{"id":25187,"date":"2020-08-14T00:59:49","date_gmt":"2020-08-14T00:59:49","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-08-14T00:59:49","modified_gmt":"2020-08-14T00:59:49","slug":"mi-prima-se-viste-de-novia-capitulo-6","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-prima-se-viste-de-novia-capitulo-6\/","title":{"rendered":"Mi prima se viste de novia (Cap\u00edtulo 6)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"25187\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Las chicas, finalmente, usurparon mi cama. Yo estaba reci&eacute;n peteado, as&iacute; que no puse mucha resistencia a tirarme en el piso. Pero aunque estaba cansado, no lograba dormirme.<\/p>\n<p>Me colgu&eacute; reflexionando sobre lo que hab&iacute;a ocurrido y no hizo falta analizar mucho para darme cuenta de lo beneficioso que hab&iacute;a sido, para m&iacute;, toda la reciente situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Por un lado, le hab&iacute;a mostrado a mi prima que, en mi libido, ella no estaba sola. Era mentira, por supuesto, no hab&iacute;a otra cosa m&aacute;s en mi mente que mis deseos de cogerla. Pero ella ten&iacute;a pruebas suficientes, ahora, para creer que no era as&iacute;. Y me ven&iacute;a al pelo.<\/p>\n<p>&ldquo;Nunca debo mostrarme desesperado&rdquo;. &ldquo;Nunca debo mostrarle que puede tenerme a sus pies&rdquo;. &rdquo;Debe crecer en su cabeza la idea de que esta chance de cojer con su primo, puede ser la &uacute;nica&rdquo;. Tres puntos claves de mi t&aacute;ctica se hab&iacute;an reforzado cuando le llen&eacute; la garganta de leche a la prima de Fabi&aacute;n.<\/p>\n<p>Por otro lado le hab&iacute;a devuelto la moneda. Hab&iacute;a equilibrado la balanza en los hechos f&aacute;cticos. Yo la hab&iacute;a visto petear al novio. Ella me hab&iacute;a visto ponerle la pija en la boca a su amiga. Y si yo me hab&iacute;a calentado enormemente con esa escena, ella seguro que tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Darle motivos para que se toque pensando en m&iacute; era otro punto clave.<\/p>\n<p>Pasaban las horas y crec&iacute;a mi desvelo. En medio del silencio sepulcral que rondaba en el departamento, no tard&oacute; en llegar luego mi erecci&oacute;n al recordar la cara de putita de mi prima cuando me miraba y se tocaba la concha con el pijama puesto. Si a esa imagen le sumamos la alegr&iacute;a que ten&iacute;a por sentir que estaba ganando este juego, era m&aacute;s f&aacute;cil entender por qu&eacute; ten&iacute;a la verga como fierro nuevamente. Pero aunque iba a ser dif&iacute;cil, sab&iacute;a tambi&eacute;n que no era conveniente masturbarme. Necesitaba de esa excitaci&oacute;n para pensar mejor y m&aacute;s claro.<\/p>\n<p>Me levant&eacute; y fui al ba&ntilde;o. Y sent&iacute; un deja vu al ver otra vez las gotas espesas cayendo de la poronga en los &uacute;ltimos chorros de meada, que se hizo m&aacute;s profundo cu&aacute;ndo en el cesto de ropa sucia vi otra vez la tanguita blanca. En ese momento deb&iacute;a tener un sanguchito de flujos: primero los de ella, luego mi semen y otra vez los suyos. No pude ni siquiera pensarlo: la tome y la llev&eacute; hacia mi nariz. Ese olor a concha, m&aacute;s intenso esta vez, me enloqueci&oacute; por completo. Lam&iacute; nuevamente la parte donde se apoya la concha y no me pude resistir a rodear mi pija con la prenda. La bombacha de mi prima parec&iacute;a que ya no iba a servir m&aacute;s que para mis pajas.<\/p>\n<p>Pero me fren&eacute; cuando estaba a punto de acabar porque tuve una revelaci&oacute;n: no le hab&iacute;a devuelto la moneda. Le hab&iacute;a dado solo una moneda de menor valor y ten&iacute;a la chance ah&iacute; nom&aacute;s para desequilibrar la balanza, esta vez a mi favor.<\/p>\n<p>Dej&eacute; la tanga en el cesto y abr&iacute; la puerta de la habitaci&oacute;n con el mayor de los cuidados. Las chicas dorm&iacute;an tranquilamente, destapadas por el calor, mirando para el mismo lado, como haciendo cucharita, pero separadas. Una en cada punta. Julia con el pijama rosa con corazones blancos y la pibita en bombacha. Para mi asombro no usaba tanga, tra&iacute;a puesto un culotte negro con rayas verdes que se le pegaba al culito hermoso que ten&iacute;a.<\/p>\n<p>Ah&iacute; estaba la moneda grande, en realidad un poco m&aacute;s adelante, pero daba igual: Julia ser&iacute;a testigo, sin posibilidad de tocarse, ni moverse, ni hacer un solo ruido, de c&oacute;mo su primo le chupaba la concha a su mejor amiga, acostada a su lado.<\/p>\n<p>Me arrodille y le mir&eacute; la cola de cerca. Sin tocarla le di un beso en una nalga y como la pibita todav&iacute;a no se despertaba, le pase la lengua por el culo, llen&aacute;ndole de saliva la bombacha. La chica segu&iacute;a dormida y entonces llev&eacute; mi lengua hacia sus pies, volv&iacute; a llegar a la nalga subiendo despacito, mitad a los besos y mitad a leng&uuml;etazos, y cuando otra vez mi cara qued&oacute; a la altura del orto, el pito me pareci&oacute; estallar de la calentura adentro del b&oacute;xer.<\/p>\n<p>Le recorr&iacute; con la lengua la raja del culo, haciendo presi&oacute;n a la altura del ano, como queriendo romperle la cola con la boca por encima de la bombachita. Ya no daba m&aacute;s. Me quer&iacute;a comer esa almeja como sea. Ya no era s&oacute;lo una moneda. La conchita que ten&iacute;a servida casi en bandeja, se parec&iacute;a a un tesoro entero.<\/p>\n<p>Entre tanto puntearle el ojete con la lengua, la pibita se despert&oacute;. Llev&oacute; una mano hacia atr&aacute;s y la puso en mi cabeza presion&aacute;ndome a&uacute;n m&aacute;s la cara contra su culo. Cuando me solt&oacute; un poco para dejarme respirar, pude ver que su otra mano estaba dentro de su bombacha, masaje&aacute;ndose suavemente la concha.<\/p>\n<p>Julia, creo que todav&iacute;a dormida, gir&oacute; su cuerpo y qued&oacute;, ahora, apuntando su cabeza para nuestro lado. La pendeja se asust&oacute; y empuj&oacute; mi cabeza hacia atr&aacute;s. Yo sab&iacute;a que no pod&iacute;a dejar que le gane el miedo por lo que me acomod&eacute;, todav&iacute;a arrodillado, para quedar a cent&iacute;metros de su o&iacute;do.<\/p>\n<p>&#8211; La chupada de concha que te voy a pegar tambi&eacute;n va a ser la de tu vida. &ndash; le susurr&eacute; &ndash; Pero qu&eacute;date callada, pendeja. Que esto tiene que quedar entre nosotros &ndash; le ment&iacute; al final.<\/p>\n<p>La pibita volvi&oacute; a mover la mano que ten&iacute;a en la bombacha y para m&iacute; fue suficiente para relajarme y saber que mi apetito iba a ser saciado.<\/p>\n<p>&#8211; Date vuelta y baja el orto hasta el pie de la cama. &ndash; le indiqu&eacute; &#8211; Despacito y sin hacer ruido, rubia. Que vamos todos presos.<\/p>\n<p>La posici&oacute;n que le hab&iacute;a exigido era estrat&eacute;gica. All&iacute; iba a estar c&oacute;modo para comerle la vagina, ella podr&iacute;a abrir bien las piernas y si Julia se despertaba, solo yo iba a poder verla.<\/p>\n<p>La pibita sigui&oacute; mis instrucciones al pie de la letra y apenas me ubiqu&eacute;, vi que en la bombacha, a la altura de la conchita, ten&iacute;a el escudo de Nueva Chicago. Eso me excit&oacute; a&uacute;n m&aacute;s: siempre me calent&oacute; la ropa interior con referencias futboleras. Me hac&iacute;a imaginar a las minas m&aacute;s guarras, m&aacute;s loquitas, yendo a la cancha a abrazarse con cualquiera, dejando que la apoyen y le manoseen el culo entre varios, para festejar un gol de su equipo. Esta parec&iacute;a ser as&iacute;.<\/p>\n<p>Aunque ese escudito me hab&iacute;a comido el cerebro un poco m&aacute;s, lo arrugu&eacute; por completo cuando estir&eacute; la bombacha a un lado y luego, sin poder contenerme ni un segundo para apreciar la vista, met&iacute; mi cara de lleno contra la almeja, que al simple contacto me enchastr&oacute; desde la nariz hasta el ment&oacute;n con los flujos que ya hab&iacute;a soltado.<\/p>\n<p>La pibita me agarr&oacute; la cabeza con las dos manos y se retorc&iacute;a de placer cada vez que mi lengua se deten&iacute;a en su cl&iacute;toris. Se la pasaba de arriba abajo y me quedaba succionando y lamiendo unos segundos extras en esa zona que le daba casi descargas el&eacute;ctricas. Cuando me iba hacia la entrada de la almeja para querer penetrarla con la lengua, me tiraba con fuerza del cabello. El flujo que quedaba entre los pocos pelos que ten&iacute;a en la concha, hac&iacute;a que el olor y el sabor sean m&aacute;s intensos. Me volv&iacute;a loco.<\/p>\n<p>Yo apenas pod&iacute;a ver para arriba, pero se notaba que estaba mordiendo la almohada para no emitir sonido alguno. A su lado, Julia segu&iacute;a durmiendo o simulaba estarlo.<\/p>\n<p>Un buen rato despu&eacute;s, me dediqu&eacute; a hacerla acabar de una vez. Me lam&iacute; dos dedos y sin previo aviso se los met&iacute; hasta el fondo. No encontraron ning&uacute;n obst&aacute;culo para hacerlo. Aunque era de esas conchitas apretadas, chiquitas como si siempre estuviesen nuevas, esa almeja estaba tan mojada que hasta se deslizaron solos. As&iacute; jugando con los dedos dentro de ella y mi lengua presionando y leng&uuml;eteando r&aacute;pidamente sobre su cl&iacute;toris, la pendeja acabo enseguida. Lo supe porque en medio de las convulsiones no pudo evitar largar un gemido que se debe haber sentido hasta en la terraza.<\/p>\n<p>&#8211; Estamos a mano, linda &ndash; le susurr&eacute; al o&iacute;do, todav&iacute;a con la boca empapada por el jugo de su conchita. Ella me asinti&oacute; con la cabeza mientras recuperaba la respiraci&oacute;n, todav&iacute;a con la almohada entre sus dientes.<\/p>\n<p>Es cierto que deber&iacute;a haber prestado m&aacute;s atenci&oacute;n a los movimientos de mi prima, pero de m&aacute;s est&aacute; decir que me encontr&eacute; pose&iacute;do por esa empanadita y que con toda raz&oacute;n se llev&oacute; toda mi concentraci&oacute;n hacia ella.<\/p>\n<p>Excitad&iacute;simo como estaba volv&iacute; al ba&ntilde;o, agarr&eacute; la bombacha blanca de mi prima y recordando la sensaci&oacute;n que ten&iacute;a en el glande mientras se lo presionaba en orto cuando dorm&iacute;a borracha, volv&iacute; a llen&aacute;rsela de leche a los segundos. Incluso ya sin semen en los test&iacute;culos no ve&iacute;a la hora de volver a puntearle el ano de nuevo.<\/p>\n<p>Me mataba la curiosidad por saber c&oacute;mo ser&iacute;a chuparle la concha a ella, como ser&iacute;a penetrarla; tenerla enfrente, acostada con las piernas abiertas suplicando por mi pija. C&oacute;mo ser&iacute;an sus gemidos o su carita maquillada por los lechazos que ella misma me hab&iacute;a pedido por favor que le d&eacute;. O simplemente c&oacute;mo ser&iacute;a su cuerpo desnudo.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a pajearme en su bombacha y esta vez el semen que le dej&eacute; era mucho menos y mucho m&aacute;s espeso. La tir&eacute; en el cesto en el que la hab&iacute;a encontrado y me fui a acostar. Si no me entreten&iacute;a m&aacute;s, todav&iacute;a ten&iacute;a un par de horas para dormir, antes de ir al trabajo.<\/p>\n<p>El martes por la tarde, cuando regres&eacute;, la pibita ya se hab&iacute;a ido. Julia estaba de mal humor y fr&iacute;a conmigo, como nunca antes lo hab&iacute;a estado. Le pregunt&eacute; si le pasaba algo y me dijo que ya se hab&iacute;a empezado a correr la bola sobre la suspensi&oacute;n de la boda y que todos los familiares se hab&iacute;an enterado. Que ella les hab&iacute;a pedido por favor que la dejen tranquila, que le estaban rompiendo mucho los ovarios por tel&eacute;fono y amenazaban con venir a buscarla a mi departamento, si no les explicaba bien qu&eacute; era lo que hab&iacute;a ocurrido.<\/p>\n<p>Era una excusa m&aacute;s que aceptable, pero yo sab&iacute;a que estaba fr&iacute;a conmigo por otra cosa. Una que inclu&iacute;a la concha de su amiga.<\/p>\n<p>Llam&eacute; a varios parientes y les exig&iacute; que no jodan m&aacute;s. Que la dejen tranquila. Que Julia estaba bien y que estaba conmigo. Nada malo le iba a pasar. Y me creyeron. Si hab&iacute;a algo que la familia respetaba de m&iacute;, era mi seriedad para decir las cosas y mi seguridad para cumplirlas. Mi prima me agradeci&oacute;, pero ni me sonri&oacute;.<\/p>\n<p>Esa noche se acost&oacute; en pijama, como dando una se&ntilde;al, y aunque hac&iacute;a 40 grados de calor, se tap&oacute; con la s&aacute;bana. Yo lo hice en b&oacute;xer y destapado, un poco desilusionado porque sab&iacute;a bien que esa noche no le tocar&iacute;a la cola, pero tambi&eacute;n tranquilo porque eso era un signo de que mis planes estaban funcionando. Adem&aacute;s me hab&iacute;a ense&ntilde;ado sus cartas: si se acostaba en pijama, lo hac&iacute;a para darme un mensaje. Una especie de castigo porque lo que hab&iacute;a hecho entre las piernas de su amiga le hizo mucho da&ntilde;o a su ego. Una novia sentir&iacute;a celos. O mejor dicho, el ego de una novia lo sentir&iacute;a. Pero mi prima no pod&iacute;a darse ese lujo: solo podr&iacute;a sentir a su ego siendo menospreciado.<\/p>\n<p>Para ser m&aacute;s claro, Julia quer&iacute;a hacerme asustar. Meterme la idea de que por haberme comido esa almeja, ahora jam&aacute;s probar&iacute;a la de ella.<\/p>\n<p>Pero claro, cuando uno lee bien la jugada del contrincante, es casi inevitable que la anule. Y yo sab&iacute;a perfectamente cu&aacute;l deb&iacute;a ser mi movimiento en respuesta. Sab&iacute;a exactamente qu&eacute; hacer, si la pr&oacute;xima noche volv&iacute;a a usar pijama para dormir.<\/p>\n<p>El juego se hab&iacute;a intensificado y solo significaba que estaba m&aacute;s cerca de concluir.<\/p>\n<p>El mi&eacute;rcoles fui al trabajo y al volver, como hab&iacute;a previsto, mi prima ya estaba acostada. Me dijo que no ten&iacute;a hambre y que ya se ir&iacute;a a dormir. Estaba, por supuesto, con el pijama. Yo me acerqu&eacute; hasta la cama y la salud&eacute; con un beso en la frente. Como si nada extra&ntilde;o estuviese sucediendo. Me fui a ba&ntilde;ar y le dije que no pasar&iacute;a la noche all&iacute;. Seleccionando muy bien las palabras le expliqu&eacute; que ir&iacute;a a la casa de una compa&ntilde;era de trabajo a terminar algunas cosas pendientes, antes de poder tomarme las vacaciones. Y que como terminar&iacute;amos tarde, dormir&iacute;a con ella. Una excusa muy ambigua porque lo &uacute;nico que me importaba era crear misterio. Dejarle a su imaginaci&oacute;n y a su inseguridad las respuestas a las preguntas que se ir&iacute;a a hacer esa noche.<\/p>\n<p>Algunas, hasta yo las sab&iacute;a: &iquest;Qu&eacute; compa&ntilde;era? &iquest;Qu&eacute; cosas pendientes? &iquest;Me ir&iacute;a a encontrar con la prima de Fabi&aacute;n y le estaba mintiendo? Podr&iacute;a hacerse muchas preguntas m&aacute;s, pero su inseguridad, ante dos opciones, ya saben a cu&aacute;l escoger&iacute;a. No ten&iacute;a dudas que despu&eacute;s de aquella noche y sus reflexiones, la asustada ser&iacute;a ella. Me vest&iacute; como para ir al trabajo al otro d&iacute;a, la salud&eacute; con otro beso y un &ldquo;te quiero mucho&rdquo;, y me fui.<\/p>\n<p>Me sent&iacute; un looser en la calle. No ten&iacute;a a nadie qui&eacute;n me puedar dar alojamiento ante tan poco aviso, as&iacute; que me fui a un hotel. De paso, en un ambiente desconocido, aprovech&eacute; para pensar mejor y hasta se me ocurrieron un par de ideas m&aacute;s. De m&aacute;s est&aacute; decir que esa noche descans&eacute; como nunca.<\/p>\n<p>El jueves, la jornada laboral no se me pasaba m&aacute;s. Ten&iacute;a much&iacute;sima ansiedad por volver a mi departamento y saber si Julia hab&iacute;a pensado todo tal cual yo lo hab&iacute;a planeado. Quer&iacute;a saber si esa noche me dejar&iacute;a tocarle el ojete nuevamente o avanzar un poco m&aacute;s, tal vez besarla o acariciarle la concha. O si me har&iacute;a esperar uno o dos d&iacute;as m&aacute;s.<\/p>\n<p>Mis vacaciones comenzaban reci&eacute;n al otro d&iacute;a, por lo que tiempo para darle, ten&iacute;a de sobra.<\/p>\n<p>Pero apenas llegu&eacute;, mi prima me abraz&oacute; por el cuello.<\/p>\n<p>&#8211; Te extra&ntilde;&eacute;, tonto.<\/p>\n<p>La tom&eacute; de la cintura y como un homenaje a aquella noche que marc&oacute; un nuevo comienzo, la levante levemente del suelo. Le dije al o&iacute;do que yo tambi&eacute;n y la solt&eacute;. Hab&iacute;a ordenado una piza y abierto un vino. Y para mi fortuna, estaba en bombacha. Esta era gris oscura, con los bordes y dos el&aacute;sticos en la parte de la cintura, negros.<\/p>\n<p>Cenamos r&aacute;pido y nos fuimos a acostar, dejando el vino por la mitad. Me saqu&eacute; el pantal&oacute;n, la remera y las medias y al apoyar mi espalda sobre el colch&oacute;n, Julia ya ten&iacute;a la cabeza sobre mi hombro. Esta vez no puso su mano en mi abdomen: fue directo a la pija sobre el b&oacute;xer.<\/p>\n<p>&#8211; Lo que m&aacute;s extra&ntilde;&eacute; fue tu mano en la cola &ndash; me dijo sin mirarme a la cara, como invit&aacute;ndome.<\/p>\n<p>&#8211; La verdad que esa colita entra perfecta en mi mano &ndash; respond&iacute;, sin quitar ninguno de los brazos de la nuca &ndash; Pero no podemos coger, July. Somos primos.<\/p>\n<p>Tras unos minutos de silencio y sin dejar de acariciarme la pija, mi prima levanto la mirada y con sus ojos sobre los m&iacute;os, con un poco de esfuerzo, logr&oacute; hablar.<\/p>\n<p>&#8211; Pero podemos hacer otras cosas, Rodri.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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