{"id":25281,"date":"2020-08-20T07:46:46","date_gmt":"2020-08-20T07:46:46","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-08-20T07:46:46","modified_gmt":"2020-08-20T07:46:46","slug":"la-princesa-y-el-caballero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-princesa-y-el-caballero\/","title":{"rendered":"La princesa y el caballero"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"25281\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando estas en mundos de fantas&iacute;a, lujuria y morbo, suelen ocurrir cosas extraordinarias.<\/p>\n<p>Esto ocurri&oacute; en un reino lejano y pr&oacute;spero, un pa&iacute;s en el que el rey ten&iacute;a una bella hija llamada como t&uacute;. Aunque &eacute;sta apenas hab&iacute;a cumplido los dieciocho a&ntilde;os era tan hermosa que su belleza gan&oacute; fama en el reino y aun fuera de &eacute;l, llegando a o&iacute;dos del soberano de un reino vecino. Era este rey joven, as&iacute; que la idea de tener a un poderoso suegro como aliado al mismo tiempo que consegu&iacute;a una bella esposa le pareci&oacute; muy interesante y pronto quiso empezar las negociaciones. Para tal fin envi&oacute; una embajada a cargo de su leal servidor el caballero Sir kay, d&aacute;ndole instrucciones en privado de averiguar si era realmente tan bella la princesa.<\/p>\n<p>La embajada del caballero Sir kay fue bien recibida, pues tu padre en absoluto le disgustaba sellar una alianza pol&iacute;tica casando a su adorada hija con tan buen partido. Present&oacute; su hija al caballero y &eacute;ste pudo comprobar que la fama era bien merecida. El rostro era bell&iacute;simo, con labios rojos del color de las cerezas (tan dulces como &eacute;stas) y las mejillas ligeramente coloradas como una jugosa manzana. Los ojos eran grandes, aunque tambi&eacute;n altivos. Los cabellos oscuros estaban recogidos por una diadema. En cuanto a su cuerpo se advert&iacute;a que era una joven bien formada a pesar del largo y holgado vestido que imped&iacute;a descubrir m&aacute;s&#8230; Porque realmente sus pechos eran redondos como pomelos y su culo como un hermoso melocot&oacute;n maduro.<\/p>\n<p>Era pues un verdadero cachito de cielo en la tierra que pod&iacute;a derretir el coraz&oacute;n de cualquier hombre y as&iacute; ocurri&oacute; a Sir kay, que sinti&oacute; que se derret&iacute;a ante aquellos ojos. Esto no evito, sin embargo, que cumpliese sus &oacute;rdenes y llevase a buen t&eacute;rmino las negociaciones para la boda entre su se&ntilde;or y la princesa. No le cost&oacute; mucho convencer al padre y regres&oacute; para dar a su rey la buena noticia y describirle despu&eacute;s con sincero entusiasmo la belleza de la joven, alegr&aacute;ndole as&iacute;.<\/p>\n<p>El caballero se ofreci&oacute; voluntario tambi&eacute;n para buscar a la princesa y traerla, aunque fuera s&oacute;lo para volver a verla cuanto antes, pues estaba enamorado sin remedio. Fue mejor recibido a&uacute;n a su regreso y agasajado en los festejos de despedida. Tu padre, el rey regal&oacute; a Sir kay un costoso pa&ntilde;uelo de seda, a&ntilde;adiendo con picard&iacute;a que ser&iacute;a magn&iacute;fico para atraer a una dama. No sab&iacute;a en verdad la mucha raz&oacute;n que ten&iacute;a. T&uacute; te despediste entre l&aacute;grimas de tus padres y finalmente la comitiva parti&oacute;, dispuesta para que la princesa disfrutara durante el viaje de todas las comodidades posibles.<\/p>\n<p>Durante el d&iacute;a reposaba en una lujosa y enorme carroza, cuidada por sus doncellas y custodiada por una numerosa guardia. Como dec&iacute;a sentir mareos debido al infernal traqueteo del camino, hubieron de ir a un ritmo realmente lento, lo que agrad&oacute; mucho a Sir kay. Constantemente se acercaba a la carroza para preguntar a la vieja hechicera que acompa&ntilde;aba siempre a la princesa si se encontraba bien y necesitaba algo, desesperando a la anciana que respond&iacute;a que no y le daba las gracias. As&iacute; con un poco de suerte consegu&iacute;a alguna vez notar de refil&oacute;n los preciosos ojos de su amada, que le miraba curiosa y algo juguetona desde dentro de la carroza; pero no sab&iacute;a c&oacute;mo pasar m&aacute;s tiempo con ella y se desesperaba en la soledad de su tienda.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a aprovech&oacute; que la princesa, agobiada de tantas horas en el interior de la carroza, deseaba dar un peque&ntilde;o paseo por un bosque. Se acerc&oacute; a ella y se arrodill&oacute; para hablarle de su belleza, de lo mucho que la amaba, etc. Halag&oacute; mucho su amor a la princesa, pero nada m&aacute;s. Pero ella le mir&oacute; con desd&eacute;n y sencillamente consider&oacute; que todo aquello era rid&iacute;culo y absurdo, dejando a su desgraciado adorador confuso y avergonzado cuando se fue. Sir kay se sinti&oacute; realmente herido por la actitud desde&ntilde;osa de su amada. Pero si sinti&oacute; el amor apagarse en su pecho, no el deseo en su &oacute;rgano viril y muchas noches pens&oacute; en la belleza de la princesa, con pensamientos poco castos que ning&uacute;n trovador se hubiera atrevido a describir. T&uacute;, en cambio, segu&iacute;as durmiendo como si nada hubiera pasado. Aunque Sir kay era un caballero joven y apuesto, ella era una muchacha bien educada y las chicas honestas y decentes no piensan en locuras y amantes, sino en buscar buenos partidos y obedecer a sus padres.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; a tal punto el ansia de Sir kay que una noche fue a la tienda de la princesa. Dijo al soldado que la custodiaba que deseaba relevarle y entr&oacute;. La visi&oacute;n de la princesa dormida como una bella durmiente, con los ojos dulcemente cerrados y los labios entreabiertos hizo que permaneciese observ&aacute;ndola anonadado antes de que se despertara. Cuando se incorpor&oacute; llevaba s&oacute;lo un camis&oacute;n color arena que no disimulaba sus atractivas formas como los pudorosos vestidos que vest&iacute;a siempre. Volvi&oacute; a hablar de amor, pero esta vez se irrit&oacute; ante la negativa de la princesa y quiso abrazarla para desahogar aquel deseo que le consum&iacute;a. Pero t&uacute;, ahora mucho m&aacute;s seriamente, le advertiste que el castigo de su se&ntilde;or ser&iacute;a terrible si no le llevaba una doncella sino una muchacha deshonrada: su virginidad era para su futuro marido. Consigui&oacute; intimidar as&iacute; al caballero, que de nuevo se march&oacute; en silencio.<\/p>\n<p>Ella olvid&oacute; todo, pero no Sir kay, que sinti&oacute; redoblada la furia del deseo, pensando en lo que cubr&iacute;an los pliegues del precioso camis&oacute;n. Se lamentaba mientras desfogaba su deseo con una mano y pensaba en lo desgraciado que era.<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a &eacute;l satisfacer su deseo y al mismo tiempo cumplir su promesa de llevar una doncella a su se&ntilde;or?<\/p>\n<p>Fue en una de esas noches que dio con la soluci&oacute;n. Se sinti&oacute; de nuevo feliz y sali&oacute; de inmediato de su tienda para visitar a la princesa, pero esta vez la victoria ser&iacute;a suya.<\/p>\n<p>La princesa le recibi&oacute; con fastidio a&ntilde;adido y quej&aacute;ndose de su tenacidad. Ya no le halagaba su actitud, sino que le produc&iacute;a hast&iacute;o. De nuevo le advirti&oacute; lo que ocurrir&iacute;a si el rey no ten&iacute;a la esposa virgen que deseaba en su noche de bodas. Sir kay se limit&oacute; a sonre&iacute;r y dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Por cierto, que este caballero cumple siempre sus promesas. Vuestro sexo habr&aacute; de ser de mi se&ntilde;or, pues le he jurado lealtad y es su derecho de marido y rey. Sin embargo, no he prometido nada sobre el resto de vuestro cuerpo.<\/p>\n<p>La princesa, educada como una joven honesta y pudorosa, no entendi&oacute; qu&eacute; quer&iacute;a decir pero se sinti&oacute; amilanada por la seguridad de sus palabras y su mirada lasciva. Cuando &eacute;l la abraz&oacute; y tir&oacute; de su vestido quiso gritar, pero &eacute;l tapo su adorable boca con una mano mientras con la otra desgarraba salvajemente el camis&oacute;n hasta dejarla desnuda.<\/p>\n<p>La amordaz&oacute; entonces con el pa&ntilde;uelo de seda que le hab&iacute;a regalado tu padre, y la llev&oacute; a empujones hasta su lecho, donde la derrib&oacute; dejando bien a la vista su culo. Era &eacute;ste, efectivamente, redondo como un melocot&oacute;n y suave como el terciopelo. Sir kay lo bes&oacute; con adoraci&oacute;n y lo acarici&oacute; dulcemente. Recorri&oacute; despacio el hermoso culo con su dedo &iacute;ndice, buscando el lugar donde habr&iacute;a de satisfacer su deseo. Una vez encontrado introdujo su dedo all&iacute; para que supiese lo que le esperaba. R&iacute;o al notar la cara de perplejidad y espanto de la princesa mientras lo mov&iacute;a.<\/p>\n<p>Ella sab&iacute;a ahora cu&aacute;l era el brutal deseo de aquel hombre y trat&oacute; de liberarse in&uacute;tilmente. Poco despu&eacute;s oy&oacute; el sonido de los calzones de Sir kay cayendo al suelo. &Eacute;l quer&iacute;a introducir su miembro sin m&aacute;s tardanza. La pobre muchacha no hab&iacute;a visto nunca un miembro viril ni pudo verlo esa noche, pero s&iacute; sentirlo&#8230;<\/p>\n<p>Cuando el capullo acarici&oacute; su culo trat&oacute; con todas sus energ&iacute;as de escapar. Se retorc&iacute;a la joven como un pez que da coletazos fuera del agua, consiguiendo tan s&oacute;lo menear aquel culo de una forma realmente graciosa y excitante para Sir kay. &Eacute;ste lo agarr&oacute; con sus rudas y enormes manos de militar y lo inmoviliz&oacute; sin ninguna dificultad. Viendo su enorme y tiesa verga al lado de aquel culito sinti&oacute; dudas de si podr&iacute;a entrar.<\/p>\n<p>Pero querer es poder y su voluntad era inquebrantable: el hermoso capullo entr&oacute;. Ahora era &eacute;l quien se burlaba mientras la pobre princesa lloraba y le lanzaba maldiciones ininteligibles por la mordaza. Una vez que estuvo dentro el capullo, Sir kay sigui&oacute; empujando inmisericorde hasta que ella sinti&oacute; el choque de sus test&iacute;culos. El dolor era enorme para la princesa y proporcional al placer del caballero, que empuj&oacute; una y otra vez como si el pene fuera a salir por la boca de la princesa. Su expresi&oacute;n era un poema por la rabia y el dolor, mientras que el caballero sonre&iacute;a de gusto y tambi&eacute;n por el placer de la venganza.<\/p>\n<p>Cuando se sinti&oacute; agotado de aquellos empujones se corri&oacute;, dentro de ella por supuesto, y sac&oacute; el miembro chorreando su jugo blanco por todo el culo de la princesa. Antes de retirarse no dej&oacute; de advertirle que &eacute;l hab&iacute;a cumplido su promesa de llevarla virgen hasta su se&ntilde;or y que se guardara mucho de revelar nada sino quer&iacute;a verse repudiada. Ella le entendi&oacute; perfectamente sin dejar de llorar. Sir kay se fue de la tienda satisfecho y durmi&oacute; enseguida como no hab&iacute;a podido hacer en mucho tiempo.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente todos los servidores se sorprendieron mucho cuando la princesa dijo haberse cansado del lento ritmo del viaje y oblig&oacute; a todos a darse m&aacute;s prisa. S&oacute;lo Sir kay sab&iacute;a el porqu&eacute; de este deseo, pero se cuid&oacute; de hacer todav&iacute;a un par de visitas a la princesa para gozar de nuevo con su culo.<\/p>\n<p>Finalmente llegaron y hubo grandes festejos de boda. Luego vino la noche de bodas y el rey se encontr&oacute; con que su esposa le esperaba a cuatro patas sobre el lecho nupcial. Sorprendi&oacute; mucho este capricho al rey, pero ella le explic&oacute; que eran instrucciones de su hechicera para agradar a su futuro marido. Lo cierto es que, sin quererlo, Sir kay hab&iacute;a logrado aficionar a la princesa a hacerlo de ese modo y ella quer&iacute;a probarlo de nuevo&#8230; El pretendido consejo de la hechicera era ins&oacute;lito pero no dej&oacute; de agradar mucho al rey y la tom&oacute; as&iacute;, con gran placer y mientras se corr&iacute;a en el culo, en absoluto virgen, de la princesa. No ser&iacute;a hasta la noche siguiente que la princesa, ahora reina, perdiera definitivamente su virginidad.<\/p>\n<p>Tu tardaste un tiempo en perdonar al caballero Sir kay pero lo hizo y un d&iacute;a se encontr&oacute; &eacute;ste en la alcoba de la reina, que le esperaba bien dispuesta en la cama. Ahora s&iacute; pudo gozar de su sexo y luego prob&oacute; de nuevo su culo, con el que tanto hab&iacute;a gozado. Lo cierto es que Sir kay era m&aacute;s habilidoso tanto en una forma como en la otra. Hubo m&aacute;s ocasiones porque la princesa era inteligente y procur&oacute; que su marido no supiera nunca nada.<\/p>\n<p>En unas de las ocasiones en las que estaban asolas Sir kay le dijo la verdad, es que el caballero que la hab&iacute;a aficionado al sexo anal era yo.<\/p>\n<p>Y de esta forma caballero y rey disfrutaron de tu culo y tu sexo.<\/p>\n<p>Espero que te guste un&nbsp;cachito.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Cuando estas en mundos de fantas&iacute;a, lujuria y morbo, suelen ocurrir cosas extraordinarias. Esto ocurri&oacute; en un reino lejano y pr&oacute;spero, un pa&iacute;s en el que el rey ten&iacute;a una bella hija llamada como t&uacute;. 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