{"id":25483,"date":"2020-08-29T22:25:23","date_gmt":"2020-08-29T22:25:23","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-08-29T22:25:23","modified_gmt":"2020-08-29T22:25:23","slug":"mi-primer-trio-mhm","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-primer-trio-mhm\/","title":{"rendered":"Mi primer tr\u00edo MHM"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"25483\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Creo que una de las fantas&iacute;as recurrentes de nosotros, los hombres, es el ansiado tr&iacute;o MHM. Y la realizaci&oacute;n del sue&ntilde;o no suele ser tan f&aacute;cil como pareciera. Al menos no lo fue para m&iacute; y por eso quiero compartir la experiencia.<\/p>\n<p>En aquellos d&iacute;as &eacute;ramos una pareja madura, quienes, ya entrados en los cuarenta empezamos a despertar nuestra curiosidad por explorar a fondo nuestra sexualidad y compartir aventuras que nos ayudar&aacute;n a conocernos mejor y a superar perjuicios a la hora de vernos involucrados en potenciales y excitantes situaciones sexuales con otras personas.<\/p>\n<p>En esa b&uacute;squeda, mi esposa hab&iacute;a tenido la oportunidad de experimentar con otros hombres, pero especialmente con uno que incluso al d&iacute;a de hoy a&uacute;n le excita su recuerdo y es su patr&oacute;n er&oacute;tico. Cuando &eacute;l aparec&iacute;a, ella se dejaba llevar de la imaginaci&oacute;n y abr&iacute;a las piernas enseguida.<\/p>\n<p>La realizaci&oacute;n de mis fantas&iacute;as, por el contrario, siempre hab&iacute;an quedado aplazadas, pues no encontr&aacute;bamos una mujer de confianza que nos permitiera llegar a realizar el tan ansiado tr&iacute;o MHM, como si lo tuvo mi esposa (HMH), sin llegarlo a concretar, porque siempre quer&iacute;a tener a su moreno, s&oacute;lo para ella.<\/p>\n<p>No obstante, fue la relaci&oacute;n con ese muchacho la que nos llev&oacute; a encontrar la c&oacute;mplice de nuestras fechor&iacute;as, pues aquel pidi&oacute; permiso a mi esposa para mostrarle a una de sus parejas sexuales las fotograf&iacute;as que yo les hab&iacute;a tomado a ellos en desarrollo de sus encuentros y piruetas amorosas. Aquella mujer, admirada, al verlas, quiso conocerle en persona. Tom&oacute; contacto con mi esposa y establecieron un v&iacute;nculo de amistad que a la larga me favoreci&oacute; en mis prop&oacute;sitos.<\/p>\n<p>Mi esposa quer&iacute;a insistentemente que yo conociese a Maritza, pues ese es su nombre; pero yo, la verdad, no mostr&eacute; mucho entusiasmo. Entend&iacute;a que era una persona nueva en su c&iacute;rculo de amistades, no me hab&iacute;a comentado mucho acerca de ella, as&iacute; que no ten&iacute;a motivos para conocerle. Me parec&iacute;a que era atender un compromiso m&aacute;s, sin mucha expectativa y, por lo tanto, siempre me mostr&eacute; indiferente al respecto.<\/p>\n<p>D&iacute;as despu&eacute;s el tema de conversaci&oacute;n volvi&oacute; a ser la posibilidad de verse con su amante de planta, Andr&eacute;s. Fue en ese momento en que me relat&oacute; las circunstancias en que se hab&iacute;a conocido con Maritza, quien hab&iacute;a visto las fotograf&iacute;as que yo les hab&iacute;a tomado a mi esposa y Andr&eacute;s mientras hac&iacute;an el amor. Me proporcion&oacute; m&aacute;s detalles sobre la manera como se conocieron, algo novelesco por el inter&eacute;s de ambas por el mismo hombre, lo cual ameritar&iacute;a otro relato bastante extenso.<\/p>\n<p>El caso es que ella sugiri&oacute; que sali&eacute;ramos con Maritza y Andr&eacute;s el fin de semana. Supuse que ella estaba buscando la oportunidad para verse con su corneador regular, aunque la invitaci&oacute;n suger&iacute;a que Andr&eacute;s ser&iacute;a la pareja de Maritza. Tambi&eacute;n llegu&eacute; a pensar que mi esposa hab&iacute;a fantaseado compartir con Maritza a su moreno dotado. En principio, sin embargo, la idea era asistir al evento programado en un bar swinger con motivo del d&iacute;a de la madre. Maritza no titube&oacute; en aceptar, pero Andr&eacute;s manifest&oacute; que no pod&iacute;a acompa&ntilde;arnos en esta ocasi&oacute;n en raz&oacute;n a un compromiso familiar adquirido previamente. Al saberlo, Maritza se mostr&oacute; un tanto frustrada, pero dijo que nos acompa&ntilde;ar&iacute;a de todos modos porque quer&iacute;a conocer el lugar.<\/p>\n<p>El d&iacute;a del evento, un s&aacute;bado, Maritza lleg&oacute; muy puntual a nuestro apartamento. Dej&oacute; su autom&oacute;vil parqueado frente a nuestra unidad residencial, porque los tres &iacute;bamos a acudir en nuestro veh&iacute;culo a la cita. Yo era el conductor elegido. Ellas ten&iacute;an plena libertad para pasarse de copas, si as&iacute; lo quisieran. Nos presentamos y nos saludamos cordialmente. Era la primera vez que la ve&iacute;a, pero muy pronto entramos en confianza y hablamos como si nos conoci&eacute;ramos de tiempo atr&aacute;s. Pens&eacute; que las cosas iban a ir bien y estuve bastante relajado.<\/p>\n<p>Llegamos algo temprano al lugar elegido, de manera que tuvimos que esperar para poder entrar. As&iacute; que nos dirigimos a una whiskeria para tomarnos unos tragos, y charlar de todo un poco, de esto y de aquello, de todo y de nada, hasta que llegamos al tema de c&oacute;mo cada una de ellas hab&iacute;a dado con el moreno aquel, objeto de sus m&aacute;s bajas e intensas pasiones y, al parecer, tema obligado de conversaci&oacute;n por aquellos d&iacute;as. Y fue precisamente esa charla, los detalles, las comparaciones y todo lo que emanaba de all&iacute; lo que nos fue calentando, poco a poco, de manera que cuando nos dirigimos al sitio escogido, creo que ya ten&iacute;amos una idea clara sobre nuestras personales expectativas.<\/p>\n<p>Ninguno hab&iacute;a insinuado nada sobre lo que esper&aacute;bamos de aquella noche, pero estaba dicho entre l&iacute;neas lo que cada uno quer&iacute;a que pasara en esa velada. Y as&iacute; fue&hellip; Para suerte m&iacute;a, aquel lugar exig&iacute;a que ellas se vistieran de &ldquo;sexy piratas&rdquo;, con unas peque&ntilde;as prendas que les suministraban, de modo que al entrar ya ten&iacute;an que desnudarse&hellip; Entonces la incertidumbre y la excitaci&oacute;n empezaron a aflorar, tanto en ellas como en m&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>Una vez adentro y al ritmo de la m&uacute;sica, pronto saqu&eacute; a bailar a Maritza. Mi esposa me mir&oacute; algo sorprendida, pero no dijo nada y se qued&oacute; mirando c&oacute;mo nos dirig&iacute;amos a la pista de baile. Maritza tom&oacute; la iniciativa para que junt&aacute;ramos nuestros cuerpos, nos acarici&aacute;ramos y nos bes&aacute;ramos, all&iacute; mismo, en la pista de baile, en medio de espejos y a la vista de todos, incluida mi esposa. Ella, al parecer, hab&iacute;a decidido mantenerse al margen del juego para darme oportunidad de entrar en confianza con su amiga.<\/p>\n<p>Pero, poco despu&eacute;s, yo le dije que nos acompa&ntilde;ara y bail&aacute;ramos los tres. Y, no s&eacute;, progresivamente fuimos entrando en ambiente y en muy poco tiempo nos encontr&aacute;bamos bailando los tres, toc&aacute;ndonos aqu&iacute; y all&aacute;, como parte del juego. Maritza tiene un busto prominente, muy parecido al de mi esposa, algo que me llamaba tremendamente la atenci&oacute;n y hac&iacute;a que le clavara permanentemente la mirada. No s&eacute; si se pusieron de acuerdo, pero entre ambas se encargaron de entusiasmarme y excitarme. Se turnaban para menear sus pompis contra mi miembro erecto, al son acompasado de la m&uacute;sica, situaci&oacute;n que yo aprovechaba para acariciar sus caderas y pechos desde atr&aacute;s. Puedo decir, sin temor a equivocarme, que me estaban masturbando con sus traseros. Y eso me ten&iacute;a disparado y ansioso por algo m&aacute;s&hellip;<\/p>\n<p>Sin decirse nada, en medio del baile, ellas desnudaron sus pechos, juntaron sus cuerpos y bailaron, abraz&aacute;ndose y bes&aacute;ndose apasionadamente en frente de m&iacute;. Y esa vista tan sensual, me excit&oacute; a&uacute;n m&aacute;s. Mientras lo hac&iacute;an, ambas frotaban mi miembro con sus manos y la diferencia de texturas de su piel y tacto me hac&iacute;an ver estrellas. Era una experiencia curiosamente rara. El juego dur&oacute; un largo rato y, al son del baile, nos fuimos desnudando. Ellas, coquetas, empezaron a turnarse para chupar mi sexo, una despu&eacute;s de la otra.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a creer que eso estuviera pasando, porque mi esposa no gusta de exhibirse en p&uacute;blico. Pero lo est&aacute;bamos haciendo. No nos import&oacute; que hubiera otras parejas pendientes de nosotros alrededor. Desinhibici&oacute;n total. Era toda una experiencia.<\/p>\n<p>El juego fue interrumpido por la realizaci&oacute;n de un show de medianoche, propio de esos lugares, pero la verdad es que el show lo est&aacute;bamos haciendo nosotros y ya hab&iacute;amos captado todas las miradas de los asistentes. Yo me sent&iacute;a algo especial, pues creo que m&aacute;s de uno de los hombres que all&iacute; se encontraban envidiaban mi situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>No m&aacute;s terminar aquel show, nosotros, que ya est&aacute;bamos totalmente desnudos y expuestos, nos dirigimos a la sala de fantas&iacute;as. Fuimos los primeros en dirigirnos all&iacute;. Maritza se tendi&oacute; en una de las colchonetas y abri&oacute; sus piernas. Yo no supe qu&eacute; hacer, porque mi esposa estaba conmigo, pero para sorpresa m&iacute;a, y antes de que algo se me ocurriera, ella se abalanz&oacute; a lamer la cuca de su amiga, con un gusto y entusiasmo que para m&iacute; era desconocido. Eso me excit&oacute; y me cogi&oacute; desprevenido, porque jam&aacute;s pens&eacute; que ese fuera su comportamiento con otra hembra. Maritza empez&oacute; a moverse r&iacute;tmicamente y a lanzar unos t&iacute;midos gemidos. Y yo, mientras tanto, me dediqu&eacute; a chuparle esas tetas, blancas y grandes, que me ten&iacute;an fascinado. Creo que era una delicia ver a aquella mujer atendida por una pareja&hellip;<\/p>\n<p>Ella, de un momento a otro, se levant&oacute; y cambi&oacute; de posici&oacute;n con mi esposa, que ahora le devolv&iacute;a favores, lamiendo tambi&eacute;n con entusiasmo su sexo. Me coloqu&eacute;, entonces, a un lado de la cabeza de mi mujer y ella, espont&aacute;neamente, tom&oacute; mi verga entre su boca y empez&oacute; a chup&aacute;rmela, creo que al ritmo de las sensaciones que Maritza le estaba proporcionando. Despu&eacute;s de unos instantes, yo me tend&iacute; de costado, a un lado de ellas, y me qued&eacute; contempl&aacute;ndolas. Ahora, sin decirse nada, se acomodaron para chuparse mutuamente sus sexos. Esa imagen no se me va a olvidar. Y yo, simplemente, como otros tantos que nos miraban, me limit&eacute; a contemplarlas mientras acariciaba la espalda de Maritza, que cabalgaba a mi mujer.<\/p>\n<p>De repente se levantaron; Maritza me empujo de espaldas para que quedara boca arriba y se sent&oacute; sobre mi miembro, invitando a mi esposa a que hiciera lo mismo, pero sent&aacute;ndose sobre mi cara, ofreci&eacute;ndome as&iacute; su sexo para chup&aacute;rselo, una y otra vez. Ten&iacute;a ligeras im&aacute;genes de ellas a trav&eacute;s de los espejos y alcanc&eacute; a verlas abraz&aacute;ndose y bes&aacute;ndose, pues estaban frente a frente; una contone&aacute;ndose sobre mi pene y la otra gozando de mis chupadas en su cuca.<\/p>\n<p>&Eacute;ramos el centro de atenci&oacute;n en esa sala y el punto a superar en aquella reuni&oacute;n. Hab&iacute;a varias parejas a nuestro alrededor, que trataban de hacer lo suyo, cada uno a su manera, mientras nos miraban. Despu&eacute;s mi esposa me cont&oacute; que hab&iacute;a sentido que le acariciaban las nalgas. Yo nunca me di cuenta de eso.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un rato, Maritza cambi&oacute; de posici&oacute;n con mi esposa. Ella ahora disfrutaba mis chupadas y mi esposa hac&iacute;a de las suyas, clav&aacute;ndose mi pene en su vagina. Tem&iacute; que todo fuera a acabar r&aacute;pido, pues ten&iacute;a mi verga a punto de estallar, as&iacute; que me concentr&eacute; en tratar mirar a los dem&aacute;s y pensar en otras cosas, tratando de desviar mi atenci&oacute;n a lo que estaba sintiendo. Me dedique a chupar el sexo de Maritza y a masajear sus nalgas.<\/p>\n<p>Maritza se retir&oacute; y mi esposa se puso ahora en posici&oacute;n de perrito y me ofreci&oacute; su sexo para que la penetrara desde atr&aacute;s, cosa que hice de inmediato, sin dudarlo un instante. Maritza, en tanto, se coloc&oacute; debajo de ella y le ofreci&oacute; su sexo para que lo chupase nuevamente. As&iacute; que, yo empujaba detr&aacute;s del culo de mi mujer y ella chupaba el sexo de Maritza. En esa posici&oacute;n pude ver como todos posaban sus miradas sobre nosotros y creo que m&aacute;s de uno, hombres y mujeres, hubiese querido participar, pero nos dejaron hacer nuestra faena sin interrupciones.<\/p>\n<p>Mi esposa empez&oacute; a menear sus caderas, a empujar adelante y atr&aacute;s, de modo que ya no me pude contener y me vine dentro de ella. Yo me retire y Maritza, para nuestra sorpresa, quiso chupar de nuevo el sexo de mi mujer, quiz&aacute; para probar algo del semen que yo hab&iacute;a descargado dentro de su c&aacute;lida y palpitante concha. Creo que fue un espect&aacute;culo para ambos. Y as&iacute; dur&oacute; un largo rato, lami&eacute;ndola por completo.<\/p>\n<p>De pronto Maritza dej&oacute; a mi mujer tendida en el suelo y se abalanz&oacute; a besarme. Sent&iacute; un sabor especial en ese beso y creo que me devolvi&oacute; algo del semen que yo hab&iacute;a descargado en mi mujer. Me pareci&oacute; una sensaci&oacute;n extra&ntilde;a, pero de profunda excitaci&oacute;n, porque Maritza lo hac&iacute;a con mucha propiedad y sin reparos. Fue toda una experiencia. Nunca me lo esper&eacute; y creo que tampoco mi esposa. Las cosas fueron surgiendo de acuerdo a las circunstancias y a lo que pasaba por la cabeza de cada uno. Fue algo genial&hellip;<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de aquello, lo de siempre, volvimos a nuestros lugares, comentamos lo bien que nos hab&iacute;amos sentido, agradecimos a Maritza por habernos ayudado a hacer realidad esa fantas&iacute;a, bromeamos un poco con respecto a su desinhibici&oacute;n y soltura para expresar su sexualidad, y brindamos porque la experiencia se volviera a repetir. Al menos eso es lo que yo siempre esper&eacute;. Andr&eacute;s se fue a vivir a otro pa&iacute;s y perdimos el contacto con Maritza. Jam&aacute;s volvimos a propiciar una noche como aquella. Fue una noche inolvidable.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Creo que una de las fantas&iacute;as recurrentes de nosotros, los hombres, es el ansiado tr&iacute;o MHM. Y la realizaci&oacute;n del sue&ntilde;o no suele ser tan f&aacute;cil como pareciera. Al menos no lo fue para m&iacute; y por eso quiero compartir la experiencia. 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