{"id":25294,"date":"2020-08-21T00:17:28","date_gmt":"2020-08-21T00:17:28","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-08-21T00:17:28","modified_gmt":"2020-08-21T00:17:28","slug":"cristina-una-mujer-prohibida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/cristina-una-mujer-prohibida\/","title":{"rendered":"Cristina, una mujer prohibida"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"25294\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mi esposa acababa de fallecer tres meses antes de esta historia. Cuando uno es un adulto mayor, las probabilidades de padecer toda clase de enfermedades es alta. Hipertensi&oacute;n, Diabetes, Alzheimer, Parkinson, solo por nombrar algunos de estos males, afectan a las personas cuya &uacute;ltima etapa de su vida, solo desean vivir en paz y disfrutar de toda clase de placeres y lujos que en su juventud no pudieron disfrutar.<\/p>\n<p>Me llamo Ram&oacute;n, tengo 70 a&ntilde;os, resido en el puerto de Manzanillo, el reciente fallecimiento de mi esposa Carolina, con la cual, conviv&iacute; cerca de 45 a&ntilde;os de matrimonio, hab&iacute;a dejado un vac&iacute;o en mi interior, que de alguna manera no pod&iacute;a sobrellevar. Juntos formamos una familia y fruto de nuestro matrimonio, tuvimos tres hijos, mi hijo mayor, Aaron, y mis dos princesas, Cristina y Karla. No fuimos ricos, pero tampoco vivimos en la miseria. En nuestra juventud, trabajamos duro para poder darles un futuro decente a nuestros hijos.<\/p>\n<p>Mi hijo mayor Aaron, tiene 45 a&ntilde;os, mi esposa y yo, nos casamos una vez supimos que seriamos padres, mi hija Cristina y Karla, tienen 35 y 33 a&ntilde;os respectivamente.<\/p>\n<p>Tras el fallecimiento de su madre, mis hijos consideraban la opci&oacute;n de internarme en un asilo de ancianos, por mi avanzada edad, supon&iacute;an que estar solo me afectar&iacute;a mucho. Pues no me encontraba as&iacute; desde hace a&ntilde;os. Yo, orgulloso de lo que soy, me negu&eacute;, les supliqu&eacute; que me dejaran en mi casa. Todos ellos ya estaban casados y hab&iacute;an formado sus familias.<\/p>\n<p>Pese al duelo que conlleva perder a un ser querido, los d&iacute;as transcurr&iacute;an con paz y tranquilidad; hac&iacute;a tiempo que no me sent&iacute;a tan libre. Todo cambio a ra&iacute;z de sufrir un paro cardiaco padec&iacute;a de hipertensi&oacute;n arterial, desde hace veinte a&ntilde;os. Aquello encendi&oacute; las alarmas en mis hijos, ya que, el d&iacute;a que lo sufr&iacute;, yo me encontraba en mi casa solo con la compa&ntilde;&iacute;a de mi enfermera; una jovencita de piel blanca, de cabello negro y lacio, de muy buen ver, que hab&iacute;a sido contratada en cooperaci&oacute;n con mis hijos.<\/p>\n<p>Fui llevado de emergencia al hospital, y tras recuperarme satisfactoriamente, mi m&eacute;dico me recomend&oacute; seguir mi tratamiento y para evitar tener otro ataque. As&iacute; como les recomend&oacute; a mis hijos estar m&aacute;s al pendiente de este viejo.<\/p>\n<p>Mi hija Cristina, era una mujer muy guapa, rostro en triangulo, piel clara, cabello largo lacio, de color negro, con una figura envidiable ya que sol&iacute;a hacer mucho ejercicio. Sugiri&oacute; que me quedar&aacute; con ella y as&iacute; ella vigilar&iacute;a mi estado de salud. Al principio me negaba, no suelo tener una buena relaci&oacute;n con su esposo, y &eacute;l a su vez, me odia. Pero mi hija insisti&oacute;, ya que mis otros hijos debido a sus trabajos no est&aacute;n cerca de la ciudad, lo cual dificultaba hacerse cargo de mi persona.<\/p>\n<p>A rega&ntilde;adientes acepte irme a vivir con ella, el d&iacute;a de mi salida del hospital, mi hija Cristina fue a recogerme. En aquel momento en que la vi llegar, algo en m&iacute; cambio. Vest&iacute;a un vestido manga larga de color gris con patrones de rombo, con un cinto negro, el cual, hac&iacute;a resaltar su figura, pues gracias a este, su cintura hac&iacute;a que se pronunciaran mejor sus nalgas, y a su vez, las torneadas piernas lograban resaltar, y con sus tacones de aguja, me mostraban la belleza que impera en mi hija.<\/p>\n<p>Esa vista, me hizo darme cuenta de lo asombroso que se miraba su trasero, luc&iacute;a bien paradito, un culito resping&oacute;n como solemos decir vulgarmente. Lo &uacute;nico que pensaba era, porque me hab&iacute;a impresionado tanto como se miraba mi hija. &iquest;Acaso era por el simple hecho de saber que mis d&iacute;as estaban contados y que ya no ten&iacute;a mucho tiempo para disfrutar de los placeres carnales?; me sent&iacute;a lujurioso.<\/p>\n<p>Llegamos a su casa, y solo se encontraba su ayudante de cocina, no estaba su esposo Camilo, por cuestiones laborales, hab&iacute;a salido durante dos semanas. Mi nieto Agust&iacute;n se encontraba en 6&deg; grado de primaria.<\/p>\n<p>El resto del d&iacute;a me la pas&eacute; descansando, reposando en la cama, no dejaba de pensar en lo que mi hija me hab&iacute;a provocado. La habitaci&oacute;n se encontraba a lado de la cocina y por debajo de la habitaci&oacute;n de mi hija y su esposo, frente a las escaleras que llevaban al segundo piso.<\/p>\n<p>Me sent&eacute; un rato en la sala, y mi nieto estaba jugando videojuegos en uno de esos aparatos modernos, me dijo que se llamaba X-Box. Pasaba un rato agradable con mi nieto, cuando escuch&eacute; la voz de mi hija salir de la habitaci&oacute;n, se hab&iacute;a vestido para ir a hacer ejercicio. Esta vez con un pantal&oacute;n de licra color rosado con negro y un top, lo cual hacia resaltar a&uacute;n m&aacute;s lo firme de sus nalgas y la sorprendente firmeza de sus senos.<\/p>\n<p>-Ir&eacute; al gimnasio pap&aacute;, vuelvo en unas horas, Agust&iacute;n, no molestes al abuelo -dijo mientras yo trataba de disimular que me hab&iacute;a impactado c&oacute;mo se ve&iacute;a.<\/p>\n<p>Eran cerca de las 8:30 de la noche, cuando por mi calentura, decid&iacute; darme una ducha. Entre al ba&ntilde;o, y a medida que el agua resbalaba en mi cuerpo, comenc&eacute; a masturbarme, en mis pensamientos solo alucinaba con ver a mi hija desnuda, disfrutar de su cuerpo. Estaba a punto de venirme, cuando escuche que bruscamente se abr&iacute;a la puerta, era Cristina que acababa de regresar, no ten&iacute;a la cortina corrida de la regadera, por lo cual, al abrirse la puerta, ella mir&oacute; mi mano derecha en mi pene que estaba completamente erecto.<\/p>\n<p>-Lo siento pap&aacute; -fue lo &uacute;nico que ella pudo decir al cerrar de inmediato la puerta.<\/p>\n<p>Termin&eacute; de enjuagarme y me vest&iacute; en el ba&ntilde;o, al salir, no vi a mi hija en la sala, sino en la cocina.<\/p>\n<p>-Disc&uacute;lpame Cristina, olvid&eacute; ponerle seguro a la puerta -le dije con un tono de voz apenado.<\/p>\n<p>-Descuida pap&aacute;, yo tambi&eacute;n olvid&eacute; tocar la puerta, como me encuentro a veces sola, suelo llegar y hacer eso cada vez que regreso del Gimnasio -al mencionar esas palabras no alzo la mirada, estaba apenada.<\/p>\n<p>Para salirme de esa situaci&oacute;n inc&oacute;moda, le pregunt&eacute; qu&eacute; hac&iacute;a. -Hago la cena -respondi&oacute;, mientras yo me acerque lentamente a ella para ver que estaba guisando. A medida que yo me acercaba, ella comenz&oacute; a respirar m&aacute;s r&aacute;pido -Huele delicioso -le dije, mientras logr&eacute; darle un arrim&oacute;n en sus nalgas.<\/p>\n<p>-Pap&aacute;, &iquest;Qu&eacute; haces? -me dijo con tono temeroso.<\/p>\n<p>-Nada, solo mir&oacute; que haces de cenar -le conteste.<\/p>\n<p>-Por favor, te pido que lo que estabas haciendo en el ba&ntilde;o, no lo hagas aqu&iacute;, as&iacute; como entre yo, puede entrar mi hijo.<\/p>\n<p>-Disc&uacute;lpame, hija, lo que pasa es que, desde la muerte de tu madre, no he podido tener un poco de placer, ella era muy buena en eso. Y desde que se fue, no he disfrutado de nada.<\/p>\n<p>Mi hija con un tono algo m&aacute;s tranquila, me dec&iacute;a de cuanto lo sent&iacute;a y que al igual que yo la extra&ntilde;aba. De repente, nos dimos un abrazo, ya que ni en el velorio de su madre, pudimos abrazarnos. Al sentir su cuerpo tan cerca y la firmeza de sus senos, mi erecci&oacute;n comenz&oacute; nuevamente. Y esta vez ella pod&iacute;a sentirla, pues mi pene erecto se restregaba en su pantal&oacute;n de licra, el cual a&uacute;n tra&iacute;a puesto.<\/p>\n<p>Se alej&oacute; discretamente<\/p>\n<p>-Lo siento cari&ntilde;o, yo no quer&iacute;a que esto pasara, mejor me regreso a mi casa.<\/p>\n<p>-No, descuida, si&eacute;ntate a comer.<\/p>\n<p>Cenamos sin mencionar ninguna palabra, solo le pregunte por mi nieto, y dijo que ya se hab&iacute;a acostado a dormir.<\/p>\n<p>Lav&eacute; los trastes y ella se fue a su habitaci&oacute;n. Despu&eacute;s de un rato, cuando ya todos dorm&iacute;amos, entre sue&ntilde;os, escuch&eacute; como la puerta de la habitaci&oacute;n se abr&iacute;a muy despacio, y como un tenue rayo de luz, inundaba brevemente la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Cre&iacute; estar so&ntilde;ando, cuando vi una silueta que entraba a mi habitaci&oacute;n, lo primero que pens&eacute; era que se trataba de la muerte misma. Cuando sent&iacute; como algo sum&iacute;a la cama y tocaba mi pierna. Un p&aacute;nico inundo mi cuerpo, cuando aquella mano acariciaba mis piernas, y como lentamente hacia un recorrido de arriba abajo. Con mis ojos entre cerrados, pude ver que no se trataba de la muerte, sino de mi hija.<\/p>\n<p>Su temblorosa mano segu&iacute;a el mismo recorrido de arriba abajo, hasta colocar sus dedos apuntando hacia mi entre pierna. De repente, sent&iacute; como tocaba mi fl&aacute;cido pene, mientras con un gesto de desesperaci&oacute;n trataba de no hacerlo. Comenz&oacute; a acariciar mi pene por arriba de la cobija, y este lentamente, comenzaba a ponerse duro. Tanta fue su emoci&oacute;n, que con una calma desesperada hacia el intento de quitarme la s&aacute;bana que lo cubr&iacute;a. Hasta que por fin lo logr&oacute;, dejando solo el pantal&oacute;n de mi pijama, pero eso no le import&oacute;. Bajo despacio el el&aacute;stico del pantal&oacute;n junto con mi ropa interior y sac&oacute; mi pene.<\/p>\n<p>Sentir la caricia de su mano, sobre mi piel, provoc&oacute; que de repente este se pusiera tan erecto, que era imposible para ella dejar de acariciarlo. Comenz&oacute; a bajarme el prepucio y mi cuerpo inmediatamente se llen&oacute; de placer, un escalofri&oacute; lo inund&oacute;, trataba de mantenerme serio y no generar ning&uacute;n ruido para que ella no se detuviera. Y as&iacute; contin&uacute;o, sub&iacute;a y bajaba su mano, con un movimiento delicado, para evitar que me despertara, aquello se sent&iacute;a de maravilla, mi propia hija, esa ni&ntilde;a convertida en mujer me estaba masturbando.<\/p>\n<p>El placer que recorr&iacute;a mi cuerpo era un placer que nunca hab&iacute;a sentido, ni siquiera mi esposa hab&iacute;a provocado, tanta fue mi emoci&oacute;n que perd&iacute; la noci&oacute;n del tiempo, y despu&eacute;s de un rato me vine en su mano. El c&aacute;lido y jugoso semen, se dispar&oacute; sobre su mano y las s&aacute;banas, mientras yo tratando de no hacer ruidos, disfrutaba ese orgasmo que provoc&oacute; mi hija. Al terminar aquella escena, ella sali&oacute; de la habitaci&oacute;n tan r&aacute;pido como pudo.<\/p>\n<p>No pude pegar el ojo despu&eacute;s de aquello, y dieron las 5:00 de la ma&ntilde;ana, cuando escuch&eacute; como se abri&oacute;, la habitaci&oacute;n de arriba. Y como unos pasos hac&iacute;an el recorrido desde la puerta hasta la cocina, en mi af&aacute;n de buscar respuesta, me levant&eacute; de la cama, y abr&iacute; la puerta de mi habitaci&oacute;n tratando de no hacer ruido.<\/p>\n<p>Sal&iacute; lentamente de la habitaci&oacute;n completamente descalzo, me dirig&iacute; a la cocina, al llegar, observ&eacute; a mi hija, de pie cocinando el desayuno, con una bata de seda, que le quedaba muy corta. Eso me calent&oacute;, y solo de recordar lo que ella hizo en la madrugada me puso muy jarioso. Camin&eacute; hacia donde estaba ella y la abrac&eacute;.<\/p>\n<p>-Buenos d&iacute;as, mi amor -dije mientras la tom&eacute; de la cintura y le daba un beso en la mejilla, y acercaba mi cuerpo de una manera en la cual, ella pudiera percibir el bulto de mi pene.<\/p>\n<p>-Buenos d&iacute;as, pap&aacute;, &iquest;dormiste bien? -respondi&oacute;.<\/p>\n<p>-Muy bien, tuve sue&ntilde;os muy buenos.<\/p>\n<p>-&iquest;De verdad? &ndash;pregunt&oacute;, sin dejar de mover los huevos en el sart&eacute;n que preparaba para el desayuno.<\/p>\n<p>Tra&iacute;a puesta una bata de seda color negro, que de igual manera resaltaba su figura. Mientras yo la tomaba de la cintura y conceb&iacute;a una erecci&oacute;n, la acercaba m&aacute;s a m&iacute; para que pudiera percibirla. Pues me coloque justo en medio de sus nalgas.<\/p>\n<p>-S&iacute;, Fue muy placentero &ndash;Le dije, mientras le daba suaves besos entre su cuello y la mejilla.<\/p>\n<p>-&iquest;Pap&aacute; que haces? -Lo dec&iacute;a de una manera que pareciera disgustarle, pero a la vez, agradarle.<\/p>\n<p>-No te hagas, gracias por lo de anoche &ndash;respond&iacute;, en tanto, colocaba mi mano izquierda en su pierna, para levantar lentamente la bata y notar su ropa interior, un calz&oacute;n cachetero de encaje negro.<\/p>\n<p>-&iquest;De qu&eacute; hablas? &ndash;lo dec&iacute;a mordiendo sus labios y con su respiraci&oacute;n agitada. Aunque de alguna manera, luchaba en su interior para no caer en la tentaci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Crees que no me di cuenta de que entraste en mi habitaci&oacute;n y me masturbaste.<\/p>\n<p>-No era yo -dijo.<\/p>\n<p>-Claro que eras t&uacute; &ndash;Repliqu&eacute;. Acerqu&eacute; mi mano al pantal&oacute;n del pijama y me saqu&eacute; la verga completamente erecta, mientras con la otra mov&iacute;a de lado su calz&oacute;n.<\/p>\n<p>-Esto est&aacute; mal, soy tu hija. No puedes hacer esto &ndash;exclamaba, entre tanto, levantaba sus nalgas y yo le daba un ligero empuj&oacute;n para tener la entrada de su vagina a mi disposici&oacute;n.<\/p>\n<p>-Lo deseas tanto como yo.<\/p>\n<p>Con una calma absoluta introduje mi firme miembro en la c&aacute;lida vagina de mi hija. Sentir el calor, el escalofri&oacute; y el placer de saber que aquella mujer era prohibida. Sobre todo, el hecho de saber que era sangre de mi sangre, y era capaz de provocarme eso, me enloquec&iacute;a.<\/p>\n<p>Comenc&eacute; a embestirla de manera tan sutil que ella trataba de librarse, hasta que sucumbi&oacute; al deseo y el placer carnal que todo hombre y mujer debe disfrutar.<\/p>\n<p>-Pap&aacute;, esto est&aacute; mal, Muy mal &ndash;encomendaba, en tanto yo solo gozaba de las embestidas que le daba a esa mujer, mi mujer.<\/p>\n<p>-Que rico, &iquest;No te han cogido en meses verdad mi amor? -Le susurraba al o&iacute;do y con mi mano derecha tapaba su boca para que no gritara de placer, pues si algo sac&oacute; de su madre, fue la manera en c&oacute;mo gem&iacute;a al sentir la verga de un hombre.<\/p>\n<p>-Pap&aacute;, para, est&aacute; por llegar Mercedes -Dec&iacute;a con sus manos refirmadas en la estufa y su cabeza inclinada que era cubierta por su pelo largo, pero entre gemidos se ahogaban sus palabras.<\/p>\n<p>Mercedes, es la se&ntilde;ora de la limpieza. Yo no le hac&iacute;a caso, solo me concentraba en bombearle su culo resping&oacute;n y sus nalgas paraditas para recibir los embates de mi verga. Escuchar el sonido de nuestros cuerpos friccionando era m&uacute;sica para mis o&iacute;dos. Duramos en esa posici&oacute;n por minutos, hasta que de tanto embestirla, no me pude controlar y me vine dentro.<\/p>\n<p>Sudado, la solt&eacute; y jal&eacute; una silla para sentarme y tomar un poco de aire, Pues por mi edad, y mi condici&oacute;n m&eacute;dica, se me dificultaba dar esos trotes.<\/p>\n<p>-No lo vuelvas hacer -fue lo &uacute;nico que me dijo. Apag&oacute; la estufa y sali&oacute; de la cocina, subi&oacute; a su habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>En mi mente, sus &uacute;ltimas palabras, centellaban en mi cabeza una y otra vez. Claro que lo volver&eacute; hacer, pues no me qued&oacute; claro que no hacer, follarla o venirme dentro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Mi esposa acababa de fallecer tres meses antes de esta historia. Cuando uno es un adulto mayor, las probabilidades de padecer toda clase de enfermedades es alta. 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