea y volv&iacute; a entrar. Fui hasta la habitaci&oacute;n, agarr&eacute; la tanga blanca que hab&iacute;a tirado al suelo y la guard&eacute; en mi bolsillo. No era ni un recuerdo, ni un souvenir: pens&eacute; que tal vez pod&iacute;a inspeccionarla al llegar a mi casa, en busca de alg&uacute;n signo, un poco de flujo o alguna mancha que alivie mi culpa al mostrarme si, al menos, ella tambi&eacute;n se hab&iacute;a calentado. Si, aunque sea, sentir mi pija presion&aacute;ndole el agujero del orto, la hab&iacute;a excitado.<\/p>\n<p>En el colectivo record&eacute; su mano toc&aacute;ndose el culo y la bombacha cuando la sinti&oacute; pegajosa. Record&eacute;, tambi&eacute;n, la mirada en sus ojos mientras se com&iacute;a el pito de Fabi&aacute;n. Record&eacute; que ella me hab&iacute;a pedido que me acueste con ella. Que la abrace y que, cuando lo hice, ella misma acomod&oacute; la cola pegada a m&iacute;.<\/p>\n<p>Pero me fren&eacute;. Cumpl&iacute;a con todo el clich&eacute; de los violadores: &ldquo;Ella me busc&oacute; primero&rdquo;, &ldquo;Ella se me insinu&oacute;&rdquo;, &ldquo;Ella estaba vestida como una putita&rdquo;, &ldquo;Ella se hac&iacute;a la que no, pero bien que quer&iacute;a&rdquo;. &iquest;En qu&eacute; parte de la historia dej&oacute; de tener importancia el consentimiento?<\/p>\n<p>Gir&eacute; mi cabeza hacia el lado de la ventana del colectivo y volv&iacute; a vomitar. Si hab&iacute;a gente mirando o no, me import&oacute; poco.<\/p>\n<p>Lo &uacute;nico parecido a ese consentimiento, era una frase que le hab&iacute;a dicho a sus amigas en un juego. Era un argumento sumamente d&eacute;bil. Imperceptible. Ni siquiera sab&iacute;a si era un argumento.<\/p>\n<p>Vomit&eacute; de nuevo. Lo peor de todo era que sab&iacute;a que toda esa situaci&oacute;n me hab&iacute;a sobrepasado. No s&eacute; si habr&iacute;a podido no hacerlo. Me sent&iacute;a culpable, es cierto, pero lo que me dol&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s, era que no hab&iacute;a podido parar.<\/p>\n<p>Si se me daba la oportunidad otra vez, no sab&iacute;a si no volver&iacute;a a hacerlo.<\/p>\n<p>Tuve miedo de m&iacute; mismo. La pasi&oacute;n y el deseo que mi prima hab&iacute;a despertado en mi, me daba miedo: ese era el clich&eacute; m&aacute;s peligroso: &ldquo;No me pude aguantar&rdquo;.<\/p>\n<p>Al llegar a mi departamento, lo primero que hice fue irme a la cama. Eran las 12 del mediod&iacute;a y ya estaba realmente muy cansado. Me qued&eacute; dormido al instante y a las tres horas me despert&eacute; con la chota parad&iacute;sima. No sol&iacute;a recordar mis sue&ntilde;os, pero este qued&oacute; en mi mente como si fuese una pel&iacute;cula.<\/p>\n<p>Est&aacute;bamos con Julia en una habitaci&oacute;n hermosa, como si fuese un hotel de cinco estrellas. Mi prima en la cama, recostada boca abajo y yo encima de ella. Junto a nosotros hab&iacute;a un ventanal donde se ve&iacute;a el cielo celeste, completamente despejado; pero hab&iacute;a una particularidad: el suelo tambi&eacute;n era cielo, celeste, despejado. Exactamente igual. Como si estuvi&eacute;semos volando y el cuarto fuese nuestra nave nodriza.<\/p>\n<p>Yo intentaba hacerle la colita suavemente, despacio. Ella gritaba cuando mi pija entraba un poco, se quejaba que le dol&iacute;a, pero me ped&iacute;a que no pare. Intentando de esa manera habremos estado un buen rato. Pod&iacute;a sentir lo apretado que estaba, c&oacute;mo la temperatura de su ano me abrazaba la verga y hasta lograba imaginarme pensando &ldquo;Que lindo es desvirgarse un culito as&iacute;&rdquo;. Luego recuerdo cuando ya hab&iacute;a entrado. Esta vez no le hac&iacute;a la cola. Esta vez le romp&iacute;a el culo. Con todas mis fuerzas. Julia lloraba del dolor y yo con una mano le tapaba la boca, pero cada tanto lograba quit&aacute;rsela para gritar m&aacute;s fuerte y pedirme que no pare. Que siga. Que por favor la trate como a una puta. Que no importaba si al otro d&iacute;a no pod&iacute;a sentarse o si no pod&iacute;a caminar por una semana entera. Que no le importaba si ten&iacute;a que estar un mes durmiendo con el culo para arriba, para soportar el dolor. Y yo cumpl&iacute;a sus &oacute;rdenes como una fiera animal. Y despert&eacute;. Si existiese la opci&oacute;n de quedarme en ese sue&ntilde;o por siempre, la habr&iacute;a tomado, sin dudar.<\/p>\n<p>Me fui al comedor, prend&iacute; la tele y encontr&eacute; un partido de futbol. Jugaban Belgrano de C&oacute;rdoba y Sarmiento de Jun&iacute;n. Un embole. No conoc&iacute;a a ninguno de los veintid&oacute;s jugadores que estaban en la cancha. De todas formas, puse una silla enfrente y me lo puse a mirar. &ldquo;Cualquier cosa que me frene el bocho, me iba a ser &uacute;til&rdquo;. Pero no funcion&oacute;. Entre el sue&ntilde;o que hab&iacute;a tenido y todo lo vivido la noche anterior, no pod&iacute;a bajar la excitaci&oacute;n. Cada recuerdo me hac&iacute;a latir el pito.<\/p>\n<p>Me acord&eacute; de la tanga blanca de Julia que ten&iacute;a en el bolsillo del pantal&oacute;n y la fui a buscar. Mirarla por dos segundos me alcanz&oacute; y me sobr&oacute; para notar lo manchada de flujo, ahora seco, que estaba la parte donde ten&iacute;a la concha apoyada. Por un lado me relaj&oacute; un poco la culpa pero por el otro, tener su bombacha sucia en mis manos, desato otra vez a ese monstruo con un apetito sexual tan prohibido que me pon&iacute;a la piel de gallina.<\/p>\n<p>Ah&iacute; sentado, en la silla de mierda, frente un televisor de mierda, que transmit&iacute;a un partido de mierda, volv&iacute; a sentirme en el para&iacute;so cuando lleve la prenda &iacute;ntima de mi prima hacia mi cara y pude sentir el olor de su conchita. Me volv&iacute;a loco. Pod&iacute;a sentir el olor a guasca que mi pija apenas le hab&iacute;a dejado en la parte del culo, cuando ella todav&iacute;a la ten&iacute;a puesta y m&aacute;s loco me a&uacute;n me pon&iacute;a. No dude en met&eacute;rmela en la boca, desesperado. Quer&iacute;a sentir todo. Nuevamente en mi mano, la acomod&eacute; y comenc&eacute; a lamer, primero lento y luego sin control, esa parte que hab&iacute;a recibido sus jugos vaginales. Era un &eacute;xtasis. Una droga que te transportaba a otro mundo. &ldquo;Este es el gusto de la concha de mi prima&rdquo; pensaba.<\/p>\n<p>Entonces no aguante m&aacute;s. Saque la verga afuera, puse el glande sobre la parte donde ir&iacute;a su concha y me comenc&eacute; a pajear. A las tres subidas y bajadas la bombacha blanca ya estaba empapada por mi semen. Esa hab&iacute;a sido, hasta ese momento, la mejor paja de mi vida.<\/p>\n<p>Ahora si ya estaba relajado. Volv&iacute; a mi cama y nuevamente me dorm&iacute; al instante. Esta vez, si so&ntilde;&eacute; algo, no lo record&eacute;.<\/p>\n<p>Me despert&eacute; sinti&eacute;ndome como nuevo. Quise averiguar cuantas horas hab&iacute;a estado roncando y agarr&eacute; el celular. Hab&iacute;an sido 4. Pero adem&aacute;s de la hora, el celular me mostr&oacute; que ten&iacute;a 15 llamadas perdidas de Julia. &ldquo;&iexcl;La puta madre! &iexcl;Las llaves!&rdquo;, pens&eacute;. &ldquo;O quiere que le explique por qu&eacute; le hab&iacute;a manoseado y punteado el orto toda la noche&rdquo;. Daba igual. Intent&eacute; llamarla pero no me contest&oacute;. Le mande un mensaje diciendo que me ba&ntilde;aba e iba para all&aacute;. Esper&eacute; m&aacute;s o menos un minuto y como no me contest&oacute;, me met&iacute; a la ducha. &ldquo;A ver si con la suciedad del pelo y la piel, se va tambi&eacute;n la de mi mente y mi alma&rdquo; Pero ni siquiera con agua bendita se pod&iacute;a frenar lo que ya hab&iacute;a arrancado.<\/p>\n<p>Sal&iacute; del ba&ntilde;o, me vest&iacute; r&aacute;pidamente y cuando estaba por abrir la puerta de mi departamento, escuch&eacute; que alguien golpeaba. Era Julia. Lloraba desconsoladamente y ten&iacute;a en su mano una bolsa parecida a las que te dan cuando compras algo en un shopping. La abrac&eacute; de inmediato, ella solt&oacute; la bolsa y puso su cara en mi pecho, como hac&iacute;a siempre.<\/p>\n<p>&#8211; Reci&eacute;n llam&eacute; al registro civil, al sal&oacute;n, al catering y a la iglesia. &ndash; me dijo sin poder parar de llorar &ndash; Suspend&iacute; la boda. &iquest;Me puedo quedar unos d&iacute;as ac&aacute;? &iquest;Por favor?<\/p>\n<p>No quiero que piensen mal. Por supuesto que estaba interesado en saber qu&eacute; hab&iacute;a ocurrido. Tambi&eacute;n deseaba saber si yo hab&iacute;a tenido algo que ver con semejante decisi&oacute;n. Por supuesto que ver a mi prima llorando de esa manera, me pon&iacute;a en una situaci&oacute;n de tristeza tambi&eacute;n a m&iacute;. Por supuesto que sab&iacute;a lo feliz que estaba por casarse con el hombre de su vida, a quien no ten&iacute;a dudas, amaba profundamente. Y por supuesto que sab&iacute;a que el que se le haya arruinado el plan que tanto hab&iacute;a so&ntilde;ado, la hac&iacute;a completamente infeliz.<\/p>\n<p>Pero en ese momento lo &uacute;nico que pasaba por mi cabeza era que en mi departamento no hab&iacute;a sill&oacute;n, ni colch&oacute;n, ni siquiera una colchoneta. S&oacute;lo hab&iacute;a una cama.<\/p>\n<p>La tom&eacute; del rostro, le sequ&eacute; las l&aacute;grimas, le bes&eacute; la frente y le dije que s&iacute;. Que se pod&iacute;a quedar todo el tiempo que quisiese.<\/p>\n<p>Si les gusta, esta historia continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 No s&eacute; si el instante en donde nuestras miradas se encontraron habr&iacute;a superado el segundo pero, incluso siendo as&iacute;, Julia me hab&iacute;a regalado un recuerdo que durar&iacute;a por siempre en mi memoria. Si darme nada, ni un gesto de complicidad, ni una sonrisa p&iacute;cara, mi prima volvi&oacute; a cerrar los ojos y continu&oacute; chup&aacute;ndole [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":15848,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-25138","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25138","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15848"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25138"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25138\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25138"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25138"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25138"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}