{"id":25429,"date":"2020-08-27T22:00:00","date_gmt":"2020-08-27T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-08-27T22:00:00","modified_gmt":"2020-08-27T22:00:00","slug":"el-hermano-de-mi-mejor-amigo-parte-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-hermano-de-mi-mejor-amigo-parte-ii\/","title":{"rendered":"El hermano de mi mejor amigo (Parte II)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"25429\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Pero volvamos unos meses atr&aacute;s&#8230;<\/p>\n<p>Es octubre y, sin sabes c&oacute;mo, Nacho y yo nos hemos aficionado a jugar al domin&oacute;. Nunca me hab&iacute;a fijado en el juego hasta que empec&eacute; a jugar porqu&eacute; &eacute;l lo hac&iacute;a. &Uacute;ltimamente, siempre que voy a casa de Roberto, me paso la tarde jugando con Nacho, y es entonces cuando empieza el ritual que me eleva el pulso, que hace que me tiemblen las manos y que me quede sin respiraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Nos sentamos en la peque&ntilde;a mesa redonda que tiene, uno enfrente del otro. &Eacute;l coge la caja del domin&oacute; y tira las fichas por la mesa. &quot;Dios, &iquest;c&oacute;mo puede ser tan guapo?&quot; pienso mientras lo miro todo concentrado. Me retengo el impulso de morderme el labio, no sea que me vea&#8230; Empezamos a jugar y no puedo dejar de mirarlo, esos ojos verdes y brillantes, el pelo negro intenso que tiene y ese flequillo algo alocado que lleva me dejan sin respiraci&oacute;n. Mientras coloca una ficha no me puedo resistir a mirarle los labios, h&uacute;medos y carnosos, &quot;me muero por besarlos&quot; pienso. Entonces un escalofr&iacute;o me recorre todo el cuerpo y yo intento disimularlo como puedo.<\/p>\n<p>Terminamos la partida, giramos las fichas y empiezo a mezclar las fichas. Entonces, sin avisar, se pone &eacute;l tambi&eacute;n a mezclar y no dejamos de rozarnos las manos. Cada vez que me toca noto como todo mi cuerpo se pone tenso, me vuelven loco los roces de esas manos algo &aacute;speras pero calientes. Tras mezclar, empezamos una nueva partida.<\/p>\n<p>Yo tengo las piernas algo estiradas, me llegan los pies a la pata central de la mesa. Sin saber ni c&oacute;mo ni por qu&eacute;, de repente siento como su pie toca el m&iacute;o, suave y disimuladamente. &quot;No me lo puedo creer&quot;. Noto como el pulso se me acelera, incluso siento un peque&ntilde;o pinchazo en el pecho. &quot;No se habr&aacute; dado cuenta, ser&aacute; un accidente, no te emociones&quot;. Me lo repito una y otra vez, sin dejar de sentir su zapato junto al m&iacute;o.<\/p>\n<p>Por m&aacute;s que lo intento, no puedo dejar de pensar que es algo intencionado, as&iacute; que me levanto para ir al ba&ntilde;o y cuando me vuelvo a sentar soy yo el que busca su pie. &quot;Ay madre Adri, est&aacute;s loco&quot;. Muevo el pie todo lo despacio que puedo, buscando un toque sutil con el suyo. Siento como todo mi cuerpo se mantiene en tensi&oacute;n. De repente, lo encuentro. Siento su pie y, por fin, descanso. &quot;&iquest;Se habr&aacute; dado cuenta?&quot;, me pregunto pensando en lo que podr&iacute;amos llegar a tener alg&uacute;n d&iacute;a.<\/p>\n<p>Pasado un rato, Nacho se mueve un poco en la silla y al hacerlo mueve el pie. &quot;Mierda&quot;. Pasan un par de segundos hasta que siento su pie de nuevo junto al m&iacute;o. &quot;&iexcl;Oh Dios! &iexcl;Lo ha vuelto a hacer!&quot;, no me lo puedo creer, &iquest;de verdad es consciente de lo que est&aacute; haciendo?<\/p>\n<p>Pasan unas cuantas partidas m&aacute;s llenas de roces, mis miradas furtivas y de toques debajo de la mesa y entonces llega el momento de cenar.<\/p>\n<p>Estamos los tres solos, sentados en la misma mesa donde hace un rato est&aacute;bamos jugando. Como ya vengo haciendo desde hace un tiempo, intento sentarme a su lado y lo consigo. No puedo dejar de pensar en &eacute;l, cada vez que le tengo que hablar me tiemblan la voz y las manos, pero intento disimularlo.<\/p>\n<p>Nos sentamos a cenar; se sienta a mi lado, &quot;Bien, lo he conseguido&quot;.<\/p>\n<p>No puedo dejar de darle vueltas a lo que ha pasado mientras jug&aacute;bamos. &quot;&iquest;Lo habr&aacute; hecho consciente? &iquest;Me lo habr&aacute; parecido a m&iacute;? &iquest;De verdad le puedo gustar, o es solo mi imaginaci&oacute;n?&quot;. No puedo aguantar las dudas as&iacute; que me decido a dar un paso m&aacute;s. Disimuladamente bajo la mirada hasta debajo de la mesa y veo que mi rodilla y la suya est&aacute;n bastante cerca. &quot;Definitivamente, estoy loco&quot;, respiro hondo y me decido a mover lentamente mi pierna hasta rozar la suya. Intento seguir la conversaci&oacute;n y disimular mientras me concentro en acercarme suavemente.<\/p>\n<p>Entonces, lo siento. El vello de su pierna empieza a rozar el de la m&iacute;a y puedo sentir como se me para el mundo. Se me empieza a agitar la respiraci&oacute;n. La adrenalina, el gusto de estar cerca suyo, el miedo&#8230; Se me mezcla todo y me produce una sensaci&oacute;n indescriptible. Me ahogo y me derrito a partes iguales solo por ese simple roce. Hasta que, sin previo aviso, inclina su pierna y nuestras rodillas se tocan definitivamente. No puedo m&aacute;s. Necesito girarme y lanzarme a su boca, pero no puedo, su hermano est&aacute; delante y si me precipito no solo podr&iacute;a perder su amistad, sino que supondr&iacute;a que toda mi familia y la suya se enteraran de que soy gay y eso me podr&iacute;a traer graves problemas.<\/p>\n<p>Respiro aliviado, ha acercado la pierna, y disfruto del resto de la cena.<\/p>\n<p>Al final llega el momento de irme a mi casa. Nos despedimos chocando la mano y yo se la aprieto todo lo que puedo, intentando alargar al m&aacute;ximo ese momento de contacto f&iacute;sico mientras no le quito la mirada a esos ojos verdes que me matan. Finalmente, me suelta y me voy a casa flotando en una nube.<\/p>\n<p>Pas&oacute; todo el invierno as&iacute; pero, en un abrir y cerrar de ojos, lleg&oacute; el verano y, con la subida de temperaturas, se calent&oacute; la cosa.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Pero volvamos unos meses atr&aacute;s&#8230; Es octubre y, sin sabes c&oacute;mo, Nacho y yo nos hemos aficionado a jugar al domin&oacute;. 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