{"id":25148,"date":"2020-08-11T22:00:00","date_gmt":"2020-08-11T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-08-11T22:00:00","modified_gmt":"2020-08-11T22:00:00","slug":"franciquatro-el-estudiante-guapo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/franciquatro-el-estudiante-guapo\/","title":{"rendered":"Franciquatro: El estudiante guapo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"25148\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Esta aventura tuvo lugar en la universidad hace unos meses. Estaba en la sala de estudiantes, sentado junto a una mesa, releyendo una conferencia. El lugar est&aacute; lleno de gente, muy ruidoso y con humo. Un joven, que probablemente acaba de entrar, se disculpa y me pregunta si puede sentarse frente a m&iacute;. Acepto educadamente. Me sonr&iacute;e, se sienta y se sumerge en la lectura de un libro. Es un chico guapo, de unos 21 a&ntilde;os como yo. Lo detallo por un momento. Lleva una camisa blanca de manga corta, vaqueros azul claro, zapatillas grises. Su pelo casta&ntilde;o enmarca un hermoso rostro sombreado por una barba de dos d&iacute;as. Ojos de avellana. Una boca carnosa y bien definida. Me seduce inmediatamente. Se dio cuenta de que lo estaba mirando. Bajo mi cabeza y pretendo leer mi conferencia. Me est&aacute; mirando ahora.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;No tienes un cigarrillo, por favor?, &mdash;me pregunta.<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, aqu&iacute;.<\/p>\n<p>Le entrego mi mochila, temblando un poco. Nuestros ojos se encuentran. Sonr&iacute;e y me da las gracias. Enciende su cigarrillo, y comienza a fumar mientras contin&uacute;a mir&aacute;ndome.<\/p>\n<p>Levanto la cabeza, tomo un cigarrillo y fumo mientras miro al vac&iacute;o. Nuestros ojos se encuentran de nuevo, pero esta vez nos miramos a los ojos. Se dedica a conversar sobre banalidades: clases, universidad, ex&aacute;menes que acaban de terminar. Entonces muy r&aacute;pidamente nos conocemos. Alexandre (as&iacute; se llama), r&aacute;pidamente dirige la conversaci&oacute;n y me hace preguntas sobre m&iacute;. Le respondo. Obviamente, est&aacute; interesado en m&iacute;. Estoy sorprendido. Es la primera vez que he coqueteado tan abiertamente, es m&aacute;s, en la universidad. Hablamos as&iacute; durante 20 minutos. Hay un silencio. Me da una sonrisa. Finalmente le sonr&iacute;o. Estoy convencido.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Te quiero!, &mdash;me dice.<\/p>\n<p>&mdash; Con mucho gusto, &mdash;le respondo. Pero, no en los ba&ntilde;os de la universidad, &iexcl;es demasiado espeluznante!<\/p>\n<p>&mdash; Bien, como quieras. Nuestras manos se est&aacute;n tocando. Se pone la lengua en los labios y me mira con fervor. Mira su reloj, garabatea algunas palabras en un papel.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Disculpa, tengo que correr, tengo clase!<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ya!, &mdash;le digo.<\/p>\n<p>No responde, se levanta: es duro como un ciervo. Me levanto a despedirle. Me mira la bragueta: yo tambi&eacute;n traiciono mi emoci&oacute;n. Sus ojos se abren de par en par. Pero tiene que ser discreto. Me da la mano y pone el papel en la palma de mi mano. Lo desdobl&eacute; y le&iacute;: &laquo;rdv 2 callej&oacute;n sin salida La Merced, en el primero&raquo;. Levanto la cabeza, pero &eacute;l ya ha desaparecido. Emocionado, decido ir a su cita.<\/p>\n<p>Son las seis, estoy en la entrada del callej&oacute;n sin salida. El lugar est&aacute; desierto. Llego a la altura del edificio 2. Empujo la puerta. Ah&iacute; est&aacute;, a la sombra del pasillo que lleva a la escalera del edificio. Nos estamos besando, pegados. Ni una palabra, nuestras manos van directamente a las cremalleras.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Qu&eacute; guapo eres! &mdash;le digo.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;No te quedes ah&iacute; parado, s&iacute;gueme! &mdash;Me golpea entre dos besos.<\/p>\n<p>Me lleva a los s&oacute;tanos, empuja la puerta de su cub&iacute;culo y la cierra detr&aacute;s de m&iacute;. Empezamos a besarnos de nuevo. Nuestras piernas se abrazan, mi sexo erecto se frota contra el suyo no menos duro. Nos acariciamos las nalgas. Nuestras pollas se frotan entre s&iacute;. Ya siento gotas de l&iacute;quido seminal goteando de mis genitales. Mientras seguimos mezclando nuestros labios con creciente avaricia, &eacute;l abre mi camisa y acaricia mi pecho. Pero su mano no se detiene, va m&aacute;s abajo y se detiene sobre mi bragueta: est&aacute; hinchada como la suya. Mi cola dibuja una barra a trav&eacute;s de la tela de los pantalones. Masajea mis genitales por un momento con movimientos verticales, luego abre mis jeans, me desabrocha la bragueta y desliza su mano dentro. Ahora me masturba sobre mis calzoncillos. Sigo su ejemplo, y me encuentro acariciando sus calzoncillos y luego su polla, que fui a buscar dentro.<\/p>\n<p>Deja mi boca y se arrodilla. Expande el el&aacute;stico de mis calzoncillos para liberar mi polla y los baja hasta mis muslos. Ahora estoy medio desnudo delante de &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Oh, qu&eacute; hermosa polla! &mdash;exclama.<\/p>\n<p>Me hace una paja por un momento. Entonces, sin esperar, empieza a chuparme la polla con avidez. Lo hace muy bien, tocando su lengua y sus labios con asombro. Despu&eacute;s de dos o tres minutos, estoy a punto de llegar, pero al sentirlo, se detiene y se levanta de nuevo.<\/p>\n<p>&mdash; Tu turno, &mdash;dice.<\/p>\n<p>Me arrodillo. Est&aacute; dura como el hierro. Le bajo los pantalones, que se pegan a su piel y hacen que su culo se vea tan bien y su bragueta tan rebotante. La tela blanca de sus calzoncillos est&aacute; apretada y h&uacute;meda a la altura de su glande. Esta vista me excita a&uacute;n m&aacute;s. Miro un momento distorsionado por la barra de su erecci&oacute;n.<\/p>\n<p>Beso la tela y empiezo a chuparla, primero a trav&eacute;s de su ropa interior, luego directamente en su polla. Esta es hermosa y de tama&ntilde;o medio. Su glande, por otro lado, es un enorme capullo hinchado de excitaci&oacute;n, grande, redondo y abundantemente mojado con l&iacute;quido seminal, emite un olor embriagador. Lamo sus ingles, luego el tronco, antes de esperar el maravilloso final. Veo las gotas como de roc&iacute;o que salen de su glande, antes de meterlo en el horno de mi boca. Su cola tiene un sabor dulce. Alex empieza a menearse como un loco y se da un empuje forzando su zona renal. Empiezo a ir r&aacute;pido, m&aacute;s r&aacute;pido, hasta que me quedo sin aliento. Entonces se vuelve completamente pasivo. Tengo mi nariz en el vell&oacute;n de su pubis y mis manos se aferran a sus caderas. Mi boca est&aacute; sola. El olor a sexo de su entrepierna aumenta mi ardor diez veces. Literalmente le chupo el sexo.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Basta, basta! No puedo soportarlo m&aacute;s&#8230; No puedo soportarlo.<\/p>\n<p>Soy sordo a sus s&uacute;plicas. Intenta apartar mi cabeza para hacerme parar, pero aprieto su polla m&aacute;s fuerte con mis labios y lengua; mis movimientos se aceleran; lo siento al borde de la agon&iacute;a; un escalofr&iacute;o recorre todo su cuerpo; su polla se hincha un poco m&aacute;s y un chorro de l&iacute;quido caliente, viscoso y acre llena mi boca. El sabor es fuerte, quiero escupirlo, pero otro chorro, luego sigue otro. Entonces me lo trago todo. Observo por un momento como su sexo se vuelve fl&aacute;cido de nuevo.<\/p>\n<p>Aunque cansado, Alex, sin embargo, se inclina para hacer que me corra a la vez. Obviamente quiere vengarse. Se traga mi sexo en su boca. R&aacute;pidamente recupero mi erecci&oacute;n. Siento mi pene tocando su paladar, sus dientes mastic&aacute;ndome suavemente, su lengua haci&eacute;ndome cosquillas en el freno y su succi&oacute;n se hace m&aacute;s fuerte. Siento que me desmayo. El placer es insoportable. Mis piernas se debilitan, pero la eyaculaci&oacute;n no viene. Se detiene para hacerme una paja con todo el conocimiento de un hombre: me hace una paja en el eje, luego en el glande y finalmente en las bolas. Pero el placer todav&iacute;a se me escapa. Y a&uacute;n as&iacute;, lo quiero.<\/p>\n<p>As&iacute; que, sin duda abrumado por mi resistencia, Alex decide hacer el truco. Su mano izquierda, que ha estado acariciando mis test&iacute;culos durante un tiempo, la desliza por debajo de mis nalgas, su dedo medio penetra en mi ano y me hace cosquillas en la pr&oacute;stata. La sensaci&oacute;n es demasiado agradable. Estoy apoyado en la pared y me permito hacerlo mientras lo animo. Es demasiado, mi orgasmo se desata, no tengo tiempo para evitarlo: descargo mi esperma en violentos tirones en su boca. Yo me caigo al suelo y &eacute;l tambi&eacute;n. Despu&eacute;s de unos minutos de recuperaci&oacute;n. Dejamos el lugar exhaustos. Me ofrece ir a su casa. Acepto. Su apartamento est&aacute; en el tercer piso, tiene unos 60 m2. Tan pronto como entro sigo su ejemplo y me pongo mis calzoncillos. Lentamente, mi sexo recupera su vigor. Sentados en el sof&aacute;, tomamos una cerveza. Me quedo mirando a Alex por un momento. Su cuerpo es finamente musculoso y su piel es de color blanco perlado.<\/p>\n<p>Se pone duro otra vez y me mira. Se arrodilla entre mis piernas, me quita los calzoncillos y empieza a lamerme el ano. Primero su lengua se queda en la entrada, luego la lleva dentro; entiendo lo que quiere. Me arrastra a su habitaci&oacute;n. Nos instalamos en su cama. Se pone un cond&oacute;n, se aplica un poco de saliva en el glande, pone mis piernas sobre sus hombros y presenta su sexo delante de mi ano. Da un primer golpe, pero su polla se desliza hacia un lado. Luego aprieta suavemente su glande y finalmente penetra en mi orificio.<\/p>\n<p>&mdash; Oh, eso es bueno, adelante, &mdash;le digo.<\/p>\n<p>En una serie de peque&ntilde;os golpes, su polla se entierra en mi culo. Se detiene un momento.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Est&aacute;s listo?<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, adelante, &mdash;dije.<\/p>\n<p>Est&aacute; empezando a darme un furioso golpe en las tripas. Sus manos, colocadas bajo mis nalgas, me elevan a la altura correcta. Pronto me da placer. Su cara est&aacute; roja, y ya parece cansado. Estamos empapados de sudor. Nos besamos salvajemente. Su polla estimula mi pr&oacute;stata y me hace sentir bien. Se me pone dura y empiezo a masturbarme. Cambiamos de posici&oacute;n: me pongo a cuatro patas. Reanuda sus ataques. Pero no quiero correrme ahora, quiero que se venga antes que yo, as&iacute; que me aprieto el culo. Pronto deja de moverse, mis entra&ntilde;as est&aacute;n muy apretadas. Se detiene de repente, hace un sonido de gemido y se viene, tras lo cual se derrumba encima de m&iacute;. Su semilla me quema el culo, a&uacute;n estando dentro del cond&oacute;n.<\/p>\n<p>Est&aacute; descansando, acostado sobre su est&oacute;mago. Contemplo su espalda, sus nalgas y sus piernas. Su trasero es hermoso: rebotante y dibujado como el de una antiguo efebo griego. No tengo ganas de sodomizarlo. Pero, me acuesto sobre &eacute;l y froto mi polla entre los dos l&oacute;bulos musculares de sus nalgas. Su cuerpo casi inerte me excita. Lo pongo de lado y me aprieto contra &eacute;l. Me sonr&iacute;e. Su sexo no se pone dif&iacute;cil. Cuelga exhausto de la parte baja del abdomen. Deslizo mi polla entre sus muslos y empiezo a moverme de un lado a otro. Esto me hace sentir como si me estuviera cogiendo a una mujer. Le beso. Mi cl&iacute;max se est&aacute; acercando. Puse a Alex de espaldas mir&aacute;ndome y me sent&eacute; en sus muslos. Me masturbo y me corro en sus genitales. Cansado, me desplomo a su lado. Nos dormimos r&aacute;pidamente. Por la ma&ntilde;ana temprano, lo dejo mientras a&uacute;n est&aacute; dormido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Esta aventura tuvo lugar en la universidad hace unos meses. Estaba en la sala de estudiantes, sentado junto a una mesa, releyendo una conferencia. El lugar est&aacute; lleno de gente, muy ruidoso y con humo. Un joven, que probablemente acaba de entrar, se disculpa y me pregunta si puede sentarse frente a m&iacute;. Acepto educadamente. 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